TODOS LOS DERECHOS DE LOS PERSONAJES LE PERTENECEN A SU CREADOR EL GUAPÍSIMO Y SENSUAL ALEX HIRSCH

VOLUNTAD

Fuiste tú quien inicio este extraño juego del estaría y afloje, yo no siquiera había besado a una mujer y sin embargo te las ingeniaste para que no pudiera vivir sin tus labios, no te basto con robarme ese primer beso reservado para la dama que yo amara. Acabábamos de cumplir diecisiete te invite porque después de todo ahora teníamos eso que se llama amistad, bebimos un poco, te invite a aquel lugar secreto donde seguimos compartiendo una cerveza me dio risa escuchar que aquella era la primera vez que lo hacías. Me miraste profundamente podía ver al violeta de tus ojos a pesar de la oscuridad, cada vez más cerca, tu aliento lentamente se deslizaba dentro de mi boca, ahora tus labios estaban contra los míos invitándome a sentir un poco más soy un ser humano así que no lo resistí.

-Nadie nos vera –susurraste en mi oído.

Tu aliento en mi oreja detono un escalofrió en todo mi cuerpo, y sin embargo obedecí nuestros besos eran ahora más profundo y apasionados. Tus manos rodeaban mi cuello, esa situación era tan nueva para mí que sólo me limitaba a corresponderte los besos pero me di cuenta de cómo nuestras respiraciones se entrecortaban entre cada beso. El sabor de tu labial era de fresa, tu lengua hábil y juguetona envolvía a la mía con la intención de hacerla adicta a su sabor cosa que con tres besos sucedió, sentí tu pecho sobre el mío y en un acto de osadía intente tocarte al instante me detuviste.

-Por hoy es suficiente –fue lo que dijiste tomaste tu cerveza y te marchaste.

Me dejaste en medio de ese paisaje estrellado con la cabeza llena de preguntas, ¿qué había sido todo eso?, ¿por hoy era suficiente?, ¿acaso abría más de aquello?

En efecto así fue me buscabas cada vez que pensabas que nadie nos veía o que te sentías sola, en cada encuentro me dabas un poco más de ti sin embargo desde nuestro primer beso yo te di todo. Eso no era justo, un encuentro en la cabaña y me dejabas tocar tus nalgas, otro en el minigolf y puede sentir tus senos, uno al mirador y me dejaste explorar tu intimidad por primera vez. Pero eres egoísta tú ya conocías mi cuerpo de pies a cabeza, cada uno de sus rincones, cada uno de los puntos que estallaban mis sensaciones, mis gemidos e incluso mi cara llena de placer orgásmico.

Te gustaba pensar que eras dueña de mi voluntad, y claro que lo eras porque cada curva de tu cuerpo me parecía el misterio más grande por explorar, tus ojos un inmenso océano en la cual valía la pena perderse es más dios me encanta tu oxigenado cabello con ese embriagante olor a durazno.

Pero tu error mi amada Pacifica fue subestimarme, subestimar mi voluntad, mi voluntad de hacerte mía y de nadie más.

Jamás sospechaste de aquel encuentro tu palabra para describirme siempre fue "ingenuidad", te dije que aquella era un cena romántica por los meses que llevábamos en esa relación a escondidas no te sorprendió ya que no lo negare soy cursi.

Te vende los ojos que podría ser más romántico, te dejaste conducir por mí, me gusto saber que confiaras tanto en una persona y que esa persona fuera yo. Ese día no habría nadie en la cabaña solo tú y yo, te lleve hasta mi habitación decorada lo más sensual posible un error mío porque no la verías no la menos en un par de horas.

Ayude a que te sentaras en la cama, bese tu labios con ternura, reíste y me dijiste que nunca habías salido con una persona tan "tierna" claro con tu habitual tono sarcástico. En un movimiento que no esperaste te espose a la cama, intentaste quitarte la venda pero no permite por el contrario ahora estabas esposada de ambas manos a la cabecera. Dijiste mi nombre con molestia y que aquello no te parecía "gracioso".

-No busco que sea gracioso Pacífica, quiero que sea estimulante –dije mientras ataba tu tobillo.

Reíste una vez más me conoces lo bastante para saber que aquello más que nada sería una guerra de voluntades y sólo alguien podía ganar. Termine de atar tu otro tobillo dejando un poco de libertad para que te movieras, qué sentido tendría si no te sentiría retorcerte debajo de mí.

-No pienso perder –me dijiste antes de que amordazara tu boca.

-Yo tampoco –dije mientras besaba tu oreja.

