CAPÍTULO 22
GIROS DEL DESTINO
Entró por los pasillos del centro asistencial si bien un poco nervioso, no lo suficientemente preocupado como para que se notara. Preguntó en la recepción por la paciente y esperó hasta que un médico que se le hizo levemente familiar apareció frente a él.
- Mucho gusto señor Li, gracias por atender mi llamada – dijo amablemente el médico que se presentó.
- Sí, claro… ¿Podría decirme qué sucede?
- Bueno – empezó el hombre mientras caminaba por unos de los pasillos invitando a Shaoran a acompañarlo – Es una situación compleja. El personal de emergencia recibió una llamada del hotel donde se hospedaba, la encontraron en el baño con unas laceraciones en las muñecas, todo indica que fue un intento de suicidio.
Shaoran miraba al médico con expresión estupefacta, sin duda alguna la situación era terrible y nunca imaginó que la chica llegara a esos extremos, pero tampoco podía evitar sentirse sumamente nervioso.
- Y… Cómo… ¿Cómo está ella?
- Afortunadamente logró ser atendida a tiempo, está sedada en este momento pues no sabemos de qué manera vaya a reaccionar y por eso consideré imperativo que usted se presentara, no sabemos qué pudo impulsarla a cometer este acto, pero necesitamos que esté emocionalmente estable para poderla tratar debidamente.
- Está bien Doctor, estaré esperando noticias.
Se sentó en la sala previa a la habitación donde se encontraba Amy, las cosas se estaban complicando más de lo que podía imaginar; tomó su teléfono y llamó a Eriol, necesitaba ayuda en ese momento. De manera que el británico prometió llegar lo más pronto posible para ver de qué forma podía ayudar.
No pasó mucho tiempo hasta que Eriol se hizo presente, rápidamente Shaoran hizo una recapitulación de lo sucedido según lo que el médico le dijo, pero definitivamente el inglés, que no era igual de incauto que su amigo, sabía que ahí había gato encerrado.
Llamó a Tomoyo, la única persona que podría ayudarlo a armar ese rompecabezas, además que creyó prudente ponerla sobre aviso en torno al giro de los acontecimientos, porque seguramente las cosas solo se complicarían y conociendo a Sakura… Sería capaz de tomar decisiones muy radicales con base en aquella información.
- Tomoyo, necesito habar contigo, ¿puedes venir a este lugar por favor? – rápidamente Eriol le indicó el hospital donde se encontraban y esperaba que ella pudiera darse prisa.
La amatista al saber lo que estaba sucediendo y aprovechando que Sakura tendría trabajo por hacer, simplemente le dijo que se ausentaría algún tiempo del estudio pero regresaría pronto, así, emprendió su camino al hospital.
Al llegar, llamó a Eriol para que se reunieran aparte de Shaoran y así poder sopesar lo que estaba sucediendo. Se encontraron en la cafetería del hospital frente a una taza de café y así, el inglés empezó a comentarle no solo lo que había sucedido sino sus sospechas.
- Es muy triste lo que le sucedió a esa muchacha - decía Tomoyo con rostro compungido
- No lo sé Tomoyo… Solo piénsalo bien. Estaba sola en una habitación de hotel, nadie conocido a su alrededor y casualmente entran allí y descubren "justo a tiempo" lo que había hecho…
- Podría ser una casualidad
- Las casualidades no existen amiga mía… Y esto va más allá, me parece que hace parte de un elaborado plan. Solo espero que Shaoran no se deje manipular
- O Sakura… La conoces, sabes que ella no sería capaz de hacer daño a nadie de forma deliberada y con seguridad se enterará de esto. Es injusto…
- Debe haber una forma de descubrir lo que sucede, es decir… No pudo actuar sola, alguien debe estarla ayudando y me encargaré de descubrir qué pasa aquí.
- Solo dime qué necesitas. Cuentas conmigo.
