¡Hola a todos! Si, por fin pude actualizar. Espero pronto volver hacerlo porque me queda un mes de vacaciones jaja
Este capítulo está algo flojo, no tiene tanta drama como me gusta, y tardé porque me pareció algo aburrido, desde mi perspectiva XD
Igual espero que les guste. Puede haber fallas en al redacción y ya saben, lo acomodo luego jaja
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CAPÍTULO II: Sonrisa Falsa
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Otra mañana que transita para ese joven considerado como El Rey de los juegos; aún recostado en su cama, mirando hacia el techo de su habitación. No había algo específico en que mirar, sino que su cabeza estaba distraída por pensamientos sobre los sucesos que ocurrieron estos días, como haber ganado el concurso de juegos en Alemania de este año, donde muchos patrocinadores enfocaron su mirada en él y en el juego ganador; debido a ese acontecimiento, el presidente de Kaiba Corporation's Seto Kaiba fue el más interesado. Para Yugi, haber aceptado que lo patrocinara y comenzar a trabajar en esa empresa una vez ganado el concurso, sentía que tomó precipitadamente la decisión, puesto que apenas está asimilando que había ganado y una parte de sus sueños se estaban cumpliendo, ni siquiera ha tenido tiempo para celebrar con su familia y amigos.
—Supongo que así debe ser las cosas en ese mundo.
Además, siente que Seto muestra poco interés al tenerlo en su empresa, tiene otro tipo de interés ajeno al proyecto. El suceso que vivió con él la noche anterior lo probaba.
Se llevó sus dedos hacia sus labios, recordando cuando Kaiba cayó encima de él y al tratar de levantar su cabeza rozó sus labios con las de él, obviamente no intencional. Yugi sabía que eso no era un beso, pero ¿qué era lo que le daba vueltas a su mente? Bien, jamás nadie había tocado de esa forma tan incómoda y era algo inevitable no despejar su mente en ello. Sin embargo, tomó la decisión de no prestar atención ante ese accidente.
Sacudió su cabeza con la intención de no pensar en esa situación, y se levantó al ver la hora en su despertador. Fue hasta su armario y acomodó la ropa que utilizará en la empresa; se dio una ducha y al salir del baño, comenzó a vestirse, dejando su corbata de último.
—Yugi, ven a desayunar... —escuchó el llamado de su madre desde la cocina. Se vistió rápidamente y salió de la habitación. Bajando las escaleras buscaba la forma de acomodarse la corbata vio a su abuelo ayudando a su nuera a servir el desayuno.
— ¿Aun no te sabes colocar la corbata? —el abuelo se levantó de la mesa para arreglarle la corbata.
—Lo siento, abuelo.
—Ya, siéntense a desayunar. —todos se sentaron y antes de comer juntaron sus manos para agradecer.
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¡Gracias por la comida!
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Era un desayuno especial, debido a que en algunos días el rey de los juegos cumpliría un año más de vida. Debido a que estaría ausente ese día, quiso prepararle algo exclusivo.
— ¿Cuándo se van? —preguntó el menor al ver las maletas en la sala cuando bajó por las escaleras
—Dentro de algunas horas. —informó la madre. La mano del menor temblaba y el abuelo lo notó. —Yugi, perdónanos si no podremos estar el día de tu cumpleaños.
—Lo entiendo, mamá, es por papá.
—Lo siento. —La madre no se sentía del todo feliz dejar a su hijo en ese día festivo, pero era necesario debido a que su padre llamó con urgencia al verse en la necesidad de cuidados especiales por estar enfermo y estaba obligatorio de tomar reposo. La mujer continuó comiendo, esperando alguna reacción de su hijo, pero a sus ojos, Yugi era lo suficientemente maduro para no reprocharle, o enojarse con ella o con su padre. —Pídele a tu amigo Kaiba si puedes ausentarte por un tiempo, así podrás venir con nos...
