¿De verdad creyeron que no haría la continuación del capítulo "Nuevo amanecer" del fic hermanito de este, verdad? XD Pues… estaban en lo correcto jajajaja XD la verdad es que también dude si hacerlo o no XDDDDDD, pero al final después de una breve lucha interna entre la perversión y la mesura, este… ya saben que lado gano X"D
La vedad es que después del lemon del UHPH, quería subir otra cosa y luego esto 9w9, pero en vista que esto estaba más avanzado que lo otro… 9w9 ejem XD
ADVERTENCIA: Este fic es SOLO LEMON, total y absolutamente lemon XD, sólo tiene un breve recuerdo donde no están haciendo nada XDDDD!, no hay introducción ni nada aquí porque es la continuación directa del lime que corte en el capítulo del fic hermano de este.
Aclaraciones: Como siempre, los personajes de este historia no me pertenecen, son todos propiedad de NINTENDO.
Sin más los dejo con… con el lemon XD
.-. NO LO RECUERDES .-.
.-.-.-. Secretos que se lleva el viento .-.-.-.
No sabía como ni cuando esa "casual" y quizás no tan casual conversación se había transformado en algo agitado... donde las palabras parecían sobrar y sus manos presurosas parecían rememorar aquella noche que para ellos aún no pasaba.
No sólo sus mentes aun vivían en aquel maravilloso momento, sus corazones atados el uno del otro, no encontraban forma de separarse, no después de esos cien años... no luego de aquel tortuoso periplo vivido. Y añoraban que así se mantuviera, que aquella horrenda oscuridad quedara enterrada en el pasado junto a sus almas heridas, las mismas que buscaban de una u otra forma reunir aquellos trozos arrancados a la fuerza de su pecho para volver a empezar.
— Link —suspiró placenteramente su nombre, atando sus brazos a él.
El joven guerrero se estremeció al escucharla y ansioso regreso sus besos al rostro de ella, buscando a ciegas su boca, trémula y tierna.
Volvieron a fundirse en un profundo beso, tan o más apasionado que los de la noche anterior.
Con cuidado la guío a tientas, aun manteniendo ese exquisito contacto entre sus bocas. Se detuvo cuando la espalda de ella choco contra un tronco cercano y allí la atrapó, prisionera de sus brazos y aún mas de sus acalorados besos.
Una juguetona brisa fresca y húmeda acarició sus cuerpos con dulzura y entonces ella entre besos recordó aquella sensación que la había traído de vuelta a la realidad aquella mañana, estremeciéndose ligeramente sonrió...
Esa suave y traviesa brisilla se coló entre las ropas que los cubrían, subiendo molestamente por su espalda desnuda haciéndola estremecer.
Se acurrucó entre los cálidos brazos de su compañero, buscando ese refugio grato y placentero. Su pecho subía y bajaba lentamente, y su corazón llevaba un ritmo suave, calmado y audible.
Sonrió, regocijándose con aquella placida sensación que embargaba cada uno de sus sentidos. Entonces pudo percibir como aún entre sueños él la estrechaba para asegurarse mantenerla cerca y entre sus brazos.
Suspiró quedada y comenzó a volver en si lentamente.
¿Dónde estaba?
Sus párpados le pesaban ligeramente, pero finalmente consiguió centrar su atención, él estaba allí, justo a su lado. Se había acurrucado de tal forma que sus pieles seguían manteniendo esa cercanía, percibiendo la calidez del otro. Y al notarlo inmediatamente los colores se le subieron a la cabeza, mientras su corazón dio un fuerte brinco y la trajo bruscamente a la realidad.
¡¿Estaba durmiendo desnuda con su escolta?!
Como pudo se escabullo de sus fuertes brazos sin llamar su atención. Y entonces observó el curioso mundo que la rodeaba, estaban en medio de una especie de cueva hecha de corteza milenaria, aquel pesado olor a humedad y moho lleno sus sentidos de un instante a otro y entonces observó lo que antes habían sido brazas a su lado.
Fue sólo en ese momento cuando recordó.
Link ya no era su escolta, ella ya no era una Princesa. Habían vuelto a este mundo como un nuevo renacer, con una renovada fuerza que estuvo a punto de ser quebrantada por la oscuridad. Y después de todo ese tiempo se habían vuelto a encontrar, como si aún fuera parte de una ilusión… de un sueño que se alejaba una y otra vez de sus manos… aquella batalla milenaria entre la luz y la oscuridad había dado fin con aquel sello donde había vuelto a aprisionar a la Calamidad.
Y después de eso…
Después de eso habían trascurrido muchas lunas.
