Capítulo 11: Operación Militar

Lloró en medio del cielo nocturno repleto de resplandecientes estrellas ocultando la cara entre las rodillas y con rigidez sacudió la baranda frente a ella…

"Lo lamento, no era nada…".

"Lamento el hacerte preocupar…".

Esgrimió una débil sonrisa al decirlo... Fue algo efímero como si ella se fuera a derretir a mitad del cielo… Con su mano libre se tocó el colgante del pecho…

"Te vas a resfriar… Por favor entra…".

Con suavidad le abracé los hombros que los tenía bastante flacos y fríos por haberse expuesto tanto al aire y viento de aquella noche…

"Muy bien…".

Me estremecí ante su respuesta glacial…

Para perdurar cerré los ojos con firmeza… y aquella escena roza la superficie de mis recuerdos…Aunque ya la quemé en mi mente a decir verdad…

Fate-Chan trató de darle hace tiempo la mano todo lo que pudo y Nanoha-Chan trató a su vez de agarrarla con todas sus fuerzas…

Como si aquello fuera un pecado escuchamos el repiqueteo de las grandes campanas a lo lejos.

"Volvamos a tu habitación… ¿Deseas tomar algo tibio…?".

"Claro…".

Dios… ¿por qué no haces nada salvo mantenerlas apartadas?

¿Qué te hicieron estas dos…?

"Hayate-Chan…".

"¿Sí? ¿Qué pasa, Nanoha-Chan?".

¿Vivir como la verdadera vos es acaso un pecado tan grande…?

Dios, ¿entonces para qué concedes emociones tan fuertes…? ¿Para qué… tanto deseo…?

"Lamento el siempre estarte preocupando".

"No hiciste algo malo así que no te disculpes".

Se podría denominar tabú todo lo que quieran pero jamás obedeceré ese mandato siniestro que separa a las personas…

Fate y Nanoha-Chan deben notarse igual…

"Gracias Hayate…".

Deseo verla con el semblante contento en vez de sólo verla sonreír sin ganas…

Sigue ofreciéndole ese semblante sereno y contento a tu amada, amiga mía. El mismo semblante que tratan de evitar notar hacia mí los grandes caballeros guardianes…

Sonriendo y riendo juntas mientras recorríamos las veredas de la ciudad…

"Hay bastantes estrellas muy hermosas esta noche, ¿eh?".

"Así es…".

Es mi deseo ver esa clase de futuro lleno de integridad y felicidad.

Sí, sólo hay una persona a la que obedeceré… y seré fiel a mí misma y a Nanoha-Chan…

Así que Dios, o lo que quiera que seas…

Cualquier futuro que les hayas forjado mientras ellas sigan queriéndose alcanzaré a obtener más poder para protegerlas… Protegeré a mis seres queridos.

"Volvamos a ver las estrellas con todos para la próxima vez y de hecho conozco el mejor lugar".

Definitivamente no permitiré que nada entorpezca ese futuro maravilloso que puede ser posible.

IIIII

Tras aquella noche tuvimos un día increíblemente soleado como contrapartida…

Noté una agradable brisa que soplaba entre las rendijas de las ventanas de mi cuarto que se me metía entre mi camisa de algodón…

En el cielo infinito el sol pegaba algo fuerte sobre las calles y veredas de la ciudad…

Me llegaban las voces alegres de los citadinos…

Seguía soplando el viento provocando zonas de grandes sombras por intermedio de las nubes…

Casualmente cerré los ojos para escuchar con más atención los ruidos cercanos y alcancé a escuchar el crujir de las ramas de los árboles y del pasto y de puertas y ventanas abriéndose…

"Hayate-Chan…".

Era la voz gentil de Nanoha-Chan. Recuerdo con claridad cómo una vez nos escabullimos del castillo cuando éramos aún muy jovencitas y vimos las estrellas…

Nanoha me dijo que éste sería nuestro secreto.

El aura que le dieron a Nanoha los árboles de cerezo fue magnifico mientras recorríamos el lugar…

Sus sonrisas sinceras son las mejores…

Dejé escapar un suspiro y jugué con la taza sobre la mesa… Tomé un sorbo y estaba frío… pero la acidez me despertó pues ya había estado sumergida bastante en mis recuerdos…

Hubo un estrépito… y pasé a leer la nota que dejaron debajo de la puerta de mi pieza la cual decía "Urgente".

Lo miré de nuevo brevemente y la nota estaba escrita con espléndida claridad…

"¿Guerra…? ¡Qué deleznable…!".

La zona de interés era al este del reino… Era la misma que visité hace ya tres años…

Es muy posible que el reino entre la mayor de todas las guerras que se le recuerdan…

¿Cómo es posible que esos desgraciados no hayan aprendido bien su lección…?

Las guerras siempre parecen empezar por actos completamente banales… Por búsqueda de mayor estatus, por privilegios, por avaricia y por lujuria… Hay tres o cuatro de los aspectos más siniestros de la humanidad que se combinan y que derivan en catástrofe…

A pesar de toda esta mierda igual tengo que proteger el mundo por el que me muevo…

Y proteger a mis seres queridos… No puedo permitir que las cadenas de la tristeza y de la miseria se expandan más…

Así que no me queda más que luchar… ¿pero acaso matar no provocará más miseria…?

Como si no fuera suficiente con esta irritación que me agarré debía actuar rápido…

Estampé un mensaje, lo arrollé y lo até… Se trataba de uno en el que solicitaba mi ingreso en las brigadas de combate que serían enviadas contra el otro reino…

Me puse mi sombrero y mi chaqueta sobre mi camisa, salí a la vereda y las medallas sobre mis hombros producían un sonido amortiguado

Detestaba esos sonidos…

IIIII

Terminé de redactar, corregir y enviar mis documentos y de momento no tengo más deberes oficiales… pero tuve que pasar por un vestíbulo sin ventanas con alfombra de color tan rojo que dañaba la vista… El cielo no se ve desde acá sino sólo el techo plateado…

Si para mí ya es penoso recorrer estas partes del complejo de palacios no me quiero imaginar a mis amigas…

"Discúlpame".

Aquella voz me volvió a la realidad más urgente…

"Fate-Chan….".

Ante mis ojos Fate vestía el uniforme de combate que consistía en una gruesa chaqueta negra…

"Tengo que ir a una misión así que ocuparás mi puesto de guardiana personal aunque espero poder retornar antes del fin del día".

"De acuerdo. Dalo todo".

Desde entonces Fate-Chan también dejó de sonreír como lo hacía antes así que me resulta doloroso ver cómo se hace la fría…

"Pero Fate, sé sincera…".