—No puedo... —dijo al instante al entender la proposición de su madre. —El juego está algo atrasado. Será para después, ¿sí? —comentó con una sonrisa, una sonrisa que ciertamente el abuelo lo sentía falsa. Su madre le devolvió el gesto, convencida que Yugi no se haya molestado o entristecido, sin embargo, el abuelo no era un tonto, sabía que su nieto estaba fingiendo y ocultaba su tristeza con otra expresión. Sugoroku le reclamaba varias veces a su hijo por haber estado tan ausente en la crianza de Yugi; sabía que lo hacía para generar dinero al hogar, pero era necesario que su nieto viera a su padre de vez en cuando, sobre todo en los días más importantes para él. Yugi jamás lo diría, pero en cierta forma, entendería que su nieto sienta cierto rencor hacia él, pero como era tan noble, que no tendría el valor de reclamarle a su padre. — ¿Qué ocurre, abuelo?
— ¡Oh! Nada, Yugi. Sigue comiendo.
Yugi miró la hora de su reloj y se apresuró en comer todo. No podía llegar tarde, sobre todo porque sabe que Kaiba estará en la empresa y conociendo como es, seguro le reclamaría.
— ¡Debo irme! Gracias por la comida. —sonrió y se levantó de la mesa recogiendo su plato. Corrió a dejar los platos en la cocina y llegar a la puerta para colocarse los zapatos. Su madre y su abuelo fueron a despedirlo en la puerta.
—Cuídate, ¿sí?
—Claro, mamá, ustedes también. Adiós, abuelo. —Antes de abrir la puerta, el abuelo lo detuvo.
—Espera, Yugi…
— ¿Qué ocurre, abuelo?
— ¿Quieres que le dé un recado a tu padre? —Yugi silenció, su rostro era sereno, pero cambió a esa sonrisa que su abuelo lo veía y sentía tan falso.
—L-Lo de siempre, abuelo: "Que se cuide".
—Yugi, yo-…
—Nos veremos pronto, mamá, abuelo.
Se despide saliendo de su casa, o de una manera, huir de la situación, y eso era lo que su abuelo imaginaba.
Yugi caminó lo más rápido posible a la parada del autobús; Kaiba Corporation's quedaba del otro lado de la ciudad, podía irse caminando, pero se le había hecho algo tarde. Al llegar uno, se subió y se sostuvo de una agarradera. Mientras que una mano se sostenía, con la otra revisaba su teléfono, leía los mensaje que le enviaron sus amigos. Por un lado Jonouchi estaba participando en un torneo de Duelos de Monstruos en Kioto, le enviaba mensaje como "¡Esta vez voy a ganar!" Yugi no lo dudaban, confiaba en que su amigo podía ganar, ya que había madurado mucho y se había hecho un gran duelista. Por otro lado, Honda, enviándole emoticones llorando debido a que se quejaba del trabajo que le asignaba su padre. Odiaba trabajar en esa fábrica. Bakura en la universidad, estudiando Historia Antigua, realmente quería ser un gran explorador; y por ultimo hablaba con Anzu, ella le contaba cómo avanzaba sus clases y que ha estado haciendo presentaciones. Las mejillas de Yugi estaban rojizas, ciertamente seguía enamorado de ella, y era inevitable emocionarse cada vez que ella lo llamaba o le dejaba un mensaje.
Al llegar a la última parada, se bajó y caminó algunos metros, hasta llegar a la entrada de la Corporación principal de Kaiba. Sacó su identificación como parte del grupo de trabajo de la empresa y se colocó su chaleco. Al momento de subir las escaleras vio un grupo de obreros reestructurando la estatua del Dragón blanco de Ojos azules de la entrada principal, y otros limpiaban y pintaban las paredes para quitar el mensaje que habían dejado ciertos vándalos que han estado en contra de la Corporación. El mensaje siguiente hizo que Yugi se preocupara:
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"¡Eres un maldito dictador, Kaiba!
¡Esta ciudad no es tuya!
¡Lo vas a pagar!"
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Una mano tocó el hombro de Yugi haciendo que este se asustara de más y diese un grito.
— ¡No se asuste, señor Yugi! —el más joven suspiró, calmando sus nervios.
—Eres Isono, ¿no? El guardaespaldas de Kaiba-kun.
—No se preocupe por ese mensaje, el señor Kaiba no le pasará nada. Solo es gente resentida. —Yugi le sonrió mostrando algo de calma y el mayor le devolvió el gesto. —Debemos apresurarnos. El señor Kaiba lo está esperando y me espera para entregarle su café.
