CAPÍTULO 9

I´LL PROMISE YOU

Era una calurosa mañana, el aeropuerto estaba atestado de gente, principalmente turistas que llegaban al país a disfrutar la Golden Week tradicionalmente celebrado en aquel país, Sakura y Shaoran paseaban por los alrededores mientras el vuelo estaba preparado para salir.

- No puedo creer que ya sea el momento, ¿no estás emocionado?

- Mucho – respondió él con una sonrisa

- Mmmm allá también hay un clima cálido por esta época, no tendrás que sufrir por el frío.

- Pero no puedo decir lo mismo del invierno, afortunadamente estarás a mi lado para soportarlo.

- Es maravilloso que justo en esa época mamá también esté allá, quiero pasar mis vacaciones a su lado. Además que seguramente el tratamiento habrá avanzado mucho.

La conversación fue interrumpida cuando los altavoces anunciaban la salida del vuelo que estaban esperando. Era la hora, había llegado el momento… Ahora, solo quedaba decir adiós.

FLASHBACK:

Los ojos verdes lo observaban con profunda adoración aunque brillaban no era precisamente de felicidad, era producto de las lágrimas que se acumulaban en ellos y aunque tratara de expresar la felicidad que seguramente en su corazón sentía, era aquella dicotomía de sentimientos lo que se reflejaba en ella.

Él lo sabía, la respuesta a su propuesta era no, y es que por más que la amara y ella lo amara a él – porque de eso Shaoran estaba seguro, ella le mostraba que lo amaba sin condiciones- no podía dejar de lado la realidad, era una adolescente, con padres separados cuyo tiempo debía ser compartido con ellos, tenía sus propios sueños y aspiraciones y pedirle que dejara todo de lado por acompañarlo a un lugar donde seguramente se sentiría sola, era por demás egoísta.

- Shaoran yo… Lo hablaré con mis padres.

Él negó – No niña, no es necesario que lo hagas, lo que te he dicho es un disparate.

- Pero yo podría…

- ¿Sabes cuánto te quiero Sakura? – dijo él acariciando con cariño el rostro de la castaña mientras veía como unas lágrimas cristalinas se deslizaban por sus mejillas – Te quiero lo suficiente para tenerte en mi corazón toda la vida, perdóname, hablé sin pensar, es solo que… Me resultará demasiado difícil pasar por este proceso sin ti.

Ya la castaña estaba sollozando sin saber realmente qué decir, su corazón se estrujaba dentro de su pecho, incluso se sentía mareada de pensar en sus padres, su hermano y Shaoran, ¿cómo podría dividir su vida entre ellos y que todos pudieran ser felices?

- Sakura, te quiero y no importa lo que pase, siempre estaré a tu lado, eres mi mejor amiga.

- Y tú lo sabes también tontín, no hay Sakura sin Shaoran, que te quede claro.

En ese momento, surgió un pacto silencioso entre ambos, sí, sin duda su amistad y cariño perduraría con el tiempo, pero otro tipo de relación, no era precisamente algo viable, ninguno lo decía, pero ambos lo sabían; con el tiempo, esos pequeños meses de felicidad sabiendo su amor correspondido se esfumarían como neblina y cada quien tendría horizontes nuevos.

Los días que siguieron, Sakura procuraba mostrarse entusiasmada, en una semana sería la partida de Shaoran a Estados Unidos y ella se encargaría de hacer que cada día fuera especial e inolvidable, salían al parque, cantaban hasta el cansancio, reían de tonterías, pero el tiempo jamás se detendría y llegaría el momento en que dirían adiós.

FIN FLASHBACK

- Entonces… Nos veremos en navidad ¿no?

- Más te vale Kinomoto, o vendré por ti, lo prometo.

- Ni sueñes Li, no podrás librarte de mí con facilidad, solo...

- Shaoran – llamó Ierán, ya es hora hijo, somos los últimos en abordar

Con tristeza ambos chicos se miraron, Sakura se sentó en las piernas del ambarino y tomó rápidamente un bolígrafo, empezó a escribir en la mano de Shaoran mientras este reía divertido.

- ¡No mires! Solo cuando estés allá adentro

La chica seguía escribiendo

- Hey, ¿pero estás escribiendo todo un poema?

