Save my soul.
Hola. ¿Como están? Espero que bien, quería informarles que el 17 de mayo es mi cumpleaños. Se aceptan todo tipo de regalos. XD ok, no.
Me tomare un tiempo para meditar(más bien andar flojeando) , pero primero les traigo este capitulo que es el más largo que he escrito.
Muchas gracias a quienes comentaron el capitulo anterior.
Gracias:antinoo , Bloody Renan , LaV3nus6,Sushimatsu, liliddd0, Mochi, KARINIO, NATMAN98, Seiiza, hitomi79, Mask Jack Palacios , Nath, Reki Zen, AutorDesconocido, NinjaSamuraiGirl , katho, KellenHakuen, interruptedPharos, xxXkmiXxx, Dark Amy-chan , ALTRELAU, Zero59Mine , merry kirkland , Chiaky y Little Blackberry
Espero que les guste.
Save my soul.
V.- Funland, donde siempre hay diversión.
Cuando abriste los ojos te encontrabas en un extraño lugar, no recordabas con exactitud como era que habías llegado allí. Tu ultimo recuerdo era el haberte acercado a un extraño hombre que parecía emanar un aura que gritaba "peligroso" con letras mayúsculas. Tu cabeza se sentía como si fuese a estallar, sentías unas fuertes punzadas de dolor, era como tener un maldito taladro tratando de abrir tu cabeza.
¿Que demonios estaba pasando?
Acostumbrándote a la tenue luz pudiste ver un poco mejor donde te encontrabas, estabas sentado en un largo sillón de color rojo de un material que parecía cuero, frente a ti una mesa rectangular de vidrio grueso y transparente, a tu lado izquierdo el sillón daba una curva formando un angulo de 90° y frente a ti había otro sillón parecido pero de color negro. A tu derecha una gruesa cortina de terciopelo rojo que se encontraba abierta de par en par, desde tu lugar podías ver algo parecido a un escenario y un largo tubo en medio.
Maldición... conocías ese lugar. Tu madre había trabajado por un tiempo en ese lugar cuando eras pequeño, ya que siempre te dejaba en una habitación encerrado no conocías más que lo que se podía ver por la rendija de la puerta. Te daba un poco de miedo pensar que siempre estaba lleno de gente. En especial mujeres...
—Al fin despierta nuestro pequeño dormilón. -Una ronca voz te hizo ponerte alerta. El hombre de cabello oscuro y ojos escarlata entro moviendo ligeramente las cortinas a un lado. De cerca lo seguía otro hombre de su misma complexión y estatura, su cabello era igual de negro azabache y abundante, a diferencia del primero este tenia la piel nívea, tan blanca que parecía no haber sido expuesta al sol nunca, sus ojos eran de un enigmático color ámbar, sus orejas un poco grandes resaltaban sobre todo por los pendientes en ellas, su expresión serena era tranquilizadora...muy diferente a la expresión de desdén del primero.
—Hola pequeño, parece que has estado durmiendo por un largo rato. -Dijo el de ojos ámbar con voz suave, una sonrisa amable se dibujo en su rostro.
—¿Quienes son ustedes? -preguntaste, tu dolor de cabeza se intensificaba a segundos. —¿Que demonios estoy haciendo aquí?
—Él es Aku. -hablo el de ojos ámbar. —Yo soy Kami. Y tú eres... Ichimatsu ¿verdad?
Aku vestía de negro, Kami vestía de blanco, lo recordarías...
Más importante ¿Como era que sabían tu nombre? ¿Acaso eran hombres de Osomatsu? Pensar que habías sido capturado de repente se estaba volviendo problemático.
—¿No lo recuerdas? Te dije que te ayudaría a acabar con tu dolor. -respondió el de mirada escarlata; Aku al parecer, sentándose en el sillón frente a ti. Encendió un cigarrillo antes volver a hablar. —Mis subordinados te atraparon cuando te acercaste a mi, creo que ellos pensaron que ibas intentar atacarme.
—Aun así teníamos ordenes de atraparte, así que fuiste una presa fácil. -te sonrió y lo viste fijamente hasta que el de ropa negra lo tomo por la cintura y lo jalo sentándolo en sus piernas. Kami paso sus brazos por el cuello de Aku riendo bajito de manera melosa. Desviaste la mirada ligeramente.
—¿Ordenes de atraparme? ¿Están trabajando para Osomatsu? -preguntaste manteniendo tu rostro estoico, tus puños se cerraban con fuerza y estabas luchando para no mover la pierna de arriba a abajo de manera maníaca como pasaba cuando estabas sumamente nervioso.
—¿Osomatsu? ¿Ese mocoso? -Aku parecía divertido y ofendido a partes iguales. Bufo antes de darle una fumada a su cigarrillo.—No me ofendas, no sirvo a mocosos que obtuvieron lo que tienen solo por su maldito apellido.
Suponías que eso incluía a Karamatsu. Aunque Kami parecía ser una persona apacible, Aku aparentaba ser un salvaje peligroso, se necesitaba a alguien aun más peligroso para manejar lo.
—Entonces...¿Quién es su jefe?. -preguntaste con sutileza. Estabas nervioso por la respuesta.
El hombre vestido de negro sonrió mostrando sus colmillos, estabas casi seguro que tu miedo se notaba en tu rostro y que él se burlaba de ello.
—¿Te suena el nombre de... Tougou?
Te quedaste de piedra, sentías un sudor frío recorrerte la nuca al confirmar tu sospechas. Frente a ti había dos hombres de el tercer bando, los hombres de Tougou. No había manera de que pudieras defenderte si intentaban atacarte, aunque tal vez tu cuchillo... palpaste dentro de tu saco.
—¿Buscabas esto? -pregunto Kami con una sonrisa, moviendo tu cuchillo entre sus dedos.
—Que acierto has tenido. -gruño Aku acercándose para morder el labio inferior de Kami, el de blanco rió suave antes de dejarse besar salvajemente por el otro. Desviaste la mirada al suelo cuando sus besuqueo empezaron a ser más que eso, te preguntabas si mesa soportaría el peso de ambos o si podrías escapar mientras ellos follaban como animales sobre el cristal del mueble.
