Hola de nuevo! Por aquí de nuevo, trato de publicar seguido porque el tiempo es incierto jejeje y he tenido la oportunidad de escribir seguido entonces no me siento tan atrás. En algunos capítulos encontrarán algunas referencias del anime original que siempre me gustaron mucho. Sin más, aquí les dejo.

CAPÍTULO 3

CELOS

- Oye Shaoran – preguntaba la chica de 13 años al amigo que estaba a su lado, tomados de la mano, recostados en el césped bajo el árbol de cerezo.

- Dime – respondió él con sus ojos cerrados

- ¿Qué piensas del futuro?

- No comprendo

- Sí, qué quieres hacer

- Bueno, ya sabes, manejar las empresas de mi familia, continuar con el legado de mi padre.

- Pero… y si no fuera necesario, si fueras libre de elegir cualquier otra cosa en esta vida, ¿qué harías?

- El castaño abrió los ojos contemplando el cielo azul, inmenso, sobre ellos, pensando en las palabras de su amiga, no era que no le gustara el futuro que le deparaba, pero si había otra posibilidad, sin duda sería esa…

- Músico, me gustaría mucho ser músico

- ¿Lo has hecho alguna vez?

- Cuando era muy pequeño, en China, hacía parte de mis clases particulares y cuando vine aquí, con el asunto de la escuela y eso, simplemente quedó así, pero es algo muy lindo. ¿Y tú?

- La verdad, no lo sé, no tengo ni idea qué será de mi futuro… Si algo he comprendido, es que es algo muy incierto, un día todo está bien y cuando menos piensas, simplemente se acaba.

Sí, solía ponerse melancólica por momentos al recordar lo sucedido con su familia, pues tal y como se suponía, sus padres terminarían separándose y aunque Sakura todavía era muy pequeña, se le dio la facultad de elegir con quien quedarse, si se iba con Nadeshiko, tendría que radicarse en Tokio y seguirla a todos sus viajes.

Por otro lado, Fujitaka había decidido quedarse como docente de manera permanente para estar al tanto de sus hijos, Sakura amaba mucho a sus dos padres, pero también sabía que al irse con Nadeshiko se sentiría increíblemente sola, además, que sería separada de su mejor amigo, por eso había optado por vivir con su padre.

A esas alturas, ya Touya se había ido a la universidad también en Tokio, así que eran solo ella y su padre, y por supuesto, su mejor amigo: Shaoran.

- Anda Sakura, sabes que odio verte así, dime ¿qué puedo hacer?

Ella se limpió la única lágrima que escurría por su mejilla y se levantó poniéndose de rodillas. – Vamos por helado.

- Mmmmmm eso suena delicioso. Pero anda, ve tú primero y luego te alcanzo

Y es que escaparse hacia esa parte remota tras la escuela era cada vez más difícil, era inverosímil que dos chicos de su edad, escaparon a un lugar apartado solo para mirar el cielo y hablar de cualquier cosa, nadie lo creería. Así que tenían que ser reservados.

No mucho tiempo después, Shaoran salió y se encontraron a la salida de la escuela.

- ¿Esperamos a Tomoyo?

- Sí, creo que su práctica terminará pronto.

Tomoyo Daidouji, una hermosa joven de tez blanca y piel delicada como la porcelana, cabello largo y violáceo que hacía juego con unos profundos ojos amatistas; había llegado a la escuela cuando iniciaban el 5 grado, de inmediato tuvo una afinidad enorme con Sakura, hasta el punto de convertirse en la tercera mosquetera del grupo. Ella, Shaoran y Sakura, permanecían juntos todo el tiempo posible, y aunque al castaño solía parecerle extraña la profunda admiración que la recién llegada profesaba hacia Sakura, no le prestaba demasiada importancia y más aún porque ella llegó en ese difícil periodo de transición de la separación de sus padres, y cuando él tenía que viajar, Tomoyo no la desamparaba. En verdad agradecía eso.

La chica tenía una voz prodigiosa, lo que la había hecho merecedora a varios galardones en concursos de canto, tanto en los coros como solista, solía destacar y justo en ese momento se encontraba en su práctica pero no tardaría en salir, por eso sus amigos optaron por esperarla.

