Capitulo 5
Tan solo un amanecer más.
Tenía ya unos minutos esperándola sentado. Solo llevaba sus bóxers. Al salir por la puerta, noto que su cabello se veía un poco húmedo. Más no del todo mojado. Aun llevaba su vestido. Se puso de pie y camino hasta ella.
¿Sucede algo?
No quería mojar mi cabello, pero se mojo un poco en la regadera… y el vestido… es la única ropa que traje conmigo. –contesto ruborizada. Seguramente al ver que él ya no tenía mucha ropa puesta. El pelinegro se avergonzó un poco, pues quizás debió recibirla vistiendo un poco mas de ropa. Aun así ella estaba allí para una cosa y eso implicaba estar desnudos. Tomando algo de iniciativa la tomo de la mano y la acerco hasta la cama. Dándose cuenta de lo tensa que se veía, coloco una mano sobre su cintura y se acerco a susurrarle. –
¿Está bien si me deshago de tu vestido? –Sakura giro su cuerpo lentamente y comenzó a desvestirse ella misma. El bello vestido resbalo sutilmente, exponiendo su cuerpo frente a él. Su ropa interior era azul marino. Hacían un bello contraste con la piel de la chica. Volviéndose hacia él expuso la vulnerabilidad que sentía, pues su rostro estaba sonrojado. Su ropa azul marino, la humedad de su cabello… ese rostro sonrojado y el brillo de sus ojos le parecieron una combinación tentadora. Durante su estadía en el hospital había sido tan problemática y testaruda. Esa actitud retadora que tanto lo molestaba. En cambio ahora sus mejillas exponiéndola. Llenas de ese rojo que cada vez se volvía menos irresistible. Se dijo a si mismo que debía actuar con lentitud. Que debía tomarse su tiempo, pues esta sería la primera vez que ella dormiría con alguien.
Si lo pensaba detenidamente nunca en su vida había tomado la virginidad de nadie. Aquella chica con quien había dormido en su último año de preparatoria no era virgen. Su primera vez había sido tan simple. Para nada complicada. No sabía exactamente como se sentía dormir con alguien intacta. Pensó que algunos hombres quizás considerarían la situación bastante apremiante. En cambio él de nuevo sentía más responsabilidad. De nuevo se le presentaba otra oportunidad para detenerse. ¿Debía detenerse? Pero al sentir que Sakura entrelazaba dos de sus dedos con su dedo meñique dejo de dudar. Era obvio que le estaba pidiendo que la guiara hasta la cama. Haciendo lo que se esperaba de él, la recostó con delicadeza. El por su parte se sentó junto a ella. Estaba mentalizándose, pues su cuerpo quería ir más rápido. Mas su cabeza lo frenaba, diciéndole que debía ser considerado, paciente y actuar con lentitud. Percatándose que aun se veía un poco tensa la miro directamente a los ojos para hacerle una pregunta –
¿Estás segura?
Lo estoy… - al escuchar su respuesta coloco ambas manos sobre sus costados. Siendo la piel de su estomago la parte del cuerpo donde el pelinegro hizo primer contacto. La fue llenando de besos por los alrededores. Subiendo de su estomago a su clavícula y de ahí a uno de sus hombros. Evitó sus labios, pues aun no se sentía seguro de besarla. Acariciando su cintura con sus dedos, de nuevo le hablo. –
Tu piel es muy suave…
Debe ser toda la loción corporal que utilizo… desde que comencé el tratamiento mi piel se volvió mas seca. –Sasuke percibió la inseguridad en su voz. Quizás le preocupaba que él pudiera sentir aspereza en su piel mientras la tocaba. Pero ese no era el caso –
Eso también es normal –aseguro mientras sus dedos seguían paseándose por la piel de su estómago. –en verdad es muy suave. –una de sus manos haciéndose camino hacia sus senos. Tomándola con cuidado para ayudarla a sentarse para desenganchar su sostén y dejar sus senos al descubierto. Al quedar expuesta, por inercia cubrió su seno, aquel que había recibido la cirugía. Notando esto, Sasuke se detuvo a mirarla – ¿sucede algo? ¿Por qué lo cubres? –pregunto al tiempo que colocaba su mano sobre la que ocultaba su seno. –
