Aclaración: Pokémon no me pertenece, es de "Satoshi Tajiri y Pokémon Company". Solo me encargo de crear la historia de mi fanfic sin lucros comerciales.
Capítulo 4: "Encuentros no Casuales"
La pequeña Serena caminaba al lado de aquel niño de cabellos oscuros que había conocido en el gran prado de flores luego de escapar de su hogar, se sentía muy nerviosa, no podía creer la confianza en que el muchacho la sujetaba de su mano mientras caminaban por el sendero hacia su pueblo natal. Le produjo un choque eléctrico por el tacto de su mano con la suya, sin embargo, Serena no comprendía el motivo por el cual alguien como "él" pudiera encontrarla en una zona muy alejada de la civilización.
—O-oye —llamó entre un pequeño tartamudeo.
—¿Si? —giro su rostro para verla, eso provoco un manejo de nervios en la niña.
—Esto... ¿Qué hacías en ese lugar?
El niño parpadeo un par de veces sus ojos, dejando escapar una pequeña risita.
—Te lo diré, si prometes guardarlo como un secreto —guiño su ojo derecho con inocencia.
—¡Lo prometo! —aseguró ella, sin despegar sus ojos con los de él.
—Está bien, te lo diré —dio una pequeña pausa, para luego proseguir—. Me iba a escapar de mi hogar.
—¡¿Eh?! —el pequeño corazón de la niña se exaltó, nunca se esperó tal revelación—. ¿Por qué harías eso? ¿Acaso no me dijiste que la zona era peligrosa para cruzarlo?
—Ah, eso... —rascó un poco su mejilla—. Lo decía por ti. Yo puedo cuidarme por mi propia cuenta, pero mis planes no salieron como quería luego de encontrarte.
—Lo siento.
—No tienes que disculparte, fue mi decisión ayudarte —le respondió, dándole una cálida sonrisa que contagio a la pequeña—. Ahora que lo pienso... ¿Qué hacías en ese lugar?
De pronto el rostro de Serena cambio a una mueca de tristeza.
—No puedo decírtelo —musitó bajo, agachando su mirada.
—Veo que no me lo dirás después de todo. No importa. Lamento haberte preguntado, no era mi intención saber de tu vida, tal solo quería saber si podía ser de ayuda.
—No tienes que disculparte —Serena imito la misma acción que él, y paso a mirarlo de vuelta, sonriéndole—. No tienes que preocuparte, entiendo tu motivo de querer ayudarme.
—Eso me alegra, Serena-chan.
El rostro de la niña de cabellos miel enrojeció por completo, era la primera vez que alguien la llamaba por ese sufijo. En cambio el niño la miro extrañado.
—¿Te sucede algo?
—No ocurre nada —dijo toda nerviosa, ocultando su rostro entre sus mechones.
El chico no le prestó atención a su actitud, para cuando dirigió su vista hacia el frente, pudo divisar la silueta de un pequeño poblado.
—¡Qué bien! Mira Serena-chan. Ya estamos cerca —avisó, muy emocionado.
La pequeña echó un vistazo a su pueblo, teniendo un sentimiento vacío y sin emoción.
—"De vuelta a la pesadilla".
El chico pudo captar la mirada de su acompañante, comprendiendo su reacción, él también detestaba regresar al lugar que pretendió huir.
—Vayamos —le indicó, apretando leve su mano.
Serena sintió la seguridad del muchacho y, con mucha valentía, fueron caminando de vuelta a su pueblo. En la entrada se podía ver a los pobladores exaltados, corriendo de un lado a otro como si hubiera un desastre natural provocada por el mismo Groudon.
—¡Ahí están! —señaló una joven, llamando la atención del resto.
—Por fin te encontramos, Serena —habló un señor de avanzada edad.
La pequeña solo bajo la cabeza, totalmente apenada, tras provocar la preocupación de sus vecinos que se acercaban hasta ambos niños.
