Aclaración: Pokémon no me pertenece, es de "Satoshi Tajiri y Pokémon Company". Solo me encargo de crear la historia de mi fanfic sin lucros comerciales.
Capítulo 3: "Encuentros Casuales"
—¿...Dónde estoy?
Abriendo los ojos con pesadez, la joven de cabellera rubia miraba en todo su alrededor, dándose con la sorpresa que se encontraba en el interior de una habitación. Pero el detalle más importante fue que no se hallaba en la suya.
—Oh, al fin despiertas dormilona —Ash entró por la puerta principal trayendo consigo una bolsa con alimentos en su interior, para luego dejarlos en la mesa más cercana. De repente sintió el fuerte impacto de una almohada que cayó directo a su rostro—. ¡¿Me puedes decir por qué demonios me lanzaste ese almohadazo?!
—Encima lo preguntas, ¡pervertido! —exclamó enojada, apretando con fiereza los dientes.
—¿Ahora por qué de repente me llamas pervertido?
—Claro, me llevaste hasta tu habitación con fines desagradables. Eres de lo peor —su piel se volvió más pálida de lo usual, comenzando a temblar—. ¿Acaso estás pensando en... v-violarme?
—E-espera... ¡¿Qué rayos estás diciendo?! —el joven se exaltó por tal declaración.
Sin esperar a su respuesta, la joven de ojos esmeraldas comenzó a gritar por ayuda, causando que Ash se alarmada de inmediato. Debido a sus nervios, se dirigió con rapidez hacia ella, y, sin pensarlo, tapó su boca con su mano derecha mientras la otra sujetaba su cuerpo que hacía fuerza con tal de liberarse.
—Lillie, puedes dejar de golpearme. No he tenido intenciones malas sobre ti. Créeme. Además, la razón por el cuál te traje hasta mi habitación, fue para no dejarte tirada en el suelo cuando te desmayaste extrañamente.
De improvisto, Lillie detuvo sus golpes, observando intrigada al chico que se mantuvo confuso por la mirada atónita de la oriunda de Alola.
—¿Qué sucede? ¿Por qué me miras de esa forma?
—¿C-cómo sabes mi nombre? —masculló.
—¿Qué? Perdón, no escuche lo que dijiste, podrías repetirlo de vuelta.
—¡¿Cómo rayos sabes mi nombre, pervertido?! —se alteró de inmediato. El joven Ketchum sintió un frío recorrer por todo su cuerpo luego de notar su mirada asesina—. Habla de una buena vez, idiota. ¡¿Cómo sabes mi nombre?!
El joven de tez morena se rascó la cabeza, respondiéndole con pereza.
—Es fácil saber tu nombre si lo tienes colocado en la entrada de tu libro. Pero al menos deberías ser un poco considerada en llamarme amablemente, rubia hueca —dio una sonrisa burlona, provocando la irritación en el rostro de Lillie.
—¡¿Cómo me llamaste, idiota?! —la vena de su frente salió a relucir, encontrándose más furiosa que un Primeape.
—Lo que escuchaste, rubia hueca —contestó con una voz frívola—. Si quieres que te respete, entonces respétame primero. Comenzando en llamarme por mi nombre.
Lillie quedó shockeada ante lo dicho, definitivamente supo que este chico era insistente.
—¿Aún no te has dado cuenta de algo importante, "genio"? —tras no escuchar la respuesta del azabache. Ella solo infló las mejillas, fastidiada—. Se nota que eres un completo idiota. Cómo quieres que te llame por tu nombre, si aún no me lo has dicho.
—¡Ah, cierto! Creo que me olvide de esa parte —exclamó, avergonzado—. Bien, escucha atentamente, porque no pienso repetírtelo otra vez. Mi nombre es Ash Ketchum, y vengo de la región de Kanto.
Lillie observo al chico de los pies hasta la cabeza, alzando una ceja.
—Así que vienes de Kanto, "Ceniza".
—¡¿Eh?! ¿Ceniza? Ahora me estás llamando por un apodo. Pensé que me tratarías con un poco más de respecto, pero veo que sigues siendo una maleducada —su enojo por la joven creció enseguida.
En cambio Lillie lo miraba con una pequeña risita burlona.
