Capítulo 10.

Reunión dorada.

Artenis: Sipiasacna ¿Vas a irte en este momento verdad?

Sipiasacna: Así es.

Artenis: Ten cuidado.

Sipiasacna: No debes de preocuparte ¿De verdad crees que un simple luchador de artes marciales tiene posibilidades contra mí? Recuerda que soy un santo de oro. No me vencerá tan fácil.

Artenis: Según los archivos, este sujeto ha luchado contra toda clase de enemigos. Solo digo que no te confíes.

Sipiasacna: Claro, nos vemos.

Arturo: Por cierto ¿Vas a retirar tus rosas de este lugar? Artenis no puede estar sin esa mascara.

A Artenis se le dibujo una vena roja en la cabeza y sus ojos se tornaron 2 triángulos blancos.

Artenis: Oye Arturo déjalo ya hombre, también soy capaz de protegerme con mi cosmos.

Arturo: Vale solo quería enfadarte jajaja.

Artenis: No tienes remedio.

En ese momento Sipiasacna vio algo desde la ventana.

Sipiasacna: ¡No es posible!

Artenis: ¿Qué ocurre?

Sipiasacna: Es Athena.

Artenis y Arturo: ¿Athena?

Sipiasacna: Viene caminando por la entrada de las instalaciones y ¡Sin mascara!

Todos los presentes en esa habitación bajaron inmediatamente para recibir a su diosa. Seraín ya se encontraba de rodillas frente a ella para cuando su padre y amigos bajaron.

Sipiasacna: Diosa Athena.

Todos se arrodillaron, frente a ellos se encontraba una mujer joven (20-21 años) ojos color miel entrecerrados que demostraban una mirada fría y una larga cabellera roja que le llegaba casi hasta las rodillas sujetaba un báculo dorado y vestía unos pantalones elegantes, unas botas y arriba de una playera negra y una chaqueta de cuero.

Artenis: (¿Qué diablos?).

Arturo: (¿De dónde cojones saco esas ropas?).

Sipiasacna: (¿Por qué la señorita Athena está vestida de esa manera?).

El silencio era incomodo, una gota de sudor aparecía por detrás de la cabeza de Athena y justo cuando la diosa planeaba decir algo.

Seraín: ¡Vaya que bien se ve señorita Athena!

Artenis: Seraín (Grito).

Seraín Rápido se tapó la boca y se autocorrigió.

Seraín: Perdón. ¡Qué bien se ve diosa Athena!

Athena cambio esa mirada de pocos amigos por una sonrisa y ladeo un poco la cabeza.

Sipiasacna: Diosa Athena he logrado descubrir muchas cosas sobre este mundo.

Athena: ¿Tienes la información que necesitábamos?

Su voz era suave y tranquila, pero al mismo era motivante y seguro si subía el tono era intimidante.

Sipiasacna: Sí, pero aún no he comprobado la efectividad de estas personas.

Athena: Ya veo.

Sipiasacna: Justo ahora me dirigía a comprobarlo.

Athena: Bien tienes mi permiso ve.

Sipiasacna: Enseguida mi señora (Desapareció en ese momento).

Athena: Arturo.

Arturo: Si, dígame ¿Qué necesita?

Athena: Nos vamos.

Arturo: Bien.

Athena: Artenis.

Artenis: A sus órdenes.

Athena: Tú y tu hijo deben de quedarse aquí por si necesito más información sobre este mundo. Pronto llegará tu hermano está en una labor de investigación.

Artenis: Muy bien.

Seraín: ¿Señorita Athena no tiene calor con eso puesto?

Tanto Artenis como Arturo pusieron una cara de preocupación al escuchar esa pregunta.

Artenis: Seraín.

El pequeño se volvió a tapar la boca.

Seraín: Perdón. Diosa Athena.

Artenis: Discúlpelo por favor.

Arturo: Señorita Athenea no debe enfadarse.