No pasó mucho tiempo cuando Sakura la alcanzó a ver a lo lejos y agitaba su mano con entusiasmo mientras la chica se acercaba.

- Gracias por esperarme chicos.

- Íbamos por helados, ¿nos acompañas?

- Claro que sí.

Caminaron rumbo al parque, allí quedaba su heladería favorita, cuando tuvieron lo que tanto deseaban se sentaron en los columpios, Sakura fue la primera en terminar y al ver un hermoso perro que jugaba con una pelota corrió hacia él para unirse al juego mientras sus dos amigos la miraban… Solo que Shaoran no se había percatado de la forma en que lo hacía.

- Y ¿hasta cuándo vas a seguir así Shaoran? – escuchó la voz de la amatista sacándolo de su distracción.

- ¿Eh? ¿A qué te refieres?

- Es una chica maravillosa, lo supe desde que la conocí, por eso tengo un gran cariño hacia ella – continuaba con su discurso la joven mientras degustaba su helado con toda calma.

- Pero sigo sin entender a qué te refieres.

- Lo sabes, es sobre Sakura, siempre te le quedas viendo.

El muchacho, visiblemente turbado, empezó a tartamudear mientras su rostro se tornaba de diferentes colores y su amiga lo miraba con una sonrisa comprensiva

- Pero… Estás equivocada Tomoyo, ella… Ella es solo mi amiga, siempre lo hemos sido.

- No te preocupes, tu secreto está a salvo conmigo; pero lastimosamente mi querido amigo, eres demasiado obvio.

- ¿De qué hablas? ¿Cómo voy a ser obvio con algo que no existe? – no se percató de que había alzado su voz a la vez que se había levantado del columpio y Sakura se había dado cuenta.

- Chicos, ¿sucede algo?

- Nada Sakurita, no te preocupes, solo hablábamos de… Algo de la escuela.

- ¿Seguros? – preguntó de nuevo la ojiverde mirando con sospecha a su amigo que aún estaba sonrojado.

- Si Sakura, no pasa nada, creo que lo mejor es que nos vayamos, se está haciendo de noche.

Cada uno se encaminó a su respectiva casa, pero las palabras de Tomoyo resonaban en la cabeza de Li, claro que sí, sentía muchas cosas por Sakura y no era nada nuevo, pero pensó que lo estaba disimulando bien y nadie se había dado cuenta.

Ahhh pero es que Tomoyo no era cualquier "alguien", tenía esa extraña facultad que la llevaba a percatarse de las cosas aun antes de que alguien más lo hiciera y este sin duda era el caso. Shaoran llevaba ya algún tiempo luchando contra sus crecientes sentimientos hacia Sakura y es que… ¡Por Dios Santo! Era su amiga, ¡su mejor amiga! La persona a quien había jurado proteger siempre

Llegó a su casa, se encerró en su habitación sin cenar, estaba realmente preocupado por la situación y las palabras de Tomoyo, ¿qué cosa podría hacer para no arruinar las cosas con Sakura? ¿Alejarse de ella? Eso ni siquiera lo consideraba, pero sin duda, algo tenía que hacer.

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- Buenos días chicos – decía la maestra titular del salón – El día de hoy un nuevo compañero se unirá a nuestra clase, es proveniente de Inglaterra y espero sean muy amables con él. Pasa por favor.

- Mucho gusto – saludaba el apuesto joven con una reverencia – mi nombre es Eriol Hiragizawa y espero que podamos llevarnos bien.

- Gracias Hiragizawa, hay un asiento vacío al lado de Li, puedes ubicarte ahí.

El joven empezó a caminar rumbo al lugar designado bajo la mirada inquisitiva de Li y la sonrisa amable de Sakura; quiso saludarla pero no era el momento correcto, así que solo le sonrió de vuelta y se ubicó en su espacio.

- Li, Daidouji, lleven estos libros por favor a la sala de maestros – indicaba la profesora al momento de salir a su hora de descanso.

- Los espero abajo chicos – se despedía Sakura mientras sacaba su almuerzo y se dirigía al lugar donde quedó de encontrarse con sus amigos.

