En un pequeño pueblo de pocos habitantes todo se encontraba en paz la noche caería pronto y sus pobladores volvían a sus casas luego del trabajo o, en el caso de los niños, de una buena tarde de juegos.
En un lugar desolado donde alguna vez hubo la casa de una hermosa familia, hoy solo quedaban cenizas. El recuerdo de dos hermanos que dejaron todo atrás.
De entre esas cenizas pequeñas chispas emergían del suelo, lentamente se volvían más luminosas y se extendían comenzando con una figura. No paso mucho antes de que terminara por verse un círculo con detalles comparables con la complejidad de una transmutación humana, aunque este dejaba en ridículo al anterior. Dentro de este se empezaban a construir dos cuerpos junto con sus ropas bastante inusuales.
Al estar completamente reconstruidos tomaron un momento para volver en sí mismos.
El primero en hacerlo fue el más bajo, se levantó con cuidado, su cabeza le daba vueltas, como odiaba ver la verdad, no era la primera vez pero como le jodia el cerebro. Mientras, su estómago no estaba mejor, este se quejaba por el repentino viaje al que lo expuso. Cerró sus ojos y espero a que el efecto pasará lo suficiente como para poder volver a considerarse un ser racional.
En cuanto empezó a sentirse listo abrió los ojos e inspeccionó el lugar, no le tomo mucho darse cuenta del lugar en el que había terminado, como olvidarlo mejor dicho, tenía ganas de darle a la verdad un buen golpe por ser tan hijo de puta como para escoger precisamente ese lugar, pero estaba demasiado sorprendido como para dejar que eso tuviera importancia, no solo lo había logrado con éxito si no que estaba completo y no parecía haber efectos secundarios, quería llorar, realmente estaba al borde de llorar de felicidad, cuatro años al fin valían para algo, estaba ahí, en lo que fue su casa, en su hogar, en Amestris o mejor dicho en Resembool.
Tenía demasiadas emociones atoradas si no fuera por un momento de claridad en el que recordó a Heiderich, volteo desesperado a buscarlo, él debía de estar bien o no se lo perdonaría nunca. Él lo sabía, no podía vivir en ese Mundo sabiendo que estaba ahí a costó de su compañero, del único que confió lo suficiente como para llegar a ese punto.
Soltó su respiración al ver que este se encontraba a salvo, tirado no muy lejos de el a sus espaldas, parecía dormido, seguro estaría cansado.
Se acercó lentamente a observar su estado, se le notaba tranquilo, respiraba rítmicamente a la par que su pecho se movía, lo miro un rato en búsqueda de algún daño, al no encontrar ninguno fijo su mirada un rato más en su espalda, era grande, a pesar de ser más débil que él, parecía tener más musculo, recorrió el camino de su espalda hasta llegar a su cuello y de este a su rostro, no supo cuánto tiempo lo vio. Era parecido a su hermano, si, aunque al mismo tiempo era diferente, no mantenía esa inocencia latente que el recordaba de su hermano pero si algo mas, no sabía describirlo, algo le decía que era mejor no saberlo. Se distrajo de sus pensamientos al notar una
irregularidad en el respirar de Heid, se estaba despertando.
Se colocó a su lado y en cuanto intentó levantarse le sirvió de soporte, igual que él, le tomo un tiempo adaptarse en lo que él esperaba no tomara tanto, espero a que el hablara para no molestarlo, ya le había ayudado mucho.
- demonios - no era que el maldijera mucho pero no había mejor palabra para el momento, se sentía hecho una mierda- ¿dónde... Estamos?- pregunto no muy fuerte.
-del otro lado...
-¿¡YA ME MORI!?- dijo alarmado, el aun no tenía eso planeado. Una risa lo tranquilizó, no era malvada, solo una risa ligera.