Le dije esto mientras ella me daba la espalda y ya se estaba yendo…

De pronto tuve la necesidad imperiosa se seguirla y así lo hice…

Pero vi a Nanoha que se detuvo un poco más allá de la puerta y me mencionó:

"¿Por qué no podríamos haber tenido todas vidas más ordinarias…?".

Esa era el tono de voz como de alguien que parecía que se había dado por vencido…

"Cuando mi mayor deseo es emparejarme con Fate-Chan simplemente no puedo…".

Claro, Nanoha podría volar más alto y mejor que nadie por el vasto cielo…

Pero…

Pero no lo hará por toda la demás gente que piensa en ella ardiendo en expectación… así que en última instancia ella elige ser la Princesa Nanoha…

Apenas me puedo llegar a imaginar lo duro que debe ser para ella…

Sin embargo ella sonríe pero es una despreciable sonrisa falsa…

"Nanoha, amiga mía, por favor elige volar con tu amada…".

Se me oprime el pecho…

Pero yo sé lo que ambas desean en el fondo…

"Pero…no, no es mi deseo rendirme… ¡Seguiré luchando…!".

Casi me sorprendió por este cambio y tono de voz tan llenos de dignidad...

"¿Acaso estoy siendo tan egoísta…? Me pregunto si Fate-Chan me terminará despreciando…".

Nanoha… tienes una hermosa y gran fuerza de voluntad… Sos un ave enjaulada que trata por todos sus medios el de destrozar esa jaula que te mantiene cautiva para estirar las alas…

"Deseo dejarla volar libre…".

"Deseo verte volar, amiga mía… sos mi ser más querida… Sigue a tu corazón…".

Le acaricié la larga cabellera como para que un poco de su dolor se esfumara…

La abracé. Su calidez y rica fragancia me llenaban el alma…

"Hayate-Chan, deja de cargarme…".

Se molestó Nanoha en joda inflando ligeramente unos cachetes sonrojados…

"Fate, todavía no sabes que sólo por el mero hecho de agarrarla con gentileza de la mano tu Nanoha está mucho más cerca de vos".

Pero la Fate-Chan que me imaginé tenía el semblante tremendamente triste… y por ende tenía una corazonada terriblemente apesadumbrada…

"No, sólo es mi imaginación desbocada…".

Pero igualmente no pude sacarme de la cabeza esa escalofriante sensación…

Y desde algún lugar lejano… llegué a oír el sonido de las campanas anunciando lo peor…

Campanazos que anunciaban la guerra…

Campanazos de miseria para todos nosotros…

Fin del capítulo 11.

Capítulo 12: Voz

Jamás…

Una y otra y otra vez lo repito para asegurarme y para persuadirme...

Y para suplicar…

Estaba asustada... Tremendamente asustada…

Aquella voz…

Alejándote…

Alejándome…

Tomando todo lo mío…

IIIII

Este es un día con un muy buen clima y aunque es un poco pronto para llamarlo primaveral sí que había buen sol.

"Capitana Fate, por acá no hay algo fuera de lo ordinario".

"Entiendo, gracias".

Terminando los enésimos comunicados del día largué un suspiro…

Ante mi vista recorría las veredas y calles de aquel pueblo extrañamente silencioso y cuando recordé los comunicados que ya había leído todo me quedó más claro…

Ya estaba en un lado por donde empezaba el otro reino…

Y a pesar de que era un reino vecino casi nunca había habido diplomacia entre éste y el mío… Este pueblo en particular estimábamos que tenía apenas unos tres mil habitantes…

Por lo que vimos hoy se podría llegar a considerar que no hay mayores problemas con estos vecinos… y además tendrán apariencia militar pero sólo sería ornamental ya que tampoco tenemos informes de que hubieran realizado logística militar…

Aunque probablemente lograran mantener todo bajo un aura de gran misterio…

Me había detenido un momento pero enseguida seguí hacia delante porque advertí un puerto y todas esas barcazas pesqueras abandonadas en el mismo…

Desde mi posición cercana las luces y sombras reflejadas eran rojizas, azuladas y amarillentas como si se tratara de gemas preciosas vistas a trasluz…

Una brisa marina me pegó en el rostro pero no vi nada más muy extraño o de gran interés…

Pero una unidad de reconocimiento se había perdido por unos días y cuando volvieron al castillo no había rastro de su capitán… Cuando fueron recibidos se les preguntó sobre el paradero de este último y ellos simplemente respondieron:

"Fue absorbido…".

¿Qué significaba esa expresión…? Hablando con delirio lo repetían una y otra vez…

Aunque la situación sea tensa no creo que haya guerra…

No hay nada más muy notorio o extraño por acá pero sería peligroso si permanecemos mucho tiempo en este lugar… Lo mejor será que todos volvamos al castillo y revisemos la información que ya tenemos. Ordené retornar al castillo.

Pero luego… me di cuenta de una presencia detrás de mí… y se trataba de una mujer que esgrimía una leve sonrisa…

"Buenas tardes…".

La saludé y noté que vestía de civil pero cuando me empezaba a alejar para que no memorizara mi cara…

"Ah, ja ja ja… vaya, vaya, vaya, Sos Fate Testarossa, ¿verdad? Sé bastante sobre vos".

Largué un chillido y casi se me congela el espinazo…

"¿¡Cómo sabes mi nombre…!?".

Aquella mujer sabía mi antiguo nombre en vez del de "Harlaown".

"¿Que cómo lo sé…? Ja ja ja…".

"Respóndeme y dependiendo de tu respuesta…".

"Ja ja ja, oh, claro que lo sé… porque mientras más sé sobre vos más nos parecemos…".

"¿De qué hablas…?".

"Pero ey, Fate Ojou-Sama, ¿por cuánto más vas a fingir…?".

Desde que la oí por primera vez saludándome notaba nauseas hacia su voz como si me penetrara directamente en la cabeza… y cada vez que la oía más me dolía el pecho…

"Aquella persona te está esperando… pero ah, ya lo sabías, ¿verdad?".

"¡…!".

Se me partía la cabeza…

"¿A quién te refieres…?".

"Uff… sinceramente te olvidaste de prácticamente todo, ¿verdad?".

No… No quisiera recordarlo…

¿Pero qué digo…? ¿Qué no quiero recordar…?

"Me refiero a Precia-Sama".

"¿Precia…?".

Escuché ese nombre como algo que me quemaba por dentro…

Escuché un repiqueteo de campanazos a lo lejos…

Fate…

"Vaya, vaya, vaya, ya se me hizo tarde, ¿eh? Pero Fate Ojou-Sama, espero volver a verla pronto".

"¡Aguarda…!".

Pero aquella mujer se esfumó ante mis ojos como algo supernatural…

Dentro de mi cabeza aquella voz me seguía llamando por ni nombre de pila….