—En serio sí que eres un verdadero idiota. Nunca he tenido el descaro de insultarte en primer lugar, eso sería rebajarme a tu mismo nivel. En segundo lugar, si te llamé "Ceniza" fue porque es el significado de tu nombre en inglés ¿no? —se cruzó de brazos, mientras jugaba con sus mechones rubios—. Apropósito, ¿sabes qué hora es?
—Falta unos cinco minutos para el mediodía —le respondió, mirando el reloj de su brazo izquierdo—. Solo me gustaría que me llamaras Ash. Así yo podría llamarte por tu nombre. ¿Estás de acuerdo con eso, Lillie?
De inmediato la joven se levantó abruptamente de la cama teniendo un mar de nervios.
—¡No puedo creer que estuve inconsciente por cuatro horas! Tenía que haber estudiado para mi proyecto de esta tarde —sin responder al acuerdo del chico. Se apresuró en levantarse de la cama para luego recoger su libro que se hallaba en la mesita de noche, y dirigirse enseguida a la salida. Pero de repente algo se cruzó en su camino de forma inesperada—. ¡AHH...!
La joven cayó repentinamente al suelo mientras retrocedía con pavor ante el causante de su susto. Una criatura de color amarillo comía tranquilamente hasta que escuchó su grito, que lo alarmó de la misma forma.
—¡¿Qué pika ocurre aquí?! —sus ojos oscuros se enfocaron en la presencia de la humana que lo miraba de forma aterrada—. Ya veo. Así que la rubia loca ha despertado al fin. Pero ¿por qué tiene cara de haber sido ultrajada? —alzo sus orejas para observar a su compañero.
—No me mires con esa cara. Yo no tengo nada que ver con la actitud reciente de Lillie. Es más, el causante de su susto fuiste tú, Pikachu —declaró con suma tranquilidad.
—¿A mí? ¡Eso es ridículo! Como alguien puede temer a una lindura como yo —Pikachu se le acercó de forma amigable, pero ella inmediatamente se alejó con miedo. Enseguida el roedor tuvo un aura deprimente a su alrededor—. No puedo creer que una chica linda se asuste por mi apariencia. Sabía que debí haberme quedado como un Pichu para siempre, pero no, yo por terco preferí evolucionar en un Pikachu.
Ash, por su parte, decidió acercarse a la joven asustadiza, blindándole su mano.
—¿Quiero que te ayude a levantarte, pequeña miedosa? —habló con voz juguetona. Sin embargo, Lillie lo rechazó, dando un azote con su mano.
—¡No te burles de mí!
—Está bien. Está bien. Al menos puedes calmarte un poco, que pareces una niña haciendo una rabieta.
La joven se levantó sola, mirando con indiferencia al chico, y caminando hasta la salida evitando al pokémon eléctrico. Pero antes, le dirigió una última mirada.
—Espero que nunca nos volvamos a ver, Ash Ketchum. Alola —cerró la puerta con tal fuerza que asusto al roedor eléctrico.
Ash solo se quedó viendo la reacción de la rubia de los mechones, teniendo una cara llena de confusión.
—¿Qué Giratina significa Alola?
Serena caminaba en el parque central, totalmente distraída. Aquella causa se debió a las palabras de Miette, dio un corto suspiro, ya había tenido grandes sorpresas en su segundo día para obtener una más.
—Tranquila Serenita, solo debes tener confianza en ti misma —se auto ánimo, volviendo a sonreír—. Bien, este día no puede salirme nada mal.
—¡Oye tú! ¡Cuidado!
Serena se percató muy tarde luego de ser chocada por una bicicleta rosada, cayendo al suelo junto con el dueño.
—Ay, que dolor... —se sobó la cabeza producto de la caída, observando enseguida a la culpable—. ¡Oye! Ten mucho cuidado por dónde vas. Casi me lesiono por ese choque.
La joven que recuperó sus cinco sentidos, enseguida se le acercó.
—¡Lo siento mucho! Yo no quise lastimarte apropósito, es que me distraje con el paisaje que no te vi. En serio disculparme por chocarte —dijo muy nerviosa.
—E-espera... Yo no quise asustarte —la pelimiel agitó sus manos con la intención de tranquilizarla—. Mira, me encuentro bien. Así que puedes estar calmada.
—Menos mal... —respiró aliviada—. Lamento por haberte chocado con mi bicicleta. Esto, si no es mucha molestia... ¿Podrías decirme tu nombre?
—Me llamo Serena Gabena, pero puedes llamarme solo Serena.