Había decisión en la mirada de ambos amigos, si antes habían mantenido una posición ajena a lo que pasaba con Sakura y Shaoran, estaban seguros que no volverían a permitir que un mal entendido, o peor aún, las maquinaciones de una loca llegaran a separarlos nuevamente.
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- Señorita Kinomoto… ¿Está bien?
- ¿Ehhh? – voltea a mirar rápidamente a la persona que se dirige a ella – sí, estoy bien.
- Disculpe… Pero le estaba preguntando por los escenarios donde se harán los Photo Shoot
La castaña pasa una mano por su frente con notable frustración, estaba tan ridículamente distraída que hasta ese momento toda la reunión había pasado desapercibida para ella, su mente estaba con Shaoran y aquella situación que la tenía tan inquieta.
- Les pido disculpas, ¿podríamos tomarnos un receso por favor? Nos reuniremos en media hora – terminó diciendo con una sonrisa y levantándose de su lugar, necesitaba un café con urgencia y hablar con Shaoran para tratar de tranquilizarse.
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Ya había pasado bastantes horas sentado en aquella sala, afortunadamente la compañía de Eriol le ayudaba a distraerse, aunque notaba en su mirada que algo se traía entre manos su querido amigo inglés y se moría por preguntarle, pero a la vez tenía miedo de pensar en lo que estuviera pasando por aquella cabeza.
De repente, la puerta se abre de nuevo dejando ver a aquel doctor que le producía esa sensación extraña de que lo conocía, pero sus palabras le distrajeron.
- Bueno, podemos decir que la señorita Campbell está estable en este momento y estamos con el proceso de salida esta misma tarde.
- Sí, estoy tratando de contactar a alguien de su familia para llevarla a casa. Ella no vive aquí, sino en Boston.
- Desconozco su situación señor Li, pero la situación emocional de la señorita es muy sensible actualmente y lo mejor sería que continué a su lado hasta que esté mejor.
- Mire, nuestra situación es muy complicada, ella es… Mi ex prometida, y no creo que estar a mi lado sea lo más prudente ni lo más sano para ella
- ¿Ex prometida? Mmmm no lo sé, no es eso lo que ella piensa, el poco tiempo que pudimos hablar con ella solo manifestaba el gran afecto que los une… Pero como digo, es una situación muy personal, pero debe considerar las recomendaciones, no queremos una recaída en este momento. Ah y por cierto… Afortunadamente el bebé también está bien.
Shaoran sintió como un frío sepulcral corrió por su espina dorsal al escuchar esas palabras. ¿Bebé? ¿Cuál bebé?
- Doctor… ¿Bebé?... ¿De Qué está hablando?
- ¿Acaso no lo sabía?... Su novia tiene casi tres meses de embarazo, pero la pérdida de sangre no le afectó, aunque aún hay que estar monitoreando el bienestar del feto de aquí en adelante.
- Pero eso… No puede ser… - el ambarino se dejó caer sobre la fría silla totalmente consternado.
Por su parte, Eriol observaba la situación con preocupación, este hecho lo cambiaba todo, conocía a Shaoran, su sentido del deber y éste sin duda, sería clave a la hora de resolver esta situación.
- En todo caso señor Li, en horas de la tarde estaremos dando salida a la señorita, esperamos que tenga todo preparado.
El galeno se retiró del lugar dejando a un estupefacto Shaoran casi sin poder responder ante lo que estaba viviendo. Eso no podía ser... Bueno, físicamente sí… Según las cuentas que hacía el médico era totalmente probable, en ese momento su relación era estable, sin inconveniente; aunque no pasaban mucho tiempo juntos seguramente habrían tenido relaciones en algún momento, la verdad, es que no tenía cabeza para pensar en eso.
Con rostro angustiado volteó a ver a su amigo – Eriol, ¿ahora qué voy a hacer? ¿Cómo voy a decirle esto a Sakura?
- Amigo, no puedo negar que estás en una situación difícil, además que un niño lo cambia todo, el bienestar emocional de la madre es fundamental y ese bebé no tiene la culpa de lo que está sucediendo. Creo que lo más prudente es contactarte con su familia urgentemente.