Ahora estabas ahí a mi merced, nada ni nadie podía salvarte. Comencé por tu oreja, saboree un poco de ella, mordí tu lóbulo, lo hice sin prisa tomado todo el tiempo necesario para borrar cualquier otro nombre en tu corazón y escribir el mío. Después baje por tu cuello tan blanco y largo lo bese e incluso lo recorrí con mi lengua sentí como sofocaste un gemido en ese momento, te alegraste de no poder hablar o delatarías tu excitación yo también conocía algunos de tus puntos débiles. Seguí el camino hasta llegar a tus clavículas tuve una gloriosa visión del canal entre tus senos, utilicé mi dedo índice para hundir tus pezones que eran fáciles de ver a través de tu nada sutil blusa siempre buscabas provocarme.

Como no podía quitártela decidí cortarla, si sé que después me echarías bronca por hacerlo pero valía la pena por suerte tu sostén era strapless por lo que no corrió con la misma suerte además era muy bonito. Tus senos eran una visión que me habías negado casi en su totalidad hasta ese instante, grandes firmes y con unos pequeños botones rozados que parecían la cereza del pastel. No fui sutil comencé a besarlos, morderlos y acariciarlos con fuerza, no cabían en mi mano que afortunada eres por eso tantas te envidian, lamia tu pezón mientras pellizcaba el otro aun te resistías pero tu cuerpo comenzaba a temblar de emoción, desbordándose en esos sentimientos eróticos que te estaba proporcionando. De mi parte hubiera pasado toda la tarde disfrutando de tu pecho pero este solo era la mitad del camino, mi boca tenía que llegar a su destino fui bajando por tu abdomen perfecto seguía saboreando cada uno de los rincones de tu piel. Llegue a tu ombligo y pensé que sería bueno beber algo después de todo ya había gastado bastante saliva, tome una de las Pitt Cola que tenía enfriando en una pequeña hielera pensé que las necesitaríamos después, la destape y vertí un poco de su contenido en tu lindo hueco su temperatura te dio escalofríos yo decidí beber, aquello te excito dejaste escapar un enorme gemido aun con la mordaza no pude hacer otra cosa más que sonreír.

El viaje continuo, que extrañamente conveniente que llevaras una falda que sólo se sostenía por dos mugrosos botones, tu ropa interior era muy sexy pero lastima también tendría que pasar por las tijeras. Un corte de cada lado y se fue, me sorprendí resulta que si eres rubia natural, dibuje con mi dedo toda esa zona ahora era más que obvio que te estremecías ante mis caricias, deslice mi dedo por tu abertura apenas rozando pero tu lubricación despejo cualquier duda que tuviera sobre tu excitación. Sabía que querías que me concentrara en esa zona pero no Pacífica esta era una batalla y la ganaría a toda costa, decidí que mis besos siguieran bajando por tus piernas, tan firmes, tan torneadas, tan maravillosas, primero la derecha y luego la izquierda las recorrí con mi lengua incluso tus pequeños dedos me parecían hermosos.

Tuve que alejarme un poco de la cama para observarte una vez más, tan bella, tan frágil, tan excitada, tan apasionada, tan mía. No soy una persona malvada por lo que decidí complacerte en lo que tus gemidos y espasmos me pedían, unos cuantos besos en tus labios superiores y ya te estremecías, poco a poco introduje mi lengua y me deleite con tu sabor, literalmente te desbordabas en mi boca, cada vez iba más profundo cada vez había más de tu excitación en mi boca. Te penetre con el dedo índice la instante arqueaste la columna, debe de existir algo muy perverso dentro de mí porque me fascino verte así, ahora eran dos entraban y salían haciendo pequeños círculos para incrementar tu placer, no te mentiré mi entre pierna también suplicaba atención pero seguía siendo tu turno alternaba mis dedos y mi boca "touché" vi como tu delicado clítoris clamaba mi atención. Lo roce con la punta de mi lengua, estaba tan erecto, ahora le daba otros tiernos lengüetazos para finalmente morderlo un poco al hacer esto te corriste en mi boca, Pacífica me diste todo tu orgasmo, todo tu placer y sólo para mí. Entre tus balbuceos pude reconocer tu ni nombre, por fin te quite la mordaza y me suplicabas que te dejara tocarme, tan poca voluntad tienes que incluso dejaste tu orgullo a un lado cuando dije.

-Ya conoces las palabras mágicas –era mi voz una extraña risita.

-¡Por favor déjame tocarte! –suplicaste una vez más.

-Pídemelo con auténtica sinceridad –decía mientras recorría su cuerpo con mi dedo de pies a cabeza.

-¡Por favor, ya no aguanto más! ¡Déjame tocarte Mabel! –dijiste casi sollozante. Nunca me cansare de escuchar mi nombre en tus labios, ahora te quitaba la venda, pude ver tus ojos llorosos y suplicantes de mi cuerpo. Pero ahora el control eral mío así como tu voluntad no los perdería con tanta facilidad, deje que me vieras desnudarme para ti, quite mi suéter favorito si aquel que tenía una llama, mi falda se deslizo por mi caderas, después me deshice del bra y por ultimo mis pantis las cuales siempre llamabas "infantiles". Conocías mi cuerpo desnudo pero esta ocasión era tan distinta, me quede ahí por unos minutos dejando que me contemplaras hasta que una frase se escapó de tus labios.

