CAPÍTULO 19

ESTRATEGIAS

Él siempre se caracterizaba por ser un hombre paciente y comprensivo, pero desde que llegó a la ciudad pudo notar que algo muy extraño sucedía con su novia. Quiso pensar al principio que se trataba de estrés y cansancio, pero el ver su forma de interactuar con aquel "amigo de infancia" empezó a darle luces de lo que estaba sucediendo.

Desde que estaban juntos nunca había querido inmiscuirse en el pasado de Sakura, sabía, sin duda alguna, que había tenido una experiencia lo suficientemente dolorosa como para hacer de ella una persona reservada cuando de sentimientos de trataba. Siempre se había mostrado dulce y cariñosa, pero era como si su corazón estuviera revestido por una coraza infranqueable que él confiaba derribar con el paso de los años, pero tampoco podía negar que la curiosidad estaba ahí.

Ahora todo empezaba a verse un poco más claro para él, obviamente no quería dejarse llevar por la paranoia o parecer el novio obsesivo, pero aquella situación encendía unas cuantas alarmas en él. Es decir, si tan solo el comportamiento de ellos dos fuera más normal… Pero siempre estaban a la defensiva y una tensión extraña se percibía en el ambiente. Justo en ese momento pensó que debía confiar en Sakura, y en la sinceridad de sus sentimientos.

Había salido a hacer una llamada, quería saber cómo iba todo en el restaurante y recibió una no muy buena noticia. Su sou chef había sufrido un accidente, estaban tratando de cubrirlo pero con la ausencia de este último y él como jefe, sería un poco complicado que las cosas volvieran a la normalidad.

Acordaron entonces probar un par de días y si la situación era realmente insostenible tendría que suspender sus vacaciones y regresar a tomar su lugar. Cuando escuchó el sonido de la música en vivo buscó regresar pues sabía que Sakura había iniciado su presentación, pero cuando prestó atención a la letra decidió quedarse un poco más atrás, lejos del rango de visión de la castaña.

Él en realidad no estaba acostumbrado a escucharla cantar, pero el sentimiento con el que lo había hecho la noche anterior para él y el que imprimía en ese momento lo hizo darse cuenta que no era paranoia, definitivamente la relación con el joven Li no era cualquier cosa y había impactado de tal manera a su ahora novia que la llevaba a mostrarse como alguien un poco diferente a quien realmente era, uno no siente amargura u odio contra cualquier persona, se necesita haber querido mucho y tener heridas muy profundas para albergar ese tipo de sentimiento.

También pudo ver la expresión desconcertada y dolida del muchacho de ojos ámbar, se notaba que le dolían las palabras pronunciadas en esa canción. Debía actuar, y debía hacerlo pronto, antes de que arrebataran de sus manos a la mujer que tanto amaba.

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No podía dejar de mirarla, y es que si algo no esperaba escuchar eran esas palabras ¿era cierto que ya no le importaba? Al parecer, por fin ella había logrado lo que a él le resultaba tan esquivo: rehacer su vida.

El problema es que era justo lo que él esperaba cuando la dejó ir años atrás, no podía dejar de maldecir ese día en que su cobardía lo había llevado a cometer el peor error de su vida, dejarla ir a ella y tener que resignarse a verla feliz en brazos de otro.

Y ahí aparecía el otro problema: Shaoran Li no se rendía, ya no era ese muchachito pusilánime que retrocedía ante el primer impedimento que encontrara. Sí, Sakura tenía a alguien en su vida y dentro de sus estándares morales debía respetar eso, era lo lógico. También él estaba comprometido, aunque cada día se convencía de que eso era un error más que otra cosa.

Ahora, podía quedarse quieto y que su vida siguiera tal y como estaba y vivir preguntándose qué habría pasado si hubiese tenido el valor de luchar, resignarse a llevar una vida tranquila aunque incompleta. Además, había algo que Sakura no había podido cambiar en todos esos años de lejanía: sus ojos no sabían mentir.

