CAPÍTULO 20
CONFUSIÓN
A pesar de estar cansada y ser un vuelo algo pesado no pudo conciliar el sueño, su corazón estaba hecho un nudo, no sabía qué hacer entre lo que le generaba Shaoran y la propuesta de Fye, ¿en qué momento su vida tranquila se había convertido en eso?.
Pero antes de aceptar cualquier propuesta por parte de su novio, tenía que verlo a él, comprobar de alguna manera que existía alguna posibilidad para ellos… Era una locura, lo sabía, pero quizá…
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Esa semana había sido un completo desastre, estaba retomando un viejo y terrible hábito, se acostaba totalmente ebrio y tomaba su guitarra tratando de depositar toda su melancolía en ella, encontrarla de nuevo solo para perderla, todo era un cúmulo de errores.
Eriol llegó justo en la mitad de aquella semana, pasaban un buen tiempo conversando y su amigo trataba de distraerlo de la bebida, en realidad llegando al fin de semana se había calmado un poco y el inglés procuraba hacerlo entrar en razón.
La realidad, era que ambos se estaban ahogando en un vaso con agua, en sus respectivas relaciones solo por compromiso, aún cuando era obvio lo que sus corazones deseaban; pero ambos estaban tan aferrados al pasado, a sus temores e inseguridades que no sería fácil que se dieran cuenta de su situación.
- Vamos Shaoran, salgamos un rato, podemos ir donde Tomoyo
El ambarino lo miró con cierto recelo, pero su amigo tenía razón, debía salir y despejar sus ideas un poco, además que durante esos días había podido percatarse del error cometido al comprometerse con Amy, la consideraba una buena mujer que no merecía estar al lado de un hombre que no pudiera amarla.
Era el momento de empezar a enmendar todos los errores que habían iniciado seis años atrás, luego de resolver ese asunto se dedicaría a reconquistar a quien había sido desde siempre la dueña de su corazón.
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Llegaba el fin de semana, había sido sumamente tedioso estar en el hospital sin poder ver a Shaoran, y mucho más cuando su mente imaginaba un sinfín de escenarios de él compartiendo con esa mujer, así que pidió con una de sus compañeras cambio de turno y poder viajar a Nueva York por lo menos dos días, así podría monitorear la situación y estar pendiente de lo que estaba sucediendo.
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- ¿Y sabes cuándo regresa? – preguntaba Eriol a Tomoyo
- No lo sé, tiene su teléfono apagado y no sé si sucedió algo, pero supongo que debe llegar pronto, la propuesta publicitaria ya está lista y sabes que es muy responsable en su trabajo. ¿Shaoran cómo sigue?
- Un poco mejor, por lo menos tiene todo más claro respecto a su relación con Amy y lo que piensa hacer de ahora en adelante.
- Es increíble cómo las personas podemos llegar a complicarnos tanto la vida con decisiones que son en realidad sencillas.
- Debe ser eso…
- ¿El qué?
- Por qué no me enamoro… No me gustan las complicaciones – respondió tranquilamente Hiragizawa
- ¿Lo dices en serio? ¿Nunca?
- He tenido novias, aventuras… No me quejo – dijo este con una sonrisa torcida en sus labios
- Eres terrible Eriol
- No preciosa, práctico. Solo eso. O ¿qué me dices de ti? Eres una mujer muy hermosa y talentosa, estoy seguro de que estás sola por elección, no por falta de opciones.
- Bueno, en eso tienes razón, la verdad es que me aterra caer en asunto del amor, estoy bien así.
- Somos muy parecidos Tomoyo
- Lo sé.
- ¿De qué están hablando? – interrumpió Shaoran
- Cosas sin importancia ¿Cómo estás? – pregunta Tomoyo con evidente preocupación
- He estado mejor Tommy, pero bueno chicos, saben que al ser fin de semana el restaurante estará lleno y quisiera… Lanzarme al ruedo
- ¿Vas a cantar?
- Me gustaría hacerlo. ¿Qué opinan?
- Sabes que te apoyamos en todo, Shaoran
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Al igual que en París, el gélido clima era el común denominador de la ciudad en la que acababa de aterrizar, se encargó de cubrirse lo suficiente para que frío no terminara por hacerle daño, tomó un taxi y se dirigió a su apartamento, supuso que Tomoyo estaba allí aunque la verdad era que prefería estar sola.
