No iba a continuar esto...

Pero lo hice...

Y me quedó del doble de la primera parte...

...

Aquatic~


Palabras: 4246

Publicado: 17 de Agosto de 2018

Aclaraciones: Los personajes no son míos, la escena sí, por el momento (?)


Conversación nocturna.

-Two shot-

II

Marinette terminó su transformación y se ocultó de Tikki bajo sus sábanas. No quería ver a su Kwami, se sentía tonta por haber soltado su secreto, así como si nada. Y por la reacción de la pequeña roja desde su bolso, sabía que estaría enojada con ella.

—Perdón, perdón, perdón —era lo único que podía pronunciar. Tikki flotó cerca de ella, tratando de liberar el agarre de la sabana, sin éxito.

—Tranquila, Marinette —le dijo la pequeña moviéndose sobre ella.

—Pe-pero, es-estás enojada —comentó frunciéndose más bajo la manta.

—No estoy enojada contigo —la Kwami se cruzó de brazos—. Me agité en el bolso porque algo apestoso se metió en él —la chica dejó a la vista sus ojos celestes para mirarla con algo de miedo.

—¿Algo apestoso? —confundida, revisó su bolso para ver que nada sucio estuviera ahí.

—No te preocupes, me deshice del calcetín apestoso —comentó, poniéndose frente a la chica—. Marinette, no es hora de ponerte así, tenemos algo que hacer.

—¡¿Hacer?! ¡Literalmente le dije a Adrien que soy Ladybug! —se lamentó, volviendo a cubrir su rostro. Tikki movió los ojos un tanto fastidiada y volvió a tirar de las sábanas, esta vez teniendo éxito.

—¡Escúchame, por favor! —pidió la pequeña.

—Tikki —Marinette se sentó de pronto en su cama— ¿Qué pasará con Chat? —la buscó con la mirada para luego golpearse con ambas mejillas, la cara—. No solo lo rechazo por Adrien, sino que, además, le compartí mi secreto… ¡Va a odiarme!

—Creo que él te entenderá —Tikki sonrió—. Ahora tenemos que bajar tu nivel de ansiedad —le propuso. Marinette la miró confundida—. Te ves peor, que cuando te vi por primera vez, Marinette. Tranquila. ¿Acaso no confías en Adrien?

—Claro que confió en él —afirmó decidida, para luego girar hacia las fotos que tenía en la pared—. Estoy segura que él no dirá nada. Sé que puedo confiar en él, algo en su mirada me dice que puedo hacerlo, pero Chat…

—Quizás —Tikki se acercó y se frotó contra la mejilla de su portadora para que se calmara un poco—, solo tienes que esperar. Si tienes dudas, confía en Chat Noir también y habla con él.

—¿Debería? —le preguntó con dudas.

—Es mejor que esté al tanto de tu desliz.

Marinette soltó el aire por la nariz con los ojos cerrados y acarició a su Kwami.

—Ya lo hice de todas formas —miró a Tikki y le sonrió—. En la próxima alerta de Akuma, le pediré que hable conmigo.

«Supongo que la verdadera prueba viene ahora para ellos como pareja de portadores» pensó la pequeña, mientras ayudaba a su elegida a descansar para el otro día.

Llegó al colegio y se desplomó sobre su banco. Aunque había acordado con Tikki hablar con Chat, los diferentes escenarios que su mente le planteó durante sus sueños, en donde le contaba a su compañero sobre lo que había sucedido, la desvelaron totalmente. ¿Es que en ninguno de sus sueños Chat podía entenderla? ¿Por qué tenía tanto miedo a su reacción? Chat Noir era una persona que siempre la apoyaba y entendía. Adrien, así se lo había hecho notar durante esa fatídica conversación nocturna.

Entonces, ¿Por qué le aterraba su posible reacción? ¿Él sería más importante para ella, de lo que quería admitir?

