—¿Y bien? —Preguntó Minhye mientras tomaba asiento en uno los sillones de la sala.
Un hombre alto, quien se encontraba frente a ella, le extendió un sobre tamaño oficio junto a una pequeña carta sellada. La mujer lo tomó con cuidado y lo abrió, allí estaba todo lo que quería ver, no podría encontrarse mejor, por fin podría deshacerse de aquel sucio omega.
—¿Esto le parece prefecto? —Preguntó el hombre, estaba de traje gris y corbata negra, miró atentamente el cheque que la mujer tenía en sus manos. Ella asintió contenta, Jimin le había otorgado una fortuna. Quién podría decir que aquel Omega de raza pura valiera tanto.
—¿Cuándo podré llevármelo? —Aquel se encontraba emocionado por llevarse al pequeño de 17 años. Había preparado todo para este día; inclusive estudió al Omega para poder estar tranquilo de que cumplía con todas sus expectativas. No podía estar más satisfecho con la compra del Omega, quería que su hijo le diera cachorros de raza pura, estaba asegurando el futuro de su familia y manada.
—Mañana a primera hora —Minhye se levantó y acomodó su falda extremadamente cara. Ella le extendió su mano derecha y la estrechó con la del hombre. —Fue un placer hacer negocios con usted Alfa Min, estoy segura que Jimin podrá satisfacer al máximo a su increíble hijo —.
Minhye quedó boquiabierta su prima había defendido al Omega, no era nada de otro mundo, pero la mirada que le dedicó la hizo temblar. Se atrevió a desafiarla y eso no lo perdonaría, esta vez le daría en donde más le duele, se desharía de Jimin. Sólo tenía que darle la noticia y ya podría vivir una vida tranquila y sin preocupaciones. Volvería a estar junto a su alfa, el cual no le presta para nada su atención, y su pequeño hijo. Si, Minhye, tenía un pequeño niño 7 años menor que el Omega, ella jamas le permitió jugar ni interactuar con su hermanastro.
Salió de la habitación y se dirigió hasta la cocina. Suni la vio llegar y estaba alerta a cualquier maltrato que su prima pudiera ocasionarle a Jimin.
—Felicidades —Dijo con una sonrisa fingida —Mañana por fin podrás conocer a tu Alfa —Comentó.
El rostro de Jimin era todo un poema; podía sentir perfectamente los nervios y el miedo que tenía el omega a través de su olor.
—¿No dirás nada? —Preguntó con satisfacción, Suni le miró con recelo, logró su objetivo.
—Eres una maldita perra —Escupió su prima con desagrado. Minhye sonrió con superioridad, sabía que ella no podría hacer nada para impedirlo. El padre de Jimin obviamente no la escucharía, no después de lo que paso...
—Bueno Jimin tienes todo el día para empacar tus cosas y despedirte —Finalizó mientras apretaba fuertemente la mejilla del Omega, éste ni siquiera se percató de lo que ella le hizo.
Suni frunció ceño, no iba a quedarse callada, camino hasta la habitación de su prima y patio fuertemente la puerta. Minhye la miró sorprendida, retrocedió unos paso asustada.
—Realmente me estas cansando —Le habló con repulsión. —¿Cómo te atreves a hacerle eso a Jimin? —Se quejó, no podía aguantar más las tonterías que realizaba su prima.
—Es muy fácil, lo vendí al mejor postor —Se encogió de hombros mientras recobraba su postura de superioridad.
—¿AL MEJOR POSTOR? —Gritó. —¿ES ENCERIO? —Minhye asintió mientras sonreía. Suni no lo podía creer, lo que estaba haciendo era prácticamente ilegal, es más ni siquiera podría entrometerse. Sí ella quería algo siempre lo lograba, cualquier cosa, sea lo que sea, tenía sus contactos.
—¿Y qué? —Sonrió. —¿Piensas hacer algo para impedirlo? Sabes perfectamente que no puedes hacer nada, no tienes autoridad sobre mi —Le recalcó.
—Todo eso es tú culpa —Atacó Suni. —¡ES TODO POR TÚ CULPA! —Se acercó peligrosamente hasta donde se encontraba Minhye, ella se puso alerta.
—No es mi culpa —Aclaró con ironía. —Que estuvieras en ese lugar donde todo comenzó ya es cosa tuya —.
—¿Piensas que no lo sé? —Atacó. —Yo sé perfectamente lo que hiciste —Sonrió con satisfacción, caminó hasta ella y la tomó del cuello. —Escúchame bien "Park" Minhye. Sí llegas a ocasionarle algo a Jimin, como lo que paso esa vez... Juro por mi vida que YO me encargan de que te pudras tanto en vida como en el infierno —Soltó su cuello mientras la tiraba contra la pared.
Minhye se levantó como pudo, la había dejado sin aire, le quedaría una fea marca. Su prima tenía demasiada fuerza como pata ser una omega, Suni nunca fue de ser sumisa y menos con los Alfas.
—T-Tu no te atreverías, puedo hundirte si quiero —Amenazó intentando regular su respiración, Suni sonrió.
—¿Hundirme? Si yo me hundo, tú te hundes conmigo —Finalizó la Omega saliendo de la habitación. Había retenido todo su enojo por bastante tiempo. Ya estaba cansada por seguir las estúpidas reglas de su prima, ahora ella debería jugar las suyas. Se aseguraría de ganar el juego y mandarla directamente a donde corresponde.
Suni estaba dispuesta a salvar a Jimin, ya no quería verlo sufrir. ¿Por qué un Omega tan dulce como él debería depender tanto de una bruja como ella? No lo entendía, si ella fuera Jimin ya hubiese escapado, no le sería difícil. Casi nadie conocía al verdadero hijo de la familia Park, sólo a Hoseok, el hijo de su actual matrimonio.
—¿Estas bien? —Preguntó Suni caminando hacia donde se encontraba el Omega, éste tenía los ojos cristalizados, ella no pudo evitar sentirse culpable. Se dirigió hasta él y lo envolvió en un fuerte abrazo.
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