La niña de Papá


Debo ser sincero, ya va un par de días en que la situación que envuelve a mis hijos me está inquietando.

Kiyomi y Benjamín se la pasan más juntos que de costumbre y para colmo el Gaomon de mi hija se encuentra demasiado raro, desde hace un par de semanas que sólo desea estar en el digimundo y eso me da mala espina.

Mimi me ha dicho que los años me han vuelto un paranoico y no le discuto, porque sé bien que es verdad.

Mientras mi esposa intenta calmarme, el menor de mis hijos se siente tan paranoico como yo. Keisuke cree que a su hermana le ocurrió algo y nos lo está ocultando ¿Cómo llegamos a esa conclusión?, Kiyomi recurrió a Ben por ayuda o al menos eso es lo que creemos. Acudió a Benjamín Ishida quien es el amo de las mentiras con su carita de ángel heredada de su madre y mi personalidad poco demostrativa haciendo una fusión un poco atemorizante y a todo eso le sumamos las ocurrencias estúpidas, es mi hijo, pero debo reconocer que está muy mal influenciado por Taichi, quien es su padrino y vaya padrino que se me ocurrió escoger.

Un día en particular algo en mi subconsciente me alertó que se avecinaba algo grande para mi familia.

Pero nunca pensé que la palabra "grande" iba a ser tan pequeña para todo lo que venía.

Ya se estaba haciendo costumbre que la habitación de Benjamín se cerrará con llave cuando el y Kiyomi entraban a conversar o simplemente mi hija le explicaba alguna materia de la secundaria a Ben y para ser sincero esa costumbre ya me estaba hartando, así que decidí hacer la misma estupidez que hizo mi mejor amigo cuando descubrió que estaba saliendo con Mimi hace unos años.

A mis 45 años me sentía estúpido intentando espiar a mis hijos y más aún sabiendo que la mayor tenía 19 años, el mediano 15 y el menor 11, yo ya no estaba para estás andanzas, pero aún así lo hice.

Nada ni nadie en el mundo me iba a preparar para la conversación que se estaba llevando a cabo al otro lado de la puerta.

Literalmente el mundo se detuvo para mi.

– Quieras o no deberás contarle a mamá y a papá – la voz de Ben demostraba impaciencia y a la vez su tono era frío

– Ben, papá se va a decepcionar de mi y sabes que no me gusta verlo triste por mi culpa –

– Yamato Ishida nunca se decepcionaría de su princesa, acéptalo Kiyo, papá te ama tanto que hasta te celebrará – rió mi hijo logrando sacarle un suspiro a su hermana

– Quiero a Gaomon, el sabe dar mejores consejos que tú Benjamín – alegó mi pequeña rubia con tono infantil

– Lastima que tú digimon ahora este pasando por la etapa "necesito cuidar al digihuevo" – se burló el mayor de los hijos

La última frase que había dicho Ben logró hacerme volver en el tiempo, exactamente a cuando Mimi me contaría que estaba embarazada y pudimos notar que Gabumon no quería dejar el mundo digital por nada del mundo.

Rápidamente el pánico se apoderó de mi mente, imaginando la única hipótesis a lo que significaba que el compañero de Kiyomi quisiera pasar todo el tiempo en el digimundo y la idea me aterró de inmediato.

Habían pasado un par de horas desde que espie a mis hijos sin su consentimiento y me sentía culpable, tanto, que no era capaz de mirar a mi hija a los ojos por miedo a que lo que estaba imaginando se volviera realidad.

– ¿Dónde están Mamá y Keisuke? – me pregunto Ben al entrar a mi despacho

– En casa de Miyako, llegarán en unas horas - respondí con recelo al no saber con certeza que era lo que ocultaban mis hijos

– ¿Estas bien? –

– ¿Por qué lo preguntas? –

– Se te olvida que tengo tu personalidad papá y actuó de la misma forma que tú para todo – la respuesta de Ben me puso nervioso y no supe que responder, así que el siguió hablando – Sólo diré que yo no estoy en tu contra, pero si seré un buen aliado dentro de un tiempo – eso fue lo último que dijo y salió de mi despacho dejándome más confundido de lo que ya estaba


Luego de la breve charla que mantuve con mi hijo hace unas horas atrás, el tiempo pareció pasar deprisa, porque no note en que momento el día se había vuelto noche y me sorprendí más cuando Mimi y Kei se presentaron en casa con sus rostro llenos de alegría.

- ¿Cómo estuvo el día cariño? -

- Nada fuera de lo normal, Kiyo y Ben siguen con su jueguito, tengo un mal presentimiento Mimi -

- Deja de ser pesimista, desde hace años que los chicos no se veían tan unidos y me agrada esa costumbre que estan retomando - al parecer mi esposa aún seguía siendo la inocente mujer de la que me enamoré en mi juventud y de la cual sigo enamorado

Solté un leve suspiro y me preocupe de ayudar a Mimi con la cena, mientras los chicos estaban en el segundo piso hablando de quizás que cosa.