Desde la propuesta de Fye su corazón no la dejaba tranquila, sentía un desasosiego totalmente indigno de ella que se caracterizaba por ser una persona ecuánime y tranquila, pero es que sentía que su vida se estaba definiendo en ese momento.
El camino se le hizo corto, ingresó al apartamento y no hubo rastro de que alguien más estuviera allí, dejó el equipaje y se dejó caer en su cama para descansar; necesitaba dormir, apagar su cerebro por un rato para dejar de pensar y que aquellos ojos ambarinos dejaran de perseguirla. No era un secreto que era ese el motivo por el cual no había aceptado la propuesta de Fye.
Pero de nada sirvió, pronto se encontró incómoda con la cama, con la ropa, el ambiente, todo a su alrededor la incomodaba; necesitaba respuestas y las necesitaba en ese momento.
Tomó su bolso y se dispuso a salir del apartamento, aun no encendía su teléfono, no quería que nadie interrumpiera su pequeño arranque de valentía, pues justo en ese momento estaba dispuesta a confrontarlo, saber definitivamente si lo que había en su cabeza eran solo ideas producto de sus deseos frustrados o en realidad algo más sucedía entre Shaoran y ella.
Tenía la dirección del apartamento donde se hospedaban porque Eriol se lo había dado en algún momento y la verdad era que no quedaba demasiado lejos; caminó por entre las frías y atestadas calles de la ciudad hasta que se encontró frente a un edificio de no muchos apartamentos, un sector tranquilo que evocaba las mejores imágenes de un otoño neoyorkino.
No quiso tocar el timbre, aprovechó la salida de uno de los habitantes –supuso ella- y se coló hasta el interior de la edificación, con las piernas un poco temblorosas y expectante en torno a la conversación que iba a tener y cuando menos lo pensó ahí estaba. Apartamento 4B
Respiró profundo un par de veces y al sentir ruido dentro del apartamento su corazón empezó a latir desbocado, por fin podría confrontar sus sentimientos y darse cuenta de lo que estaba pasando a su alrededor. Llamó a la puerta un par de veces y sintió los pasos acercarse cada vez más.
Por fin el sonido de la puerta abriéndose, todo pasó como en cámara lenta pero nada fue como lo imaginaba.
- Ah, hola Sakura – una sonrisa maliciosa se posaba en los labios femeninos.
Amy, la prometida de Shaoran había abierto la puerta ataviada únicamente con una pequeña bata semitransparente y su cabello suelto.
En ese momento la castaña perdió el aliento, las palabras quedaron estancadas en su garganta incapaces de salir, pero algo tenía que decir, no podía quedarse ahí parada como estatua y mucho menos cuando sus ojos empezaron a arder.
- Hola Amy… Que gusto verte – trató de fingir lo mejor que pudo, igual que la primera vez, pero en esta ocasión era mucho peor, por lo menos antes estaba vestida y no tenía esas ideas carcomiéndole la cabeza, porque el motivo para que ella estuviera de esa manera, no podía ser porque estaba tomando el té con Shaoran.
Se sintió estúpida, ¿cómo pudo siquiera pensar que habría una oportunidad para ella? En ese momento lo único que le quedaba era salir con un poco de dignidad de esa bochornosa situación.
- ¿Quieres tomar algo? Shaoran salió por un rato, seguramente regresará pronto. Pasa por favor, mientras me cambio por algo más apropiado, comprenderás que no esperábamos a nadie – terminó diciendo con sorna la pelirroja.
- No, no te preocupes, en realidad buscaba a Eriol, no era mi intención interrumpir.
- De todas maneras sigue, no he visto a Eriol hoy, seguro está en el restaurante.
- Ya veo… Nuevamente disculpa la intromisión, que tengas linda noche.
Dio media vuelta sorprendida de su propio autocontrol, pero las lágrimas amenazaban con salir a borbotones de sus ojos verdes y su corazón dolía como hacía muchos años no lo hacía.
Solo una cosa pasó por su mente en ese momento, tomaría su teléfono y llamaría a Fye, ya basta de darle vueltas al asunto y correr tras un imposible, aceptaría su propuesta y sabía – o por lo menos esperaba – que con los años pudiera ser verdaderamente feliz.
