Resumen: Naruto pregunta a Hinata sobre su primer beso, entonces desata diversas emociones que creyó desaparecidas, llega un momento que se siente indigna del amor que siente por él. Breve reflexión de su relación con Kiba, de amigos y... un Naruto un poco celoso.
KibaHina / NaruHina
-o-
Susurros desperdiciados en las hojas
Capítulo 2
La pregunta de mi novio no me sorprendió, es más, yo sabía que un día sucedería, tarde o temprano tendríamos esta incomoda pero necesaria conversación. Aunque fue una sencilla pregunta más por curiosidad que por celos o egoísmo. Yo estaba avergonzada y mis mejillas debían delatarme. Mi cara estaba caliente y mis manos no dejaban de moverse en mis piernas. Pude responder una ambigüedad y esquivar la pregunta pero… Naruto me preguntó con mucha seriedad y curioso.
"¿Besaste a alguien más antes de mí?"
Las parejas suelen contarse ese tipo de intimidades y no hacer escandalo porque antes existió otra persona u otra circunstancia. Teníamos diecinueve años y llevábamos cuatro meses saliendo. No quería mentirle pero tampoco tuve el valor de decir la verdad. No quería incomodarlo, verlo molesto por algo que sucedió hace años, me preocupaba.
― Significa que sí― afirmó Naruto― tu silencio es como si estuvieras pensando la respuesta. Hinata no pasa nada si besaste a alguien antes de mí. No voy a juzgarte por eso, supongo que es normal. Sería egoísta de mi parte creer que no fue así o que quiero ser el único y tener la primera vez en todo. Además, tampoco es como que yo, no lo haya hecho. Y seguro ya lo sabes… mi primer beso fue Sasuke, aunque no cuenta, fue accidente, ya sabes, todos se burlan de eso.
Sonreí un poco ante el recuerdo y las palabras que mi novio decía. Sólo era curiosidad pero como bien dicen, la curiosidad mató al gato y no quería que el pasado nos afectara. Sobre todo porque yo fui la que provocó aquel beso.
― Esta bien, entiendo si no me quieres decir. Tus razones tendrás…
Dijo y se recargó en el respaldo de la banca del parque en donde nos encontramos. Yo seguí jugando con mis dedos y recordé aquella noche, una tarde, la mañana y a Kiba. Mi corazón se hizo pequeño por un momento al recordar sus palabras. "Puedes engañar a todos menos a ti misma" Podría decir que no sucedió nada, pero yo sé que no fue así…
― F-Fue hace mucho tiempo― dije con voz débil y baja― n-no tiene importancia.
Naruto no me miró, seguía observando el horizonte que se pintaba naranja por el atardecer. Debía pensar como contar aquello sin querer disculparme, hablarlo como una cosa cotidiana. Apreté mis manos sobre mis piernas. Comencé a organizar mis ideas para expresarme.
― Entonces fue importante― Naruto cambió de posición, sus codos quedaron sobre sus piernas y en sus manos apoyó su rostro― quizá fue especial… debió ser muy bonito.
― N-no, no es eso, es que no sé cómo decirte…
― No quiero detalles Hinata, guárdalos para tus memorias, sólo quería saber si habías besado a alguien. Tampoco quiero saber con quién, aunque sospecho de quien se trata.
― ¿Sospechas?
― Fue simple curiosidad― luego me miró con una sonrisa amplia, su rostro tenía esas facciones felinas que cautivaban. Paso un brazo por mi nuca atrayéndome a él ― No me importa con quien te hayas besado o si tuviste un pequeño romance… ahora estás conmigo y eso es lo que importa.
Sus brazos fueron mi refugio, la calidez que me trasmitía era muy distinta a la de ellos, mis amigos. Su calidez era protección, seguridad y cariño. Sin embargo, aún no sentía ese mismo amor que yo por él.
Nos quedamos así por un rato. El aroma que manaba de él era dulce, siempre dulce, como cítricos y vainilla. Sentí sus besos en mi frente y las mejillas. Cerré mis ojos y agradecí que no cuestionara más, porque entonces comencé a no sentirme digna de su cariño.