—¡Serena!
De pronto la niña sintió su piel temblar de miedo al escuchar el llamado de su progenitora; una mujer de treinta años que tenía el cabello castaño corto y portaba un atuendo muy extravagante, siendo conocida por su talentosa habilidad en el montarse de carreras olímpicas en todo la región de Kalos. Esa mujer era Grace, la madre de Serena.
—¡¿En dónde estabas?! —le preguntó muy exaltada.
Antes que la pequeña respondiera, su madre se le acercó para abrazarla con fuerza.
—Me tenías muy preocupada. No lo vuelvas a hacer, ¿entendido?
Ella pudo sentir algo húmedo en su espalda, dándose con la sorpresa que su madre lloraba.
—Lo prometo —dijo con cierta dificultad—. Mamá, ¿podrías soltarme? No puedo respirar.
—¡Lo siento! —la soltó de su agarre—. Por un momento pensé que no te volvería a ver luego de que te marchaste de la casa repentinamente.
Serena estuvo tan distraída con las miradas de todos sus vecinos, que no pudo darse cuenta que aquel muchacho se alejaba entre el camino de los pobladores.
Rápidamente alzó su mano —¡Espera!
Pero el chico no la escuchó, alejándose cada vez más.
—¡Espera! —intento mover su cuerpo, pero este no le respondía, querando anonadada—. ¡No te vayas por favor! ¡No me dejes de nuevo sola!
De pronto el pueblo se disolvió como polvo de arena, volviéndose todo negro. La pequeña Serena sintió que cayó en un vacío que no tenía fin y, en esa oscuridad, ella pudo escuchar una voz que reconocía, hasta que una luz la envolvió por completo su pequeño cuerpo.
—¡Oye Serena! ¿Me escuchas?
Serena se despertó ante el llamado de su compañera que la veía algo molesta. Se levantó de forma perezosa dando un ligero bostezo mientras se limpiaba los ojos.
—Ah, buenos días, Lillie —saludó a la vez que estiraba los brazos.
—¿Buenos días? —alzó una ceja intrigante, tirándole un reloj que ella sujetó con suerte—. No querrás decir: "Buenas tardes".
—Buenas... ¡¿Qué?! —la joven de ojos zafiros echó un vistazo al reloj, dándose con la sorpresa que era la una de la tarde—. No, otra vez no. Ya se me hizo muy tarde para mis clases.
Ante de que fuera directo a su armario, la mano de su compañera la detuvo.
—Tranquilízate un momento —le aconsejó, empeorando más la situación.
—¡¿Cómo que me calme?! ¡¿Acaso no ves que llego muy tarde a mi clase?!
Lillie rodó los ojos —Claro, vas a llegar tarde a las clases del domingo.
—Espera... ¡¿Qué?!
—Es domingo, Serena.
La oriunda de Kalos se golpeó levemente la cabeza luego de observar el calendario. No podía creerse el error tan grande que cometió. Se relajó internamente e intento mirar a su compañera que seguía con el mismo semblante intrigado.
—¿Me veía tonta?
—No.
Serena se alivió momentáneamente.
—En realidad te veías estúpida.
Aquella respuesta sólo provoco que el cuerpo de la joven de cabellos miel tuviera un aura negra. En su interior se maldecía por la sinceridad de su compañera de ojos esmeraldas.
Lillie echó un pequeño suspiro mientras caminaba hasta su cama, sacando un pequeño libro que se encontraba en su mesa de noche, regresando hasta el cuerpo sin vida de Serena.
—¿Conoces la torre Prisma? —preguntó de forma directa.
—¿Te refiere al gran monumento de Kalos?
—No, me refiero al de Hoenn —dijo con sarcasmo—. Es obvio que me refiero al de Kalos, no por algo te lo pregunto a ti.
—Sí, lo he visto en algunas ocasiones —respondió con una gota en su cabeza, todavía debía acostumbrarse a su actitud tsundere.