En ese momento la castaña regresaba a su mesa, sin que Shaoran se diera cuenta, ella ya había interpretado tres canciones más pero él estaba totalmente inmerso en sus pensamientos.

Cuando la miró se dio cuenta que en sus ojos había algo de temor y pena, aunque no comprendía por qué.

- Definitivamente derrochas talento – dijo él de manera amable, también Fye se encontraba ya en la mesa

-Gracias Shaoran, a todas estas, ¿tú seguiste tocando?

- Lo hago de vez en cuando para relajarme, la verdad es que no cuento con mucho tiempo, los turnos en el hospital suelen ser extensos.

- ¿No sería genial que cantaran algo juntos? – Ahí estaba Tomoyo, tan oportuna como siempre

- Mi querida Tommy, mucho me temo que ahora soy un pobre principiante al lado de Sakura, no podría avergonzarla de esa manera.

- No digas eso Shaoran, siempre fuiste mejor que yo y aprendiste con mucha más facilidad.

- Entonces ¿no te molesta la idea? – cuestionó el ambarino a su amiga mientras en su rostro se dibujaba una sonrisa torcida, de esas que hacían temblar las rodillas de la castaña. Agradecía internamente estar sentada.

- Para nada Shaoran, además sería como rememorar viejos tiempos, ¿te molestaría Fye?

El rubio en ese momento estaba distraído pero al escuchar su nombre se percató de que le habían preguntado algo.

- Disculpa Cherie, me distraje, ¿qué me decías?

- Hablábamos de que Shaoran y yo solíamos tocar cuando éramos adolescentes y pues nos gustaría tocar algo juntos, no te molesta ¿verdad?

- Claro que no mi amor – respondió él con cariño mientras acariciaba su mano – de hecho me gustaría mucho escucharlos, espero lo puedan hacer pronto.

- ¿Algo te preocupa? – preguntó Sakura con inquietud en sus ojos

- ¿Recuerdas la llamada de hace rato? Bueno, mi Sou chef tuvo un accidente y están improvisando un poco allí para cubrirnos a ambos.

- Eso es terrible, ¿tendrás que regresar?

- Espero que no, todo depende de cómo se den las cosas en estos días, si definitivamente la situación es insostenible, lastimosamente tendré que suspender mis vacaciones.

El rostro de Sakura mostraba verdadera pena y preocupación, con eso Fye quedaba un poco más tranquilo, no tenía por qué dudar, ella lo quería y esperaba que fuera lo suficientemente fuerte para resistirse al pasado y tomar la decisión de romper con todos aquellos lazos de una vez.

- Si tienes que regresar, buscaré la manera de estar contigo por lo menos unos días ¿si?

Aquellas palabras hicieron que Shaoran se diera cuenta que definitivamente sí había un cariño grande y sincero por parte de Sakura hacia el rubio, pero quizá se estaba debatiendo, tendría que buscar la manera de luchar por ella y hacer que se decidiera de una vez. Si definitivamente no lograba su cometido, se haría a un lado para que ella pudiera ser feliz. Pero si algo era seguro, es que no se quedaría cruzado de brazos o huiría como lo hizo en el pasado.

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- Bueno niñas, todo queda en sus manos de ahora en adelante, recuerda Tomoyo que necesitaremos un informe semanal con los reportes de ventas y todo lo relacionado con esta sucursal, confío en tu profesionalismo.

- Claro que sí Nadeshiko, no te voy a defraudar

- En cuanto a ti, hija, mucho me temo que tendrás unos días libres, los creativos junto al director de arte todavía no presentan la propuesta definitiva para las campañas publicitarias, así que… Aprovéchalo, toma tiempo para descansar, aprovecha que Fye está aquí y disfruten el tiempo juntos.

- Si mamá, de todas maneras estaré atenta.

- Lo sé mi niña. Por favor, cuídense mucho, ambas, y no duden en buscarme si necesitan alguna ayuda.