Estaba totalmente distraída observando el agua de la fuente caer, sintiendo el viento jugar con su cabello, cuando escuchó una voz que se dirigía a ella.

- No tuvimos oportunidad de presentarnos esta mañana

Ella volteó con cara de espanto, estaba tan inmersa en sus pensamientos que la voz de aquel chico la había sobresaltado por completo.

- Disculpa, no era mi intención asustarte – hablaba el chico con verdadera preocupación mientras le extendía la mano para ayudarla a levantarse.

- No, no te preocupes, es solo que estaba distraída.

- Mucho gusto, soy Eriol Hiragizawa, pero puedes llamarme Eriol.

La chica hizo una leve reverencia – soy Sakura Kinomoto, bienvenido. Vienes de Inglaterra ¿no es así?

- Si, así es.

Ella se sentó de nuevo sobre el césped – Cuéntame ¿qué tal es? Nunca he ido hacia allá.

- ¿Puedo sentarme a tu lado?

- Claro que sí, estoy esperando a mis amigos, pero ya se tardaron. Además, estoy segura que les dará mucho gusto conocerte.

- Gracias, eres muy dulce Sakura

Como era de esperarse, la chica se sonrojó ante esas palabras y rió nerviosamente; continuaron con su amena conversación sin notar que alguien los observaba

Sí, era Shaoran, estaba totalmente ofuscado por ver a ese aparecido tan cerca de Sakura y hablándole con toda confianza así como ella también se reía ante sus comentarios… Pero bueno, a ella no podía culparla, era la dulzura y amabilidad hecha persona, tan linda…

Sacudió su cabeza ante aquellos pensamientos hasta que una voz habló atrás de él.

- Es un verdadero caballero el joven Hiragizawa y parece que le ha causado una muy buena impresión a Sakurita, se ven tan bien… - decía con sorna tratando de sacar alguna respuesta en su amigo.

- Pero qué dices, es un desconocido… Además, ella es así con todos.

- Lo sé, por eso tiene pretendientes por doquier.

Eso lo sabía muy bien, era precisamente él quien se encargaba de quienes quisieran acercarse a ella con segundas intenciones, no iba a permitir que cualquier imbécil se atreviera a dañarla, para eso estaba él ahí, para cuidarla.

- Míralos nada más – nuevamente la voz de Tomoyo – seguramente crecerá una relación muy linda entre ellos ¿no te parece? Y bueno, no creo que haya mayor inconveniente, Sakura es hermosa, dulce y amable, cualquiera aprovecharía la oportunidad de acercarse a ella, afortunadamente me dejaste muy claro ayer que no tienes ningún interés especial en ella más que como su amigo.

Shaoran ya tenía los nudillos blancos por la fuerza excesiva que hacía al apretar la pared tras la cual se ocultaba.

- ¿Qué quieres de mí Daidouji?

Ella sabía que el hecho de llamarla por su apellido denotaba la furia que lo consumía.

- Ven acá – lo tomó de la mano apartándolo un poco del lugar – ¿que qué es lo que quiero? ¡Que reacciones Shaoran! Ya deja de negarte a ti mismo lo que es simplemente obvio, Lo que te dije ahora no es mentira, sabes que Sakura es una chica muy pretendida y llegará el momento en que alguien llame su atención y tu estarás ahí, como el chico lindo que jamás hizo nada por estar con ella.

- Pero ¿qué quieres que haga Tomoyo? Soy su amigo, por encima de cualquier cosa y no permitiré que nada ni nadie le haga daño, incluso yo mismo.

- Y ¿por qué piensas que le harás daño?... Todo lo contrario Shaoran, creo que con nadie en este mundo estaría mejor que contigo.

- Ella… ella no siente nada por mí, nunca me ha visto de forma diferente Tomoyo, he tratado de encontrar algo más que amistad en su forma de dirigirse a mí y no lo encuentro.

- Shaoran, solo te digo algo: las oportunidades no son permanentes, llega un momento en que simplemente se van y no regresan y de nada valen los remordimientos o pensar en lo que pudiera haber sido y nunca fue. Lánzate, da todo por el todo.

- Es fácil decirlo pero… ¿Y si me rechaza? ¿Si deja de ser mi amiga solo por eso?... Creo que podría vivir con su rechazo, pero no con el hecho de perder su amistad.

