CAPÍTULO 14
CAMINOS CRUZADOS
*¨* Tres años después
- Dr Li, es solicitado en la sala de emergencias…
El ambarino levantó su cabeza, se encontraba disfrutando de su primera taza de café del día, el elixir mágico que le ayudaría a soportar aquel pesado día, se había retirado a descansar por unos minutos pero ya era hora de regresar a las labores.
Descruzó sus piernas que tenía puestas desenfadadamente sobre una mesita en la sala de residentes.
Acomodó su delantal una vez más y de nuevo a la acción. Era uno de los residentes del hospital general de Massachusetts, durante los últimos meses había estado asignado a la atención de emergencias y ese día estaban atendiendo el caso de un accidente automovilístico donde había estado involucrado un autobús escolar.
Se acercó a la sala en cuestión bajo el constante escrutinio de las enfermeras que suspiraban al ver al joven doctor, una de ellas se acercó a entregarle algunas historias clínicas, afortunadamente la mayoría de los pacientes habían tenido heridas leves y regresaron a casa, solo quedaban tres niños y una maestra y allí estaba él para atender a los pequeños.
- Vamos a ver… Eres Katie ¿no? – preguntó mirando la historia clínica pero cuando se fijó en la niña quedó totalmente asombrado al verla, no pudo evitar sonreírle con ternura y acercarse a ella.
Era como volver en el tiempo y encontrarse con una dulce niña de ojos verdes. Aunque el cabello de esta pequeña era un poco más oscuro, podía ver la inocencia en sus hermosos ojos verdes.
- ¿Sucede algo doctor? – indagó la curiosa pequeña
- Nada pequeña, ¿cómo te sientes?
- Me duele aquí – respondió la niña enseñando su cabeza
- Ya verás que eso pasará pronto, necesitamos hacerte unos estudios así que por favor se muy valiente.
- ¿Y mi amigo Ben está bien?
- Mmmmm no lo sé, pero lo voy a averiguar, tú solo preocúpate en recuperarte.
- Es mi mejor amigo en todo el mundo, estábamos jugando cuando todo pasó – continuó la niña con tristeza.
- Tú no te preocupes pequeña, ya verás que muy pronto te encontrarás con él de nuevo.
Shaoran salió del pequeño espacio que ocupaba la niña para dirigirse a su otro paciente, cuando escuchó una voz que ingresó a la sala
- Katie, Katie – llamaba el pequeño mirando hacia todos lados visiblemente preocupado y Shaoran se acercó a él rápidamente
- Hey amiguito, no puedes gritar aquí, ni correr… Es más, no puedes estar aquí.
- Perdón señor, busco a mi amiga Katie, no la he visto y estábamos juntos cuando el accidente.
Y por supuesto el ambarino supo de quién se trataba, así que puso su mano en el hombro del niño y lo llevó fuera de aquella sala antes de que lo reprendieran.
- No te preocupes, tu amiga está bien, solo le haremos unos estudios y si todo sale como esperamos podrá irse a casa. ¿Tú estás bien?
- Si señor, solo un golpe – indicó el niño mostrándose su brazo vendado – pero Katie, a ella no le gusta estar sola y le teme a las inyecciones, por eso la estaba buscando… Yo…
- Lo sé, estás preocupado por ella y quieres estar a su lado – Era como encontrarse con él mismo hace tantos años, cuando buscaba cuidar de Sakura – Hagamos algo, después de los análisis te permitiré entrar para que le hagas compañía, ¿te parece?
El rostro del niño se iluminó con una sonrisa mientras asentía con entusiasmo y sacaba algo de su bolsillo, era un pequeño broche con un osito plasmado – ¿podría darle esto por favor? Y dígale que la estoy esperando.
Shaoran le sonrió y se retiró del lugar para seguir con los pacientes que tenía pendientes. Que bellos recuerdos le habían traído esos pequeños niños, un calor que hace mucho tiempo no sentía se coló en su pecho, anheló en ese momento sentirlo de nuevo, pero quizá era demasiado tarde para él.
- Pero miren nada más, el Dr Li – dijo una voz melosa demasiado cerca de su oído para su gusto.
