Carta treinta y nueve 39
Mí querida Candy:
¿Cómo estás? Espero que estés bien. No sé a dónde escribirte, así que lo estoy haciendo al hogar de Pony porque sé que tus dos madres van a guardarla hasta que vayas para allá.
Mi periodo de duelo llego a su final y estoy de vuelta en América. Fui a Inglaterra a pasar un tiempo con mi padre. Nuestra relación ha mejorado mucho para mi sorpresa, tal vez ¿he madurado o me he suavizado con la edad? ¿O tal vez a cierta dama con pecas supo cómo convencer a mi padre de dejarme seguir mis sueños? ¡Nunca me lo dijiste! No eres de las que le gustan a lardear de sus buenas acciones. Siempre me pregunte por que mi padre nunca fue a buscarme a New York. Pensé que no le importaba para nada, pero no, ¡fue gracias a vos! ¡Mi dama con pecas! Eres realmente increíble. Me reconciliaste con mi madre e hiciste mejor la relación con mi padre. Si no creyera ya que estas hecha para mí, lo creería ahora.
Nunca has respondido mis últimas cartas las que te envía después de nuestra segunda separación. Estabas decidida a no contactarme y la foto de tu boda con Albert termino conmigo. Pero no pude odiarte, porque te amo más que a mi vida. Así que hice lo que querías que hiciera, me case con Susana y cuide de ella hasta su último aliento. Cumplí con mi deber, Candy, y admito que me siento aliviado y libre para tratar comenzar de nuevo con vos. También me entere por una fuente de confianza, que ya no estás con Albert, y ha sido así ya por algunos años. También me gustaría agradecerte por tu carta de condolencias y lamento mucho la respuesta tan general, no sabía que estabas separada de tu esposo, de otro modo te hubiera escrito algo más personal y te hubiera pedido que esperaras a que mi periodo de duelo terminara así podemos empezar a escribirnos nuevamente. Así que me atrevo a escribirte esta carta. Me dijiste en la carta en la que rompiste conmigo que todavía me amabas. ¿Todavía me amas? Porque yo aun te amo, nada a cambiado para mi, Candy.
Tu Romeo,
Terry
