Save my soul.
Hola. ¿Como están? Espero que bien, yo me jodi la espalda por estar de pendejo. lol, pero para escribir no se necesita la espalda. Así que aquí me tienen.
Muchas gracias a quienes comentaron el capitulo anterior.
Gracias: NATMAN98,catorceuno, Sushimatsu, Reki Zen, AutorDesconocido,Chiyoko-DRM, Bloody Renan, Karinio ,Mochi,nehabro, Kate445, LaV3nus6, Maho Kijutsu , Zero59Mine , miyumi2391 , ichiro y Melchan-Murasaki
Les dejo el capitulo. Espero que les guste.
Save my soul.
IV.-Una boda y un funeral.
El viento frío golpeo tu cabeza, alborotando tus ya de por si enredados cabellos azabaches. Karamatsu Matsuno seguía viéndote intensamente con esos ojos azules que te helaban la sangre.
¿Acaso quería una respuesta a lo que había preguntado? Si ese era al caso de cualquier manera ya habías negado moviendo ligeramente la cabeza. Te encogiste de hombros desviando la mirada hacia el nuevo hombre que acababas de ver.
Si no habías escuchado mal se llamaba Hatabou.
—Cierto, no los he presentado aun. Hatabou, Ichimatsu. Ichimatsu, él es Hatabou. -Karamatsu hablo de manera apresurada dándole una fumada a su cigarrillo. Parecía que le daba igual si se conocían o no, pero si algo habías aprendido con Karamatsu era que él tenia "modales". Esos modales que le hacían decir "buenos días" y "lo siento" antes de dispararle a alguien. Con Osomatsu podrías esperarte una bala antes de un saludo. Los Matsuno podrían ser muy diferentes y tan iguales.
—Hola. Soy Hatabou, que gusto conocerte. jo! -El pequeño agito las manos antes de tender una hacia ti. —Vamos, un apretón de manos amistoso jo!.
—Claro... -extendiste tu mano hacia él, un "apretón amistoso" como lo llamaba, no te mataría. Sentiste sus dedos cerrándose sobre tu mano, tres segundos, diez segundos... Cuando pensaste que era suficiente y el contacto empezó a hacerse incomodo trataste de alejar tu mano, entonces algo puntiagudo se clavo ligeramente contra tu muñeca sin llegar a cortar.
Tus hombros se tensaron ligeramente, tu mano libre había ido hasta tu cadera, pero no había nada allí. El pequeño y extraño hombrecillo veía tu muñeca y el afilado cuchillo que sostenía contra ella.
—Carne fresca. Jo!
A tus ojos parecía un niño muy extraño, incluso hablaba como uno... era algo ridículo sentirte intimidado por alguien así. Un escalofrió te recorrió la espalda mientras alejabas tu mano y retrocedías, te detuviste al chocar con Karamatsu. El mafioso paso un brazo por tus hombros, acariciando ligeramente el cabello de tu nuca en el proceso.
—No Hatabou, no es ninguna "carne fresca". Es mi lindo y querido gatito, así que no puedes matarlo. -El pequeño hombre asintió efusivo moviendo sus pequeños brazos, de manera apresurada dijo algo sobre "ir a terminar con su trabajo" y se despidió de ambos con un infantil adiós.
Karamatsu que te abrazaba por los hombros volteo ligeramente el rostro hacia ti, sentiste uno de sus dedos presionar ligeramente tu mejilla.
—Desde luego, lo mismo va para ti. No puedes matar a Hatabou, si no te hubiera quitado tu cuchillo estoy seguro que lo hubieras matado allí mismo. -arrojo el cuchillo hacia la acera, ( y lejos de ti) antes de subir a su motocicleta. —Vamos, este no es un buen lugar para hablar. Las paredes oyen... -y al decir esa frase su mirada estaba sobre la tienda de trajes que ahora tenia un letrero de "Cerrado".
El mayor te lanzo un casco y lo alcanzaste de manera apresurada, te hizo una seña con la cabeza señal de que subieras. No habías visto muchas motocicletas en tu vida, pero sin duda esa era la mejor que habías visto. Se veía extremadamente genial, era completamente negra a excepción de unas letras naranjas que decían "Harley Davidson". Dudaste un poco mientras sostenías el casco entre tus manos, no te gustaba admitir que tenias un poco de miedo de subir. Para alguien que era clasificado como un matón era vergonzoso admitir que le daba miedo algo tan simple como una motocicleta, pero era la verdad.
