Y seguimos con esta historia ahora que encontré un día libre. Aunque ya sé que va a pasar en esta primera prueba fufufu.

Por cierto, ya se acerca el live action con la vieja confiable primera saga ;D

Bleach no me pertenece o hubiera IR canon y escasos huecos argumentales.


Con delicadeza, el Kurosaki acarició la mejilla de Rukia hasta que ella se despertó.

—¿I-Ichigo? — preguntó Rukia con timidez, temiendo que se tratase de un sueño más.

—Tenemos que apresurarnos, el juego ha empezado— fue la respuesta del Kurosaki.

De inmediato las memorias de aglomeraron en la mente de la capitana y la obligaron a levantarse de golpe para ver en donde se encontraban, solo para darse cuenta de que aquella habitación era completamente distinta a cualquiera que hubiese visto.

—¿Qué haremos? — dijo Rukia mientras se tallaba los ojos e intentaba despertarse por completo.

—Vino un chico, Asuka. Mencionó que en la sala dejó toda la información… Al parecer no somos los primeros en intentar cambiar esta historia— respondió Ichigo.

Rukia al escucharlo soltó un pequeño suspiro —Vamos.

Ambos avanzaron por el pasillo en medio de un silencio proveniente de la incertidumbre, en un par de minutos llegaron a la sala en donde solo se encontraba una pequeña mesa para dos y sobre la cual se encontraba un pergamino de color negro.

Ichigo se apresuró a tomar el documento entre sus manos y con cuidado lo abrió, solo para leer lo siguiente:

Mundo: 00239

Sujetos: Masamune Takato y Fang Ryo

Ciclos cumplidos: 230

Posiciones de los jugadores: Comandantes del ejército de la provincia de Aoi.

Aliados: Tachibana Asuka.

Tiempo restante: 4 días.

Al terminar de leer la breve información, ninguno de los dos habló.

—Es muy poco tiempo— mencionó Ichigo antes de mirar a su amada —¿Qué podemos hacer?

—Seguir nuestros papeles, yo te enseñaré todo lo que sé sobre dirigir a un escuadrón y deberás de ser creativo con tu ejército, además de los modales necesarios para tratar con alguien de la nobleza— respondió con seguridad, solo para ver una sonrisa de alivio venir de Ichigo —Ahora hay que prepararnos para iniciar nuestro día— agregó la capitana.

Después de alistarse y desayunar ligero, Ichigo escuchó atento todo lo que le decía la segunda al mando del clan Kuchiki.

—Regresaré en la tarde con todo lo que haya conseguido— dijo Ichigo.

—Yo haré lo mismo— respondió Rukia.

El Kurosaki al escucharla se sobresaltó ligeramente y su instinto protector apareció —Por favor cuídate— agregó con una suave sonrisa al saber de sobra que su amada no estaba dispuesta a quedarse sin hacer nada.

Al salir de la residencia se encontró con Asuka, quien le esperaba calmado.

—Todos empiezan con ese ánimo— le advirtió el chico para comenzar a caminar —Yo te guiaré.

—Asuka-kun, ¿Puedes darme información sobre todos?— preguntó el Kurosaki.

—No es necesario, cada vez que un jugador aparece, todas las memorias de quienes viven aquí son adaptadas. Solo sígueles la corriente y descubrirás quienes son más cercanos a ti— fue la respuesta del joven.

Ichigo se mantuvo en silencio ante estas palabras, ahora tenía que concentrarse para lograr responder rápido a cualquier saludo y determinar si se trataba de un amigo o solo de una formalidad.

Los dos caminaron por varios caminos entre calles solitarias hasta llegar a la entrada de un gran palacio, quizá para que el Kurosaki no se encontrara con nadie y pudiese entrar en pánico.

—Ha llegado el comandante de la provincia de Aoi, abrid las puertas— dijo Asuka.

Enseguida las enormes puertas de color rojo y detalles dorados se abrieron, mostrando un gran jardín como recibimiento.

Ichigo soltó un suspiro antes de adentrarse con pasos seguros al interior, siendo seguido de Tachibana.