- Eriol, ¿crees que no lo he intentado? Aquí hay algo muy extraño… Yo si había notado que tenían una relación distante y no quiero pensar mal, pero de verdad me ha sido imposible contactarlos.
- ¿Y algún otro familiar? Hermanos… No lo sé.
- No, son solo ella y sus padres, de hecho, en todos estos años, los he visto un par de veces solamente.
- Bueno, hay que seguir intentando. Yo creo que lo mejor es que por ahora regresen a Boston y traten de resolver allá la situación. Además sería contraproducente con Sakura aquí.
- ¿Sugieres que le mienta a Sakura?
- No… O bueno… No del todo, pero Amy podría decirle cualquier cosa, no lo sé… Sabes cómo es Sakura, lo siento mucho amigo.
- Necesito hablar con ella, escucharla solo por un momento.
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El sonido del teléfono la sacó nuevamente de su ensimismamiento, se disculpó y salió presurosa de la reunión al ver de quien se trataba.
- Shaoran… Gracias a Dios llamas, estaba muy preocupada, ¿qué sucedió?
- Hola preciosa, las cosas son algo complicadas – respondía con desgano y evidente cansancio
- ¿Algo en lo que pueda ayudarte?
- No, lastimosamente no. Tendré que regresar a Boston lo más pronto posible
- ¿Qué? ¿Y por qué?
- Pero antes, necesito hablar contigo, ¿estás muy ocupada?
- Pues estoy en reunión, aunque en realidad ha sido muy inoficiosa no he podido prestar atención.
- ¿En una hora es muy complicado para ti?
- Es perfecto
- Nos vemos en el café de la esquina entonces… Y Sakura…
- Dime
- Recuerda siempre lo mucho que te quiero.
- Sí…
Esos fueron los peores 60 minutos de su vida, la incertidumbre invadía su corazón, no podía evitar pensar en el tono apesadumbrado y triste de Shaoran en su llamada anterior y aquel mal presentimiento que la perseguía desde que se había separado de él.
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Era el momento preciso, se había decidido al ver que las cosas en su negocio estaban mucho más estables.
Debía ir a buscarla, a pesar de que su relación no se diera por terminada con su negativa a la propuesta matrimonial, sabía que las cosas no estaban bien; se había debatido entre ir a buscarla o darle el suficiente espacio para pensar las cosas, pero se había decidido por la primera opción.
Solo esperaba que no fuera demasiado tarde.
Caminaba distraídamente por el aeropuerto cuando de repente tropezó con alguien y escuchó un golpe. Rápidamente se disculpó con quien fuera la víctima de su torpeza para encontrarse con unos brillantes y enormes ojos marrones que lo miraban fijamente, además, un rostro tan angelical e inocente que lo sobrecogió en el acto haciéndolo balbucear un par de palabras.
- Lo… Lo siento mucho señorita. – se apresuró a extender su mano a la muchacha que yacía en el suelo y que no dejaba de mirarlo. Posteriormente, recogió también sus pertenencias
- No se preocupe – respondió la muchacha en tono bajo mientras recibía de manos del francés el paquete que recogiera del suelo.
Pasajeros del vuelo 3487 con destino al aeropuerto JFK de la ciudad de Nueva York, por favor abordar por la puerta 5
Ambos se sobresaltaron al escuchar aquel sonido. La chica no dijo más, solo con una reverencia se alejó de Fye y se apartó de él.
Por su parte, Fye no salía del asombro respecto a lo que recién había sucedido, se había sentido sobrecogido con la presencia de la joven, de algún lugar extraño en su corazón había surgido una necesidad imperiosa de abrazarla y protegerla. Seguramente se debía a su aspecto frágil y delicado. Sí, debía ser eso.
Abordó su vuelo sin mucha prisa, pero a su vez sin poder olvidar esos bonitos ojos con los que se había encontrado hace poco y es que más allá del tema del color que era bastante común, por cierto, era la expresión en ellos, la candidez y transparencia en su mirar. Terminó por quedarse dormido el tiempo que restaba del vuelo.