- claro que no- se le notaba tranquilo, con una sonrisa que parecía no querer desaparecer, le alegro mucho verlo así, bueno así fue hasta que empezó a recordar todo lo ocurrido y el pánico comenzó a apoderarse de él.
-¡demonio! Eres uno no es así.- el miedo se notaba en sus ojos, Ed se preguntaba de donde saco semejante idea, no pudo contenerse, ¿cómo hacerlo? Comenzó a reír lo que solo preocupo más a su compañero quien solo lograba b ver cenizas a su alrededor pensando lo peor, pero en cuanto quiso correr la mano de su compañero se posó en su muñeca deteniéndolo
- estamos en el pueblo donde crecí - explico mejor.
"¿dónde creció?" Se cuestionaba, él no hablaba mucho de detalles específicos, solo llegaba a dar historias casuales sin nombres de lugares o personas.
- ¿y dónde queda eso?- pregunto aun preocupado, como deseaba tener una cruz o algo en ese momento.
- solo te puedo asegurar que ya no estamos en Alemania, este es Resembool un pequeño pueblo del este. ¿De dónde rayos sacas eso de que soy un demonio?- este lo miro, nada convencido, ningún humano podía hacer eso. Aparte, no terminaba de entender mucho de lo ocurrido y Edward no le explicaba nada claramente. No creía llegar a entender todo tan fácilmente, pero no quitaba la inconformidad.
-bien, tienes que estar bromeando Alphonse. No soy un puto demonio, soy humano
-aja, y ¿cómo sé que no me mataras ahora que no te sirvo?
-primero que nada, nunca te mataría, segundo, ya te dije que no soy un demonio idiota.- este le seguía mirando, solo pudo suspirar sonoramente y tratando con algo que creyó podría ayudar.- bien, según tú los demonios son "débiles" ante las cruces ¿no?-
-¿los demonios leen mentes?-
-¿Qué?
-nada
Este lo miro un momento con los ojos entrecerrados, y entonces probo si es que funcionaba, junto sus manos en un aplauso y luego toco el suelo, de este salieron rayos como los de antes pero esta vez hicieron que se comenzara a formar una figura que reconoció de inmediato, una cruz con pocos detalles, Edward la tomo entre sus manos y la aventó a Heid quien aún se encontraba en el suelo.
La miro un momento y luego se empezó a sentir como un tonto por creer que algo así lo protegería.
-¿y bien?- comenzó a reír por lo ridículo de la situación, Alphonse también comenzó a contagiarse de su risa, dejando el objeto de lado sentencio que era mejor olvidar esa tontería, él le había dicho como era la alquimia, era estúpido espantarse de algo tan simple llegado ese punto.
Ya con la cabeza fría y sus ideas en orden luego de esos sucesos Decidió comenzar levantándose de su sitio para poder ver a los alrededores.
No había mucho que ver más que un gran campo y cenizas a sus pies, volteo su mirada como esperando una explicación, Edward lo entendió y pensó en que decirle.
-esta era mi casa, no sé porque fue que terminamos justo por llegar aquí.- hablo mientras se ponía a su lado.
- ¿Por qué esta quemada?- ¿había pasado algo malo? Las casas no se queman espontáneamente.
- mi hermano... Bueno más bien yo queme la casa con él a mi lado, no queríamos tener que volver.- No dijo nada luego de eso, si bien quería indagar en el tema no parecía ser algo por lo que deba preguntar.
Ed le hizo un gesto con la cabeza para que le siguiera a lo que correspondió y comenzó a caminar a su lado, se movía como si conociera este lugar a la perfección, era claro que tenía un lugar al que llegar y a pesar de ser de noche no parecía darle ningún problema.
- entonces, ¿qué haremos? - quería empezar una plática, no tenía ni idea de cuánto tiempo les tomaría llegar.
- primero que nada hay algunas personas que necesito ver, en parte para que arreglen mi brazo y pierna ¿no te importa, verdad?
