Save my soul.
¿Quien publica a las tres de la mañana?
Yo:Oh, tres de la mañana! -se pone a publicar.-
Muchas gracias a quienes comentaron el primer capitulo. Espero que continué gustándoles esta historia, ya que la relación de Ichimatsu y Karamatsu avanzara lento espero que nadie se aburra. No es como si lo ve y ya lo ama XD al menos no por parte Ichimatsu.
Espero que les guste.
Resumen: "Ser un perro guardián", morder a quien te ordenara, matar a quien tu amo quisiera, a él le pertenecía todo lo que eras. Pero fuiste abandonado a tu suerte, dejado atrás para morir y cuando estabas dando tus últimos suspiros el enemigo te salvo. ¿Podrías jugarle lealtad? KaraIchi [Au- MafiaMatsu]
Parejas: Karamatsu x Ichimatsu. Ligero Karamatsu x Totty. OsomatsuxChoromatsu. Osomatsu x Ichimatsu.
Advertencia: —Au. Mafiamatsu.
—En este mundo solo Osomatsu, Karamatsu y Choromatsu son hermanos.
—Mucho oc porque soy de los que tienen que ver la serie 200 veces para captar todo y solo la he visto 3 veces. (lo siento)
—Muerte. mucha muerte.
—Mucho Occ
—Violación(?) —Mención de violación (?)
—Emm... no se que más poner.
Si aun así lo quieres leer no me hago responsable por traumas(?)
Save my soul.
I.-El nuevo hogar del Karamatsu boy.
Una sensacion abrumadora de dolor te trajo a la realidad, era como si todas tus terminaciones nerviosas estuvieran expuestas a la vez. Tu cuerpo se sentía caliente y húmedo, estabas bañado en sudor. A tu espalda una fría y dura sensacion de estar acostado sobre metal, te lastimaba, te dolía tanto que querías escapar, aunque no estabas muy seguro que tus piernas fuesen a funcionar.
Un grito desgarrador lleno la habitación, te llevo unos segundos darte cuenta que habías sido tú. La sensacion de dolor agudo era ta abrumadora que parecía querer llevarte de regreso a la inconsciencia. Tu vista nublada por las gruesas lagrimas te hacia creer que estabas a punto de perder la conciencia, como esas veces que todo se hace borroso antes de volverse negro, sin embargo esta vez incluso tu te sorprendías de no estar inconsciente de nuevo. Era como si te mantuvieran despierto a la fuerza.
—¡Quita la...! - Gritaste, sentiste como si tu garganta se desgarrara. Sus ojos azules te veían desde arriba, no habías notado que estaba sobre ti hasta ese momento cuando tus ojos lograron adaptarse a la poca luz de la habitación. —Por favor... -suplicaste, el tono de suplica sonaba extraño ante tus oídos ya que nunca lo habías usado.
Karamatsu se mordió el labio, su expresión de preocupación parecía lanzarte una disculpa silenciosa antes de enterrar más sus dedos. Si antes pensaste que el dolor no podía ser peor eso te hacia ver que era lo contrario, trataste de alejarlo, de empujarlo lejos, pero no podías moverte ya que algo te detenía con fuerza.
No querías más eso. Querías que parara, querías que los idiotas que te sujetaban contra esa mesa metálica te dejaran en paz. Si tuvieras la fuerza necesaria los alejarías a golpes. Todo se estaba poniendo borroso de nuevo y estabas seguro que esta vez no eran tus ojos llenos de lagrimas, ibas a desmayarte.
Todo se estaba poniendo negro de pronto, pero algo te trae de regreso a la realidad. Tu mejilla se sentía caliente, al parecer te había golpeado para mantenerte despierto. Trataste de fulminarlo con la mirada, Karamatsu parecía complacido.