Si bien lo amaba desde niña, hubo un momento en el que no quería saber de él e intentar por otra parte sanar mis sentimientos. Desde que descubrí que a él le gustaba Sakura. Yo no podía competir con ella. Carecía de muchas de sus cualidades y sobre todo mi autoestima seguía por el suelo. Si Kiba y Shino no hubieran estado, probablemente en estos momentos estaría en mi habitación, depresiva y sin ánimos de nada.
― ¿En qué piensas? ― Naruto me regresó al ahora. Yo sonreí y mentí.
― En que es maravilloso sentir tus brazos.
Él no respondió, quizá descubrió mi mentira. Comentó que comenzaba a anochecer y él tenía una misión al día siguiente. Caminamos a mi casa, tomados de las manos, bajo el alumbrado público y la luna. Mucho tiempo soñé con este momento pero no me sentí cómoda o feliz.
La culpa no me permitía disfrutar mi felicidad. Estaba arruinando mi futuro con el hombre que siempre ame. Y es que yo… alguna vez quise deshacerme de estos sentimientos. Me concentre en la plática de mi novio acerca de su misión de mañana y que probablemente volvería dos días después. Asentí con tristeza por no poder verlo.
Una calle antes de llegar a mi casa, Naruto me tomó de la cintura y me besó, bajo un árbol donde la luz no alumbrara. Esos hermosos besos que se dan los enamorados en las películas, las novelas, en secreto como parte de la intimidad de ese amor. Lo abrace. Sus labios eran cálidos y su aliento fresco y dulzón. Sentí su cuerpo muy pegado al mío, pude sentir su corazón latir y una erección bajo su pantalón. Seguí besándolo, pase mis manos por sus cabellos. Sus manos buscaron mis pechos y los apretó levemente. Yo gemí un poco y reí de su atrevimiento. No era la primera vez que me tocaba, ya habían sucedido incidentes similares. Yo me dejaba hacer porque me gustaba sentirlo, la vergüenza desaparecía poco a poco si se trataba de él. Con los ojos cerrados, sintiendo nuestro calor corporal y la excitación de querer fundirnos y quitarnos la ropa fue interrumpida por una voz conocida.
― Oigan, vayan a un hotel― Kiba estaba frente a nosotros en compañía de Akamaru.
Me separé de Naruto, mi rostro volvió a colorearse y pedí disculpas. Acomode discretamente mi brasier que se había movido de su lugar. Naruto sonrió.
― Lo siento― dijo. Su sonrisa era un poco fingida al igual que su disculpa y eso me alarmo.
― No pidas disculpas, idiota, estas cerca de la casa de Hinata, si alguno de sus miembros los descubre te vas a meter en problemas― explicó Kiba despreocupado.
― Seguro, tú debes conocer muy bien el terreno― fue la respuesta de Naruto, aunque más bien fue reclamo.
― Sí, he venido aquí desde que tengo doce años, te recuerdo que soy aún el compañero de equipo de Hinata.
Naruto no respondió, le dedicó una mirada fija. Kiba lo ignoró y se dirigió a mí.
― Te estaba buscando. Fui a tu casa para avisarte que mañana tenemos una reunión con Kurenai Sensei.
― ¿Fuiste a mi casa?― pregunte preocupada. Miré el reloj, estaba por dar las nueve de la noche. Mi padre estaría furioso porque si descubría que mañana tenía un compromiso y yo estaba haciendo el vago me retaría― ¿le dijiste a mi papá sobre esto?
― No. Por quien me tomas Hinata, sé cómo es tu papá y supuse que estabas con tu novio, así que pensé esperarte a que regresaras pero ya no hizo falta.
Naruto siguió mirando a Kiba fijamente, sus ojos transmitían un montón de emociones, él no podía guardarse nada pero esta vez, no se metió. Dejo en paz a Kiba y lo escuchó.
― Gracias― dije por la discreción de mi amigo.