Nadeshiko había insistido en que no la acompañaran al aeropuerto, el día era bastante frío y ella ya tenía dispuesto un vehículo que la llevaría directamente, así que ahí se despedían por un buen tiempo.

Fye también despidió con cariño a su suegra, todavía seguía la preocupación en él respecto a la situación del restaurante pero se negaba a preocupar a su novia. Aunque, una idea un poco ventajosa cruzó por su mente, quizá era la oportunidad que estaba necesitando para alejar un poco a Sakura de ese remolino de sentimientos que se cernía a su alrededor. Ella no tendría trabajo por unos días y al tenerla lejos podría ayudarla un poco a reafirmar sus sentimientos.

- ¿Pudiste contactarte con el restaurante? – indagó Sakura al verlo tan serio e inmerso en sus pensamientos.

Era ahora o nunca. Aprovechar esa oportunidad o ver cómo podía perderla.

- Si mi amor, y al parecer las cosas no van muy bien – no era mentira lo que decía, en realidad no se la estaban pasando bien en el restaurante.

- Entonces… Qué decisión tomaste?

- Tendré que regresar, me pregunto si tu propuesta aún sigue en pie – preguntó el rubio con una expresión de súplica en sus ojos.

Sakura se sintió confundida en ese momento, empezó a sopesar la situación, sabía que hasta que no llegara la propuesta publicitaria no tendría trabajo que hacer más que apoyar a Tomoyo, su novio necesitaba apoyo en ese momento, pero a pesar de eso no entendía – o se negaba a entender – qué era lo que la ataba a aquella ciudad, no quería irse, no en ese momento, pero no podía arriesgar su relación y su vida – por decirlo de alguna manera – con base en supuestos.

- Claro que sí, vamos a buscar vuelos disponibles – respondió ella con una sonrisa y tomándolo de la mano – de haber sabido que esto sucedería habríamos vuelto con mamá, pero bueno, iré a preparar mi equipaje.

Fye sonrió con suficiencia, estaba empezando con pie derecho su esfuerzo por permanecer al lado de Sakura y poder por fin consolidar su relación, daría el todo por el todo esta vez porque sabía que el tiempo jugaba en su contra.

Al otro lado de la sala una imperturbable y analítica Tomoyo observaba la situación con cuidado, nunca había visto esa expresión en el rostro de Fye, era como si fuera una persona diferente de quien había conocido, y no se decidía de si esto era malo o no, pero vio decisión en su mirada y sospechó que aquella situación en París quizá no fuera tan apremiante, seguramente su amiga tendría una decisión muy seria que tomar y la verdad era que no quería estar en sus zapatos.

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Estaba retomando ese terrible hábito que había adquirido años atrás: la bebida; pero es que lastimosamente era la única forma que tenía para soportar esa situación. Sakura Kinomoto, esa niña a la que nunca había podido sacar de su corazón, el destino cruel la había puesto de nuevo en su camino solo para ver como rehacía su vida feliz con otro hombre.

Pero por otro lado seguía convencido de que aún había algo por lo cual luchar, su corazón le gritaba que no era el momento para darse por vencido, ya lo había hecho una vez por pura y legítima estupidez, ahora no podría perdonarse a sí mismo el retirarse sin luchar.

Se levantó tratando de lidiar con el dolor de cabeza que le atormentaba y fue a buscar aquel instrumento que siempre tenía con él, el cuero desgastado del estuche era evidencia de ello. Al abrirlo se encontró con aquella fotografía que le había costado tanto conseguir y era su especial tesoro. La oprimió con fuerza contra su pecho, no quería seguir viviendo con esa sensación de vacío.

Tomó el instrumento y se aseguró de afinarlo correctamente antes de escuchar aquellas notas que dejara en el olvido. Pero justo cuando iba a empezar con su canción el sonido de su celular lo interrumpió, así que fue en busca del aparato verificando el ingreso de un mensaje.