Mientras ella estaba con una nube negra sobre su cabeza, su rubio compañero ingresó al salón de clases con una sonrisa deslumbrante y de un humor increíble. La observó y la llamó para saludarla, Marinette a duras penas pudo mirar a uno de los causantes de sus problemas mentales y le hizo una mueca por sonrisa para saludarlo.

—¡Chica! —Alya se sentó a su lado y le puso la mano en la frente— ¿Estás bien?

—Algo —le comentó apoyando el mentón sobre su escritorio—, siento que mis energías fueron drenadas.

—¿Y las absorbió Adrien? —preguntó divertida. Marinette enrojeció, y la miró espantada—. Es que míralo —le indicó el rubio que estaba aún en la puerta riéndose con Nino—. Adrien rebosa de energía hoy —se acomodó las gafas, cambiando su mirada a una más inquisidora—. Como si hubiera recibido la mejor noticia del mundo.

—¿Tú crees? —preguntó mirando hacia su compañero, el cual al sentirse observado miró a Marinette y le sonrió. La chica de cabellos azulados se sonrojo, y bajó rápidamente la mirada.

Por primera vez, desde que se convirtió en Ladybug, quería escuchar una alerta de Akuma, pero Hawk Moth, al parecer, se había tomado vacaciones, porque había pasado una semana y nadie había sido akumatizado.

Sabía que debía estar feliz, pero realmente quería hablar con Chat, su mente ya no le permitía concentrarse en nada.

—¡Marinette! —la voz tras ella, la hizo saltar en su lugar. Volteó para ver Adrien cerca de ella, tenía las manos en los bolsillos como si tuviera miedo de acercársele. ¿Acaso estaba nervioso? Marinette no pudo evitar sonrojarse levemente.

—¿Adrien?

—¿Estás bien? —le preguntó, acercándose un poco para poder susurrarle—. Desde que «no» conversamos el otro día —le dijo con una sonrisa, por lo que Marinette puso los ojos en blanco—, te veo extraña, ¿ha pasado algo?

—No —le negó con la cabeza—. Estoy planeando hablar con don gato —ante aquella frase, Adrien sacó las manos de sus bolsillos—. Pero no he podido verlo.

—Ya veo —llevó la mano derecha a su barbilla—. Marinette tiene prroblemas gatunos.

—¡Ay no! —dijo, llevando la mano derecha a su frente—. No, chistes de gato, Adrien —le pidió.

—¿Por qué no?

—No te quedan bien —le negó la cabeza—. Chat Noir es el único que puede hacerlo.

Adrien se encogió de hombros divertido… si ella supiera.

«¡Ojalá Plagg esté prestando atención, eso demuestra que no soy el único ciego aquí!» pensó Adrien mientras miraba a Marinette que se había quedado pensativa.

—¿Acaso él tiene la exclusividad? —preguntó, fingiendo estar molesto.

—Por supuesto —afirmó, Marinette, con una sonrisa—. Esa es una de sus características después de todo. Es lo que lo hace único.

Y ante su frase, ambos quedaron en silencio. Marinette conflictuada por sus palabras y Adrien extasiado por la forma en que ella habló de su alter-ego. Iba a decirle algo, cuando Chloé se acercó a ellos, al verlos tan cerca.

—¿Qué hacen aquí, solos? —preguntó, con ambas manos en su cintura.

—Nada, no es como si habláramos de algo nuestro —dijo Marinette, moviendo sus manos nerviosas. Adrien la miró, sin poder creer que estuviera nerviosa ante Chloé. La chica de cabellos rubios los observó y luego rio cubriéndose la boca con la mano derecha.

—Que ridículo, como si pudiera existir un "nuestro" entre ustedes, ridículo —elevó la mano de su boca, a su cabellera, golpeándose la coleta alta, sitio en donde tenía ubicado la peineta de Queen Bee y se marchó.

Adrien observó a su amiga de la infancia y luego a Marinette, parpadeando consecutivamente, iba a levantar el dedo para preguntar algo, pero la chica de dos coletas, levantó su mano para silenciarlo.