Estimados pasajeros, les habla su capitán. Les pedimos que abrochen sus cinturones de seguridad, en este momento estamos arribando a la ciudad de Nueva York con una temperatura de 5°, agradecemos que hayan elegido viajar con nosotros.
El francés se estiró para sacudir un poco la pereza de su cuerpo, la verdad es que había dormido profundamente durante casi todo el vuelo, así que se sentía en cierta manera relajado, una de las ventajas de viajar en primera clase.
Posterior al aterrizaje, empezó a caminar en busca de su equipaje, en realidad hacía mucho frío pero nada raro en comparación de la ciudad luz en la que la sensación térmica era realmente similar al lugar al que recién llegaba.
Pensó por un momento llamar a Sakura para saber dónde estaba pero descartó la idea, quería sorprenderla, aunque deseaba en lo más profundo de su corazón que el sorprendido no fuera él.
Descartó de inmediato ese pensamiento, nunca, durante sus años de relación había dudado de ella, no empezaría ahora… Estiró su mano cuando alcanzó a ver su maleta negra aparecer y entonces sintió una tibia y delicada mano que se posaba en el mismo lugar. Al voltear a ver, cuál sería su sorpresa al encontrarse nuevamente con aquellos hermosos ojos que se habían colado en sus pensamientos las últimas horas.
- Eres tú – dijo sorprendido.
- Disculpe, por favor, la confundí con la mía, es que son idénticas.
Fye tomó rápidamente la maleta y al revisar, se dio cuenta que la chica estaba en lo cierto.
- El error es mío, al parecer esta te pertenece – le extendió el elemento con una sincera sonrisa en su rostro.
- Gracias y nuevamente mil disculpas.
- Pero no tienes que disculparte, nuevamente el del error fui yo. Disculpa mi descortesía. Soy Fye D. Flourite.
- Chii Motosuwa – respondió la chica con una reverencia.
- ¿De dónde eres?
- Soy japonesa, vengo por motivos de trabajo, le pido disculpas pero debo irme.
Así, Fye pudo ver como aquella menuda figurita se perdía entre la multitud que rondaba el aeropuerto, sonrió al verla partir, había sido un lindo encuentro pero ahora debía partir.
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Sakura miraba su reloj con insistencia, era realmente extraño que Shaoran se retrasara en una cita sin importar de qué se tratara lo que terminó por incrementar su preocupación. De repente lo vio ingresar al lugar, hizo una pequeña señal con su mano para que él se percatara de su presencia
- Sakura, lamento llegar tarde
- No te preocupes, lo importante es que estás bien – respondió ella tomando las manos del ambarino entre las suyas.
- Gracias por ser tan dulce – él a su vez depositó un beso en las manos de la castaña y tomó valor para enfrentar la situación. – Sakura… - suspiró – no sé ni cómo decirte esto, pero no te voy a ocultar nada o a mentirte, solo dime una cosa ¿confías en mí?
- Sí, claro…
- No, necesito que lo pienses, que reflexiones si de verdad puedes confiar en mí y en lo que siento por ti, porque lo que está sucediendo puede determinar el futuro entre tú y yo.
El semblante de Sakura se tornó serio en ese momento, una serie de ideas atravesaban su mente en ese instante, entre ellas una muy común "todo esto era demasiado bueno para ser verdad". Pero por otro lado, no podía darse por vencida tan fácilmente, eso ya había sucedido cuando era una adolescente, pero esta vez, se había prometido luchar por él.
- Confío en ti Shaoran – respondió decidida.
El castaño se dispuso a contarle sobre lo sucedido, el intento de suicidio de Amy y su permanencia en el hospital, la chica se veía consternada y afligida, muy al contrario de lo que pudieran pensar, ella sentía pena por aquella muchacha, pensaba que tenía que ser muy grande su angustia para llegar a esos extremos y a su vez un sentimiento de culpa se coló en su corazón.