Pero a los pocos pasos pudo ver a una figura alta y delgada que portaba un kimono dorado y que en su cabeza portaba un objeto brillante, de inmediato hizo una reverencia al recordar sus clases de historia hace años.

—Comandante Kurosaki, ha llegado justo a tiempo— mencionó aquella silueta con una voz amable y suave.

—Usted lo ordenó, yo solo obedecí— fue la respuesta de Ichigo, mientras que Asuka permaneció en silencio absoluto y con una reverencia más marcada.

—Es suficiente, levanten la cabeza ante su emperador— dijo Takato, al ver que ellos dos obedecían, continuó —Kurosaki, a mi oficina. Tachibana puedes retirarte.

Asuka asintió y manteniéndose en silencio se marchó. Ichigo por su parte siguió al emperador por los largos pasillos del palacio, observando a algunos sirvientes que realizaban sus labores y posiblemente a sus compañeros quienes le miraban de forma disimulada.

En el momento en el que llegaron a la oficina del emperador, Ichigo no pudo evitar sorprenderse de ver que el lugar era un desorden.

—Masamune-sama, ¿Se encuentra bien? — preguntó el Kurosaki.

—¿Eh? — dijo el emperador antes de observar con más atención su alrededor —Esto es normal, solo son los papeles del evento de año nuevo que tendrá lugar en un par de días. Aunque necesito tu opinión sobre la provincia de Tori, ¿Crees que es buen momento para reiniciar nuestra diplomacia?

Con esa oración, Ichigo supo que era momento de obtener más información sobre la verdadera situación.

—D-Disculpe, pero desde que lo vi hoy he percibido que algo le está molestando. Si puedo hacer algo, no dude en pedirlo— insistió Ichigo.

El rostro del emperador ante aquellas palabras se ensombreció.

—Solo si eres capaz de encontrar algo que no existe puedes ayudarme— fue la respuesta de Masamune.

—¿A qué se refiere?

Takato soltó un pesado y largo suspiro —¿Sabes lo difícil que es amar a alguien que no puedes ver?

—Lo sé— dijo Ichigo, recordando los meses consecuentes a la perdida de sus poderes.

—¿Enserio? ¿No estas bromeando Kurosaki?— le cuestionó Masamune con seriedad.

—Puedo jurarlo— respondió con seguridad Ichigo antes de mirar a sus manos —Extrañar su calor, imaginar su sonrisa o desear con toda el alma poder tenerla enfrente y confesar todo pero al final… sabes que no tendrás el valor.

—¡Exacto! — exclamó Takato para tomar de los hombros a Ichigo —¡Eso es lo que siento por Ryo! Aunque… no la he visto más que en mis sueños.

Ichigo al escucharlo no pudo evitar sonreír al recordar un pequeño dato científico que había leído en la universidad —Dicen que en nuestros sueños aparecen personas que hemos visto, quizá ella está más cerca de lo que piensa, solo necesitamos buscar un poco más— comentó para notar que la mirada azulada de Masamune comenzaba a brillar.

—¡Podemos usar el evento de Año nuevo! Pero debo de ser inteligente, nadie puede saber que estoy buscándola o podrían intentar hacerle daño.

—¿Le parece si hacemos un evento para mostrar las habilidades de los comandantes y le incluimos? — sugirió el Kurosaki.

—Suena bien, pero recuerda que no todos tienen un buen manejo de la espada, los comandantes Aoyama y Naruki utilizan el arco— respondió el emperador antes de quedarse un momento en silencio —¿Te parece un baile en conjunto?

—¿Una coreografía? — dijo Ichigo antes de tragar saliva, pues estaba comenzando a meter la pata.

—Esa es una palabra extraña para llamarlo pero, creo que entiendes a lo que me refiero. Casi todos mis oficiales están casados y pienso que esa es una manera menos arrogante de mostrarme en público.

—Di-Dices que va a invitarla a bailar entre todo el público— comentó el Kurosaki con sorpresa y temor.

—Eso me gustaría, pero debo de verla antes y saber que va a estar presente… quizá deba de decírselo en el sueño de hoy y ver qué es lo que piensa— respondió Takato para soltar a Ichigo y comenzar a caminar en su oficina —Aun así, debo de hacer que parezca una coincidencia.