—Ni lo menciones —le dijo, mirándolo de reojo. Adrien ladeó la sonrisa por su pregunta mental. ¿Cómo había sido capaz Marinette de darle eso a Chloé cuando parecían odiarse hasta al día de hoy? Bueno, no tanto como antes, pero aún tenían tensión entre ellas.

—Ahora que lo pienso, te veía más dándole poderes a alguien como… —y en eso, sus ojos verdes se abrieron en la impresión, mientras Marinette hundía más la cabeza entre los hombros.

—Sí —giró los ojos con desgana—, Alya y Nino, también

La mandíbula de Adrien tembló ante aquellas palabras. ¿Había peleado junto a su mejor amigo, junto con su amiga de la infancia y la mejor amiga de Marinette todo ese tiempo?

Wow… no salía de una sorpresa cuando ya estaba metido en otra.

En cambio, Marinette, estaba odiándose en ese mismo momento, ¿Por qué Adrien le sacaba tan fácil la información? ¡Quería morderse la lengua y ya no hablar más!

El modelo salió de su ensueño cuando sintió un pinchazo en el pecho, al bajar la mirada, observó cómo Plagg señalaba a Marinette. La chica estaba con los hombros tan caídos, que las manos tocaban sus rodillas. Tenía que hacer algo para animarla, pero no se le ocurría, así que…

—¿Sabes? —dijo llevando la mano con el miraculous de la destrucción, a su rostro— No sé cómo sentirme con esto —abrió un poco los dedos para ver si la chica lo observaba, cuando lo notó, volvió a cerrar los ojos—, les diste poderes a todos nuestros amigos y ¿nunca pensaste en mí?

Marinette lo miró confundida, para luego ladear su cabeza de un lado hacia el otro. Era cierto, nunca pasó por su cabeza darle un miraculous a Adrien. ¿Por qué sería? Empezó a desviarse del tema, cuando el rubio suspiró derrotado. ¿Es que no veía nada de lo que él le decía o mostraba? Estaba seguro que solo si le agitaba al pequeño Plagg frente a sus ojos celestes, entendería que era Chat Noir. ¿Realmente era difícil para ella verlo como Chat Noir? Se sentía conflictuado.

—Lo siento —se disculpó la chica, cuando sonó la campana que indicaba que debían volver a clases—, solo puedo pensar en Chat Noir en este momento —dijo negando con la cabeza.

—¿Por qué te preocupa tanto? —aquel fastidio no había sido fingido, producto de su agitación mental, casi había escupido esas palabras.

—¿Por qué es mi compañero? —le indicó como si fuera lo más obvio— ¿Por qué es la única persona que ha convivido con el lado más cruel de Marinette y aún es capaz de mirarla con una sonrisa? —bajó la mirada— No puedo evitar sentirme preocupada, siento que le fallé de alguna forma —la sonrisa de Marinette hizo que Adrien sintiera las mejillas calientes. Corrió la mirada y volvió a meter las manos en sus bolsillos, sumamente nervioso—, y quiero corregir el error que cometí esa noche cuando hablamos.

—¿Error?

Pero no pudo recibir respuesta, la alerta de Akuma por fin se activó para alegría de Marinette.

—¡Tengo que irme! —le indicó, viendo como todos sus compañeros intentaban esconderse del nuevo Akumatizado.

—Tranquila —Adrien la miró con una sonrisa—, no le diré a nadie que sientes tanto miedo de los Akumatizados, que te encierras en el baño —y tras darle un guiño con el ojo derecho, se fue de ahí, fingiendo ir a esconderse.

—De verdad —gruñó, Plagg, saliendo de la camisa del joven—, ¿Por qué no le piden a Alya y a Nino, sus lentes? Parece que los necesitan más ustedes que ellos —Adrien miró a Plagg, no podía alegarle nada, realmente tenía toda la razón en este momento.

—Consideraré ir al oftalmólogo, pero, antes… Plagg, transfórmame.