Karamatsu al parecer se dio cuenta, hablo en tono burlón.
—¿A los gatos les da miedo las motocicletas? ¿o eso es algo solo tuyo? -frunciste el ceño refunfuñando un "Cállate Kusomatsu", si escucho la manera en la que lo llamaste ni se inmuto. —¿No quieres saber entonces porque te salve?
—Ugh... -Tu curiosidad podía más que tu miedo.
Sin pensarlo mucho, te pusiste el maldito casco y te montaste en la motocicleta tratando de ignorar todo lo posible la incomodidad de estar detrás de el mafioso.
—No se te olvide sujetarte fuerte. -¿Sujetarse? ¿De donde demonios? No había lugar de donde hacerlo, a menos que fuese de el propio Karamatsu y eso no pensabas hacerlo. Pero, contradictorio a lo que quisieras, cuando la motocicleta se puso en marcha te sujetaste casi por instinto a el mafioso.
Apretando los parpados con fuerza, ignorando tu incomodidad y las ganas de arrojarte al camino para alejarte de el hombre de ojos azules. Él parecía divertido, susurrando algunas cosas en ingles que no lograbas entender del todo, de todo lo que dijo mientra conducía a quien sabe donde a una velocidad que asustaba fue "You are adorable, like a kid".
No le diste importancia, solo deseabas con todas tus fuerzas que llegaran pronto a su destino.
[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]
El lugar donde el viaje termino fue en unas antiguas bodegas cerca de el muelle, era de noche así que no podías ver mucho con la poca iluminación que había en el lugar. El ambiente se sentía aun más frío en ese lugar, te quitaste el casco y trataste de ver si reconocías los alrededores.
—Te estarás preguntando "¿Porqué me trajo aquí?" Es porque aquí no hay cámaras, todo lo que te diga aquí, se quedara entre nosotros. ¿Entiendes lo que estoy tratando de decir? -pregunto sacándose el casco también, te le quedaste viendo mientras tomaba un cigarrillo y lo encendía. Te ofreció uno pero lo rechazaste. —¿Sabes? Eres el único que me ha rechazado en tantas cosas... Para bailar, para tener una cita, para acompañarte a un lugar peligroso... Tocar juntos en la azotea y ahora de fumar un cigarrillo juntos para crear lazos. -Dio una larga fumada a su cigarrillo, una media sonrisa dibujándose en sus labios. —Nunca nadie me dice que no.
—Eso es porque todos te tienen miedo. -hablaste sin pensar. —O estas rodeado de idiotas que aman besar el suelo que pisas y adoran hacer cosas para que los notes. -te encogiste de hombros, tu también eras así hasta cierto punto.
—¿Entonces tú no me tienes miedo? -esa mirada penetrante sobre ti te hizo dudar por un segundo. Karamatsu podía verse intimidante si así lo quería, pero de inmediato sonreía y su aura peligrosa se disipaba como el humo del cigarrillo. Aparentando ser malo y bueno. Teniendo sus momentos oscuros, pero siendo caritativo con los suyos. Sus manos eran letales, rápidas al desarmarte, pero también te había salvado antes y te tocaban con una delicadeza difícil de asimilar. Karamatsu era un misterio para ti, la dualidad en persona ¿Cual de los dos era el verdadero Karamatsu Matsuno?
Tenias tus dudas sobre ello.
—Entonces... ¿Porque me dejaste vivir? -preguntaste cambiando de tema, estabas tratando de llenar tu cabeza de algo más, estabas saturado con pensamientos en torno a Karamatsu, te sentías abrumado.
—Bueno fueron tres razones principales. -Karamatsu se recargo en su motocicleta. —No voy a estar con rodeos así que te las diré. La primera de ellas fue porque me rechazaste, ya te dije... nunca nadie lo había hecho así que se puede decir que capturaste mi atención. -voló un beso hacia tu dirección y tú te moviste de lugar como si lo estuvieras esquivando. Karamatsu sonrió amplio. —La segunda fue porque, al verte en ese callejón... temblando, herido y tan solitario, me dio un sentimiento de nostalgia.
—¿Te di lastima? -Karamatsu negó dando una ultima fumada a su cigarrillo antes de arrojarlo al suelo y apagar lo con la bota..
—Nostalgia no es lo mismo lastima ¿o si?. -entrecerraste la mirada sobre él, claro que era lo mismo para ti. —Como sea, me sentí mal porque me recordaste a mi a tu edad. Era como verme en un espejo, un jovencito arrastrado a este mundo tan sucio. Simplemente no podía dejarte.