Ichigo se quedó en silencio ante los murmullos inentendibles de Takato, aunque por dentro estaba comenzando a ponerse nervioso, pues lo que intentaba hacer el emperador era más difícil que recuperar sus poderes de shinigami.

Además… él era pésimo bailando, mucho menos esperaría tener que hacerlo para un emperador.

Solo esperaba que Rukia estuviera bien y que la suerte estuviera con ella y le permitiera encontrar a la mujer de los sueños de Masamune.

Y mientras el Kurosaki esperaba que Takato terminase su monologo, Rukia caminaba por la ciudad, escuchando ocasionalmente los saludos de cortesía, hasta que se encontró con Asuka.

—Buenos días, Kurosaki-sama— dijo el joven con una leve reverencia, provocando que Rukia se detuviera y le mirara sorprendida.

—H-Hola— respondió Rukia, pues aunque estuvo casada con Renji, nadie la llamó Abarai, simplemente se dirigían hacia ella como capitana Kuchiki, quizá por el temor que tenían los oficiales a su hermano o una petición de este para no tener que escuchar más de Renji cuando iba a entregar su papeleo.

Asuka sonrió —¿Ha encontrado algo que pueda ayudarle al comandante Ichigo? — preguntó.

—No.

—En ese caso debe de apresurarse, me gustaría que lleguen a la fase final de esto— dijo Asuka.

—¿Acaso eres un ayudante de aquel ente? — le preguntó Rukia, pues de ser así, podría obtener un poco de información extra.

Pero el chico negó —En una de las repeticiones morí y al reiniciarse esta línea del tiempo, me enteré de la verdad. Al principio creí que podría ayudar a liberar a todos de esta tortura pero… nadie fue capaz de vencer a la muerte, así que ahora simplemente me resigné— mencionó antes de soltar un suspiro —Si pierden y tienen suerte, él los devorará. De lo contrario, se volverán un mundo más de ese maldito dado que porta.

—Ayúdame a encontrarla.

—Eso no funcionará, ya lo han intentado cincuenta veces y termina igual— respondió para sonreír con tristeza—Pero si realmente quieren avanzar, es necesario centrarse en el emperador Masamune, él es quien está presionado por todos a su alrededor y debe apegarse a la imagen que tienen de un emperador.

Rukia se mantuvo en silencio, de cierta manera era como si estuviera escuchando las normas de la nobleza.

—Bien, lo haremos— dijo la capitana —Él debe de saber que no ha sido el único cuya vida sea destrozada por seguir las ordenes de otros.

Ashura al escucharla no pudo evitar sorprenderse, pues era la primera vez que escuchaba a uno de los jugadores decir algo así.

Usualmente quienes terminaban en ese mundo solo estaban por un amor imposible, pero al parecer Ichigo y Rukia eran más complejos.

Pero no quería crearse falsas esperanzas, pues ya había llorado en más de una ocasión al ver como aquella línea del tiempo se reiniciaba una y otra vez.

—Si necesita algo más, no dude en pedírmelo— comentó Asuka, intentando no sonar alegre o emocionado.

—En ese caso, necesito que me des el plano del palacio. Si esta época es la que creo, dudo que yo pueda entrar junto a Ichigo— respondió Rukia —Tal vez me infiltre en la noche.

—Como usted diga, Kurosaki-sama— dijo el joven.

Rukia sonrió al escuchar ese apellido, de cierta forma era agradable escuchar algo más que "Capitana Kuchiki".

En el momento en que la tarde arribó a la ciudad, Ichigo y Rukia se reencontraron.

Por una parte el Kurosaki estaba preocupado, pues debía de aprender a bailar de manera perfecta para el evento que sería en poco más de dos días, además de haber recibido una descripción burda de la amada de Masamune.

Asimismo, Rukia estaba repasando por undécima ocasión el mapa que Asuka había dibujado para ella.

—Rukia, tenemos problemas— dijo Ichigo al verla sentada en la sala, estudiando un pergamino.

—Hay que centrarnos en el emperador Masamune, él es quien más presión tiene— fue la respuesta de ella.