—¿Entonces van a matarme? -peguntaste con irritación. Se detuvieron unos segundos.
—No, solo tenemos ordenes de retenerte unas horas. Ahh... -soltó un gemido ante la mordida que le había dado Aku a su cuello. —Puedes irte si quieres.
No ibas a pensarlo dos veces, te pusiste de pie para irte, pero a penas diste un paso caíste de bruces contra el suelo. Te sujetaste con fuerza la frente, tu cabeza ya dolía demasiado como para sumarle ahora ese golpe. Unos brazos te ayudaron y te pusieron de regreso al sillón donde estabas sentado.
—Traeré algo de hielo. -Kami dijo apurado, luego salio de el lugar. Te quedaste solo con Aku, este te veía con una sonrisa burlona.
—No voy a matarte, relájate... Si él te quisiera muerto no se estaría con sutilezas, simplemente caminaría hacia ti y te cortaría la garganta, entonces te dejaría desangrar mientras observa como poco a poco la vida se va escapando de esos hermosos ojos que tienes. Muy lindos por cierto ¿Alguien te lo había dicho? Me recuerdan un poco a los de una puta que trabajaba en este lugar.
Trataste de fulminarlo con la mirada, si tuvieras tu cuchillo justo ahora te estarías lanzando contra él. Te secaste la sangre que caía por tu frente con la manga de tu chaqueta.
—Tengo unas cuantas preguntas que hacerte, niño. Osomatsu era tu jefe anterior ¿no? Escuche que eras más que su perro,su puta. Un reemplazo del pobre suicida; Choromatsu.
—¿Y de que te servirá cualquier cosa que te diga? -gruñiste, Aku sonrió.
—¿No has escuchado ese dicho de "Perro no come perro"? -creías haberlo escuchado de Chibita. Las personas iguales no deberían atacarse entre ellos. o algo así... —Somos solo "perros" para las personas que están al mando en este lugar, no deberíamos atacarnos entre nosotros. Además, estoy seguro que ignoras muchas cosas y también tienes curiosidad.
Tenia razón en ambas cosas. Suspiraste pensándolo un poco, no sabías nada sobre los asuntos importantes de Karamatsu así que no podía obtener nada importante de ti. Saber un poco más no te haría mal ¿o si? Asentiste ligeramente mientras Kami llegaba, te entrego una bolsa de hielo para utilizarla como una improvisada compresa fría. Pusiste la compresa en tu frente.
—Bien entonces yo primero. ¿Es cierto eso de que Osomatsu tenia un gusto casi enfermo por ti? Lo escuchamos de uno de tus ex-compañeros. "El mocoso es la perra del jefe, he visto que va a su habitación por las noches" o algo así...
—Yo solo era su matón, pero a veces...Él me llamaba a su habitación y...
—Ya. -susurro Aku apagando el cigarrillo, a penas notabas que era el segundo por las colillas en el cenicero.—Y durante esas visitas nocturnas. ¿Osomatsu actuaba raro?
—¿Raro?
—Ya sabes.. un comportamiento inusual. ¿Te decía algo que normalmente no te diría de día? -pregunto Kami recargándose en la mesa a un lado de Aku, los dos parecían atentos a ti. ¿De que les serviría saber eso?
Lo pensaste un rato. No te gustaba mucho recordar lo que pasaba esas noches, todo lo que podías recordar claramente era el dolor fisco de tener a alguien ultrajando tu cuerpo de manera sumamente dolorosa. Hasta hacerte sangrar, llorar o desmayarte. Pero, había veces que no pasaba así y si bien llegaba hasta el punto de hacerte llorar se detenía abruptamente. Y su voz temblorosa susurraba: "lo siento, lo siento tanto..."
Aquellas noches Osomatsu actuaba de manera "inusual". Siempre que lo hacia tu cara estaba contra la cama, tus rodillas soportaban todo tu peso mientras tu temblaba entero con cada estocada, sintiendo asco, miedo y un enojo con el que no podías hacer nada. Las lagrimas de impotencia surcaban tus mejillas mojando la almohada a la que te habías aferrado con fuerza. Solo querías que todo terminara rápido y entonces él se detuvo. Y sentiste tu cuerpo siendo girado para quedar de espaldas contra la cama, no lograste ver la expresión que tenia Osomatsu en ese momento porque recargo su frente en tu hombro de inmediato.
—Si quieres que tu tortura termine pronto...Abrázame. -susurro contra tu piel, tus temblorosas manos se deslizaron lentamente hasta la espalda de Osomatsu abrazándolo. Tus temblorosos dedos habían recorrido la piel desnuda de su espalda, nunca te habías dado cuenta que al igual que el tuyo, el cuerpo de Osomatsu estaba llena de cicatrices.
—Dime que me amas... "Te amo, Osomatsu".
—Te amo...Te amo Osomatsu. -esas palabras ni siquiera tenían significado para ti, así que fue fácil decirlas.
—También te amo. -rió bajito contra tu hombro. —"Nunca voy a dejarte, Osomatsu. Te amo".
—Nunca voy a dejarte, Osomatsu. Te amo.-dijiste de manera automática y sentiste las manos de Osomatsu presionar con fuerza tu cuello.
—También te amo, si intentas dejarme... te matare, Choromatsu. -pudiste ver sus ojos escarlata tan vacíos y las lagrimas acumulándose en sus parpados. ¿Por qué se veía igual de roto que tú? Te lo preguntaste muchas veces...
[]-[]
—¡Mocoso! -la voz de Aku te trajo a la realidad. Agitaste un poco la cabeza tratando de alejar las ideas innecesarias.
—Él, Osomatsu, me pedía que lo abrazara y le dijera que lo amaba. -respondiste ahorrándote el nombre de Choromatsu.
Aku parecía divertido con la respuesta, Kami no tanto. Te pareció que los dos susurraron un "entonces era cierto..." No sabias que significaba.
