Chicago

Querido Terry:

Debo decir que fue muy lindo recibir tu carta… gritándome, se sintió muy familiar… lo extraño, extraño nuestras peleas, nuestras discusiones, que llames por con esos apodos que solías llamarme. Incluso en tu carta ¿no podías evitar lanar un berrinche? Te imagino muy entusiasmo por mi carta, olvidándote las líneas. También imagino la sorpresa al ver lo que había adentro.

Si, estaba enojada, por eso me tomo tanto tiempo contestarte, tenía que dejarlo salir… y tu también estabas enojado… pero creo que eres un poco más maduro… ya que tu carta estaba llena de compasión y comprensión. Sé que te deje en ese hospital con el corazón roto… quise hacerte las cosas más fáciles. Nunca te dije que te amo… tenía miedo del amor… ame a Anthony y lo perdí para siempre… y entonces llegaste a mostrarme que la vida tenía sentido… se suponía que teníamos un futuro juntos y te perdí también. Me arrepiento no haberte dicho mis sentimientos, pero cuando quise, cuando fui a New York, todos sabes lo que pasó… ok, si tuviéramos que hacerlo todo de nuevo, lo hubiéramos hecho de diferente manera o no… entiendo lo que paso con Albert, y ya no estoy enojada, porque no va a cambiar nuestra situación actual.

También te amo, Terry con todo mi corazón. Si, es muy tarde para nosotros, pero ya que quieres continuar escribiéndome, mejor hablamos de otras cosas… pero eso no quiere decir que no quiero que escribas que me amas.

Permíteme decirte lo que ha pasado en mi últimamente en mi vida. Albert es el tío-abuelo William, mi padre adoptivo, no sé si te lo dije o lo leíste en el diario. ¿No crees que hubiera sido un gran actor? ¡Pretendió ser pobre! El llego justo a tiempo para impedir que me casaran con Neil Reagan. ¿Podes creer el atrevimiento de ese chico? ¿Querer casarse conmigo? Albert salvo el día y el cobarde lloro como un bebe en los brazos de su mama. También, no hace mucho, hubo un incidente con su hermana. Ella vino al hospital, sintiéndose mal y con nauseas. Estaba enferma, pero seguía siendo muy mala. Ella me llamo y me ordeno que le pida al doctor deshacerse de su problema. Por supuesto estaba sorprendida y me negué a ayudarla… empezó a gritar y a insultarme. Los otros miembros del hospital recibieron el mismo trato. Cuando el doctor finalmente vino y la examino, resulto que "solo" era su apéndice que estaba por explotar… eso es peligroso si revienta, no debería minimizarlo, pero ella pensó que estaba embarazada y casi beso al doctor por decirle que tenía algo mucho más peligroso que tener un bebe.

Siento como si te estuviera contando sobre mi día en el hospital durante la cena justo antes de que te vayas al teatro… así es como debió haber sucedido.
¿Cómo esta Susana? No quiero pensar en ella, pero al final del dia, ella salvo tu vida, y tengo que estar agradecida por eso, ¡pero no puedo! ¡Todavía no puedo olvidar que ella me quito mi felicidad! No debería hablar así, especialmente si tu estas con ella, pagando por el resto de tu vida, pero ¡es muy injusto! Sigue adelante y cumple tu deber, eres un caballero y un caballero siempre cumple su palabra. Y siempre recuerda que te am, pase lo que pase.
Espero que esta carta te encuentre con buena salud y gracias por escribirla. Adjunto mi fotografía. Espero que te guste como luzco.

Amor,

Candy