¿Como se suponía que debías tomarte eso? Te encogiste de hombros, metiendo las manos a los bolsillos de tu chaqueta. Así que te había salvado porque le recordabas a él, la verdad era que estabas mucho mejor en el bando de Karamatsu. Parecía una razón muy noble para salvarte, pero, si algo habías aprendido era que los altos señores nunca tenían razones nobles para nada. Una media sonrisa se dibujo en la comisura de tus labios, tus ojos fijos en la mirada del mafioso.
—Entonces... ¿para que vas a usarme?
—Jaja eres muy perspicaz, Ichimatsu. -arrugo ligeramente la nariz antes de meter sus manos a los bolsillos. —Te lo dije, te vi y me recordaste a mi. No solo por la situación, sino de manera física. Esa fue la tercera razón. Aprovechare el parecido que tienes conmigo y por lo tanto con Osomatsu. Y te utilizare de carnada.
—¿Carnada? ¿Para atrae a quien?
—No necesitas saber su nombre, solo que ira tras de ti y entonces lo atrapare. -fingiste sorpresa o tal vez si te había sorprendido un poco. Así que el misterioso hombre que iba detrás de ti y del cual te había informado Atsushi, era el mismo al que Karamatsu quería atrapar.
—Entonces lo atraparas... -Karamatsu asintió con la cabeza. —Pero ¿Que ha hecho ese sujeto para que quieras atraparlo con tanto afán?
—Mm... -El mayor lo pensó un poco, vio un momento hacia el oscuro cielo. Parecía que se debatía en sí decírtelo o no. —Él asesino a mi padre.
Vaya, esa era una buena razón para tratar de atrapar a ese misterioso hombre. Nunca habías conocido a tu padre, tu madre había muerto de una enfermedad cuando tenias ocho años, había sido "natural" y había dolido demasiado perderle. Pero suponías que era más doloroso si la persona que amabas te era arrebatada.
No entendías el todo sus motivos y no sabias si esos eran verdaderamente las razones para usarte... pero te había salvado la vida y tenia tu lealtad hasta que pagaras tu deuda con él.
—¿Como has logrado que vaya tras de mi...?
Karamatsu soltó un largo suspiro, se encogió ligeramente de hombros. Te lanzo una mirada que parecía más una disculpa silenciosa. No te gustaba para nada.
—Es una ventaja tener a alguien que te de información, quien controla la información controla el tablero de juego... Es fácil modificar una fecha o uno o dos apellidos. -arrugaste un poco las cejas sin entender del todo a que se refería. —Bienvenido a la familia Matsuno, Ichimatsu.
Ya no sabias como reaccionar.
[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]
Después de que Karamatsu te dijera las razones para salvarte te sentías extrañamente tranquilo. Era como si ya tuviera un motivo para estar en ese lugar. La sensacion de que no encajabas empezó a desaparecer poco a poco.
Todos estaban emocionados esa semana, yendo de un lugar a otro preparando un evento importante. La boda de Jyushimatsu y Homura. Karamatsu había dejado en claro que Jyushimatsu era como su hermano y que por esa razón no escatimaría en gastos para que su amigo y su adorable futura esposa tuvieran un día inolvidable.
No querías asistir, aun si se trataba de la boda de Jyushi y Homura, simplemente no te sentías cómodo en esos lugares. Pensabas pedir un puesto de guardia o algo así, uno que te mantuviera lejos de todas esas cosas perfectas.
Pero se te negó tal cosa, estar fuera durante el evento te volvería un blanco fácil y estaban evitando a toda costa que su carnada fuese comprometida antes de tiempo. Te buscarían algo que hacer dentro. Y entonces, te enviaron a la cocina.
Acostumbrarte fue fácil, después de todo ya habías trabajado junto con Hanako y Chibita. Era bastante entretenido ver al hombre hablar de oden y a la chica hacer berrinche porque no hablaba de otra cosa, te acostumbraste rápidamente a ellos porque eran buenas personas.
Al principio Hanako parecía nerviosa de entablar conversación contigo, aun cuando no eras muy hablador y solo respondías con monosílabos a sus preguntas. Ella continuo hablándote aun fuera de la cocina y al igual que con Jyushimatsu creaste un lazo con ella muy rápidamente. Era algo bastante extraño ya que se trataba de una chica y aun no te sentías del todo cómodo con la presencia de las mujeres. Mientras tenias tus guantes y tu mascarilla podías ser "normal" con ella.