Ya no recordaba cuando tiempo habían pasado recorriendo las vastas tierras de Hyrule buscando encontrarse, reuniendo cada pedacito de aquellas almas que por un instante perdieron en medio de las sombras.
Pero lo que nunca creyó es que ese enorme vacío arraigado en lo más profundo de su pecho era rápidamente ataviado por una sola alma, por aquella lucecita que brillaba aún medio de las sombras que la rodearon por esos largos cien años. Y ahora vivía en su interior, deseaba atesorar ese cálido sentimiento por siempre y para siempre.
Mientras lo observaba, trajo de vuelta todas aquellas sensaciones que la habían hecho vibrar de forma única y maravillosa la noche anterior, aquello que habían vivido tras un acuerdo mutuo, esa indudable entrega que ahora la ataba a él de más de una manera.
Se estremeció al sentir el frío ambiente chocando contra su piel desnuda, erizándola, marcando inevitablemente algo que no podía ocultar en su anatomía. Rápidamente buscó algo para cubrir su desnudes, ataviándose a medias sus ropajes, y en medio de aquella tarea se detuvo para volver a observarlo.
Él volvió a moverse buscándola, queriendo inconscientemente encontrar aquel acople con el que la había mantenido a su lado y pareció juntar el entrecejo al percatarse de que ella no estaba.
— Estoy aquí —susurró dulcemente acariciando su rostro, pasando sus dedos entre sus cabellos alborotados.
Link volvió a moverse quedando recostado de lado, ahora con una bonita sonrisa adornando su rostro.
— Tranquilo... aquí estaré —murmuró tiernamente apartando parte del flequillo de su frente para depositar un cálido beso sobre ella.
Lo admiró por largo rato, como si el tiempo no existiera, como que en aquel nuevo mundo sólo hubiera espacio para ellos dos.
Y entonces volvió a clavar su vista sobre las cenizas, recordando como aquella llama fuerte e incandescente había iluminado cada atrevido paso que daban, aquellas caricias se habían grabado como fuego en cada rincón, cada milímetro que el guerrero tomó como suyo... y sin darse cuenta una sensación extraña y nueva comenzó a elevarse desde su pecho haciendo que un desconocido nerviosismo se apoderara de ella.
Agitó su cabeza tratando de calmarse, y aún con esa extraña sensación llenándola por dentro, decidió alejar esos pensamientos y darle una sorpresa a su héroe.
Le demostraría que podía encender nuevamente esa fogata, como él mismo le había enseñado.
El fuego... aquella llama que encendió al interior de ese refugio se mantenía viva en ella, en cada célula de su cuerpo. Lo necesitaba, más que nunca necesita sentirlo cerca, muy cerca.
Recargó su cuerpo contra ella, y mordió dulcemente la piel desnuda de su cuello, buscando agitado desabotonar esa fina blusa que usaba, suave como la seda, pero aquel contacto no se comparaba con su cálida piel, la que ahora anhelaba por volver a tener entre sus manos.
Ella, ansiosa, con un rápido movimiento cambio de lugar, dejando ahora a Link contra el tronco, entonces paso una de sus piernas entre las del chico y dejo que sus cuerpos se frotaran aún por sobre sus ropas.
Link suspiró con fuerza al sentirla, al percibir sus dulces curvas sobre su cuerpo y tan agitado como estaba se quitó con prisa el cinturón que sujetaba parte de sus prendas, dejando que cayera a un lado, entonces regreso sus caricias a la espalda de ella.
— Ven —le pidió separándose ligeramente para verla a los ojos, para incitarla a montarse sobre él.
La chica lo observó perpleja, pero luego con una sonrisilla traviesa, dio un brinquito, impulsándose con sus brazos. Había apoyado sus manos sobre los hombros de él, pero cuando sus piernas se entrelazaron con la cintura del guerrero, sus brazos las imitaron, atrapando su cuello.
Link sonrió complacido y la ayudó a mantenerse en esa posición, sujetándola de las piernas, recorriendo lentamente sus muslos, subiendo de forma quedada hasta alcanzar la exquisita curvatura que formaba el límite de sus piernas y sus glúteos.
Ella volvió a besarlo, pero entre besos gimió al percibir como él la acariciaba con creciente ansiedad.
Y con la Princesa aún montada sobre su cuerpo, avanzó. Se movió lo suficiente como para alejarse de ese tronco y luego se hincó sobre el suelo, sintiendo como el cuerpo de ella se deslizaba por sobre el suyo y su entrepierna rozaba ahora su endurecido miembro.