"Oh, boy. You are adorable. "
Lo ignoraste, no fue difícil ya que el dolor no te dejaba concentrarte en nada más. Una de tus manos estaba libre ahora, el jefe de los Matsuno le daba ordenes al hombre que te había soltado,aprovechaste que todos parecían distraídos para tratar de tomar el arma en la cintura de Karamatsu, no pudiste alcanzarla ya que se dio cuenta. Tomo tu mano y la detuvo contra la mesa de nuevo.
Estaba hablando no podías entender más que cosas sueltas "la botella de whisky...trae las gasas... ¿Donde esta el maldito doctor?" . Karamatsu Matsuno parecía frustrado, su camisa que debería ser de color blanco estaba manchada de sangre, al igual que los guantes de látex que estaba usando. Estabas seguro que todo ello era tuyo. Volviste a cerrar los ojos y un nuevo golpe te trajo de regreso.
—¡¿Cual es tu tipo de sangre?! -te llevo unos segundos entender la pregunta.
—AB negativo...
—Ya escuchaste, llama al doctor, tendremos que conseguir algunas transfusiones y...
—Basta... solo, déjame...-tu voz salio como un susurro, habías estado gritando tanto que habías quedado afónico. Cerraste los ojos ya dispuesto a darte por vencido, solo esperando que el dolor se fuese rápido y pudieras descansar de una vez por todas. Sentiste algo presionar tus mejillas, tus labios siendo separados, algo suave contra tu boca y después algo los ojos despacio encontrando al mafioso demasiado cerca de ti, su boca contra la tuya...
Su beso tenia un extraño sabor amargo, algo liquido se derramaba por la comisura de tus labios, un suspiro escapo de tus labios cuando Karamatsu se separo. No te dio tiempo de nada cuando ya estaba tomando el resto de una botella de whisky antes de volver a estampar tú boca con la suya.
El sabor amargo del whisky, aun podías sentirlo. Esos dedos cálidos que se entrelazaban con los tuyos, el calor agradable que producía sus manos juntas era algo que aun podías sentir. Lo malo era que a parte de eso ya no podías sentir nada, ni tus costillas lastimadas, ni tus piernas amoratadas, ni tus nudillos al rojo calor poco a poco iba perdiendo ante el frió.
Unos cálidos dedos se pasearon por tu cabello, era un suave contacto que te recordaba a tu madre. Por un momento te imaginaste acostado con la cabeza en su regazo. Su suave caricia maternal, la ultima vez que tu madre te había tocado así tenias menos de diez años. Antes de que la perdieras, antes de que te convirtieras en el perro de un mafioso. Querías quedarte en ese lugar para siempre, en ese momento, aun si tus ojos se llenaban de lagrimas te sentías tan dichoso.
Tus ojos se abrieron encontrando a un chico de cabello oscuro y ojos color miel, era él quien acariciaba tu cabeza de esa forma tan maternal. ¡Era un ángel! Estabas casi seguro de ello.
—Shh, shh. Todo estará bien, por eso no llores. ¿Esta bien? -Su sonrisa era tan cálida que no podías prestar atención a nada más. Una de tus manos se movió hacia el extraño sujeto, a penas tocando su mejilla con la punta de tus dedos. Solo querías asegurarte que fuera real. Lo era.
—Si... - le susurraste, dibujando una pequeña sonrisa en tu rostro.
Él parecía sorprendido, Karamatsu detrás de él también parecía sorprendido. Incluso tu estabas sorprendido... Después de todo hace mucho que no sonreías.
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Cuando despertaste de nuevo parecía que todo el caos había terminado, no había personas gritando, ni mafiosos sobre ti, nadie estaba metiéndote los dedos tratando de sacarte una bala. Definitivamente era mejor, aunque no tenias idea de donde estabas.
Antes que nada trataste de sentarte, fue un error ya que un dolor agudo se hizo presente en tu abdomen. Caíste de espaldas a la cama, respiraste profundo antes de intentarlo nuevamente.