Hanako te enseño algunas cosas en la cocina, te llevo a un parque cercano y trato de hacer que te comportaras como un niño (que ya no eras) y cuando te subiste a uno de esos estúpidos columpios Jyushimatsu y Homura aparecieron de la nada tomando fotos de todos los ángulos posibles de tu momento de debilidad en donde te comportabas como un mocoso. Como recompensa por acusarte con "tus padres auto-proclamados" , te invito un helado que no querías (pero que al final no querías que se acabara) y te dejo conocer y jugar con su gato mascota, un extraño gato amarillo al cual su padre le había hecho unos extraños lentes de color azul, te agradaba ese gato. Y te agradaba Hanako.
Chibita se puso un poco celoso de que pasaras tanto tiempo con su "amiga". Decía que tu tenias más oportunidad con ella porque eras guapo. No te considerabas así, de hecho nunca habías pensado si eras guapo o no, pero aun si lo eras no ibas a intentar nada con Hanako o con ninguna chica, las mujeres no te llamaban la atención de manera romántica, pero en ese ámbito tampoco los hombres. Entonces... tal vez solo eras asexual...?
No era momento para preocuparte por eso.
Y el gran día llego. Tu traje a la medida había llegado el día anterior, justo para ser usado en la boda. No sabias mucho sobre trajes, pero venia con una nota de Atsushi.
"Para ti un traje de tres piezas, color gris/plata con corte italiano. Formal y cómodo, hecho para eventos especiales. Mentira, en realidad te sera difícil moverte, estoy ansioso por verte. Atte: Mr Pinstripe suit. "
Te sentías incomodo,definitivamente no había nada mejor que tus jeans y tu confiable sudadera con capucha. Ese traje de tres piezas era molesto. Te pusiste el pantalon gris y la camisa blanca, trataste te atar tu corbata pero no pudiste hacerlo, era algo extraño ya que siempre lo hacías para Osomatsu, pero no podías hacerlo para ti. Dejando la cortaba de lado te pusiste el chaleco y mientras te ponías el saco alguien golpeo ligeramente tu puerta. Segundos después la puerta se abrió y entro a la habitación la novia.
Homura, aunque siempre estaba linda ese día se veía aun más bella, su largo cabello castaño había sido acomodado en un moño en su nuca y adornado con pequeñas flores blancas, su largo velo sujetado con una peineta con pequeños diamantes blancos. Su vestido parecía estar completamente destapado de la espalda, pero estaba cubierto por un fino encaje que creaba patrones de rosas formando una "V", entallado hasta debajo de la cadera, después de allí se hacia amplio y esponjoso, el vestido era sin mangas pero a cambio llevaba unos largos guantes que igual que la espalda eran de encaje delgado y formaban flores blancas.
—Hola. Perdón por interrumpirte. -hablo en tono bajito cerrando la puerta tras de ella.
—Hola. ¿Pasa algo...? -peguntaste terminado de ponerte el saco.
—Estoy nerviosa y no tengo con quien hablar... -confeso la castaña, encogiéndose de hombros. —Te ves muy guapo.
—Gracias...supongo. -recibir cumplidos era algo nuevo. —Estoy teniendo un poco de problemas con la corbata.
—¡Déjamelo a mi! -con una gran sonrisa se acerco a ti y empezó a ponerte la corbata haciendo un nudo perfecto. —Y tu cabello es un desastre.
—Si, lo sé. -Homura te indico que te sentaras y la obedeciste. Se quito los guantes y fue hacia ti con algo de gel para el cabello, un peine y mucha determinación. En menos de dos minutos ya tenias el cabello peinado hacia atrás, cuando te viste en el espejo con ese traje caro y ese cabello perfecto era como si estuvieras frente a un desconocido. Te gustaba más tu "yo" desalineado.
Homura parecía alegre viendo un cambio en ti, tus ojos pasaron de su brillante sonrisa a sus muñecas ahora descubiertas. Normalmente la chica tenia blusas de mangas largas, pero ahora que no la llevaba podías darte cuenta que ocultaba con sus largos guantes... cicatrices que alguna vez fueron heridas profundas. No necesitabas preguntar el porqué las tenia, sabias la respuesta.
Te pusiste tus propios guantes cuando la castaña volvía a ponerse los suyos, de pronto estabas intranquilo.
