Era fácil notar que Midoriya y Aoyama habían cambiado desde el comienzo de su relación.

Aoyama era bastante fácil de leer para algunos, con esa actitud narcisista y extravagante, queriendo ser siempre el centro de atención pero al final era ignorado, pero una vez que su relación con Midoriya comenzó... todo había cambiado. El rubio emanaba un brillo mucho más deslumbrante que el inusual, sonreía ya no de forma forzada si no de una manera más honesta y claro, con un pequeño rosado en sus mejillas y claro, lo que no podía pasarse por alto tampoco era más atento y agradable.

-Aoyamaaa~- le llamo Mina antes de rodearlo por el cuello con ambos brazos -¿Todavía tienes...?-

La pelirosa no termino de hablar cuando un sabor dulce y cremoso inundo por completo su boca.

-¡Yo también!- y Hagakure no perdió tiempo en acercarse a sus dos compañeros, Aoyama le regalo una sonrisa mientras le ofrecía una pequeña trufa de chocolate, la chica invisible la comió con gusto y no perdió tiempo en hacer lo mismo que Mina rodeando al rubio con sus dos brazos.

No muy lejos de donde estaban dos de sus compañeros aunque no tardo en unirse un tercero.

-Solo quieren los chocolates que su hermana le regalo- espeto Kamitani sin dejar de ver a las dos féminas abrazarse del francés, aunque decía eso muy en el fondo quería probar una de esas trufas.-por cierto, Midoriya, ¿ya comenzaste a usar uno con Aoyama?-

Midoriya parpadeo confundido, ¿a que se refería con eso?

-Un apodo- intervino Kirishima al notar la confusión en el rostro de su amigo y compañero -ya sabes, esos apodos que se suelen tener las parejas-

El peli verde lo entendió y no tardo en sentir algo de sudor correr por su frente.

-Aoyama los utiliza todo el tiempo contigo- esta vez fue una cuarta voz la que intervino, la voz de su compañera Uraraka.

Kirishima y Kamitani le dieron la razón, eso solo provoco más inquietud en Midoriya que analizaba las muchas veces que Aoyama lo llamo con un "apodo"

"Mon lapin~"

"Mon Amour~"

"Mon soleil~"

No pudo evitar sentir más sudor corriendo por su rostro, fue peor cuando escucho pasos hacia él.

-¿Ocurre algo, ma vie?- interrogo Aoyama al notar el nerviosismo en su pareja.

Bien... ese era nuevo.

[...]

Entre más lo pensaba, más llegaba a la conclusión a la que ya había llegado hace algunos días y no quería volver hacerlo, simplemente era la conclusión de que no ponía nada de su parte para la relación de ambos, luego recordaba las palabras de Allmight.

"Nunca fui muy bueno con las relaciones y eso..."

Su única esperanza se había ido por completo al caño y ahora estaba ahí, intentando no parecer un idiota.

-Hoy estás más pensativo que de costumbre, mon lapin...

Midoriya no pudo evitar mirar al rubio una vez que lo escucho.

-¿L-Lo crees?- fue lo único que salió de los labios del peli verde. Aoyama asintió mientras se acomodaba para verse el uno al otro, solo basto moverse un poco en la cama para quedar frente a frente. -quiero saber algo, Aoyama-

El rubio lo miro un poco confundido pero acepto cualquier interrogante que viniera de su pareja.

-¿Q-Que son todos esos apodos que utilizas conmigo? ¿Que significan?

Aoyama abrió ligeramente sus ojos pero luego los cerro un poco, una sonrisa adorno sus labios mientras deslizaba una mano por el rostro de Midoriya, acariciando tiernamente su mejilla.

-Significan lo mucho que significas para mi- respondió sonriente -mi amor, mi vida, mi conejito...

-¿C-Conejito?- inquirió entre confundido y avergonzado.

El extranjero asintió.

-La mascara de tu traje se asemeja a las orejas de un conejo además eres como un conejito-una enternecedora sonrisa e dibujo en sus labios mientras pasaba delicadamente sus manos por las mejillas del peli verde, sin notarlo comenzó a trazar un amino por las pecas del contrario, sin duda las adoraba.

Midoriya por poco sintió ganas de llorar con cada palabra que decía el rubio, todas eran como golpes a su corazón... a su corazón enamorado. No había duda alguna que comenzaba a enamorarse cada vez más del francés, ¿como era posible?

-Aoyama...

-¿Que ocurre, Mon amour?

-Tú eres mi luz- declaro el peli verde mirando fijamente al rubio -eres... la sonrisa que más quiero proteger, por eso... no dejes de brillar nunca, por favor, mi mundo entero se quedaría a oscuras si algo te ocurriera y...-

No pudo continuar cuando se percato de algo de las lagrimas cristalinas que caían de los labios de los hermosos orbes violeta de su pareja, no pudo evitar entrar en pánico ante esto. Lo que menos quería era hacerlo llorar o hacerlo sentir cualquier cosa negativa, pero ahí estaba, intentando retirarle las lagrimas.

-Midoriya...- lo llamo entre pequeños sollozos -mon monde est vous- agrego mirándolo fijamente.

Aunque Midoriya no entendió eso ultimo, por su mirada, misma que le provoco un respingo en el corazón supo que eran palabras importantes, le preguntaría en otra ocasión ahora solo quería abrazarlo.

-Di algo en francés, Midoriya

Midoriya no supo que decir realmente, aun no entendía bien el idioma de su pareja.

-O-Oui!

Aoyama no hizo otra cosa más que sonreír y envolver sus brazos alrededor de Midoriya y claro, besar una y otra vez esas mejillas llenas de pecas.

[...]

Aoyama y Midoriya son lentos, pero eso necesita una relación 3