—¡Yoongi! —Mizuki golpeó nuevamente la puerta de la habitación del azabache, dudando abrió lentamente la puerta, el Alfa se encontraba durmiendo en la cama. Ella río por la posición fetal en la que estaba; ingresó al cuarto y depositó la bandeja con el desayuno que el Omega le preparó sobre una de las mesas de luz. Lo movió un poco para que despertara.

—No quiero... —Murmuró entre sueños aferrándose a una almohada que estaba a su lado. La Beta río por aquella respuesta, Yoongi podría hacerse el fuerte pero seguía actuando como un bebé, el Alfa amaba ser mimado.

—¡Yoongi levántate!

Yoongi rápidamente abrió sus ojos y se sentó en la cama, miró el reloj que estaba sobre la mesa, alterado por la hora se levantó y comenzó a rebuscar ropa que ponerse entre sus cosas.

—¡Es tarde! —Se preocupó. —¡¿Por qué nadie me despertó!? —Preguntó exaltado.

—Relájate —Mizuki intentó calmarlo pero le era imposible, Yoongi caminaba de un lado a otro, el Alfa estaba buscando su ropa de trabajo pero por algún extraño motivo no la encontraba.

—¡¿Mi ropa!? ¡¿Dónde está mi ropa!? —Su padre realmente lo mataría, debía hacerse cargo de su trabajo, hoy tendría una junta demasiado importante para expandir pero ahora todo eso se iría al carajo.

—¡MIN YOONGI! —Gritó la Beta ya harta, el azabache le miró incrédulo. —¡Más te vale sentarte y escucharme! ¡Tu padre me dejó a cargo y me harás caso! —Yoongi bufo y a regañadientes se sentó nuevamente en su cama.

—Ahora —Lo miró seriamente —Tu hermano Zuho se encargará de las empresas por estos tres días. ¿En qué estabas pensando, jovencito? ¡¿Cómo se te ocurre dejar de dormir y saltarte las comidas?! —Le dio fuerte golpe en la cabeza, el Alfa no dijo nada sólo le miró mal.

—¡Más vale que te quedes en casa porque sino yo misma me encargaré de encerrarte! —Le amenazó. —Come tu desayuno y luego seguirás descansando —Sonrió mientras caminaba hacia la salida.

—Ese desayuno fue preparado con mucho amor —Comentó antes de retirarse.

Yoongi miró su mesa, estaba la bandeja que ella le dejó, allí había dos platos, uno contenía wafles con dulce de leche y crema y el otro plato una pequeña porción de pastel de chocolate con nutella.

De tan solo ver eso su estómago comenzó a rugir y pudo sentir el delicioso aroma de la comida, se le hacía agua la boca. Probó un poco de los wafles y quedo encantado, lo más delicioso que probó.

Había algo en la comida, un olor peculiar, aunque no sabía de qué se trataba le hacía sonreír, ¿Por qué? Era relajante y delicioso además de poner de muy buen humor a su Alfa.

—¿Y? —Preguntó Jimin mientras caminaba yendo y viniendo; esperaba que el azabache no se diera cuenta de que él fue quien preparó todo. Anteriormente tomó un par de supresores para no dejar su olor impregnado en la comida.

—Todo salió muy bien —Aseguró Mizuki, la Beta había observado al Alfa desde a fuera, la sonrisa que Yoongi mostró merecía ser fotografiada y enmarcada.

—Eso me alegra —Confesó el Omega algo apenado, hubiese querido ver al Alfa...

—¿Estas bien? —La mujer colocó su mano sobre la frente del rubio, tenía la temperatura un poco alta.

—Sí, creo que me he resfriado solo un poco —Dijo.

—Ten cuidado Jiminnie, no quiero que andes descuidando tu salud como el otro niño malcriado de allá arriba. —Ese último comentario lo hizo reír.

—Está bien —La Beta sonrió complacida y acarició la cabeza del Omega para luego dejarlo solo en la cocina.

Jimin suspiró, sentía cómo su corazón comenzaba a latir de una manera desenfrenada, se sentó en una de las sillas y llevó sus manos hacia las mejillas, muy calientes. ¿Por qué se sentía así? Su Omega estaba demasiados inquieto, ¿Por qué deseaba ver al Alfa?

—¿Jiminnie? —Taehyung ingresó a la cocina, miró a todos lados hasta poder encontrar al rubio, al verlo se preocupó.

—¡¿Por qué lloras!?

—¿Eh?

Pequeñas lágrimas brotaban de sus ojos y se deslizaban por sus lindas y rojas mejillas, no se dio cuenta que estaba llorando, ¿Cómo debía sentirse al respecto? ¿Qué era lo que le ocurría? El Rubio no entendía absolutamente nada, nunca pasó por algo similar... Sentía una necesidad, deseo de estar con el Alfa, era como... Como revivir la muerte de su madre otra vez.

—¡Jin hyung! —Gritó Taehyung, se acercó a Jimin e intentó tranquilizarlo con su olor, pero al parecer eso lo alteró aún más. De pronto comenzó a sollozar cosas sin sentido y su corazón, cada vez, se aceleraba aún más.

—¡Jiminnie! —Jin soltó un par de hojas que llevaba y corrió hasta arrodillarse junto a su amigo. Dios santo, jamás en su vida había sentido un olor tan triste como el del Omega.