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Disfruten.


Capitulo. 2

Decisión

- ¿Estás seguro Ash? - Fue lo que pregunto un joven de cabello rubio. Era Barry, el compañero de viaje y alumno del arqueólogo Ash Ketchum.

- A mí me parece que deberíamos saber en qué nos estamos metiendo ¿No crees? - Fue lo que sugirió un hombre de mayor edad que Ash, moreno, de ojos rasgados, su nombre era Brock.

Ambos eran los compañeros de expedición de Ash, sus amigos y confidentes. Brock era un gran aviador, excelente piloto y amigo de Ash desde años de infancia. Barry había sido rescatado por Ash en una situación deplorable, luego de una situación turbia y teniendo curiosidad por la arqueología, el joven le pidió al profesor ser su aprendiz, habían pasado ya tres años desde aquello.

La controversia había venido para el grupo cuando el arqueólogo los había citado en su departamento, este les había explicado la oferta de la señorita Balance, pero mientras Ash estaba decidido a aventurarse, sus dos amigos estaban inseguros, después de todo Sinnoh era una región casi inexplorada y no sabían los peligros que ahí se podían encontrar.

Los tres estaban sentados alrededor de la sala del pequeño departamento, luego de casi perder su fortuna, era todo lo que le quedaba al profesor.

- La señorita Balance no me dio detalles. - Respondió Ash, la discusión estaba alargándose, demasiado y el dolor de cabeza aumentaba.

- Pero Ash, ¿Tú crees que puedas encontrar un artefacto de lo cual no se conoce nada, excepto leyendas? - A diferencia de los demás Barry estaba muy indeciso de que hacer, por un lado, estaba como su maestro, emocionado por irse de aventura, pero por el otro era un riesgo enorme. Difícil pensó.

- Aun no estoy seguro de eso, pero tomaría el reto. - Respondió con confianza el profesor, no importaba el reto, él lo tomaría, por eso era un arqueólogo.

- Además de que necesitas el dinero… - Insinuó el rubio, el tiempo corría y las deudas aumentaban, su maestro estaba el jaque.

- ¡No me importa eso, y lo sabes Barry! - Exploto el castaño, al profesor no le importaba el dinero, lo que hacia lo hacia por amor a lo que hacia y porque le gustaba aventurarse, pero el rubio se había extralimitado con su comentario, le recordaban a todos esos idiotas en Ciudad Verde que lo habían rechazado y que ayer lo elogiaban.

- ¡Si lo sé! ¡Por eso terminaste mal! - Exploto también el rubio, no tenía nada en contra de su maestro, pero Barry sabia lo que era la pobreza, lo que era vivir sin nada y su maestro estaba recorriendo un camino hacia la autodestrucción, él sabía que Ash hacia lo mejor porque le gustaba hacerlo, pero también era arrogante, y eso lo había llevado a perder su fortuna.

Maestro y alumno se miraron con fuerza, una lucha no verbal, alguien debía ceder o alguien debía interceder, luego de unos segundos de silencio, Brock quien estaba había callado hasta ese momento decidió hablar.

- A todo esto, Ash, ¿Sabes que ocurrirá con los objetos en caso de que los encuentres? - Pregunto el moreno.

- No sé, aunque creo saber lo que estás pensando. - Suspiro el castaño.

- ¿Qué estás diciendo Brock? - Pregunto Barry.

- Nadie viene y te dice que busques algo por simple acto altruista, siempre hay algo detrás y lo que dice Brock es que quizás esos objetos no lleguen a un buen lugar. - Contesto Ash, había muchas posibilidades de que si encontrase los orbes estos nunca llegaran a un museo.

- Mercado Negro. - Comento con veneno el rubio.

- Correcto, cuando se trata de artefactos arqueológicos, hay una gran demanda, por eso hay robos y saqueos a sitios arqueológicos. - Siguió explicando el profesor, muchas personas ricas solo querían las reliquias para ellos mismos, muchas piezas se perdían y con ellas el entender a los pueblos y personas de las civilizaciones antiguas, era toda una desgracia.

- Combinado con la nula importancia que le dan las autoridades, nos hace entender por que el mercado de reliquias arqueológicas tiene mucho éxito. - Complemento Brock, él sabía que la policía le daba nula importancia por diversos motivos, pero el mayor era por corrupción. Desde hace mucho tiempo, junto a Ash estaban buscando una manera de parar el mercado negro, pero era imposible. Se volvió al profesor y pregunto - ¿Qué es lo que haremos Ash?

- Aceptare el trabajo, pero investigare todo lo que pueda acerca de nuestra empleadora, una vez sepa cuales son sus intenciones, decidiré sobre si darle los orbes o no, ¿Están de acuerdo? – Decidió el profesor.