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Los tres amigos se encontraban sentados en una de las mesas principales como era su costumbre, sabían que esa noche era muy concurrida y Shaoran se enfrentaría por primera vez al público; había escuchado un sinfín de cumplidos por parte de los músicos de la banda respecto a Sakura, no solo sobre su talento y habilidad sino su dulzura y amabilidad con todos y eso él lo sabía, sí que lo sabía.
Cerveza en mano veían como poco a poco el lugar se llenaba y hablaban sobre la situación de Shaoran quien por fin había tomado una decisión respecto a su situación con Amy.
- Definitivamente lo mejor es terminar mi relación con ella, la verdad nunca me había detenido a pensar lo inconveniente que sería y que mis sentimientos por ella no corresponden a los que debería tener por la persona con quien pasaré el resto de mi vida.
- Sabes que haces bien amigo – le respaldaba Eriol – más allá de tu situación con Sakura, necesitas replantear tu vida en ese aspecto.
- Mejor solo que mal acompañado como sueles decir – respondió Shaoran con una sonrisa a su amigo inglés – pero aun así no me voy a rendir con Sakura, sé que con los años construyó una vida y que quizá sus sentimientos hacia el francés sean fuertes, pero en sus ojos puedo ver que no le soy indiferente y tengo que intentarlo.
- Bien dicho Shaoran, y aunque Fye es un buen amigo y con los años ha estado al lado de Sakura, yo solo quiero verla feliz, realmente feliz…
En ese momento llamaron a Shaoran para que empezara con su repertorio, pero también una persona ingresaba ligeramente mojada por la lluvia y se ubicó en la barra tomando esta vez algo un poco más fuerte que una cerveza. A pesar de no estar cerca, él conocía esa expresión a la perfección, la tristeza se había adueñado de los rasgos femeninos, incluso, sin poder verla de manera directa podría jurar que había estado llorando.
Como quisiera correr hacia ella y abrazarla hasta hacerle olvidar aquel amargo sentimiento que la consumía, no podía siquiera imaginar qué cosa pudo haber sucedido para que ella llegara en ese estado, maldijo en su interior a quien fuera estaba causando que su querida Sakura se sintiera así, sin tener idea siquiera de que fuera él mismo… Bueno, en cierto modo.
- Buenas noches para todos – saludó sonriendo al público, hizo la presentación correspondiente mientras veía como las mujeres del lugar lo veían con algún tipo de fascinación – Espero que podamos amenizar su velada con nuestras melodías y esta primera canción, tiene un significado muy especial para mí.
MI HISTORIA ENTRE TUS DEDOS – Gianluca Grignani
Yo pienso que no son tan inútiles las noches que te di
Te marchas y qué, yo no intento discutírtelo, lo sabes y lo se
Al menos quédate solo esta noche, prometo no tocarte, estás segura
Hay veces que me voy sintiendo solo porque conozco esa sonrisa tan definitiva
Tu sonrisa que a mí mismo, me abrió tu paraíso.
Se dice que con cada hombre hay una como tú
Pero mi sitio lo ocuparás con alguno igual que yo, mejor, lo dudo
Por qué esta vez agachas la mirada
Me pides que sigamos siendo amigos
Amigos para qué maldita sea, a un amigo lo perdono
Pero a ti te amo
Pueden parecer banales mis instintos naturales
Hay una cosa que yo te he dicho aún
En mis problemas sabes que se llaman tú
Solo por eso tú me ves hacerme el duro
Para sentirme un poquito más seguro
Y si no quieres ni decir en qué he fallado
Recuerda que también a ti te he perdonado
En cambio tú, dices lo siento, no te quiero
Y te me vas con esta historia entre tus dedos
Qué vas a hacer, busca una excusa y luego márchate
Porque de mí, te debieras preocuparte, no debes provocarme
Que yo te escribiré un par de canciones
Tratando de ocultar mis emociones
Pensando pero poco en las palabras
Y te hablaré de la sonrisa tan definitiva
Tu sonrisa que a mí mismo me abrió tu paraíso.