Caminando por los pasillos, Yugi no pudo evitar observar el vaso lleno de café. Conocía el lugar de donde venía esa bebida, era de una cafetería muy famosa en la ciudad. Lo que no se explicaba era por qué Isono compraba café fuera de la empresa si se suponía que la misma debía tener personas encargadas de hacerlo.
— ¿Puedo preguntar algo?
—Claro, señor Yugi.
—Ahm, ¿por qué compras café en esa cafetería? Es algo lejos, además no creo que no haya personas que hagan café para el Kaiba-kun.
Isono no sabía cómo explicarle a Yugi lo complicado que era su jefe, aunque, era algo delicado con lo que come o toma. Decirle que era algo caprichoso, era algo irrespetuoso.
—El señor Kaiba es algo selectivo con las bebidas, sobre todo con el café, es su bebida favorita, y el único café que le ha gustado es de esa cafetería. —Yugi rió. Realmente no le sorprende esas actitudes de un hombre como él.
— ¿Es muy amante del café?
—Digamos que es lo que le provoca después de hacer ese viaje. Pasa varios días con ese antojo. —Yugi analizó lo que vio esa noche: Kaiba cae sin energía y con sueño. Suponía que el café revertiría esos síntomas. —Tengo tantas cosas que hacer…
—Si quieres… —Isono lo miró con curiosidad. —Si quieres, yo se lo entrego. Después de todo debo ir a su oficina.
— ¡¿En serio?! ¡Le agradezco!
—No me lo agradezca, Isono.
Isono no dejaba de reverenciarlo. Le entregó ese gigantesco vaso de plástico con café y salió corriendo. Yugi rió, le agradaba.
Caminó despacio puesto que el café estaba hasta el tope. Ciertamente había tomado café en ese sitio como buen amante del café, sin embargo, no era muy bueno, o eso era lo que percibía.
Al llegar a la puerta gigantesca del último piso del edificio, estuvo a punto de tocar la puerta, pero se detuvo al escuchar gritos y regaños de cierto jovencito.
— ¡Estoy harto que te vayas y regreses mal, ¿quieres matarte?! —Mokuba le gritaba a Seto, sus exclamaciones eran algo cortantes, como si quiera llorar, pero no lo hacía, no quería demostrarle a su hermano ninguna debilidad y ser firme ante él.
— ¡No me ha pasado nada, Mokuba! —Seto tenía un gran dolor de cabeza producto de los efectos de viajar a otras dimensiones con el cubo, y aumentaba por los regaños de su pequeño hermano, contando el desgaste de energía que tenía. Por otro lado, Yugi sin querer escuchaba la conversación, no sabía si tocar porque no quería interrumpirlos, pero el café lo tenía él y si no se lo entregaba, Isono se metería en problemas por su culpa, él se había ofrecido a llevárselo.
— ¡Eres un inconsciente! —Golpeó el escritorio. — ¡Si quieres matarte, hazlo, pero trata que no me entere! —Se dio la vuelta para irse. Yugi se alejó de la puerta al escuchar que se abrió de un golpe, viendo a Mokuba sorprendido y casi con ganas de llorar por su pelea con su hermano mayor. —Yugi…
—H-Hola, Mokuba.
—Hola… —bajó su mirada, secando una lagrima que no pudo evitar que cayera. —Luego hablamos, ¿sí?
—Claro… —vio como caminaba con mucha prisa. Tal vez fue porque no quería estar cerca de su hermano.
—Yugi… —llamó Kaiba en la puerta, viendo con molestia a su socio.
— ¡K-Kaiba-kun!…—se asustó al ver a Kaiba irritado. al ver a Yugi detrás de la puerta.
— ¿No te enseñaron que escuchar conversaciones detrás de la puerta, es de mala educación?
—Yo no… —buscó explicarlo pero el presidente de la Corporación Kaiba le dio la espalda y caminó para volver a su escritorio.
—Olvídalo. Cierra la puerta al entrar. —se sentó buscando unos papeles.
—Casi lo olvido. Toma. —le entregó el café que fue a comprar su guardaespaldas. —Isono fue a comprarlo para ti. —Yo me ofrecí traerlo. Al parecer tenía muchas cosas que hacer. —Seto algo desconfiado tomó el café y lo dejó a un lado.