La rubia abrió su libro, mostrándole varias imágenes junto con información de cada atracción que la región poseía.
—He leído que Kalos tiene una de las famosas reliquias en forma de reloj, además de mencionar historias sobre la extraña y sorprendente Megaevolución —la miró con interés—. ¿Es cierto lo que he dicho?
—Ah, claro —no quiso llevarle la contraria, aunque no supiera tal información.
—¡Perfecto! —sus ojos comenzaron a brillar con intensidad—. Entonces, dime, ¿cómo son realmente esos lugares turísticos?
—¡Eh! —Serena hizo una mueca de sorpresa, ¿acaso su compañera la había visto como guía de turismo? No sabía que responder al respecto, y sus nervios aumentaron al mirar el rostro impaciente de la rubia—. Pues... Esto...
—No lo sabes, ¿cierto?
—Yo... ¡Lo siento! —agachó la cabeza en forma de disculpa.
—Me mentiste —dijo con disgusto—. Realmente pensé que podía confiar en ti, pero veo que de nuevo me equivoque.
—¿A qué te refieres con de nuevo?
—Eso no importa. Me voy.
—¡Espera, Lillie!
Ella se detuvo sin voltearse —¿Qué quieres? —su voz fue tan fría, que la intimidó.
—Yo realmente lamento no haberte dicho con la verdad. Es solo que... —se sonrojo levemente—. Nunca he salido de mi pueblo, suena tonto, pero nunca tuve la oportunidad de visitar algunas de esas atracciones que has mencionado en tu libro.
—Te entiendo —se volteó, compartiendo dicho sentimiento—. Eres igual a mí.
Serena mostró un rostro confuso —¿Dijiste algo? No pude entender ese último.
—No dije nada —cerró levemente sus ojos, luego su rostro se tiño de rojo—. Acepto tu disculpa, Serena.
Sonrió —¿En serio?
—Sí, sí, acepto tu disculpa. Ahora, por favor, no me hagas repetirlo de nuevo —dijo con suma molestia.
—Está bien. Lamento haberte hecho esa pregunta —río nerviosa, casi se le olvida que ella mostraba una personalidad cambiante.
—Cambiando de tema —Lillie fijó sus ojos verdes con los azules de Serena—. ¿Por qué hablabas dormida?
—¿Hablar dormida? —hizo una mueca de asombro—. ¿Qué dije exactamente?
Lillie colocó un dedo en su mentón —Pues, balbuceabas un par de palabras extrañas. Lo que pude entender fue que decías; por favor no te vayas o no me dejes sola. En serio parecías que sufrías por alguien de forma desesperada. ¿Acaso era un novio que te engaño con tu mejor amiga? —bromeó.
En cambio Serena se quedó quieta en su lugar, no podía reaccionar tras recordar algunos sucesos de su pasado, en especial a ese niño de cabellos azabaches que le sonreía. En su corazón sintió un remordimiento grande, no quería acordarse de ese pasado que ella misma quería mantenerlo para siempre en el olvido.
—Mundo llamando a Serena. ¿Me escuchas? —agitó su mano cerca de su rostro.
—¿Eh? —volvió en sí, observándola sorprendida—. ¿Qué ocurre Lillie?
—Eso mismo debería preguntarte a ti. ¿Por qué estabas tan distraída? —se quejó, colocando ambas manos en su cintura.
—Realmente, no lo sé. Tan solo lo recordé sin pensarlo.
—En fin... —echó un pequeño suspiro—. ¿Quieres ir a comer algo primero? Estoy segura que pronto harás esos sonidos vulgares por seguir charlando.
—T-tampoco lo digas tan ligeramente —se avergonzó de sobre manera.
—Entonces, ¡vayámonos! —agarró su gran sombrero blanco que se hallaba en su cama para luego colocárselo en su cabeza—. Estoy segura que habrá una oferta en el comedor.