—Espero que todo salga bien. Estoy tan nerviosa. Creo que ya es hora. -Homura había estado hablando por unos minutos pero no la habías escuchado, cuando se alejo casi por instinto le tomaste por la muñeca.
—Tengo un... -te detuviste.
Decirle a una novia "tengo un mal presentimiento" justo cuando va hacia el altar no es bueno, tal vez solo eran imaginaciones tuyas. Negaste con la cabeza y la soltaste, por si acaso le ofreciste el brazo para acompañarla, ibas a protegerla hasta que llegara el altar.
Por suerte nada malo paso, Homura llego sana y salva al altar donde Jyushimatsu la esperaba vistiendo un traje completamente blanco al igual que el vestido de Homura. Se veían como la pareja perfecta, cuando dijeron sus votos los dos estaban igual de rojos que un tomate, era una escena muy tierna. Pero algo te inquietaba, una mirada escarlata que te veía fijamente sin perderte de vista, desde el otro lado del salón. ¿quien era ese sujeto? a penas quitaste tus ojos de él por unos segundos se había ido.
Tenias que estar alerta.
[]-[]-[]-[]-[]-[]
Durante la fiesta posterior a la ceremonia y mientras la pareja de recién casados abría la pista con su primer baile como esposo, Karamatsu se acerco a ti.
—Estas muy tenso, Ichimatsu. ¿Ocurre algo? -pregunto recargando su espalda contra la pared, a pesar de que había espacio de sobra decidió por alguna razón ponerse lo más cerca posible de ti. Te hacia sentir incomodo.
—Nada... Solo no me gusta estar en fiestas tan... llenas de gente. -Respondiste de mala gana, Karamatsu rió bajito.
—Claro... Ahora que lo pienso, la primera vez que te vi también estabas escondido de todos en la fiesta de mamá, recuerdo ese día porque me acosté con una sexy rubia.
Lo fulminaste con la mirada.
—Eres repugnante... -susurraste, él estaba lo suficiente cerca para escucharte.
—¿Te soy repugnante? -pregunto picando ligeramente tu mejilla, dejaste de verlo dirigiendo tu mirada hacia un pelirosa que parecía querer matarte con la mirada.
—No me toques, Kusomatsu. -gruñiste, alejándote de su contacto. Karamatsu rió un "solo a ti te dejo llamarme así" antes de acercarse un poco más a tu espacio.
Te alejaste lo más rápido posible de él. No ibas a jugar su estúpido juego, tú no eras como todos esos que caían a sus pies solo por una sonrisa amplia y unas palabras bonitas. Cuando llegaste a un lugar solitario te sentaste abrazando tus rodillas, recordar a la "rubia sexy" que menciono Karamatsu te hacia recordar a su bebé y ese árbol bajo el cual lo enterraste, la extraña sensacion de que algo malo iba a pasar no te abandonaba del todo.
Cuando ibas a regresar escuchaste a dos personas acercarse, al parecer estaban discutiendo, al menos una de ellas lo hacia. No reconociste su voz.
—¿Y que? ¿Tu también quieres follarte a ese mocoso?
—Todomatsu. -esa voz si la reconociste. —No creas que todos son como tú, que van por allí tratando de acostarse con todo lo que se mueva. A diferencia de ti yo si respeto nuestro compromiso. -a pesar de usar un tono tranquilo Atsushi se notaba molesto. —Además, no lo haría con él. Alguien que paso por esas cosas desde los ocho años, lo que menos tiene es libido.
¿De quien hablaban? No deberías meterte en esos asuntos. Regresaste al salón, Karamatsu bailaba con una chica de vestido rojo, con cabello corto y dos coletas. Te recargaste en la pared para verlo, se veía tan perfecto bailando que era doloroso, querías golpearlo en la cara. Cuando termino de bailar con ella se acerco a ti.
—¿Quieres bailar? -negaste. —Deberías hacerlo para no aburrirte, vamos no seas amargado. -gruñiste.
—Deberías bailar, chico emo... -el chico de cabello rosa se unió a la conversación. Atsushi lo acompañaba.
—¿Quieres bailar? -pregunto Atsushi.
—Demonios, si. -tomaste la mano de Atsushi y fuiste con él. Aunque no sabias bailar, solo querías estar lejos de ese par. Por alguna razón te daban ganas de golpearlos.
—No se bailar. -le confesaste a Atsushi, él rió.