—Demonios, no te levantes. -La ronca voz de Karamatsu Matsuno te puso alerta, estaba sentado en un sillón individual de color negro a la derecha de la cama donde estabas. Sostenía un libro de tapa gruesa de color verde y la mesita a su lado sostenía su whisky en las rocas. —Normalmente cuando uno se despierta y siente que le duele algo lo ultimo que hace es moverse, sin embargo tu sientes que te duele algo y todavía te retuerces más. Eres un masoquista.
¿Donde estoy? ¿Que estoy haciendo aquí? ¿Porque carajos estas tu aquí? Un montón de preguntas se formularon en tu cabeza, sin embargo lo único que salio de tu labios fue un susurro preguntando
—¿Porque me salvaste...? -era lo único en lo que podías pensar en ese momento.
Él se había ido, su gente lo había puesto a salvo de Osomatsu y sin embargo regreso. Tenia que haber una razón para ello, ningún señor de la mafia se arriesgaría solo para regresar por un simple... "perro".
—Te lo diré cuando te hayas recuperado por completo. -fue su simple respuesta antes de regresar la mirada a su libro.
Estaba planeando utilizarte de algún modo, estabas seguro de ello. Después de todo ese tipo era un Matsuno, y tu estadía cerca de Osomatsu Matsuno te hacia darte cuenta que eran los peores bastardos que podían existir sobre la faz de la tierra.
Observaste la habitación, tenia una gran ventada que estaba cubierta por unas gruesas cortinas azules que no permitían el paso de la luz. ¿Era acaso de noche? ¿Cuanto tiempo había pasado? Tanteaste tus costillas, aun dolía, sin embargo no tanto como debería. Trataste de levantarte de nuevo, esta vez conseguiste sentarte a pesar de ganarte una mirada de reprimenda de el hombre de ojos azules.
—Ya que pareces mejor deberías comer algo antes de tomar la medicina. -El mafioso dijo con un tono de resignación, parecía que empezaba a entender que eras tan terco como para hacer lo contrario a lo que deberías.
—¿Medicina...? -prenunciaste la palabra como si te fuese ajena.
—Si, medicina para el dolor y esas cosas. ¿Acaso mi hermano no te dio medicina nunca? -pregunto Karamatsu con un tono burlón, riendo por lo bajo. Negaste de inmediato haciendo que su risa parara de golpe. —Te habían disparado antes ¿verdad?. -Era una total afirmación por parte del mafioso, pero parecía que quería corroborar que no se equivocaba. — ¿Que hacías cuando estabas herido? —Seguramente se había dado cuenta por las cicatrices que tenias en todo el cuerpo.
Quizás era un mal momento para notar que tenias ropa nueva y tu cuerpo estaba limpio, entonces lo había visto o alguien de tus subordinados.
Que detestable, ¿Que desagradable escena les hiciste ver? ¿Karamatsu lo había visto? Su expresión de lastima te hacia entender que si. Lo odiaste, más en ese momento que nunca.
—Con Osomatsu-sama, cuando te hieren... -empezaste a decir, esperabas que no notara tu extraño comportamiento. —Tienes que curarte tu mismo, si tus compañeros se aprovechan de ti mientras estas herido es tu problema. Si ellos te torturan y hacen apuestas sobre cuanto tardaras en desmayarte o cuanto puedes resistir antes de suplicar, es todo problema del idiota herido. Entonces, tienes que curarte antes de que te maten. Sin medicina, porque la medicina te hace dormir y entonces ¿Como sabrías que le hacen a tu cuerpo mientras estas agotado? -de pronto querías agazaparte en una esquina, sentirte protegido entre las dos paredes mientras el muro que alejaba todos tus malos recuerdos se recuperaba.
—Lo siento.
Te había tomado desprevenido con esa disculpa, así que no te dio tiempo de poner tu mascara de indiferencia. ¿Que expresión tenias en ese momento? Era difícil saberlo, te dejaste caer escondiendo la cara en la almohada. Obligaste a la barrera que te separaba de los demás a crecer de nuevo. Sentiste que tomaba tu mano y te alejaste crispandote como un gato.