Athena volteó a ver a los 2 con una mirada amenazante y ambos solo pudieron arrodillarse y guardar silencio.

Athena: Seraín. ¿No te gusta la ropa que llevo puesta? Al llegar a este mundo quise cambiar mi forma de vestir, hay que adaptarnos.

Seraín: No, no es eso. Es solo que estamos en medio de un desierto.

Athena: No te preocupes ya me voy a marchar al santuario con Arturo. Y a diferencia de nuestro mundo este santuario lo construí en unas islas tropicales así que el clima estará perfecto para usar estas ropas.

Seraín: Me parece muy bien señori… Diosa Athena.

Dijo el pequeño sonriendo, lo cual hizo que la diosa le devolviera la sonrisa, pero en ese momento no muy lejos de ahí alguien los observaba.

?: Ahí estas Athena ahora no te escaparas, esta vez mi puño si te va a alcanzar.

Una persona salió disparada de entre las montañas destrozándolas y dirigiéndose a toda velocidad hacia Athena.

Pero en el último segundo el puño de ese sujeto quedo atrapado entre las manos de Arturo.

Artenis: ¿Pero qué? ¿Cuándo fue qué tú?

?: Tan distraído como siempre Artenis, y tu tan entrometido como es costumbre ¿No?

Arturo: Lo siento, ya es una costumbre mía arruinarte las tardes.

Ambos amarraron sus manos a las de su oponente y empezaron a ejercer presión.

Artenis: Igminseros ¿Qué diablos te pasa?

Igminseros: Ya sabes que me pasa.

Arturo: Maldito loco, ¿Por qué, por qué siempre tratas de atacar a Athenea? La diosa a la que se supone debes proteger.

Seraín: Papá ¿Él es?

Artenis: Quédate atrás de mi hijo.

El pequeño se escondió atrás de las piernas de su padre aunque nunca lo había visto ya había escuchado rumores sobre esa persona. En ese momento Artenis se fijó en un detalle importante su diosa a pesar de estar de espaldas cuando fue atacada, sus ojos se fijaban hacia atrás, ella ya se había dado cuenta del atacante pero no hizo nada.

Artenis: (¿Por qué? Athena ya sabía que Igminseros se encontraba listo para atacarla, ¿Por qué siempre pasa lo mismo con este tipo? El la ataca, pero ella nunca responde a sus ataques y eso molesta mucho a Igminseros, ¿Ese rumor será verdad?).

El hombre que estaba forcejando con Arturo era Igminseros, el primero de los 12 caballeros dorados en ser llamado al santuario por el gran maestro y el primero en obtener su título. Una persona que nunca dejo de retar y luchar continuamente con el gran maestro y una vez que lo supero su siguiente objetivo estaba claro "La diosa Athena" este caballero solo buscaba satisfacer su sed de poder y sentirse satisfecho, amaba las batallas y la guerra donde podía luchar sin descanso. Él es la única persona de esa época que en una de sus peleas logro hacer sangrar a Athena pero de un momento a otro la diosa Athena dejo de luchar con él, nunca le dijo el porqué. Simplemente dejo de luchar. Esta es la historia del hombre que supero a todos en el santuario, a todos menos a Athena ya que ella dejo de luchar, este hombre es Igminseros de Géminis el caballero dorado más fuerte de todos y el hombre cuyo potencial y cosmos se dice que es infinito.

Seraín estaba temblando el cosmos que sentía de ese caballero dorado era siniestro y pedía a gritos luchar, su aspecto era el de una persona algo delgada pero con músculos bien marcados, solo tenía unos pantalones azules y zapatos blancos, su pelo era corto y azul y ojos marrones comunes.

Seraín: Papá tengo miedo.

Artenis: ¡Quédate atrás de mí!

Igminseros: Descuida pequeño no tengo interés de enfrentarme a insectos, mi único objetivo es ella, pelea contra mi ¡Athena!

El grito del caballero dorado destrozo las instalaciones las cuales se caían a pedazos, incluso las montañas a lo lejos temblaban.