- Dra Edwards, supongo – respondió él sin inmutarse.
- Pensé que no te vería hoy después del lindo fin de semana que pasamos.
- Bueno pues, trabajo aquí, era lógico que nos viéramos en algún momento.
La mujer lo tomó con no mucha delicadeza encerrándolo en un pequeño cuarto de limpieza ante la molestia de Shaoran.
- ¿Por qué me tratas con esa frialdad? Pensé que después de lo del fin de semana nosotros…
Shaoran suspiró con cansancio – No hay un nosotros Allison, pensé que había quedado claro.
- Shaoran…
- No me llames por mi nombre por favor. Teníamos un trato, nos divertiríamos y hasta ahí llegaba la historia, lamento si malinterpretaste la situación.
- No, en realidad fuiste muy claro, pero déjame decirte algo. Algún día llegarás a enamorarte y a comprender lo que significa albergar esa esperanza de permanecer a su lado y ser correspondido, no puedes pasar la vida en medio de juegos Shaoran.
- Allison, perdóname de verdad si te creaste falsas expectativas, nunca fue mi intención hacerlo, pero no estoy en condiciones de tener una relación con nadie, si accediera a eso contigo o con alguien más, solo conseguiría hacerte infeliz, es mejor así, créeme.
- Gracias por ser sincero conmigo Shaoran, pero te recomiendo algo… Déjate de juegos, eso solo conseguirá hacerte daño, es mejor que estés solo por un tiempo y esperes que llegue una persona que te llene y puedas brindarle todo tu amor. Eres un buen chico Shaoran Li – terminó diciendo la mujer acariciando la mejilla del ambarino con ternura.
Ella fue la primera en salir de ese espacio mientras él se quedaba pensando en sus palabras, claro que eso ya lo había vivido, había tenido a alguien en su vida que llenaba cada espacio de su corazón, se había deleitado con sus sonrisas, la había visto luchar a su lado e incluso, luchar por él… Pero ya de nada valía pensar en eso.
Lo que si era cierto es que necesitaba replantear su vida, no podía seguir buscando en otras camas llenar el vacío de su corazón, terminaría por perderse a sí mismo y lo poco de su corazón que aún quedaba.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0
Cada paso que doy mi llanto cae
Cada paso que tú das mi llanto cae otra vez
Te irás a un lugar donde no puedo alcanzarte aunque extienda mis manos
Pero soy incapaz de detenerme y me quedo aquí llorando
¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo hacer? Te fuiste lejos de mí
¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo hacer? Te fuiste sin mí
Te amo, te amo, aunque yo te esté llamando tú no puedes oírme
Porque estoy gritando desde mi corazón.
Cada día trato de olvidarte, pero te recuerdo
Cada día trato de decir adiós, pero solo te recuerdo
Te irás a un lugar donde no puedo alcanzarte aunque extienda mis manos
Pero soy incapaz de encontrarte y me encuentro aquí llorando
¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo hacer? Te fuiste lejos de mí
¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo hacer? Te fuiste sin mí
Te amo, te amo, aunque yo te esté llamando tú no puedes oírme
Porque estoy gritando desde mi corazón
¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo hacer? Eres el único* para mí.
Sus ojos amatistas contemplaban en silencio desde el otro lado de la habitación, la luz entraba con fuerza por las ventanas teniendo en cuenta que estaban en pleno verano, sabía que ese día era particularmente duro para su amiga y solía encerrarse en sí misma, solo se permitía ese momento de melancolía y ella no estaba dispuesta a interrumpirla. Era 13 de julio.
De pronto, el sonido del teléfono la hizo reaccionar, no era el suyo, era el de Sakura, pero no quería que ella la viera observándola de esa manera pues la castaña pensaba que estaba sola y por eso se permitía esos momentos de debilidad.
- ¿Hola? – contestó procurando ocultar su llanto
- Busco a una hermosa mujer de ojos verdes – decían del otro lado de la línea con ese hermoso acento francés.