A pesar de que usted me dijo que volvería a la normalidad… aun no lo hace. Aun puede notarse el hundimiento. Creo que no siento mucha confianza y no… no me gusta ver que mi seno aun no regresa a la normalidad. –Sasuke la miro para después regalarle algo muy parecido a una sonrisa –
Déjame ver…
No… yo…-retirando su mano para que él viera su seno, evito mirarlo a los ojos. El pelinegro paseo sus dedos con mucho cuidado sobre su piel. Acariciando con su pulgar las pequeñas cicatrices. –
Te equivocas… son muy hermosos… han sanado muy bien. Quizás te parezca lento el proceso de sanación… pero eventualmente dejara de ser notorio. A mi parecer son perfectos –Pensó en que las veces que los había visto mientras la revisaba había ignorado lo bellos que eran. Quizás sería su ética como doctor lo que lo hizo ignorarlos de esa manera… pero ahora no podía ignorarlos… sus ojos estaban posados en ellos. –son perfectos y hermosos. –aseguro antes de enredar su lengua en ese delicado pezón. La chica gimió placenteramente. Mientras seguía besando su seno, se hizo camino a sus bragas. Introduciendo dos de sus dedos tras hacer la tela ligeramente a un lado. Sintió como el cuerpo de la chica se estremecía al sentirlo tocándola. Procuro hacerlo lentamente y sin prisas. Estuvo así un rato hasta que percibió la humedad de la chica. Creyéndola lista introdujo uno de sus dedos a su intimidad. Lento y cuidadoso. Pendiente de las reacciones del cuerpo de la chica. Dándose cuenta que esta no se quejaba introdujo uno más. De nuevo la chica gimió ligeramente, mas no supo si fue por su dedo o, sus labios que seguían aferrados a su seno.
Al sentir que la chica levantaba sus caderas y comenzaba a moverse al ritmo de sus dedos, abandono su seno. Volviéndose a mirarla, él mismo estuvo a punto de sonrojarse al ver la expresión del rostro de la chica. Esos ojos verdes semi abiertos y brillosos. Sus mejillas pintadas de un rojo intenso. Lo miraba a los ojos mientras su respiración se agitaba cada vez más. Sus dedos aun seguían moviéndose en su interior al igual que sus ojos negros, estaban anclados en ella. Su expresión… esa expresión estaba causándole tanta fascinación que de pronto sintió ganas de darle aun más placer. Finalmente privándola de sus dedos, llevo ambas manos a sus caderas y comenzó a despojarla de la última de sus prendas. Acomodándose sobre la cama, le abrió las piernas con delicadeza. Hundiendo su rostro en la intimidad de la chica para poder probarla.
No pasaron muchos segundos para que pudiera escucharla gimiendo placenteramente. La calidez de ese rincón tan íntimo de su cuerpo era inmensa. Esa abundancia que nunca imagino terminaría probando algún día… que se hundiría en ella para intentar llevarla a la deriva. Al sentir que los dedos de la chica apretaban sus cabellos comenzó a mover su lengua de manera apremiante. Tras unos minutos se detuvo, pues ya no podía más. Estaba comenzando a sentirse algo egoísta, pues no podía esperar más para sentirla. Quería sentirla… entrar en su cuerpo y apresarlo. Aun así a pesar de su ardiente deseo, trato de mantener la compostura.
Lentamente se incorporo un poco para mirarla. Dudas apareciendo nuevamente. Disipándose casi al instante al sentir como las manos de la chica comenzaban a despojarlo de la única prenda que vestía. Mientras se colocaba el condón pensaba en como lo había desvestido con tanta seguridad. De pronto pensó que quizás ya había hecho algo parecido con algún chico. Quizás ella ya no era… quizás esa noche que la rechazo ella había dormido con alguien mas ¿Pero a quien carajos le importaba si era así? Le importaba muy poco… su cuerpo ya no podía resistirla. La deseaba con urgencia… aun así...ante todo debía seguir siendo gentil… ya que la posibilidad de que ella aun fuera virgen seguía siendo probable. No queriendo llevar esas dudas en su mente, decidió preguntarle.
