Después de haber vivido encerrado durante un tiempo al pequeño omega recién presentado, se le dio la oportunidad de ser "libre". Sólo debía casarse, obligatoriamente, con un Alfa y darle lo que él tanto anhelaba, un hijo.
El omega de apenas 17 años estaba comprometido con un Alfa mucho mayor a él, todavía no lo conocía pero lo haría dentro de poco tiempo. Su vida realmente era algo complicada; su padre le había dado la espalda y lo había dejado al cuidado de su "madre" la cual le tenía un cierto disgusto al pequeño. Para él fue duro ya que su padre era su ejemplo a seguir, él no quería ser un simple sumiso, Jimin quería ser algo más que un omega, él debía ser escuchado, debía...
Su infancia no fue la mejor de todas ya que al cumplir los seis años, pocos días después, su madre falleció. La verdadera madre de Jimin era la omega más hermosa que nadie haya visto. Ella era usualmente acosada por demasiados Alfas, e inclusive Betas, los cuales rechazaba con amabilidad, era una persona demasiado dulce. El unico Alfa que fue capaz de reclamarla como su pareja era Park Juhyun.
Park Juhyun; un Alfa bastante respetado por los de su clase el cual tenía dinero y poder, cualquier chica querría estar enlazada con alguien así. Pero ese no fue el caso de SunHee, la madre de Jimin, ella siempre hacía que a aquel apuesto Alfa rogara por su atención. Solía rechazarlo porque simplemente creía que quería jugar con su corazón, y por supuesto, no iba a permitir eso...
Aunque al final pudo reconocer que ese no era el caso, ambos eran una pareja predestinada, ella podía sentir el dolor que le causaba al estar rechazándolo. Park Juhyun no podría haber amado más a cualquier otra Omega que ella, SunHee fue la única que pudo robar su corazón.
Con el paso del tiempo, después de haber dado a luz a su bebé, se dio cuenta de que contrajo una enfermedad, que no sólo arrasaría con ella sino también con su Alfa. No podía permitir eso...
Lo había estado pensando durante un tiempo y lo hizo bien.
Ella pensó en dejarlo con su pequeño bebe, Jimin, quien era el fruto de su amor. Desde el primer momento en que lo sostuvo en sus brazos supo que sería un Omega. Por eso decidió que era mejor educarlo como un Omega fuerte y no sumiso, para que éste no sufriera con su ida.
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—¿Deseas comer algo más? —Preguntó la bella mujer que se encontraba frente al omega, él negó moviendo su cabeza seguido de un "gracias". La mujer asintió y acarició la cabeza del pequeño.
—Eres un buen Omega —. Alagó —Me alegra que no seas como los demás
—. Sonrió levemente mientras quitaba los platos que se encontraban sobre la mesa. El rubio inclinó la cabeza un poco desentendido.
—Me refiero a que no eres como los demás. Tu carácter es como el de un Alfa pero conservas tus toques de Omega; eres muy dulce y a pesar de los malos tratos que has recibido continúas sonriendo —.
—Gracias... —La mujer sólo le dedicó una leve sonrisa y se retiró de la cocina dejándolo completamente solo. Jimin suspiró, estaba cansado, se acercó hacia la ventana y miró el bello campo el cual habitaba. Realmente quería salir y disfrutar de un buen día bajo el sol pero su madre obviamente se negaría y le impondría un castigo.
Sólo faltaban tres días para que el Omega se encontrara con su prometido, un Alfa y futuro lider de la manada Min, lo único que esperaba es que no fuera tan duro con él, de igual manera Jimin no se doblegaría ante aquel Alfa.
—¡¿Dónde diablos estas!? —De pronto una fuerte voz lo hizo volver a la realidad. El rubio rápidamente se sentó, de nuevo, en su lugar antes de que su madre apareciera.
—Ah, por fin —La mujer llevó una mano a su cabeza mientras le dedicaba una mirada furiosa. Levantó la palma de su mano y antes de que el Omega pudiera enconder su rostro lo golpeó.
—Te dije que te quedaras en tu habitación —. Tapó su nariz —Hueles realmente mal —Se quejó.
Jimin bajo la cabeza, odiaba a esa mujer, siempre le exigía demasiadas cosas y sí no podía realizarlas lo golpeaba o torturaba, de la peor manera posible. No entendía por qué tanta repulsión hacia él, sí se lo pedía, tranquilamente podría irse y nunca volver. Quería pero no podía; su padre era la causa de la cual él no podía irse, no quería dejarlo, aún con todo ese sufrimiento. Jimin sabía que su padre no tenía la culpa de ser quién ahora es. La pérdida de SunHee le había afectado, de tal manera, que casi lo condujo a la muerte.
—Eres un fracaso de Omega —. Frotó su frente con desesperación —Menos mal que tu padre se deshizo de ti —A tales palabras el rubio intentó retener sus lagrimas pero le era difícil. Sí Jimin no quería otro castigó aún peor no debía llorar, menos delante de ella. La mujer no dijo nada y se retiró.
Con cuidado se levantó y se dirigió hacia su cuarto; anteriormente era un cuarto de limpieza pero su madre creyó que sería un lugar adecuado para él. Según ella la basura debe ir con la basura. A Jimin no le molestaba en lo absoluto estar ahí, apenas tenía lugar para su cama y un pequeño estante donde colocó algunos libros. Tenía un pequeño bolso en donde guardaba su ropa, sólo eran un par de remeras y pantalones, Ni siquiera tenía abrigos para el invierno.
Se acostó en la pequeña cama y cubrió todo su cuerpo con la manta. Era su zona de confort, allí, podía llorar todo lo que quisiese y sin ser juzgado ni visto por nadie.
—¿Estas ahí? —Un pequeño golpe en su puerta lo alertó, rápidamente se levantó, chocando su cabeza con el estante. Abrió la puerta, como pudo, mientras sobaba su frente.
—¿Estas bien? —La mujer que anteriormente se encontraba en la cocina, entro casi corriendo. —¡Jiminnie! —Exclamó preocupada ayudándolo. —¿Te hiciste mucho daño? —Le dio un tierno beso en la cabeza.
—Ven, dame un abrazo —El Omega hizo caso y abrazó a la mujer, aquella era una prima lejana de su madre, siempre lo defendía y estaba para él.
—Gracias Suni-Ssi—Suni sonrío acariciándole el hombro, amaba mucho a Jimin, ni ella misma entendía aquel comportamiento de su familiar hacia el pequeño Omega. Muchas veces intento enfrentarla pero ella siempre salía con la excusa perfecta, odiaba ese comportamiento de superioridad que tenía. Se prometió que un día de estos le haría sentir lo que le provoca a su pequeño Jimin. Prácticamente, Suni, fue quien lo crió a pedido de su "prima". Pudo haberse negado pero después de conocerlo fue difícil para ella separarse del pequeño, había desarrollado un gran afecto de madre hacia él.
(/ω\)