Eso alegro a Serena que, rápidamente, fue a su armario para cambiarse y partir junto con su compañera de cuarto. Por lo menos, esa noticia pudo hacerla olvidar un poco sobre su pasado amargo.
—¿Quién era esa hermosa chica, Ashly boy?
Ash solo suspiro aburrido de escuchar la décima pregunta de su compañero Gary en este día. Desde que el chico lo había descubierto con Dawn inconsciente en su cama, lo estuvo acosando toda la noche con el único fin de saber algo sobre ella.
Pikachu, quien se encontraba a su lado, le sonreía con malicia. El chico comprendió que su Pokémon no le ayudaría en este problema, o tal vez sólo lo hacía para vengarse por su broma.
—Ya te lo dije. Es una amiga de mi infancia —contestó con simpleza, mientras fingía leer un libro.
—Oh, vamos —se quejó el castaño—. Eso no dice nada de ella.
—Ese es el punto.
—¿Acaso no confías en tu amigable compañero?
Levanto un poco su mirada del libro —Técnicamente no.
Gary río ante ese comentario —Veo que eres un hombre bien precavido que sabe cuidar lo suyo. Y pensar que con esa cara tan inocente, podrías esconder tu lado de galán de telenovela.
—¡Solo es mi amiga y punto! —refunfuño molesto.
—O sea, ¿todavía es virgen?
Ash casi se exalta por esa pregunta tan poco moral.
—¡¿Por qué Giratina quieres saberlo?!
—Tranquilo Ashly boy. Solo fue una pequeña broma, ¿o acaso estás celoso que me interese en tu amiga de la infancia?
—Para nada. Es solo que me incómoda esta clase de interrogatorio —enseguida se levantó de su cama y prosiguió a sacar su casaca junto con su gorra.
—¿Te vas?
—Claro. Estoy cansado de escuchar tus preguntas, además que me muero de hambre —dirigió su vista a su Pokémon amarillo—. ¿Vienes, Pikachu?
—Ah, está bien. No tengo nada interesante que hacer en esta prisión —el roedor se subió a su hombro, mientras el chico caminaba hasta la puerta principal del cuarto.
En el momento en que lo abrió, sus ojos cafés se enfocaron en la imagen de aquella chica que su amigo preguntaba con tanta insistencia. Dawn, que estuvo a punto de tocar la puerta, mostró un rostro de sorpresa en el principio para luego cambiarlo a uno alegre, que, sin pensarlo, lo abrazo de forma repentina.
—¡Hola, Ash!
—¿D-Dawn? —el oriundo de Kanto no se esperó tal acción de la chica, sintiendo el roce de sus gentiles pechos juveniles sobre su torso.
Pikachu, quien se había bajado de su hombro a tiempo, se burló de su desdicha. En cambio Gary alzaba orgulloso su pulgar.
Luego de terminar con el abrazo, Dawn se separó un poco de su amigo.
—¿Qué haces aquí? —preguntó el chico de tez morena.
—Esto... —alineó sus dedos de forma nerviosa—. Me preguntaba si querías ir conmigo a pasear por todo el instituto.
—Yo ahora me dirigía a...
—Vamos, Ash. ¿Acaso rechazas la invitación de tu querida amiga? —Gary se le acercó, chocando su codo de forma amistosa.
—¿Ash te hablo sobre mí? —le preguntó muy curiosa.
—¡Por supuesto! Me contó de los maravillosos recuerdos que ambos compartieron en su infancia, y claro, también me dijo que eran tan valiosos que lo atesoraba siempre.
—Oye, Gary, ¿qué rayos estás...? —Ash iba a reprocharlo por la mentira que se inventó, pero le fue imposible con la mirada de felicidad de su amiga de cabello azul.
—¿En serio dijiste todo eso, Ash? —sus ojos reflejaba ilusión, nunca creyó que su querido azabache pensada de esa forma hacia su persona. Era como un sueño hecho realidad.