Ladybug observaba al extraño akumatizado frente a ella, estaba tan ocupado buscando algo que parecía no notar que ella estaba ahí, al menos todavía, por lo que aprovechó esos minutos para examinarlo y buscar la ubicación del Akuma.

Tonto distractor de Akumatizados, a su orden, My Lady —comentó Chat Noir apareciendo detrás de ella. Ladybug giró para verlo, aún mortificada por su último encuentro.

—Sabes que no pienso eso de ti, realmente, ¿verdad? —le preguntó.

—Lo sé —la miró, con una sonrisa—, te dije que no tienes que preocuparte por eso. Hay un akuma que liberar y purificar.

La batalla se sintió por alguna razón, distinta, pero no de forma desagradable. Ambos superhéroes consiguieron una conexión que ni aún con el paso del tiempo, habían logrado. Siempre supo que Chat Noir confiaba en ella, pero ahora parecía que estaban en un equilibrio espiritual increíble.

Y no era para menos, Adrien convertido en Chat Noir había temido por la batalla sabiendo que Marinette era la chica bajo la máscara, creía que sus emociones y sus sentimientos iban a influenciar en algo su concentración; pero fue todo lo contrario. Ahora tenía más confianza en ella, estaba más seguro de las decisiones que tomaba y porque las tomaba. Ahora conocía a Ladybug completamente y eso había sido más productivo que otra cosa.

El akuma fue liberado del yo-yo mágico de Ladybug y supuso que la hora de hablar se aproximaba

Se acercó a ella, y antes de que pudiera tirar unos de sus chistes –que al parecer solo a él le iba a permitir decir-, tomó la palabra, sorprendiéndolo.

—¿Podemos vernos esta noche? —le preguntó, al segundo pitido de sus aretes.

—¡¿Acaso el akumatizado me mandó al cielo?! —fingió sorpresa con ambas manos en su pecho— ¿My lady me está pidiendo una cita?

—Si quieres verlo así —con algo de aflicción en sus palabras, la heroína suspiró para tratar de calmarse—. Pero, por favor, no faltes es muy importante. Nos vemos a las diez en la torre Eiffel, ¿de acuerdo?

—Ahí estaré —le afirmó con una reverencia.

—No faltes, gatito, de verdad es importante —y tras eso, lanzó su yo-yo para desaparecer de la escena.

—Ahí nos veremos —dijo, mientras la observaba alejarse—, Marinette…

Tras cenar esa noche con sus padres, se dirigió a su habitación y empuñó ambas manos frente a ella.

—Puedo hacerlo —se dijo a sí misma.

Tikki la miró con una sonrisa. Estaba convencida de que, a partir de mañana, el equipo entraría en una nueva etapa, una etapa donde sus fuerzas se acoplarían y alcanzarían al fin el nivel que tanto ella como Plagg esperaban de sus portadores. El nivel necesario para poder rescatar a Nooro de las manos de Hawk Moth de una vez por todas.

—Puedes hacerlo, Marinette —le dijo la Kwami roja—. Solo confía en ti, como siempre.

Ladybug miraba el horizonte de pie, sobre la torre Eiffel, esperando a su compañero, con los puños apretados. Estaba nerviosa, los tortuosos sueños que había tenido, noche tras noche, habían regresado a ella con la brisa nocturna.

Sacudió la cabeza, y giró cuando sintió que su compañero llegaba al lugar.

—Vaya —exclamó el chico de cabellos rubios sin acercarse a su compañera—, si estabas aquí —desvió la mirada—. ¿Tengo que alegrarme o preocuparme?

—Puedes tomarlo como quieras, pero necesito hablar contigo de algo muy importante —Ladybug se sentó y le pidió que se sentara a su lado. Chat Noir lo hizo. Se sentó a su lado y la miró. Aunque ya sabía a qué se debía la reunión, estaba expectante de cómo se dieran las cosas. ¿Al fin sabría por qué su querida Ladybug no podía ver a Chat o por qué su amiga Marinette solo le hablaba de Chat Noir?