IIIII

"Ya volví, soy Fate Testarossa Harlaown".

"Señora Fate, hizo un buen trabajo".

Dijo un soldado a mi encuentro y a duras penas logré volver al castillo con mi unidad…

Aquella voz no dejó de llamarme por todo el trayecto.

Lo reporté todo a mi superior Chrono excepto sobre aquella mujer…

La voz que me penetraba en la cabeza llamándome por ni nombre seguía sin parar…

"Voy a volver con la princesa Nanoha así que por favor excúsame".

Por alguna razón quería ver si Nanoha "estaba bien" y abrazarla pues me dieron unas ganas tremendas de corroborarlo y de tenerla entre mis brazos.

Quiero que me llame por mi nombre y que me sonría…

"La princesa ya se retiró a descansar a sus aposentos a causa de la alta hora de la noche…"

Me informó Chrono.

"Sólo quiero verle la cara un momento".

"No tiene caso, vuelve mañana por la mañana".

Estábamos empezando a discutir en la sala de estar…

"No decidas qué es lo mejor para mí".

"Pero Fate, recuerda tu estatus, desiste de este despropósito. Andate a dormitar y vuelve mañana por la mañana… Ya pasaste por una dura experiencia por lo que veo…".

¡Lo sé… pero…!

¿¡Pero de qué estatus me hablas? ¡Somos todos humanos! ¿¡Cuál es la gran diferencia…!?

Las dudas que aprendí a calmar en mí ahora afloraban más fuerte que nunca…

"Pero yo…".

Empezaba a decir…

pero…

si llego a cometer una gran torpeza seremos definidamente separadas…

Fate...

No, vuelve a resonar esa voz en mi cabeza….

Me duele la cabeza y el pecho…

No quiero recordar nada… Nada de nada…

"Chrono, lo lamento, estoy muy cansada… Me voy a ir a mi dormitorio…".

Pasé por aquel vestíbulo con larga alfombra de color carmesí... Carmesí, igual que mis ojos…

Rojo… Lo rojo profundo… Un color como el de mis ojos… Un color acompañando todo mi dolor…

"Fate-Chan, bienvenida de vuelta".

Frente a la puerta de mi dormitorio estaba Nanoha…

"¿Fate-Chan…?".

Me llamó por ni nombre de pila pero de una forma cálida y llena de cariño a diferencia de aquella voz…

La abracé y olí su perfumada fragancia…

"Fate-Chan, no sigas llorando…".

Me acarició el cabello muchas veces.

"Na… no… ha…".

"Sí, acá estoy".

"Oh Nanoha, Nanoha, Nanoha…".

¡Cuánto deseo poder vivir con estos sentimientos que tengo para con vos de forma abierta!

Fate…

Desde algún rincón de mi cerebro supe que aquella voz significaba sólo dolor…

Fate…

No, no quiero ni debo recordar…

Porque tengo la noción que si lo recuerdo sería el final de todo lo bueno que tengo en la vida…

"¿¡Fate-Chan…!?".

"Disculpa, Nanoha, tuve una misión muy dura… Pero ya pasó…".

Sería el fin de Nanoha… de mí misma…

Sería el fin de todo…

Y yo…

Y yo sería absorbida…

Fin del capítulo 12.

Capítulo 13: Veredicto

El cielo se iba cubriendo de nubarrones y poco después empezó un aguacero…

Lo vi desde la ventana de mi pieza y pensé que era como yo era antes: una nena que sólo lloraba sin saber qué hacer…

Me acerqué aún más al vidrio de la ventana…

Ah, Fate-Chan está llorando…

Vi la luna que estaba ligeramente de un color carmesí al igual que el color de sus hermosos ojos…

Ante el pensamiento de que Fate-Chan estaba en verdad llorando recorrí los pasillos con pasos rápidos…

No sabía por qué lo pensaba pero no me lo podía sacar de la cabeza…

Como un deseo o como un rezo me centré sólo en ese pensamiento…

IIIII

"Na… no… ha…".

Oyendo su suplicante tono le acaricié el cabello una y otra y otra vez…

Cuando lo hice me abrazó con más fuerza y tanta que me dolía un poco pero no dije nada…

"Fate-Chan, entremos porque estás con un principio de resfriado, ¿verdad?".

Quizás estuvo bajo la lluvia mojándose su hermoso cabello dorado…

"De acuerdo…".

A pesar de ello Fate-Chan me siguió abrazando y yo le di palmaditas en la espalda.

No sé por qué pero notaba que ella luchaba contra algo…

"Fate-Chan, estoy aquí para vos…".

Sus ojos carmesí se agitaron y pude notar un miedo indescifrable en aquellas profundidades…

Abrí la puerta y guié a Fate-Chan a la esquina de su cama y empecé a secarle el cabello con una toalla de mano y tal vez se había bañado hace poco porque lo tenía sedoso y cálido.

Aunque estaba haciendo esto Fate-Chan nunca dejó de sostenerme una mano.

La mano con la que me agarraba la tenía muy fría…

"Lo lamento…".

Su tono fue áspero pero no dejé de secarle el cabello con la toalla…

"No hay problema… pero por fin me llamaste por mi nombre de pila a secas ji ji".

"Es que… estaba confundida… Discúlpame…".

Ante mis palabras trató de alejarse un poco de mí pero yo la abracé por sobre los hombros. Los tenía lisos y flacos como los de cualquier caballero de la misma edad que yo tenía…

"Fate-Chan, estás como si estuvieras sola…".

"¿Eh…?".

Desde mi posición no podía verle bien la cara y tal vez por eso me dio esa impresión…

Le acaricié la cabeza a través de la toalla…

"Fate-Chan, ¿si no expresar tus verdaderos sentimientos cómo quieres que los sepa…?".

Enseguida le besé varias veces la cabeza.

"Nanoha, te amo… pero justamente es por eso que casi no puedo hacer algo por vos… Porque… Porque yo…".

Aquellas palabras las cortó de improviso como si temiera decir más…

Yo me limité a seguir acariciándole la cabeza…

"Porque te podría llegar a lastimar aunque no sea mi deseo… Porque aquella fría voz me sigue llamando por mi nombre y no se detiene".

Se parecía a una nena que no sabe lo que debe hacer pero la dejé continuar…:

"Si lo recuerdo… Nanoha, si recuerdo lo que aquella voz quiere… no podría seguir a tu lado…".

"Estaré a tu lado… Siempre estaré a tu lado…".

Estas son las palabras que una vez ella me dijo.

"Fate-Chan, estaré a tu lado aunque esa voz no desaparezca porque te seguiré llamando por tu nombre".

La agarré las manos las cuales tenía pálidas por la fuerza que hizo en forma de puños…

"Te llamaré por tu hermoso nombre hasta que esa voz deje de llamarte".