- No molestes. Ya está – sonrió Sakura orgullosa de su obra.

- Shaoran, cuídate, resiste, no será fácil pero valdrá la pena y… Por favor… No me olvides.

- Nunca Sakura, jamás.

Lo vio alejarse hacia la puerta que lo llevaría al otro del mundo, sintió la soledad de inmediato golpear su corazón, todos los recuerdos que habían construido juntos llegaron a su mente proyectándose y trayendo con ellos la melancolía de dejar partir al chico que amaba. Su mejor amigo, su primer amor, su primer beso.

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Sí, abordar ese avión había sido más difícil de lo que pensaba; de todas las cosas que podría imaginar que les sucedería, el alejarse de Sakura jamás estuvo en la baraja de posibilidades. La vida estaba cambiando y se sentía demasiado aprehensivo al respecto.

Ya ubicado en el avión, recordó el escrito en su mano y con una sonrisa melancólica se aventuró a leer aquellas letras que si de él dependiera, se tatuaría esas palabras para recordarlas cada momento y cada día que tuviera que soportar su ausencia.

"Siempre estaré a tu lado, siempre cerca de tu corazón… No me olvides"

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Querido diario:

Hoy se cumplen exactamente seis meses desde la partida de Shaoran y estoy tan emocionada… Tengo el tiquete de avión justo sobre mi mesa de noche desde hace dos semanas, allí me encontraré en dos semanas con mi madre y pasaremos las fiestas con la familia Li; aunque hablo todos los días con Shaoran lo extraño tanto como puede ser posible, es como si estos 180 días de su ausencia estuviera viviendo mi vida en modo automático. Ahora que lo noto, son exactamente 180 páginas que he escrito, una por cada día de ausencia, digamos que ha sido una manera práctica de plasmar todos mis sentimientos y frustraciones sin convertirme en una molestia monotemática principalmente con Tomoyo.

Así que… ¡Deséame suerte! Mañana será el gran día.

- Sakurita, asegúrate de llevar tus abrigos, recuerda que el clima puede ser muy frío

- Si Tommy, lo sé, ya todo está preparado.

- Tu pasaporte y documentos en la carpeta que te di y mi regalo para Shaoran.

- Gracias amiga por tu preocupación, no sé qué sería de mí sin ti.

- Lo sé querida, pero debes llamarme todos los días ¿me oyes? Todos

- Te voy a extrañar muchísimo, es una lástima que no puedas ir conmigo al aeropuerto.

- Duerme bien Sakurita, te quiero.

Se metió entre las sábanas, recordaba aquellos días cuando estaba en la primaria y tenían algún tipo de salida escolar o con sus padres que no podía dormir de la emoción. Afortunadamente, Tomoyo la había tenido tan ocupada el resto del día yendo de un lado a otro, comprando cosas para el viaje o simples detalles para enviar a Shaoran y a la familia, no tardó mucho en quedar completamente dormida.

- Sakura hija, recuerda llamarnos cuando llegues al aeropuerto, estaremos atentos al teléfono todo el día.

- Insisto en que debieron llamar a la policía o control de tráfico, no será muy común que un monstruo japonés se pasee por las calles de Baltimore.

- Ya Touya, deja eso – respondió Yukito al ver la mirada asesina de Sakura posada sobre su hermano – Será una gran experiencia Sakura, disfrútalo.

La voz en el altoparlante anunciaba la hora de partida, era el momento, por fin lo vería y aunque él casi nunca comentaba sobre su tratamiento, ahora podría ser testigo visual de la mejoría de su amigo.

Decir que el viaje había sido largo era poco, los nervios combinados con las condiciones climáticas que habían obligado a los pasajeros a tomar varias escalas, se estaban tornando en algo insoportable, ya llevaba varias horas de retraso, afortunadamente siempre podía avisar a Shaoran quien la esperaría en el aeropuerto para que no perdiera su tiempo esperando en semejante clima.

Por fin había abordado el último vuelo, solo estaban a dos horas de distancia, sus manos temblaban y su corazón latía con fuerza. Al aterrizar salió presurosamente del avión, tomó su equipaje y empezó a caminar con pasos lentos y trémulos entre la cantidad de personas. Por Dios, debía verse terrible, sacó un pequeño espejo de mano, tenía ojeras, su cabello no lucía tan bello como cuando abordó el avión, así que torpemente empezó a peinarlo con sus dedos, había crecido de tal manera que estaba un poquito más debajo de sus hombros… Por Dios, los nervios, los benditos nervios.