- Eso es terrible, yo…
Shaoran, previendo las palabras que saldrían de su boca selló sus labios con un tierno beso – No lo digas Sakura, tú no tienes nada que ver con esto, absolutamente nada. Si hay algún culpable soy yo, y por ese motivo… Por favor entiéndeme, debo hacerme responsable de ella, por lo menos hasta que la situación se estabilice y pueda dar por concluida esta historia.
El corazón de Sakura se contraía en su pecho, a pesar de confiar en Shaoran y sus sentimientos hacia él, no podía determinar si podrían pasar esta situación, si a causa de la condición de Amy él tendría que verse atado a ella o si ella, tan recién llegada a la vida de Shaoran podría vivir con la idea en su mente de haber arruinado la vida de alguien.
- Sakura… - interrumpió el castaño aquellos oscuros pensamientos – te necesito… Por favor
- Solo quiero que estés feliz Shaoran – respondió ella tomando sus manos tratando de compartir su calidez – Y haré lo que sea para que eso suceda.
La inflexión en la voz de Sakura fue un augurio para Shaoran, ella estaría dispuesta a todo, inclusive a hacerse a un lado de forma voluntaria si erróneamente pensaba que en eso consistía su felicidad.
Sin más palabras se levantó de la mesa y la envolvió en sus brazos, como si se le escapara en ese mismo momento y con ella, su vida misma.
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Después de aquella conversación, Sakura decidió regresar a la oficina, con seguridad el equipo creativo seguiría trabajando en todo lo relacionado con las labores posteriores.
Definitivamente necesitaba distraerse, sacarse todas esas ideas que su cabeza elaboraba con una velocidad increíble, y aunque, algunas de ellas trataban de ser lo suficientemente positivas no alcanzaban para retornarle la tranquilidad.
Cuando llegó al lugar, primero ingresó a su oficina, tan distraída como para no darse cuenta que la puerta estaba abierta aun cuando ella la había dejado cuidadosamente cerrada.
En ese momento unas manos que ella distinguía muy bien se posaron sobre sus ojos y la fragancia masculina la inundó por completo. Era él, en ese momento se desconectó por completo pensando ¿cómo era posible? ¿Acaso ese hombre tenía algún tipo de radar para aparecer justo en los momentos difíciles? El problema, es que ahora su presencia la llevaba a un increíble conflicto de sentimientos. Por una parte se sintió en paz, quería hundirse en él y protegerse de todos los malos sentimientos y las situaciones externas que le traían dolor, pero por otro lado, recordaba el estado en el que se encontraban, las respuestas que tenía que darle y las resoluciones que debía tomar.
- Fye… ¿Qué haces aquí?
- Te extrañaba mucho, ¿te molesta?
Ella le respondió con una cálida sonrisa – no podrías molestarme aunque lo intentaras, solo me sorprendiste. ¿Ya tomaste algo? hace mucho frío.
- La verdad es que no hace mucho llegué y tu asistente me permitió entrar, espero no ser muy atrevido.
- No digas esas cosas, siempre serás bienvenido y era mucho mejor que estuvieras aquí que por ahí rondando incómodamente en la sala de espera
Hablaron un rato sobre sus respectivos trabajos y cosas en realidad ajenas a asuntos sentimentales, es como si deliberadamente estuvieran evitando el tema, conociendo la respuesta, las emociones, los corazones dolidos. Ambos sabían lo que sucedería, pero buscaban evadirlo.
El suave sonido de la puerta llamó la atención de ambos.
- Siga por favor.
- Señorita Kinomoto – ingresó delicadamente la mujer que trabajaba para Sakura – disculpe la intromisión, pero creo que es importante.
- Dime, ¿qué sucede?
- La señorita Daidouji salió, pero acaba de llegar otra señorita, al parecer… Está un poco perdida pero preguntó por ella.
- Hazla pasar entonces.
La asistente desapareció por la puerta pero no tardó demasiado, ingresó con una persona tras ella. – Aquí está.