Cuando retiré la toalla Fate-Chan lloraba así que le sequé algunas lágrimas y le acaricié un cachete…

"Si vos sola no llegas ambas estiraremos los brazos para llegar".

"¡Pero soy una caballero y vos la princesa! ¡Sos alguien importantísima para este reino!".

Le sujeté la cara con ambas manos.

"Pero ambas somos humanas… No hay mayor diferencia entre nosotras como humanas…".

"Te equivocas, soy tu caballero…".

Aquellas palabras llenas de desdicha logré que dejara de pronunciarlas cuando la besé en los labios.

"Fate-Chan, te amo…".

"Yo también te amo…".

Me abrazó con más fuerza y nos fundimos en otro beso lleno de cariño y deseo.

Aunque me empezaba a faltar la respiración no dejé de besarla.

"Nanoha, te amo… ¡Te amo con todo mi ser!".

"Sí, Fate-Chan, yo noto lo mismo hacia vos".

Cuando hice más fuerza en nuestro abrazo escuchamos un click… Sin darme cuenta era mi colgante que se había abierto por la parte del centro…

"Tal vez se golpeó…".

Sonriendo con algo de vergüenza Fate-Chan me colocó otro colgante idéntico al que yo tenía y que ya había visto antes. Lo toqué con suavidad…

"Aquel día lo compré como para que combinaran".

"Y lo seguiste utilizando desde entonces, ¿eh?".

Fue como si Fate-Chan hubiera seguido pensando en mí todo este tiempo y aquello me hizo inmensamente feliz…

"Pero Nanoha, vos también seguiste usando el tuyo…".

"Tuve la ligera impresión de que si lo mantenía cerca de mí volveríamos a estar juntas…".

Durante aquellos momentos tan sombríos y tristes llenos de incertidumbre… siempre tuve la esperanza de volver a verla…

"Su Alteza, aunque no lo hubiera hecho siempre estaría a su lado como su leal caballero".

Fate-Chan volvía a habarle como todos los demás en el castillo…

"Tendría que habértelo dicho antes pero ahora puedo ser sincera, ¿verdad? Siempre estuve pensando en vos".

Nos volvimos a besar innumerables veces…

"Nanoha, cuando esta guerra finalice deseo decirte algo my importante".

"¿Algo importante…?"

"Así es… Mi princesa, ¿le parecería bien que la escolte lejos? ¿Muy lejos de aquí…?".

Lo dijo con una mirada suplicante llena de duda pero con un tono de voz muy claro y firme.

Sonaba como una declaración.

"Claro que sí, mi amada caballero".

Yo también me le declaré y temblé ligeramente ante el deseo que compartía con Fate-Chan.

Fate-Chan tuvo un principio de lagrimeo…

"¡Cuánto me alegro!".

Aquella noche dormí abrazada a Fate-Chan y sus brazos eran tan cálidos…

Era en verdad muy feliz…

IIIII

Temprano a la mañana Fate-Chan me escoltó a mi pieza teniendo cuidado de que nadie nos viera. Hayate-Chan estaba frente a la puerta de mi habitación y nos sermoneó…

"… No me hagan preocupar tanto".

Finalizó de decir Hayate.

"Pero por fin son sinceras la una con la otra".

Justo tras decir esto sonaron las alarmas del castillo y vimos a varios soldados desplazándose por los pasillos…

Uno de ellos se detuvo ante Hayate:

"¿Qué ocurre, soldado…?"

"Ya empezó…".

Hayate entonces miró por la ventana cercana hacia la llanura lejana de la que apenas se notaba algo desde el castillo…

Ya en distintos puntos de las afueras de la ciudad se notaban las llamaras y el humo…

"Ya lanzaron su asalto…".

Mencionó Fate-Chan con malestar…

A pesar de que deseaba hacer algo mejor estaba limitada a quedarme en los interiores del castillo… El caballero también nos informó de que el comando supremo había elegido a Fate-Chan como una capitana para dirigirse al frente de combate….

"En cualquier caso tenemos que investigar cuáles son los planes de esos canallas…".

"Fueron discretos hasta ahora… y no creo que sea una simple invasión…".

En cuanto a Hayate tenía de momento la orden de permanecer en el castillo.

"Hayate, por favor cuida a Nanoha".

"Naturalmente, y vos mantén la guardia alta".

"Pero por supuesto".

Cuando todos los demás soldados se retiraron de ese punto del castillo Fate-Chan me acarició un cachete diciéndome que me cuide mucho.

"Fate-Chan, vos cuídate mucho más, ¿okei?".

"Claro que sí, gracias Nanoha".

Fate-Chan se puso su chaqueta protectora y corrió por el pasillo. Yo estaba terriblemente ansiosa.

IIIII

Pero y cuando Fate-Chan volvió dos días después temblando me dije que no quería aceptar esta realidad…

Tras comunicar lo que sabía a los altos mandos Fate-Chan y Hayate volvieron a mi pieza junto a mí…

"El objetivo del enemigo… La razón de esa guerra… ya la descubrimos…":

Dolor y tristeza había en la mirada de Fate-Chan…

"Ya sabes del gran tesoro nacional del reino, ¿verdad?".

"Sí…".

Le respondí a Fate-Chan. Se trataba de un relato que me era contado en mi niñez: "Vos sos la que está más estrechamente conectada al tesoro".

Parecía que Fate-Chan lloraría en cualquier momento… Se agarró la cabeza con una mano como no queriendo aceptar esta realidad…

"El objetivo de las fuerzas enemigas… es el tesoro nacional del reino… y usted misma en persona, su Alteza…".

Fate-Chan nos comunicó de esto último en voz baja… pero lo alcancé a escuchar todo con claridad…

Fin del capítulo 13.

Capítulo 14: Jaula

¿Qué es mentira y qué es verdad…?

¿Qué hago…? ¿En qué debo creer…?

Pero… hay algo que alcanzo a decir con orgullo y sinceridad: sin importar lo que pase te protegeré así que por favor sígueme llamando por mi nombre.

IIIII

Superé la humadera de pólvora mientras veía el reguero de sangre…

Se oían gritos por todas partes… y ya pasaron dos días desde que el camino cercano al castillo se volvió un campo de batalla… Pero seguí avanzando de a poco por la ciudad… Las calles y veredas antes prósperas ahora son sólo escombros… Nubes de polvo y casas llameantes es todo lo que veo…

Alguien me llama por el comunicador, verifico que el enemigo no esté cerca de mi posición, me escondo en un rincón y atiendo la llamada.

La insignia de nuestro reino aparece en la mini pantalla y luego aparece el rostro de un comandante masculino.