-Pareces una Diosa –dijiste mirándome incluso creo que olvidaste que aun te tenia sometida.

Sin embargo tienes razón yo soy una Diosa, pero no cualquier Diosa soy aquella que encarna a la destrucción y mi misión era destruir hasta la más mínima huella de tu terca, vanidosa, orgullosa y magnifica voluntad. Esa soy yo Mabel Pines Diosa de la Destrucción.

Primero desate tu pies y luego poco a poco escale tu cuerpo con mis movimientos más felinos, nuestras pieles por fin se tocaban, nuestra temperatura se fundía, nos estremecimos cuando nuestros senos se tocaron. Antes de quitarte las esposas coloque mi intimidad sobre tu boca, era justo que me devolvieras el favor, te solté la primera mano y sujetaste mi pierna comenzado con la labor designada ahora eras libre pero seguirías debajo de mí. Con un fervor casi desconocido te dedicaste a complacerme, tu lengua surcaba cada rincón, tus manos acariciaban mis piernas y mis nalgas, deje que escucharas mis gemidos de placer y escuche los tuyos que eran plegarias para tu diosa. Los sentidos estaban conectados, cada fibra de nuestro ser se movía en armonía, sostuve la cabecera para no caer, tu cuerpo también se arqueo juntas alcanzamos el orgasmo.

Por fin estábamos juntas, tan juntas como yo lo había deseado, tan juntas como yo lo permitiría. Nos abrazamos en medio de la luz de las velas casi extintas, de nuevo exploramos nuestros, sus manos hábiles acariciaron todo mi cuerpo las mías hicieron lo mismo, cada rincón de esa anatomía que compartimos y que al mismo tiempo resultaba tan distinta. La sensación de nuestros senos tocándose, de nuestros estómagos juveniles y ardientes, de las piernas entrelazadas y por último la fricción de nuestros sexos, de la experiencia del multiorgasmo, cruzamos las fronteras con la única finalidad de encontrar el placer cosa que se prolongó por horas. Desnudas entre muchos besos que parecían infantiles después de lo hecho, acurrucadas la una al lado de la otra dijiste.

-Te Amo Mabs –y me volviste a besar.

-Yo también rubia –respondí sin romper el beso.

De repente una luz nos cegó ya que nuestros ojos se habían habituado a la oscuridad, era Dipper que al vernos así sólo se sonrojo para después cerrar la puerta. Ambas reímos nuestro amor ya tampoco se podía ocultar.

-Tal vez para la próxima lo debamos invitar –te dije en tono de broma.

-¡No yo sólo soy tuya! –Dijiste besándome –claro que si tú quieres no me molestaría.

Al escuchar tus palabras supe que yo gane, ahora era dueña de la voluntad de Pacífica Noroeste y usaría eso a mi favor.

FIN

Este bellísimo y erótico Fic está dedicado a Slash Torrance, espero que disfrutaras tanto leyéndolo como yo al escribirlo. Si usualmente la dedicatoria va al inicio pero de ser así te das una idea de lo que va tratar y eso le quita lo emocionante también he de decir que realmente me pusiste a pensar para imaginar una situación de esta índole protagonizada por Mabel y Pacífica. Me gustó la idea de Mabel controlando toda la situación, y como veía el capítulo de "No es lo que parece" en la versión en inglés ella dice que es la Diosa de la Destrucción cosa lo que me fascino.

Jajajaja, pues la final no sería un texto mío sin hubiera un poco de humor y de Pinecest. Estoy segura que Dipper después de semejante visión se acabó todos los pañuelos de la Cabaña del Misterio. ¿Por qué no aprendes a tocar Dip?

Por último sé que paso mucho tiempo antes de que actualizara esta sección el principal motivo es porque escribir algo erótico no es nada fácil, ya que una guarrada cualquiera la hace pero para mí es así como el terror inspira miedo lo erótico debe de provocar cierta excitación al lector por lo que enserio me tomo con mucha responsabilidad la situación y personajes a desplegar para que sobre todo sea nuevo y emocionante. Dicho esto no desesperen cumpliré con todas sus peticiones y sigo aceptando propuestas no sólo de parejas sino de situaciones que a ustedes estimados lectores les alborote la entrepierna.

"Nuestro cuerpo es un instrumento de acción"

Henry Bergson

Así que a utilizarlo nenes claro bajo su lubrica y erótica responsabilidad.

¡GRACIAS POR LEER Y ESPERO SUS COMENTARIOS!

¡13 DE JULIO YA LLEGA!