Gracias a los lectores Guest que me han comentado en el inicio de este fic, los invito a comentarme para resolver de mejor forma sus inquietudes, sobretodo agradezco que como ya me había pasado antes. Me hagan publicidad y me lean en el extranjero, en países en dónde no es el español la lengua madre y se esfuerzan en escribirme un review.
Gracias a todos por su apoyo, y por tanto amor, me encanta saber que nos lean nuevos lectores en esta pequeña comunidad llamada Fanfiction y sobre todo, al foro Behind The Horror.
Gracias a todos, feliz año y próspero 2017, resolviendo de forma exprés esta duda general: este fic no lo actualizaré cada semana o dos semanas como mis fics pasados. Espero hacerlo cada quince días o al mes, me está costando mucho volver a adaptarme al universo canon y mezclar mis actividades/problemas... Unas situaciones legales, que si me leen en WattPad, saben estoy plasmando en una historia original, un problema que me llegó a afectar.
Me despido por ahora y les dejo el último capítulo del año.
Disclaimer: Sucesos que terminarán la historia del bioterrorismo para siempre.
Resident Evil no me pertenece, solo el argumento.
Agradezco a mi hermandad malvada, a mi beta Zhines. Y a mis queridos lectores que me apoyaron hace un año a mi regreso.
The End Of My Road
Por GeishaPax
Apéritif
El aún convaleciente tirador reposaba en su cama. No sentía dolor, no sentía nada. Y con hablar de nada, es el no percibir ninguna sensación por parte del tacto.
No podía abrir los ojos, solo escuchaba voces a lo lejos que iban y venían. Y una gran pesadez que lo hacían desaparecer de la poca conciencia que poseía.
—¿Cuánto lleva así?
¡Dios! Esa era la voz de Claire, de su querida Claire, sonaba muy fría, como si se esforzara en hablar.
—Lo suficiente para estar regenerando el tejido y someterlo a implantes de piel con frecuencia. — la voz masculina no la pudo reconocer, era una voz nueva.
¿Un médico tal vez? Eso significaba que de alguna forma la B.S.A.A. había logrado sacarlo de la instalación submarina de Carla Radamés. ¿Pero cómo? El estaba atacando al BOW cuando la detonación se hizo presente.
—¿Volverá a su forma humana?
La pregunta de Claire ahora había sonado como una súplica de esperanza. ¿Seguía siendo un monstruo?
—Gradualmente, es posible. Pero no sabemos los efectos del virus C y la gravedad en su sistema nervioso, puede que no sea capaz de reconocerte.
—Entiendo.
¿No recordarla? Aunque fuera una masa gelatinosa, no sería capaz de olvidarla.
La pesadez y sueño empezaban a presentarse nuevamente, y se sumergió otra vez en esa ola de cansancio.
Claire caminó lentamente por el pasillo hasta llegar a su habitación. Wesker la seguía y cerró la puerta detrás de el.
La estaba poniendo a prueba al llevarla a verlo, pero tendría que seguir actuando hasta el momento ideal de la recuperación de Piers, mientras no podría hacer mucho.
—Aún no me crees, ¿cierto dearheart?
—No sé cómo digerir ese vídeo.
Previo a ser llevada a la habitación de Piers. Claire observó una cinta de seguridad en donde claramente se ve a Chris saltándose las órdenes y yendo por venganza, Piers intentando detenerlo pero siendo ignorado con un violento hombre que desconocía, ese no era Chris Redfield.
—A veces es difícil poder mirar a un ser querido, convertido en una especie de monstruo que busca venganza y muerte. Sobre todo al ver que las consecuencias de sus actos llevaron a ese muchacho a ser infectado y dejarlo morir en ese lugar.
—¿Qué piensas al asesinar? — preguntó para cambiar el tema sutilmente.
—Pienso en Dios… si es que existe tal entidad.
—¿Piensas que haces un bien o un mal?
Wesker se acercó al sitio donde permanencia la mujer de cabellos como llamas y le levantó peligrosamente el mentón.—Pienso en que un Dios no hace ni bien y mal, hace lo que tiene que hacer. No veo maldad en un terremoto con miles de muertos o no veo bien con los bombardeos contra los países de Oriente que tiraron dos edificios en la gran ciudad.
