-Al menos no soy un freak de doble personalidad..- dijo Kevin tratando de recobrar algo de compostura para no dejarse intimidar.

-Touchè. - dijo Edd sonriendo.

Ante la mirada perpleja de Kevin Edd ya se estaba aburriendo. La gente le desagradaba. Moralmente para poder coexistir, las personas se aglomeraban y vivían en lo que llamamos sociedad. Hay ciertos estándares para poder formar parte, él lo sabía muy bien, y por eso guardaba solo para sí mismo su verdadera postura. Usar la ''mascara'' era más fácil que intentar que otros lo acepten por ser quien era. Siendo honestos, también le desagradaba esa pantomima suya pero era la que menos trabajo le daba. Se un buen hijo, se educado, se paciente, se ordenado, se comprensivo.. todo esto es lo que se requiere de una persona nace, crece, estudia, trabaja, forma una familia, vive y muere.

-Así que.. toda tu vida es una farsa, hn?

-Pardón?

-Hahaha.. bueno, se que soy una mierda pero.. al menos yo no lo escondo al mundo.

-Y realmente crees que a alguien le importa? Pues déjame decirte que, la verdad es que no. Vivir ya es demasiado cansado como para aguantar encima los prejuicios de los demás.

-Lo que dices no tiene sentido, a tí sí te importa entonces lo que piensen de tí.

-Nop, pero tampoco espero que alguien como tu lo entienda. -Sentencio Edd bostezando -Mira, ya me canse de ser cortes..-dijo levantándose y tirando unos papeles en la cama del pelinaranja.- del punto 1 al 5 es tu parte, más te vale que lo hagas, porque un corazón roto va a ser lo último por lo que te vas a preocupar si eso en algo me afecta.

Sin darle tiempo a reaccionar Edd salió de la habitación de Kevin dejándolo totalmente confundido. Lo de ahora había sido real? Ese era el chico del trío de tontos que se la pasaban haciendo bromas y estafando al vecindario, de verdad? El tonto que vive metido entre sus libros? El obsesivo compulsivo de la limpieza? Él?!

Todavía confundido por lo que paso, Kevin se recostó en la cama tomando las hojas que había dejado Edd y comenzó a leerlas. Veía las palabras pero aún le parecían completamente ajenas y extrañas. Y pese a que repitió en vos alta unas lineas no consiguió entender nada. Cansado y resignado sin darse cuenta se quedo dormido.

A la mañana siguiente se despertó de mal humor, había tenido un sueño raro en el que él era un pequeño nerd amante de la robótica y Edd un brubucon sabelotodo.. se sintió humillado por eso. Él era el maldito Kevin Fucking Barr, el capitán del equipo de futbol, el macho alfa al que todos debían respetar y temer.. y no iba a dejarse apabullar por el doble tonto. Así que se lavo la cara, metió en su mochila los dichosos papeles que le había dejado Edd y partió rumbo a la escuela en su motocicleta.


-Hey Kev! asi que por fin viniste, que te paso hermano?

-Woah, no sabia que ahora eras mi madre Brat.. crees que te debo alguna explicación?

-hahahaha es bueno tenerte de vuelta cap, los entrenamientos se estaban poniendo aburridos.

-Sii es bueno verte Kevin.. las chicas ya te empezábamos a hechar de menos..

Eso es, asi debía ser todo. Kevin era el chico popular que todos querían ser, y por el cual todas las chicas peleaban. ¿Porque iba a deprimirse solo por Nazz?

Porque la amas, idiota..

Este pensamiento dejo helado a Kevin en mitad del pasillo mientras se dirigía a clases. Estaba pasando de nuevo.. esa molesta vocecita, esa parte de ti mismo que quieres ocultar y que empieza a hablarte al oido diciendo todo aquello que quieres ignorar. Te golpea sin remordimiento cada vez que quieres salir del pozo depresivo en el que estés y te hunde nuevamente hasta el fondo.

- ... -vin.. -evin... kevin! te sientes bien?

-hn? - Kevin no supo decir por cuanto tiempo estuvo Edd zarandeándolo del brazo y llamándole hasta que por fin entendió que le estaba hablando.

-P-perdona si fui muy brusco, no quise asustarte, pero no respondías así que debí elevar mi tono de voz, n-no es que haya querido gritarte o algo por el estilo.. emm t-te sientes bien?

-S-si, estoy.. bien..

-Pues que gusto oirlo! la campana acaba de sonar asi que debo ir a clases y tú deberías hacer los mismo, pero si te sientes mal no dudes en ir a la enfermería, tengo plena fe en que la enfermera te dejara descantar si no te sientes en la plenitud de tus capacidades.

Kevin solo pudo quedarse mirando a Edd irse, caminando como siempre apresurado llevando su mochila llena de libros en los brazos, aún sin creer que le habia dirigido la palabra el mismo tipo que ayer le habia hecho frente. Por un instante penso que podría haberlo soñado todo, pero un vistazo a los papeles de su mochila negaron esa posibilidad. ¿Tendría un gemelo malvado o algo asi?

En esto se quedo nuevamente pensando Kevin mientras se dirigia a su salón sin darse cuenta que otra vez habia dejado de pensar en la rubia.