¿Has hecho algo parecido con alguien más? –pregunto de manera apacible ya que su intención era mera curiosidad. No para juzgarla. –
Yo… ya he hecho todo esto…es solo que… a pesar de haber hecho este tipo de cosas… nunca nadie ha estado en mi interior. –el pelinegro sintió algo de alivio. Saber que ella ya había tenido esas experiencias le daba tranquilidad. Saber que ya había experimentado esos placeres en verdad lo tranquilizaba. Tener relaciones por primera vez era distinto en todas las personas. El dolor de la misma manera. Sentido de maneras distintas entre las personas. Que el cuerpo de la chica conociera ya ese tipo de tactos al menos incrementaba las probabilidades de que el encuentro culminara de manera placentera. Si algo sabia o creía saber es que el sexo durante la primera vez era complicado. No era imposible mas usualmente el placer no era mucho. Y él realmente quería darle placer… por alguna razón u otra quería hacerla disfrutar. Sabiendo un poco más sobre las circunstancias… estaba seguro que si hacia las cosas bien… ambos podrían disfrutar la noche. Sentir el contacto de sus dedos sobre su abdomen lo hizo salir de su ensimismamiento. –
Sensei… ¿puedo tocarte? –pregunto con inocencia en su mirada. Cosa que de nuevo lo desestabilizo. –
Puedes hacerlo –contesto con dificultad, pues su cuerpo había comenzado a hervir al escucharla preguntar tal cosa. Sentir sus dedos acariciándolo de esa forma, explorándolo con curiosidad. A pesar de la inexperiencia con que lo tocaba… estaba causándole un inmenso placer. Si la dejaba seguir terminaría como un adolescente precoz… y definitivamente no era lo ideal. No podía seguir prolongándolo. Debía tomarla… no podía esperar mas. Tomando ambas piernas las enredo alrededor de sus masculinas caderas. Agachándose ligeramente la miro a los ojos para hacerle una última pregunta – ¿Estás segura? ¿En verdad estás segura? Todavía puedo detenerme… basta con que me lo pidas.
En mi vida… de todo lo que he vivido hasta ahora… de todas mis decisiones hasta la mas estúpida… nunca había estado tan segura de algo… nunca había estado tan segura como en estos momentos –aseguro llevando una de sus manos a su mejilla. Escucharla afirmar tal cosa lo halago. Sin pensarlo mas llevo una de sus manos al estomago de la chica y la otra a él mismo para finalmente comenzar a abrirse camino a lo mas profundo de su ser. A pesar de que estaba haciéndolo con lentitud, pudo ver que la chica expresaba incomodidad en su mirada. Su cuerpo se sentía tenso y temblaba. Mordía sus labios. Notando que los mordía con fuerza temía que sangrara. Se detuvo y salió de ella. Acercándose de nuevo a su rostro le hablo. –
¿Duele?
Si –la chica lo miro directamente a los ojos al responder. Llevando su pulgar a la comisura de sus labios, le limpio una gotita de sangre que se había acumulado. –
Yo se que duele… pero no muerdas tus labios. Si el dolor es insoportable… muérdeme a mi… muerde mi hombro… entiérrame las uñas… no importa… pero no te lastimes. –pidió para después volver a empezar y continuar haciéndose camino hacia sus adentros. De nuevo la sintió volverse tensa. Obedeciéndolo tal y como él le había dicho. Mordiéndole su hombro y encajándole las uñas en la espalda. Ese dolor era mínimo comparado con lo que seguramente ella estaba sintiendo. Se detuvo al sentir que finalmente se encontraba en sus adentros y ella dejaba de encajar sus uñas en su espalda. Finalmente estaba envuelto por esa estrechez y esa calidez. Sabiendo que si comenzaba a moverse la lastimaría, decidió esperar. Enfocándose en su rostro, vio que sus ojos estaban algo humedecidos. – ¿Aun duele? -le pregunto a lo que ella solo se limito a asentir con la cabeza. –pasara. Poco a poco dejara de causarte molestias… -la chica abrió sus labios. Parecía que iba a decirle algo, pero permaneció callada. De pronto se percato que no le había prestado mucha atención a sus labios. Durante todo ese encuentro aun no la besaba. Y justo en esos momentos sus labios se veían tan tentadores. –
Sensei… ¿está bien si esta noche yo lo llamo por su nombre? Si dejo los formalismos a un lado solo por esta noche. Si en vez de Uchiha-sensei… te llamo Sasuke… Sasuke…-escucharla decir su nombre de nuevo lo hizo sentir que la temperatura de su cuerpo subía. No podía contenerse, pero a la vez no quería lastimarla. Posando sus ojos de nuevo en sus labios, concluyo que esos labios tan tentadores podían tranquilizarlo y regresarle la cordura que amenazaba con perder. –
Puedes llamarme como quieras –contesto con un susurro antes de comenzar a besarla con exigencia. Después de unos minutos besándola se separo unos segundos – empezare a moverme –anuncio, a lo que la chica respondió con un ligero movimiento de cabeza. Sin perder el tiempo comenzó a moverse con mucha lentitud. El rostro de la chica denotaba que aun le dolía un poco. Viéndola que de nuevo empezaría a morder sus labios, la beso de nuevo. No dejo de besarla en ningún momento. Poco a poco comenzó a moverse con más rapidez. Aun así lo hacía con delicadeza. Sintiéndola menos tensa de nuevo la miro a los ojos – ¿sigue doliendo?