"¿Cuál es la situación por ese lado de la ciudad…?".

"No muy buena porque el ataque te pinza del enemigo casi tiene tomada toda el área oeste… ¿Pero y la gente por otros lados de la ciudad fue rescatada…?".

"Uno de nuestros escuadrones trabaja exclusivamente en los rescates así que por favor sigue en el frente con el tuyo propio".

"Gracias, nos encargaremos de nuestro lado lo mejor que podamos".

No dejaré a nadie ser asesinado…

"Te encargamos este trabajo".

"Entendido".

Terminada la comunicación vía telepatía tecnológica vi por un momento el cielo multicolor… Pero enseguida me enteré de que en el sur se daba el peor siniestro…

"¡Capitana Fate, es el mediodía exacto y las unidades aliadas del sur están preparadas!

"Volveremos sobre ellos para distraerlos y mientras tanto lleven a los heridos al castillo".

"¡Guagh…!".

Mientras hablaba oí un lamento y luego se cortó la comunicación así que enseguida me dirigí hacia el sur de la ciudad…

"Capitana Fate…".

"Mi escuadrón está socorriendo… ¿pero cuál es la situación actual en este lado…?".

"Creemos que son caballeros hechiceros del reino enemigo los que atacan por aquí en el sur y deben ser como unos setenta".

Más allá el montón de humo alcancé a divisar en el cielo a una gran cantidad de caballeros que despedían un aura casi anormal…

Cada uno de ellos es obviamente más fuerte que un rango A… ¿pero cómo es que están aquí tan lejos del castillo…? O sea no están en una posición estratégica pero aún así…

Le disparé al que estaba más cercano dándole en el brazo pero entonces vi que le sobresalían cables…

No puede ser… ¿son androides…? ¿Cómo es posible…? Sólo con una muy alta tecnología podría llegar a ser… Pero nuestro gran reino apenas empezó a producir guerreros electrónicos… ¿Cómo es posible que aquel pequeño reino produzca en masa a estos androides…?

"Preparen los lanzadores de plasma…".

Mientras alzaba mi escudo nos llegó la metralla del enemigo pero todos logramos defendernos con nuestros escudos… y luego contraatacamos:

"¡Fuego!".

Varios androides despidieron humo rosado cayendo al piso de concreto de la calle…

Se los puede llegar a vencer pero para destruir a cada uno hace falta mucho esfuerzo y de derrotándolos de uno a uno a la larga nos van a derrotar…

Es demasiado tarde para esperar refuerzos…

Pero di la orden de lanzar más ofensivas.

"¡Fuego!".

En una abrir y cerrar de ojos nuestros cañones barrieron con varios otros androides juntos al disparar las barras de luz contra los invasores… Con unos ruidos eléctricos cayeron inservibles sobre el concreto…

El humo se fue dispersando y luego pude contar con los dedos de las manos a los androides que quedaban…

"Capitana Fate, ya sólo faltan 10 de esos caballeros de rango A".

Pero entonces los androides que quedaban contraatacaron derribando a muchos de mis subordinados… así que ejecuté un hechizo de sanidad en forma de círculo abarcando a todos mis aliados…

De pronto empezó un aguacero y me noté algo más afortunada.

"Por favor distánciense".

"¡Entendido!".

Cuando todos se replegaron volví a disparar los cañones.

"¡Fuego!".

Enseguida despedí un aura formando un círculo mágico. Como estaba lloviendo y mi elemento es el trueno…

"¡Thunder Fall…!".

Los cuerpos metálicos de los androides eran altamente conductivos de la electricidad y más aún con la lluvia…

Los últimos cayeron…

"Misión cumplida. Pasen a capturar a los caballeros enemigos derribados".

"¡Como ordene!".

Largué un suspiro…

Tal vez utilicé demasiada magia…

Pero de inmediato noté que alguien se me acercaba…

"Muy impresionante… No suponía que podías ser capaz de disparar de esa manera".

"¡Sos… aquella mujer…!".

Se trataba de la misma mujer que vi en el reino vecino y sonreía de la misma manera y me hablaba también de la misma pretenciosa manera…

"¿Capitana Fate…?".

Me empezó a preguntar uno de mis subordinados…

"Deja que me encargue de esta mujer personalmente".

"Pero…".

"Por favor no dejes que alguien más sea asesinado…".

Le dije todo esto sin quitar la vista de aquella mujer…

"Entendido".

Los soldados se retiraron y sólo se oía de momento los truenos y la lluvia…

"Je je… Fate Ojou-Sama, ¿por cuánto tiempo más vas a fingir…?".

"No sé de lo que me hablas".

Ante estas palabras largó una carcajada estridente y me volvió a agarrar migraña…

"¿En serio te gusta permanecer aquí…?"

"Te repito que no sé de lo que me estás hablando…".

Ahora empezaba a dolerme el estómago y el corazón… pero superando todo el dolor blandí a Bardiche y a pesar de que la tenía al filo de su cuello la mujer no se movió…

"Precia-Sama te está esperando".

"¡No vuelvas a decir ese nombre!".

Fate…

Nuevamente oía esa voz taladrándome la cabeza…

"No, no quiero… No quiero recordar…".

Retrocedí unos pasos…

"Vaya, Precia-Sama te selló con mucha fuerza".

Se burló la mujer…

Aquella voz… me taladra… directamente el cerebro…

"Fate Ojou-Sama, el resistirse es venenoso…"

El colgante en mi pecho empezó a arder… la piel que estaba más cerca del colgante se me empezaba a quemar…

No… Estoy siendo absorbida…

Casi me desvanecí pero en ese instante oí su voz…

"Fate-Chan…".

Esa suave y cálida voz…

"¿Na…no…ha…?".

Esa hermosa sonrisa…

"¿Cómo es posible…? Forzaste la vuelta…".

Se sorprendió la mujer y retrocedí mientras los dolores se atenuaban…

La mujer que antes se reía a carcajadas ahora tenía el rostro tan inexpresivo como una máscara.

"Tienes una voluntad extremadamente fuerte… Debe ser por eso que no aún no te quebraste…".

"¿Pero quién sos…? ¿Cómo sabes mi nombre completo…?".

"Fate Ojou-Sama, soy tu aliada".

"No me creeré semejante mentira".

Volví a blandir a Bardiche pasándolo a forma de guadaña y ataqué a la mujer…

Pero ésta con un simple movimiento del brazo detuvo mi ataque con la punta de las uñas de una sola mano…

"Qué impaciente que sos…".

Enseguida me agarró del cuello aunque apenas noté dolor…

"Como prueba de que soy tu aliada te daré un regalo".

De nuevo largó una estridente carcajada…

"Queremos cumplir un gran deseo".

"¿Un deseo…?".