Con el pasó de unos minutos los oí bajar las escaleras, pero Benjamín venía regañando a Kiyomi como si fuera tan adulto como Mimi o yo y eso realmente me causó curiosidad, al verlos llegar al primer piso mi vista se enfoca en Kei, quien se encoge de hombros dándome a entender que el tampoco sabe que sucede.

- ¿Todo bien chicos? - preguntó Mimi al verlos en esa confusa situación

- Akemi tiene algo que decirles - acotó Ben, procediendo a sentarse en el sofá que había reclamado como suyo cuando era pequeño, mi castaño hijo se cruzó de brazos a la espera de que su hermana hablará y por como la miraba era algo grabe

- ¿Sucedió algo? - Mimi se inquietó al escuchar a Ben dirigirse a Kiyomi como Akemi, el siempre la llamaba por su primer nombre cuando intentaba regañarla o hacerla enojar y realmente ahora no sabía cuál era el caso

De manera automática la atención de Mimi y la mia se enfocaron en Keisuke, quien se suponía que era el más cercano a Kiyomi, pero sólo recibimos un encogimiento de hombros de su parte, dándonos a entender que el sabia menos que nosotros en esa situación.

- Mamá...

- ¿Kiyomi? -

- Papá...

- ¿Akemi? -

- Papá está molesto - acotó Keisuke en forma de susurro logrando atraer la atencion de los cuatro pares de ojos que habian en la sala aparte de el

- Lo siento enserio, y-yo - mi hija se atragantó con sus propias palabras y rápidamente unas finas lágrimas comenzaron a salir de sus ojos

- Si no lo dices ahora igual se van a dar cuenta en siete meses más -

El ambiente se había tornado totalmente incómodo, con Kiyomi llorando y sus hermanos observandola con una mirada acusadora.

- Ryo ha roto conmigo - sinceramente eso era algo bueno y yo sería el primero en celebrar, el niñato saldría de mi vida; aunque me sentía triste por ver llorar a mi hija

- Buen comienzo, ahora falta lo realmente importante - la siguió Ben. A estas alturas del partido no entendía que era lo que se traía ese par entre las manos

- Dejen de dar tantas vueltas y digan lo que hicieron de una buena vez - los regaño Mimi con tono de fastidio, si algo odiaba mi castaña era que alargaran las cosas buscando excusas

Mi hija pareció asustarse con las palabras de su madre y de manera rápida agachó el rostro para enfocarse en el piso, nadie percibió que ahora lloraba con más ganas y fue está que comenzó a sollozar de manera más notoria que todos nos asustamos con su reacción.

- Hija.. ¿Por qué rompió Ryo contigo? - preguntó Mimi mientras la guiaba al sofá para que tomará asiento y la abrazaba con la intención de disminuir los sollozos, aunque su plan no dio tanto resultado, sólo logró hacerla llorar con más ganas

Pasaron unos minutos en los que todos observamos a Kiyomi, Ben seguía con su mirada caramelo totalmente fría y Keisuke tenía impregnada la curiosidad en sus ojitos.

Al parecer Ben fue el único que reaccionó ante la situación y soltó un suspiro que nos obligó a todos a mirarlo, en sus ojos pude ver como me pedía perdón y yo no entendí bien porque se disculpaba.

- El idiota de Ryo rompió con Kiyomi cuando... -

- ¿Qué pasó hermano? - preguntó Keisuke ante la dudativa de Ben

- Kiyomi le contó que está embarazada y el maldito no encontró nada mejor que romper con ella - esa frase estaba totalmente escupida con odio y a regañadientes

Lo que pasó después de que Ben hablará iba en cámara lenta para mi. Pude ver como Mimi comenzaba a llorar a la par de Kiyomi y Keisuke se aferró a su hermana con la intención de consolarla y sólo lograba hacerla llorar más.

Benjamín tenía una mueca de enojo en el rostro y creo que yo estaba igual que el, me estaba conteniendo ante la idea del poco hombre que había dejado a mi hija ¿Y cómo no? EL MALDITO HIJO DE P*** LA DEJO EMBARAZADA.

- Yamato... - me habló Mimi con miedo en su voz

- Voy a matar a ese imbécil - fue lo único que respondí y en encamine a salir de la casa, ese niñato iba a saber lo que era recibir un buen puñetazo en el rostro, nadie valía tanta gracia como para hacerle eso a mi hija y yo me iba a encargar de hacérselo saber por todas las maneras posibles


Creo que me emocioné escribiendo esto y bueno como notaron Yamato no se molestó por la condición de su hija, en su mente sólo estaba la información de que habían dañado a su hija y quien lo hizo iba a pagar.

Cabe aclarar que Kiyomi tiene 19 años y será una mamita joven :c el siguiente capítulo se mostrará la otra reacción que tendrá Yamato ante el embarazo de su única bebé

Espero que les haya gustado y me lo hagan saber como siempre *-* un besito gigantesco! Nos leemos:3