Carta 7
New York
Mi amor, mi todo, mi razón de vivir… mi dulce amor, mi corazón…
¿Cómo pude dejarte? ¿Cómo? ¿Cómo pudiste hacer que me fuera? ¿Por qué te escuche una vez más? Después de esa noche…
Cuando estaba en el escenario y los vi a Albert y a vos sentados en primera fila mi corazón salto como su fuera a salirse del cuerpo, estaba seguro que iba a morir… sabes chequeaba cada dos minutos a ver si estaban ahí y no puedes imaginar los triste que estaba cuan la obra empezó y había dos asientos vacios enfrente mío. No podía ver a la audiencia, el teatro podía estar lleno pero no estabas ahí y no podía sacar los ojos de esos dos lugares vacios… actué en el primer acto coo en un sueño, diciendo mis líneas sin emoción, sin sentimiento… me sentí vacio como esos dos asientos… entonces en segundo acto estabas ahí. ¡Albert y vos! Oh mi Dios, que hermosa estabas. ¡Llegaste tarde! Sabía que venias. Escribiste que venias y lo hiciste… actué solo por vos en el escenario, mis ojos podían verte solo a vos.
Cuando viniste a mi camerino con Albert estaba muy celoso, el te estaba agarrando de la cintura y se quedaron sin ahí sin decir nada solo sonreían… había ciento de pensamientos en mi cabeza pero Albert me dio la mano, me dijo lo bien que estuve y luego se fue diciendo que tenia cosas que hacer… sabia que lo había hecho para dejarnos solos. ¿Te arrepientes de lo que paso después? Yo no. Oh mi Dios, ¿Cómo pude dejarte después de esa noche? ¿Cómo pude?
¿Recuerdas lo primero que me dijiste después de que Albert se fue? "Te extraño"… nunca olvidare eso, no trataste de ser educada, de felicitarme por la obra o decir algo sin importancia… solo dijiste que me extrañabas y ¡en ese segundo que estuviste en mis brazos! Mi amor estabas en mis brazos… tal vez podría haberte llevado de paseo o a cenar pero mis brazos no podían dejarte, se sentía tan bien, tu y yo… no diré que lo siento por lo que paso después, las horas más hermosas horas de mi vida fueron… como caballero no debería hablar de esa noche, no debería recordártela… lo sé, pero lo que vivimos fue mágico. Me diste el momento más feliz de mi vida.
Pero ¿Cuándo estúpido puedo ser? ¿Cómo te pude dejar después de eso? ¿Cómo me convenciste en la mañana? Estabas llorando en mi hombro y diciéndome que Susana me necesitaba más, que ella estaba enferma… que nuestra noche de amor debería quedarse como un recuerdo maravilloso, que fue algo que debía hacer con todos los sentimientos que no pudimos expresar todos estos años pero que no se podía volver a repetir… y te las arreglaste para convencerme una vez más que lo correcto era volver con ella. Nunca debí decirte que ella estaba enferma… fuiste demasiado buena otra vez y yo otra vez estúpido. ¿Por qué sigo cometiendo el mismo error? No sé como lo haces pero cuando dices algo lo único que puedo hacer es obedecer… y no puedes siquiera imaginarte cuanto me arrepiento de volver aquí…
Después de esa noche, ¡nada puede ser igual Candy! No podemos ser solo amigos, escribiéndonos cartas. Hablare con Susana, era lo mejor para encontrar el mejor doctor para ella pero luego regresare por vos… por favor espérame, regresare por vos. Lo juro así sea lo último que haga. Estaré ahí…
Te amo más que a mi propia vida, te amo tanto que incluso acepte volver a este infierno pro saldré de él pero iré por vos.
Terry…
