CAPÍTULO 22

SOLAMENTE TÚ

Encerrada en la habitación de un hotel, en las mismas condiciones en las que salió del apartamento de Eriol y completando bastantes horas sin dormir, se encontraba Amy Campbell buscando algo insistentemente en su teléfono.

Si algo tenía claro en ese momento es que Shaoran le iba a pagar el hacerla pasar por esa situación sin importar a qué o quién tuviera que recurrir. En su rostro apareció una macabra sonrisa cuando pudo encontrar lo que buscaba… O mejor dicho: A quien buscaba.

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- Voy a enfermar de tanto comer – decía la castaña mientras sujetaba su estómago de forma dramática

- ¿Qué dices niña? No creas que he olvidado que eres un… Monstruo

- Vas a morir tontín.

- ¿De manera que tú si tienes derecho a usar apodos ofensivos conmigo y yo no puedo hacerlo?

- Tontín no es un apodo ofensivo – replicó la castaña con una sonrisa inocente.

- Claro, porque no fuiste tú quien tuvo que vivir con él y soportar las preguntas incómodas de nuestros compañeros de escuela.

- jajajaja ¡perdóname! Pero no era mi culpa que tus "pequeñas" orejas no fueran compatibles con tu cabecita… además te veías muy adorable.

- Aprovechas que te quiero para burlarte de mí – respondió él acercándose a los labios de Sakura.

- Mmmmm ¿me quieres?

- Más de lo que podrías imaginar.

Estaban lo suficientemente cerca para un dulce beso cuando alguien realmente inoportuno carraspeó su garganta frente a ellos.

- Perdón por la interrupción – dijo sin ningún reparo la mesera que los estaba atendiendo y mirando a Shaoran de la manera provocativa en que lo había hecho en cuanto lo vio ingresar – ¿Hay algo más que puedan necesitar?

La mirada dulce de Shaoran se transformó en cuestión de segundos a una de puro enojo que a Sakura le pareció por demás divertida.

- Señorita, ¿no cree que si necesitara algo ya lo habría pedido? No creo que sea política de un restaurante como este que los clientes sean interrumpidos de esa manera ¿o me equivoco? ¿Tendré que consultar con el administrador?

La cara de la muchacha cambiaba de colores y se retiró del lugar mientras Sakura miraba con reproche a Shaoran.

- No creo que eso haya sido necesario, fuiste muy descortés – le miraba con reproche.

- Es que me molesta Sakura, no soy tonto y me percaté de la forma en que me estaba mirando y cómo te miró a ti.

- ¿Ah sí, y cómo se supone que me miraba?

- Como si fueras un mosquito y quisiera aplastarte en esta misma mesa. Yo estoy acostumbrado a que mujeres inescrupulosas me miren… de esa manera – se sonrojó ante sus propias palabras -, pero contigo es diferente Sakura, no puedo ser amable si alguien se mete contigo – terminó de decir seriamente.

Y sí, era imposible enojarse con él, seguía siendo como ese niño que la defendiera donde y de quien fuera, por momentos, sentía como si el tiempo se detuviera frente a ella y la persona que tanto amaba nunca se hubiera ido de su lado.

- Creo que debemos ir a casa, tengo una reunión en la tarde con la agencia publicitaria para que presenten su propuesta.

- Pasé una mañana increíble a tu lado Sakura.

- Igual Yo – respondió sonriendo la castaña.

Como el caballero que era, se encargó de acompañarla hasta la puerta del edificio, se hubiese quedado de no saber que ella tenía cosas importantes por hacer y la verdad, es que no confiaba mucho en su autocontrol estando nuevamente solos.

Sakura se dirigió a su apartamento con una sonrisita tonta en sus labios, se sentía en las nubes, completa, feliz. Al llegar se recostó en la puerta principal dejándose caer en el piso y soltando un sonoro suspiro que llamó la atención de la otra habitante del lugar.

- Por Dios Sakura… por tu sonrojo y el pequeñísimo suspiro que acabas de lanzar que creería se escuchó en todo el piso… no me digas que…

- Estoy feliz Tommy, tanto como no lo estaba hace muchos años.

- Ven aquí – la tomó de la mano y la sentó casi que obligada en la sala mientras iba por té a la cocina – tienes que contarme todo.