"Así es… queremos la piedra y la llave…".

No entendí al principio lo que me decía pero algo me llegó a alarmar...

"¿Y no es lo que tienes ahí, Fate Ojou-Sama…?".

"¿De qué hablas? ¿Qué es lo que sabes…?".

"Será hasta que nos volvamos a ver".

La lluvia había apagada las llamas de buena parte de la ciudad cuando la mujer volvió a desaparecer pero el dolor en mi pecho seguía ahí…

IIIII

Aquella noche ordené el retorno al castillo a mi escuadrón…

Muchos habían resultado gravemente heridos y las camillas quedaron todas ocupadas casi al instante.

Y mi cuello y pecho me duelen horrores…

Y además no podía apartar de mi mente las palabras de aquella mujer…

Recibí tratamiento médico y vi por la ventana que la lluvia era ahora casi una tormenta… y cuando mi tratamiento terminó fui a dar mi reporte.

"Una mujer que estaba con el ejército enemigo mencionó que quiere hallar una llave y una piedra…".

"¿Eso es verdad…?".

Preguntó el comandante supremo y ante mi afirmación dijo lo siguiente por medio de la línea principal de comunicación del castillo:

"Solicito una asamblea de todos los integrantes del ejército que sean comandantes… Debemos llamar al rey. Capitana Harlaown, usted debe permanecer aquí para informar a los reyes".

Así empezó la conferencia bajo un aire opresivo y la información que se me reveló me volvió a llenar el pecho de dolor…

No, es una mentira…

Quería gritar…

No… Nanoha…

Lo que mencionó aquella mujer supuse que sólo era un mal chiste…

Pero todo resultó ser verdad…

La razón por la que Nanoha cuando creció siendo ya una jovencita su guardia era mucho más estricta… y antes de eso cuando ella era una nena siempre debía hacerse la sonriente sin quejarse… La razón por la cual Nanoha no podía salir del castillo de forma libre…

La razón por la cual Nanoha no podía dejar esta jaula…

No, para Nanoha no era sólo una jaula…

Era una extremadamente fuerte cámara acorazada…

Fin del capítulo 14.

Capítulo 15: Pecado Original

En mis recuerdos había un clarísimo cielo azulado y el viento me acariciaba la piel de una manera refrescante.

"¿Madre…?".

Ya me había dado cuenta de que la persona a la que más amaba me había abandonado…

"Andá, Fate".

Como siempre me diste esta orden con una voz fría y una mirada imperturbable.

Sólo quería ver que me sonrieras.

"Sí…"

"Sos una buena chica".

Y por ese deseo hice de todo.

El colgante que llevaba alrededor del cuello empezaba a emitir calor y al mismo tiempo la mente se me empezaba a nublar por alguna extraña razón…

"Tengo puestas unas altas expectativas sobre vos".

La expresión que le vi era indescifrable para una nena tan pequeña como lo era yo entonces…

"Tráemela sin falta…".

Aquella voz solitaria y sin emociones me hizo arder mi joven corazón…

IIIII

"¡Vamos a protegerlo a cualquier costo!".

Se expresó el comandante supremo refiriéndose al gran tesoro nacional del reino. Quería creer que la llave era alguna clase de pieza metálica para abrir puertas… pero…

"Por favor les pido a todos que protejamos a la princesa Nanoha".

En ese momento todas las piezas del rompecabezas se terminaron de armar en mi mente…

No quería creerlo… ¿por qué vos…?

La asamblea terminó y nos fue ordenado retornar a nuestros puestos.

"¿Fate…?".

Se trataba de Chrono acompañado por Hayate.

"¿Al final qué significa todo lo que hablamos en la asamblea…?".

Les pregunté aunque ya sabía la respuesta.

"¿¡Por qué Nanoha…!?"

¿Cómo es que tiene que pasar por esta gran amenaza…?

"Lo más probable es que quieran hacer suyo su poderosísimo potencial mágico".

No sabía que Nanoha poseía semejante capacidad…

"¿La quieren utilizar como un instrumento de guerra…?".

"Oh no, es que la princesa…".

"Ya basta, Chrono… para el resto de nuestra conversación la princesa Nanoha tendría que estar deliberando con nosotros".

Replicó Hayate.

IIIII

Cuando abrí la puerta de sus aposentos vi a Nanoha acompañada por varios caballeros pero yo desee poder abrazarla y tomarla de las manos en ese preciso momento.

Pero apenas llegamos nosotras se empezaron a retirar…

Luego de informar de todo lo que sabíamos a Nanoha….

"Ya entiendo… tal y como esperaba su objetivo es este poder…"

"¿Por qué justo vos…?".

"Fate-Chan, ¿sabes qué es exactamente nuestro tesoro nacional?".

"No lo sé… sólo sé que existe…".

"No conozco los detalles… pero para ponerlo simple se trata de una gran roca que puede cumplir cualquier deseo".

"¿Cómo algo así es posible…?".

Les pregunté.

"Es posible…".

Contestó Hayate al momento en que corría las cortinas…

"Su nombre se perdió con el paso del tiempo pero en su defecto la denominamos "Erbsunde"".

"¿Erbsunde…?".

Buscando en mis recuerdos de cuando leía muchos libros de texto concernientes al castillo principal de nuestro reino hace ya bastantes años tratando de hallar el significado de aquella palabra…

"¿Pero por qué vos, Nanoha…?".

Hayate suspiró y cerró tanto las cortinas como la ventana…

"¿Hayate…?".

"Para conceder un deseo la roca tiene que ser empapada en poder mágico… si no sólo se quedará estática…".

Tuve un mal presentimiento…

"Por encima de todo requiere de pura energía mágica de una persona de linaje de este reino".

"¿Te refieres a la energía mágica de Nanoha…? ¿Pero qué quieres decir con empapada…?".

Pero Nanoha fue la que me contestó:

"Por generaciones enteras no hubo nadie con habilidades mágicas nacidas en el seno de la realeza… hasta ahora… yo… poseo habilidades mágicas… La llave que durante tanto tiempo no existía… ahora existe…".

La voz de Nanoha sonaba del todo calmada pero le temblaban un poco las manos…

"En mi linaje los magos son algo muy extraño y muy únicos en su clase… Quizás esa sea la razón…".

"¿Únicos…?".

"Fate-Chan, ya sabes cómo los magos recuperan poder mágico, ¿verdad?".

"Sí, lo estudié cuando me uní al ejército".

Cada mago posee un "núcleo conector". Es un órgano que requiere acumular magia desde el exterior hacia el interior del cuerpo y luego es capaz de liberar esa energía mágica hacia el exterior en forma de hechizos o conjuros.

La magia se crea cuando el núcleo conector toma la omnipresente energía mágica en su estado puro absorbida por el cuerpo.