― Sólo le dije que necesitaba hablar contigo de algo personal… así que él no sabe nada― nos miró a ambos y sonrió como lo hace un mejor amigo― bueno me voy… para la próxima vez, asegúrense de ir a un sitio más privado… para que no traumen a los transeúntes.
Yo reí un poco con timidez pero Naruto no, su respuesta fue un "Ok" frío y distante. Él sospechaba.
Mi mejor amigo se alejó en compañía de su perro y yo camine con Naruto hasta la puerta de mi casa. Me dio un beso pequeño en la boca y se despidió de mí, asegurándome que cuando volviera me avisaría.
Por alguna razón, esa noche no pude dormir y al día siguiente me sentí fatal. Me sentía absurda y mentirosa. Continué con la idea de no merecer el afecto de Naruto. Debí haber confesado lo que sucedió con Kiba. Aunque no podía.
Aquello significaba decirle que yo fui quien comenzó todo. Probablemente cambiaría la percepción que tenía de mí. Dejaría de ser la dulce y tierna Hinata. No quería que pensara que era una oportunista o fácil. Tampoco sabía cómo explicarle que desde que conocí a Kiba yo lo vi como un querido amigo, que no tuviera celos. Además él me regañaba constantemente y me animaba a ser más fuerte, al igual que Shino. Yo siempre fue la niña más afortunada por tener amigos como ellos. Me dieron confianza para dormir con ellos en la misma habitación durante las misiones, al mismo tiempo que respetaban mi privacidad femenina.
No fue hasta los quince que decidí dejar esa idea estúpida de casarme con Naruto y mirar a otro lado.
Fui yo quien arrastre a Kiba.
Fui yo quien lo seduje de alguna forma.
Yo lo forcé a besarme.
Aun sabiendo que él, respondería porque es hombre, es animal, es medio bestia y medio bruto. En ese entonces yo no tenía conciencia de mi propia belleza y sensualidad. No estaba familiarizada con mis atributos, me avergonzaban y por eso trataba de ocultar mis enormes pechos y mis caderas.
Él ni siquiera me miraba como mujer, siempre fui la pequeña Hinata, valiente y confiada, dulce y tierna. Jamás me miró de otro modo que no fuera su mejor amiga. No había momento en que no me demostrara que sólo era eso. Incluso una vez se atrevió a decirme que con él no funcionaban mis "encantos" yo era una llorona.
El desayuno no me supo a nada y faltaba una hora para acudir a la reunión. Creí que todo lo que sucedió se había quedado en el pasado, sin embargo, Naruto comenzó a escarbar y sacar todos los muertos que habíamos escondido Kiba y Yo bajo la tierra. Como los huesos de Akamaru.
No quería verlo.
Estos dos días me servirían para reflexionar acerca del pasado que ya no importa y del futuro que está presente, ante mis ojos. No tenía idea como resolvería este mar de emociones pero necesitaba una opinión, un consejo. Shino no era opción, él siempre era tan cariñoso que me decía sí a todo. Kurenai- Sensei tendría el argumento similar al de una madre: decir que las cosas fluyan no era opción. Por su puesto no iba a hablar con Kiba de esto, iba a regañarme y asegurarme que eso era cosa del pasado…
Seguía siendo la misma insegura.
Y por más que pareciera distinto, yo no tenía amigas. Sakura me asustaba, sus ideas liberales y directas no podía soportarlas. Ino era muy superficial, quizá su respuesta debió ser: "date a los dos" Ten Ten fue muy cercana a mi primo, sin embargo, aún me dolía verla, mi presencia le provocaba dolor a pesar de verla sonreír. Mi pequeña hermana, era pequeña…
Estaba sola una vez más.
La reunión con Kurenai fue sencilla, nos explicó algunas misiones que podíamos realizar. Nos mostró algunas fotografías de personas que debíamos buscar. Intente concentrarme, pero el ruido en mi cabeza me distraía. Alguien hizo una broma y todos rieron menos yo. Fue entonces que Kiba notó mi ausencia.
― Quedamos que ibas a separar tu romance con el trabajo― puntualizó mi amigo― no más errores, Hinata.