Si… pero por momentos se siente muy bien –contesto sonrojada. –
Me alegra –aseguro para de nuevo comenzar a besarla. Apretujarle su seno y de nuevo poco a poco moverse cada vez con más rapidez. La chica gemía de vez en vez y de manera casi inaudible. Más lo poco que el pelinegro distinguía, era suficiente para tenerlo en ese trance. Sumido completamente en ella y sus cabellos rosados. Dándose cuenta de que pronto culminaría su encuentro, se detuvo. Debía prolongar el momento. Separándose de ella, la escucho quejarse levemente al salir de su cuerpo – ¿te lastime?
No lo sé… pensé que si, pero ahora me siento demasiado vacía… es extraño y… -dándose cuenta de lo que acababa de decir, se sonrojo. A Sasuke le pareció divertido, pues de nuevo le pareció un contraste curioso. Era tan terca y obstinada. Una paciente muy problemática. En cambio ahora esa inocencia manifestada estaba robándole la cordura. Descanso unos minutos y después se incorporo un poco para quedar sentado. Atrayéndola hacia él la acomodo sobre sus piernas. –
Creo que para ti será un poco más fácil de esta forma. Tu sola puedes controlarlo todo. Tus movimientos… si duele puedes detenerte. O moverte de la manera que te parezca más cómoda. –la chica se veía un tanto dudosa, pero hizo lo sugerido. Comenzó a bajar sus caderas lentamente para unir sus cuerpos de nuevo. Era evidente que aun estaba doliéndole un poco, ya que al descender por completo permaneció inmóvil. Por inercia su frente se recargo sobre la de Sasuke. – ¿Sentiste dolor?
Si… pero creo que ya está pasando.
Está bien tomate tú tiempo y descansa. –al decirle esto la rodeo con ambos brazos para reconfortarla. El gesto le pareció extraño. ¿Por qué estaba siendo tan considerado con ella? Usualmente cuando dormía con alguien todo era tan diferente. Todo estaba en lo físico. Tanto él como su compañera de cama fuese quien fuese, siempre se dedicaban a disfrutar. Placer para ambos. En cambio ahora ni siquiera le daba tanta importancia a su propio placer. Solo podía pensar en que ella fuese quien disfrutara. Sería un tanto difícil, pero no imposible. Daría todo de sí mismo con tal de que ella pasara una buena noche. ¿Por qué? No lo sabía… simplemente era lo que sentía. Teniéndola ahí entre sus brazos, acurrucada sobre su pecho. Era lo único que podía sentir… que debía dárselo toda esa noche. Llevaba ya algunos minutos acariciándole su espalda en mociones circulares. Las yemas de sus dedos casi parecían plumas.
Sensei… arigato… Uchiha-san…Sasuke arigato. –le agradeció mirándolo a los ojos. Ese brillo en sus pupilas centelleaba aun con esa oscuridad en la habitación. Su corazón comenzó a palpitar rápidamente al escucharla decir tal cosa. Era extraño, pero la forma en que le había agradecido lo hacía sentir confundido. Dándose cuenta de que para ella todo cuanto estaba pasando significaba mucho. Era lógico que lo fuera… su primera vez. Nunca en su vida había sido mirado de esa manera…no por una mujer… no al tener sexo con alguna mujer. Era su primera vez… su primera vez durmiendo con alguien que lo estaba abrazando y mirando con sinceridad. Alguien que estaba dándole un significado antes desconocido al concepto que él tenía sobre el sexo. Dudoso e inseguro no supo que contestarle. La chica un tanto sonrojada comenzó a mover sus caderas con lentitud. Aun lo miraba a los ojos como si esperara una respuesta. Al no tenerla la abrazo con fuerza y se acerco a su oído. Dándole un beso antes de preguntarle –
¿aun te duele?
No mucho… cada vez es menos.