- La hermosa y joven mujer se presentó ante ella con una exquisita reverencia propia de la mejor etiqueta de su país natal. Era hermosa, delgada y delicada, con el hermoso cabello rubio cayendo tras su espalda y una expresión de inocencia que podía conmover cualquier corazón.
Sakura sonrió al verla, era como contemplar a su madre cuando apenas iniciaba como modelo, era precisamente esas características las que conquistaban los corazones de su público y por supuesto sabía quién era la chica frente a ella. Elegida personalmente por Nadeshiko para las fotos de Couture ya que la chica no era modelo de pasarela, solo de fotografía.
La castaña se acercó sin darse cuenta del sonrojo de su hasta el momento novio quien la reconoció en el acto. Tomó las manos de la joven deshaciendo la reverencia y sonriéndole con toda la calidez que había en su corazón.
- Te esperábamos hasta mañana, pudiste haberme llamado para pasar por ti… Estás fría, esta época del año no es buena para estar divagando por las calles – decía Sakura como si se tratara de una madre cuidadosa.
Con un movimiento ágil tomó su teléfono, pidiendo que llevaran té y postres a sus invitados.
Tomó nuevamente las manos de la recién llegada y la llevó hasta el sofá
- Fye… ¿Estás bien? Nunca has sido un chico tímido
El francés salió de su trance sintiéndose un poco tonto, se acercó a la chica y besando el dorso de su mano como solía hacerlo, por fin pudo articular palabra – Es un placer verla nuevamente señorita, de saber que este sería su destino no habría dudado en escoltarla
Sakura intercambió miradas entre ambos – Cómo… ¿Se conocen?
El francés se encogió de hombros – Solo una serie de encuentros casuales, nos vimos en el aeropuerto en París y sin saber tomamos el mismo vuelo, encontrándonos de nuevo en el JFK
La chica no musitaba palabra, se notaba que era bastante tímida
- Chii ¿puedo llamarte así? – indagó Sakura –
La chica asintió con una sonrisa
- Recuerda entonces que estás bajo nuestro cuidado, las reservaciones del hotel estaban para mañana pero un par de llamadas bastarán para resolverlo todo, te asignaré un transporte… Aunque te digo, esta ciudad es maravillosa a pesar del clima que ahora tenemos, caminar por sus calles es… No lo sé, placentero, el hotel está muy cerca pero reitero, tendrás un transporte en cualquier momento que lo dispongas y en el hotel podrás pedir lo que quieras y cuando quieras, que no te de pena, quiero que te sientas como en casa.
La rubia recién llegada se sentía sobrecogida por las atenciones de quien sería su jefa, pero, sin saber por qué, se sentía turbada por los hermosos ojos azules que la miraban con tanta atención y cuidado. Tenía miedo… Demasiados pensamientos, emociones y sentimientos se arremolinaban en ella, ahí se daría cuenta que ese viaje no sería como cualquier otro.
Hola!
Ufff, la verdad pensé que no podría publicar y es que de verdad... Me siento corriendo una carrera contra el tiempo, este bebé no quiere dar mucha espera y sinceramente deseo terminar esta historia.
Bueno, como pueden ver, nuevamente mi manía de enredar las cosas, pero... Peroooo espero, que no sea por más de unos dos capítulos (es más, necesito que sea así) y obviamente terminarlos lo más pronto posible.
Fye es un personaje muy lindo, y aunque desde el principio no fue mi intención que quedara con Sakura, tampoco quería sacarlo de la historia de cualquier manera, hasta que llega mi maravillosa Eli a reafirmar otra idea que ya tenía en mente pero no sabía cómo materializar y ps ahí va.
Los dejo como siempre con mis agradecimientos por sus hermosos reviews, pidiéndoles de todo corazón que me disculpen por no poder responderlos pero la verdad es que mis condiciones no son fáciles y espero puedan entenderlo, lo único que nunca cambia, es que me alegran el corazón con cada uno de ellos.
Abrazos y besos
Ale-San