De esa manera Sakura pudo compartir con su querida amiga lo que había sucedido la noche anterior y esa mañana, el tiempo había sido realmente escaso, pero el suficiente para que aquellas heridas del pasado empezaran con su proceso de curación. El problema ahora, era que Sakura había podido notar cierta sombra en la mirada de Tomoyo lo cual era verdaderamente extraño ya que ella se caracterizaba por ser siempre ecuánime y apacible, sin duda algo importante había pasado.

- Ya te conté todo lo sucedido, ahora tú ¿me dirás qué sucede?

- A qué te refieres Sakurita – la sonrisa de la amatista era por demás forzada, lo que fortaleció la teoría de Sakura de que algo importante le había sucedido.

- Tommy, tú siempre has estado conmigo sin importar las circunstancias, yo también necesito que confíes en mí, quizá no sea mucho lo que puedo ayudarte, pero por lo menos puedes desahogarte y compartir esa carga.

La joven inclinó su rostro apretando el agarre de las manos de su amiga – Sakura, cometí un gran error.

Sakura no dijo nada pero su miraba denotaba que prestaba total atención a las palabras de Tomoyo por lo que pudo continuar – Anoche, las cosas se salieron de control con Eriol, bebimos mucho y como sabes iba a quedarme en su casa y…

La castaña ya sabía la dirección que tomarían aquellas palabras, y aunque no le pareciera muy malo en principio, las cosas no eran como ella pensaba – Tommy, pero sé que te gusta Eriol… Es posible que lo que pasó…

- No amiga, justo ayer hablábamos de eso, él no tiene ningún interés en cualquier tipo de relación seria y de una u otra forma estuve de acuerdo con él, sabes que yo tampoco he tenido ningún tipo de relación o compromiso a largo plazo… Pero ahora…

- Bueno, pero quizá a partir de esto...

- ¿Las cosas cambien? No Sakura, no funciona de esa manera, no hablamos de un cuento de hadas.

- Tommy…

- Lo peor es que no sé cómo mirarlo a la cara, no porque me avergüence, sino porque al pensar en esta situación, siento muchos deseos de llorar y me niego a ser la patética mujercita que es incapaz de tomar esto como algo que simplemente pasó.

- Pero Tomoyo, no eres patética

- Así me siento, no sé en qué momento me permití ver a Eriol como algo más que mi amigo y esto solo sirvió para empeorar las cosas.

En ese caso la castaña no sabía qué decir, nunca había pasado por algo similar y aunque sabía que Tomoyo era una chica de pensamiento abierto, nada de eso valía cuando el corazón ya estaba comprometido, solo esperaba que la situación no se saliera de control.

Tomoyo se rehusó a seguir hablando del tema, principalmente porque el tiempo apremiaba y debían prepararse para la reunión.

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Shaoran caminaba por la calle con una sonrisa enorme dibujada en su rostro, no podía esperar a verla de nuevo, pero comprendía que ella tenía responsabilidades y ya tendría otro momento. Además, tenía que aprovechar el tiempo y finiquitar su compromiso con Amy, era un asunto al que no podía dar largas.

Hasta ese momento había considerado a su novia como una mujer excelente, paciente y amorosa que sin duda alguna habría sido una gran compañera. Por su puesto, él desconocía por completo la verdadera forma de ser de aquella mujer, pero la consideraba digna de toda su consideración y respeto.

Cuando iba llegando al apartamento, se detuvo en un café al que solía ir con Eriol y efectivamente encontró al inglés con una taza de chocolate y mirando absorto por la ventana, tan distraído que no se había percatado de la presencia del ambarino.

- Supongo que pasan cosas muy importantes por tu cabeza para que estés a ese nivel de distracción – dijo el castaño sentándose al lado de su amigo.

- Perdón, ¿hace mucho llegaste?

- No mucho, pero creo que lo suficiente para notar que algo sucede. ¿Puedes contarme?

- Son varias cosas Shaoran, una de ellas te compete directamente.

El inglés se dispuso a narrarle lo acontecido la noche anterior respecto a su prometida, a Shaoran le costaba dar crédito a lo que estaba escuchando, es como si le hablaran de una persona totalmente diferente, podría pensar que su amigo exageraba pero al haber otra testigo, simplemente debía creer sus palabras.

- Te dije que había algo raro en ella Shaoran, es increíble que haya tardado tantos años en mostrar su verdadera personalidad.

- Es cierto, aunque quizá solo se haya sentido… No lo sé, presionada, ella sabe sobre el asunto de Sakura, quizá no con certeza pero sí sabe que ella es importante para mí.

- Solo te digo que tengas cuidado. Lo último que dijo es que te ibas a arrepentir y en el estado que estaba, no dudo que pueda cometer una locura, si no lo hace contra ti, tal vez vaya por Sakura.