—Ahora estas aquí, eres uno de mis hombres. Y esas clase de cosas no pasan con mis Karamatsu boys. -te regalo un guiño antes de salir, diciendo que mandaría a alguien a llevarte comida.
Karamatsu boy. Ahora eras uno, aunque no lo quisieras. Él te había salvado después de todo y aun no te decía sus intensiones, no tenias más alternativa que ser agradecido y tratar de pagarle lo que hizo por ti...Aunque de eso a que te agradara Karamatsu Matsuno aun había un buen tramo que no querías recorrer. Simplemente no podías confiar en ese sujeto.
Los días pasaron, cada día tu cuerpo se sentía menos débil que el día anterior y eso era bueno. Y cada día recibías los regaños de Chibita, el hombre que estaba a cargo de la comida porque no comías lo suficiente y no estabas tomando tu medicina. Pero te habías acostumbrado a llevar tu convalecencia sin medicamentos para el dolor, era necesario para ti, era como una expiación... aunque Karamatsu te repetía que era puro masoquismo. Quizá tenia razón.
Unas semanas más tarde estabas listo para salir de tu habitación, "tu habitación" sonaba extraño ya que nunca habías tenido una. Al parecer cada quien tenia sus cosas en ese lugar, te preguntabas si habías muerto y estabas en una bizarra versión del paraíso. La primera vez que habías podido recorrer el lugar sin compañía no había nadie en casa, era la hora donde todo estaban ocupados. Pero esta vez si que había gente y todos parecían alegres de que estuvieras mejor, sinceramente te ponía nervioso tener la atención de todos los que serian tus compañeros a partir de ese día. Una parte de tu cabeza te decía que en cualquier momento alguno te atacaría por la espalda.
Sin embargo no fue así, el ambiente en ese lugar era diferente al infierno que el señor Osomatsu había construido en sus dominios.
Te parecía que podrías acostumbrarte a ese lugar.
—Jyushimatsu quería hablar contigo. No debe tardar en llegar de hacer su ronda. -escuchaste la voz de Karamatsu detrás de ti antes de sentir sus dedos pasearse por tu nuca, moviéndose debajo de tu oreja hasta llegar a al hueso de tu quijada. Retrocediste. Era incomodo que te tocara y el maldito llevaba haciéndolo desde que estabas allí. ¿Era así con todos?
Tomaba tu mano, recorría sus dedos por toda tu columna, de vez en cuando te acariciaba el rostro antes de volarte un beso, guiñando el ojo como un estúpido galán de televisión.
—¿Me escuchaste?
—Si, lo hice. -gruñiste. —Jyushimatsu... Creo que escuche su nombre antes. Los hombres de Osomatsu decían que ese chico era como un demonio, le tenían miedo. -tu también, pero no lo dijiste.
—¿Que cosas decían? Estoy curioso~ Seguro que la mayoría de las cosas solo eran mentiras.
—Dicen que le partió la cabeza en dos a un tipo... con un bate de baseball.
—Ah, eso fue cierto. -dijo el mafioso en tono cantarin. — Pero ese tipo se lo merecía.
Te preguntabas que cosa debía haber hecho para merecer algo así. Aunque conociendo como eran los hombres de Osomatsu seguro se lo merecía.
Jyushimatsu llego justo después de eso, parecía energético y un poco infantil moviendo las manos de un lugar a otro como pulpo. Te preguntabas si el demonio del bate y ese chico eran de verdad la misma persona. Como sea y por alguna extraña razón lograste congeniar con él.
Te sentías ajeno en ese lugar, pero Jyushimatsu con su energética personalidad te ponía las cosas más fáciles. Fue incluso extraño para ti cuando empezaste a seguirlo, lo esperabas cuando salia y cuando estaba en casa te la pasabas pegado a él. Al chico de ojos color miel no parecía importarle estar pegado a ti todo el tiempo, mejor dicho no le molestaba.
Pero había alguien a quien si le molestaba y ese parecía ser Karamatsu Matsuno.