—Cuando te enseñan que hacer eso es la manera de "amar" y detener el dolor, te acostumbras. -Comento Aku.
—A veces a los niños les enseñan a lastimar a otras personas y les hacen creer que esta bien eso. Y crecen creciendo que es cierto. -parecía que Kami te estaba hablando de ti. —Se queda dentro de ellos, es algo difícil de sacar.
—¿No te da curiosidad saber porqué Karamatsu quiere matar a Tougou? Lo que le pasa a Osomatsu, el porqué es un hijo de puta, el porqué los hermanos se odian a morir. Suena interesante.¿No? -Aku sonrió mostrando los colmillos.
—¿Lo sabes?
—No del todo, pero sé de un lugar donde podrías averiguar algo. -pusiste toda tu atención en Aku. —Funland.
—¿Un parque de diversiones? -enarcaste una ceja. ¿Qué podría ser interesante en un lugar así?
—Donde fue muestra primera cita. -comento Kami risueño, Aku gruño antes de besuquearlo igual que antes (cuando ibas a escapar)
—Van a romper la mesa...
—Se necesita una fuerza descomunal para romper esta cosa. -se calmaron volviendo a su posición inicial, con Kami parado a un lado de Aku.
Más allá del miedo inicial que te dieron parecían ser buenas personas. Entonces...
—¿Por qué están de el lado equivocado? -susurraste, se suponía que eso se quedara en tu cabeza.
—Niño, no hay lado equivocado. Nosotros tenemos nuestros motivos y ellos los suyos, cada uno cree en lo que quiere creer. ¿Tú de que lado estas? -cuestiono Aku. Ni siquiera tu lo sabias. No podías confiar en Osomatsu y tampoco en Karamatsu...Tougou no era una opción.
—¿Por qué tu jefe quería que me retuvieran? -preguntaste cambiando de tema.
—Él quiere desesperar un poco a Karamatsu Matsuno, tú sabes que ellos tienen problemas. Por "ya sabes quien". -Aku encendió un nuevo cigarrillo.
—No, no lo sé... -respondiste negando ligeramente.
—¿No lo sabes y estas involucrado? De el lado de Karamatsu. -el de negro enarco una ceja.
—Tengo mis motivos... -respondiste encogiéndote de hombros. —¿Que debería saber?
—Es todo un embrollo, pero lo más importante. ¿Sabes porque te están utilizando?
—¿Lo sabes tú? -preguntaste, Aku asintió.
—Es porque tú...
Un estruendoso sonido acallo lo que Aku iba a decirte, tus ojos vieron el cristal de la mesa hacerse añicos por el golpe de un bat de metal.
—¿Como te atreves a secuestrar a mi hijo? -por el tono frió que uso no lo reconociste de inmediato, abriste los ojos como platos al ver a Jyushimatsu levantando el bat para intentar golpear a Kami, pero Aku fue más rápido y lo quito de en medio.
—¡Jyushimatsu, detente! -el susodicho se detuvo y volteo el rostro hacia ti, una gran sonrisa se dibujo e su rostro. —Yo estoy bien, por favor baja eso. -pediste.
—Pero ¿Que es eso en tu frente? -Jyushi sonreía como siempre, pero tenias que admitir que te daba un poco de miedo.
—Me caí, fue mi culpa.
—No estas mintiendo ¿verdad? No me ocultes cosas.
—No lo hago. ¿Porqué te mentiría? -estabas diciendo la verdad así que no tenias que temer.
—Si. ¿Por qué nos mentiría? - escuchar de pronto la voz de Karamatsu hizo que tus hombros se tensaran. —Eso seria traición, Ichimatsu nunca nos traicionaría. ¿verdad? -Karamatsu paso su brazo por tus hombros y junto su mejilla con la tuya en un gesto cariñoso que te puso incomodo. —¿Estas bien?
—Estoy bien. -respondiste alejándote un poco.
—Veo que tenemos aquí al señor Matsuno en persona, ¡Tragos para todos! -ordeno Aku a una chica que había entrado tras el mafioso. —Te ves un poco más demacrado de lo normal. ¿no?
—Bueno, la ultima vez que me viste directamente fue hace diez años cuando te rompí las dos piernas por meterte en mis asuntos. -respondió Karamatsu en tono frío. —El tiempo ha pasado.
—¿Aun estas resentido porque le informe a Tougou que ibas tras de él? Y si, me rompiste las piernas... pero el te quito a tu amante, quien casualmente también era tu hermano ¿no?
Abriste los ojos como platos, miraste a Aku que tenia una sonrisa burlona en el rostro, ¿Acaso era cierto lo que decía? Tu mirada fue entonces hasta Karamatsu, cuando sus ojos se encontraron pareció negar ligeramente. Alejaste tu mirada y retrocediste alejándote más de el mafioso. La chica llego en ese momento con cuatro vasos con whisky en las rocas. Aku tomo uno de los vasos.
—¿No sabias, chico? Que tanto tu jefe actual como el anterior se acostaban con su hermano menor. Entre los dos debieron dejarlo lo suficiente jodido por dentro como para que esa mañana decidiera teñir su bañera de rojo. -el vaso que Aku sostenía cayo al suelo haciéndose añicos. Karamatsu lo sostenía por el cuello de la camisa.
—No hables de lo que no sabes. -Karamatsu le gruño con una mirada severa. —La próxima vez no dejare ninguno de tus hueso intactos si vuelves a acercarte a Ichimatsu. ¡Nos vamos!. -Soltó la camisa de Aku y se giro siendo seguido por Jyushi y después por ti.
—Toma, para el camino. -El que vestía entero de negro te dio uno de los vasos con whisky. Karamatsu los veía con el ceño fruncido. —Deberías verte en los espejos de Funland, sera divertido. -te susurro para luego guiñarte un ojo. Tomaste el vaso solo porque el lo puso en tu mano. Antes de seguir tu camino te pareció escuchar la voz de Kami preguntar. "¿Él va a estar bien?" y a Aku respondiendo "No lo sé.."
Era algo gracioso, se suponía que ellos eran los malos y parecían estar preocupados por ti.