—Es un gusto conocerte Serena —le brindó su mano—. Mi nombre es Dawn Berlitz.
—Lo mismo digo, Dawn —le correspondió, estrechando sus manos—. Por cierto, ¿por qué viniste hasta esta universidad? Según recuerdo, está prohibido el ingreso a personas que no son estudiantes del plantel.
La joven de cabellos azules de inmediato buscó algo de su mochila, sacando una identificación, que enseguida se lo mostró.
—Eso es porque soy una alumna recién ingresada a esta universidad —dijo con sumo entusiasmo—. Pero creo que me perdí en el camino... tenía pensado ir a la residencia A.
—¿La residencia A? —Serena estuvo sorprendida—. No querrás decir la residencia B.
—Ah, claro que no —lo negó con la cabeza—.Ya sé que ahí es donde voy a hospedarme. En realidad quería ir a la residencia A para visitar a un amigo.
—Ya veo. Espero que tengas suerte encontrando a tu amigo. Nos vemos —cuando estuvo a punto de marcharse, sintió la mano de Dawn, deteniéndola de improvisto.
—¡Espera un momento, Serena! ¿Podrías ayudarme a encontrar la residencia A?
—Está bien. Te llevaré hasta ese lugar —aceptó sin dudarlo, supuso que las sorpresas en este día no iban a acabar aún.
—¡Muchas gracias! —sonrió, agradecida.
—Dawn, será mejor que nos apresuremos. Tengo otros asuntos pendientes.
—¡Oh, claro! —enseguida levantó su bicicleta para sentarse en ella—. Sube Serena.
—¡¿Eh?! ¿Quieres que me suba?
—Claro. No me digas que nunca te has subido a una bicicleta —la miro curiosa junto con una sonrisa divertida.
—Pues, no —respondió algo avergonzada, nunca tuvo esa clase de enseñanza que no sea el montaje de Rhyhorn.
Dawn solo le sonrió, posando su mano en la parte trasera de su bicicleta.
—No te preocupes, Serena. Siempre hay una primera vez para aprender, solo tienes que sentir la sensación de anda en ella.
Serena, aun dudando, finalmente accedió en subirse a la bicicleta.
—Agárrate fuerte, y no olvides indicarme el camino hasta la residencia A.
Dawn comenzó a pedalear con fuerza, haciendo que Serena se sujetada a su espalda. La joven Gabena nunca se imaginó encontrarse en esta situación, el viento se encargó de alzar su largo cabellera al igual que la de su acompañante, mientras le indicaba el camino exacto hasta su destino. El trayecto fue corto, llegando apenas en quince minutos.
Ambas jóvenes vieron el gran edificio de colores rojo y blanco.
—Acá es la residencia A —indicó Serena, bajándose de la bicicleta.
Dawn solo contemplo el lugar con asombro. Era la primera vez que observaba un gran edificio con elegancia en la decoración, como los que había en su región natal. Entonces se bajó de su bicicleta, dejándolo estacionado en la puerta principal.
—¡Wow! Es más grande de lo que vi en el folleto.
Serena la observo impresionada —¿Es la primera vez que ves un edificio de esa altura?
—Sí. Aunque los edificios de mi región no se comparan en nada a esto... ¡Es impresionante! —la joven de cabellera azul decidió entrar—. ¿Quieres venir, Serena?
—¡¿Eh?! No creo que sea buena idea que vaya. Tan solo te ayude para que encontraras la residencia de tu amigo, nada más —rechazó apenada su invitación.
—Oh, es una pena —Dawn abrió la puerta principal—. Espero que nos volvamos a ver en otra ocasión, Serena.
—Yo también espero que nos volvamos a ver, Dawn.
Así ambas chicas se despidieron, yendo en direcciones distintas.
Dawn luego de entrar por la puerta, tomó inmediatamente el ascensor, poniendo el número de piso indicado. Espero un rato hasta que la puerta metálica se abrió, entonces miró de reojo en cada puerta a la vez que observaba un pequeño papel que sostenía en su mano.
—¡Aquí es! —dijo, tras notar la similitud en ambos números. Se arregló un poco el cabello para proseguir a tocar la puerta.
Espero unos minutos hasta que la puerta se abrió levemente.
—¿Quién es? —preguntó el joven Ketchum, sintiendo como aquella persona se abalanzo sobre él, cayendo al suelo—. ¡¿Qué rayos sucede?!