—No vayas a enamorarte de Jyushimatsu. -te advirtió uno de esos días en los que estabas esperando ansioso a tu primer amigo en ese lugar.
—¿porque...? -¿Acaso era porque tu no le convenías? Eso ya lo sabias, por eso solo querías ser su amigo.
—Yo sé lo que te digo... no lo hagas. -Karamatsu gruño antes de dejarte solo con Jyushimatsu que acababa de llegar.
—Ichimatsu, ¿te sientes mejor hoy? -asentiste y él sonrió ampliamente. —Esperaba que te sintieras mejor la próxima semana, porque quiero que vengas a mi boda.
¿Boda? ¿Había dicho boda? Ah, a eso se refería Karamatsu. Te sentías un poco decepcionado, pero de todas formas no te habías hecho ilusiones con Jyushimatsu por la simple razón de que él era demasiado para ti. Bueno, tenias un complejo de inferioridad que con un poco de atención cualquiera podría notar y no era de esas cosas que puedes olvidar de un día para otro.
—Iría, pero no tengo nada elegante que usar. Sin embargo felicidades. -y la pequeña sonrisa sincera que se dibujo en tu rostro le hacia saber que lo decías enserio .
—Vamos mañana a comprar un traje, te presentare a mi amada prometida también. -decidió por si solo antes de desaparecer para su entrenamiento.
Mientras ibas a tu habitación te encontraste con Karamatsu. Lo saludaste solo porque era el señor de la casa y eso se tenia que hacer "Buenas noches" y pasaste de largo, pero te detuvo tomando tu muñeca. Trataste de alejarlo pero te hizo retroceder hasta que tu espalda todo la pared. Puso su brazo a un lado d tu cabeza. ¿Como se llamaba eso? Era un Kabe-don
—Don´t cry. -susurro.
—No estoy llorando. -respondiste encogiéndote de hombros, no estabas llorando, ni siquiera tenias razones para hacerlo. Pero el pensamiento de conocer a la prometida y futura esposa de Jyushimatsu te ponía ansioso. No podías sacarte de la cabeza que conocías su nombre, la habían nombrado antes pero ¿como era?
Estabas tan ocupado en tu pensamientos que no te diste cuenta que Karamatsu se acercaba hasta que sentiste sus labios sobre los tuyos. Fue solo un momento ya que lo alejaste de un manotazo. Como la primera vez que te invito a mirada intensa sobre ti te hizo entrar en pánico, tal vez eran tus instintos gatunos o perrunos que te decían que estabas en peligro así que después de eso huiste sin mirar atrás.
¿porque seguía haciendo eso? ¿Porque el mafioso quería derrumbar tus barreras de esa forma? ¿Acaso no se daba cuenta que eras un asco de persona?... Eras un asco.. por dentro y por fuera y ese pensamiento solo se reafirmo al día siguiente cuando conociste a la prometida de Jyushimatsu.
Los hombres de Osomatsu habían hecho cosas horribles, incluso tu fuiste obligado a hacerlas. Pero había una, una que destacaba de todas ellas, la peor de ellas y extrañamente la única en la que Osomatsu no tenia nada que ver. Sus hombres lo habían hecho por su cuenta, sin razón alguna, solo porque les era divertido y porque podían.
—Ichimatsu, ella es Homura-san, mi prometida.
Te quedaste de piedra al ver a la chica, en ese entonces su cabello era más corto, era lo único que había cambiado en ella. Ella se inclino saludándote, susurrando un "mucho gusto" antes de verte fijamente. La viste dar un pequeño paso hacia atrás.
Ahh... te había reconocido.
Definitivamente... eras un asco de persona.
¿Que tal? Espero que no tenga muchos errores.
Solo me pasa a mi o se borran frases completas? Es que estaba leyendo mi historia para ver que tal estaba escrita y faltaban palabras a veces, pero en el documento original si están. ¿Sera que solo me pasa a mi?
Como sea, espero que les guste el capitulo.
#Los traumas de ser testigo silencioso. (?) ¿saben lo que significa?
Saludos~