"Pero… en el caso muy particular de Nanoha no existe el núcleo conector…".

"¿¡Cómo es eso posible…!?".

"Así es, y es por eso que…".

Nanoha me tomó de las manos y me las llevó hacia su pecho. Quise apartar las manos pero Nanoha me sonrió y me dijo que no había drama.

"Lo que funciona como mi núcleo conector es…".

No… No…

"Es mi corazón… Los de mi familia cuando surge un mago podemos generar poder mágico desde el interior en vez de tomar energía desde el exterior… Es como hacer trampa el impensable hecho de no tener que preocuparnos por recargar nuestro poder mágico".

Supuse que a cada latido de su corazón Nanoha generaba poder mágico…

"¿Pero entonces el que la roca deba ser empapada significa que…?".

"Jiajajajaja".

Nanoha se rió con nerviosismo pero ya sabía la respuesta por todo lo que ahora sé…

"Nanoha, te protegeré sin importar lo que llegue a ocurrir".

"Fate-Chan…".

"Siempre me andas ocultando aspectos tuyos, ¿eh?".

"¡Uh, disculpa…!".

Le segué unas lágrimas y le dije:

"Sos una mentirosa amable… Nanoha, te voy a proteger".

"Ey, de verdad lamento arruinar el ambiente pero no se olviden de que yo también estoy aquí".

Nos recordó Hayata mientra ésta se reía y acarició brevemente la cabeza de Nanoha.

"Como todas estamos aquí y ahora no nos contengamos, ¿okei, Nanoha-Chan?".

"Fate-Chan… Hayate-Chan… Gracias… Muchas gracias…".

En aquel cuarto volví a oír el susurro de aquella voz pero la ignoré y seguía abrazando los flacos hombros de Nanoha.

IIIII

Tras aquello ya pasó medio año.

La mitad de las tropas enviadas al frente fueron aniquiladas y las reservas del castillo empezaban a escasear… La gente se refugiaba en el interior de las murallas del complejo del castillo. A causa de la larga contienda todos estábamos empezando a enfermarnos…

Me enviaron a la enfermería en la cual ya había un gran número de soldados ocupando las camillas…

"¿Y ahora cómo te notas, Fate-Chan…?".

"Mucho mejor, gracias Shamal-Sensei".

Retiró las vendas y yo abrí y cerré despacio la mano que antes tenía herida… y ya no parecía haber un problema en particular con ese movimiento…

"Fate-Chan, voy a ofrecerte más remedios así que por favor no te muevas, ¿okei?".

"Oh no, por favor emplea esos remedios para otros que yo ya estoy bien".

Ante mi obstinada petición Shamal-Sensei me sonrió y me vendó unas lastimaduras…

Un soldado se nos acercó…:

"¡Disculpe, capitana Harlaown, usted es requerida en el frente!".

"Entendido, por favor informe que voy a ir enseguida".

Cuando estaba por retirarme en la enfermería fue ingresada una caballero que tenía serias heridas en la cabeza… y apenas pasó a mi lado noté un frío estremecedor…

Era una sensación que ya había notado…

"¡Capitana Fate, el comandante la está llamando!".

Pero ahora debía centrarme en volver al frente…

IIIII

Y entonces aquel incidente ocurrió al día siguiente...

"Erbsunde desapareció…".

Me informó un soldado…

"¿¡Cómo puede ser…!?"

Me retiré del cuarto de asambleas recordando la sensación de frío extremo de antes…

"¿Me estabas buscando…?".

Desde atrás oí esa voz fría y el espinazo se me enfrío.

"Tal y como pensaba fuiste vos".

Aquella mujer me sonrío mientras sostenía en una mano una piedra azulada.

"Devuélvela".

"Jamás porque seré recompensada por Precia-Sama".

En ese instante volví a oír aquella insistente y penetrante voz…

"Sin falta trae la Erbsunde".

"¿Fue por esa razón que fui abandonada en este reino…? ¿Porque sabían que sería entrenada como caballero por mi gran potencial mágico…? ¿Todo fue para infiltrarme en el castillo…? ¿Mi madre planeo todo esto…?".

"Ja ja ja, parece que ya lo recuerdas todo".

Se burlaba la mujer mientras jugueteaba con la piedra entre dedos…

"¡Ya hice de este reino mi hogar!".

"¿Ah, sí? Pero con la piedra en mi poder ya supongo que sabes cuál es mi siguiente objetivo, ¿verdad?".

Noté mucho miedo…

"Y además si se enteran de todo lo que ya sabes te apartarán de todos tus seres queridos".

"Eso sólo me lo dices para hacerme dudar".

"Fate Ojou-Sama, estaré esperando por una respuesta favorable de tu parte".

Antes de que pudiera acercármele la mujer desapreció entre las sombras…

"La que mantiene más secretos soy yo…".

Susurré y me apoyé contra la pared y caí de rodillas…

En parte fue por mi culpa que se inició esta guerra…

"Lo lamento, Nanoha… Lo lamento mucho…".

Repetí muchas veces esta disculpa…

Erbsunde…

"El estar yo misma aquí en el seno de este reino… es un pecado…".

Seguí susurrando…

"El mío es un Pecado Original…".

Fin del capítulo 15.

Capítulo 16: Voluntad

Siempre pensé que podríamos estar emparejadas cuando la guerra terminara y volviera la paz…

Te tomaría de la mano y volaríamos juntas por el claro cielo azulado…

Y como antaño veríamos desde el cielo las calles y veredas de la próspera ciudad…

Quería escoltarte a tanto lugares como a aquella panadería en la cual preparan panes tan ricos…

Tal y como antes sonreiríamos juntas…

¿Cómo es que teníamos que dejar todo estos actos tan simples pero hermosos…? ¿Cómo es que tenía que ser de esta otra manera…?

No quiero ser separada de tu lado… porque siempre quiero estar junto a vos…

IIIII

Ya lo recuerdo todo… Ciertamente yo amaba en demasía a mi madre… pero ahora quiero rechazarla…

Ahora este es mi nuevo hogar…

Ahora amo a la gente de este reino…

Y ahora amo a Nanoha…

Aunque bien podría el no estar aquí y ahora pero soy hija de Precia que es la principal enemiga de este reino… Ella es la responsable detrás de esta guerra…

Nanoha, amor mío…

Volví a lagrimear y a maldecir en susurros...

Y ahí seguí maldiciéndome…

IIIII

A la mañana siguiente junto con Hayate le informamos a Nanoha en su habitación que el tesoro nacional del reino fue robado.

"Me pregunto por qué algo así existe… Sin aquel objeto esta guerra nunca habría empezado… Sin ese objeto nadie tendría que sufrir tanto…".