¿Conocen esa sensación de sentirse observado a pesar de saber que hay mucha gente alrededor, O estar por completo solos? La inquietud que produce sentirse bajo el escrutinio constante de alguien… Afortunadamente no era cualquier mirada, ni cualquier persona, era él y sus ojos ámbares que la observaban con total ternura y emoción.

Ahí estaba, tan guapo, sonriendo en la distancia y en su silla de ruedas.

- ¡Shaoran! – gritó emocionada sin importar las miradas curiosas de aquellos que contemplaban la escena. Corría pero era como si no avanzara nada.

- ¡Espera, espera! - Dijo él haciendo una seña con las manos. En un instante Wei estuvo a su lado con un extraño artefacto que ella no supo reconocer. Lo desplegó poniéndolo frente a Shaoran y todo sucedió como si estuviera en cámara lenta.

Lo vio sostenerse con fuerza a dicho aparato y empezar a levantarse, sus piernas un poco temblorosas empezaron a dar cortos pasos avanzando hacia ella. Sakura, solo puso sus manos en su boca acallando sus sollozos mientras las lágrimas corrían por sus mejillas y él tenía plasmada una sonrisa de triunfo en sus labios.

- Shaoran esto… ¡Mírate! Por Dios, es un milagro – soltó la castaña cuando ya él estaba frente a ella, se acercó con un poco de temor y lo abrazó, se sentía tan bien estar por fin a su lado, y mucho más después de verlo en pie nuevamente.

- Quería darte la sorpresa. No es mucho lo que puedo caminar, pero el simple hecho de tener sensibilidad y poder mover las piernas, es un gran avance.

- ¡Claro que lo es! Y… Por Dios, ¡estás tan alto! ¿A qué hora creciste tanto?

Y es que ya había pasado más de un año desde el accidente, como no lo había visto en pie fue allí que se hizo evidente la diferencia de estatura y lo distinto que se veía; ya no era un chico flacucho, era un guapísimo joven de 16 años.

- Vamos, nos esperan en casa, está haciendo un frío ridículo – terminó por decir el ambarino mientras Sakura seguía observándolo asombrada.

Caminaron lentamente hasta la salida, la silla de ruedas era llevada por Wei completamente vacía y los chicos iban charlando tras él. El tiempo transcurría sin que ellos mismos se percataran, pero antes de entrar a la casa, Sakura recordó que sus padres esperaban su llamada y decidió hacerlo antes de olvidarlo de nuevo.

Les explicó el retraso en los vuelos a causa del clima y que ya se encontraba bien en casa de los Li que por cierto, era una propiedad preciosa en las afueras de la ciudad; tan grande como la casa que tenían en Japón y a pesar de no haber ingresado aun, podía sentir la calidez que de allí emanaba, en ningún otro lugar podría sentirse como si estuviera en su propio hogar.

Como era de esperarse, fue recibida con efusividad por parte de la pareja de esposos padres de Shaoran, conversaron hasta altas horas de la noche, pues ella se resistía a irse a descansar, quería aprovechar todo el tiempo posible de su estadía allí.

Al día siguiente se levantó temprano, por su ventana pudo observar que llovía copiosamente y sin duda sería un día bastante frío, empezó a deambular por la gran casa sin encontrar a nadie en el camino, había olvidado por completo como llegar a la cocina, a pesar de que le explicaron varias veces. Escuchó voces y se dirigió a ellas.

Al llegar, observó algunos aparatos de ejercicios y escuchaba como alguien se quejaba en el interior del salón. Buscó asomarse sin llamar la atención para encontrar a Shaoran acostado sobre unas colchonetas y un hombre ejercitando sus piernas.

- Hace parte de sus terapias – dijo una voz tras ella que la sobresaltó – buenos días señorita – saludó Wei amablemente.

- Señor Wei, discúlpeme, no quería espiar… Perdón.