Sakura sonrió al oír su voz
- Mmmm no sé si pueda ayudarte
- Mon amour ¿sucede algo? tu voz suena apagada
- Ahhh quizá es… Alergia eso creo, no te preocupes
- Hoy es mi día libre Mademoiselle y no puedo pensar en un mejor plan que pasarlo contigo.
Una sonrisa iluminó el rostro de la castaña, sentía una corriente en su columna vertebral al escucharlo, llevaban dos años en una… Extraña relación, si es que así podría llamársele, pero la atracción el uno por el otro sin duda alguna había trascendido a algo más.
- ¿Qué piensas? – preguntaba el francés al otro lado de la línea
- Me parece perfecto Fye, ¿qué tienes planeado?
- Mmmmm una noche de diversión en la ciudad o cocinar para ti en casa, en cualquier caso, lo único que me interesa es estar contigo.
Ok, tenía dos opciones, dejar que ese 13 de julio embargara su corazón de tristeza o estar al lado de un hombre que la hacía olvidar el mundo entero cuando estaba a su lado. No era una opción difícil.
- No importa el plan que elijas, estoy disponible.
Ya hacía unos 3 meses no se veían, Fye permanecía fijo en Paris a causa de su trabajo en el restaurante mientras Sakura se desplazaba todo el tiempo entre países. Tal y como se proyectaba se había convertido en una fotógrafa reconocida y muy solicitada con tan solo 21 años.
El único trabajo que tenía de forma exclusiva era con su madre, no podía ser de otra manera y por ese motivo se encontraba de nuevo en la ciudad luz. Estaban preparando la colección de otoño-invierno y Tomoyo por primera vez sería la diseñadora principal de esa colección.
Soltó su compañera eterna de melancolías y tristezas, la guardó en su estuche donde, oculta en el entrepaño, se encontraba una foto de unos años atrás, de una adolescente Sakura abrazada a quien fuera su mejor amigo en aquel tiempo, una noche que no olvidaría y no precisamente porque le trajera buenos recuerdos.
- Sakurita – por fin se asomó Tomoyo fingiendo recién llegar al lugar.
La castaña cerró rápidamente el estuche para que su amiga no viera esa fotografía que pensaba había sido destruida y se acercó a ella para envolverla en un abrazo.
- Tommy, que alegría verte.
- Perdón por no haberte saludado llegaste muy tarde en la noche y yo madrugué a salir, ¿encontraste el desayuno que preparé para ti?.
- Claro que sí, estaba delicioso como siempre, pero no te tomes esas molestias.
- Es mi forma de darte la bienvenida. ¿Qué piensas hacer ahora?
- Fye llamó, dice que hoy es su día libre, ¿quieres salir con nosotros?
- No te preocupes por mí, tengo planes querida – respondió Tomoyo guiñando un ojo, la verdad es que su vida social era bastante agitada, además, no se atrevería a interrumpir el plan de sus amigos, bastante le había costado acercarlos, sobre todo que Sakura se abriera a él y vaya que había valido la pena el esfuerzo.
Sabía que la relación de ellos era por demás… Particular, no tenían un noviazgo propiamente dicho por los continuos viajes de Sakura, pero cuando estaban en la ciudad se comportaban como si lo fueran aunque en realidad cuando la castaña estaba de viaje tampoco estaba con nadie más, de verdad quería mucho al chef.
- Además – continuó Tomoyo – Creo que Fye debe estar ansioso por compartir contigo – movían las cejas de forma sugerente esperando que el rojo se apoderara del rostro de Sakura tal y como estaba pasando en ese instante.
- ¡Tomoyo!
- Ay amiga, no somos niñas, solo disfruta ¿sí?
- Bueno pero todavía podemos almorzar juntas, ¿vamos?
- Claro que si amiga.
Salieron del apartamento, Sakura quería ver a su madre y almorzaron las tres juntas aprovechando el hermoso clima con el que contaban, horas más tarde se encontraría con Fye pero cuál sería su sorpresa al entrar a su apartamento y sentir el agradable olor a comida y la voz de su querido francés que tarareaba en la cocina; era una manía que él tenía, jugaba con los utensilios en la medida en que cocinaba, era un verdadero placer verlo en aquella actividad.