—Todos somos verdugos y víctimas, entiendo. — Claire cerró los ojos y dejó que la besara ferozmente.
—Tu mente se abre a nuevas perspectivas, buena chica.
—Estoy aprendiendo, dijiste que no deje de practicar…
Se separó sutilmente tomándolo de la mano y tomando asiento en la cama.
—¿Qué percibes de mi? — preguntó el tirano.
—Estás sereno, tranquilo, demasiado transparente.
—¿Y de Nivans?
Claire suspiró, Wesker levantó una ceja.
—Siento pena por él, su mente está perdida en alguna parte y su cuerpo en otra, como si estuviese desconectado.
Wesker sonrió, llevaba poco tiempo entrenando sobre Claire lo que era posible de realizar gracias al T-Phobos y el virus Verónica. Podía detectar estados de ánimo y algunas cosas como información de la nada, como si los recuerdos de las personas le llegaran a la mente como una idea. Estaba orgulloso de ella.
Claire iba a decir algo pero una imagen llegó a su cerebro. Ella de frente a lo que parecía su reflejo en dos espejos más.
Una copa de vino y lo que era como su mano sobre la de Wesker.
Se vio sonriéndole ligeramente, pero no recordaba nada de eso.
—¿Qué sucede?
—¿Saldremos de aquí?
—No, hasta que empiece el nuevo mundo…
—¿Entonces por qué me quieres llevar de viaje a Las Canarias?
Wesker se puso serio. No esperaba eso, estaba hurgando demasiado en su cabeza.
—Soñé eso anoche. Los Dioses soñamos a veces.— su querida no debía saber que había conocido a una de sus hermanas. No aún.
Se fue veloz. Claire solo suspiró, ¿cuánto era capaz de soportar?
—Un día largo, como el mío.
Ada caminó por el balcón del departamento de León mientras recibía una copa del agente.
—No sé mucho de lo que haces actualmente Ada, no puedo comparar.
—¿Agradecerías si te digo realmente lo que hago? — recibió un gesto afirmativo del sobreviviente de Raccoon City. — China está en carrera contra Corea del Norte y Estados Unidos hasta en el bioterrorismo, soy agente empleada para detener el avance de los dos países y evitar una tragedia como la de hace unos meses. China desea eliminar por sus medios a Albert, por eso he robado tantas muestras, para buscar una manera de volverlo un ser humano común.
—Eso suena creíble, las relaciones con los dos países no son buenas.
—La mayor parte del intercambio y venta de muestras de virus en el mercado negro se origina en Estados Unidos. El mundo ya no confía en él país y buscan detenerlo a cualquier precio.
—¿Y tú vas a ser la heroína?
—Solo busco la solución final. No quiero un título de salvadora.
Leon terminó su bebida. Y miró hacia la ciudad.
—Déjame ayudarte…
—No puedo, no debería ni estar aquí. Tal vez cuando esto acabe… podremos estar juntos…
Leon giró y se topó con la mirada de la espía clavada en el.
—Hablo en serio, pero hasta que todo esto acabe, podríamos sentarnos a conversar sobre el tema.
Miraron a la ciudad sin decir nada.
—Estuve buscando las cuentas de banco de Albert, pero aún no doy con ellas. — cortó la mujer el silencio de golpe —¿qué tal tu día?
—Más interesante que el tuyo, encontramos por el satélite a una mujer que pensamos era Claire, a unas cuadras de Julliard…
—¿Y no era ella?
Leon sonrió con amargura.
—Sí y no.
Ada lo miró ahora confundida.
—Es una de las dos hermanas de Claire, trillizas… idénticas…
—Estás de joda.
Leon puso los ojos en blanco.
—No Ada, ahora tenemos a una hermana en custodia con un enfurecido Chris llevándola a su casa y con una hermana "paseando cual socialité" fuera del país.
—Adelante —. Stela les cedió el paso a la entrada de su apartamento. Un pequeño lugar modesto, las paredes en tonos lilas y verdes contrastaban mucho con la ciudad.