—Estuve revisando lo que habían hecho durante mi ausencia. —Informó. Siguió revisando algunos papeles. —Debo corregir algunas fallas.
—Claro. —miró fijamente a Seto. Lo sentía algo estresado y que se masajeaba la sien constantemente.
— ¿Tienes dolor de cabeza? —preguntó preocupado el rey de los ojos. Seto lo miró de reojo.
—No importa. —respondió secamente mientras continuaba leyendo. Había un largo periodo de silencio, de esos que incomodaría a cualquiera, sobre todo a Yugi que no sabía cómo comportarse con Kaiba. Él era algo impredecible.
En eso, un olor llegó a sus sentidos. No se había percatado debido a la ansiedad que le producía estar con Seto, pero al sentir el fuerte olor a perfume de hombre que desprendía en la oficina, no pudo evitar pensar lo ocurrido anoche, era el mismo olor que recuerda haber sentido: Kaiba encima de él, y cerca de su cuello se desprendía el olor, ese que le recordaba en el momento más incómodo que había tenido en su vida. Sabía que Seto no estaba en sus cabales y solo fue un mal cálculo a levantar su rostro y rozar sus labios con los de él, pese al inoportuno movimiento, no podía evitar sentirse incómodo, sobre todo si esa persona estaba en frente de él, aunque no recordase lo que hizo.
— ¡Yugi! —llamó alzando la voz Seto Kaiba al ver como su socio tenía la mirada ida.
— ¿S-Si? —le respondió sin darse cuenta lo que pasaba. Se había perdido en sus pensamientos, hasta que cayó en cuenta que estaba en plena discusión sobre su juego y con la persona que hablaba lo miraba de alguna forma molesta. — ¡Lo siento! ¿Q-Qué me decías?
—Si vas a estar como imbécil aquí, preferiría que estuviese en tu casa vendiendo cartitas. —Tras el comentario hiriente de Kaiba, Yugi agachó su cabeza avergonzado. No podía dejar que ese tipo de situación ocurriese de nuevo.
Kaiba miró su vaso lleno de café, y decidió tomar un poco. Vio a un Yugi regañado, y algo desanimado. Dejó su vaso de café a un lado y lo llamó.
— ¿Ocurre algo, Kaiba-kun?
Recordó algunas palabras de Mokuba, que en cierta forma, tenía razón.
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"Además, trajiste a Yugi para que trabajara en el juego y lo que hiciste fue largarte dejándolo solo, ¿no te suena que algo malo hiciste?"
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—Nada.
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El día había estado pasando lentamente, como si el tiempo decidiera que el Rey de los juegos estuviese tan incómodo como sea posible con Seto. En una reunión, Kaiba junto a Yugi y los ingeniero discutían los errores que habían de lo que llevaba el juego en construcción y el posible impacto que puede generar en el consumidor.
Al terminar la reunión, fueron al laboratorio a crear un prototipo virtual del juego. Yugi estaba algo cansado, así que decidió tomar un poco de café en la pequeña sala de descanso que había cerca del laboratorio. Salió del laboratorio y vio una cafetera. Tomó un vaso de plástico y lo llenó hasta la mitad; su expresión amarga fue mostrada al probar ese líquido tan mal hecho que dejó el vaso aun lado. Como la primera vez que estuvo en la empresa, si quería disfrutar de un buen café, tenía que prepararlo él mismo.
Buscó el recipiente de café en polvo y colocó un poco en la coladera; calentó agua en una jarra especial, y como lo había visto, arrojó poco a poco y de forma circular el agua caliente en el café dejando caer un líquido marrón en el recipiente. Sabía que ese movimiento circular ayudaría a que el café se uniera de forma uniforme al agua y podría tener un buen sabor. Aparte de los juegos, amaba tomar café, aunque más prepararla que saborearla.
Su mente le llegó el rostro de Seto, y recordó de su situación actual, desgastado y con poca energía; tenía intención de llevarle un poco para activarlo un poco, ciertamente su aspecto es cansino y poco animado, pero según lo que le dijo Isono, él toma exclusivamente de esa cafetería.
