Capitulo 2
Tan solo un amanecer más.
Con permiso –al salir de la habitación suspiro. Había hecho su más grande esfuerzo por no perder la paciencia. Algo que a veces todavía le pasaba con muchos pacientes. Algo que intentaba cambiar. Su maestra se lo había sugerido una y otra vez. Al sentir los papeles que llevaba en su mano reflexiono en la reacción de su paciente. Nunca antes le había tocado alguien que reaccionara de esa forma. Usualmente el temor e incertidumbre se manifestaban en todos los rostros. Pero no en el de esa joven. Aunque si lo pensaba quizás podría ser miedo a los hospitales. Ya que había repetido muchas veces que deseaba marcharse. Y Tsunade había mencionado algo sobre claustrofobia. Quizás se había resignado diciéndose así misma que entre mas pronto terminaran con eso podría marcharse. Al menos eso le aplaudía. Que hubiera decidido no meterse con emociones innecesarias y hubiese aceptado su diagnostico. Deteniéndose de nuevo se reprendió así mismo. Un doctor no debería tener ese tipo de pensamientos. –la voz de uno de los internos lo saco de su ensimismamiento.
Doctor Uchiha… escuche que se ha comprometido ¿Es cierto? Quiere matar a las pobres enfermeras… cuando se enteren les romperá el corazón.
Aun no me comprometo Kamiya-san. Digamos que solo escogí una de las candidatas que mi madre sugirió.
Es increíble ¿no lo cree doctor?
¿Qué cosa?
Que en Japón cosas como esas aun son parte de nuestra cultura.
A mí me parece muy práctico… en un punto de la vida uno se casa… entre mas pronto mejor.
Bueno doctor… quizás… pero ¿Dónde queda el amor?
En una profesión como esta… sinceramente no puedo responderte Kamiya… pero al menos si puedo decirte que yo no le doy importancia.
¡Oh! viene de ver a la paciente Haruno ¿no es así?
Si así es…
La acabo de ver espiando nuestra conversación. Parece que iba a salir de la habitación pero al vernos no lo hizo. Aunque si se quedo a escuchar un poco. Ya todos la conocemos… con eso de que si se le descuida desaparece a rondar por el hospital.
Por cierto… hazme un favor Kamiya. Debo ir a llamar a Tsunade. ¿podrías investigarme si hay un quirófano disponible el jueves y las horas?
Si claro que si… ahora mismo.
Así que aquí estaba –su enojo era perceptible, pero su ética como doctor estaba ayudándolo a suprimirlo con cada musculo de su cuerpo. Se suponía que en esos momentos deberían estarla preparando para su cirugía, pero las enfermeras no la encontraban por ninguna parte. Había tenido que llamar a Tsunade, quien le dijo que usualmente siempre que se escabullía era encontrada en el techo del hospital. O si no sentada en las escaleras de emergencia que llevaban al techo –Imagino que entiende lo precario de la situación. No podemos postergar la intervención por su propia salud. Además es un tanto difícil conseguir un quirófano sobre todo cuando se le da prioridad a los accidentes y emergencias.
¿Ya son las diez de la mañana? –pregunto sorprendida – lo siento… según yo tendría el tiempo suficiente para respirar un poco de aire. Pero al estar aquí mi noción del tiempo se perdió. Me dije a mi misma que no debía hacérseme tarde.
En ese caso sígame… no puedo perder mas de mi tiempo –contesto aun molesto. Más un tanto consternado. Se había equivocado. Que desapareciera antes de la cirugía lo hizo pensar que tenía miedo. Pero no… no parecía ser el caso. –cuando entro al quirófano, el anestesiólogo estaba terminando. –
Listo doctor…
Gracias Doctor Hajime. ¿está todo listo Naoko?
Si doctor.
Bien… ¿ritmo cardiaco?
Normal…
¿presión?