—Perro no come perro... -susurraste dándole un trago al whisky, sabia asqueroso, pero había algo que llamo tu atención y eso fue era que en el fondo junto a los hielos había una llave. La tomaste justo cuando Karamatsu se giraba hacia ti. La guardaste entre tu ropa sin que se diera cuenta, si algo tenias eran dedos rápidos.
—Entonces... ¿Vamos a Funland?
Habías olvidado que ese maldito sabia leer los labios.
[]-[]-[]-[]-[]-[]
El camino de regreso fue algo incomodo, te habías negado ir con Karamatsu en su motocicleta alegando que te sentías demasiado mareado y la brisa fría en la cara podría provocar que vomitaras de nuevo su brillante pantalon. Pensaste que te habías librado de viajar junto al mafioso, pero ¡Oh, sorpresa! él le dejo la motocicleta a uno de sus subordinados y se subió junto a ti en su auto blindado.
Te alejaste lo más que los asientos traseros te dejaban. Te hubiera gustado ser más sutil pero no pudiste, cualquiera que te viera podría darse cuenta que estabas evitando al mafioso y desde luego esto no paso desapercibido por él. Pensaste que te recriminaría algo de inmediato, pues su mirada color zafiro no te perdía ni un segundo de vista. Sentados lado a lado separados a penas por unos centímetros, el ambiente se sentía tenso, su mirada sobre ti te ponía de nervios...Por suerte sabias como lidiar con ello y mantuviste tu mascara estoica mostrándote inexpresivo, eso no quitaba el nerviosismo pero lo disimulaba muy bien.
—Estoy seguro que de todo lo que te dijeron nada es verdad. -dijo de pronto Karamatsu, escuchar su voz tan cerca de ti te hizo pegarte lo más que podías a la puerta. Fingiendo ver la por la ventana trataste de ignorar la conversación. —No me ignores.
Y un repentino tirón a tu brazo te hizo quedar más cerca de el mafioso. Te obligaste a verlo mientras fruncías el ceño, tus manos sujetaron su mano para alejarla.
—¿Que te dijeron de mi?. -pregunto soltándote, te mantuviste callado por un largo rato viendo hacia la ventana sin ver nada realmente. Lo único que te habían dicho de tu nuevo jefe era que dormía con su hermano. Pero no querías hablar de ello, ni siquiera querías pensar en eso. De alguna manera te irritaba.
—Nada. -gruñiste.
—Entonces ¿Por qué huyes de mi? -pregunto volviendo a tomarte de el brazo. Tenias que estar tranquilo, no es como si estuvieras ocultándole cosas a excepción de la llave en tu bolsillo que de pronto parecía pesar una tonelada y te mantenía inmóvil en tu lugar.
—No estoy huyendo de ti. -susurraste.
—Lo estas haciendo ahora, lo estas haciendo desde que te recuperaste. No importa donde estemos siempre estas evitándome, alejándote cuando me acerco y creando un muro que nos separa solo a ti y a mi. -"no es cierto" No terminas ni de decirlo cuando Karamatsu ya estaba hablando de nuevo sobre lo de que estabas evitándolo y quería saber porque lo tratabas de esa manera. ¿Que podías decirle? Ni siquiera tenias nada en su contra. Es solo que así era tu personalidad, estabas cómodo en tu zona de confort y nunca nadie se había interesando por ti (a excepción de Atsushi, pero él era un caso especial) Y que alguien tan brillante y doloroso tratara de romper tus barreras simplemente te ponía de nervios. Te hacia querer huir como un gato asustado.
—Me das asco, eres como Osomatsu. -susurraste y los ojos de el mafioso se abrieron de par en par por la sorpresa. —No...yo...
A penas se detuvo el auto saliste a toda prisa. Estabas huyendo de Karamatsu.
[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]
Antes de encerrarte en la soledad de tu habitación pasaste a visitar a Homura, hace días cuando ella celebraba su boda el compañero de el hombre que Karamatsu había matado disparo contra Jyushi y ella se había puesto en medio para salvar a su ahora esposo. La bala por suerte solo había pasado rosando en su brazo y ella estaba bien ahora, aunque Jyushi tan sobre protector como era la tenia en reposo por el momento.
Tocaste en la puerta de la habitación en la que ella estaba. La castaña tardó unos segundos en abrir, cuando te vio una gran sonrisa se dibujo en su rostro y te abrazo por unos segundos antes de que te removieras incómodo entre sus brazos. Treinta segundos era tú limite, una mejoría al inicio cuando eran cinco segundos. Te dejó entrar y volvió a meterse en la cama, donde suponías estaba antes de abrir la puerta.
—Perdón por molestarte. -susurraste, ella te entrego una sonrisa dulce.
—No te preocupes, estoy muy contenta de verte. Ven, siéntate a mi lado. Dio unos golpecitos a la cama.
—¿Como estas?
Preguntaste sentándote en la cama,lo más alejado posible de ella para no incomodarla con tú presencia (y para evitar ponerte incómodo también)
—Estoy bien, la bala sólo pasó rosando y no hay problema. Sólo me duele un poco pero tengo medicina para el dolor y... ¡¿Que te pasó?! -pregunto alarmada, su tono de preocupación te hizo ponerte nervioso. ¿De que hablaba?
—¡Tú frente! ¿Estas bien? -Homura se acerco para revisar la herida en tú frente, suspiraste aliviado, por un momento pensaste que se preocupaba por algo grave.
—Estoy bien. Sólo resbale y me golpee la frente contra el suelo.
—Parece doloroso. ¿Necesitas medicina? -negaste de inmediato. No necesitabas nada. Tenías que admitir que el que se preocupara por ti te hacia sentir un poco feliz. —Ichimatsu... ¿Estas bien? ¿Quieres hablar?
—No. No tengo nada de que hablar. -
—¿De verdad? Entonces...¿Es incomodo estar cerca de mi? -negaste moviendo ligeramente la cabeza.
—Es difícil acostumbrarse a estar cerca de alguien.