- Vamos Eriol, parece que estuvieras hablando de una psicópata. Ahora sí, ese es el primer asunto, ¿cuál es el otro?

- Me acosté con Tomoyo – dijo sin más, por lo que Shaoran casi escupe el sorbo de chocolate que tenía en la boca

- ¿Que hiciste qué? No lo puedo creer, definitivamente no se escapa nadie de ti, ¿pero Tomoyo?

- No es como lo de antes – repuso pensativo Eriol – bebimos demasiado y de hecho me costó recordar lo que había sucedido después de encontrarme desnudo en la cama.

- Por Dios, esto no es bueno.

- ¿Crees que no lo sé? Digo… Tomoyo es mi amiga, es una gran mujer, además de ser hermosa, pero eso no hace que cambie mi opinión respecto a las relaciones, ni siquiera tratándose de ella. Aunque espero no sea mucho inconveniente, es una mujer con mentalidad abierta, hemos tenido largas conversaciones y es en verdad fascinante – terminó con una pequeña sonrisa en los labios que no pasó desapercibida para Shaoran.

- Espero que tengas razón, porque si tengo que escoger entre ustedes dos, sin duda me quedo con Tomoyo.

- No digas tonterías lobito, no eres nada sin mí.

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La reunión había sido todo un éxito, por fin habían definido la campaña publicitaria y organizado los horarios de trabajo, de manera que podría hacer un mejor uso de su tiempo.

Moría por llamar a Shaoran y pasar más tiempo con él, de una u otra forma quería compensar todo el tiempo que habían pasado separados, pero bueno, ya habría mucho tiempo para eso. Por otro lado, el asunto de Fye daba vueltas en su cabeza, sin duda alguna esa relación debía terminar por la felicidad de ambos.

El asunto consistía en saber ¿de qué manera podía hacerlo? Le parecía absolutamente mezquino hacerlo a través de una llamada o un mensaje, pero por otro lado el tiempo le dificultaría viajar a París y tener una conversación personal con él. Vaya dilema.

- Ya estoy lista, podemos irnos – decía Tomoyo acercándose a Sakura

- Perfecto, es una noche muy fría – contestaba Sakura, aunque miraba con cierta inquietud su teléfono, señal que fue evidente para la amatista.

- Amiga, si quieres ve. Sabes dónde está

- No te voy a dejar sola Tommy

- Y yo no voy a permitir que te quedes conmigo cuando podrías estar aprovechando mejor tu tiempo.

- Tommy ¿y de verdad crees que es tan difícil estar con Eriol en el mismo lugar?

- No es tanto así… Solo que no sabría cómo mirarlo.

- Amiga, pero no es la primera vez que tienes una relación de ese tipo.

- Sí, pero con un agravante. Eriol es mi amigo.

- Por esa misma razón… Seguramente él comprenderá la situación, me dijiste que está de alguna manera acostumbrado y aunque no es lo mismo, estoy segura que podrán superarlo. Fue un error

- ¿Tú crees?

- Bueno… Lo importante es que te sientas cómoda Tommy, no quiero presionarte.

- No lo haces mi querida Sakura, gracias por preocuparte por mí y creo que tienes razón, debo confrontar esta situación y no esconderme como una niña.

- Así se habla, entonces ¿vamos?

Se adentraron en las bulliciosas calles de la ciudad, la verdad es que, a pesar del frío, siempre le animaba caminar por aquella ciudad, además estaba a la expectativa de encontrar de nuevo a esa persona que hacía su corazón palpitar.

Aun así, no podía dejar de sentirse mal por Fye, necesitaba arreglar esa situación a como diera lugar y lo más pronto posible, de lo contrario, nunca podría ser realmente libre y feliz con quien consideraba, era el amor de su vida.

Como de costumbre al acercarse al lugar, estaba la fila de personas que esperaban poder entrar, lo que significaba que el lugar estaba lleno, además que no era muy temprano, el restaurante había abierto hacía más de un par de horas.

Se acercaron lentamente hacia la mesa que siempre solían ocupar, a lo lejos pudieron ver a Shaoran mirar distraídamente un vaso de Whiskey y sin señales de Eriol. Por ese lado, la amatista pudo respirar tranquila, seguramente se estaría ocupando de asuntos más administrativos.

El rostro de Shaoran se iluminó con una sonrisa al verlas llegar, se puso de pie y las recibió a ambas cordialmente deteniéndose en Sakura y tomando sus manos.

