Aclaración: Pokémon no me pertenece, es de "Satoshi Tajiri y Pokémon Company". Solo me encargo de crear la historia de mi fanfic sin lucros comerciales.

Capítulo 1: "Pokémon University"

Serena nunca había sido una chica obsesionada y manipuladora con las personas. Antes que hubiera ocurrido todo está locura. Hubo un tiempo en el que ella era una chica amable y bondadosa, pero algo ocurrió en ese lapso de tiempo para que cambiará en lo que es ahora.

Todo eso inició cuando entró a la universidad.

"Hace 6 meses"

Era un nuevo comienzo en la famosa universidad, mundialmente conocida como "Pokémon University". Una prestigiosa institución de suma importancia para todas las regiones del mundo, donde principalmente se especializaba en el estudio de las famosas criaturas llamadas Pokémon. Seres que vivían en armonía con las personas, siendo mascotas de nacimiento y otros salvajes pertenecientes a los bosques, mar y montañas.

Una joven de apenas dieciocho años; piel clara, ojos azules, cabello castaño y largo. Entró a la iniciación luego de haber pasado los exámenes de admisión. Ella lucía con una habitual vestimenta que consistía en una blusa negra de manga corta, falda roja, sombrero rosado y unas zapatillas oscuras.

—Al fin he logrado entrar luego de tanto esfuerzo —se dijo muy entusiasmada, pudo observar como cada estudiante entraba a su respectivo salón. Miró el papel que traía consigo teniendo un semblante nervioso—. ¿Ahora como llegaré? Este lugar es enorme.

—¿Te sucede algo?

La joven se volteó sorprendida, viendo a la chica de aquella voz y descubriendo que era de su misma edad; llevando una cabellera rubia hecha en una coleta, camiseta como falda blanca y un short oscuro por debajo de su falda.

—Ah, bueno, yo... no encuentro... mi salón de clase —le respondió, avergonzada.

—Hum, déjame ver —Serena le mostró el trozo de papel, ella reconoció el lugar con asombro—. ¡Wow! Estás en el mismo salón que yo —se emocionó de repente y tomó las manos de la pelimiel, quien se alteró por el contacto—. ¿Cómo te llamas nueva?

—S-Serena... Serena Gabena. Vengo de la región de Kalos.

—¿Kalos, eh? Qué casualidad, yo vengo de la misma región —dijo toda orgullosa, poniendo intranquila a la joven que aún tenía sus manos entrelazadas—. ¡Perdón por eso! —la soltó—. ¡Je, je, je! Siempre me emociono cuando alguien habla de Kalos —le brindó su mano de forma amistosa—. Es un gusto conocerte, Serena Gabena. Me llamo Korrina. Espero que seamos muy buenas amigas.

—El gusto es mío, Korrina —unió su mano con la de ella.

Por algún motivo extraño, sentía que las cosas se podrían emocionantes en su primer día.


Ambas se detuvieron en el salón correspondiente que marcaba el papel, éste se ubicaba en el tercer piso del edificio "A".

—Bien, Serena. ¿Estás lista para entrar? —la animó con entusiasmo.

La pelimiel notó que a pesar de su seguridad y valor, se sentía de la misma forma que ella.

"¿Está nerviosa?" —dedujo con impresión, nunca se esperó que tuviera esa reacción con lo hiperactiva que era. Y, de forma incómoda, tomó de su mano y le brindo una sonrisa reconfortante—. Entremos, ¿sí?

Korrina se percató de su intención y le sonrío de igual forma. Ambas abrieron la puerta.

Lo primero que vieron fue una pequeña cantidad de personas en el área, aún era temprano para la llegada del profesor. Entrando en silencio fueron a su respectiva carpeta.

Korrina prefería la que estaba cerca de la ventana. Serena por otro lado estaba en dudas de elegir el frente o al final, hasta que decidió sentarse al final, luego de imaginarse lo nerviosa que estaría al ser observada por el resto de la clase.

Ella dejó sus cosas en su escritorio y esperó que las clases empezaran, suspiro calmada, imaginó que nada podría salirle mal en este día.