— Zelda… espera —le suplicó al sentir como ella se movía maravillosamente sobre él, haciendo que sus cuerpos se rozaran insistentemente, consiguiendo que una electrizante sensación lo recorriera por dentro.
— Tengo calor —le confesó ahogada entre su propio actuar, respirando entrecortadamente.
Link sonrió dulcemente al escucharla y con cuidado se inclinó sujetándola entre sus brazos para recostarla en el suelo. Y aún sobre ella la admiró, hermosa y perfecta, mantenía una de sus manos sobre su pecho que subía y bajaba rápidamente entre cada exhalación exaltada. Subió por su cuello, marcado por sus propios besos, su clara piel ligeramente enrojecida no ayudo a calmar sus deseos y menos aún cruzarse con su intensa mirada, aquellos bonitos orbes esmeralda, aquellas mejillas adornadas de rosa, enmarcando sus dulces facciones y aquellos perfectos labios humedecidos y entreabiertos, invitándolo a volver a perderse entre ellos.
Debía admitir que estaba atrapado por aquella romántica atmósfera, aquel agradable roció característico de una mañana post tormenta, y junto a esa fresca brisa y el sonido de las hojitas agitándose sobre ellos, acompañado del inocente canto de las aves ajenas a sus intenciones, todo formaba parte de aquel instante envolviéndolos en una verdadera burbuja, acompañados de esa sensación grata y cautivante.
Volvió a perderse entre sus besos, cerrando sus ojos y buscando a tientas con sus manos completar aquella tarea que había comenzado, desabotonando esa dichosa prenda. Fue entonces cuando sus manos se deslizaron nuevamente sobre su piel, sintiendo como ella se estremecía. A duras penas corto aquel beso, y liberándose de los brazos de ella bajo, reemplazando sus manos por su boca, besando su vientre, subiendo lentamente con su lengua, escuchando las exclamaciones agitadas que se escapaban de sus labios con cada caricia que él propinaba sobre su erizada piel.
Zelda arqueo ligeramente su espalda y atrapó entre sus manos algunas hojas secas que estaban esparcidas en el suelo bajo ellos, mientras percibía como el joven se afanaba por eliminar los últimos botones de su blusa, la tela se deslizó hacia los costados y ella avergonzaba percibió la intensa mirada que él le dedicaba, se había detenido a contemplarla.
Sonriéndole dulcemente acaricio la sonrojada mejilla de la Princesa y después volvió a inclinarse para depositar un beso en su frente.
— Tranquila... si quieres que... me detenga, lo haré.
Ella lo observó enternecida, a pesar de que ella había comenzado con esto él seguía siendo tan dulce, tan cauto, tan mesurado… pero quería que dejara de serlo, deseaba que se dejara llevar por aquella sensación que sabía lo inundaba por dentro.
— No... es sólo —se sonrojó aún más al tratar de explicarle— me da un poco de pudor... digo... anoche estaba todo más oscuro.
Link soltó una suave risita al escucharla admitir aquello, ciertamente se había percatado de eso, por ello la observaba con tanta atención, quería grabar en su memoria cada instante, cada bonita expresión en su rostro, cada milímetro de su piel, más ahora que podía admirarla con la cálida luz del amanecer.
— Hey —susurró muy suavecito volviendo a acariciar las sonrojadas mejillas de la joven, moviendo de forma delicada su rostro para obligarla a mirarlo—. Eres hermosa —le confesó esbozando una encantadora sonrisa.
Zelda sintió como su pulso se aceleraba, quizás esta no era la primera vez que se lo decía, pero su sinceridad caló profundo en su alma, la misma que comenzaba a llenarse lentamente de este sentimiento maravilloso que la ayuda a dejar atrás la tragedia y el asedio de esa oscuridad, devolviéndole la luz a sus días, a su dañado corazón, tal como había sucedido durante la noche.
— Te amo —le confeso sin más.
Él también la amaba profundamente, había luchado incansablemente para encontrarla, a pesar de esos vacíos que aún nublaban su memoria, podía recordarla a ella claramente, los instantes que vivieron juntos en el pasado y cada nuevo momento que forjaban juntos.
— Yo también te amo —agregó justo antes de darle un cariñoso beso sobre sus labios, sintiendo como ella temblaba ligeramente.
Era eso lo que sentía, desde lo más profundo de su ser quería transmitirle aquel intenso sentimiento que ella despertaba en su interior.
Zelda repitió mentalmente aquellas palabras una y otra vez, sabiendo lo difícil que era para el guerrero abrirle su corazón y sin pensarlo correspondió aquel beso con la misma devoción que él le transmitía, se sentía dichosa de haber conseguido ese espacio entre su alma.