Suspiró.

—Cuéntame, My Lady —la animó—. ¿Qué paso?

—Yo… —apretó las manos que juntó sobre su regazo con fuerza—, yo… hablando con un amigo, le dije sin querer, que soy Ladybug —silencio, Chat ni siquiera comentó nada. Lo observó, su compañero tenía la mirada fijada en la nada—. Sé que fui imprudente, pero él tiene algo que hace que no pueda dejar de hablar —se miró las manos.

—Ya veo —dijo con la voz dura. Marinette sintió que su estómago se contraía—. No puedes contarme quién eres, pero puedes decírselo a cualquiera —suspiró con pesar.

—No, Chat, no es cualquier persona —le confesó—. Es un amigo cercano de mi civil, alguien importante y…

—¿Y? —le preguntó mirándola, no se sentía muy bien por cómo estaba actuando, pero la prudencia no estaba en él cuando era Chat Noir. Necesitaba saber lo que no le había dicho a Adrien.

Ladybug movió los hombros, resignada.

—Es el chico que me gusta —y ante aquella frase, Chat se puso de pie. Ok, definitivamente tenía que ir por esos lentes.

—¿Y cómo se llama? —le preguntó. Necesitaba que la verdad le golpeara en la cara—. Digo, hay que tener cuidado de él, sí sabe tu verdadera identidad.

—Supongo que tienes razón —volvió a resoplar, y se puso de pie—. Es uno de mis compañeros de colegio, se llama Adrien Agreste —al terminar de decirlo, el corazón de Chat Noir se aceleró. ¿Realmente le gustaba a Ladybug?

—¿El modelo? —la chica de máscara roja, afirmó con la cabeza—. No sabía que le ibas a los famosillos, My Lady —le dijo, tratando de calmar sus palpitaciones.

—No es eso…

—¿No? —el chico se cruzó de brazos y la miró de reojo—. Y entonces, ¿por qué él y no yo? Digo —señaló su cabello—, yo también soy rubio y tengo ojos verdes —le recordó—. Y sí es por el dinero, yo también soy asquerosamente rico —le comentó. Las palabras ácidas, Ladybug ya se las esperabas, así que sacó del bolsito que tenía colgado, algo que Chat reconoció inmediatamente.

—Sabía que ibas a decirme algo por el estilo —la sonrisa triste en labios de su amiga, lo desarmó—. Pero no es de esa forma, yo no estoy buscando ni su fama, ni su dinero ni nada por eso. Si vamos al caso, lo odié por todo eso cuando lo conocí —se reclamó mentalmente—, fui muy prejuiciosa con él por ser eso, un niño rico —ladeó la sonrisa mirando la pulsera que Adrien le había dado el primer cumpleaños de ella, que compartieron—. Pero, algo en su mirada, en su forma de ser, me hizo dar cuenta que estaba equivocada, no pude evitar ver más allá de lo que él quería mostrar o le hacían mostrar. Me gustaba ver como se emocionaba por cosas simples, como un niño pequeño descubriendo el mundo. Siempre luciendo inocente y desinteresando —Chat notó como la ilusión iba regresando a los ojos celestes de Ladybug—. Es un joven que lo tiene todo, pero que estaba vacío.

—¿Sentiste lastima por él?

—No —negó con la cabeza—, sentí que yo podía mostrarle todas esas cosas que él se estaba perdiendo, pero mi tonto nerviosismo me lo impedía la mayor parte del tiempo. Mira esto —le indicó. Ahora que Adrien lo veía bien, era horrible comparado al que ella le había dado—, él tranquilamente pudo darle un Click a cualquier cosa en internet y comprarlo, pero decidió hacerme algo él mismo, con sus propias manos y para mí, eso siempre tendrá un valor extra.