Cuando llegó la hora, el resto de los alumnos habían entrado a último momento. Serena había notado dos carpetas vacías a su lado derecho e izquierdo, pero decidió no mostrar interés.

De pronto un señor de avanzada entró por la puerta y se posicionó en frente de la pizarra.

—Les doy la bienvenida a esta institución, muchachos. Mi nombre Samuel Oak, pero pueden llamarme sólo como el profesor Oak —se presentó el hombre de avanzada edad, los alumnos hicieron una reverencia en forma de respeto—. Yo me encargaré de enseñarles la historia del origen de los Pokémon y...

La puerta se abrió abruptamente, apareciendo en ella, un chico de piel mestiza, cabello azabache, ojos marrones y unas singulares zetas en ambas mejillas. El muchacho tenía la respiración agitada luego de emprender una carrera hasta acá.

Los alumnos lo vieron con una mirada atónita.

—Perdón por el retraso —se disculpó aquel chico.

—¿Su nombre alumno? —interrogó el profesor Oak.

—Ash Ketchum, de pueblo Paleta —respondió, presentándose a toda la clase.

Serena, por un instante, se quedó observando con curiosidad al nuevo, le resultaba curiosa como si lo hubiera conocido antes. Aunque su mente no lograba recordarlo y prefiero obviarlo.

—Señor Ketchum, tomé asiento junto con la alumna Gabena —le indicó.

Ash sólo obedeció y caminó hasta llegar a aquella carpeta donde vio a la joven pelimiel.

—Es un gusto conocerte, compañera nueva —dio una sonrisa y le brindó su mano en forma de saludo.

—E-el gusto es mío, Ash Ketchum. Me llamo Serena Gabena, de la región de Kalos —sostuvo su mano, entrelazando con la suya. Por un instante su mente recordó a alguien desconocido que le daba también la mano—. ¿Qué fue eso? —pensó confusa tras volver en sí.

—Serena, ¿eh? Es un bonito nombre.

Aquel halago provoco que la chica se sonrojada de forma leve.

—N-no es para tanto —su voz se entrecortó por los nervios.

—¡Es cierto! Tú nombre tiene el significado de la serenidad. ¿Verdad?

Ella se quedó impresionada por cómo Ash sabía el significado de su nombre, mientras éste daba una ligera sonrisa. Pero enseguida ambos escucharon como el profesor Oak torcía apropósito.

—Señor Ketchum y señorita Gabena. ¿Podrían ser tan amables de prestar atención a la clase?

—C-claro/Lo lamento mucho —dijeron Serena y Ash, respectivamente, disculpándose muy avergonzados.

Al cabo que comenzó la clase. Serena estaba en un mar de dudas por aquel recuerdo inesperado. "¿Quién era él?" se preguntó intrigada. Cuando finalizó la clase del primer día, todos los alumnos se retiraron del salón uno por uno.

Serena caminó distraída en el pasillo sosteniendo sus cuadernos.

—¡Aquí estas Serena!

La mencionada lanzó hacia arriba sus cosas, asustada luego de ese grito inesperado.

—K-Korrina. No me asustes de esa manera —decía con los ojos llorosos.

Ella rió apenada —Lo siento, Sere.

—¿Sere? ¿Me pusiste un diminutivo? —preguntó impresionada, recogiendo sus cosas con la ayuda de la joven.

—Pues, decidí ponerte ese diminutivo como una muestra de mi amistad contigo —dijo toda sonriente—. ¿No puedo?

Serena abrió los ojos —¿Amistad? ¿Acaso me consideras tu amiga?

—Claro. Fuiste la primera en darme valor cuando sentía muchos nervios de entrar al salón en mi primer día.

—Oh, ya veo.

—Y dime Sere —Korrina chocó su brazo con el hombro de la pelimiel. Viéndola con picardía—. Sé sincera. ¿Te has quedado fechada por el chico de las zetas?

—¡¿Ah?! ¡C-claro que no! —respondió con rapidez, volteando su cara a otro lado—. Sólo me ha saludaba por amabilidad, nada más. Sería ridículo enamorarse a primera vista como en las películas o novelas románticas.