Las circunstancias del pasado los habían marcado profundamente, pero hoy... después de esa espera de años estaban allí juntos y así quería que se mantuvieran.
Y sin más palabras, sin más dudas, aquello que de una forma muda y cargado en esa complicidad que mantenían, continuaron.
Link bajo sus besos desde los labios de ella hasta su mentón, recorrió nuevamente su cuello y se aventuró más allá, pasando lentamente su lengua entre sus pechos haciendo que ella se estremeciera con fuerza entre sus brazos. La joven se aferró al torso del muchacho y levantó ligeramente su cuerpo, arqueando su propia espalda mientras gemía. Él aprovechó aquella apertura y movilizó sus manos para quitar el broche del corpiño de ella. Con la prenda ya suelta, regreso tras sus pasos y deslizó una de sus traviesas manos entre la copa sujetando el pecho de ella firmemente mordiendo excitado su labio inferior al escucharla soltar un suspiro placentero y prolongado. Con su otra mano aún apoyada tras la espalda de la joven, la levanto otro poco y de forma ansiosa le arrebató esa molesta blusa y su ropa interior.
Las prendas cayeron al suelo sin emitir sonido, o quizás sus respiraciones entrecortadas no les permitían escuchar.
Link volvió a recostarla y con la mirada de ella siguiendo sus pasos se quitó la túnica, junto a la camiseta que usaba, dejando su torso totalmente descubierto. Pero cuando volvió a inclinarse para renovar sus besos, ella lo detuvo, empujándolo suavemente haciendo que el guerrero perdiera el equilibrio y cayera sentado en el suelo, y sin darle tiempo de reaccionar, Zelda volvió a montarse sobre las piernas del guerrero y con una sonrisa juguetona agrego…
— Aún llevas prisa.
Las puntas de sus narices se rozaron y sus bocas se mantuvieron a una tentadora distancia, estaban tan cerca que sus cálidas respiraciones se entremezclaban en medio de esa atmósfera fresca.
Ella mordió suavemente el labio inferior del joven manteniendo ese aire coqueto, deslizando sus manos por sus bien tonificados músculos, recorriendo esa piel ardiente que la estaba enloqueciendo. Link quiso atrapar su boca con la suya, pero ella lo esquivo hábilmente, manteniendo esa bonita sonrisa que lo tenía totalmente embobado.
— No me tortures así —agregó bromeando, recorriendo con sus manos el torso desnudo de ella, inclinando su rostro con sus labios entreabiertos dispuesto a besarla, pero ella volvió a evadirlo juguetonamente, por lo que solo consiguió besar la comisura de su boca—. Oh vamos... no me dejes así.
Ella se movió sobre su cuerpo, haciendo que sus torsos desnudos se frotaran dulcemente. Link, excitado al sentir los pechos de ella sobre su torso soltó un gemido ronco y ahora con algo de desespero la jalo para atrapar aquella juguetona sonrisa en un candente beso, introduciendo su lengua sin reparo en la boca de ella.
Zelda dio un pequeño respingo al notar que la fuerza con la que la sujetaba aumentaba, pero sin oponer resistencia dejo que él la besara, comenzando un excitante juego entre sus lenguas, mientras su cuerpo se movía sobre el de él, percibiendo aquel roce electrizante entre sus pieles y la fuerte presión en su entrepierna, estaba demasiado excitada y su propia danza la delataba. Quería sentir más, deseaba tenerlo mucho más cerca.
Se separaron ligeramente jadeando con fuerza y se observaron con intensidad, buscando la aprobación en los ojos del otro.
Con una sonrisa adornando sus rostros, Link volvió a tomar la iniciativa y con un rápido movimiento la volvió atrapar en el suelo, quitándose sus pantalones al mismo tiempo que ella hacia lo mismo, la prisa que llevaban evidenciaba las ansias que se tenían. Y pocos segundos después, ya totalmente desnudos, él se apoderó de sus pechos, intercalando caricias y besos, mientras que su otra mano verificaba que ella estuviera lista, movilizándose por su entrepierna alcanzando con la yema de sus dedos sus húmedos misterios. Frotando aquella erógena zona, la escuchó gemir su nombre con fuerza, suplicándole acabar esa placentera agonía. Pero entre su desespero, ella sujetó con su mano el erecto miembro del chico, acariciándolo al mismo ritmo que él llevaba, consiguiendo que ahora sus gemidos excitados hicieran un coro, audible e incitante.
Y aquel tortuoso juego no pudieron mantenerlo por más tiempo, porque cada segundo que pasaba sus cuerpos parecían pedirles a gritos por más.