—Entiendo —no podía decir nada más, estaba perturbado por las palabras de la chica, que hicieron un remolino en su interior. Esa chica si estaba enamorada de Adrien, parecía entenderlo a otro nivel. Pero, ¿por qué no veía a Chat Noir en Adrien?

La risa de la chica, lo volvió a la realidad.

—Chloé tiene razón —dijo, tratando de secar las lágrimas que salían de sus ojos—, soy ridícula. A él le hablo solo de ti, y a ti te hablo de él. Soy una ridícula de primera.

—No creo que seas una ridícula, Bugaboo —le dijo y se paró frente a ella, limpiándole las mejillas con sus dedos, con cuidado de no lastimarla con sus garras—. Quizás no te das cuenta que cuando lo miras o me miras, notas la verdad que tus ojos no ven —Ladybug no entendía nada, pero no podía quitar su mirada celeste de los ojos verdes del chico gato frente a ella.

—Chat, yo —le susurró—, yo hoy vine a decirte mi identidad —le confesó, Chat retrocedió dos pasos, sorprendido.

—¿De verdad? —preguntó.

—Sí —afirmó—, no quiero que este error que cometí, pese entre nosotros —negó con la cabeza—, no me lo perdonaría. Eres importante para mí, así que… no te diré mi nombre, ni me destranformaré, pero te daré unas cuantas pistas para que lo descubras.

—Me gusta el juego —dijo recuperándose, como si todo lo que habían dicho antes, simplemente se lo llevó la brisa nocturna.

—Demoilustrador, Jugador, Glaciador y Befana —la mención de aquellos akumatizados, generó una sonrisa en Adrien, al entender a donde iba.

—Siento que cierta princesita indefensa, no tenía nada de indefensa —respondió, cruzándose de brazos—. ¿Fue divertido jugar a la chica en peligro? —Ladybug se rio por la actitud de Chat.

—Solo un poco —le confesó con las manos detrás de ella—. Era divertido ver como alardeabas cosas que yo sabía que no era así, y a la vez…

—No te preocupes, después de todos somos dos ciegos de primera, mi Kwami me lo dice todo el tiempo —le comentó, moviendo los hombros.

—¿Eso significa que te conozco? —le preguntó, sorprendida. Chat Noir volvió a adelantar los pasos que los separaban y la tomó por los hombros.

—Sí —le afirmó—, me conoces muy bien. Incluso acabo de entender por qué al ver tu mirada, al ver tus ojos ese día, me puse como meta convertirme en tu amigo, mi corazón quería tenerte cerca. Aunque mis ojos no lo vieran.

—Chat… —él la silenció.

—Bichito, escúchame —le dijo con una sonrisa—, gracias por tus palabras, me hace sentir muy especial que pienses así de mí. Pero, ¿sabes? Creo que comprendo porque cuando observas a Adrien sientes esa confianza especial con él. Creo que cuando viste sus ojos sinceros, el día en que te dio su paraguas, recordaste al mismo chico que te había dado ánimos y seguridad para continuar con esta misión. Ambos vimos bajo la máscara ese día y no nos dimos cuenta.

—¿Cómo sabes lo del paraguas? —preguntó, pero cuando la sonrisa de su compañero se extendió en su rostro, lo asimiló—. No fue casualidad encontrarte en la ribera, ¿verdad?

—No —negó con la cabeza—. Justamente estaba pensando en que le sucedía a My Lady cuando se apareció frente a mí y me contó todo.

—Así que era eso… —Marinette empezó a pensar en todo lo que había vivido todo ese tiempo, como calzaba todo como piezas de rompecabezas, todo se armó tan perfectamente, que solo pudo llegar a una conclusión—. Me siento una idiota.

—Te entiendo —Chat Noir llevó ambas manos a su cintura—, he vivido con esa sensación la última semana.

—Fue por eso que hoy… —se quedó pensando en la batalla que habían tenido contra el akumatizado obsesionado con las matemáticas. Como se habían conectado para responder y atacarlo.