Ella se paró a observarlo divertida desde la entrada a la cocina, ese chico era increíble en verdad, el corazón de un niño, la madurez y entereza de un hombre, gracioso, responsable, y… Otras cositas más que por ahora – o por lo menos eso esperaba- solo ella disfrutaba.
- Oh mon amour, no te sentí llegar.
Rápidamente el hombre se acercó a ella rodeándola suavemente de la cintura invadiéndola con su presencia y hablando suavemente en su oído con ese acento que fascinaba.
- Te extrañé mucho ma belle dame Pero sí que valió la pena la espera, estás absolutamente radiante.
- Y tú no te quedas atrás – respondió ella mientras acariciaba el contorno del rostro masculino suavemente.
- Relájate un poco, la cena ya casi está.
- Perfecto, iré a darme un baño, no tardo
- ¿No quieres que te acompañe?
- ¿Y qué pasará con la cena?
- Mmmmm es una contrariedad en verdad.
- No te preocupes, tenemos tiempo.
Así, la castaña se alejó hacia su habitación para refrescarse y poder disfrutar de la velada; estar con él la relajaba y la ayudaba a olvidar el resto del mundo, él era un aliciente, un amigo…
- Preciosa, la cena está servida.
En medio del ambiente acogedor compartieron la cena, hablando de aquellas anécdotas en torno a los meses que llevaban separados, él la observaba con tanto cariño que la hacía sentir cómoda al hablar, tomaba su mano y prestaba atención a cada detalle que la castaña decía.
- Sakura
La castaña miró con cuidado a Fye esperando por lo que iba a decirle.
- Necesito decirte algo – Ok ¿de qué se trata todo esto? – Verás… Nos hemos divertido mucho todo este tiempo, creo que eres una persona absolutamente hermosa en todos los sentidos, pero…
Sakura se sentía nerviosa, ¡espantada! Seguramente ya se había cansado de ella y de la situación en la que estaban y no podía culparlo.
- Fye, no le des vueltas al asunto, solo dilo – respondió ella seriamente
- Yo no quiero que permanezcamos así más tiempo, comprendo que tienes que viajar y jamás te pondría a elegir entre tu profesión y yo porque sería ilógico, pero siento que estamos en el limbo, y no quiero eso Sakura, de verdad quiero que tengamos una relación establecida… Yo… Esto… Tú no eres un juego para mí
La verdad, es que ella pensaba que la conversación tomaría otro rumbo y no que él, conociendo las circunstancias insistiría en tener algo más… Formal con ella.
- Fye… Yo te quiero y mucho y no te lo digo para tratar de quedar bien contigo, la verdad es que en mis viajes nunca me relaciono con otros hombres porque te tengo a ti y no quiero perderte, pero tampoco quiero que a la larga esto se llene de conflictos y reproches a causa de mi ausencia.
- Como te dije, yo soy perfectamente consciente de tu ritmo de vida, ya son dos años, ¿lo olvidas? Y no me molesta, obviamente te extraño cada día, pero si pudimos pasar este tiempo, ¿por qué no podemos avanzar? Ya demostramos que podemos con la distancia…
Y claro que así era, la suya no era una excusa realmente válida, es solo que se sentía tan bien con él que había trazado una línea invisible a sus emociones, tenía miedo a sus propios sentimientos, ya una vez su corazón había estado totalmente roto y lo había guardado en un lugar tan recóndito…
Y precisamente Fye se estaba acercando peligrosamente a ese escondido lugar.
Ahora, ¿cómo mirar esos profundos ojos azules que solo reflejaban calidez y ternura y decirle que no a su propuesta?
- Prometo que te cuidaré Sakura
- No… no digas eso – respondió Sakura poniendo sus dedos en los labios del hombre frente a ella, esas palabras tenían un efecto radicalmente contrario, porque solo podía recordarlo a él… "yo te cuidaré siempre"
- Creo que… Podemos intentarlo – dijo por fin Sakura con una tímida sonrisa
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o
** Dos años más tarde
- ¿Ya llegaste? Oh por Dios todo aquí es un completo desastre, tendrás que esperarme un poco.