Normal…
Bien podemos comenzar. –si hubiera sido otro debería estar nervioso, pues era la primera vez que tenía una cirugía de ese tipo. Tsunade le había enseñado todo lo referente a las mastectomías. Extirpar el seno por completo lo había hecho ya muchas veces, pero nunca algo parcial. Hasta él mismo pensó que era absurdo que esta fuera su primer lumpectomia. Aun así tenía razón en confiar en él, pues sabía con exactitud lo que tenía que hacer. Antes de hundir el escalpelo se volvió a la chica. Esperaba ver sus ojos verdes como el día de la biopsia. Pero reconoció que había sido un pensamiento estúpido ya que el grado de la anestesia era diferente. A petición de su sensei no estaba consciente. Tardo al menos cuarenta minutos en retirar la masa de tejido por completo. Después de retirarla no noto ninguna anomalía que requiriera atención. Le indico a una de las enfermeras que llevaran la muestra al departamento de patología en cuanto antes. Al comenzar a suturar se puso a pensar en lo que le había dicho. Que su seno no sufriría ningún cambio. Y era parcialmente cierto ya que por un tiempo se notaria el hundimiento de la piel en el área. Pero conforme pasara el tiempo, tejido nuevo crecería y pronto el seno regresaría a la normalidad. Al dar por terminada la intervención fue a descansar un poco, pidiéndole a la enfermera que lo despertara tan pronto la paciente recuperara la conciencia.
Justo cuando se dejo caer sobre el colchón recibió un mensaje de la chica que ahora era su novia. Sintió algo de tedio al leer que lo invitaba a cenar. Estaba tan cansado que tuvo que rechazar la invitación. Después de que su paciente despertara y fuera examinada, daría otras rondas para después regresar de nuevo a dormir.
Saldría con la chica en su día libre. Tendría que acostumbrarse ya que su horario no se regularizaría hasta que dejara de ser interno. Aunque si lo pensaba no cambiaría la situación. Ya que si en unos años se convertía en el director del departamento tendría todavía menos tiempo. Sonrió al darse cuenta que sus metas estaban cumpliéndose. Poder dirigir todo un departamento cuando llegara a sus 30 años. Era el sueño de muchos… sin duda.
Doctor –una voz lo despertó de inmediato. No había verdad mas cierta al decir que todos los doctores tenían el sueño ligero – hace aproximadamente cuarenta minutos que despertó la paciente. Le envié un mensaje a su localizador, pero después recordé que usted se lo entrego a Naoko al finalizar la cirugía para que le cambiara las baterías.
Si… así fue…. Voy de inmediato. –tan rápido como pudo llego a la habitación. Los ojos verdes de la joven se posaron en él al verlo entrar. La chica se veía un tanto cansada. – ¿Siente alguna molestia? –pregunto al acercarse –
No… solo un poco de nauseas. Pero debe ser porque son los estragos de la anestesia.
Su presión está en perfecto estado… bueno debo informarle que el tejido afectado fue extirpado con éxito. Se envió a patología para un análisis preventivo. Examine con cuidado el tejido cercano a la lesión, pero no observe nada que nos indicara algo de gravedad. ¿Desea que le hable del siguiente paso, o prefiere que lo haga cuando se sienta mejor?
Está bien si lo hace ahora.
Antes del procedimiento el Doctor Aburame y yo concluimos que lo más efectivo seria el tratamiento del que le había hablado. Sera un tratamiento hormonal con Tamoxifen. Este inhibirá o bloqueara los efectos que el estrógeno tiene en su cuerpo. Por su edad el tratamiento tendrá una duración de 5 años. Esto lo evaluamos considerando dos detalles. Uno es que no tiene historial familiar previo de casos de cáncer de mama en su familia. Otro es que su menarquía fue a los 16 años. Ambos factores disminuyen los riesgos de desarrollar cáncer. Cabe mencionar que aunque disminuyen, los riesgos no desaparecen. Se tendrá que monitorear constantemente si es que no de por vida. De igual manera durante los 5 años que dure el tratamiento deberá consultarme antes de tomar cualquier otro medicamento. El tamoxifen no interactúa de manera positiva con otros medicamentos. Así que evite tomar cualquier otra cosa sin antes consultar si ambos pueden ser tomados en conjunto. Debo agregar que también deberá ser atendida por un nutriólogo y un ginecólogo. Uno de los efectos del tamoxifen es que puede incrementar los niveles de colesterol en la sangre. Para evitar esto el nutriólogo le dirá como llevar una dieta balanceada y una vida con ejercicio activo. En cuanto al ginecólogo… debo referirla al departamento de ginecología por que también debe estar en monitoreo constante. Se han dado casos donde el tamoxifen incrementa la posibilidad de desarrollar cáncer uterino. Como ve no será simple, pero hay varios aspectos que debemos monitorear para prevenir el desarrollo de la enfermedad. Aun hay mas detalles que debe saber, pero le pediré a los doctores Shizune y Aburame que vengan a explicarle con más detalle sobre los posibles efectos secundarios.