—Yo tampoco, pero podemos fingir que si sabemos. -una pequeña sonrisa se dibujo por si sola en tus labios. Comenzaron a mecerse ligeramente al ritmo de la musica —¿Has conocido a alguien interesante desde la ultima vez que nos vimos?
—Conocí a un tal Hatabou.
—Ahh~ Hatabou, ese hombrecillo extraño. Apodos, Mr. flag y el carnicero. -te dio una vuelta algo dramática antes de tomar tu cintura, se acerco un poco. —Si te ofrece comida, por tu bien no la aceptes. Hay un 99% de posibilidad que sea carne humana.
—¿Eh? ¿De verdad?
—Es el hombre al que llaman cuando quieren deshacerse de alguien sin dejar rastro alguno. Cuídate de él... y cuídate de Todomatsu, es muy hábil con los cuchillos, podría intentar matarte un día de estos.
—¿Algo más que deba saber? -preguntaste enarcando una ceja, a lo lejos Karamatsu no te quitaba los ojos de encima. Jyushimatsu se le había acercado junto con Homura, hablando sobre que debería cantar algo. ¿Acaso Kusomatsu sabia cantar?
Suponías que no ya que se hizo de rogar un poco y al final, como no queriendo fue junto a los músicos. Atsushi y tu habían detenido su "baile" para ver al mafioso acomodar el micrófono y tomaba una guitarra, Karamatsu empezó a tocar algunas notas en ella y después se le sumo el piano, después las trompetas. Una canción extranjera que no conocías.
Karamatsu empezó a cantar.
I walk the street's of new Orleans
With the boy of my dream's .-Dio un guiño hacia ti cuando canto esa parte, Atsushi continuo con su "baile"
—Descubrí quien va detrás de ti. -respondió sereno, dejaste de ponerle atención a Karamatsu y tu mirada se fijo Atsushi. Él se giro dándole la espalda a Karamatsu. —Se trata de un hombre llamado Tougou. Cuidado con lo que dices, Karamatsu sabe leer los labios.
¡Que hijo de puta!
—¿Quien es él? ¿Es peligroso? -preguntaste inclinándote hacia Atsushi, ocultando tu boca detrás de la mano que habías puesto en su nuca.
—¿Ves a tus padres adoptivos? -señalo a los recién casados. —¿Como se conocieron? -pregunto, pero el mismo respondió. —Fue en el hospital... ambos sabemos porqué Homura estaba allí, pero ¿Por qué Jyushimatsu estaba internado también?
—¿Tougou?
—Si, se enfrentaron a él y atrapo al chico. Nadie sabe exactamente que fue lo que paso, pero debió ser algo tan horrible como para que el chico no hablara durante todo un año. - te detuviste. Atsushi señalo a su cuello. —Un pequeño corte aquí y un montón de tortura física y psicológica hicieron que cada vez que escuchaba una palabra en especifico se retorciera de dolor y otra hacia que se volviera un sádico. Ahora viéndolo tan feliz seguro nunca lo creerías... No deberías meterte con alguien como Tougou.
—¿Como es que salio vivo...?
I consider myself lucky to have fallen in love
With a boy, the city and the river of mud. -Karamatsu continuaba cantando sin perderte de vista, te ponía nervioso. Por eso preferías poner atención a lo que Atsushi estaba diciéndote.
—Jyushi, le rompió una pierna a su secuestrador... o eso dicen. ¿Crees que Tougou buscara venganza? -Tomo tu mano con fuerza. —Manten los ojos abiertos, no confíes en nadie. Y si es necesario, utiliza a Karamatsu para salir bien librado de esto. Nos vemos, Ichimatsu Matsuno.
—¿Qué?
Atsushi te soltó y cuando te giraste para hablar con él de nuevo fuiste interceptado por tu amiga. Hanako parecía tener algo que preguntarte, pero con el ruido era difícil escuchar su suave voz con la música.
Let me know ! where I can go to save my soul?
Let me know! where I can go to save my soul?
New Orleans new Orleans
It's where I can go to save my soul
por alguna razón la canción de Karamatsu parecía estar dirigida enteramente a ti, era casi una pena tener que irse para dejar de escuchar su estúpida voz. Hanako estaba tratando de decirte algo. Inquieto acompañaste a la chica a un lugar tranquilo lejos de la música.
—Que buen bailarín eres.
—Deja de ser sarcástica. -gruñiste metiendo las manos a tus bolsillos. —¿Que pasa?
—Bueno yo... viendo esta boda tan linda y la novia tan hermosa... ¿no te dan ganas de casarte?