Chris entró con cuidado, como si estuviese en una nave extraterrestre. Miró el lugar de reojo seguido por Sheva.
—Llevo pocos años aquí y aún así me siento rara.
Stela se fue a la cocina y puso una tetera con agua. Sheva le dio las gracias mientras Chris se quedaba observando una foto, petrificado.
—Mi abuela, Alexandra…
—Nuestra abuela… la mujer que creí estaba muerta.
—Desde los cinco años Carol y yo vivimos con ella.
—Y nosotros vivimos un tiempo con Henry y Addie, después con Aaron y Mary Redfield.
—Redfield… ¿ese es el apellido de papá?
Chris asintió a la pregunta de su hermana.
Tomaron asiento con Sheva en la sala.
—Aún no entiendo el cambio de apellidos, ¿por qué tanto misterio?, ¿de quién nos esconden?
—La pregunta realmente sería, ¿por qué los separaron? — intervino Sheva.
—¿A qué se dedicaban nuestros padres? — preguntó la pelirroja.
—Maestro de literatura y vendedora de bienes raíces, nada en apariencia peligroso. ¿Los abuelos?
—Inversiones en la industria farmacéutica…
Sheva y Chris se miraron con horror.
—¿En qué empresas invertían?
—Balance, LIS, Flawsafe antes de ser WillPharma…
—¿Y Umbrella? — preguntó Chris, Stela se revolvió incómoda y fue a apagar el fuego para preparar el té.
—Estaban invirtiendo en Adravil, medicamento de alguna cosa de Umbrella, cuando…
—El incidente de las montañas y la ciudad… — completó Sheva mientras se levantaba a ayudarle.
—El abuelo murió meses antes de eso, la abuela dejó todo en el limbo y cuando quisimos hacer algo… volaron la ciudad.
Chris se cruzó de brazos y frunció el ceño. — Supongo que por eso apareció la fundación Millet. — la mujer asintió.
—¿Tienes contacto con la abuela?
—La veo una vez al mes, pero… Chris, ¿por qué nos dijeron que mis padres murieron asesinados en el accidente de auto que sufrimos Carol y yo?
—Supongo que por el mismo motivo que murieron, después de un accidente previo de otro que tuvo mamá…
—Tendremos que hablar con Alexandra Millet… — le dijo Sheva a la mujer que aún miraba confundida la fotografía maltratada que le acababa de dar Chris de sus padres años después de haber desaparecido de la vida de sus hijas.
Sheva aún no podía creer que una familia fuera separada así. ¿Por qué?
¿Cómo podrían unos padres dejar a dos niñas de meses de nacidas lejos de sus hermanos?, ¿qué clase de corazón deberían tener para no llevarse a dos niñas pequeñas con ellas y abandonarlos con los abuelos maternos?
—¿Podrían contarme sobre Claire?
Los soldados miraron a la pianista con un poco de tristeza.
—Es fuerte, inteligente, ella estudiaba arte hasta el incidente de Raccoon City, tenía una banda de rock en el Instituto. — Christhoper rió un poco al recordar que mal sonaban y provocó una visita tímida de su recién conocida hermana. — tocaban muy mal pero ella canta bien, y bueno, la muy testaruda tiene una moto, pero desde que se volvió parte de TerraSave ya caso no la usa. Fui muy celoso con ella en mis años en las fuerzas aéreas, así que le enseñé a usar el cuchillo y a disparar, nunca pensé que fuese a necesitarlo…
—Y ahora al estar desaparecida es como dimos contigo. — terminó la africana con la frase de Christhoper, sabía que tenía muchas emociones encontradas.
—Debe ser una mujer muy genial… — respondió con voz baja Stela.
Chris notaba como su hermana era más tímida que la parlanchina activista, un poco más mesurada y cuidadosa al hablar.
—En cuánto me comunique con mi abuela a su regreso de Francia, nos reuniremos con ella y Carol…
Chris asintió ligeramente al escuchar a la mujer tan decidida a resolver el misterio de su separación.