— Tranquila —bromeó casi sin habla, atrapando la mano de ella para que dejara sus insistentes caricias, si no la detenía ahora no estaba seguro por cuanto tiempo podría mantener aquella erección— Aún llevas prisa —repitió bromeando, notando como ella fruncía el entrecejo.
— Eres un bobo —se quejó jalándole del cabello, atrapando su boca en un renovado beso.
La beso, correspondiendo aquel acalorado contacto, acomodándose sobre ella, dejando que la muchacha separara sus piernas para darle paso, aquello era más que una invitación, era una insinuación clara y tangible. Y con cuidado recargó su palpitante falo sobre aquel umbral, recorriendo aquellas ardientes paredes con punzante deseo, percibiendo los suaves espasmos que ocasionaban sus acciones en ella. De forma decidida y controlada, la penetro lentamente, sintiendo como su miembro se deslizaba por aquel resbaladizo y ardiente paraíso. Gimió con fuerza al sentirse preso de esa maravillosa sensación que embargo sus sentidos, pero tuvo cuidado de avanzar con cautela, no queriendo dañarla nuevamente.
— Estoy… bien… —le susurró ella junto a su oído, pasando sus dedos por entre sus cabellos largos y claros. Le fascinaba sentir su cabellera entre sus manos, percibir su fuerza ante el choque mesurado de sus caderas.
Los jadeos de ella rápidamente fueron reemplazados por una sensación descontrolada y ardiente, exclamando con fuerza su nombre, rogándole para que no se detuviera.
Link la sujetó y comenzó a embestirla más rápido, con más insistencia. Ahogado en la plenitud de aquello que lo estaba enloqueciendo. Sin notarlo, su ritmo se aceleró, y la fuerza de sus movimientos creció conjuntamente con la pérdida de su cordura.
— No puedo… más…
— Un poco más… —le pidió gimiendo con ímpetu sintiendo como el chico sujetaba sus muslos y la jalaba para ir más profundo, más rápido y más enardecido.
Ella se aferró con fuerza desmedida a la espalda del Hyliano, enterrando sin querer sus uñas en su piel. Él, percibió como la joven se aferraba a su cuerpo y temblaba con fuerza, entonces dejo que toda aquella desquiciante tensión se liberara, y con pequeños espasmos percibió como nuevamente parte de su ser la llenaba a ella, juntando sus esencias en un acto íntimo y pleno.
Los brazos de la Princesa se derrumbaron abatidos por aquel placentero relajo. Respirando con dificultad él reposo su cuerpo sobre el de la aristócrata, buscando sus manos y entrelazando sus dedos con los de ella, sonriendo plácidamente entre su pecho, tan cálido y suave.
Entonces volvieron a escuchar aquellas cantarinas voces que se elevaban entre la copa de los árboles, el susurró del viento recorriendo confines ocultos en medio de la alborada y sus respiraciones, entrecortadas y arrítmicas.
— ¿Estás bien? —Le preguntó después de ese prolongado silencio.
— Si —respondió con simpleza, aferrándose a ese contacto entre sus manos.
— ¿Puedo quedarme aquí?
Ella soltó una suave risilla al escucharlo. Y él pareció acurrucarse entre el cuerpo de su doncella tiernamente.
— Claro que puedes.
Posiblemente este instante formaría parte de ese conjunto de recuerdos íntimos que comenzaban a trazar con aquel deleite ferviente de sus corazones jóvenes y enamorados.
Sus respiraciones, aún agitadas, formarían parte de ese firmamento, uniéndose como un sereno susurro con el aire…
Como un indudable secreto con el viento…
¿Fin?
Bien… lamento de corazón si ofendí los sentimientos de algún frágil corazoncito con esto XD, pero 9.9 todavía puede haber más "suculencia" XDD, así que no les aseguro que se desharán de mi tan luego XD
Quiero agradecer enormemente a todos aquellos que leyeron este historia :D y dejar un saludo especial a quienes comentaron el capítulo anterior, muchas gracias a Goddess Artemiss, Fox MxCloude, Zelink 94, Yahab, LordFalconX, Siry, ZeldaHyrule 15 (Por cierto :S me gustaría responderte algunas preguntas que me has dejado en otras historias, pero no se de que forma hacerlo :"(, quizás si tienes tumblr podamos cruzarnos por allá), Mud chan, mr fxncy pxnts y Krystal Psych, en verdad muchas gracias por su apoyo :D
Sin más que decir, o quizás con muchas cosas que decir 9x9 pero mejor me cayo XD, se despide…
Zilia-K!