— ¡Yugi! —llamó Mokuba al verlo en la sala. —Mi hermano pregunta en dónde estás.
—Mokuba, ¿qué tipo de café le gusta a tu hermano?
— ¿Qué? ¿Café? —el menor calló al pensar en la respuesta. —Hm, él lo prefiere negro pero es algo exigente con eso, no le gusta que cualquiera se lo haga, así que toma exclusivamente de la cafetería que está hace dos cuadras.
Yugi tenía intención de ayudarlo, así que, sea como sea, le llevaría un poco.
Al llegar al laboratorio, vio a Kaiba discutiendo cierto diseño del juego, pero en eso se detuvo al sentir el olor del café. Se volteó y vio a Yugi extendiéndole un vaso lleno de ese líquido.
—Toma, Kaiba-kun… —le hace señas con sus ojos para que tomase el vaso. —Me dijeron que tomas café negro. —Kaiba lo mira y luego se fija en el café. Volvió a mirar a Yugi con su mirada cansada pero seria, cruzando sus brazos en rechazo.
—También te dijeron que no tomo café hecho por cualquier persona.
—Bueno, lo hice yo. —miró el café. —Dicen que lo hago muy bien. —Seto solo se limitó a mirarlo. Yugi al no ver ninguna reacción, con valor tomó su mano y le entregó el vaso, sorprendiendo a Kaiba. —Pruébalo. Si no te gusta, puedes rechazarlo.
—Señor Yugi. —llamó uno de los ingenieros.
— ¡Voy! —respondió yendo hasta allá, dejando a Seto con el café. — ¿Saben? No se molesten en llamarme "señor", hehe. —los ingenieros con vergüenza no podían aceptar llamarlo de manera informal, pero Yugi insistía que le incomodaba más las formalidades.
Por otro lado, Seto miraba el café. Ciertamente no bebía café hecho por cualquier persona, pero el olor que desprendía de ello era algo muy tentativo. Volteó a ver a Yugi riéndose con el personal, volvió a mirar el café, y por extraña razón, decidió probarlo, después de todo, no tenía nada que perder.
Al probar el primer sorbo, su cuerpo se derrumbó y automáticamente se relajó, haciendo que en seguida se sentara. Su olor y sabor era algo distinto a lo que él acostumbraba a tomar, tenía una sensación nostálgica, no reconocía qué era pero realmente lo relajó y bajó su nivel de ansiedad, así que decidió tomar unos minutos para deleitar ese líquido que había sido rechazado al principio.
Al pasar un tiempo prolongado, Kaiba al sentirse más calmado y enérgico, se dispuso a integrarse nuevamente al trabajo, pero al escuchar risas de sus empleados y de cierto duelista, decidió intervenir; para él era como si no se tomaran en serio su trabajo.
—Hacen mucho escándalo. —apareció haciendo con los empleado pasaran de la risa a la seriedad, y se disolvió el grupo para continuar sus labores.
— ¡Kaiba-kun! —miró como el presidente de la corporación se acercaba y con un semblante mejorado. — ¿Te tomaste el café que hice? ¿Qué te pareció? —Yugi se mostró emocionado al ver que se tomó el café que había hecho, no negaba que estaba algo nervioso por si lo rechazaba. Seto miró la expresión de Yugi, y con algo de molestia le respondió.
—Está digerible. —respondió seco, para no entrar en mucho detalle de lo que sintió. Yugi no esperaba otra reacción, conociendo como es.
—Me alegro que te haya gustado. —aun así le sonrió por agradecimiento. Seto solo lo observó, no prestándole mucha atención. Miró el holograma del juego y de un momento recordó del pequeño grupo de relajo que Yugi formó en su ausencia.
—Deja de divertirte con los trabajadores, los distraes y hay muchas cosas que hacer.
— ¿Por qué no se pueden relajar? Ano le veo nada de malo. ¿Qué tendría sentido crear un juegos si durante su creación no se pueda divertir? —miraba con maravilla el prototipo virtual de su juego. —Ese es la función del juego. Además, su propósito es socializar con otras personas, comunicarse por este método.
—Eres demasiado idealista y soñador, Yugi.
—Kaiba-kun, ¿acaso no te diviertes creándolos?