—Buen punto. Ahora cambiando de tema, ¿qué número de cuarto te ha tocado? —le mostró su propio trozo de papel—. El mío es el 28.

—Ahora que lo dices... —también sacó el papel de su bolsillo—. El mío es el 16.

La rubia suspiró decaída —Ah, qué lástima. No nos tocó juntas.

—¿Como que juntas? ¿No son habitaciones para uno solo?

—No me digas que aún no has leído el folleto de la institución —Serena lo negó apenada, enseguida Korrina decidió explicarle— Entonces, déjame explicarte sobre eso. Cada habitación está conformada para dos alumnos en general.

—O sea, mi compañero puede ser un chico —mostró un poco de pánico—. Debí haberme leído ese folleto antes de ingresar a esta universidad.

—Sere, aún falta que te explique sobre las normas de las habitaciones. Hay dos clases de edificios para las residencias de los estudiantes; la "A" conformada por chicos y la "B" conformada por chicas. De esa forma, estamos tranquilas de que nuestros compañeros de cuarto sean siempre de nuestro mismo género.

—Gracias por la explicación, Korrina —respiró tranquila—. Eso significa que mi compañero va a ser una chica, aunque... —se tensó un poco—. Sigo nerviosa por la clase de compañera que viviré hasta mi graduación.

—Estamos igual amiga. Tampoco estoy segura sobre la clase de persona que será mi compañera de cuarto —Korrina comenzó a cubrir su cuerpo con sus brazos al sentir un escalofrió recorriendo por su cuerpo.

—Lo podemos saber si vamos a la residencia "B".

—Tienes razón, Sere. Entonces, ¡en marcha! —de sorpresa tomó de nuevo su mano.

—¡C-claro!

"En otra parte de la universidad"

El chico de Kanto conocido como Ash se encontró paseándose por la residencia "A", mirando en cada puerta, el número correcto de su habitación. Cada minuto que recorría por las escaleras, lo cansaba más, por el simple hecho de que el edificio era de 10 pisos como máximo. Al llegar al noveno piso, logró encontrar al fin su habitación correcta.

—Al fin... lo encontré... —dijo de manera entrecortada producto del cansancio—. ¡Bien! Es momento de conocer a mi compañero de cuarto.

Comenzó a tocar la puerta tres veces seguidas, esperando la respuesta de adentro.

—¿Quién es? —preguntó aquella persona, que observaba por el agujero de la puerta.

—Soy tu compañero de cuarto. Mi nombre es Ash Ketchum y...

La puerta se abrió enseguida.

—Puedes pasar.

Al entrar, se detuvo tras mirar con mucha atención el área de la habitación. Había dos camas separadas por diferentes lados, dos armarios, dos ventanas con una agradable vista de la zona, un televisor plasma de 40 pulgadas con cable incluido, y por último una puerta que resultó ser el baño.

—¡Wow, es increíble!

—¿Increíble, dices? Como se nota que es la primera vez que ingresas a una universidad de buena clase —dijo con gracia aquel chico de cabello castaño—. Cierto. Todavía no te digo mi nombre. Me llamo Gary Oak, soy de pueblo Paleta, de la región de Kanto.

—¡Yo también soy de pueblo Paleta! Eso significa que eres de mi misma región —Ash se emocionó bastante al encontrar a un compatriota, pero de repente se le vino una duda—. Un momento... ¿Oak? Siento que he escuchado ese apellido antes, pero, no lo recuerdo.

—No te preocupes, Ash. Es una costumbre que me lo digan a cada rato —levanto sus manos hasta arriba mientras, suspirando—. De seguro habrás conocido a mi abuelo, el grandioso y famoso profesor de los Pokémon, el profesor Oak.

—¡Ah, claro! Con razón se me hacía conocido ese apellido —chocó su puño contra su mano, pero luego se impresionó—. ¡Eso significa que eres su nieto!

—¿Eh? Ya te había dicho que el profesor Oak era mi abuelo, y es fácil deducir que sea su nieto. Pero cambiando el tema sobre mi familia, ¿qué me cuentas de ti?