—Pues, yo... —miró con odio a su compañero que le guiñaba por cumplir con su cometido. Dio un corto suspiro en resignación—. Sí, eso fue lo que le dije hace poco.
—¡Eres el mejor! —dio un pequeño brinco, volviéndolo a abrazar ahora con más fuerza.
—¡Dawn, ya para de abrazarme! ¡Recuerda que ya no somos niños! —aquel reclamo no fue producto de una queja, más bien fue por vergüenza, por volver a sentir los suaves pechos de su amiga.
—Lo lamento —lo soltó de su agarre, acomodándose un poco su ropa—. Es solo que me emociona que recuerdes todo lo que vivimos en Sinnoh. Ya sabes, siempre has tenido problemas en recordar cosas del pasado.
—Tampoco es para que digas que soy olvidadizo —se quejó, creyendo que lo estaba llamando despistado.
—Yo no quise decir eso —ella frunció el ceño, nunca lo dijo con mala intención—. Pero si tú lo dices es porque es cierto.
—¡Yo no afirme nada!
—¡Lo hiciste!
—¡Claro que no!
—¡Claro que sí!
—"Esto parece una pelea de niños" —pensó Gary, quien se encontraba en medio del campo de batalla de ambos jóvenes, pero decidió ponerle fin a esta absurda discusión antes que empeorada la situación—. Oigan, ¿por qué no van juntos a la cafetería principal? Después de todo, Ash iba a dirigirse ahí primero.
Ash detuvo su discusión con su amiga, prefiriendo mantener la paz por su amistad.
—Oye, Dawn. ¿Quieres ir conmigo a comer algo?
—Pues, si tú invitas, yo no tengo ningún problema en ir contigo.
—"Veo que sigues siendo tan tacaña como de costumbre" —gruñó con fastidio, pero sabía que no era una buena idea contradecirla—. Está bien. Yo pagare todo lo que consumas.
—Tampoco es para que digas que soy glotona —reclamó un poco ofendida.
—Yo nunca dije eso. Pero si tú lo dices es porque es cierto.
—¡Oye, no me copies!
—Mira quien lo dice.
—¡Tiempo fuera! —el castaño los detuvo antes de que volvieran a su pelea infantil—. Sera mejor que se vayan antes de que se acabe la oferta que ofrecen en este día.
—Es cierto, casi me olvido de la ración extra de malasadas —exclamo ansioso como apresurado, entonces Ash se embarcó en llegar hasta el ascensor, tomando la mano de Dawn mientras Pikachu los seguía.
—Vaya, la cafetería está llena —dijo Serena toda asombrada, quien junto a Lillie pudieron observar el establecimiento completamente, lleno de estudiantes y profesores. Pero por si fuera poco, la cola que se formaba era tan larga como los intentos de un entrenador que aspira a convertirse en un Maestro Pokémon.
—Tsk. Sabía que debí haberme ido temprano, pero la bella durmiente se demoró mucho en despertar por la pesadilla del mismísimo Darkrai.
—Lo siento mucho —lloró de forma cómica.
—Eso no importa ahora. Lo importante es buscar una mesa libre —le recomendó, observando en todo el establecimiento hasta que pudo divisar uno—. Ya lo encontré. ¡Rápido Serena!
Luego de que llegaran hasta la mesa, Serena buscando una manera de disculparse, se ofreció en esperar su turno en la larga cola. Entonces Lillie se dispuso a cuidar de la mesa hasta que su compañera viniera con el pedido.
En la puerta principal, Ash había llegado junto con una agotada Dawn que le costó seguirle el paso mientras Pikachu babeaba por las imágenes de cada postre que colgaba en la pared.
—Rayos, me voy a quedar sin ninguna deliciosa malasada —el chico se angustió, mirando con enojo a su cansada amiga—. Dawn, tuviste que correr más rápido, ahora nos quedaremos sin comer.
—¿Acaso me estás echando la culpa?