Shaoran: lamento decirte que estaré ausente de la ciudad por unos días, me disculpo por no poder estar en el restaurante pero espero regresar muy pronto. Recuerda que tenemos un compromiso de tocar juntos, no lo olvides y aprovecha para practicar. Un abrazo. Sakura

Tomó de nuevo el instrumento en sus manos y empezó a interpretar una tonada, la única que llegó a su mente en ese momento.

CÓMO DECIRTE NO – franco De Vita

Cómo decirte no, si se bien que estoy mintiendo

Cómo decirte no, si eso no es lo yo que siento

Cómo decirte no y borrarte de mis sueños

Cómo decirte no y si te he visto no me acuerdo

Y he tratado de escaparme, de salirme de esta historia,

Porque entiendo que fui yo en último en llegar

Pero el corazón no entiende y no sabe de contar

Si es que hay uno o más de uno, para él eso es igual

Y es por eso que prefiere compartirte, antes de perderte

Y seguir soñando, y seguir viviendo y seguir pensando

Que algún día las cosas cambiarán para bien o para mal

Es muy tarde para regresar

Cómo decirte no, si me bailas en los sesos

Cómo decirte no, si te calaste hasta en mis huesos

Cómo decirte no y salirme de este infierno

Como decirte no y se te he visto no me acuerdo

Y he tratado de escaparme de salirme de esta historia

De esfumarme y de perderme y de borrarme de una vez

Pero el corazón insiste, ¿qué será lo que le diste?

Que no es capaz de sustituirte y comenzar una vez más

Y comenzar una vez más.

Pero lo sabes bien que hasta es capaz de compartirte, antes de perderte

Y seguir soñando y seguir viviendo y seguir pensando

Que algún día las cosas cambiaran para bien o para mal

Ya es muy tarde para regresar.

Impotencia. Frustración. Era lo único que sentía en ese momento, si su mente racional dejara de funcionar en ese instante como amenazaba con hacerlo, habría corrido para detenerla, para decirle que no podía irse con él, que se quedara a su lado… ¿Para qué? De repente la carga de sus responsabilidades y el compromiso adquirido pesó sobre sus hombros, mientras estuviera en esa situación definitivamente no podría hacer nada para recuperar a la castaña.

- Sakura… Mi querida Sakura – fue lo último que susurró abrazado a su guitarra sintiendo que le dolía el alma.

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Tres días habían pasado desde la partida de Sakura y Fye, Tomoyo y Eriol se encontraban en la oficina de la segunda compartiendo un té que tenía la maravillosa virtud de dar un poco de calor a las frías tardes Neoyorkinas, el chico de lentes había regresado hacía poco, pues sabía que las cosas con Shaoran no iban del todo bien y era precisamente lo que hablaba con su amiga.

Justo había llegado el día anterior, encontrándose con una sospechosa cantidad de botellas vacías en la cocina, no sabía que habían tenido una fiesta… Pero lo encontró ahí, tirado en la cama despreocupadamente y vestido, su guitarra al lado y aquella fotografía que estaba un poco ajada y comprendió de inmediato lo que estaba pasando.

- El caso Tomoyo es que siento temor de volverlo a ver como en aquellos días cuando dejó a Sakura hace seis años. Le costó mucho adaptarse a esa situación y aunque ahora las circunstancias son diferentes está reaccionando de la misma manera.

- Lo que no logro comprender Eriol es ¿por qué se comprometió?

- Es algo que nadie comprende, con Amy se conocieron desde que empezaron en la facultad "casualmente" siempre estaban en el mismo lugar, tomaban las mismas clases aunque fueran electivas, la residencia también y ella siempre estuvo ahí… Con el tiempo él se arriesgó a darle una oportunidad y se sintió cómodo a su lado, es como cuando tienes una herida y simplemente aplicas algún tipo de anestesia sobre ella, el buscar una cura definitiva deja de importar, con tal de no volver a sentir dolor. Además, la forma de ser de ella le ha facilitado mucho las cosas, nunca tienen un conflicto, en realidad podría decirle que ella no le ha dado motivos para terminar.