—Según me explicó mi Kwami —le comentó Chat, volviéndola a la realidad—. Ya estábamos en un punto donde era necesario saber nuestras identidades, para saber si lo confianza creada a ciegas, podía desarrollarse mejor ahora que sabíamos quiénes éramos. Cuando peleamos hoy, ya sabía quién eras, pude entender mejor para qué o por qué hacías las cosas que hacías. Sentí que todo fluía mucho mejor entre nosotros.

—¿Crees que todo sea para mejor?

—Tiene que serlo —se acercó a ella y le tomó de las manos, Marinette enrojeció—. Dos mentes unidas, pueden planear mejor las cosas…

—Tienes toda la razón —afirmó. Y luego miró el anillo de su compañero—. Por cierto —el gato sin dejar de sonreír, la observó—, me estuviste mostrando tu miraculous toda la mañana.

—¿Sí? —respondió con una pregunta—. Quería darte pistas de mi otro yo, pero estabas tan perdida en tus preocupaciones por hablar conmigo, Bugaboo, que no notaste nada de lo que te decía. Pero, agradezco que respectaras mi exclusividad para decir chistes de gatos.

—No sé si alegrarme por eso —dijo con la voz estrangulada, para luego empezar a reírse, ambos lo hicieron, se rieron con ganas como si quisieran quitar todos los nervios y romper esas barreras entre ellos con aquel sonido y luego se miraron con una sonrisa.

Parecía que nada había cambiado entre ellos, pero había cambiado todo.

Se dieron una última mirada antes de despedirse y volver cada uno a casa.

—Nos vemos mañana, en clases, gatito.

—Oh —dijo Chat Noir, cayendo en cuenta de lo divertido que se iba a poner todo a partir de mañana—, es cierto, ahora puedo encontrarte donde sea, bichito, ya no podrás huir de mí —le recordó, moviendo las cejas con picardía. Ladybug solo sonrió antes de lanzarse en dirección a su casa.

Cayó en su terraza y se quitó la transformación. Miró a su Kwami que flotaba emocionada junto a ella.

—Sabías que era Adrien, ¿verdad? —la risa de la pequeña roja con manchas negras, la delató—. Chat Noir es Adrien… todo este tiempo… Por eso, cada vez que lo veía en la escuela me recordaba a Chat, no eran alucinaciones mías, era de verdad. Él también está sufriendo los mismos cambios que yo…

—Así es —afirmó Tikki, juntando sus manos frente a ella—. Y que hayan tomado tan bien la identidad del otro, solo demuestran que ya estaban preparados para ello. Incluso, ahora podremos juntarnos con Plagg, para armar planes de ataques para poder rescatar a Nooro —Marinette miró a su pequeña amiga, muy emocionada por las cosas que vendrían a partir de ahora.

Pero ella, no tenía la mente para ningún plan por el momento, solo podía pensar en que aquel chico que quería y al que amaba, eran la misma persona. Que lo conocía mejor de lo que creía y, sobre todo, que cualquier situación extraña que pasara de ahora en más, ambos iban a estar juntos para protegerse y apoyarse, con la ayuda de sus mejores amigos.

Con la mente un poco liberada de la agonía causada por la fusión de personalidades que sufría día a día, bajó por la trampilla, para dejarse caer en su cama.

Esa noche iba a dormir muy bien.

O al menos eso pensaba, hasta que cayó en la cuenta de que había besado a Adrien Agreste.


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El rinconcito de la que escribe:

Oh sí, al final si lo continué. No quería porque ya luego no puedo parar, pero ya qué xD

Con respecto al Akumatizado: Iba a hacer una cosa rara con matemáticas porque es en lo único que puedo pensar esta semana, pero decidí que mejor le dejo los Akumas y la batalla contra HawkMoth a Thomas y su equipo... xD Prefiero comerme las uñas a inventar esas cosas para mí, quiero sorprenderme (?)

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Y ahora sí, ya liberé mi mente, así que...

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Aquatic, fuera~