- De acuerdo. - Sonrió Brock, otra vez Ash lo metería en un problema en donde tendrían que salir casi rascándose con las uñas, al menos valía la pena. Ambos se voltearon a Barry, quien estaba inseguro aún, pero viendo que el piloto estaba de acuerdo con este trabajo, ya no tenia escapatoria.

- Vale, yo igual. - Suspiro, aunque bueno, era una aventura, y con Ash nunca se sabía.

El profesor se levantó de su asiento y con voz decidida y casi eufórica, les ordeno:

- Bueno caballeros, empaquen sus maletas, comenzaremos nuestro viaje con rumbo a la región Sinnoh.

- Preparare el hidroplano para mañana al amanecer, no llegues tarde. - Fue el turno de levantarse para Brock, dirigiéndose a la entrada.

- Lo sabes amigo, dile eso a Barry. - Asintió el profesor mirando al rubio que se dirigía a la puerta.

- Ja-Ja, que gracioso. - Soltó con sarcasmo este último.

Una vez terminada la reunión, ambos visitantes dejaron solo al hombre, en la cabeza de Ash, solo rondaba una pequeña duda, ¿Qué pasaría con los orbes si llegara a encontrarlos? ¿llegarían a un museo? O tal vez pasaría como dijo Brock: serian vendidas en el mercado negro.

Ash sabia como era el mercado negro, de hecho, hacia hasta lo imposible por detener ese mercado de creciente demanda, mercado de saqueadores de tesoros, personas adineradas egoístas que por tener una pieza con algo de rareza destruían lugares arqueológicos y su posible investigación.

Para el arqueólogo, sea cualquiera, este mercado era vil, despreciable, pero era corrupto pues muchos arqueólogos servían para ese propósito. Por eso Ash se quedó pensativo, sería capaz de reprochar un acto así, ¿cuándo él pudo haber ayudado a expandirlo?

La respuesta era no.

Pero aun así sabía que negar a la petición de la Srta. Balance, era perder la oportunidad, y tal vez a los objetos en sí.

Ash temía que los orbes terminaran en un estudio de una persona rica como pisapapeles, pero llegado el momento sabría qué hacer, lo primero era encontrarlos. Solo hasta que sepa, luego hare algo, pensó.

Salió de su apartamento y se dirigió a una caseta telefónica en la calle, al llegar Ash saco de su chaqueta una tarjeta, no era difícil adivinar de quien era el número, marco y luego de tres repiques, la voz fina y educada de May Balance le contesto

- Me parecía que se tardaba, profesor Ketchum – Ash tenía curiosidad de si la voz de ojou-sama era una fachada o si May Balance siempre hablaba así.

- Perdón por hacerla esperar señorita, pero debía reunirme con mis allegados-. Argumento Ash, con voz seductora, este es un juego que pueden jugar dos, pensó.

- ¿Tomó su decisión? – La voz de May cambio de momento y volvió a una seriedad absoluta, no logro entenderla, pensó Ash, lanzo un resoplido y finalmente respondió.

- Si… - Su mirada mostro determinación. – Acepto el trabajo, Señorita Balance.

- ¡Excelente Ash! Me alegra oír eso, en cuanto llegue a Sinnoh nos pondremos en contacto para acordar sus honorarios. – De nuevo la voz de May Balance cambio de una seriedad absoluta, a una alegría sin igual, Ash no lograba comprenderlo del todo, pero se estaba acostumbrando, y por último la voz fina y educada regreso y le dijo. – Espero ver pronto el fruto de su esfuerzo.

- Gracias, señorita. – Contesto Ash, soltando una pequeña sonrisa.

- Tenga un buen día profesor. – Se despidió la castaña.

Ash salió de la caseta y regreso a su hogar, al abrir la puerta del departamento, hablo hacia dentro de este.

¿Pikachu? ¿Pikachu? Ven por favor. – Un pequeño Pokémon amarillo atendió a su llamado, este era su fiel amigo, Pikachu, quien sin corto ni perezoso, corrió hacia Ash subiéndosele al hombro, donde su entrenador le acaricio la barbilla.

El pequeño roedor, chillo en satisfacción.

¿Cómo te encuentras amigo, listo para otra aventura? – Pregunto Ash, con ternura, el ratoncito eléctrico solo asintió.

Me alegro. – Contesto Ash tomándolo con las manos. – Ahora bájate, tenemos mucho por preparar. – Y dejándolo en el suelo.