—Es cuestión de que te acostumbres. -ella sabia de que hablaba, te preguntabas cuanto tiempo tardo en poder volver a estar cerca de alguien. —Puedes practicar conmigo y así cuando estés cerca de otras mujeres no sera incomodo.
Lo pensaste un poco y al final terminaste recostándote a su lado, con la vista clavada en el techo. Ella parecía concentrada en algo y se mantuvo silenciosa hasta que te levantaste volviendo a ti posición original sentado en la cama.
—Cuarenta segundos, un nuevo record. -dijo con una sonrisa.
—De momento esos segundos me sirven. -susurraste nervioso.
—¿Piensas hacer esto con alguien más? -pregunto curiosa.
—Te la presentare un día de estos. -respondiste, Homura parecía sorprendida, pero por suerte no te pregunto a quien te referías.
—Ichi, ¿Quieres hablar? cariño.
—No, de momento no tengo nada que decir. -Respondiste encogiéndote de hombros, sabías que quería sacar el tema de Hanako y tú preferías la soledad de tú habitación para llorar y culparte por lo que le había pasado. De esa forma evitabas tener a alguien tratando de confortarte diciéndote que no era tú culpa; no necesitabas de eso,sabías en el fondo que tenías la culpa de su destino. Sí ella no te hubiera conocido,sí no hubiera tratado de ser tú amiga; ella no habría estado cerca de ti en ese momento. Ella seguiría con vida. Tú grandiosa suerte para siempre arruinar todo te golpeaba en la cara a penas te sentías confiado, al final tenías que vivir con el remordimiento de arruinar y destruir a todos las personas buenas que se te acercaban.
Eras una basura en medio de un campo verde, sabías que con tú sola presencia todo podría pudrirse y venirse abajo.
Eso te hacia recordar las palabras de tú abuela materna,una tonta vieja que nunca te quiso. Para ella tú siempre habías sido el bastardo que arruino la vida de su única hija. Quizá era así desde que naciste,quizás tú destino era estar sólo. El miedo de hacerle daño a Homura regreso, te levantaste de un salto de la cama.
—Tengo que irme, hablamos después. -fue lo único que dijiste mientras caminabas hacia la puerta. Escuchaste un "Está bien, descansa" de parte de Homura. Asentiste saliendo justo cuando Jyushimatsu iba a entrar.
—Ichimatsu. Perdón por asustarte allá. -te dijo en tono de disculpa.
—No hay problema. Buenas noches Jyushi. -le respondiste con una pequeña sonrisa, él te detuvo antes de que te fueras. Con cuidado puso una bandita adhesiva con dibujos de gatitos negros en tú frente y te dio una paleta antes de desearte buenas noches. Te preguntabas por qué ellos te trataban como un niño. Te sentías querido y eso era malo. No querías que algo les pasará debido a ti.
Mientras caminaba por el oscuro pasillo hasta tú habitación alguien te detuvo, tomándote del brazo. Sentiste tú espalda contra la fría pared y lograste ver unas manos ponerse a los lados de tú cuerpo. Estabas aprisionado contra la pared, esos fuertes brazos y esos enigmáticos ojos azules que te miraban desde arriba. Nunca te habías sentido tan pequeño como en ese momento.
—¿Qué quieres? -preguntaste nervioso, tratando a toda costa de no verlo directamente. ¿Acaso no sabía que a las personas tímidas no debían verlas en esa manera? Estaba matándote.
—Ichimatsu. -tú nombre sonaba ajeno con ese profundo tono de voz. —Estoy seguro que alguien, no sé quién, te ha estado envenenando en mi contra. No soy como las personas ajenas a mi gente dicen que soy. Me encantaría que tú te formarás tu propia opinión de mí y no te dejaras influenciar por lo que se dice. Así podrás entender que no soy igual que Osomatsu. -aunque no querías verlo tus ojos terminaron buscando el rostro del mafioso ¿Que clase de expresión tenía cuando usaba ese tono de voz tan serio?
Cuando tus ojos lo encontraron pudiste notar un poco de fragilidad. Karamatsu Matsuno parecía tener un lado humano después de todo. Verlo así te hizo preguntarte ¿Qué era lo que había pasado entre ellos? ¿Qué había hecho que esos dos hermanos se odiaran? ¿Acaso era cierto lo que había dicho Aku? Querías preguntar y al mismo tiempo no querías saber algunas respuestas.
—¿Acaso hice algo que Osomatsu te hizo? -pregunto Karamatsu sacándote de tus cavilaciones. Negaste, él aún parecía preocupado por lo que le dijiste en el auto, lo de es igual e Osomatsu.
—Tienen el mismo rostro. -dijiste sólo por decir algo, Karamatsu bufo.
—Bueno eso no se puede cambiar, así nacimos. En eso sí,aunque duela... Somos iguales.
Pero aún sí tú habías sido él que lo había dicho tenías que admitir que eran diferentes también, había algo en Karamatsu que lo hacia muy diferente a Osomatsu con tan sólo poner atención. Debían ser sus ojos color zafiro, esas muecas de galantería que hacia al hablar, el tono de su voz y su forma de ser tan dolorosa. Todas ellas te hacían diferenciarlos.
—Está bien. -susurraste como respuesta a su petición de conocerlo por ti mismo. Aún así tendrías un poco de cautela.
—¿De verdad? -parecía alegre al preguntarlo,asentiste. —Grandioso. Entonces nos vemos a primera hora mañana, para que aprendas más de mí. Tengo que admitir que también quiero saber sobre ti. -admitió, retiro sus manos de tus costados. —Para que entiendas mejor algunas cosas tendremos que buscar algo de el pasado. Vamos a Funland. Prepárate,Ichimatsu.
Resultó que cuando decía a primera hora, literalmente hablaba de primera hora. Era la una en punto de la mañana cuando Karamatsu tocó a tú puerta. No habías dormido casi nada, una pesadilla donde aparecía Hanako muriendo en tus brazos te mantuvo despierto.
—¿Qué haces aquí? -preguntaste al ver al mafioso en tú puerta.