Jake miraba a Sherry, totalmente concentrada en su computadora. Llevaban diez minutos de total silencio mientras la rubia continuaba con su búsqueda, ambos leían muy rápido toda la serie de archivos que habían obtenido con ayuda del estado de Illinois.
—¡Aquí está! — exclamó Jake, llamando la atención de Helena Harper y de Ingrid Hunnigan, quienes se acercaron a la pantalla de la agente Birkin.
Sherry miró de nueva cuenta el registro de accidentes vehiculares del estado, señalando el nombre de Addie Millet.
—El auto fue pérdida total, Addie Millet estaba casada con Henry Gat, no Henry Redfield… el accidente fue fatal, según esto no hubo sobrevivientes. — Sherry frunció la nariz confundida.
—¿La hicieron pasar por muerta? — preguntó Helena.
—Es muy posible… tal vez en ese accidente esperaban matar a toda la familia Redfield, pero solo iban Chris y su madre. — Hunnigan revisaba el historial médico desde su tablet de los cinco hermanos. — ¿acaso estaban escondiendo que las hijas sobrevivieron nueve años después del primer accidente con Chris de bebé?
—Menudo enredo… —Jake se estiró un poco —¿el reporte del accidente de auto de los Redfield años después que dice?
—Los embistió un tráiler de carga, los dos vehículos se calcinaron, no sobrevivió nadie. — Sherry empezaba a sospechar lo mismo que su jefa —¿terminaron el trabajo al descubrir que fallaron la primera vez?
—Es posible, pero no pudieron acercarse a los hijos, Chris entró a la fuerza aérea y sería muy difícil…
—Debemos hablar con la abuela de las hermanas de Claire… mierda, es muy raro ver a otra mujer idéntica. — Sherry miraba la fotografía de Stela.
—Y nos falta conocer a la otra… me comunicaré con Barry para actualizar las investigaciones de las dos agencias. — Helena hizo una copia a su memoria USB y se dirigió a su cubículo.
Rebecca estaba en el despacho de Barry Burton y otras personas que conocía muy bien: Clive O'Brian, asesor de la B.S.A.A, Parker Luciani y su amiga Jill Valentine. Todos estaban serios al recibir el informe de la doctora.
—¿Es eso posible?
—No pensé que lo fuera, pero tiene anticuerpos del virus-T en su cuerpo, una similitud de acoplamiento a la de Jill con el virus-G. — Rebecca mostró dos fotografías de la cadena de ADN de ambas mujeres.
Parker se rascó la barbilla, y miró de nuevo la información que acababa de mandar Helena Harper.
—Tengo una teoría… — se animó a decir Clive al ver de nuevo los informes. —¿Es posible que le hayan salvado la pierna como en su momento salvaron el brazo del agente Krauser?
Rebecca meditó por lo que pareció una eternidad y respondió:
—Es muy posible…
—Todos los caminos llevan a la familia Millet. — Jill no pudo evitar suspirar al ver la información. —Y algo me dice que todo esto tiene relación con la desaparición de Claire.
Alexandra Millet era una anciana con males cardíacos, que viajaba y aparentaba fortaleza para seguir llevando los negocios de lo que quedaba de su familia. Entró con cuidado a su habitación en su residencia de verano de Francia, se quitó sus pendientes de rubí con cuidado y los colocó en un alhajero cercano a su mesita de noche. Sacó un frasco de medicamentos para sus padecimientos.
Los ingerió uno por uno, y sacó su teléfono móvil de su gran bolso. Encendió el aparato y empezó a recibir una ola interminable de vibraciones entre llamadas y mensajes.
Cansada, se puso sus lentes para leer y empezó a revisar unos cuantos mensajes de su administrador. Hasta llegar a un mensaje de Stela que le hizo ponerse de inmediato de pie.
Se acercó a la ventana y marcó a su nieta.
—Stela, acabo de recibir tu mensaje. ¿Pueden ir tus hermanos y tú a la casa de invierno? Los veré ahí en unos cuantos días.
Se había descubierto parcialmente la verdad.
¿Cómo explicarle a sus nietos que la vida de dos hermanas fue salvada por científicos de Umbrella?
Continuará