Se lamentó Nanoha…

"Es una certeza el que siguiente objetivo del enemigo sos vos…".

Le terminó de decir Hayate.

"Esa es la verdad….".

Le dijo yo.

"Jiajajaja, desearía estar al frente del campo de batalla codeándome con ustedes… Puesto que soy el objetivo principal asumiré la responsabilidad".

"¡No debes porque si haces semejante cosa…!".

Le empecé a decir pero Nanoha me acalló…

"Quiero protegerlos a todos y sobre todo a vos, Fate-Chan, ya que tengo el poder para hacerlo".

"Pero su alteza, confíe en nosotros para protegerla a usted y al reino…",

Entonces Nanoha volvió a interrumpirme…

"¡No quiero imaginar un mundo en el que no estés!".

Me dijo agarrándome de los cachetes y mirándome directo a los ojos…

"Fate-Chan, siempre quiero estar con vos…"

Con una suave voz Nanoha continuó:

"Lo prometimos".

"Sí, pero…".

Pensé en todas las vidas que ya consumió esta guerra… En que la princesa Nanoha sería tachada de proteger a una persona relacionada con el enemigo del reino si se sabía que era hija de la principal antagonista… Se crearía un gran resentimiento y se planearía una guerra civil… y este reino perecería…

Todo por mí…

Todo porque estuve aquí…

No deseo algo así…

Sobre todo mi madre que no se personó aún en el frente aprovecharía para atrapar a Nanoha si llegara la guerra civil…

No tengo la confianza ni los recursos como para proteger satisfactoriamente a Nanoha…

Así que tomé una determinación…

Una que mi madre jamás me perdonaría…

IIIII

De momento todo estaba en calma y toqué la puerta de la pieza de Nanoha.

"Pasa".

"Buenas noches, Nanoha".

"Buenas noches, Fate-Chan".

Cuando la llamé seguro que estaba acostada pues su largo cabello le caía sobre los hombros…

"¿Qué ocurre, Fate-Chan…?".

"Sólo quería verte…".

Le sonreí mentirosamente… Quería gritar y volver a su lado del que ya me estaba alejando…

Pero no podía hacer eso…

"¿Fate-Chan…?".

Me senté en la punta de la cama esperando no parecer demasiado teatrera…

"Te amo, Nanoha…".

Le volví a confesar mientras agarraba con fuera la sábana y me miraba las rodillas lastimeramente…

Nanoha se iba a poner frente a mí pero yo le agarré ambas manos tras levantar la vista y con un rápido movimiento la acosté sobre su cama…

"Uah, ¿Fate-Chan…?".

"Te amo con todo mi ser…".

"Mmm…".

Le besé los cachetes innumerables veces hasta que le sonrojaron y luego nos besamos los labios…

Quería llorar pero me contuve como pude…

"Nanoha…".

"Ay, Fate-Chan…".

"¡Te amo…!".

Estoy segura de que algún día serás capaz de volar libremente…

Yo te daré las alas…

"Fate-Chan, yo también te amo demasiado…".

Nos seguimos besando muchas veces y luego nos abrazamos notando el calor de la otra…

Cuando Nanoha iba a decirme algo más la besé justo a tiempo para acallarla…

Nos besamos muchas veces más mientras se me partía el corazón…

Lo lamento, Nanoha…

IIIII

Todo lo que me hace falta para seguir viviendo son estos sentimientos que tengo para con vos…

La admiré mientras dormía… y lentamente me levanté de la cama procurando no hacer ruido…

Entonces me senté frente al escritorio de Nanoha y tomé una simple hoja en blanco y empecé a escribir:

"Mi amada Nanoha, ¿qué pretendo escribiéndote todo esto…?

Seguramente sólo te haré llorar…

Pero hasta que todo este siniestro termine perdóname este egoísmo…

Siempre fui feliz a tu lado. Muchas gracias.

Pero… no quiero que estés bajo un peligro severo…

Quiero protegerte a vos que sos mi ser más amado…

Es por eso que… voy a ir a enfrentar a mi madre para detener esta guerra…

Lamento el dejarte de pronto…

Ni siquiera te podrás imaginar lo que le diré a mi madre cuando la vea…

Perdón…

Pero estoy segura de que sólo yo podría hacerlo como su hija que soy…

Aunque sé que es casi imposible porque sólo estuve con ella unos muy pocos años…

Es por eso que… voy a destruir la piedra que es la causa de todas estas desdichas…

Si lo hago estoy segura de que esta guerra terminará en el acto…

Y luego serás capaz de visitar la ciudad sin mayores preocupaciones…

Cuando llegue ese momento tengamos una cita, ¿te parecería bien?

Me pregunto si siendo nuestra primera cita en el exterior te podré escoltar de forma apropiada o lo que es lo mismo sin estar muy nerviosa…

Hay muchos lugares a los que quiero escoltarte, ¿ya lo sabías?

Me dijiste que no muy a menudo podías dejar el castillo así que yo te mostraré toda la ciudad…

También quisiera presentarte Linith que fue siempre muy buena conmigo en mi infancia y decirle que sos mi amada…

Nanoha, semejante futuro es posible…

Mientras se viva se puede amar… pero yo estoy segura de que vos sos mi primer y último amor… Nanoha, es por eso que seguiré luchando…".

Cuando terminaba de escribir todo esto otros pensamientos me atormentaban…

Porque si ahora nos separábamos era casi seguro de que nunca más nos volveríamos a ver…

No era más que una fantasía que Nanoha pudiera ser feliz si no yo no hacía lo que realmente debía hacer…

Nanoha y yo pertenecemos a reinos enemigos…

Casi todos los demás jamás aceptarían nuestra unión…

Al final sólo soy como una espía del reino enemigo… Porque soy "Fate Testarossa".

Pero yo, que me enamoré de vos, sé que la verdadera felicidad existe.

Siempre… Siempre te amaré…

"Nanoha, lo lamento tanto…".

Me volví a lamentar aquella noche mientras salía del largo pasillo y rápidamente bajaba hasta el gran portón principal del castillo…

La mujer ya estaba allí…

"¿Y bien? ¿Ya decidiste volverte enemiga de este reino en el que visite por tanto tiempo…?".

"Me noto enferma por estar haciendo lo que quieres…".

Pero no le contaré la verdadera razón…

"Vayámonos con tu madre".

Se limitó a decir la mujer…

Miré la luna un momento y luego seguí a la mujer que sonreía ligeramente…

Nanoha, te voy a proteger a vos y a los tuyos aunque mi cuerpo quede hecho pedazos…

Aunque sea lo último que haga…

Fin del capítulo 16.

Fin de la Tercera Parte.

Continuará en la cuarta y última parte…

Traducido por Saizoh.