- Ay Tommy no soy una niña, además conozco la ciudad y puedo llegar perfectamente bien.
- Perdóname, es solo que no sospeché que estaríamos tan retrasados con todo.
- Ya te dije, vengo a ayudar, no a ser otra carga más, espérame que en un rato estaré allá.
La castaña se preparó para recoger su equipaje, lo más importante eran sus equipos fotográficos aunque lo más valioso siempre lo llevaba como equipaje de mano, no permitiría que por un descuido sus "bebés" – como solía llamarlas – se vieran afectadas.
Tomó un taxi con toda tranquilidad y se dirigió al mítico Garment District sabía que si su madre iba a abrir una sucursal en América lo haría por todo lo alto, había estado allí trabajando con un par de diseñadores en las fotografías de catálogos, pero quería hacerse más conocida en ese medio, principalmente de aquella ciudad siendo la capital de la moda en los Estados Unidos.
- Chérie… Espero que hayas llegado bien
- Disculpa por no haberte llamado en cuanto llegué.
- No te preocupes por eso, lo importante es que estés bien y conociéndote, seguramente vas directo a la acción, así que cuídate por favor y asegúrate de descansar. Te quiero.
- Yo a ti, gracias por preocuparte siempre.
Terminó aquella corta llamada con su flamante novio. Después de que decidió darse una oportunidad con él, las cosas solo pudieron mejorar, tal y como Fye había prometido. Nunca fue un tropiezo para ella y su carrera, antes bien, la apoyaba en todo lo que ella se planteaba hacer.
El viaje a Estados Unidos sería más extenso que todos los demás, la apertura de la nueva sucursal era un gran paso y Tomoyo sería la encargada de aquel punto, además, necesitaban de una fotógrafa reconocida como Sakura para establecer todo el enfoque publicitario y llegar pisando fuerte, entre otras cosas, ella conocía la perspectiva de los americanos respecto a la moda y los catálogos que se necesitarían.
Cuando llegó al lugar se encontró con varias personas moviéndose de un lugar a otro y Tomoyo casi que a punto de estallar porque no se siguieron sus indicaciones como debían. Tomoyo podía dar terror cuando de orden se hablaba y precisamente por eso Nadeshiko confiaba tanto en ella para un paso tan importante. ¡Después de todo, era una niña! Eso sí, increíblemente talentosa, había tenido su debut oficial en la semana de la moda de Milán representando la marca y los halagos no se habían hecho esperar.
- Tommy si no te calmas, te dará un infarto
- ¡Sakurita! Ay amiga, que bueno que llegas, siento que voy a enloquecer, al parecer nada funciona bien en América.
- Ay mi querida amiga… Nunca compares la forma de trabajar de los Japoneses y Europeos con los americanos... No es que esté mal, es simplemente diferente y no estás acostumbrada. Recuerda que se atraen más abejas con miel que con hiel – terminó diciendo guiñándole un ojo antes de partir y reunirse con el equipo que tenían.
Hizo una reunión improvisada que aprovechó para presentarse y formar equipos de trabajo con indicaciones específicas y metas a cumplir en determinado plazo.
- Saku… Cosas como esta me hacen pensar que quizá… No lo sé, me apresuré al aceptar esto, tal vez no estoy preparada.
Decía la amatista mientras tomaban una tasa de chocolate que caía perfectamente con el clima otoñal que se sentía en la ciudad.
- No digas eso Tommy, estás muy presionada, tratas de demostrar algo pero no es necesario, si mamá te envió acá es porque confía en ti, no necesitas sobreesforzarte para mostrar más de lo que debes, solo haz lo que bien sabes hacer, además no estás sola, me tienes a mí.
- Insisto, que llegaras fue lo mejor que pudo pasar.
- Regresemos, con toda seguridad vamos a ver una mejor perspectiva, además necesito probar la luz del estudio fotográfico para ver si se necesitan ajustes.