"No más errores" fue la frase que deambuló por mi cabeza el resto de la tarde. Una vez salimos de casa de sensei, caminamos por las calles. Shino comentó sobre tener que volver pronto a casa, ya que él y otros miembros del su clan esperaban el nacimiento de unos bichos y las larvas estaban por mudar de piel. Kiba suspiró cansado y me miró.
― ¿Quieres hacer algo?― me preguntó.
Si fuera un poco más lista hubiera confesado que quería hablar con él, pero como sigo siendo torpe no respondí y me deje llevar a una cafetería. Kiba amaba ese lugar porque era pet friendly y podía sentarse a beber un buen café y pastel con Akamaru que recibía una buena atención. Pedí un té helado y pay de nuez. Lo escuché hablar y hablar sobre lo aburrida que se volvía la villa y la rutina que lo cansaba. Kiba no podía estarse en paz, necesitaba movimiento y explosiones. Casi como Naruto.
En ese momento cuando Kiba habló de su entrenamiento, tuve una revelación. Si busque alguna vez que Kiba quitara mis sentimientos por Naruto era porque eran muy parecidos. Entonces yo buscaba sin darme cuenta un hombre igual a Naruto.
― Y Naruto es un idiota― dijo Kiba y deje de pensar. Lo miré confundida.
― ¿Qué?
― Vaya, su sólo nombre te trae de regreso al mundo― comenzó a reír, burlándose de mí como cuando éramos niños. Yo me sonroje y sonreí ― Ya te lo había dicho, pero… me gusta verte feliz con él.
Cuando recién comencé a Salir con Naruto, les conté a mis amigos. Shino no se sorprendió. "Me alegra" dijo. Kiba en cambio me abrazó y se alegró tanto como si él mismo fuese yo. "Me gusta verte feliz con él" Había dicho. Sus ojos sinceros y las palabras honestas me aseguraron que tome la mejor decisión: seguir con mis sentimientos. Si alguna vez él y yo… ¡no para nada! Imposible. Siempre he sido su mejor amiga.
― K-Kiba― lo llame, avergonzada sin dejar de mirar el té en mi vaso― gracias por todo.
― No te pongas sentimental…
Lo miré a los ojos. Él nunca me dejo caer, no me abandonó incluso cuando sucedieron tantas cosas. No se enfadó por arrastrarlo a mi decepción. Intento por todos los medios contenerse. ¿Qué clase de amigo sigue contigo después de haberlo seducido en una misión? Él no me guardaba rencor, entendió mi estado.
A pesar de ello, yo seguí pensando en todas las cosas que sucedieron. Los dos primeros besos fuera de mi casa. La vez que dormimos en el bosque y me metí a su casa de campaña y nos volvimos a besar. Aquella vez que no soportaba mis cólicos y él, muy amable colocó su mano caliente sobre mi vientre y apaciguo el furor interno. Cuando apropósito abrí mi chaqueta para que notara mi escote y él me ignoró. A pesar de haberme advertido que no lo volviera a hacer porque podía responder, jamás respondió. No paso de dejarse besar, porque los besos siempre están permitidos, los besos siempre son dulces y no significan nada. Muchas veces note la dureza en sus pantalones y no me detuve, seguí incitando ese juego sucio y traicionero. Él jamás me tocó, aunque yo estuviera sobre él, abriendo mis piernas alrededor de sus caderas. A pesar de que le haya pedido a Shino no dejarme a solas con él, muchas veces fue inevitable y otras provocaba los encuentros.
Eso era lo que no me dejaba tranquila. Mi amor por Naruto no era del todo limpio, no era tan fiel como creí. Debía salir sola de este sentimiento.
― Oye… ¿y ya has hecho el amor?― preguntó Kiba con burla.
Me coloree de nuevo y no respondí.
― Eso es un sí/no, me imagino que no han llegado tan lejos o quizá ya han hecho otras cosas pervertidas. Por la forma en que se estaban besando ayer… ― Kiba decía aquello como un chiste, pero para mí era serio.
― Llegare virgen al matrimonio― dije con indignación.
― Sí, claro… como digas.