—¡Ash! Al fin estamos juntos —sonrió, emocionada, apoyando su cabeza en el pecho del chico.
—¿D-Dawn? —parpadeó sorprendido—. ¿Qué haces aquí? Espera, ¡me seguiste hasta la universidad!
Ella lo miró con cierto enfado, inflando sus mejillas —Ha pasado diez años desde que no nos vemos, y lo único que preguntas es ¿qué algo aquí? Realmente sigues siendo un insensible —se levantó, volteando su cuerpo en sentido contrario—. ¿Acaso olvidaste a tu amiga de la infancia?
El oriundo de Kanto también se levantó, sonrió nerviosamente.
—Lo siento. Lo siento —rascó su cabeza, pensando que la había ofendido—. Es que nunca me espere que vinieras hasta aquí solo para verme.
—En serio creíste que era como esas acosadoras que espían a escondidas —dijo con un tono enojado, para voltearse y mostrarle una hoja en su cara—. Mira. Fui elegida para entrar como alumna en Pokémon University.
Ash comprobó la hoja, y en unos segundos volteó a ver a su amiga.
—Pues, ¡felicitaciones, Dawn! —dio una sonrisa casi forzada.
—¿En serio? Me parece que no estás alegre por mi llegada —arqueó una ceja—. Ash, te conozco muy bien, y se cuándo me ocultas algo. Dime, ¿pasó algo?
Ash dio un largo suspiro.
—Creo que nunca lograre ocultarte algo, Dawn. La razón por la que me encuentro así, es por una chica —comento bajo, rascando levemente su mejilla.
Dawn intentó procesar lo que dijo su amigo de la infancia. ¿Acaso se siente atraído por una chica que recién conoció? Estuvo sorprendida como a la vez temerosa.
—Oye, Ash —lo llamó un poco nerviosa.
—¿Qué pasa Dawn?
—Acaso tú... ¿estás enamorado?
Ash solo abrió los ojos por lo mencionado. ¿Sentir atracción por la rubia malcriada?, se dijo con un sentimiento que representaba puro coraje.
—Estás bromeando, ¿verdad? Yo jamás me enamoraría de esa niña engreída —respondió muy alterado, formando una "x" con sus manos.
—¿Niña malcriada? —se preguntó, confusa—. ¿De quién hablas?
—Hablo de Lillie, obvio —respondió con el mismo tono.
—¿Lillie? No conozco a esa persona, pero ¿en serio no estás enamorado de ella? —insistió, queriendo eliminar las dudas por su amor platónico.
—Por supuesto que no.
Dawn coloco su mano en su pecho.
—Menos mal.
—¿Dijiste algo? No logre escuchar ese murmullo.
Ella solo retrocedió un par de pasos —Yo no dije nada, tal vez solo fue tu imaginación —en eso comenzó a reírse de la nada.
—"Ella no ha cambiado en nada. Sigue siendo la misma niña rarita que conocí hace diez años" —pensó con cierta nostalgia.
De pronto Ash sintió los pequeños pasos de su amigo Pokémon, que se había levantado de la cama. Sonrió con malicia tras ocurrirle algo divertido.
—Oye, Pikachu. ¡Ven acá! Hay alguien que quiere verte.
—"¿Pikachu?" —se preguntó Dawn, recordando a cierto Pichu travieso.
De mala gana, Pikachu se acercó hasta donde se encontraba su entrenador.
—¿Qué pika ocurre? —cuando alzó su vista hacia aquella humana, mostró una cara de llena de horror—. ¡Oh por Arceus! ¡Eres tú!
Dawn lo reconoció enseguida, no pudo contenerse cuando lo tomó para abrazarlo y dar unas vueltas a su alrededor por la emoción.
—¡No puedo creerlo! Pero si eres el pequeño Pichu, y veo que has logrado evolucionar en estos años. Aunque creo que te veías más lindo cuando eras tan pequeño y esponjoso.
—Ahora recuerdo porque decidí evolucionar —masculló el Pokémon amarillo, sintiéndose asfixiado por el abrazo. Entonces sus mejillas comenzaron a liberar pequeñas chispas—. ¡Rayos! —sin controlarse, lanzó una potente carga eléctrica que dejó chamuscada a Dawn.
—Vaya bienvenida —dijo con una gota en la cabeza, luego dio una leve sonrisa tras verlos inconscientes—. Esto me recuerda a los viejos tiempos.
