Yoongi estaba completamente furioso, había destrozado la mayoría de cosas en su habitación, ¿La razón? Su novia le pidió un tiempo por mensaje de texto y además se fue sin él a Japón. Ella trabajaba como modelo para un par de revistas y lo abandonó, "por un tiempo", con la excusa de que la necesitaban urgentemente. No era para nada de extrañarse que la mujer hiciera eso, en la mansión, estaban bastante acostumbrados a aquellos problemas de la pareja y lo peor era que, el único perjudicado era él, el lado humano de Yoongi lamentaba la perdida de la castaña, su lado alfa simplemente se sentía en paz.
Soohyun ya no sabía qué hacer para ayudarlo, odiaba ver a su hijo así, por eso trajo a Jimin. Porque quería que su hijo se enamorara de otra persona. Alguien que supiera amarlo y respetarlo; en el primer instante que conoció a Jimin vio la amabilidad y el carisma que poseía el Omega. El Alfa no era para nada estúpido y sabía perfectamente que esa mujer lo torturaba, pensó en darle una mejor vida, lo miró como si fuera su hijo. ¿Qué madre sería capaz de lastimar a su propio hijo? No sabía si tenía un padre pero no le preguntaría porque quedaría mal.
El azabache caminaba alrededor del sofá de las salas, los pasos fuertes que daba asustaban a los empleados. Algunos, los cuales eran nuevos, se acercaban para ver qué era lo que le ocurría, otros simplemente lo ignoraba por costumbre.
Jimin fue el único que se preocupó, lo observaba por las escaleras intentando esconder su olor, se sentía mal por el simple hecho de que creía que todo lo malo que ocurría siempre era su culpa. Taehyung le pidió que por ningún motivo saliese de su habitación en lo que él iba por el desayuno del Omega, nadie quería que se volviera a repetir lo de a noche.
Yoongi gruñía a todos los que se cruzaban en su camino, pareciera que tuviese una pelea interna con su Alfa. Y realmente así era... Su Alfa sentía el delicioso aroma que desprendía el nuevo Omega, le encantaba y deseaba sentirlo más de cerca, por otro lado su lado humano se negaba a ello.
Jimin se armó de valentía, no le importaba si le llegase a pegar o cualquier otra cosa, estaba demasiado acostumbrado a ello por lo que algo tan simple ya no le atemorizaba.
—D-Disculpa... —El rubio bajo las escaleras, temblaba como loco, intento ponerse firme pero no lo logró. El azabache al parecer no lo escucho y por lo tanto lo ignoró. Al sentir el fuerte aroma que desprendía giró la cabeza y sus ojos se posaron en el omega. Yoongi estaba siendo dominado por su Alfa, con rapidez sin que Jimin pudiera escapar, lo tomó del brazo y lo estampo contra la pared, el rubio chillo.
Lentamente fue acercando su rostro hasta hundir por completo su nariz en el cuello del Omega; se echó un poco hacia atrás para poder observar las bellas facciones de la cara del rubio. Esos hermosos ojos color chocolate y aquellos labios tan apetecibles. Deseaba probarlos, besarlos, morderlos...
El olor del miedo que Jimin emanaba lo hizo recapacitar, se separó bruscamente de él y cayó al suelo, ¿Qué diablos estaba haciendo? Le dedicó una fulminante mirada, oportuno, Taehyung que justo llegó a su rescate. Dejo las cosas sobre una pequeña mesa de madera y corrió hasta arrodillarse ante el Omega, aterrado por lo que acababa de suceder.
El azabache no dijo nada, se levantó como puedo, aún seguía bajo el efecto de las feromonas pero eso no le impidió levantarse. "¿Qué hice?" Pensó. Tal vez estuvo a punto de cometer una locura y de no ser porqué tomo el control podría haber estado arrepintiéndose de por vida.
—¡Por el amor de Dios! Jimin te pedí que te quedaras en tu habitación —El pelirrojo estaba bastante preocupado, quién sabe qué hubiese ocurrido si no llegaba a tiempo. Estaba que su corazón se le salía del pecho. —¡Esto era lo que quería evitar! —Gruñó frustrado. Abrazo al Omega cómo sí su vida dependiese de ello, y en realidad lo hacía ya que si algo le llegaba a suceder sería culpa del Alfa.
—Lo siento —Susurró —Realmente no quería preocuparte pero... —Suspiró aun pensando en el Alfa —No me gusto verlo así y tal vez pensé que podría ayudarlo o algo por el estilo... —Limpió algunas lágrimas que escaparon de sus ojos. —No quería ser el causante de sus problemas —.
Taehyung sintió pena por el rubio, lo que ocurría no era para nada su culpa, no le gustaba que pensara de esa forma y haría algo al respecto para que pudiera sentirse más seguro. No sabía si notificarle esto al Alfa Min o mantenerlo en secreto...
—Vamos levántate —Le ayudó a ponerse de pie y a subir las escaleras.
