El azabache se sentó en la silla giratoria frente al escritorio de su padre, sabía que ésta sería una larga charla, él pensaba que su padre no debía entrometerse en su vida. Aunque en realidad, Soohyun, quería lo mejor para su hijo y realmente lo mejor era alejarlo de Jimin, la chica con la cual estaba saliendo. Esa mujer esa sumamente odiosa e insoportable, nadie que la conocía podría llegar a caerle bien.

—Primero que nada, querido hijo, debo volver informarte que trates con respeto a quienes trabajan aquí —Le aclaró su padre mientras se sentaba detrás del escritorio. —Segundo; veo que conociste a Park y por supuesto no de una bonita y amistosa manera —Frunció ceño.

—Ese chico trato muy mal a mi novia —Soohyun carcajeó haciendo molestar aún más a su hijo.

—Tu y yo sabemos que eso fue al revés —Le informó con una pequeña sonrisa, él había estado observado todo, no se perdió de nada aunque de igual manera la casa estaba llena de cámaras. Ella podría hacer lo que quisiera pero las cámaras la delatarían.

—Ahora; el nombre de ese chico es Park Jimin y es tu nuevo Omega —Le explicó, Yoongi observó sorprendido a su padre. Lleno de rabia se levantó de su asiento y coloco sus manos sobre el escritorio.

—¡¿Acaso estas loco?! —Gritó —¡Yo ya tengo una pareja! —Gruñó enfurecido. —¡¿Y para colmo tienen el mismo nombre, a qué estás jugando?!

—Yoongi... Tu sabes que como el futuro líder de la manada Min es muy importante que tu pareja pueda darte cachorros, pero, tu noviecita no puede —Le recordó. Según ella no podría concebir hijos y eso, para él, era un problema ya que necesitaba asegurar su descendencia.

—¡P-pero padre! —No podía creer lo que estaba sucediendo, Soohyun le estaba obligando a dejar al amor de su vida, su propia sangre quería quitarle de nuevo lo que más ama. No, Yoongi no iba a permitir eso, no iba a dejar que volviera hacerlo, ya no.

—¡No aceptaré esto! —Dijo decidido mientras se volteaba dispuesto a irse pero a eso lo interrumpió.

—Entonces tendrás que abandonar tu puesto como líder y de paso dejar la manada junto a tu novia, a ver si ella está de acuerdo con eso —Soohyun realmente no quería llegar a éste extremo pero Yoongi ya estaba fuera de control y debía ponerle un límite.

—¡¿QUÉ?! —Gruñó exaltado, no podía ser cierto. ¿Realmente la haría dejar la manada? ¿Su propio padre? Un lobo sin manada es un lobo muerto.

—Esta bien —Yoongi tomó aire y suspiró fuertemente —Pero que conste que Jimin seguirá siendo mi ÚNICA Omega y aquel chico sólo será alguien que tendra a mis descendencias —Dijo de una manera desagradable.

Abrió la puerta de la oficina y salió echando humos.

—Esperó que puedas adaptarte —Dijo Tae mientras ayudaba al Omega a desempacar —Oye... —Jimin dirigió su mirada hacia el Alfa —Escuche un poco de lo que le dijiste a Jin Hyung... —El rubio sonrió y negó.

—No te preocupes —Sonrió, el castaño dio un suspiro. Temía que se enojase con él por escuchar su historia privada pero se tranquilizó cuando Jimin no le tomó mucha importancia. Esa mujer le cayó mal desde un principio y ahora más que nada, deseaba darle una cucharada de su propia medicina.

—¡Aquí les traigo algo! —Habló Jin mientras llegaba con una bandeja repleta de bocadillos para ellos, ambos se miraron y sonrieron. Tomaron un par de galletas y algunas que otras cosas para, luego, rápidamente llevarlas a su boca, por supuesto que antes agradecieron a su Hyung por la comida.

—¡Me encantan tus galletas! —Exclamo Jimin muy feliz, hacía años que no probaba dulces como estos y mas de chocolate. Siempre debía observar cómo su madre los comía delante de él sin ni siquiera dejarle probar sólo uno. Esa mujer era repugnante y agradecía que Soohyun le hubiese alejado de ella de una vez por todas. Aunque debía de admitir que ya echaba de menos a Suni...

—¿Quieren algo más? —Preguntó el omega —Si me piden algo antes de que me siente los mató —Les aclaró. Era lo típico; cuando Jin se sentaba a descansar un minuto siempre estaba la persona que le pedía algo, cualquier cosa, y eso le molestaba. ¿Acaso no pensaban un momento en él? El Omega era muy servicial en la familia y si él no se encontraba un día todo se volvía un caos. Ya creía que se encontraba en un zoológico y él era el encargado de mantener todo en orden.

—Cuando termines de desempacar te daremos un pequeño recorrido por la mansión —Le comentó el Omega mayor mientras colocaba los platos sobre la bandeja. Jimin asintió emocionado, ya quería explorar el lugar. Se sentía como un cachorro con ganas de jugar.

—¿Cuándo es tu cumpleaños? —Preguntó el castaño intentado entablar una conversación.

—13 de octubre —Contestó rápidamente el rubio con una sonrisa. —¿El de ustedes?

—El de Jin es el 4 de diciembre y el mio es el 30 del mismo mes —Jimin se emocionó puesto que faltaban pocos meses para su cumpleaños, tres para ser exactos. Usualmente pasaba las tardes con Suni y a escondidas de su madre comía un pequeño pastel que ella misma le preparaba.

—¡Lamento la interrupción! —Exclamó Jungkook ingresando a la habitación —Jin Hyung te ha llegado otra carta —El Omega hizo una seña para que el beta se acercara y así poder tomar la carta.

—Uhhh —Chilló Tae con una sonrisa burlona —Tu admirador secreto —Se burló de él. Hace poco Jin había comenzado a recibir extraños regalos y cartas con hermosos poemas, pero no aparecía el nombre del responsable.

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