Arturo: Ho me estáis halagando, significa que me consideras un rival digno del legendario Igminseros (Dijo mientras seguía sosteniendo el puño de su rival, aunque luego de tanto tiempo se notaba que lo hacía con dificultad).

Igminseros: No te creas tanto insecto sobrealimentado, no eres rival para mí.

Arturo: ¿Sabías qué yo tengo el sobrenombre del caballero dorado más fuerte? Según el porcentaje que se me dio mi fuerza está en 180% arriba del séptimo sentido.

Igminseros: ¿De verdad? Eso es sorprendente ¿Y tú velocidad, resistencia, potencia, cosmos, habilidad, dominio de tus técnicas?

Arturo: Estarán por el 70% y 80% pero soy conocido por ser el más fuerte de los 12.

Igminseros: Eso solo es fuerza física yo tengo un 151% en fuerza y en todo lo demás arriba del 105%

Artenis: (¿Todo arriba del 100%? Es un monstruo).

Igminseros: No todo es fuerza física, aunque físicamente seas más fuerte, eres inferior en combate y nunca me podrías ganar en un uno a uno.

Arturo cayó con una rodilla al suelo a pesar de ser más grande, robusto y fuerte.

Artenis: ¡Arturo!

Arturo: No interfiráis, este es mi combate y no voy a permitir una intromisión en él.

Igminseros: Admirable, tu espíritu no decae, a pesar de que tu cuerpo empieza a sucumbir.

Igminseros apretó sus puños con las manos de Arturo atrapadas en las suyas. Arturo comenzó a gritar, Seraín se tapó los ojos y Artenis solo pudo apretar los puños y los dientes, mientras que Athena solo se limitaba a ver.

Igminseros: ¿Te rindes, o te quedas sin manos?

Arturo: Ninguna de las 2

Igminseros: Creo que necesitamos más presión.

Las manos de Arturo comenzaron a sangrar.

Artenis: (A pesar de poseer un poco más de fuerza, Igminseros tiene gran conocimiento del cuerpo humano, sabe cuáles son los puntos débiles y donde ejercer presión para causar más daño, siempre ha sido muy listo y pose grandes conocimientos sobre la anatomía humana y animal).

La otra rodilla de Arturo cae al suelo y este solo pudo quejarse y forcejear sin obtener resultados.

Igminseros: Así que el gran toro dorado solo resulta ser un tipo débil y sin futuro como caballero dorado, ¿No entiendo cómo te ganaste tu armadura? Mira te doy 5 regalos.

Una patada impactó en el pecho de Arturo el cual escupió sangre, sintió como si todo adentro de él fuera aplastado por una gran presión.

Arturo: (Que poder tan monstruoso).

Igminseros: Otro regalo.

Una segunda patada hizo que el caballero se arrastrara para atrás, pero se detuvo debido a que Géminis sujetaba sus manos. No era solo su pecho, sus hombros sentía como los músculos de los hombros se estiraban.

Arturo: (Esto es grave si recibo otra de esas).

Igminseros: Otra más, este es el tercero.

Arturo Tenía la vista borrosa y sentía que en cualquier momento perdería el conocimiento.

Arturo: (Ya no me está apretando las manos estoy a punto de caer al suelo).

Pero en ese momento Arturo volvió a apretar las manos de su rival.

Igminseros: ¿Qué?

Arturo: ¿Por qué me sueltas? La pelea aún no acaba.

Igminseros: Tienes espíritu de pelea eso lo reconozco o tal vez solo es estupidez.

Poco a poco Arturo trataba de ponerse en pie nuevamente aunque las piernas y en general todo el cuerpo le temblaba.

Artenis: Arturo detente.

Seraín: Señor Arturo por favor deténgase.

Un Verdadero caballero dorado nunca se rinde ni da la espalda a su adversario.

Igminseros: De seguir luchando contra mí te voy a matar, Athena si quieres evitarlo pelea conmigo y dejo vivir a Aldebarán.