- no, para nada, ¿quién es el que te puede ayudar?- ahora si tenía toda su atención, necesitaba aprender de ese mundo si es que no había marcha atrás como dijo antes de todo lo sucedido.
- bueno...- río un poco antes de continuar- no es precisamente" el".
Esto le dejó más dudas, no entendía a que se podría referir con eso.
- mmh, ¿ok? Y ¿dónde queda?
-a una media hora de aquí, las casas están algo separadas entre sí, aunque fue bueno llegar de noche, me ahorra muchas explicaciones. – lo miro con duda no entendiendo el ultimo comentario como le paso hace unos momentos.
- ¿por qué deberías explicar?
Lo pensó un momento, era mejor que lo supiera de una vez y no se sorprendiera al ver a sus conocidos- es que... Lo más seguro es que me dieran por muerto o por lo menos perdido en batalla...
Esto le asombro, que es lo que pudo haber sucedido para que algo así ocurriera, y cuál era la razón por la que lo pusieron como perdido en batalla eso solo lo podían en el registro de los...
- ¿¡eras un militar!?- lo miro impresionado, esperaba equivocarse, nunca pensó verlo de esa manera.
- ERA un militar, o bueno algo parecido... Tenía que conseguir algo y esa era la única manera, así que me enliste.
Si él era un militar...-¿a qué edad te enlistaste? ¿Que no tenías casi mi edad?
- tengo casi tu edad, pero me uní a ellos muy joven... En ese momento tendría 12 años.
¿¡12 años!? Como rayos lo dejaron, la pregunta le había salido sola pero no esperaba esa respuesta, se quedó en silencio un momento con los ojos abiertos a más no poder, eso Sí que no lo esperaba. Pareció entender cuanto le afectó y comenzó a hablar un poco, no eran cosas que quisiera ocultar más.
- cometí un error en el que mi hermano quedó involucrado y debía de solucionarlo, y no fue tan malo como podría parecer, había personas muy buenas que nos ayudaron.
Analizó sus palabras y comenzó a atar cabos sueltos- ¿por ellos perdiste tu brazo y pierna?
- ¿que? No, claro que no, ellos no tuvieron que ver en eso, fue por otra razón. Fue MI error.-"y solo suyo, no podía echar la culpa a otros por lo idiota que fue, si bien ese error ya no le pesaba ya que su hermano estaba bien este aun traía cosas que le recordaban que ese accidente existió."
Un momento de paz se instaló, Heid no preguntaba y Ed no comentaba nada, era una gran revelación para el primero, que por fin le empezara a contar sobre su pasado. Que tanto cambiaria ese lugar al Ed que conocía y que quería ver sonreír y brillar con su luz en su mayor esplendor.
- ¿crees que tu hermano este allí?
Detuvo su caminar, si lo pensaba bien...- no... Conociéndolo es tan terco como yo y está investigando más sobre la alquimia o la alkahestria.
- ¿alkahestria?- Ese era un término nuevo que nunca le escucho mencionar.
Lo pensó antes de contestar- es similar a la alquimia, solo que más orientado a la medicina y usa otro tipo de energía.
En cuanto tuviera tiempo realmente debía ver más sobre esa alquimia, parecía ser muy importante en ese lugar como para que el no supiera nada.
Su andar se extendió unos momentos, Ed le comentaba un par de cosas cotidianas de su vida, dejaron de lado la seriedad para solo tener una plática amena, cosas como "y así fue como me metí en problemas por intentar llegar a la cima de ese árbol" o "allí vivía un hombre que siempre fue muy amable, a veces incluso nos regalaba algo de fruta" se mantenían en la plática mientras avanzaban y este señalaba algún que otro lugar.
En el momento en que vio una lámpara en la ventana de aquella casa y como una sonrisa surco la cara de Edward se dio cuenta que ese era el lugar al que tenían que llegar.