Como era de esperarse, al regresar, el trabajo estaba mucho más coordinado, por fin parecía tomar forma, así que Sakura se apresuró a sacar sus equipos para probarlos. Afortunadamente todo parecía ir bien, hasta que sacó una de sus cámaras y encontró una pequeña fisura en la lente.
El estridente grito que dio, alarmó a todos en el lugar, cuando Tomoyo apareció la vio llorando abrazando su cámara, era su favorita, con ella había logrado la fotografía ganadora en áfrica en su primer concurso.
- ¿Sakura, qué pasó?
La castaña no dijo nada, pero el solo desconcierto en su rostro le dio claras luces a la amatista sobre lo sucedido. Se acercó tranquilamente y abrazó a su amiga comprendiendo lo que sentía, justo eso le había sucedido cuando habían manchado el vestido principal que presentaría en su primera pasarela.
- Ven acá – tomó la cámara con cuidado y observó la magnitud del daño, en realidad no era muy grande, pero era una lente especial, difícil de conseguir, pero buscarían la solución.
Tomó su teléfono y llamó a un fotógrafo amigo que le recomendó un lugar donde podrían ayudarlas.
- Sakurita, vamos a llevar la cámara y luego te invito a cenar algo delicioso, ya verás que todo va a estar bien y la podrán reparar.
Sakura asintió como niña pequeña, si alguien podía entender su impotencia era Tomoyo, ella le podía inspirar esa tranquilidad y ayudar a calmarse en esos momentos donde quería acabar con todo el mundo.
Tomoyo salió indicando que no trabajarían más por ese día y continuarían al siguiente.
Se fueron caminando hasta el lugar indicado por el conocido de Tomoyo, dejaron los equipos y se encaminaron en busca de su cena. Ya Sakura se encontraba un poco más animada y decidieron dar un paseo por Times square como cualquier turista, se venían días de trabajo duro así que debían aprovechar.
Justo estaban frente al icónico lugar riendo como niñas pequeñas y tomándose selfies, la noche era algo fría pero eso no les impediría disfrutar de la ciudad.
- Vamos por más chocolate ¿si? – decía Tomoyo casi que arrastrando a Sakura tras de sí y eso tampoco molestaba a la castaña, se sentía como una adolescente de viaje con su mejor amiga.
El teléfono empezó a sonar con insistencia por lo que se detuvo un momento.
- Te espero en el café – dijo Tomoyo mientras se adelantaba al saber de quien se trataba aquella llamada y quería darle un poco de privacidad.
La castaña conversaba distraída y perdió el rastro de su amiga. Empezó a correr por la calle que estaba bastante transitada a esa hora, seguramente Tomoyo había cruzado por aquella esquina… ¿Cómo podía haberla perdido de vista tan pronto?
Corrió para tratar de alcanzarla hasta que sintió el impacto contra otra persona y de ahí, la inevitable caída.
Cerró sus ojos por inercia al saber lo que le esperaba pero una mano fuerte sujetó su muñeca. Permaneció unos segundos así hasta que se reincorporó haciendo múltiples reverencias a modo de disculpa.
Una risa suave interrumpió sus atropelladas palabras – Tranquila señorita, no pasó nada
Su corazón se detuvo por un instante antes de atreverse a mirar a su interlocutor.
- ¡Sakura! – era Tomoyo quien alcanzó a gritar a lo lejos y se acercó corriendo.
- Eres… Eres tú.
ERES? QUIÉN?
Holaa! Espero que estén teniendo un muy buena semana. Aquí un nuevo capítulo
Gracias a la linda Valsmile agregué una parte de Shaoran, la verdad es que no lo mencionaba ni por asomo pero sí, era necesario... Digo, el pobrecito no se murió ni nada jejejeje A estas alturas de la historia ya han pasado 6 años, mucho tiempo no?
En fin... Gracias a todas las bellas personitas por sus reviews, a los lectores frecuentes que están desde el principio y a quienes se vienen uniendo, de verdad me honra saber que me están leyendo y que la están disfrutando ahhh y que me quieren asesinar jajajajaja (en el buen sentido, ya les dije que también quiero hacer lo mismo jejeje)
Un abrazote para todos!
Ale-San