Doctor usted no es como los demás…. –el comentario confundió a Sasuke –. Usted es más frio que cualquier otro doctor que haya conocido. –no sabiendo que responder el pelinegro permaneció en silencio – ¿En cuánto tiempo seré dada de alta? –
No creo que este aquí mas de una semana. Una vez en su casa debe seguir reposando al menos alrededor de 10 días más.
Menos mal que aún hay tiempo –la chica murmuro, pero Sasuke logro escucharla a la perfección–Gracias Doctor.
Bien… entonces la dejare descansar. Dentro de otro rato vendrá el doctor Aburame. –al salir de la habitación caminaba pensativo. La forma en que lo miraba. No sabía si lo detestaba o lo halagaba. Pero había algo en esa mirada que lo desconcentraba. Y el simple hecho de que estuviera pensando en ello en vez de ignorarlo como con cualquier otro paciente, comenzaba a irritarlo. ¿Cuál era la urgencia de irse? Aun cuando escuchaba que la posibilidad de desarrollar cáncer en un futuro existía, ella no parpadeaba. Después de informarle que podían haber efectos secundarios tampoco se había inmutado. Ese caso estaba rodeado por un aura misteriosa que lo incomodaba. Al pasar junto a la estación de enfermeras, vio a un chico de cabellos rubios. Este se veía eufórico e impaciente–
Por favor dígame si ya puedo ver a la paciente Haruno Sakura.
¿Es usted un familiar?
No… algo así…somos amigos. –al ver que Sasuke asentía con su cabeza mientras pasaba, la enfermera se dirigió al chico –
Parece que esta lista para recibir visitas. Es la habitación 334.
Gracias. –el chico corrió con emoción –
Naoko necesito que le pidas al doctor Aburame que visite a la paciente de la habitación 334. El sabe de que se trata. Solo recuérdale si lo ves. También si puedes notificarle a la doctora Shizune del departamento de ginecología que necesito hablar con ella. Que te diga a qué horas se desocupa por favor. –justo cuando comenzaba a marcharse un grito se escucho desde la habitación de la joven. Por instinto él y la enfermera corrieron alarmados. Ambos se llevaron una sorpresa, pues no era lo que imaginaban. Al parecer la chica había dado un grito de emoción bastante estruendoso. No paraba de sonreír emocionada mientras que con sus manos apretaba lo que parecía un libro. Verla de esa forma le pareció extraño ya que durante esos días siempre se había mostrado inexpresiva. La impresión que se había llevado no le permitió reaccionar. Seguía observándola reír. Pronto la risa ceso y la chica expreso molestia en su rostro. Se llevo ambas manos a la boca –
¿Qué te sucede Sakura-chan? Oh mira aquí está la enfermera. –Naoko corrió de inmediato y le acerco un bote de basura. Mientras que Sakura aun combatiendo las nauseas, le entrego el libro a su amigo. Sasuke se acerco hasta ella. La enfermera la estaba ayudando a limpiar las comisuras de sus labios, pues había vomitado. –
Voy a pedirle que se recueste. La operación fue hace un par de horas y no está en condición de sentarse por completo. Pero si le es más cómodo la enfermera puede traerle otra almohadilla. Evite exaltarse de esta forma ya que su cuerpo no ha eliminado el anestésico. Y otra cosa. Le voy a pedir que aunque se sienta bien no escape de la habitación como suele hacerlo. Con permiso. Naoko por favor vigílenla bien. –suspirando tras cerrar las puertas una vez mas se dispuso a retirarse. La paciente estaba resultando ser más problemática que cualquier otro hasta la fecha. Problemática para él. Antes de que terminara su turno fue revisarla una vez más. La encontró dormida, pero todo parecía indicar que estaba recuperándose.