- Bueno… Por ahora vamos, Sakura nos está esperando.

El castaño suspiró con resignación; ya pensaría qué podría hacer al respecto, era una decisión que debía tomar con mucha responsabilidad.

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Los días pasaron y Shaoran veía como Eriol seguía siendo tan cercano a Sakura, aunque Tomoyo le había asegurado que no representaba ninguna amenaza él no lo veía de esa manera, no terminaba de confiar en él, aun cuando el británico se había mostrado amable incluso, a pesar de sus desplantes.

Pero es que el revoltijo de sentimientos que se había armado en el corazón del ambarino no era cualquier cosa; nada había vuelto a ser igual, su voz, su contacto, las veces que inocentemente ella lo abrazaba para agradecerle por cualquier cosa, la dulzura con la que siempre se dirigía a él, un millón de cosas superfluas e insignificantes para el resto de personas, a él le ponían el mundo de cabeza. Era como una bomba de tiempo que amenazaba con estallar en cualquier momento.

Por su parte, Sakura estaba feliz, se acercaba el cumpleaños de Shaoran y esta vez él no estaría en China pasando las vacaciones, habían decidido con su familia permanecer en la ciudad, en parte, porque sus padres estaban cansados de los múltiples viajes en que se veían inmersos.

- Ya verás que nos va a quedar fenomenal – decía Sakura emocionada mientras sacaban el pastel del horno para poder adornarlo.

- Señorita Sakura, dice la señora que a qué hora pueden regresar para la sorpresa del joven Li.

- Dígale que en unas dos horas estaría bien, todavía nos falta decorar el salón.

Wei se alejó de la cocina para dejar a las alegres jovencitas en su tarea, que por cierto, se notaba que iba a las mil maravillas. A pesar de las múltiples insistencias de los señores Li en comprar todo preparado, ella se había empeñado en que el pastel favorito de Shaoran debía hornearlo con sus propias manos, claro, con la ayuda de su mejor amiga.

Solo habían invitado a los compañeros más cercanos a la reunión que harían en honor de Shaoran, ya su regalo estaba listo, y solo esperaba ver la cara de sorpresa de su amigo al ingresar por aquella puerta, no quería otra cosa más que verlo feliz

El tiempo pasó, el pastel estuvo listo y ellas decoraron bellamente el salón mientras sus compañeros llegaban con los respectivos obsequios. Como era de esperarse en la típica sorpresa, apagaron las luces y esperaron pacientemente el ingreso del homenajeado.

Tras el grito de sorpresa, Sakura se lanzó a sus brazos – ¡feliz cumpleaños Shaoran!

- ¿Se puede saber qué pasa aquí pequeña loca? – preguntaba él suavemente al tenerla tan cerca.

- ¿Cómo que qué pasa, No te parece un poco obvio? Estamos celebrando tu cumpleaños.

- Y debo suponer que tú eres la mente maestra de todo este siniestro plan.

- Claro, ¿quien más te quiere como yo?

Él sabía que ella decía ese tipo de cosas con toda la inocencia del caso, lastimosamente su corazón se aceleraba al escuchar aquellas palabras.

Todos los demás presentes lo saludaron efusivamente y él no dudó en sonreírles por su amabilidad, compartieron un rato muy ameno y agradable, hicieron Karaoke, rieron de las ocurrencias de Yamazaki que cuando se juntaba con Eriol, era difícil discernir qué era verdad y qué no lo era.

Se estaba haciendo un poco tarde y los invitados empezaron a irse, incluso los guardaespaldas de Tomoyo habían llegado por ella mientras Sakura y Shaoran se habían quedado conversando un poco más en la sala, no se preocupaba, al fin y al cabo su papá le había dado permiso de permanecer hasta tarde.

- No te he dado mi regalo

- ¿Más? Creo que con todo lo que hiciste fue suficiente, ese pastel estaba…

- Mas te vale que te haya gustado, nos esforzamos mucho, pero como te dije, ese no era todo mi regalo.

- Saku… de verdad, no es necesario que me des nada más.

- Y no lo hago porque sea necesario, lo hago porque quiero – se alejó sacándole la lengua y luego salió con una caja considerablemente grande envuelta en papel verde brillante.