—En lo absoluto..
—A mi si, me dieron ganas de casarme.
—Estas saliendo con Chibita ¿no?
—Si. ahora deberías decir "hacen bonita pareja". -enarcaste una ceja. —Así sabría que estas feliz por mi. y que me deseas lo mejor -lo harías la próxima vez sin falta. —Como sea, él nunca me... él solo habla de oden, nunca de matrimonio.
—Entonces pídeselo tú. -Hanako rió, pero luego se tomo un momento para pensarlo. No lo habías dicho en serio, pero ella parecía emocionada.
—¿Podrías ayudarme a ensayar como pedírselo? -no querías, pero fuiste obligado. —Chibita, quiero hablar contigo. -te aplastaste el cabello y te agachaste. —¿Que estas haciendo?
—Tratando de ser enano y calvo.
—Pff, solo finge ser él! No lo imites.
—Bueno, entonces... oden, oden, oden. Hare el oden supremo bastardo, maldición mi oden es supremo!
Hanako rió a carcajadas. "Eso no esta ayudando en nada" dijo entre risas.
—Solo deberias decirle lo que sientes, como salga en ese momento.
—¿Algo como ..."Te amo, siempre lo he hecho. cásate conmigo! "? -asentiste, Hanako asintió también. —Tu seras el padrino.
Ibas a negarte, pero de pronto se escucho un sonido bastante familiar para ti. Un disparo. Tu cuerpo se tenso, escuchaste un grito que decía
"¡Homura-san!" -reconociste de inmediato la voz de Jyushimatsu en ese grito desgarrador.
Te giraste rápidamente para correr hacia ese lugar, pero de reojo pudiste ver a un hombre apuntando hacia ti. Otro disparo se escucho, y todo paso como en cámara lenta, como en esas películas americanas donde una escena iba demasiado lenta.
Frente a tus ojos Hanako te llamo y cuando ese hombre se dio cuenta que no estabas solo apretó el gatillo, Hanako abriendo los ojos como platos y cayendo de inmediato al suelo y sentías que tu cuerpo estaba más pesado cuando trataste de acercarte rápidamente. Alcanzaste a tomarla antes de que cayera por completo.
—¡Hanako! -no sabias que tu voz podía escucharse tan asustada hasta ese día, tu amiga te veía desde tus brazos. Sus ojos llenos de lagrimas mientras su boca se movía ligeramente sin emitir más que ruiditos inconexos. No era como en las películas, ella ni siquiera pudo articular ni una sola palabra, su mirada simplemente se mantuvo fija en ti, se veía tan asustada, ambos temblaban en ese momento.
"No te vayas por favor, eres la primera amiga que tengo."
Pero igual tu tampoco puedes articular palabra alguna más que decir con desesperación el nombre de la pequeña chica que poco a poco empieza a irse sin que puedas hacer nada. Y de pronto ella deja de hacer ruido, de temblar y sus ojos se entrecierran.
"No, no, no."
—¡Hanako! -su nombre te desgarra la garganta por hablar atraves de el nudo que te ahogaba. Tus manos, su vestido verde claro y el suelo debajo de Hanako se tiñen de rojo. Una temblorosa voz llega hasta ti.
—Yo no.. no quería.. no quería hacerlo, t-tengo ordenes de solo... llevar al chico...N-no quería matar a nadie. -el hombre asustado tiritaba cual hoja golpeada por el viendo.
Dejaste a Hanako en el suelo, las lagrimas se acumulaban en tus ojos cuando la soltaste. Tus puños se cerraron con fuerza y te acercaste a ese hombre, el asesino de tu amiga.
No supiste exactamente que paso, cuando "volviste" Karamatsu te estaba quitando de encima del hombre, te sujetaba con fuerza por la cintura mientras tu te resistías, querías matar con tus propias manos a ese hijo de puta. Te daba igual que pidiera piedad, que te dijera que solo lo hacia con por su hija enferma. "Voy a matar a toda tu maldita familia" Era como si Osomatsu estuviera hablando atraves de ti.
Karamatsu ordeno que capturara al hombre, que le sacarían información después. Te alejo un poco llamándote por tu nombre varias veces mientras te tomaba del rostro.
—Ichimatsu, cálmate. No ganaras nada con esto. -trato de tranquilizarte.