Hay una cosa que yo te he dicho aún
En mis problemas sabes que se llaman tú
Solo por eso tú me ves hacerme el duro
Para sentirme un poquito más seguro
Y si no quieres ni decir en qué he fallado
Recuerda que también a ti te he perdonado
En cambio tú dices lo siento, no te quiero
Y te me vas con esta historia entre tus dedos
Los aplausos no se hicieron esperar, pero su atención estaba totalmente puesta en la mujer de cabello castaño que todavía se encontraba en su silla y su actitud había pasado de deprimida a sorprendida. Tal vez la letra no era por completo reflejo de su realidad, pero sí tenía algo cierto, algo que él necesitaba que ella entendiera, jamás podrían ser solo amigos, jamás podría perder el valor que tenía en su corazón como la persona más importante.
Ella no hizo señal de irse, así que él continuó con el repertorio que tenía preparado, lo que menos quería era que los otros sospecharan si salía de ahí sin previo aviso, pero fue lo que tuvo que hacer cuando al pasar la tercera canción la vio pagar la cuenta y levantarse con toda lentitud de su lugar.
Se disculpó con la banda y sus amigos, tomó su abrigo y salió a toda prisa del lugar en busca de Sakura. No sabía qué le había pasado, por qué se veía tan triste y por un momento algo se iluminó dentro de él, quizá había terminado su relación con Fye y por fin tendría la oportunidad que tanto esperaba.
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Al salir del apartamento de Shaoran una llovizna minúscula caía en la ciudad, perfecto, pensó la castaña, pero no quería llegar a su apartamento y más después de las imágenes que habían quedado cruelmente grabadas en su memoria. Necesitaba un trago, sabía que quizá Tomoyo y Eriol estaban en el restaurante… Shaoran, por otro lado, quizá estaba presuroso por regresar a los brazos de su prometida quien estaba tan dispuesta esperándolo.
Empezó a llorar amargamente, lo hizo las calles que anduvo desde el edificio hasta que llegó al restaurante, uno de los porteros al reconocerla le abrió paso de inmediato. Como lo imaginó, el lugar ya estaba lleno así que no le sería difícil perderse entre los comensales.
Pidió un whiskey, necesitaba algo fuerte para sopesar lo que le estaba pasando en ese momento, vio a lo lejos en una de las mesas principales a Tomoyo y a Eriol, pero también divisó a Shaoran quien tomaba parte en el escenario, sonrió al verlo, hacía muchos años no lo escuchaba cantar y aunque su corazón se sintiera tan dolido tampoco podía negar cuánto lo amaba.
Saludó al público como ella solía hacerlo y ahí estaban, aquellas mujeres atrevidas que a pesar de tener pareja se les iban los ojos al verlo, era verdaderamente molesto.
Escuchó con toda atención la primera canción y sintió como si le hablara directamente a ella. Pero ¿por qué lo hacía? ¿Por qué decía ese tipo de cosas cuando su prometida estaba en su apartamento semidesnuda? ¿Qué clase de juego cruel podía ser ese?
Se sentía ridícula, patética, ¿cómo podía seguir amando tanto a una persona que a todas luces no era para ella? ¿por qué insistía en ignorar que el destino no los quería juntos?
Tomó de nuevo el teléfono en sus manos, lo encendió para encontrarse con una importante cantidad de mensajes que no se interesó en leer. Solo miró los de Fye donde preguntaba insistentemente cómo estaba, qué tal su viaje, seguramente estaba preocupado porque no se había comunicado con él.
Sí, acepto casarme contigo ¿Cuál era la forma correcta de decirlo? – Sinceramente para variar – jugaba impacientemente con su teléfono, estaba jugándose su futuro. Por un lado, estaba correr tras un hombre prohibido, comprometido, un espejismo, pero uno al que amaba con todo su corazón
Por el otro lado, un hombre que la amaba, que estaba dispuesto a pasar la vida a su lado y de deshacía en atenciones para con ella, alguien que siempre se esforzaba por verla sonreír… Pero a quien no había podido amar, aun cuando la sombra de Shaoran no estaba alrededor.
Sí, acepto casarme contigo, escribió lentamente en su celular, tomándose el tiempo para cada letra y terminó la oración con un sonoro suspiro. Tomó su cartera y pagó la cuenta.