- ¿Se puede vivir así?... Es un poco triste si piensas en ello.

- Todo tiene sus consecuencias mi querida Tomoyo, pero me temo que mucho no podemos hacer si él no toma una decisión real al respecto. Además, por lo que pude ver, Sakura tiene una vida estable.

- Eso es cierto, pero aunque no es lo mismo que Shaoran, podría decir que es algo similar, ella se acostumbró a Fye, él siempre ha estado ahí y es un muy buen hombre, pero nadie puede engañar al corazón Eriol – decía la amatista con un deje de melancolía en su voz –

- En fin, tiempo al tiempo, querida amiga… Tiempo al tiempo…

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Su estadía en París estaba por terminar, habían sido días maravillosos pues Fye no escatimaba en atenciones para con ella, cada día la sorprendía con un plan más romántico que el anterior y aunque se sentía feliz, también había un cierto deje de culpabilidad, o quizá era tristeza… ni ella misma lo sabía, solo que no encontraba la manera de corresponder apropiadamente a todo lo que él hacía.

Era sábado, el último día que estaría en París pues la propuesta ya había sido presentada y por ese motivo su querido novio le había prometido una cena especial.

Se puso un hermoso y sobrio vestido que resaltaba su elegancia, sería su despedida durante un buen tiempo ya que con la cantidad de trabajo que tendría no sabía cuándo volverían a verse. Así que se propuso a estar totalmente dispuesta para disfrutar su última noche juntos y estar 100% con él sin que sus traicioneros pensamientos viajaran a otro lugar aunque fuera por lapsos realmente cortos.

Curiosamente, esa noche no cenarían en el restaurante como de costumbre, según Fye no quería ser interrumpido con preguntas tontas como la consistencia de una salsa o el cumplirle los caprichos a un cliente frecuente.

Se trataba de un lugar discreto pero en un sector muy exclusivo, al entrar se encontraba con unas escaleras bellamente decoradas con pequeñas flores blancas y el lugar era iluminado solo con velas, él la esperaba en la puerta con su particular sonrisa y extendió su mano al verla para tomarla e ingresar juntos, ella miraba con curiosidad el lugar al que ingresaba hasta que se encontraron ubicados en un hermoso balcón con una vista privilegiada de la torre Eiffel, la mesa decorada, un par de meseros discretamente ubicados en un espacio más bien escondido del lugar. El balcón en su totalidad estaba cubierto con enredaderas y las mismas flores blancas. Se notaba que lo habían arreglado para darle un aspecto bohemio y romántico aunque en esa época tan cercana al invierno ya no había flores, se notaba el empeño que había puesto su novio en sorprenderla.

La cena transcurría en completa calma, si algo no podía negar era que la presencia de Fye le transmitía una paz y tranquilidad que nadie más lograba, nunca tenía esa sensación de adrenalina o excitación – no en el tema sexual, eso era algo aparte – sino más bien no sentía esa revolución en su estómago o su corazón estremecerse… Tal vez eso no volvería a sentirlo, pero sentirse en paz estaba bien, todo aquello se sentía bien en realidad.

- Sakura, mi amor… Esta es una noche muy especial para mí, el solo tenerte a mi lado es… No sé cómo explicarlo, pero es como si me sintiera completo en todos los sentidos y así ha sido desde que te conocí. Sé que por nuestras circunstancias actuales quizá no hemos podido avanzar como lo hubiese querido.

Oh…Oh…

- Pero lo cierto es, mi pequeña flor de cerezo, que no quiero pasar mi vida sin ti en ella. Todo lo que soy y todo lo que tengo te pertenece, mi corazón solo late por ti y… Te necesito Sakura, juro con mi vida que cada día me esforzaré por darte aunque sea un poco de la felicidad que tú me proporcionas solo con sonreír. Por favor, sé mi esposa.