Él lo tomó en sus manos y empezó a abrirlo lentamente, con cuidado de no dañar la envoltura, sabía cuánto se debía haber esforzado ella en empacarlo, pero la vio rodando los ojos.

- Ay Shaoran, pareces una abuelita, ¡rompe el papel, para eso se hizo!

- ¿Segura?

- ¡Por favor! O nos haremos viejo

Él sonrió moviendo su cabeza levemente de un lado a otro y así lo hizo, era una caja blanca, pero cuando la abrió, sus ojos se abrieron de par en par, en su interior se encontraba una hermosa guitarra electroacústica.

- ¿Te gusta?

- Ni siquiera tienes que preguntar – decía él mientras sacaba el instrumento y admiraba la delicadeza del mismo, era una fender que habían visto en una tienda de música un día que estaban en Tokio.

- Mira el reverso.

En el diapasón había una frase grabada "siempre a tu lado, con cariño Sakura"

Él no dijo nada, simplemente la abrazó con ternura mientras acariciaba su cabello

– Gracias, aunque si te tengo a ti, no hay nada más que pueda querer – le dijo con suavidad, ella en realidad no supo cómo interpretar esas palabras, solo quería disfrutar de los sentimientos que se arremolinaban en su corazón al escucharlo decir aquello.

- No es nada Shaoran, en realidad… Nunca podría hacer lo suficiente como para compensar todo lo que tú has hecho por mí.

Shaoran tomó valor en ese momento, era ahora o nunca, el ambiente era el adecuado y estaban solo ellos dos. Así que respiró profundo, tomó las manos de su querida amiga, cerró sus ojos por un momento y empezó a hablar.

- Sakura… Sabes que eres una persona muy importante en mi vida, hemos estado juntos por muchos años y me has hecho ser una persona diferente.

La castaña ladeó su cabeza como si no comprendiera bien a qué iba todo eso y él comprendió que se estaba yendo por las ramas.

- Lo que quiero decir Sakura es… Que tú… Es decir, tú…

Ni siquiera escucharon el sonido de la puerta, pero sí a Wei cuando anunció que Touya estaba en la puerta esperando a Sakura.

- Disculpen la interrupción, pero, señorita, su hermano está en la puerta esperándola.

Era como su hubieran reventado la burbuja en la que se encontraban, ambos estaban sonrojados y mucho más cuando se percataron la manera en la que estaban tomados de las manos y tan cerca uno del otro.

Sakura lo soltó rápidamente y de manera atropellada se despidió de él.

- Creo… Que, bueno, hablamos luego ¿no? De verdad espero que te haya gustado tu regalo, que descanses – terminó diciendo con una sonrisa nerviosa.

- Si, si… Gracias por todo loquita.

Sakura Salió de la casa mientras su hermano observaba la extraña actitud que tenía, cuando llegó a su hogar simplemente se encerró en su cuarto, quería hablar con alguien pero ya era tarde y no quería despertar a Tomoyo, pero sin duda alguna lo haría; lo que había sentido esa noche, la cercanía con Shaoran, la forma en que había tomado sus manos…

Aquella noche no fue mucho lo que pudo dormir, llevaba ya un tiempo debatiéndose en su interior sobre sus sentimientos hacia Shaoran, convenciéndose cada vez que solo se trataba de un amigo, de un muy muy especial amigo.

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Llegó al salón de clases un poco más temprano de lo normal… O bueno, por lo menos no sobre la hora como solía hacerlo, pero se notaba un cambio en su actitud alegre y entusiasta, antes, parecía andar arrastrando los pies y con su mirada gacha.

- Sakurita, ¿te encuentras bien?

- Si… Creo… No lo sé.

- Mmmmm ¿qué pasó?

En ese momento Shaoran se encontraba trayendo un material por petición del maestro.

- Es todo muy raro Tommy – decía la ojiverde mientras recostaba su cabeza sobre el pupitre – Lo que sucede es…

- Buenos días, tomen asiento por favor – era el maestro de historia, la clase daría inicio y no podían seguir hablando más.