Él me conocía bastante bien, siempre fui un libro abierto para ambos. Transparente que no podía engañarlos y por eso estaba segura que Kiba sabía lo que me sucedía.
― Escucha Hinata…― dejó su taza de café y me miró como se mira una presa― aprende a vivir con tus errores. Suelta el pasado… ya sucedió. No puedes estar viviendo en la guerra todavía.
La guerra era una metáfora, porque antes de la Guerra sucedió todo entre nosotros.
― Sé que no disfrutas del todo tu romance… me haces sentir culpable a mí también.
Negué con la cabeza y explique que lo que menos quería era seguir causando problemas. A pesar de su amistad y paciencia hacia mí, siempre supe que fui una carga. Por mi culpa mi equipo no pudo sobresalir, no les permití crecer porque siempre estaban al pendiente de mí. Siempre inútil, sentimental… muy pocas veces demostré valor pero de nada sirvió porque volvía a caer al suelo. No quería que en esta situación él se sintiera peor que yo.
― La culpa siempre ha sido mía― solté― aún ahora te doy problemas.
Es que yo también lo quería un poquito y a veces no como amigo.
― Cuando te cases dejaras de ser un problema― volvió a reír. Su risa era musical y los colmillos le daban un toque salvaje y tierno a la vez.
― Naruto me preguntó ayer si había besado antes de él.
Kiba casi se atraganta con su café. Akamaru hizo un ruidito de preocupación. Yo sonreí. A pesar de estar en una situación seria, él siempre daba un giró.
― ¿Qué le dijiste? No quiero que me odie…
― Sólo dije que sí pero no conté nada más. Puede sospechar pero no tener la certeza.
― ¿Y por eso has estado distraída e insegura? ¡Olvida todo!
― No. Tú dijiste que no lo olvide, porque sería mentirme a mí misma… y no puedo.
― Entonces acéptalo y acepta que no lo puedes cambiar. Asume tu culpabilidad como yo la mía…
― ¡Ese es el punto! No debe haber culpables… aunque haya sido yo la que inicio este juego. Ambos nos dejamos llevar. Queríamos.
― ¿Juego? Fue una broma… es un chiste. Para mí se quedará en eso… una broma nuestra. ¡Demonios, Hinata! No quería pensar en esto… Hay millones de hermosas chicas esperando por mí y tú regresas esos eventos.
― No sé cómo sentirme al respecto, es todo. Mis sentimientos están con Naruto pero no me siento cien por ciento a su lado.
― Que tratas de decir. ¿Estás dudando?
― ¡No! Yo amo a Naruto pero, lo que hice no me deja en paz.
― Ese es tu problema… yo te advertí muchas veces que dejaras de hacerlo. Yo no tuve fuerza de voluntad para detenerte… lo dijiste, queríamos. Pero yo no quiero nada ya. Sólo quiero que vayas con ese hombre, te cases, tengas hijos, seas feliz y me dejes a mí donde siempre, como tú mejor amigo.
Sus palabras fueron duras. Pude ver mis lágrimas que cayeron al té.
― Madura, Hinata. Ya no eres esa niña que solía cuidar… ya eres una mujer. No siempre estaremos para ti, ahora que cada quien sigue su camino.
Luego mencionó algo de la hora y volver a casa a terminar unos reportes. Dejó la paga en la mesa y se despidió con un beso frío en la frente. Me dijo que me vería de nuevo y desapareció con Akamaru a mis espaldas. El té se enfriaba y el pay ya no sabía a nada. No podía odiarlo, siempre tenía las palabras exactas para hacerme pensar. Esta vez era la única que se podía salvar.
Con el paso de los días, fui comprendiendo que mi pasado no tenía necesariamente que afectar mi presente o futuro. Que sólo era pasado, como lo que se va dejando en el camino. Para confirmarlo, hice el amor con Naruto y se me olvidaron las escenas de mi adolescencia. En efecto, era ya una mujer y una enamorada, feliz. Aquella niña y muchachita me miraban desde la distancia. Lo estás haciendo bien, esto es lo que siempre deseaste.