—¿Ah, yo? En realidad, no tengo mucho que explicar sobre mi familia —se rascó apenado.

—No me refiero sobre tu familia, Ashly boy. Estoy preguntando sobre tu vida y el motivo en que te encuentres en esta universidad.

—Sobre mí, pues he viajado por diferentes regiones desde los diez años, investigando sus diferentes culturas sobre los Pokémon. Hasta que un día recibí una carta de aceptación de esta famosa universidad, y ahora me ves aquí —terminó de relatar, pero en unos segundos reacciona alterado—. Espera, me acabas de llamar "Ashly boy".

"Este chico es tan lento como un Regigigas"—pensó con una gota en la cabeza—. Es un apodo que te puse como muestra de nuestra... ¿amistad?

—Ya veo. Pero no me llames de esa forma cuando estemos afuera de la habitación.

—Lo que tú digas, Ashly boy. Sólo lo diré cuando estemos solos. Por cierto... ¿Tus cosas personales se encuentran en tu cama?

—¿Mis cosas? —dirigió sus ojos cafés en la casa para verificar una caja grande—. ¡Rayos! ¡Me olvidé de abrir mis cosas!

—¿Ocurre algo?

Cuando Ash rompió la etiqueta de la caja empezó a buscar tirado su ropa al suelo.

—¡Te encontré!

El chico sujetó entre sus manos a un roedor amarillo, que estaba inconsciente debido a la falta de aire. Intentó hallar una forma de despertarlo; lo primero fue mojándolo pero no funcionó, y lo segundo fue tapar sus fosas nasales y tampoco fue un éxito. Hasta que llegó a una última conclusión.

—Si esto no funciona, tendré que hacer respiración boca a boca —en su mano derecha sostenía una botella que no era un medicamento o alcohol, sino que se trataba de kétchup.

El roedor comenzó a mover sus orejas, olfateando aquella sensación agradable. Al cabo de un rato, abrió los ojos de golpe, quitándole la botella.

—Menos mal que sigues vivo, Pikachu —se agachó a su altura, pero se fijó su cara molesta.

De improvisto, recibió una fuerte carga eléctrica que lo hizo caer al suelo chamuscado.

—Te lo mereces por haberme dejado encerrado en esa estrecha caja por más de tres horas —el Pokémon eléctrico se subió a la cama para probar el contenido de la botella—. Ah, qué delicia. Nunca me voy a cansar de probarlo cada día de mi vida.

—Ese Pikachu, nunca me perdona por mis errores —se sacudió para quitarse el polvo.

—Vaya, es un Pikachu. Pero, ¿cómo se te ocurre traerlo en una caja si la universidad lo permite?

—Eso ya lo sé. Lo malo es que Pikachu nunca le ha encantado estar adentro de su pokébola.

Eso impresionó al joven Oak —Nunca he visto esa clase de comportamiento en un Pokémon. Al parecer cada uno tiene diferentes formas de expresarse con nosotros.

Después de lo ocurrido con el Pokémon eléctrico. Ash empezó a recoger sus cosas, colocándolo en su armario de manera correcta; polos, casacas, pantalones, medias de diferente colores, y por último su ropa interior, que su propia madre siempre le aconsejó para cambiarse todos los días.

—Al fin he acabado de arreglar mis cosas —secó su sudor con una toalla que le entregó Gary, mientras su Pokémon estuvo echado en la cama durmiendo apegado con la botella de manera graciosa—. Nunca se va a despegar de esa botella hasta que se acabé por completo.

—Tienes razón. Ese Pokémon vive con adición por esa sustancia rojiza —habló su compañero de cuarto, tocando su mentón—. ¿Desde cuándo vive obsesionado con el kétchup?

—Pues, recuerdo que eso ocurrió cuando apenas era un pequeño Pichu —respondió, acariciando la cabeza del roedor—. Pero no me importa su obsesión por el kétchup, igual es mi mejor amigo.

—Que interesante relación tienen ambos, es como una clase de unión fraternal —sonrió divertido—. Estoy seguro que te divertidas en la universidad, en especial con las chicas que deben ser unas hermosuras.

