—¿Qué haces? —Preguntó una voz infantil. Suni se encontraba terminando de diseñar un par de vestidos para su nuevo conjunto de primavera /verano. Ella era una diseñadora profesional y reconocida mundialmente.
—Oh, ¿Quién eres tu pequeño? —La mujer dejó lo que estaba haciendo para prestarle toda a su atención, y cómo no hacerlo, era la cosita más hermosa que sus ojos pudieran ver.
—Me llamo Park Jimin y tengo 7 años recién cumplidos —Habló el pequeño rubio con una sonrisa mientras levantaba su manita. La mujer sonrió tiernamente acariciándole la cabeza.
—¿Dondé están tus padres, Jimin? —El niño volteó y señaló una cabaña a lo lejos, Suni miró hacia el lugar. Se sorprendió un poco ya que las dos únicas personas que vivían allí eran su prima y su "prometido".
—¿Quieres que te lleve allí? —Jimin rápidamente negó con la cabeza, formó un puchero con sus labios.
—No por favor, tengo miedo de la bruja mala —El pequeño abrazó fuertemente las piernas de la mujer. Suspiró observando al menor, no entendía por qué reaccionaba de esa manera. Pensó que tal vez lo estuvieran ignorando o tratando mal...
—¿Quieres quedarte a dibujar conmigo? —Preguntó dulcemente mientras arrancaba una hoja, de su cuaderno, y tomaba un par de lapices, de colores. Jimin asintió eufórico, intentó subirse a la silla de madera pero le fue difícil. Suni no pudo evitar soltar una pequeña carcajada, luego de ello lo ayudó a subirse.
Jimin tomó uno de los lápices y comenzó a garabatear la hoja, le parecía divertido, desde hace mucho tiempo no tomaba una hoja para dibujar ni pintar. La mujer le observaba con atención, el pequeño parecía estar serió en lo que hacia.
—¡Termine! —Exclamó feliz mientras agitaba su dibujo en el aire.
—¿Qué has dibujado, querido? —Miró a Suni mientras le daba su dibujo, él esperaba emocionado la opinión de la mayor. Sonrió cuando ella lo hizo.
—¡Me gusta mucho! Realmenre tienes un don para dibujar —Jimin río, por fin alguien apreciaba lo que hacia.
—Ese es mi papá Alfa, esa es mi mami SunHee y ahí estoy yo—Dijo señalando los dibujos. Suni asintió, miró mas arriba del papel y pudo ver que allí se encontraba otra persona, o eso era lo que creía.
—¿Y ella? —Preguntó no tan segura de que fuera una mujer, Jimin agachó su cabeza un poco enojado.
—Es la bruja mala —Suni nuevamente asintió sin decir nada más.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
—¿Qué haces? —Preguntó Jimin mientras bajaba las escaleras, su madre le había enviado a limpiar casi todos los cuartos de la casa; y para colmo sólo le dio un día como máximo para terminar, con la excusa de que vendría gente importante.
—¡Oh! —Suni escondió el libro que sostenía antes de que el Omega pudiera verlo. Sonrió y giró para darle su atención al omega. —¡Jiminnie me asustaste! —Exclamó la mujer mientras acariciaba el rubio cabello del chico.
—Lo siento —Susurró agachando la cabeza en señal de disculpa.
—Descuida, sabes perfectamente que no soy como ella —.
—Lo sé...
—Vamos, cambia esa cara, muy pronto podrás salir de aquí y conocer a tu prometido, tal vez sea un buen alfa —Intentó animarlo pero parecía inútil, Jimin realmente no quería irse del lado de Suni, la iba a extrañar demasiado. Ella sólo vivía allí por el Omega, sin él ella se iría en cualquier momento.
—Te dije que no te dejaras guiar por las locuras que dice Minhye —Lo regañó. —Yo sé como manejarla, veraz que pronto ire a visitarte —.
—¿Lo prometes? —Jimin sonrió mostrando sus resplandecientes dientes blancos, no podía negarlo, amaba mucho a Suni. Alejarse de ella sería como revivir la pérdida de su madre y realmente no quería pasar por eso de nuevo, ya no...
—Por la garrita —Suni levantó el meñique de su mano derecha, Jimin hizo lo mismo y sellaron la promesa seguido de unas carcajadas.
—¿Qué te parece si después de limpiar comemos algo? —Sugirió el Omega. Ella le había enseñado todo lo que sabía en la cocina y pensaba prepararle algo especial.
—Me parece perfecto —.
Luego de eso Jimin continuó con sus labores, le había tocado limpiar 14 habitaciones y no podía recibir ayuda de nadie. Sí la recibía de seguro, no importaba qué, su madre se enteraría y lo castigaría severamente. Todavía conservaba pequeño moretones y cortes del ultimo castigo que le dio; tan solo fue por intentar salir a fuera para darle de comer a un pobre animal desamparado. Según Minhye el castigo le serviría para recapacitar su comportamiento rebelde.
—¡Ya estoy en casa! —Exclamó la madre del Omega mientras cerraba la puerta fuertemente, con rapidez se dirigió a observar la condición de las habitaciones. Todas estaban en perfectas condiciones, una pequeña sonrisa se escapó de sus labios; acercó con disimulo hasta la mesa pequeña que se encontraba al lado de la cama y arrojó el agua de uno de los floreros.
—¡PARK JIMIN! —Gritó a todo pulmón, el omega rápidamente apareció seguido de Suni quién fulminaba con la mirada a su prima.
—¿Qué fue lo que te dije antes de irme hoy en la mañana? —Le preguntó cruzando sus brazos y frunciendo ceño.
—Madre, usted me ordenó limpiar las primeras 14 habitaciones —Contestó casi temblando del miedo.
—¿Me puedes explicar qué es esto? —Ella señaló el agua esparcida al lado de la mesa. Jimin quedó atónito, él estaba seguro que limpió ese mismo cuarto. Se aseguró de controlar las suficientes veces para quedarse tranquilo.
—Yo... —Antes de que pudiera terminar de decir algo Minhye lo abofeteó.
—¿No te quedo claro lo de hace una semana? —La mujer levantó una ceja observando con satisfacción la expresión de miedo del omega. —Eres un desastre, con razón tu madr...
—¡YA ES SUFICIENTE! —Intervino Suni mientras miraba desafiante a su prima, ella no podía hacer nada más que callarse. Podría ser una Omega pero era muchísimo más fuerte que Minhye. Ella estaba dispuesta a tirarles los dientes sí volvía a hacer un comentario sobre la madre del Omega.
La mujer mordió su lengua para no decir nada, no quería pelear con su prima porque eso sería batalla perdida. Observó como los dos se retiraban de la habitación. Jimin temblaba mientras que Suni intentaba calmarlo.
Minhye odiaba a ese omega, no le importaba lo que los demás le dijeran, ese omega debía sufrir todo lo peor. Desde el momento en que lo conoció sabía que tenía que lograr romper ese vínculo de padre e hijo, no fue tan difícil. El pobre Park Juhyun estaba demasiado dolido por la perdida de SunHee que quiso cortar todo laso que lo uniera a ella...
( ' ▽ ' )ノ