—Eso ahora no importa —evadió su pregunta, mirando a todos lados hasta que pudo divisar una mesa libre donde se encontraba una joven de espaldas—. Escucha Dawn. Tú ve con nuestro pedido mientras yo me encargo de pedir gentilmente a esa chica que comparta la mesa. ¿Entendiste?
—¿Y porque yo tengo que hacer la cola? No sería más recomendable que fueras tú el que lo hiciera.
—Claro. Si tan solo el trabajador fuera una mujer, porque de ninguna manera podré competir con tantas chicas en la fila.
—Eres un tramposo —infló las mejillas.
—Pensaste que actuaría como un niño de diez años por siempre. He madurado para tu información, Dawn. Ahora se una buena amiga y ve por nuestro pedido.
La oriunda de Sinnoh le sacó la lengua mientras iba a regañadientes hasta la gran cola. Ash, todo victorioso, se dirigió hasta la mesa donde se encontraba la joven que vestía un elegante vestido de color blanco, llamando mucho su atención por sentir que lo había visto antes.
—Disculpe, señorita. ¿Podría sentarme en el mismo lugar que usted? —pidió con amabilidad, tal como su madre le había enseñado desde muy pequeño.
En cambio la chica tuvo un ataque de nervios, reconocía perfectamente esa molesta y chillona voz con sumo detalle, y decidió voltearse para encararlo.
—¡¿Qué haces aquí, Ash Mostaza?! —dijo con una voz no tan amigable.
—Es Ketchum, mocosa malcriada —cambio su tono amable por uno molesto—. Esto como te llamabas... ¿Lylia?
—¡Es Lillie, idiota! —corrigió muy indignada—. Vuélvete a equivocar y sabrás de lo que soy capaz de hacerte.
—Tienes suerte que mi madre me enseño al no levantarle la mano a una chica.
—Pues, felicidades. Oh, joven caballeroso —se burló, aumentando el enojo del chico.
Para el joven de Kanto; la discusión con Dawn era como una batalla campal, pero con Lillie era la misma guerra. Ambos tuvieron una batalla de miradas, viéndose el uno con el otro con un choque de electricidad en sus ojos tal como sucede en los animes. Se podría decir que esto iba a durar todo el día, sin embargo, Pikachu apareció en la mesa dando con un ligero salto desde el suelo, observando ansioso a su compañero y amigo humano.
—Ash, ¿ya está nuestra comida? Me muero de hambre —dijo el roedor con sumo apetito, pero luego miró a la joven de piel blanca—. ¡Vaya, nos volvemos a ver!
Pero lo único que provoco fue que enseguida se desmayada por la impresión, pero antes que chocara su cabeza con la mesa, Ash logro atraparla a tiempo como en la otra ocasión.
—De nuevo te desmayas, chica ruidosa —la ayudo a recostarse en la mesa, pudiendo observar de cerca su rostro—. Ahora que lo pienso, ella se ve tan pacífica y linda solo cuando esta inconsciente.
Pikachu, que observo lo que le hizo a la humana de cabellos rubios, aún se preguntaba el motivo por el cual ella se desmayaba por su presencia. Llegando a una sola conclusión.
—¿Acaso no soy adorable? —se preguntó, con un semblante intrigado y temeroso.
Continuará...
Notas del Autor:
El argumento principal a dado inició, señores. Ok, mucha emoción por un día. Pero en sí, la historia estaba formándose a pasos lentos para mostrarles el drama que aparecerá entre los personajes principales. El motivo de mi inspiración se debió a la aparición de Nebby junto con Lusamine, en donde la portada mostro a Ash junto con Lillie como los protagonistas de esta nueva saga. Algo que me emociono en grande, y espero ver grandes momentos de ambos en el cuidado del semi-legendario. Así que ya saben lectores, grandes momentos ocurrirán muy pronto.
¡Comenten que les pareció el capítulo!
Emilion se despide de ustedes lectores, hasta la próxima.