Ash se dirigió a su armario, ahí se encontraba una pequeña mochila, de color café de cuero, degastada, pero aún servible, veterana de muchas aventuras, pensó el arqueólogo. Adentro solo se encontraba lo mas importante: Una brújula, una brocha, una lupa, una navaja, una cajita de madera y lo más especial, su látigo.

Si pensaban que era raro, pues para Ash con tantas aventuras y problemas, en más de una ocasión, lo había sacado de apuros.

Terminado todo esto, preparo su maleta para el viaje, pantalones y camisas, además su atuendo favorito: sus pantalones caqui, una camisa blanca y su chaqueta, por último, encontró a su otro viejo amigo de aventuras…

- Me alegro de verte a ti también. – Hablo al sombrero de color café, puesto en el perchero, había sido un regalo de su madre antes de que esta falleciera, no importara donde fuera, Ash siempre lo llevaba consigo.

Con todo su equipaje listo, el arqueólogo llamo a Pikachu y salió de su apartamento antes de partir.


Al día siguiente, todo estaba en camino, Barry, Brock y Ash junto con Pikachu se dirigían a la región Sinnoh, en el hidroplano de Brock, un avión grande parecido a un bombardero, de color gris. Ash aún se preguntaba, que pasaba por la cabeza del piloto al comprarlo hacia un tiempo.

- Explícame otra vez, el porqué de este hidroplano tan grande. – Pregunto con pequeña molestia el arqueólogo.

- Como te dije es de buena ayuda, para transportar objetos grandes. – Contesto con una sonrisa el moreno, Ash miro a la parte trasera del avión para verificar que efectivamente, no había ningún objeto de gran tamaño y que el avión estaba vacío; solo a Brock se le ocurriría comprar un hidroplano enorme para transportar tres maletas y una caja, si, objetos muy grandes. - Además de que a mí me gusta.

- Esa es la razón más injustificada del mundo. – Rebatió Ash, entendía que le gustaba, pero por dios, ¡el gasto en combustible era demasiado! Esperaba que la señorita Balance, no se asustara cuando viera el gasto que este conllevaba.

- ¿Falta mucho? – Pregunto Barry con aburrimiento, él no era de los que les gustaba viajar, demasiada monotonía, poca acción y además no había nada que hacer en el avión.

- No, afortunadamente con este poderoso avión podremos llegar a Sinnoh en solo veinte minutos. – Respondió con orgullo el piloto, Ash solo dio vuelta a sus ojos, por su puesto pensó.

- Me parece que acabas de excusar otra vez la compra del avión. – Volvió a rebatir el arqueólogo, el piloto solo se limito a contestar.

- Me lo dice la persona que tiene un sombrero de vaquero y un látigo en su mochila. – Ash se sonrojo por la respuesta del moreno, ¿Qué tiene de malo mi sombrero? Pensó, Barry miro divertido a su maestro mientras este se quedaba sin palabras.

- Touché, Ash. – Dijo con diversión. Ash se repuso de inmediato y miro con enojo al rubio.

- Barry… ¿Por qué no vas a revisar la parte trasera del avión? – Cada palabra era una amenaza de muerte para el rubio, quien sin decir nada y alarmado se movió hacia la parte trasera del avión, dejando a su maestro solo para hasta que se le pasara el enojo, esto pasa cada vez que le ganan, pensó con desgano.

Fiel a sus palabras, al cabo de unos minutos, se encontraban en la región Sinnoh, Brock llamo por radio a la torre de control del aeropuerto de ciudad Jubilife

- Torre de control, aquí Pewter 445, pido permiso para aterrizar, cambio. – El piloto espero unos segundos y obtuvo su respuesta.

- Pewter 445, aquí torre de control, tiene permiso de aterrizaje, repito, tiene permiso de aterrizaje, cambio. – Hablo una voz por la radio.

Dicho esto, el gran avión aterrizó en el aeropuerto de Ciudad Jubilife, la única ciudad que tenia uno en esos años, fue un aterrizaje sin problemas, Brock agradeció con voz baja y activo la gran compuerta trasera del hidroplano, dejando salir al arqueólogo y a su en ocasiones rebelde alumno. Ash bajo del avión con Pikachu al hombro, cuando se acerco una figura femenina, una señorita de cabello rojizo, piel morena, con falda ejecutiva y con lentes oscuros.

- ¿Profesor Ketchum? Me presento, soy Zoey Snowpoint, la asistente de la señorita May Balance.


N/A: Capitulo 2 ¡Up! Llegan los demás personajes, Barry, Brock y Pikachu, y se deja ver Zoey, esperen pronto el capitulo 3. Ahi llegara la ultima invitada. :D

Hasta entonces, ;)