—Te dije que a primera hora. ¿ya estas listo? -pregunto colándose dentro de la habitación y sentándose en la cama.
—Demonios Kusomatsu. Espera. -gruñiste cambiándote de manera apresurada de ropa. Estaba oscuro así que no te preocupaba que Karamatsu pudiera ver tú cuerpo lleno de cicatrices. Aún así te ponía algo nervioso su intensa mirada sobre ti.
—Ya,estoy listo. -dijiste cerrando tú chaqueta gris, tenías una sudadera morada debajo. Unos jeans oscuros y tus guantes negros.
—¿Y tú arma? -pregunto el mafioso. Negaste levantando los hombros ligeramente. —Te daré una cuando lleguemos. -dijo levantándose de la cama y yendo hacia la puerta.
—De acuerdo. -fuiste detrás de él. Al parecer sólo iban ustedes dos. Esperabas no encontrar demasiados problemas.
.
.
No lograste ver el camino que recorrieron para llegar a ese lugar, te la pasaste con los parpados apretados luchando con tu voluntad de alejarte de el mafioso, porque si en ese momento te alejabas te caerías de la motocicleta. Odiabas viajar en motocicleta ya que eso te obligaba a ir cerca de alguien ( y con lo mucho que odiabas el contacto físico era una tortura).
Lo importante era que habían llegado sin contratiempos a el parque de diversiones. Eran al rededor de las tres de la mañana cuando saltaste de esa motocicleta para alejarte de Karamatsu, escuchaste su risa a tus espaldas y que susurraba un "You´re so cute". Te daban ganas de golpearlo... te contuviste.
—Así que aquí estamos. Funland, había uno de estos en Nueva Orleans. Ali viví un tiempo, es un dato importante sobre mi. -arrugaste las cejas. —Vamos. -hizo un movimiento de cabeza para que lo siguieras y fuiste detrás de él.
Entraron haciendo rechinar las oxidadas puertas giratorias, el lugar abandonado y oscuro tenia un aire tétrico. Te paraste frente a un viejo letrero que tenia un mapa de el parque, marcando el "usted esta aquí" con un punto señalando la entrada. El lugar era demasiado grande para saber por donde empezar. Mientras veías los nombres de las atracciones Karamatsu se acerco.
—Este lugar es demasiado grande, deberíamos separarnos. Tú recorre este lado de el parque y yo este. -señalo algunas atracciones, él había decidido ir a la casa de los espejos. —¿Alguna queja?
—Si esto es una emboscada... ¿No seria mejor si me mantengo contigo? Para protegerte... -te encogiste de hombros, en realidad querías ir a esa casa de espejos, querías ver que había allí. Karamatsu sonrió y se acomodo el cabello hacia atrás.
—Ichimatsu, yo se cuidarme solo. -dijo mientras te daba un arma. Waa, hasta sus armas eran brillantes y dolorosas como él. Tomaste en tus manos a la beretta 9mm cromada y le pusiste en silenciador que te entregaba el mafioso. Si venia tan preparado era obvio que iba haber problemas. Guardaste el arma y caminaste hacia el lado de el parque te tocaba sin saber que buscar realmente, Karamatsu te llamo antes de que te alejaras y cuando te giraste lanzo algo hacia ti. Atrapaste el objeto antes de que cayera al suelo, era un a linterna.
—Cuidado con los fantasmas. -te dedico una sonrisa encantadora antes de irse. Continuaste tu camino,no era como le tuvieras miedo a los fantasmas, tus años de vivir con Osomatsu te hacían saber que se le debía tener más miedo a los vivos...Y que los peores fantasmas estaban dentro de uno mismo, torturándolo.
Más adelante te encontraste con otro de esos letreros informativos. Te acercaste para ver en que punto del parque estabas, pero había algo raro... el punto de "usted esta aquí" señalaba una atracción que estaba cerca de la casa de los espejos, pero eso no era posible ya que Karamatsu iba hacia ese lugar. Un poco confundido y sin saber hacia donde ir terminaste frente a la vieja construcción que decía ser la casa d los espejos.
El mapa desde un inicio estaba mal. Te preguntabas si eso era obra de Aku.
A paso lento entraste al lugar, la madera de el suelo crujía con cada paso que dabas dentro, La mayoría de los espejos estaban cubiertos por una gran capa de suciedad acumulada por los años. Ni siquiera reflejaban la luz de la linterna con la que te estabas guiando, continuaste caminando hasta que la luz regreso a ti. Había un espejo que no estaba tan sucio como los otros.
—Deberías verte en los espejos de Funland... -susurraste lo que Aku te había dicho había un pequeño agujero a la altura de tu cintura. No tuviste que pensar mucho cuando introdujiste la llave que te habían dado, entraba perfecto y el sonido de algo abrirse al girarla te hacia saber... estabas en el lugar correcto.
[}-[]-[]-[]-[]-[]
La habitación detrás de el espejo tenia un olor a horrible, había algunas marcas de sangre en el suelo y las paredes, una vieja cama llena de polvo en la esquina de la habitación, una silla con clavos oxidados al lado de la cama, una vieja mesa llena de suciedad y sangre seca. Todo parecía llevar años sin ser tocado, excepto por algunas cosas que estaban en una esquina de la habitación.
Te acercaste para ver de cerca lo que había en el suelo. Eran algunas cintas y una vieja cámara de vídeo. Alguien las había puesto allí a propósito. ¿Que contenían?
Te pusiste de cuclillas, dejaste la linterna en el suelo y tomaste la cámara, parecía tener una cinta dentro. Otras cuatro cintas estaban en el suelo frente a tus pies. Apretando algunos botones hiciste reproducir la grabación.
La pantalla mostraba a un niño que no debía de tener más de 10 años de grueso cabello negro sentado sobre sus rodillas en el suelo sucio, su cuerpo lleno de moretones y al parecer también algunos cortes, temblaba como una hoja. Llevaba puesto solo un saco a cuadros demasiado grande para pertenecer le. De pronto un hombre se le acerco y el temblor de el niño, se intensifico.