- No se preocupe, debió sentirse un poco desorientada. Este es el gimnasio, aquí está todo lo necesario para las terapias de rehabilitación después de la cirugía y debo decir que ha sido un proceso muy doloroso para el joven Shaoran. ¿Le parece si continuamos nuestra conversación en la cocina?

La chica asintió para minutos después encontrarse con una humeante taza de té en sus manos y esperando que Wei le preparara el desayuno a pesar de ella insistir en lo contrario.

- El caso señorita, es que el joven se ha esforzado mucho por su recuperación, al principio lloraba por el dolor y tenía constantes pesadillas.

- Pero él nunca me habló de eso

- Desde mi punto de vista… Él debió pensar en lo difícil que sería para usted saber que estaba sufriendo y no podría estar a su lado, mi joven amo puede ser un poco terco y de temperamento fuerte, pero es una persona generosa y amable.

- Lo sé, siempre me ha gustado eso de él.

- ¿Hablan de mí? – preguntó el ambarino al ingresar a la cocina de nuevo sentado en su silla de ruedas.

- No es bueno espiar en conversaciones ajenas Li

- Pues no aplica si me incumben directamente niña Kinomoto.

- Ven acá, vamos a desayunar.

Conversaron largo rato, él le dijo que después de los ejercicios debía descansar y por eso optaba por hacer uso de su silla, planearon lo que harían los días siguientes y Sakura se asombró mucho al ver los cambios en la vida de Shaoran. Se había adelantado mucho en sus estudios, de manera que en el siguiente verano terminaría sus estudios y empezaría con la universidad, muy diferente de su vida en Japón, todo para ella era monótono y rutinario, aunque sabía que extrañaba a Shaoran, solo hasta ese momento se había dado cuenta de la influencia que tenía en su vida.

Era el mismo chico gentil a quien tanto quería, pero sus vidas estaban tomando rumbos por completo diferentes y era iluso siquiera pensar que sus caminos volverían a encontrarse.

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El tiempo había pasado como si de un suspiro se tratara, durante esos días habían compartido como los amigos entrañables que siempre fueron, sin hacer mención alguna de cualquier otro sentimiento que pudieran tener; Nadeshiko también se había hospedado en casa de los Li y podría decirse que en términos generales, habían sido los días más felices que tuviera en mucho tiempo.

Ahora, se encontraba de nuevo en aquel aeropuerto, con Shaoran a su lado antes de emprender su viaje a casa, con sus maletas cargas de recuerdos y su corazón lleno de melancolía.

- Gracias por todo Shaoran, de verdad fue maravilloso verte de nuevo.

- A ti Sakura, siempre que quieras venir aquí estaré esperándote.

- Te espero en el verano

- Claro, serán mis últimas vacaciones decentes antes de entrar en la universidad.

- Te quiero Shaoran, por favor cuídate mucho

- Y yo te quiero a ti niña, estaré atento a cada paso, no lo olvides.

Un último abrazo, aspirar su aroma una vez más y decir adiós. Una de las palabras que más odiaba dirigida a la persona que quizá más amaba.

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Hola!

Espero estén teniendo una bella semana, yo peleo contra una mugrosa gripe que me azota desde hace una semana... Detesto eso... Pero en fin, nada que hacer.

Perdónenme por no haber contestado sus reviews, me siento muy mal de no hacerlo, pero no han sido días fáciles, cuando no tengo demasiadas cosas por hacer, me siento muy enferma como para tomar el pc, pero cada vez que los leo me es inevitable sonreír y sentirme muy feliz.

También a quienes no comentan pero aun así agregan esta historia y la ponen en sus favoritos, mis saludos más afectuosos para todos ustedes.

Ahora sí, respecto al capítulo. Sip, como lo pudieron suponer la respuesta de Sakura era un poco obvia, digo, es una niña aun y las cosas son complicadas, la distancia será otro aspecto importante que como ya se imaginarán no ayudará en lo más mínimo.

Justo hoy estaba pensando... que afán de los escritores de complicar las cosas no? pero esa es nuestra vida, el drama, la tragedia humana jajajaja no mentiras! jejeje pero sí, son cosas que conforman la vida queridos niños.

Los dejo, deseándoles un muy muy feliz resto de semana, creo que nos estaremos leyendo hasta la semana próxima.

Besos y abrazos.

Ale-San