Eso es bueno –contesto haciéndose hacia atrás. Viéndola a los ojos comenzó a jugar con un mechón de su cabello. Inclinándose un poco sobre los almohadones comenzó a descender. Una vez recostado, la dejo seguir su vaivén de caderas y se dedico a contemplarla. Sus senos blanquecinos moviéndose al ritmo de su cuerpo. Las gotitas de sudor que resbalan de su cuello hacia su clavícula. Esos mechones de cabello que no dejaban de esconder la belleza de sus senos. Tan pronto su cabello los cubría, él lo despejaba. No quería dejar de admirarlos. Unos cuantos gemidos a penas si perceptibles escaparon de la chica. No habían pasado muchos minutos, pero sin duda se miraba cansada. Era normal. Sus muslos también debían de estarlo. Incorporándose nuevamente deposito un beso en medio de ambos senos. Llevando ambas manos a su cintura, detuvo sus movimientos. –se que debes estar cansada. Relájate… yo continuare. –con delicadeza giro sus cuerpos para de nuevo quedar sobre ella. Sus cabellos tan sedosos parecían formar un halo bajo su cabeza. Comenzó a moverse con lentitud, pero no paso mucho tiempo para que comenzara a hacerlo con rapidez. Esta vez podía percibir que ella no sentía molestia alguna. Por lo contrario de sus labios seguían escapando gemidos ya no tan silenciosos. Su rostro estaba completamente enrojecido y parecía arder. No creía que podía seguir prolongando ese placer. Estaba seguro que no estaba muy lejos de caer rendido. Al ver que la chica apretaba sus labios supo que debía estar sintiéndose bien. Dándose cuenta de ello comenzó a moverse aun mas rápido. –
Sensei… se siente muy bien… mi cuerpo…
Sasuke…dijiste que esta noche me llamarías Sasuke –le recordó muy cerca de sus labios –
Sasuke… mi cuerpo en verdad está disfrutando todo lo que le estás haciendo. –musito con dificultad, pues el pelinegro comenzó a devorarle sus labios. Ese beso tan tórrido del que no pensaba dejarla escapar. Incluso cuando de estos escapaban gemidos…la besaría hasta que todo culminara. Con una mano apretándole su seno, mientras que la otra se quedaba sobre su mejilla. La chica con ambas manos se aferraba de sus cabellos azabaches. Fue ella quien primero se sumió en total descontrol. Más aun así él no dejo que sus labios escaparan. No dejo de besarla hasta que esta dejo de gemir. Mirándola a los ojos finalmente llego su turno de rendirse ante ella. Hundiendo su cabeza entre sus cabellos rosados, se dedico a disfrutar esos benditos segundos donde la mente se desconectaba. Dejándolo todo en blanco para que el cuerpo se limitara a disfrutar ese placer. Recostándose junto a ella se dedico a mirarla y a enredar uno de sus dedos entre sus cabellos. Poco a poco su respiración se normalizo. –la chica se le acerco un poco y mirándolo a los ojos, le hablo. –Sensei… Sasuke… ¿podemos hacerlo una vez más? –el pelinegro la miro para después regalarle una breve sonrisa –
Esta noche soy completamente tuyo…–le aseguro tras acomodarle un mechón de cabello detrás de su oreja –
No sé cuantas veces sean posibles… pero mientras esta noche me siga ofreciendo oscuridad… mi cuerpo quiere seguir siendo tuyo…
Así será entonces… descansa un poco… tenemos mucho tiempo… a esta noche aún le quedan varias horas –aseguro para después besarla con delicadeza.
Por razones bastante ajenas no podía conciliar el sueño. Ya habían pasado por lo menos cuarenta minutos desde que la pelirrosa había cerrado sus ojos. No podía quitarle la vista de encima. Estaba como hechizado viéndola dormir. Y no solo eso. Su cabeza iba y venía a todas partes y a su vez a ningún lado. Como ella le había pedido… se había ocupado de su cuerpo por largo rato. No dejándola escapar hasta que ella se encontró exhausta. Temía haberse sobrepasado con su cuerpo. Esperaba no haberla lastimado. Aun no podía describir exactamente lo que había sentido… pero de pronto todas las otras veces que había dormido con alguien se habían tornado borrosas. Perdido todo significado si es que alguna vez habían tenido uno. Quizás era porque sabía que esa noche no volvería repetirse jamás. Ella se casaría y él… él no estaba muy seguro de hacerlo. Ya no. La vida iba a seguir para ambos y hacia distintas direcciones. Solo por esa noche las coordenadas de sus vidas se habían entrelazado. Temprano en la mañana, seguramente la vería partir.