—Soy un hombre de negocios, el propósito de los juegos es ganar.
—Puede que sí, ¿pero qué sentido tendría si no te diviertes?
El silencio se apoderó del momento, pero todo iba a cambiar hasta que Seto le propuso algo que no rechazaría, y demostrarle que en los juegos lo más importante es ganar.
—Tengamos un duelo…
— ¿Q-Qué? —Yugi se sorprendió.
—Vamos… —Se volteó para salir del laboratorio. Yugi algo perdido lo siguió, entrando en un cuarto de realidad virtual.
Seto tomó su disco de duelo, ese negro que mostró ante el mundo hace varios años. Estaba por mostrar su nuevo disco de duelo para el mercado, pero no quería mostrárselo a Yugi ya que no le competía. Tomó otro disco de duelo y se lo entregó a Yugi.
Yugi al colocarse el disco de duelo, sintió esa adrenalina cada vez que va a tener un duelo y su mirada se vuelve desafiante.
La habitación se encendió y enseguida un nuevo duelo iba a comenzar:
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"DUEL"
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Al pasar el tiempo, Seto analizaba, no la jugada o estrategia de Yugi, sino su carácter y personalidad. Yugi sonreía de una manera distinta a ese otro jugador que aún perseguía para ganarle –o eso cree-, ¿por qué lo está comparando?, ¿acaso busca de una manera inconsciente una excusa para sustituirlo? Pero por alguna razón, no le importaba si perdía o ganaba en contra del actual Rey de los juegos, no porque no lo considere un gran duelista, sino que para él sigue siendo…
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El duelista que no le interesa vencer…
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Al terminar el duelo con el triunfo de Yugi, lo único que expresó Seto ante Yugi fue una decepción y no precisamente por haber perdido.
—Definitivamente… —se cayó por un momento y mordió su labio inferior. —Eres distinto a él…
Hubo un bloque de silencio algo incómodo, sobre todo para Yugi. Su expresión pasó de ser de divertida a una sonrisa fingida, de esas que le dedicaba a su madre para no preocuparla por su estado emocional.
—Siempre lo fui, es solo que… nunca me viste a mí. —se quitó el disco de duelo y se lo entregó. —De igual forma, me divertí.
Salió del cuarto hasta la habitación de descanso; se sentó en uno de los muebles y recostó su cabeza; miró al techo pensando en que ese hombre, pese a que se muestra tan fuerte ante los demás, es muy fácil ver esa debilidad al no poder vencer a su Otro Yo y que busca desesperadamente a través de él; pero Yugi no quiere ser comparado nuevamente...
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Atem es Atem y yo soy Mutou Yugi, Kaiba-kun…
Nunca fuimos iguales.
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Continuará...
¡Hola nuevamente! :D
Si no lo saben, en el databook se dijo que el padre de Yugi se la pasa lejos trabajando y por eso no se muestra en la serie, pero no es como la mayoría piensa, que Yugi no tiene papá o se está muerto. Personalmente me creé ese headcannon que Yugi puede tener cierto rencor hacia su padre por no estar en los momentos importantes, pero es tan noble que dudo que le vaya a reclamar o algo, prefiere guardárselo.
Por otro lado, aunque no lo crean, odio el café jajaja, no me gusta tomarlo, pero ciertamente es una bebida que se bebe por muchas causas. Quise basarme en esta bebida más que otra porque es lo que mayormente toma la gente después del agua xD.
Kaiba busca a Atem en Yugi inconscientemente, no tanto por su físico (?) sino porque él fue la persona más cercana, que en cierta forma, está cansado de viajar a través de las dimensiones, se agota, aunque su orgullo es más fuerte, pero busca la excusa para satisfacer su necesidad.
¿Qué es lo que siente realmente Seto por Atem?, ¿por qué lo busca tanto? ¿Solo por vencerlo en el duelo?
¿Qué hará Yugi para ayudar a Seto? Yugi no quiere ser un reemplazo de Atem para nadie. Así como le dijo antes de irse "Yo ya no soy tu Otro Yo. Tú eres Mutou Yugi, alguien único en este mundo!" Y eso le quiere mostrar a Seto.
Para el próximo capítulo :D