Iba llegando a las puertas de salida cuando se percato que alguien lo esperaba. Hizo su más grande esfuerzo por no verse grosero. Pero creía haber sido bastante claro con ella. Quería descansar. Viéndola vestida de esa forma, entendió perfectamente la razón por la que estaba allí. Sexo. Qué más daba. Si lo pensaba con detenimiento funcionaria. No muy lejos del hospital había un motel. La llevaría a ese lugar. Le daría lo que quería y después dormiría. –
Todo había resultado fútil, pues Mariko había insistido en que pasara la noche en su departamento. Iban a ser las doce cuando abrió los ojos de par en par. Se puso de pie y comenzó a cambiarse. Una vez completamente vestido observo a la chica que había estado durmiendo a su lado. Se dijo así mismo que la noche había sido satisfactoria al menos físicamente. Ahora sabía que en ese aspecto no tendrían ningún problema una vez que se casaran. Lo único es que debía hacerla entender que su trabajo era lo primero. Consulto su reloj y suspiro al darse cuenta que no alcanzaría a ir a su departamento. Tras escribirle una nota la dejo. Recordando que cerca del hospital había un motel. Decidió pasar la noche allí.
Iban a ser las dos de la tarde cuando regreso al hospital. Su cabello negro aun estaba mojado. Decidió que empezaría sus rondas con esa paciente que lo exasperaba. Al llegar a la estación de enfermeras, lo recibieron con una sonrisa.
Doctor Uchiha buenas tardes.
Buenas tardes Naoko… ¿algo que reportar sobre la paciente del cuarto 334?
Si. El doctor Aburame la visito muy temprano. La doctora Shizune también la visito como a eso de las diez de la mañana. Y el nutriólogo la vera hasta las cuatro de la tarde. También vinieron a visitarla sus padres. Hace como una hora que se fueron.
¿La has revisado?
Si. Hasta ahora todo normal. También las nauseas han desaparecido. Aunque me dice que de repente se marea un poco.
Es normal… iré a verla. Por favor dame su expediente.
Aquí tiene. Solo que le anticipo que esta de mal humor.
¿Y eso?
Al parecer su mamá le quito los libros que su amigo le había traído. Le dijo que primero se recuperara y después se los devolvería. Tuvieron una pequeña discusión… que término escuchándose por todo el pasillo.
Bueno ninguna ronda a su habitación es normal… así que no me sorprende. Naoko si puedes revisa al paciente de la habitación 221. Si es posible prepáralo antes de que baje a verlo. Creo que le retirare las vendas.
Si doctor.
Buenas tardes –saludo al entrar. Tal y como esperaba la situación se torno un tanto incomoda, pues pudo notar con claridad que la chica se había estado masturbando por debajo de la sabana. Respiro profundamente y fingió que nada había pasado. No era la primera vez que se topaba con algo similar al visitar a uno de los pacientes. –me dicen que el doctor Aburame ya vino a verla… también la doctora Shizune.
Si, así es –contesto la chica con normalidad –
El doctor Aburame me comento que hoy tomaría la primera dosis.
Si… me dio las pastillas cuando vino.
Bien… a partir de ahora deberá tomar una todos los días. El nutriólogo vendrá a verla mas tarde. –Aflojándole la venda un poco, levanto la gaza. Notando que las enfermeras no habían limpiado la herida, lo hizo el mismo. Mientras pasaba la borla de algodón sobre su seno, la chica clavo su mirada en él –
Me vio ¿no es así?
¿Ver qué cosa?
La doctora Shizune vino y me leyó una larga lista de efectos secundarios que se podían suscitar. No es muy común que sucedan, pero aun así nadie está exento. Me explico que todo variaba en cada persona. Me leyó uno a uno los efectos. Clasificándolos por el grado de malestar que podían provocar. Todos me parecieron comunes. La verdad es que anticipaba muchos de ellos pero… -sus mejillas se sonrojaron y su voz se volvió dudosa. –Pero…cuando me dijo que podía perder mi deseo sexual me sentí rara. Es por eso que…
Soy su doctor… y estoy aquí para preocuparme por su salud no para juzgarla. –le aseguro viéndola a los ojos. Tras cubrirle la herida se retiro un poco. –bien eso es todo por el momento. Regresare antes de que anochezca. –se despidió ya sin decir mas –
Tras darle el diagnostico a uno de los pacientes, se dio cuenta que había pasado un día completo desde que había ido con la chica de cabellos rosados. Antes de ir a visitarla, recordó que la doctora Shizune le había dicho que pasara a verla en cuanto se desocupara. Fue una reunión breve. La doctora le comento que le había sugerido a la chica que usara un sostén post operatorio al menos por un par de semanas mas o hasta que el periodo de cicatrización terminara. Lo recomendaba para que la piel de la chica no perdiera la firmeza. Pero la paciente testaruda se había negado rotundamente. Aseguraba no necesitarlo ya que sus senos no eran muy grandes y por lo mismo la firmeza no se vería afectada. Reflexionaba sobre como seria la forma mas indicada de tratar el tema y convencerla mientras se dirigía a la habitación.
