Una joven de cabello castaño caminaba yendo y viniendo por los pasillos de uno de los mejores hoteles. Se notaba realmente molesta; llevaba puesto un vestido negro ajustado con demasiado escote y unos tacones rojos de punta fina.
—¡¿Podrías tomar asiento de una buena vez?! —Se quejó su hermana menor, la cual la estaba acompañando, la castaña paro en seco y le dirigió una feroz mirada.
—Ni se te ocurra darme ordenes, Beta sucia —Le recriminó con enojo. Pues no era nada del otro mundo que ella tratase a las personas de aquella manera, inclusive a su hermana.
—¡Ya deja de llamarme así! —Exclamó haciendo un puchero la beta de cabello rubio y mechas celestes.
—No te llamaría así si no vinieses a ver a mi novio —Le dijo de forma desafiante, la rubia la miró indignada. Jamás en su vida podría ver a su cuñado como "algo más" odiaba que su hermana pensara eso.
—¿Perdón? Sabes perfectamente que papá me mandó a vigilarte, así no cometes otra estupidez o aún peor hagas un teatro por un simple capricho —.
—Ay, tranquilamente puedes decirles que estoy bien y ya —La castaña rodó los ojos como si nada le importara, sus padres no la dejaban sola ni un minuto, pues claro tenía sus justificativos para eso.
—¡Por el amor de Dios Jimin! —Gritó, odiaba que Jimin se comportara de esa manera con respecto al tema de sus padres. Era verdad que eran demasiado controladores, con ella no tanto pero con Jimin... Se pasaban. Su hermana mayor podría hacerse pasar por una joven muchísimo menor a ella.
Cuando ella se enojaba siempre terminaba con pucheros y pequeños lloriqueos, obviamente falsos. O sí no obtenía lo que quería, eso era aún peor, se volvía loca y destrozaba todo, completamente infantil. De pequeña se le dio absolutamente todo y por consecuencia de ello no acepta un NO.
—Cállate Suran, vete por ahí —Jimin hizo un ademán con su mano y se apresuró hasta llegar al ascensor, presionó el botón de planta baja, en un abrir y cerrar de ojos ya se encontraba en la recepción del Hotel para esperar la triunfante entrada de su novio.
—Maldita seas... —Gruñó la Beta frustrada. Ser la hermana menor de una Omega tan terca como lo era Jimin, le daba un dolor inmenso de cabeza.
—¡Bebeeee! —Chilló la Omega mientras se tiraba a los brazos de su Alfa, quien por cierto correspondió al abrazo.
—¡QUE HIJA DE PUTA! —Jin, quien se encontraba cortando las verduras, enterró con fuerza el cuchillo partiendo la tabla de madera. —¡AY! —Gritó frustrado intentado desenterrarlo.
—¿Quieres que te ayude? —Preguntó el Omega, estaba que se le salía el corazón. Las reacciones de Jin a veces eran divertidas y otras realmente te causaban miedo.
—No, tu sigue contándome —Jimin asintió. Él no le había dicho exactamente quién era su padre, simplemente quería olvidarlo.
—Cómo te conté, desde que murió mi madre, aquella mujer me separó de mi padre desde muy pequeño. Él me había mandado con ella para que me educaran como un debido "Omega." Ella quería que siempre bajase la cabeza a los problemas; pero recuerdo perfectamente que mi madre solía decirme que nunca bajara la cabeza frente a los demás, ni Siquiera ante un Alfa. Mi tía también, ella me cuido y se quedó conmigo junto a esa desagradable mujer —Explicó, Jin escuchaba cada palabra que el Omega pronunciaba. Se le partía el corazón imaginar la duda vida del pequeño. Por supuesto que Jin jamas dejaría que nadie le pasará por encima y ahora estaba decidido a ayudar a Jimin. No lo dejaría, no después de todo lo que sufrió, sería su nuevo pilar para que él pudiera apoyarse en cada problema que tuviese.
—L-Lamento interrumpir —Taehyung apareció aún teniendo la maleta del Omega.
—¿No te dije que llevaras las cosas de Jiminnie a su cuarto? —Jin se cruzó de brazos mientras movía su pie, entre ellas sostenía el cuchillo con el cual había partido la madera.
—Hyung... Me olvide dónde era... —Confesó apenado. El Omega mayor estampo la palma de su mano contra su rostro, no era para nada nuevo. Siempre se olvidaba de los lugares. Aún se preguntaba que sería del Alfa si llegara a perderse en un laberinto.
—No pierdes la cabeza porque la tienes pegada —. Ante esas palabras Jimin no pudo contener la risa. Tae le siguió.
—¡Insolentes! —Les gritó mientras los golpeaba levemente. Ambos no paraban de reírse, tanto que le fue mejor unirse. —¡Bueno, ya fue suficiente! —Jin Intentó calmarse.
—¿Están limpiando vidrios? —Preguntó Zuho ingresando a la cocina, observó como todos se callaban y dirigían su mirada a él. —¿Dije algo malo? —Jimin y Tae se miraron y luego observaron al mayor.
—¡SE QUE MI RISA ES HORRIBLE PERO YO NO DIGO NADA DE TU NARIZ! —Clavó el cuchillo nuevamente en la madera y se retiró de la cocina indignado. Los tres se miraron y estallaron a carcajadas.
Un sonido en la puerta de la entrada principal los alerto. Jimin pudo sentir un delicioso olor a chocolate fuerte, era sumamente embriagador, de repente se les antojo.
—¡Yoongi-Hyung! —Zuho salió disparado a recibir a su hermano, quien por desgracia no se encontraba solo.
—¡Zuhiiito! —Chilló la Omega castaña ingresando pegada a su hermano mayor.
—Ay no...
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