Por Dios, la pobre Sakura estaba estática en su sitio, había escuchado con claridad cada palabra y pensaba en qué debía responderle, qué era lo correcto, qué era lo que en realidad sentía. Fye no merecía cualquier respuesta, él no, si le decía que sí sin estar segura, ambos sufrirían por eso, pero decir sí no era algo que estuviera en sus planes en ese momento, era demasiado imprevisto y más aún cuando ese gusanito de la duda estaba posado en su corazón desde el momento en que encontrara de nuevo esos ojos ambarinos.

Respiró profundo en cuanto vio la hermosa sortija que el hombre frente a ella le ofrecía, sí, sería la bruja, la peor porquería del mundo, pero él no merecía otra cosa que no fuera sinceridad.

- Fye – respondió ella suavemente mientras ayudaba a empuñar la mano de su novio encerrando así la sortija – No

El rostro de sorpresa y congoja que se dibujó en el perfilado rostro de Fye hizo que su corazón se contrajera con fuerza, se acercó rápidamente a él y lo envolvió en sus brazos.

- No se trata de un no definitivo… Solo, no ahora. Me tomaste por sorpresa y sabes cuán renuente soy a todo esto y no puedo simplemente mentirte, te quiero demasiado para hacerte eso. Solo dame unos días y te daré una respuesta definitiva.

- Y entonces… ¿Qué?

Sakura lo miraba tratando de obtener una respuesta un poco más clara, la verdad era que no entendía a qué se refería con esa pregunta tan abierta.

- Digo que si… Terminamos

- ¿Quieres terminar conmigo? – preguntó ella sorprendida

- No, solo supuse que al no aceptar…

- Fye, no es eso lo que quiero – respondió Sakura acariciando el rostro níveo de su novio con cariño – Como te dije solo me tomaste por sorpresa pero no quiero separarme de ti.

- Sakura, te amo y no quiero perderte.

La castaña solo lo abrazó de nuevo en respuesta, quería transmitirle de esa manera lo que sus labios no podían expresar, pero estaba realmente preocupada, si antes estaba un poco confundida… Ahora lo estaba más.

Hola!

Siii lo sé, me quieren matar! Solo les pido un poco más de paciencia, las cosas tienen que llegar a cierto límite para hacerlos tomar importantes determinaciones. Pero (y reitero como respuesta a quienes me han preguntado), saben que aunque sufran un poquito, jamás los dejo separados, no podría!

En fin, algunos, en reviews anteriores manifestaron que el tema de Amy era relacionado con interés económico pero... No, lo de ella es un poquito más serio y lo verán más adelante, pero con esto que pasó, notarán que nuestros dos protagonistas empezarán a replantearse las cosas.

A todos muchas gracias por sus reviews, recuerden que a quienes escriben como invitados me resulta imposible responderles de manera directa.

Ksakura Rostran: Ni lo digasss yo no los quiero ver separados jamás de los jamases, pero... Todo en la vida tiene consecuencias como bien lo dijera Eriol y lo que hizo Shaoran terminó por afectarlos de tal manera que justo ahora lo están experimentando, pero reitero, tranquis que no hay triunfo sin sufrimiento y los verás juntos.

Daniel: Siiii! aquí ya empezó, la que me recomendaste está en lista de espera, necesito el momento adecuado para incluirla.

Itzelita: Gracias por tus palabras, tienes mucha razón, así se valorarán mucho más.

Sakurale 27: jejejejej siiii lo sé, son unos reverendos lentos los dos, pero también las experiencias los han hecho así y muchas veces el amor se confunde con querer o peor aún, con agradecimiento, pero poco a poco, ya verás se resolverán las cosas... Respecto a Fye, no es tonto, se hace... Como puedes ver él sí se da cuenta de lo que sucede, pero prefiere no confrontar las cosas sino actuar de manera sigilosa (cosa que no es que ayude de a mucho jejeje) pero calma querida amiga, ellos seguirán su camino.

Bueno, no siendo más mis estimados lectores, los dejo deseándoles un excelente fin de semana

Abrazos y besos

Ale-San