- sabes, mi madre solía poner una lámpara en la ventana para que no nos perdiéramos y siempre pudiéramos regresar a casa.- se podía notar la nostalgia en su voz, esto le enterneció de sobre manera.
- es una linda forma de mostrar su cariño- comento dulcemente.
-Lo era- dijo mientras se acercaba a la puerta- creo que deberías tomar cierta distancia.
- ¿por qué?
- ya verás- Heid se detuvo a poco más de dos metros de Ed mientras este tomaba aire antes de soltarlo y tocar la puerta.
- ¿quién podrá ser a estas horas? - se escuchó desde adentro, se notaba un ligero estremecimiento en el dueño de esa mirada dorada pero este no se movió y espero, la puerta se abrió y dejó ver a una mujer de edad avanzada que alzó la vista para ver a su visitante.
Se miraron un momento hasta que Edward hablo- ...hola, vieja bruja, ¿cómo han estado?- esto pareció hacerla reaccionar, tomando una pose altanera antes de contestar.
- a quien le dices bruja, pequeño enano.
- ¡TU A QUIEN LE DICES ENANO MICROSCÓPICO, SI NO TE HAS DADO CUENTA SOY
MAS ALTO QUE TU!
- ¡QUE DIJISTE!, NO TE ESCUCHE PUES ERES DEMASIADO BAJO, FRIJOL.
- ¡ARPÍA!
- ¡ALUBITA!
- ¡MALDITA ANCIANA!
- ¡HORMIGA CON COMPLEJO POR LA LECHE!
- mmm, oigan- esto era incómodo, nunca vio a una mujer comportarse así o a Ed reaccionar de esa manera, ni sabía cómo detenerlo.
El primero el voltear fue Edward, miro al pobre chico sin saber qué hacer, era normal que reaccionarán así pero era su forma de saludar a Pinako.
- ¿Alphonse? - pregunto la anciana aun en la puerta, sus ojos azules se posaron en ella, ¿cómo sabía su nombre?, pero antes de preguntar Edward hablo.
- abuela él es Alphonse Heiderich, me ayudo a volver- desvío la atención a lo que ella se centró el para preguntarle.
- ¿ayudarte? Porque se parece tanto a... tú sabes.
- ¿qué les parece si entramos y les explico a las dos que paso?
Le miró y atino a asentir dándole paso a ambos rubios. El primero en pasar fue Heid siendo seguido por Ed quien cerró la puerta, camino al comedor esperando a que la abuela Pinako trajera a su nieta y su compañero le siguiera sentándose a su lado.
No tomo mucho escuchar unos pasos en las escaleras que los hizo voltear, una rubia de pelo largo y cubierta de la parte de arriba de su cuerpo con no más que una tela que cubría solo lo justo les miró, más específicamente a Edward y Heiderich no pudo hacer otra cosa que voltear a otro lado para no ver a la chica vestida de tal manera, aunque tuvo que voltear nuevamente al escuchar el inicio de la conversación.
- hola Winry, al menos esta vez no vine por un brazo destruido, ¿no?
No tomo mucho que perdiera la sonrisa con la que dijo eso, una llave inglesa le dio un golpe en la cabeza que lo tiro de su sitio.
- ¿¡cómo puedes decir eso?! ¿Dónde rayos te metiste? Alphonse estaba muy preocupado cuando lo dejaste, no ha parado de buscarte, sigues siendo un idiota irresponsable e impulsivo.- tendría que acostumbrarse a mujeres de carácter, esto era... Extraño, demasiado fuera de lugar. ¿Cómo es que Ed parece estar acostumbrado?
Winry le golpeo un par de veces más mientras Pinako tomaba asiento y esperaba. "un golpe por irse sin despedirse, otro por ser tan imprudente, otro más por arriesgarse tanto, por preocupar a todos y uno más por a pesar de todo, volver a ponerse en peligro para volver".