- No te preocupes – decía Tomoyo en un susurro – hablaremos en el momento del descanso- Por último tomó su mano y la apretó suavemente en señal de apoyo, lo que la castaña agradeció.

Las clases se tornaron increíblemente lentas y tediosas, normalmente solía jugar con Shaoran o conversar entre las clases, pero esta vez solo se había quedado en silencio.

De pronto, vio como un papelito era depositado a su lado

- "Sakura, ¿estás bien?" – era Shaoran-

Ella se volvió hacia él y asintió con una tímida sonrisa. Ese gesto terminó por preocupar un poco más a su compañero; no era normal verla en ese estado, era probable que estuviera indispuesta, porque en realidad, no recordaba que le hubiese sucedido algo que pudiera alterarla.

La hora del descanso había llegado, así que tomó sus cosas rápidamente y se excusó con Shaoran.

- Shaoran, lo lamento mucho, hoy no podremos almorzar juntos, debo ir con Tomoyo a hacer unas diligencias, nos vemos en un rato.

Sujetó la mano de Tomoyo y la sacó a toda prisa del salón, necesitaba un consejo y lo necesitaba urgente.

Fueron hacia la azotea de la escuela y se sentaron en un lugar bien apartado para evitar ser escuchadas.

- Ahora sí señorita misterios, dime qué sucede.

- Ay Tommy, no lo sé, es acerca de lo que te hablé hace un tiempo.

- Sobre Shaoran…

- Sí, después de esa vez pensé que ya tenía claro que éramos solo amigos que tan solo estaba confundida, pero en realidad, ahora creo que lo estoy más.

La castaña le contó lo sucedido la noche anterior y lo cerca que había estado de Shaoran, todas las sensaciones que había experimentado en ese momento, pero sobre todo, el temor que la embargaba al pensar en él de esa manera.

- Tommy, es mi amigo, lo quiero como a nadie, podría decirse inclusive que él fue el motivo por el que no me fui con mi madre… No puedo y no quiero perder su amistad

- Y ¿te has detenido a pensar que quizá él se siente igual que tú?

Obviamente Tomoyo sabía lo que sucedía, había sido fiel testigo de las confusiones que ellos estaban pasando, pero no podía decir nada más, eso solo les correspondía a ellos… Lastimosamente eran tan distraídos, que no podían notar lo que era tan evidente.

- No Tommy, no creo que eso suceda, yo para él soy solamente su amiga, es más, diría que su hermana.

La amatista suspiró y tomó las manos de su amiga, sinceramente tenía deseos de reunirlos y decirles todo lo que estaba pasando y que ya se dejaran de tonterías.

- Sakurita, no te adelantes a los acontecimientos, tienes tu cabeza llena de prejuicios y no te das la oportunidad de dejar que sea él quien te diga lo que realmente significas en su vida.

La castaña se recostó en el regazo de su amiga mientras pacientemente acariciaba su cabello, así pasaron el resto de su tiempo de almuerzo mientras regresaban a clase, ya se sentía mucho mejor y podría actuar con mayor naturalidad frente a Shaoran.

Y así fue, el castaño notó el cambio en la actitud de su amiga, y aunque se sentía triste porque de una u otra forma pensaba que le estaba ocultando algo o que no confiaba lo suficiente en él, dejó de pensar en eso cuando Eriol le dijo que había cosas que pertenecían solo al mundo de las mujeres y solo entre ellas se entenderían.

Terminó la jornada académica y aunque Shaoran se sentía ansioso por hablarle de sus sentimientos, había cambiado de opinión al ver que los ánimos de Sakura estaban tan fluctuantes; quizá no sería el mejor momento, pero aun así no dejaría de hacerlo, porque necesitaba conocer sus sentimientos y darle a conocer los suyos, porque ya no soportaba más la zozobra en su corazón. Era el momento y lo haría lo más pronto posible

Hola!

Qué tal su inicio de semana? espero que todo lo que emprendan les salga muy bien.

Como dije al principio uso unas referencias del anime que me encantan, como los celos de Shaoran frente a Eriol jejejeje esa escena me mata de risa! En fin, espero les guste y poder publicar lo más pronto posible.

Muchisisísimasss gracias por sus reviews, son los mejores en serio!

Abrazos y besos por montones

Ale-San