—Ese hombre a Hanako... Hanako...ugh... -Te cubriste el rostro mientras empezabas a sollozar, esto no podía estar pasando. Las lagrimas, el dolor, la desesperación, la culpa eran tantas que no podías respirar. Karamatsu te acuno entre sus brazos y lo dejaste hacerlo, poco a poco, paso a paso te alejo un poco. El dolor no parecía menguar ni un poco, sin embargo tus lagrimas se detenían al estar en los brazos del mafioso.
Al menos hasta que escuchaste la voz de Chibita y su grito desgarrador al ver a su Hanako allí. Te alejaste de Karamatsu y a paso lento caminaste hacia Chibita.
"lo siento, es mi culpa. Si la hubiera protegido... iba detrás de mi, esa bala, debió matarme a mi" Pero todo eso se quedo atrapado en tu garganta mientras veías a Chibita la muerte de la única mujer a la que había amado.
Sin pensarlo mucho le quitaste su arma a uno de tus compañeros y caminaste hacia donde habías dejado al hombre, ibas a disparar le en los lugares mas dolorosos antes de darle el tiro de gracia, pero no logras si quiera apuntarle cuando otro disparo se escucha. Tu arma cae al suelo mientras Karamatsu se volteaba hacia a ti.
—No voy a dejar que te conviertas en un asesino por este sujeto. Esta hecho, Ichimatsu.
Pero tu ya eras un asesino. Entonces ¿porque? ¿porque quitarte la oportunidad de acabar con el que te había arrebatado una parte de tu nueva vida? Te había quitado la oportunidad de matar tus remordimientos. Karamatsu aun podía arrebatarte cosas. Debías cuidarte...
[]-[]-[]-[]-[]-[]
El funeral fue desgarrador, al asistir sentiste que te rompían de nuevo. Que todo eso que habías logrado avanzar gracias a Hanako desaparecía junto con ella.
Incluso el clima parecía cooperativo para hacerlo todo aun más horrible, siendo un día oscuro y frió, sin ningún rayo de sol.
Escuchar al padre de Hanako, a ese regordete hombre que siempre solía tener una sonrisa, escucharlo llorar mientras decía "No, mi Hanako no. No a mi niña, por favor despierta princesa"
Ella no iba a despertar, nunca más.
El lugar poco a poco empezó a quedarse vació una vez que todo termino, tardaste un poco en irte, pero no regresaste con nadie. Decidiste caminar por la ciudad y sentarte en el banco donde Hanako te había invitado por primera vez uno de esos helados que tanto les gustaban. Los recuerdos te golpearon cuan bofetadas, Hanako sonriendo, Hanako hablando, Hanako quejándose sobre el oden, Hanako hablando sobre querer casarse con Chibita. Ella que tenia planes y alguien a quien amar y que la amaba, ahora no estaba y tú un ser vació aun permanecía.. era un poco injusto.
La lluvia empezó a caer sobre tu cabeza, a tu lado una pareja de amigos hablaba de cosas sin importancia.
Así como tu hablabas con Hanako...Los recuerdos no te dejaban en paz ni un segundo. ¿Eran lagrimas o solo agua que escurría por tu rostro?
—Hacen bonita pareja. -susurraste. —Hacen bonita pareja... -y tu voz se quebró. Si tan solo se lo hubieras dicho antes. Los chocos a tu lado pensaron que era para ellos y al fin confesaron sentimientos que tal vez guardaban desde hace tiempo .Te agradecieron por "unirlos" y te dejaron una de sus sombrillas.
Te sentías un poco vació.
Eso no era para ellos.
—¿Estas solo? -una voz te hizo dejar de ver el suelo, un hombre de ojos escarlata estaba frente a ti. Te resultaba conocido. —¿Quieres que acabe con tu dolor? -pregunto manejando con habilidad un cuchillo entre sus manos.
Diste un paso hacia él y entonces alguien cubrió tus ojos, abrazandote por detrás.
Habias sido atrapado.
¿Que tal?
Al final lo hice y metí la canción de Karamatsu. XD La canción que canta es la que me inspiro para escribir este fic, se llama igual. Save my soul. y tiene una pista importante, si logran descubrir lo serán geniales.
Lo de Hatabou lo puse por el episodio donde sus empleados se revelan y luego el vende cosas de carne, pero nunca responde de que esta hecho XD
Habia hecho un dibujo del vestido de Homura, pero no se donde lo deje y no creo que me vuelva a salir si trato de dibujarlo XD
Pues, espero que les guste.
Dudas, comentarios, jitomatazos aceptados.
Nos leemos pronto, cuiden su espalda, TTUTT
Saludos.