Athena: Igminseros esa decisión no es mía.

Arturo: Ya escuchaste a la señorita.

Igminseros: Calla (lanza la cuarta patada).

Arturo estuvo a punto de salir volando de no ser porque ahora fue él, el que apretó fuertemente las manos de Géminis.

Igminseros: Ya van 4, una más y te mataré. Yo no quiero matarte ni luchar contra ti, entiende solo quiero a Athena.

Arturo: La señorita Athenea se encuentra ocupada deje su mensaje luego de escuchar el tono.

Igminseros: ¿Te crees gracioso imbécil?

Arturo: Si tantos deseos tenéis de luchar, hazlo en contra mía yo no atacaré a un camarada pero tampoco dejaré que dañéis a Athenea. ¡Lanza todos tus golpes, patadas y ataques que yo los recibiré hasta que te quedes satisfecho!

El caballero de Géminis se quedó sorprendido al escuchar tales palabras.

Igminseros: (Increíble este sujeto está recibiendo todos mis ataques no para pelear contra mí, sino para evitar el conflicto, ya había escuchado del gran corazón que poseía el toro dorado pero nunca imagine esto, no me lo puedo creer ¿Todo esto lo hace por amistad?) Suficiente.

Igminseros se soltó de Arturo y apago su cosmos agresivo. Dio media vuelta y se alejó caminando.

Athena: (Increíble Arturo, lograste lo que nunca nadie había logrado ni siquiera yo. Tranquilizaste el corazón salvaje de Igminseros).

Arturo: Espera ¿A dónde vas? La pelea no ha acabado, además no me diste mi quinto regalo.

Igminseros: Te lo dejo para otro día (dijo mientras levantaba su mano y se alejaba caminando).

Artenis: Igminseros ¿A dónde vas? ¿No vas a apoyarnos en nuestra misión?

Igminseros: Bien sabes que soy un lobo solitario, por hoy no perseguiré a Athena.

Athena: Igminseros tengo que preguntarte algo.

Igminseros. ¿A si? Y de que se trata.

Athena: Olvídalo, es solo que nunca se sabe que pasa por tu cabeza, en ocasiones pienso que tú eres el gemelo malvado y en otras pienso que eres de fiar. ¿Por qué viniste a este mundo? De verdad fue por la promesa de que en este mundo hay seres muy fuertes.

Igminseros: Simplemente quiero averiguar hasta donde llegan mis limites eso es todo. Y la única forma de averiguarlo es enfrentando a los más fuertes (Dijo con una gran sonrisa), adiós Athena.

El caballero desapareció de un brinco y no dejo rastro.

Mientras tanto Sipiasacna llego a la montaña Paoz estaba arriba de un árbol y podía ver la casa de Goku, pero no hacía nada solo observar.

Sipiasacna: (El cosmos de Igminseros desapareció, bien hecho chicos).

Seraín: Señor Arturo ¿Se encuentra bien?

Arturo: Claro chaval estoy como nuevo (Hay mi espalda y hombros me están matando).

Artenis: Arturo lo que hiciste fue muy estúpido y arriesgado, pero te lo agradezco. De lo contrario Athena hubiera roto su promesa y hubiera tenido que luchar contra Géminis.

Arturo solo levanto su mano con el pulgar hacia arriba.

Athena: Hasta crees que yo hubiera intervenido (Se cruza de brazos).

Arturo: (Siempre tan ruda, eso es lo mejor de usted Athenea pero por más que intente ocultar sus sentimientos, son muy obvios).

Athena: Bien Arturo vamos al santuario.

Artenis: Diosa Athena, ya puse a salvo a toda la gente, cuando los dormidos despierten no sabrán lo que ocurrió y los hipnotizados por el polen de Sipiasacna cuando pase el efecto tampoco recordarán nada. Como ya no hay nada por lo que quedarse en este lugar permítame acompañarla junto a Seraín.

Athena: Bien vamos todos al santuario.