El pobre chico recibió todos para al final recibir un abrazo de bienvenida
- es bueno tenerte devuelta-
- es bueno estar de vuelta- dijo al corresponder el abrazo. "esto si era una familia, o bueno, algo así."
Luego de eso les tuvo que explicar a detalle todo lo ocurrido en esos años y aún más en cuanto a su regreso, Heid se sorprendió ante la falta de ciertas cosas mientras vio como trataba de explicarles, y como terminaba por mostrarles sin miramientos el brazo y pierna que se había fabricado.
- ¿cómo has podido ir con esta basura durante tanto tiempo? – parecía que no tenía consideración con el trabajo que hizo su compañero puesto que no parecía importarle.
-lo sé, pero es lo que tenía a la mano, es una porquería pero es mejor que nada. Al menos no me tuve que hacer la operación yo o hubiera sido imposible.
- bien bizcocho ¿qué te parece si te quedamos esa cosa y te damos un automail de verdad como regalo de bienvenida?- esto le saco una gran sonrisa.
- sería un buen regalo.
Estas le quitaron sus prótesis y le dejaron solo con una pierna muy simple para luego empezar con el trabajo que tuvieran que hacer, Heid solo se limitaba a estar cerca y no hablar mucho, agradecía que fueran buenas con el pero se sentía incómodo ante ese entorno tan raro.
En cuanto ambas salieron del cuarto, dirigió su mirada hacia dónde estaba Edward sentado que no tardó en devolverle la misma- te acostumbrarás.- vuelvo a preguntarme, realmente no era un demonio, con esta ya sería la segunda vez que lee mi mente.
- ¿Ella es tu amiga de la infancia? de la que me has contado antes.
- Así es, su nombre es Winry, es una loca histérica amante de las máquinas, pero no es tan mala- rio un poco mientras se paraba de una manera un tanto extraña, seguramente ante la nueva prótesis que llevaba consigo.- vamos, hay que tomar el cuarto para invitados, seguro que no les molestará, debe estar desocupado como casi siempre ha sido.
Se dirigió a las escaleras enfrente de la entrada y comenzó a subir, parecía que el equilibrio era difícil ya que no tenía su brazo, era realmente extraño verlo de tal manera. Le seguí y entramos a una habitación, me pidió ayuda para hacer las camas que allí estaban y una vez terminado me dijo que sería buen momento para dormir.
- No deberíamos... ya sabes ¿esperarlas y preguntarles si no hay algún problema?
-Podría intentarlo, pero no me arriesgaré a otra llave de tuercas dirigida hacia mi cara, así que yo voy a dormir respondió avanzando hacia la cama cerca de la ventana, lo observé mientras estés acomodaba y volví a dirigir su vista hacia mí- tranquilízate un poco Heid, está es mi casa, bueno al menos lo era, no habrá ningún problema en dormir aquí.- río un poco y volvió a hablar- además, es más seguro que se enojen porque no descanse, que porque haya tomado la habitación.
-aun así...- continuaba algo inseguro.
Vi cómo se levantó y se acercó a mí, no me di cuenta, cuando ya estaba encima de la cama luego de que este puso su pierna tras la mía e hizo un movimiento que provoco que perdiera el equilibrio.- a dormir.
Dijo simplemente regresando a su posición anterior en la cama- a veces odio que seas tan fuerte sabes, ni siquiera entiendo cómo es posible.
Sacó la lengua haciendo una cara burlona para luego acostarse y cubrirse con las mantas.
Supongo que en todo caso lo mejor será descansar como ha dicho el, no creo que vaya a pasar nada por un día de sueño.
"…Me pregunto cuanto pueden cambiar las cosas de ahora en adelante…"
bien ahora a escribir la continuación, si tienen algo que decir, ven algún error o tienen una sugerencia soy todo oídos (¿ojos?)
es una de las primeras historias largas que escribo y espero que resulte, ¿tienen algo que les gustaría que sucediera?
espero comentarios, nos leemos.