Para Ash había sido una sensación agradable en su primer día, conociendo a su primer amigo en la universidad. No cabía duda que con el pasar del tiempo, las cosas serían maravillosas tanto en su carrera estudiantil como su relación con otras personas.

"En la residencia B"

Tanto Serena como Korrina estuvieron en frente a la puerta con el número 28 en el centro.

—¿Hasta cuándo estaremos en esta posición, Korrina? —habló Serena en un tono aburrido—. Hemos estado viendo esa puerta desde hace diez minutos.

—Lo sé. Pero aún me siento nerviosa por conocer a mi compañera de cuarto.

—No te preocupes, Korrina. Eres una chica muy fuerte. Estoy segura que puedes afrontar tus miedos —le dio una mirada llena de confianza.

—De acuerdo, Sere. Lo voy a hacer.

Korrina con decisión tocó la puerta para enseguida abrirse, pero antes de entrar, miró por una vez más a su amiga de ojos zafiros.

—Gracias de nuevo por tu ayuda —y entró a la habitación.

Serena dio un suspiro tranquilo y volteó con dirección a las escaleras, bajó dos pisos, dando una caminata lenta hacia cada puerta hasta que llego a su destino. La habitación número 16. Sin embargo, ella se mostró calmada y llena de valor tan sólo era en el exterior, puesto que en realidad se sentía igual a Korrina. Su valentía le comenzó a fallar, y un claro ejemplo era el sudor en sus manos junto con la agitación de su cuerpo.

"¡Vamos Serena, toca la puerta! No es tan difícil hacerlo pero, pero... ¡estoy muy nerviosa! Y si mi compañera resulta ser alguien muy violenta o grosera. ¿Qué hare entonces?" —imaginó muchos escenarios negativos, pero se golpeó de manera leve sus mejillas. No era momento de acobardarse—. Bien, ¡lo haré!

Cuando estuvo a punto de tocar la puerta, su futura compañera se le adelantó.

—Si eres mi compañera de cuarto. Puedes entrar, la puerta está abierta —aquella voz era tan melodiosa y tranquila, eso alivio a la pelimiel.

—No parece ser una chica violenta, ni menos grosera. Menos mal.

Al entrar, Serena observó admirada el gran diseño que había en la habitación. Entonces intentó buscar a su compañera de cuarto, que se encontró sentada en su cama.

La apariencia de la muchacha era de piel clara como la porcelana, sus ojos de color verde parecido al jade, y su cabellera fue rubia y larga. Llevaba puesto un vestido blanco que demostró pureza en su interior. Aquella chica estaba muy concentrada leyendo un libro, que ni siquiera prestaba atención a la oriunda de Kalos que había entrado.

—Ah, disculpa —Serena iintentó llamar su atención de alguna forma.

—¿Se te ofrece algo? —preguntó, sin despegar su vista del libro—. Ahora me encuentro ocupada con mis deberes para la universidad.

—Bueno, yo solo me preguntaba si podrías decirme tu nombre.

—Lillie... Vengo de la región de Alola.

—¿Alola, eh? He oído que es un lugar tropical y muy visitado por los turistas de varias regiones —estuvo decidida en tener una agradable presencia sobre la muchacha—. Es un gusto conocerte, Lillie. Mi nombre es Serena Gabena, y soy de la región de Kalos.

—¿Kalos? Ahora que lo mencionas, según he leído en un libro de historia, aquella región vivió en una guerra hace tres mil años provocando sufrimiento entre humanos y Pokémon por igual. La única opción que tenían para acabar con la guerra fue creando una máquina de destrucción masiva, que provoco la matanza de ambas partes, pero al final lograron aquella paz que tanto buscaban. En conclusión, la región de Kalos fue la causante en promover la violencia en el mundo —relató la joven.

Serena se quedó muda o tal vez no supo cómo expresarse ante lo dicho.

"¿Qué debo hacer en una situación así?" —buscó una respuesta coherente—. Interesante historia.