"Osomatsu, ¿que te dije que era lo que tenias que hacer para que esto terminara más rápido?"
"T-te.. te amo Tougou. N-no voy a dejarte nunca" -la voz de el niño se quebró en ese momento. la cinta parecía haber sido cortada allí, la imagen regresaba con el chico sentado en una silla de madera. Un hombre que a penas se movía estaba a los pies de el joven Osomatsu "Por favor basta..."
"¿Por qué? solo te estoy enseñando la forma correcta de hacer las cosas. Tú eres mio y sabes lo que le hago a los que tratan de quitarme lo que es mio?" -el hombre que al parecer era Tougou abrazaba por los hombros a un tembloroso Osomatsu, en sus manos un afilado cuchillo que movía con habilidad.
"Tú los matas." -susurro como respuesta el joven Osomatsu.
"Así es. Por eso estoy enseñándote como se hacen las cosas. Tu madre esta lejos buscando al amor de su vida para traerlo aquí y ¿sabes que pasara? -osomatsu negó. -Traerán a otro mocoso igual que tu y estoy seguro que tratara de quitarte todo lo que tienes. ¿Eso quieres?" "¡Entonces deja de lloriquear y hazlo!" -Tougou le puso el cuchillo en las manos y lo empujo hacia el hombre en el suelo.
"No... yo no..." -Osomatsu soltó el cuchillo y se cubrió el rostro.
"Si no lo matas voy a hacerle mucho, mucho daño a él" -Tougou señalo a un lugar que no alcanzaba a ser visto con la cámara, no hubo reacción alguna de Osomatsu. El mayor suspiro tomo el cuchillo yendo hacia lo que antes había señalado. Se escucho un grito desgarrador. Osomatsu dejo de cubrirse el rostro levantándose a tropezones de su lugar
"Choroma..."
Y la cámara dejo de funcionar. Esto no podía estar pasando. Golpeaste un par de veces el antiguo aparato y el compartimento de la cinta se abrió, sacaste el vídeo y metiste otro, entonces sentiste una mano en tu hombro.
—¿Qué es eso? -te pusiste de pie de un salto ocultando la cámara en tu espalda. Karamatsu te veía fijamente. —Ichimatsu, creo que el mapa estaba mal. -comento riendo bajito. —¿Qué encontraste?
—Una vieja vídeo cámara. -respondiste mostrando le el aparato. —Pero al parecer no funciona.
—¿Puedo verla? -pregunto prácticamente quitandola de tus manos. Asentiste acomodando tu ropa antes de tomar tu linterna.
—Al parecer tenemos una vídeo cámara y cuatro vídeos. Me quedare con las cintas, si no te molesta.
—¿Puedo quedarme con la cámara? -preguntaste yendo detrás de el mayor. Karamatsu asintió, pero en ese momento un sonido de disparo y algo rompiéndose hizo eco en la casa de los espejos. Demonios, le habían dado a la cámara. Empujaste a Matsuno hacia un lado y te moviste sigiloso hasta quien había disparado. El silenciador ayudaba de mucho cuando querías volar los sesos de un tipo sin alertar a sus compañeros.
Karamatsu no mentía cuando decía que se podía cuidar solo, su decisiones y sus tiros eran certeros, además de que se mantenía tranquilo a la hora de enfrentarse a una emboscada. Bajo sus ordenes lograron librarse de sus enemigos haciendo que los cobardes que quedaban huyeran. Ahora entendías porque le tenían tanto miedo a Karamatsu Matsuno, él podía ser más peligroso que Osomatsu.
Mientras Karamatsu llamaba por teléfono a alguien para que fuera por ellos tu estabas revisando a los atacantes que habían tenido la mala suerte de ser blancos fáciles para el mafioso, uno de ellos aun estaba vivo cuando te le acercaste. Fue grande tu sorpresa al darte cuenta de que se trataba de uno de tus ex compañeros, el mismo que te había dado una pistola vacía cuando te mando tras Karamatsu.
—Así que aun estas vivo, ¿eh mocoso? Eres más difícil de matar que una cucaracha... -te pusiste de cuclillas frente a él.
—¿Por qué estaban aquí?
—El jefe quería esos vídeos, antes que ... -empezó a toser de manera estrepitosa. —Como sea, preocúpate por ti mocoso, mis hombre te vieron y le informaran al jefe que estas con vida. ¿cuanto tiempo crees que tarde en ir tras tu bailarina favorita? Estoy seguro que mis compañeros disfrutaran mucho de ese cuerpo. -comenzó a reír y su risa se detuvo cuando pusiste la punta de el arma en su boca y jalaste el gatillo.
—Demonios... -trataste de controlar tu respiración, no tenias que verte afectado por sus palabras. Aunque estabas preocupado.
—¿Estas bien? -pregunto Karamatsu acercándose a ti. Dijiste "si" con un movimiento de la cabeza. —He llamado a Hatabou, esta viniendo para hacer la limpieza de estos chicos. También alguien viene por nosotros, en un auto esta vez. -agradecías que al menos no ibas a tener que subir de nuevo a esa motocicleta.
Tuvieron que esperar un rato y mientras lo hacían Karamatsu sugirió subir al puesto de vigilancia. El lugar era alto y ya que no tenia techo podías ver como el cielo se iba aclarando con el paso de los minutos. Karamatsu se acostó viendo hacia el cielo y dio unas palmaditas a su lado para que hicieras lo mismo. Te acostaste lo más alejado posible, aunque el lugar era pequeño y estabas a centímetros de el mayor.
—Me gusta ver el cielo tranquilo. ¿ a ti no? -empezó a hablar Karamatsu. —Cuando era pequeño mi padre siempre se acostaba conmigo en el techo de nuestra casa y veíamos como el cielo iba cambiando de color. Transmitía una sensacion de tranquilidad. Ya que esto tardara un poco...Háblame de ti.
—No hay mucho que debas saber de mi. No recuerdo mucho de mi vida antes de trabajar para Osomatsu y nunca he hecho nada diferente... Me gustan los gatos.