Al salir del restaurante se dio cuenta que la lluvia no amainaba, no tenía un paraguas o abrigo que pudiera salvaguardarla de la lluvia, pero qué más daba, el clima estaba en perfecta consonancia con los sentimientos de su corazón. A pesar del clima, había bastante gente en las calles y ella caminaba con lentitud, necesitaba eso, reflexionar, detenerse por un momento y retomar la perspectiva de las cosas; pronto se encontró frente a la vitrina de un gran café, viendo como las personas en su interior se refugiaban en el calor no solo del lugar, sino de aquella deliciosa bebida, a su mente vino un chocolate caliente, pero también observó las sonrisas sinceras, los amigos entrañables y las parejas que sin palabras expresaban cuánto se amaban.
Sonrió con melancolía ante el espectáculo frente a sus ojos, ¿por qué le resultaba tan esquiva la felicidad? No era como si estuviera pidiendo un imposible, solo quería sentirse así: cálida, tranquila, como hace muchos años lo estaba al lado de su persona especial.
Un peso cayó sobre sus hombros y unas palabras tan cálidas como el chocolate caliente que solía tomar con él.
- Te vas a resfriar – dijo él con delicadeza mientras ponía el grueso abrigo sobre los hombros de la castaña
Ella solo lo miró, sus ojos enrojecidos por las lágrimas y sus labios sellados, absolutamente nada qué decir, en realidad no sabía por qué… Quizá el frío, la sorpresa, la tristeza…
- Caminas muy rápido para ser tan pequeña – continuó diciendo él con esa sonrisa que podía descongelar hasta el más frío corazón
- Tú… Cómo…
- Te vi en el restaurante, estaba muy preocupado por ti Sakura, no me gusta verte triste y eso lo sabes – las dulces palabras del ambarino iban acompañados por suaves caricias sobre su rostro. Quería abrazarlo con todas sus fuerzas y llorar hasta que las lágrimas se agotaran, pero solo asintió en silencio y empezó a caminar de nuevo.
- No sé lo que sucede Sakura, pero sabes que movería cielo y tierra solo por verte sonreír, vamos te llevaré a casa
Y de nuevo ella asintió en silencio, ¿por qué le decía eso? ¿Qué clase de broma cruel era aquella? Sabía que su prometida lo estaba esperando y aun así no dejaba de decirle esas cosas para ilusionarla falsamente.
El camino transcurrió en completo silencio y pronto se encontraron frente al edificio donde compartía apartamento con Tomoyo. Lentamente se quitó el abrigo de sobre sus hombros y se lo entregó. - Gracias Shaoran.
- Sakura, déjame acompañarte, necesito asegurarme que estás bien.
- No te preocupes, te están esperando – obviamente ella pensaba en Amy, pero él que no tenía ni idea de los pensamientos de la castaña pensó en Eriol y Tomoyo que se quedaron en el restaurante
- Eso no es problema Sakura, tú eres prioridad – la chica volvió su rostro para que él no viera las lágrimas que amenazaban nuevamente con salir
– necesito estar sola Shaoran, solo… Hablamos luego.
Sin esperar que él dijera nada más se adentró en el lugar ingresando rápidamente al elevador. Se llevó las manos al rostro para tratar de contener los sollozos que salían con fuerza de su garganta. Todo esto era una terrible desgracia.
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No pudo evitar preocuparse al dejar a Sakura en ese estado, estaba totalmente intrigado sobre lo que pudiera estarle pasando pero tampoco podía obligarla si ella no quería estar con él, esperaría al día siguiente para averiguar lo que pasaba. Tomó un taxi con prontitud, detestaba el frío, a pesar de experimentarlo toda su vida jamás se acostumbraría. Ya no tenía sentido regresar al restaurante, así que se encaminó a su apartamento.
Ingresó tranquilamente cuando notó que su habitación estaba tenuemente iluminada. No recordaba haber dejado ninguna luz encendida, así que se deshizo de su abrigo y se adentró en el lugar. Cuál sería su sorpresa al encontrarse a una Amy semidesnuda recostada de forma sugestiva en su cama, a su alrededor velas de diferentes tamaños…
- ¿Qué… Qué haces aquí?
- Te extrañaba mi amor, me hiciste esperar mucho – respondió ella con voz melosa
Verla así le produjo todo menos excitación, y un mal presentimiento se coló en su mente.