La atmósfera se volvió pesada en la habitación. El silencio incomodó a la oriunda de Kalos mientras su compañera de cuarto continuó leyendo.

—No vas a desempacar tus cosas, Serena —Lillie cerró su libro, y pasó a ver la cama de la chica.

Serena entendió su mensaje y miro el mismo lugar, para su sorpresa había una caja encima de su cama. Sin perder tiempo, se dirigió con prisa hasta su cama. Al llegar, lo primero que hizo fue abrirla, luego de hacerlo, observó con atención sus cosas correspondientes junto con una Poké Ball.

—Puedes colocar tu ropa en ese armario. Además, puedes colocar tus objetos valiosos en la parte de arriba que viene asegurada con una llave —la de ojos esmeraldas se encargó de indicarle lo necesario.

—Gracias por tu ayuda, Lillie —agradeció, mientras sostenía su pokébola—. ¡Sal, amiga!

En el momento en que la esfera fue lanzada, un destello surgió en la habitación, saliendo un zorro de color rojizo. Lillie cuando lo vio, entró en pánico, retrocediendo para atrás hasta el fondo de una pared. Extrañando a Serena junto a su Pokémon.

—¿Sucede algo, Lillie?

—¡T-t-t-t-tú tienes un Pokémon! —tartamudeo muy nerviosa, señalando a la criatura.

—¡¿Ah?! Pues sí. Ella es mi compañera, Fennekin —lo presentó con normalidad, pero su compañera se quedó en su lugar sin moverse a lo absoluto. No tardó mucho en entender lo que le ocurría—. Lillie. ¿Acaso tienes "pokéfobia"?

Se levantó de prisa —Y-yo no tengo fobia los Pokémon —pero cuando vio al Pokémon de fuego acercarse, provocó que de nuevo retrocediera, pero en un descuido cayó al piso.

Serena cayó en cuenta que era una excusa para ocultar su miedo. En eso tomó a su compañera entre sus brazos y decidió regresarlo de vuelta a su pokébola.

—Lamento que hayas visto mi comportamiento de hace rato —dijo la de cabello rubio con un rubor por la escena vergonzosa que protagonizó.

Ella sólo agito sus manos —No te preocupes por eso. En realidad fue mi culpa por liberar a mi Pokémon sin avisarte.

Lillie camino unos pasos hasta llegar a la puerta principal y abrirla.

—Si no te molesta, saldré un rato afuera por un poco de aire —y salió de inmediato.

Cuando ella se retiró, Serena cayó rendida en su cama. Hoy fue un día tan agitado luego de ingresar a la universidad. No obstante, dio una ligera sonrisa y observó el techo.

—Este es el comienzo de mi sueño y mi vida social —alzó su mano derecha formándolo un puño—. ¡Lograré convertirme en la mejor artista Pokémon de la historia!

Continuará...

Notas del autor:

Aquí se he explicado el inicio de la historia de Serena, donde ocurrirán hechos muy importantes con varios personajes que cambiaran sus vidas por completo.

Mostrando una clara resolución en los diálogos de sus personajes, diría que estoy aprendiendo cada vez más. Pero todavía me falta mejorar mucho más.

Aclarando unos pequeños detalles en el fanfic. La historia va a incluir a personajes de Kanto hasta Alola. Este motivo especial lo dedique por ser mi primer fanfic del 2017, por eso traigo personajes de la región nueva.

Pero antes, vengo a avisar a los lectores o visitantes que lo ven. Pues como sabrán, es una historia de Amourshipping, aunque habrá muchas cosas que sucederán como sorpresas y sufrimientos entre los personajes. Por ese motivo coloque romance y drama. Esto lo digo para evitar quejas en el futuro sobre sus personajes favoritos.

Un dato curioso es que me emocione demasiado al colocar a Lillie en el primer capítulo, porque además de ser Amour también soy Aurelia.

Hasta acá termina mi introducción de está fabulosa historia, que estoy seguro que muchos lo disfrutarán en grande por su contenido, no por algo está en rango "M".

¡Comenten que les pareció el capítulo!

Emilion se despide de ustedes lectores, hasta la próxima.