—Qué día tan loco he tenido —Serena se encontró en la puerta de su habitación, sacando su llave de su bolsillo izquierdo—. Al menos tendré tranquilidad en mi cuarto.
—¡Maldito seas, mostaza!
La joven se alarmo por el susto —¿Q-qué fue eso?
Y se volvió a escuchar aquel grito, pudiendo reconocerla.
—¿Li-Lillie?
No podía creerse que su compañera diera tales gritos. Instintivamente, decidió averiguarlo, introdujo su llave en la ranura de la puerta, entrando cuidadosamente. Dio pequeños pasos hasta encontrarse a la joven de piel clara con la cabeza oculta entre su almohada mientras pataleaba como una niña pequeña.
—Esto, Lillie. —la llamó un poco nerviosa, sorpresivamente, su compañera detuvo su acción, dándole mala espina por su intromisión—. ¿Estás bien?
Lillie levanto su cuerpo para quedar sentada en su cara, ocultando su expresión con sus mechones rubios.
—H-hola Serena —intentó ocupar su vergüenza, siendo un completo fracaso—. No me había dado cuenta que habías vuelto de tus clases.
—¿Te encuentras bien? Te escuche gritar desde afuera y pensé que algo malo te habría ocurrido —tuvo el valor para sentarse a su lado y tocar su hombro de forma amistosa—. Puedo ayudarte si tienes algún problema.
Lillie se dignó a voltearse, revelando un leve sonrojo en sus mejillas —Agradezco tu preocupación. Pero no me ocurre nada, tan solo he tenido un mal día con una persona despreciable junto con su rata amarilla.
—¡A ti también!
—¿No me digas que te encontraste con el mismo chico despreciable? —preguntó entre asombrada como curiosa.
—Es algo distinto... —hizo una mueca incómoda, rodando sus ojos zafiros—. Me encontré de casualidad con una chica que me había atropellado con su bicicleta.
—¿En serio? Vaya, las personas son cada vez más despistadas que chocan con cualquiera por estar distraídos —dijo con total disgusto.
—Así que también alguien te chocó durante tu camino.
Lillie se sonrojo, pero no de vergüenza sino de coraje —Mejor olvidemos eso. Detesto recordar aquel molesto incidente con ese chico de cara retrasada.
—"¿Chico de cara retrasada?" —pensó Serena con la descripción de esa persona.
—Serena.
—¿Q-qué sucede, Lillie? —reaccionó nerviosa.
—Puedes guardar el secreto de este bochornoso momento que protagonice. Sería vergonzoso si alguien de mi clase se enterada de este incidente.
—No te preocupes. Guardaré tu secreto —colocó sus dedos en sus labios para cerrarlos imaginativamente como si fuera un cierre, parecido a un Banette.
—Gracias Serena —agradeció de forma cortés.
Serena estuvo alegre por haber conseguido socializarse un poco con su compañera. Después de todo, este día no había sido tan malo como ella creía.
Cuando se levantó de la cama, repentinamente, su estómago empezó a dar leves gruñidos que la avergonzó por completo.
—"¿Como pude olvidarme en ir antes a la cafetería?"
—Tienes hambre, ¿verdad? —dedujo Lillie por aquel sonido desagradable que escuchó—. ¿Quieres ir conmigo a la cafetería? Tengo algo de tiempo antes de mi próxima clase.
Le sonrió —Me parece bien.
—Pues vayamos —caminó hasta la puerta, siendo acompañada por Serena—. "Al menos puedo confiar en ella. Aunque sea la única chica que he logrado entablar una conversación desde que llegué a esta universidad".
Continuará...
Notas del Autor:
Me disculpo por la tardanza pero como me surgió una actividad en mi foro, me tuve que tardar en la actualización. Explicando el motivo de mi demora, espero que hayan disfrutado del último capítulo de la introducción, puesto que ahora empezara con la verdadera trama de este fanfic romántico. Antes de terminar, me gustaría que leyeran un nuevo fanfic crossover que he creado de Pokémon y Shingeki no Kyojin teniendo el nombre de "Guerra Hacia la Libertad", espero que le echen una ojeada y dejarme un comentario para saber su opinión sobre la historia.
¡Comenten que les pareció el capítulo!
Emilion se despide de ustedes lectores, hasta la próxima.