- No me gustan este tipo de "sorpresas" debiste avisar antes de llegar.
- Soy tu prometida Shaoran, es normal que te extrañe y quiera sorprenderte… Ven aquí, te ayudaré a relajarte.
Él se alejó de ella visiblemente ofuscado, la paciencia no era una de sus más grandes virtudes.
- ¿Pero cuál es el problema Shaoran? – Respondió la pelirroja molesta – además al parecer no soy la única que aparece por acá sin ser invitada
- ¿Qué dijiste? – aquellas palabras resonaron en su mente dándole fuerza a la idea que había tenido en un principio.
- A tu "amiguita de infancia" – respondió ella con ironía
- ¿Sakura estuvo aquí? – la pregunta de Shaoran sonó más a amenaza que a interrogante y Amy pudo notarlo en su mirada, la verdad es que nunca lo había visto así.
- Bu… Bueno… Pues sí, más temprano vino, dijo que buscaba a Eriol.
- Maldita sea, dime por favor que no te vio… Así – dijo él señalando su insinuante atuendo.
- Pues sí, ¿cuál es el problema? Yo te estaba esperando.
- Demonios, ¡demonios! – musitaba él yendo de un lado a otro en la habitación, ahora todo encajaba, la actitud de Sakura era totalmente comprensible y aunque le sería difícil enmendar esa situación no podía evitar sentirse emocionado al confirmar que sí lo quería, tenía que verla y por fin hablar de ella sin más dilaciones.
Tomó a Amy del brazo advirtiéndole que cuando regresara hablarían del tema, pero bastaba su voz ofuscada y su ceño dramáticamente fruncido para saber que las cosas no estaban bien para ella.
Salió del apartamento dando un portazo y tomó su teléfono.
- Tommy soy yo… Sí, sí, perdón por salir así, es una larga historia pero necesito pedirte un favor, tengo que hablar con Sakura con urgencia… Sí, llegó hoy, estuvo en el restaurante y… Luego te cuento pero necesito hablar con ella, ¿podrías quedarte con Eriol por esta noche? No sé cuánto pueda tomarme todo esto pero ya me cansé de darle largas al asunto… Gracias, sabía que podía contar contigo.
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Había tenido un día terrible y para completar, no se sentía del todo bien, quizá aquella lluvia si había terminado por afectarle. Se quitó la ropa mojada y se puso el pijama más abrigador que pudiera encontrar, empezó a preparar un delicioso té y con eso seguramente por fin podría descansar, dormir sería lo único que quitaría todas esas imágenes y confusión de su mente, aunque fuese por unas horas.
Se estaba secando el cabello cuando escuchó que llamaban a la puerta, era extraño, Tomoyo tenía sus propias llaves, así que con sus reservas abrió.
Ahí estaba él, respiraba agitadamente mientras se sostenía del umbral de la puerta.
- Shaoran ¿qué haces aquí?
- Necesito… Necesito hablar contigo, Sakura
- Shaoran, no es el momento…. Por favor, necesito descansar.
- Sakura, ya no más – respondió él empujando la puerta con suficiente fuerza para que quedara por completo abierta – hemos estado corriendo en círculos, perdiendo el tiempo, cuando ambos sabemos lo que nuestro corazón desea.
La castaña empezó a retroceder ante la cercanía de Shaoran; tenerlo así, frente a ella la hacía sentir débil y vulnerable, tropezó un poco contra una pequeña mesa y sintió los brazos fuertes sujetarla de la cintura para evitar que cayera.
- Sakura, yo te amo.
Hola!
Espero que hayan tenido un fin de semana genial! aquí les dejo este capitulillo, iba a esperar a tener el siguiente para publicar este pero... Pues ya se fue, no tengo más escrito y eso me aterra, pero confío que pronto saldrá el siguiente.
Hoy no escribiré mucho porque estoy un poco afanada, quiero agradecerles como siempre por sus reviews, a quienes han agregado la historia a sus favoritos y empiezan a leerla, miles de agradecimientos para ustedes, recuerden que hacemos esto porque nos gusta pero nos motiva inmensamente el saber que a ustedes pueda gustarles.
Abrazos y cariños para todos deseándoles una maravillosa semana
Ale-San