- Pensé que no vendrías

- Mmmm no fue fácil, la reunión fue bastante extensa.

- ¿Todo bien?

- Más que bien, tal parece que me quedaré en NY un buen tiempo.

- No sabes lo feliz que me hace el escucharte decir eso. Te tengo una pequeña sorpresa – concluyó dándole un beso en la mejilla y subió al escenario.

Como siempre, se encargó de hacer la correspondiente presentación.

- Esta canción es especial por la persona que la inspiró, ella ha sido la luz que ilumina mi vida desde que tenía 6 años y la conocí en un salón de clases, y a pesar de estar separados por algún tiempo, sé que su halo de luz me ha acompañado siempre… Para ti, Sakura.

Solamente tú (Pablo Alborán)

Regálame tu risa
Enséñame a soñar
Con solo una caricia
Me pierdo en este mar

Regálame tu estrella
La que ilumina esta noche
Llena de paz y de armonía
Y te entregaré mi vida

Haces que mi cielo
Vuelva a tener ese azul
Pintas de colores
Mis mañanas solo tú
Navego entre las olas de tu voz
Y tú, y tú, y tú, y solamente tú
Haces que mi alma se despierte con tu luz
Tú, y tú, y tú

Enseña tus heridas y así la curará
Que sepa el mundo entero
Que tu voz guarda un secreto
No menciones tu nombre que en el firmamento
Se mueren de celos
Tus ojos son destellos
Tu garganta es un misterio

Haces que mi cielo
Vuelva a tener ese azul
Pintas de colores
Mis mañanas solo tú
Navego entre las olas de tu voz
Y tú, y tú, y tú, y solamente tú
Haces que mi alma se despierte con tu luz
Tú, y tú, y tú
Y tú, y tú, y tú, y solamente tú
Haces que mi alma se despierte con tu luz
Tú, y tú, y tú

No menciones tu nombre que en el firmamento
Se mueren de celos
Tus ojos son destellos
Tu garganta es un misterio

Haces que mi cielo
Vuelva a tener ese azul
Pintas de colores
Mis mañanas solo tú
Navego entre las olas de tu voz
Y tú, y tú, y tú, y solamente tú
Haces que mi alma se despierte con tu luz
Y tú, y tú, y tú

Y tú, y tú, y tú, y solamente tú
Haces que mi alma se despierte con tu luz
Y tú, y tú, y tú

La calidez y amor que invadió el corazón de Sakura era indescriptible, sí, podría ser increíblemente predecible, incluso cliché, pero era todo lo que había deseado, esas palabras, ese sentimiento…

- Espero que no tengas duda querida Sakura – Se escuchó una voz a sus espaldas, era Eriol quien le hablaba – ¿Podrías darme un momento? Necesito hablar con Tomoyo

- Claro que sí, Tommy, regreso en un rato – se despidió apretando suavemente la mano de su amiga y se retiró a otro lugar donde pudiera darles más privacidad.

- Hola – saludó él amablemente a la chica sentada a su lado.

- Hola Eriol – respondió la chica tratando de disimular su nerviosismo.

- Tommy, tenemos que hablar de lo que pasó… Yo… Quiero pedirte disculpas, lo que sucedió anoche no debió ser.

- No te preocupes Eriol, yo también estaba ahí, ambos fuimos responsables, ambos bebimos demasiado y pues… Se salió de control

- De igual manera perdóname si te hice sentir mal, justo después de la conversación que tuvimos no quiero que pienses que estaba en mí el aprovecharme de ti, todo lo contrario, eres de las pocas mujeres a quien sí quiero tener en mi vida… Así que ¿me perdonas?

- Ya dije que no tengo nada que perdonarte – repuso ella con una sonrisa.

Eriol entonces, tomó una de sus manos besando el dorso de la misma lo que la llenó de sensaciones que no eran para nada desagradables pero a su vez, demasiado inconvenientes. Eriol por su parte, sintió lo mismo, pero no podía darse el lujo de dar a conocer aquello. Seguramente todo hacía parte de aquella confusión y quedaría en el pasado muy pronto.

No mucho rato después se les unieron Sakura y Shaoran, pasaron una excelente noche en compañía de sus amigos y aunque trataban de mantener cierta distancia hasta que la situación con sus respectivas parejas se solucionara, era innegable que el amor estaba en el aire

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- Te espero arriba amiga – decía Tomoyo frente al edificio mientras sus dos amigos se despedían, definitivamente no quería ser mal tercio

- ¿Estas segura que no quieres que me quede? – preguntaba coquetamente Shaoran mientras jugaba con las manos del a castaña

- No es que no quiera, es que no debo, espero que pronto se pueda solucionar todo.

