La niña de papá
Cuando Akemi cumplió su primer año de vida fue un día caótico y no lo digo por que fuera el primer año de vida de mi bebé.
Lo digo por que era el día de año nuevo y el primer año de mi hermosa hija.
Como todos los años las chicas, Mimi, Sora, Hikari y Miyako, planearon una comida el día 31 de diciembre de 2014 y como un dia normal todo salió bien, hasta que Taichi hizo dormir a Akemi para poder tenerla despierta a las 00:00 hrs del 1 de enero y poder ser el primero en saludarla.
Con decir que desde que Akemi habia despertado cerca de las 23:00 hrs, mi mejor amigo no la habia soltado.
Y debo decirlo, me sentí celoso, ¡Yo debería ser el primero en saludarla! Ella es mi bebé.
Pero al parecer hubo sólo una personita que se dió cuenta de mi situación.
– Tío Yamato – habló una dulce voz que me jalaba del pantalón con la intención de llamar mi atención
– ¿Qué sucede Mit? – le pregunté, incandome para quedar a su altura
– Tío Taichi te esta robando a Kiyomi – me susurro mi sobrina al oído y yo sonreí al escucharla nombrar a mi hija por su segundo nombre, la hija de Hikari era la unica que la llamaba Kiyomi
– Contigo intentó hacer lo mismo y aún asi soy tu tio favorito – le devolví el susurró haciéndola reir, por que ambos sabiamos que mis palabras eran ciertas. Prácticamente la crié como mi hija, aunque no lo fuera
– Yo distraere a mi tío y tu rescataras a tu princesa – sugirió la pequeña de ojos color miel
– Gracias pequeña – finalicé besando su frente como era nuestra costumbre
El plan de Mit dió resultados positivos y fue cosa de segundos para que la pequeña llenara de preguntas a Taichi y le pidiera que la cargara, para que mi pequeña Akemi pidiera atención desde otra fuente, osea, su papá.
Con decir que cada vez que la cargaba en mis brazos ella parecia tomar energias y querer comportarse como una niña más grande me hacia feliz, aunque feliz es poco para mi, yo me sentía orgulloso de ella, me llenaban de ternura, realmente no podia imaginarme sin ser un soporte para ella cuando ya fuera mas independiente.
Los minutos previos a la medianoche fueron un tanto monotonos, por que vi a todos haciendo lo mismo de cada año, a excepción de mi pequeña familia.
Mimi se ubicó a mi lado y pidio tener a Akemi en sus brazos, quien se acurrucó en el cuello de su madre, demostrando que a pesar de haber dormido un par de horas seguía cansada.
Taichi abrazó a Sora, mientras en uno de sus brazos sostenía a Mit, quien rapidamente pidió que mi castaño amigo la soltara para poder ir donde su madre.
Miyako se quedó sentada cerca de todos nosotros, solo porque ya tenia muy avanzado su embarazo y esa era la razon de porque estaba tan tranquila. Ken la acompañó en todo momento sin dejar de sostener su mano.
Hikari estaba en la misma situación que Mimi, con su pequeña abrazada a su cuello, demostrando que estaba cansada y no la culpo, Mit estuvo jugando todo el día con Taichi y Sora al fútbol, es lógico que la pequeña estuviera agotada.
Cuando sentimos el sonido de los fuegos artificiales, Mimi y yo nos miramos con una sonrisa tierna, la cual se desvió a la pequeña mota de pelos rubios que se escondía en el cuello de mi castaña.
–Feliz cumpleaños Akemi – susurramos los dos al mismo tiempo
– Pa...pá papá – nos dió como respuesta ella, removiendose en el camino, pero al parecer ya se habia dormido
– Feliz año nuevo cariño – susurró Mimi, mientras me tocaba la mejilla con su suave mano
– Felíz año nuevo amor – respondí cogiendo su mano y guiandola a mis labios para besarla
– No puedo creer que ya tenga un año –
– El tiempo pasa demasiado rápido y no estoy listo para verla crecer tan deprisa – susurré con tristeza
– Independiente de que el tiempo pase rápido, ella siempre estará con nosotros – me tranquilizó Mimi
– Aún así quiero que se quedé siendo un bebé por más tiempo y que dependa de mi siempre –
– Si hubiera sabido que teniendo un hijo te ibas a poner tan sentimental hubiera dejado las pastillas mucho antes de que decidieramos tener uno – rió Mimi logrando sonrojarme en el camino
– Te amo – dije y no esperé una respuesta por parte de mi esposa, me incliné para poder besarla suavemente en los labios y cuando me separe de ella, deposité un beso en los cabellos rubios de Akemi – A ti también te amo pequeña y no sabes cuanto –
Esa noche nadie fue capaz de saludar a Akemi, al menos si la saludaron ella no estaba consciente ya que su pequeño cuerpo solo le pedía descansar y fue por eso que fuimos unos de los primeros en retirarnos.
Al llegar a casa no quise separarme de ella luego de que la retire de su silla de bebé del vehículo, esa noche luego de varios meses fui yo quien pidió que Akemi durmiera con nosotros, no quería desperdiciar el tiempo con mi hija, debo decir que esa pequeña rubia de ojos azules me tiene totalmente enamorado de ella.
– Te veo tan a gusto con Ake, que me dan ganas de tener otro bebé – insinuó Mimi
– Creo que igual tendría el complejo de padre enamorado ¿No estas intentando decir que estas embarazada? –
– Fui yo la que dijo que esperaríamos a que Akemi tuviera mas de tres años para tener otro bebé –
Luego de esa leve charla ambos nos recostamos en nuestros respectivos lados de la cama y nos quedamos velando por el sueño de nuestra pequeña por un rato, cuando el sueño comenzó a atacarnos, nos despedimos con un suave beso y nos acomodamos para dejarnos llevar por morfeo.