A pesar de eso estaba agradecido con ella. Por dejarlo ser parte de algo que nunca creyó, cambiaria su forma de pensar en tan solo unas cuantas horas de la noche. Lo había salvado. Salvado de su estúpida forma de pensar. Sin duda esa noche la llevaría consigo durante toda su vida. Viéndola moverse para darle la espalda y acomodarse para seguir durmiendo, lo hizo sentir solitario en verdad demasiado solo. Acercándose un poco, le beso la espalda. Olfateo su piel sudorosa y recargo su frente sobre ella. Dándole un último beso, se alejo de su cuerpo para también dormir. Por unos momentos deseo dormir con ella entre sus brazos, pero considero que no era lo mas apropiado. Solo por esa razón se acurruco del lado opuesto de la cama y finalmente durmió.
Jamás imagino que esa noche tendría un largo sueño. Abriendo los ojos al escuchar su alarma, tardo en reaccionar. Usualmente se levantaba algunos minutos antes de que su alarma sonara. Incluso se levantaba dos o tres veces a corroborar que aun tenía tiempo de seguir descansando. Pero esa noche nada. Logro dormir poco más de seis horas seguidas. Aun recostado se volvió a la ventana, la mañana era grisácea por culpa de las nubes. Seguramente llovería un poco. Dándose cuenta de que tenía algo de frio se percato que su acompañante ya no estaba a su lado. Incorporándose de inmediato comenzó a buscarla. No encontrándola en ningún rincón del departamento. Entendiendo que ella se había marchado, se sentó a la orilla de la cama. Su mente estaba en blanco. Centrando su mirada en su cómoda se percato que su libro estaba abierto. Acercándose vio que era el libro que el señor Umino le había regalado...mejor dicho que él había tomado… La muerte de Iván Illich. Parecía que su acompañante había decidido escribirle unas palabras justo antes del prefacio. Tomándolo de inmediato comenzó a leer.
Uchiha sensei…
En verdad lo siento mucho. Sé que la literatura rusa es su favorita… y por lo mismo se que este libro debe ser muy importante para que lo tenga junto a su cama. En verdad lo siento. Es solo que no encontré ninguna otra superficie donde pudiera escribirle algunas palabras. Solo quería repetirle que todo cuanto le dije aquella vez en su consultorio fue verdad. Realmente usted ha sido mi primer amor. Uno muy absurdo y sin muchos fundamentos lo sé. No es que no creyera en el amor, pero me parecía un sentimiento innecesario. Siempre me he creído una persona fría y racional… pero desde que lo vi entrar en mi habitación la primera vez… yo… yo simplemente no pude evitarlo… quizás haya sido mi estúpida juventud.
No vuelva a hacer lo que hizo esta noche… no engañe a la que será su esposa. Parte de mi comienza a sentirse culpable… pero aun así jamás me arrepentiré. Lo haría una y otra vez sin importar el número de vidas repetidas. Volviendo a su vida… en verdad deseo que sea feliz. No sé si algún día nos volveremos a ver, pero si llega a suceder… para ese entonces todo será ya muy distinto.
Gracias por esta noche… gracias por la delicadeza…. Gracias por dejarme perderme en su calidez.
Sinceramente espero que su vida siga llena de éxitos… sobre todo profesionales.
De nuevo… gracias sensei.
SH
Esa carta sonaba a despedida definitiva… no una permanente. Claro. No podía ser de otra manera. Ese era el camino a seguir desde un principio. Acariciar, entregar y poseer. Dormir y despertar… la vida continuar. Hace un rato ella dormía en su cama. Ahora seguramente ella también observaba la ciudad a través de una ventana… las luces de la madrugada que ya no era más. Algunos edificios ya iluminados. Gente llegando a trabajar. Se dejo caer sobre su cama tan pronto escucho que la lluvia comenzaba a caer. Descansaría solo un poco para después ducharse y regresar al hospital. A seguir con su vida al igual que ella haría con la suya.
¿Y bueno que les pareció?
La verdad tenía tiempo sin escribir lemon… perdí la practica haha. Debo retomar en el subterráneo. Que hasta la fecha creo que es el fic que he escrito que mas lemon tiene.
En fin yo no sé para que nuestro Sasuke se hiciera del rogar tanto.
A final de cuentas sucumbió a la tentación.
No olviden sus reviews.
En verdad significan mucho y son motivo de inspiración.