- Sí, pienso igual… Aunque es muy extraño, no he sabido nada de Amy desde anoche, no me ha llamado y a estas alturas me tendría loca tratando de localizarme.

- ¿Estará bien?

El ambarino se encogió de hombros – Eso creo… ¿Por qué no lo estaría?

- Mmmmm no lo sé… Pero… Si quieres, puedes pasar a tomar algo, la noche es muy fría.

- ¿Segura?

- Si, vamos.

Llegaron al apartamento y Sakura se dispuso a preparar un poco de té mientras Shaoran se acomodaba en la sala; empezó a recorrer el lugar observando con cuidado las fotografías que adornaban en lugar, en algunas de ellas se veía más joven, se sentía un poco melancólico al pensar en todos los años que había perdido a su lado, el verla convertirse en la hermosa mujer que era en ese momento.

- ¿Sucede algo? – indagó Sakura

- No es nada… Solo pienso que debo aprovechar el tiempo de ahora en adelante, no quiero perderte de nuevo Sakura.

La chica le sonrió dulcemente mientras lo invitaba a sentarse y beber el té que acababa de traer

- Estoy segura que te sigue gustando el chocolate

- Eso no cambiará jamás, pequeña.

Se sentaron a conversar tranquilamente mientras se acercaban cada vez más. En el momento menos pensado estaban besándose apasionadamente mientras se dirigían a la habitación de la castaña.

- Shaoran… Creo… que…

- ¿Vamos muy rápido?

- Un poco – respondía ella entre besos

- ¿Quieres que me detenga?

- No… Por favor – Dijo al fin Sakura aferrándose más al cuerpo masculino frente a ella.

En cuanto llegaron a la habitación, empezaron a despojarse de la ropa tratando de no romper el contacto, pero un sonido empezó a colarse en el lugar.

- Es… Tu teléfono

- No te preocupes, debe ser Eriol

Pero el sonido aquel empezaba a volverse molesto

- Shaoran, por favor contesta, no me puedo concentrar con ese ruido.

- Pero no quiero – respondió él con un mohín

- No iré a ningún lado – dijo Sakura suavemente mientras pasaba por dedos delgados de una manera sugerente por el cuello masculino.

- Haciendo eso no ayudas mucho.

- Ve, te espero.

Interrumpió el sonido del timbre cuando por fin contestó y no lo hizo de muy buen humor.

- Habla Li.

- Señor Li, nos comunicamos del hospital Mount Sinai aparece usted como contacto de emergencia de la señorita Amy Campbell

- Si… ¿Qué sucede? – preguntó temeroso.

- Es mejor que venga, su situación es un tanto delicada.

- Sí, claro, salgo para allá.

Sakura al ver el semblante pálido y preocupado de Shaoran se acercó a preguntarle.

- ¿Qué pasó? ¿Quién era?

- Era… El hospital, dicen que Amy está allá, algo le pasó

La castaña, visiblemente sorprendida se apresuró a buscar las prendas de Shaoran

- Anda, vámonos rápido

- No, linda, creo que lo mejor es que te quedes aquí, no sé qué sucedió o en qué estado esté ella y según lo que me contaron la última vez Eriol y Tomoyo, tuvo un comportamiento muy agresivo, no quiero que te haga daño.

- Pero quiero estar contigo.

- No te preocupes, resolveré esto y te llamaré ¿si? Por favor no te preocupes. Te quiero – se despidió él dando un último y suave beso en los labios de la castaña

Salió del apartamento pero Sakura no dejaba de tener ese amargo presentimiento de que algo sucedería.

Holiiii

En primer lugar.

FELIZ CUMPLEAÑOS AL AMOR DE NUESTRA VIDA (Porque sí, se que no soy la única jejeje)

Bueno, capitulillo menos problemático (por lo menos hasta el final) poquito a poco se van acercando más nuestros castaños, pero al parecer todavía tendrán tropiezos que salvar.

En fin... Gracias por sus hermosos reviews y por seguir la historia, pienso en que dije que iba a ser una historia corta y recuerdo a mi querida Flore con cada capítulo jajajaja amigaa no lo puedo evitar jejejeje, pero ahora sí siento que tengo que moverme porque el tiempo se me agota!

Los quiero chiquillos.

Ale-San