Soohyun se había enterado de todo, ¿Cómo? Él presenció todo desde el momento en que Jimin bajo por las escaleras hasta que Taehyung llegó hasta el Omega. No podría estar más feliz, en un principio pensó que estaría el peligro pero demostró ser lo contrario, el Alfa de Yoongi aceptó completamente al rubio como su compañero. Sabía que esta sería la oportunidad perfecta para juntarlos, de a poco, tenía que tener demasiado cuidado ya que no quería que ninguno de los dos sufriera.
—Señor... —Alguien golpeó la puerta de su oficina, se abrió lentamente mostrando al pelirrojo, Taehyung ingresó una vez que éste le dio permiso. Sonrió de lado; ya sabía lo que estaba por decirle pero aun así no lo interrumpiría puesto que quería ver como se lo decía. Las feromonas de preocupación que soltaba el Alfa se sintieron desde muy lejos.
—¿Qué ocurre? —Preguntó haciéndose el tonto, intentó sonar un poco serió, pero le era difícil ya que deseaba soltar una sonora carcajada. Soohyun no era malo, no imponía castigos severos, aunque todo dependía de la persona...
—Emm... Pues Min Yoongi y Jimin... Uh... —Tragó en seco ante la fija mirada del Alfa, Taehyung no podía formular correctamente, antes de venir a la oficina ensayó lo que quería contarle por miedo. Era un poco graciosa la escena que estaba montando.
—Ya sé lo que vienes a decir —Habló Soohyun parándose repentinamente con los ojos cerrados, sonrió de lado y abrazo al pelirrojo. —Fue una buena opción de mi parte dejarlo a tu cuidado —Acarició la cabeza del joven Alfa y luego lo soltó. Taehyung realmente no entendía nada, al principio su jefe parecía estar serió pero ahora estaba demasiado feliz, ¿Era buena noticias que Yoongi casi atacara a Jimin? ¿Se habría perdido de algo? ¿Yoongi por fin dejo a la loca? ¿Jin le prepararía su comida favorita?
—¿Me perdí de algo señor? —Preguntó inclinando la cabeza hacia la derecha, el Alfa frente a él negó.
—El Alfa de Yoongi aceptó por completo a Jimin —Confesó. —Estoy realmente feliz por ello pero me temo que el muy tonto aún sigue rechazándolo —Frunció ceño, debía pensar en algo, elaborar un plan para que estos dos pudieran por fin caer y estar juntos pero llevaría un largo tiempo...
Taehyung no dijo absolutamente nada sólo observaba como el alfa caminaba por toda la sala, yendo y viniendo una y otra vez, tal vez podría comentar algo pero no quería interrumpir la "concentración" de su jefe.
—Creo que ya sé lo que haremos —El Alfa rápidamente tomó su maleta y comenzó a meter varias cosas en ella. —Tae, avísale a Yoongi y a Zuho que se hagan cargo de la manada por una semana, yo saldré por asuntos urgentes —Le ordeno. —También dile a Mizuki que queda a cargo de la mansión y también que me arme una maleta y la envíe hacia la casa de la manada Kim —El pelirrojo anotó todo lo que le dijo, puesto que después se olvidaría, lo acompañó hasta la sala mientras éste seguía dándole quehaceres.
—¿Dónde va mi padre, TaeTae? —Preguntó el hijo menor quién observaba todo por las escaleras, el pelirrojo paro en secó y se volteó hacia la dirección del Alfa.
—Dijo que tenía asuntos urgentes, me pidió que te dijera a ti y a Yoongi Hyung que quedan a cargo de la manada y que Mizuki quedaba a cargo de la mansión —Le explicó, Zuho asintió.
—Le informaré eso a mi hermano y de paso, ya que voy a la cocina, a Mizuki Noona —Le comentó con una pequeña sonrisa, rápidamente bajó las escaleras y se encaminó hacia donde había dicho.
—¡Gracias! —Gritó el Alfa, subió las escaleras con prisa, por desgracia choco contra alguien y ese alguien era Jungkook. —¡L-Lo siento! —Se disculpó rápidamente mientras lo ayudaba a pararse. Por poco y el Beta bajaba rodando por las escaleras...
—¡Ten más cuidado! —Le regañó, se hizo a un lado y siguió su camino. Taehyung sintió un pequeño olor inundar sus fosas nasales, ¿El Beta se había puesto perfume? Volteó a verlo pero ya no se encontraba allí, suspiró rendido. ¿Por qué siempre que se lo topaba tenía que arruinarla? Era eso o el Beta que ponía una excusa absurda más una crítica hiriente hacia los Alfas. Taehyung podría ser todo menos un Alfa malo, él jamás se atrevería a tocarlo, puesto que fue criado bajo una familia la cuál vivía de violencia el jamás quiso seguir las mismas intensiones que su padre. En la manada Min había ganado algo más que un simple trabajo, ganó una familia la cual debía y quería proteger con uñas y dientes. Una familia por la cual él estaba dispuesto a enfrentar cualquier cosa, hasta sacrificar su vida. Jamás le faltó nada y tampoco pedía más de lo que tenía. Era bueno, dulce y educado, un poco torpe tal vez pero nunca se atrevería a golpear a un Omega, ni siquiera a un Beta.