—V-Vale, pero en Año Nuevo debemos de bailar. Nuestro emperador desea invitar a su amada a bailar y nosotros seremos parte de una coreografía— respondió Ichigo.

—¡¿Qué?! — exclamó Rukia.

—Mañana te llevaré al palacio, pero necesito practicar. Soy malo en esto de bailar, no importa que época sea, al final me confundo— confesó el Kurosaki.

Rukia tuvo que soltar un pesado suspiro antes de levantarse —Bien, entonces empecemos ahora.

—P-Pero aún no he almorzado nada.

—Eres un shinigami de élite, no creo que mueras por comer tarde— le reclamó Rukia para tomar la mano derecha de Ichigo —Solo sígueme y todo estará bien— agregó.

El Kurosaki asintió para colocar su mano izquierda en la cintura de Rukia, para sentir como ella tocaba con suavidad su pecho con la mano derecha debido a la diferencia de alturas.

La capitana al ver el nerviosismo de su compañero no dudó en dar un paso a la izquierda, solo para ser seguida por Ichigo, casi enseguida volvió a dar un paso hacia la derecha.

—¿Ves no es tan difícil? — dijo Rukia con una sonrisa.

—¿Qué hay de las vueltas? En eso yo debo de guiarte— le respondió Ichigo aun preocupado.

—Entonces yo te seguiré a ti, como hicimos en Karakura cuando te enfrentabas a los hollow de bajo rango.

Ichigo suspiró al ver que ella no cambiaría de idea y sin más alternativa se preparó mentalmente para el ensayo, intentando recordar alguna música que pudiese ayudarle a guiarse, pero su mente seguía en blanco y el tiempo se agotaba.

Ahora solo le quedaba confiar en él mismo.

—Hagámoslo— dijo el Kurosaki.

Rukia sonrió para comenzar a guiar a Ichigo en un suave vaivén, esperando a que él decidiera seguir con el baile de práctica.

Uno, dos, tres, cuatro, esos eran los pasos que se repitieron tres veces antes de que el Kurosaki se aventurase a guiar a su amada shinigami. Aunque el miedo intentó apoderarse de él, la mirada de Rukia le ayudaba a calmarse.

Fue un paso a la izquierda e Ichigo soltó la cintura de Rukia y con su mano derecha la hizo girar una vez.

—Sabía que lo harías — dijo Rukia para reír de alegría.

Ichigo al escucharla deseo aprender más rápido, para que aquella felicidad de ella nunca se apagase y después de tragar un poco de saliva, el Kurosaki se aventuró a continuar bailando, sin importarle que su práctica se extendiera hasta media noche.

Ambos se detuvieron al sentirse agotados, pese a no haber progresado mucho, se sentían bastante alegres.

Quizá porque era la primera vez que bailaban juntos.

—Prepararé la cena, es lo mínimo que puedo hacer por mi maestra de baile— dijo Ichigo con una leve sonrisa.

—Yo te ayudaré por este agradable rato, Ichigo— respondió Rukia para seguirle.

Y mientras preparaban un poco arroz, té y verduras.

—Sabes, es la primera vez que no peleamos por algo… Me agrada— comentó Ichigo.

—Estamos ocupados, si no fuera por eso seguramente ya hubiésemos encontrado algo para discutir— respondió Rukia —Aunque tampoco te he visto con el ceño fruncido el día de hoy.

Ichigo se encogió de hombros —Tal vez porque ya no debo de fingir que no te amo, aunque no dudo que en el palacio hubiese tenido el ceño fruncido ante los disparates del emperador Masamune.

—Cuando terminemos este juego, ¿Qué es lo primero que te gustaría hacer? — le preguntó Rukia a su compañero.

—Proponente matrimonio— respondió sin dudar el Kurosaki para mirar hacia el techo —Cuando estaba en secundaria llegue a preguntarme como sería pedirle matrimonio a una chica y de forma inexplicable aparecías en mi mente… Demonios, soy un ridículo.

—Solo eres empalagoso— dijo Rukia antes de buscar un par de tazas de porcelana —Iré a preparar y servir el té — agregó, intentando que él no lograse ver su rostro sonrojado ante aquellas inocentes palabras.