Me informan que se ha negado a ponerse el… -no fue necesario que terminara la frase, pues ella estaba intentando ponerse la prenda. –
En un principio no quería. No me pareció necesario… pero finalmente entendí la importancia para la recuperación y…pero no puedo… no puedo ponérmelo.
Si me permite puedo ayudarla. ¿Han desinfectado la herida?
En la mañana…
Bien lo hare de nuevo. –esta vez retiro los vendajes y gasas por completo. Ambos senos estaban expuestos. Cuidadosamente comenzó a desinfectar la herida. –
¿Está seguro que mi seno regresara a la normalidad?
Eventualmente lo hará. Solo quedara una pequeña cicatriz. La piel es firme alrededor de la herida. Eso indica que el proceso ya ha comenzado. Como la hiperplasia estaba presente en dos sitios, tuve que hacer dos incisiones. Ninguna cicatriz será visible y menos la que está junto al pezón. La aureola se encargara de esconder su apariencia. Así que puede despreocuparse por lo estético. Palpo el seno con mucho cuidado y de nuevo comenzó a vendarlo. Colocándose junto a ella, la ayudo a ponerse el sostén. Mientras la tenia de espaldas, la chica hablo en voz baja, pero lo suficientemente fuerte para ser escuchada.
Doctor… usted es tal y como Tsunade sensei lo describió. Parece que he perdido… y eso me ha hecho cambiar de opinión–Sasuke permaneció callado, pues no estaba seguro de entender del todo. ¿Así que Tsunade le había hablado sobre él? Era lógico después de todo. Antes de irse debió contarle que él estaría a cargo de ella. Pero… ¿A qué se refería cuando decía que había perdido y cambiado de opinión?
¿Alguna molestia con el medicamento? – pregunto fingiendo ignorancia a su comentario–
Solo nauseas… desde la primera dosis.
Es normal… el cuerpo no tardara en acostumbrarse. Cualquier cosa puede llamar a una enfermera… es muy probable que al final de la semana ya pueda marcharse a casa.
Gracias…esas sí que son buenas noticias.
Uchiha-san escuche por ahí que planea casarse –le pregunto uno de los anestesiólogos –
Si… eso parece.
¿Parece? Muchacho pero si debería estar emocionado… entonces es porque seguramente no se casara con el amor de su vida.
No creo en esas cosas. El matrimonio a mi parecer es mas como un contrato social. Y el amor puede ser completamente innecesario para que funcione.
¿Es un matrimonio arreglado?
Algo así… mi madre me dio opciones y termine escogiendo una.
Bueno eso lo explica todo…
¿Todo?
Su falta de interés…
Bueno es que en realidad nunca le he dado mucha importancia a la idea del matrimonio. Aunque nunca llamo mi atención siempre supe que sería algo que haría eventualmente. Supuse que si ahora no tengo tiempo… menos en el futuro. Así que tome la decisión. Eso me complico menos las cosas.
Al contrario muchacho… yo diría que te las complicara más. Que no pienses en el amor… no quiere decir que un día no llegara. –el hombre se retiro llevando sus aparatos consigo. Sasuke permaneció pensativo. Quizás tenía razón… era falta de interés. Pero en realidad nada en la vida le parecía interesante, excepto claro, el mundo de la medicina.
Había estado tan ocupado en los últimos tres días que no había tenido tiempo de visitar a su paciente tan misteriosa. Afortunadamente el doctor Aburame lo estaba cubriendo. Al llegar a la habitación no la encontró. Reviso en el baño. Tampoco estaba ahí. Estaba a punto de marcharse cuando algo en la camilla llamo su atención. Era un morral pequeño de terciopelo. Estaba metido debajo del colchón, pero el lazo que tenía alrededor lo hacía quedar expuesto. Al tomarlo vació el contenido sobre su mano. Eran tres pastillas… tamoxifen de eso estaba seguro. Si hacia las cuentas eran las de los últimos tres días. Seguramente había engañado a las enfermeras y no las había tomado. Era la dosis de tres días. Al escuchar que las puertas se abrían sabía que se encontraría con ella. –
Veo que me ha descubierto. –hablo en voz baja. Por su parte él la miro molesto. Sabía que si no hacia un esfuerzo perdería el control y comenzaría a gritarle. Pero no podía. No debía. Menos cuando recordaba que su sensei la había dejado en sus manos por una razón. Además se había prometido que sería más comprensivo con sus pacientes problemáticos. Parecía que no lo lograría. –
No sé si la parte en que le dije que después de los 25 las probabilidades de desarrollar cáncer de mama aumentaban en un 30 por ciento paso desapercibida por completo.
Lo entendí perfectamente es solo que...
Todo esto es una niñería. No puede estar jugando así con su salud. Claro que como doctor yo solo le estoy ayudando a prevenir enfermedades. A mantener su salud. No puedo obligarla… a final de cuentas es usted quien decide si desea prevenir su muerte o no. Nadie más va a vivir por usted. Y la vida siempre sigue. Usted sabe si desea continuar su tratamiento o darlo por terminado. –sentencio lanzando el morral con las pastillas a la basura. Aun molesto pensaba seguir diciéndole unas cuantas verdades, pero se topo con que esta lloraba. Ningún sonido salía de su boca, pero lagrimas silenciosas resbalaban hasta sus mejillas. –
Es que detesto las nauseas…es una de las sensaciones que mas odio. Y me duele la cabeza…. Y me quiero ir de este lugar. Ya no quiero estar aquí. Quiero irme… Conocerlo a usted me ha hecho darme cuenta de que cada día que paso aquí estoy perdiendo mi tiempo… ¿No hay algo mas que pueda tomar? –verla de esa forma lo hizo calmarse. Sobre todo porque ella no mostraba emociones con frecuencia. Caminando de nuevo al contenedor de la basura, saco las pastillas. Se percato de que estas eran una dosis muy fuerte. Usualmente las de 30 miligramos eran utilizadas en pacientes que se aproximaban a los 30. Quizás por eso manifestaba esos síntomas –
Hablare con el doctor Aburame para que baje la dosis del medicamento. Eso resolverá gran parte del problema. Ahora por favor… -al observarla con atención vio que esta cargaba el suero, mas la aguja no estaba en su mano. Dándose cuenta que no tenía nada conectado, suspiro resignado– ¿Te la quitaste tú misma?
Si… comenzaba a molestarme. Mi mano me duele al moverla…
Por favor suba a la camilla.
Yo …
Debo ponértela. Esta vez si la necesitas… y mas con las nauseas. –sentencio con firmeza, cosa que hizo que la chica guardara silencio. –no dolerá –intento tranquilizarla al verla preocupada. Al tomar su mano se dio cuenta que de nuevo estaba morada. Era probable que al dormir moviera su mano y esta se lastimara. – Haciendo su mejor esfuerzo y con lentitud le puso el suero de nuevo – Te voy a pedir que no lo vuelvas a hacer –se alejo intentando disimular su fastidio. –Tampoco dejes la habitación. Si lo haces tendré que dejarte hospitalizada más días. En unos minutos vendrá la enfermera para limpiar tu herida. Mañana vendré yo mismo a darte la medicina. Me asegurare de que la tomes. Y no me quedara mas remedio que hablar con la doctora Tsunade y decirle lo que paso.
Entiendo… ofrezco una disculpa….
No sé si estas disculpas sean sinceras… a final de cuentas yo hare hasta donde me sea permitido. Como dije… no puedo obligarla a seguir el tratamiento hormonal. Es decisión propia a final de cuentas. La veré mas tarde.
Pobre Sasuke necesita una dosis doble de paciencia.
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