—Jaja te gustan los gatos, eso es un avance. A mi también me gustan los gatos, cuando era pequeño tenia uno que se llamaba "Señor zapatos brillantes", junto con mi mejor amigo Luis íbamos a todas partes hasta que mi gato mato a mi amigo. Dicho sea de paso que mi mejor amigo era un globo con una carita feliz.
—Jajaja. -te cubriste la boca ¿acababas de...?
—Es la primera vez que te escucho reír. -pudiste ver a Karamatsu dándote una sonrisa sincera y desviaste la mirada. —Vamos, pregunta lo que quieras, yo te responderé.
Lo pensaste un poco, había algunas cosas que querías saber pero lo único que salio te tus labios fue
—¿Por qué Osomatsu y tú se odian? -Karamatsu suspiro antes de responder.
—Cuando yo era pequeño viví en Nueva Orleans con mi padre. Hasta los diez años creí que era hijo único, pero no era así. Muchas cosas pasaron y mi padre y yo terminamos viniendo a japón. Entonces me entere que tenia una familia aquí, un hermano mayor, un hermano menor y una madre. No me gustaba, en Nueva Orleans quería ser un cantante de neo-swing cuando fuera mayor y aquí mi vida se limitaba a tomar parte de el apellido Matsuno. Ya que no tenia opción trate de al menos ser un buen hermano, pero era difícil ellos no me querían, no me aceptaban.
—¿Y por eso ustedes se distanciaron...? -Karamatsu negó. —¿Entonces que paso?- El mayor se giro quedando sobre ti. Una rodilla a cada lado de tu cuerpo no te estaba tocando, pero la posición te ponía nervioso, más aun cuando empezó a quitarse la camisa. Sentías un poco de calor en tu rostro cuando desviaste la mirada. Karamatsu dejo su saco y su camisa a un lado, tomo tu mano derecha llamando así tu atención. Te obligaste a verlo, querías salir huyendo de nuevo.
—Cuando cumplí 13 Osomatsu trato de matarme. De manera cobarde me ataco por la espalda. -Se inclino un poco hacia tu, podías sentir su respiración tranquila sobre ti. Dirigió tu mano a su espalda, tus dedos tocaron algo que parecía una cicatriz abultada. —Un segundo ataque vino tres semanas después. -Mientras hablaba dirigió tu mano hacia su cadera derecha, allí había otra cicatriz. —Fue un cobarde de nuevo al atacarme mientras estaba en coma, mi padre me salvo de él. Y por esa razón Osomatsu siempre lo odio... -a penas soltó tu mano y se alejo te pusiste de pie y te aferraste a la barandilla que rodeaba el observador. Karamatsu se puso la camisa antes de ir a tu lado.
—Al principio yo no entendía porque me odiaba tanto. Creo que él pensó que yo le iba a robar lo que era suyo. -dijo mientras se cerraba la camisa, recordaste lo que habías visto en el vídeo. Tougou le había enseñado a Osomatsu que debía matar a quien tratara de quitarle lo que es suyo. Karamatsu continuo hablando. —Aprendí una buena lección de ello, y es que nunca terminas de conocer a alguien. Hermanos que comieron en mi mesa, durmieron bajo mi techo y aun así me traicionaron. En otro mundo yo hubiera dado todo por mis hermanos aun si no me hubieran tratado bien, pero este mundo no es ese mundo y la manera en la que soy ahora es como me enseño este mundo corrupto. C'est la vie.
Querías decirle algo pero no tenias idea de que decir. Todos tenían cicatrices que marcaban su forma de ser. y Karamatsu no era la excepción.
Después de eso llegaron por ustedes, ni siquiera querías saber que iba a hacer Hatabou con los cuerpos. Solo te metiste al primer auto que te llevara de regreso. Karamatsu se sentó a tu lado, esta vez no dijo nada y se mantuvo viendo por la ventana.
Cuando llegaron bajaste de el auto sin mucha prisa.
—Mañana... -Karamatsu hablo cuando bajabas de el auto, te giraste para verlo. —Ven a una cena elegante conmigo. Jyushimatsu lo haría normalmente, pero prefiero que este con su esposa en estos momentos.
—Iré a conseguirme un traje. -tenias que ver a Atsushi pronto.
—Iré contigo. -bajo tras de ti, pero uno de sus hombres se le acerco para hablarle de un nuevo cargamento. —Lo siento Ichimatsu, la próxima vez te acompañare.
Asentiste antes e alejarte, era mejor para ti si Karamatsu no iba contigo. Al llegar a la tienda de Mr. Pinstripe Suit, él parecía estar discutiendo con el pelirosa.
—¿Tú que haces demonios aquí? -te cuestiono un molesto Todomatsu.
—Que "demonios" te importa. -gruñiste. —Vengo a hablar con Atsushi... a solas.
—Si nos permites Todomatsu. -el chico le lanzo una mirada incrédula al castaño, tal parece que no creía que te fuera a dar prioridad. Pero Atsushi se veía cansado e irritado, seguro llevaban peleando un lago rato. si las miradas mataran seguro que el de cabello rosa ya te hubiera matado allí mismo.
salio de la tienda refunfuñando y Atsushi puso el seguro a la puerta.
—¿Que puedo hacer por ti? Ichimatsu. -pregunto con una pequeña sonrisa.
—Necesito tu ayuda... para algo. -respondiste viendo ligeramente hacia la puerta. Atsushi entendió la señal y te llevo a los probadores.
—¿Que es? -pregunto una vez que se aseguro que todo estuviera cerrado. Buscaste entre tu ropa.
—Necesito... ver lo que hay en esta cinta. -se la entregaste.
—Tomara un tiempo encontrar un aparato que pueda reproducirla. ¿Donde la conseguiste?
—Es un secreto.
Karamatsu era bueno leyendo los labios pero tu eras rápido con los dedos. Alguien debería recordar eso.
—Por cierto. Tengo un mensaje de ella.
Esperabas que no fuera algo malo. Aunque sabiendo de tu suerte seguro que así era.
En este capitulo aparece Akumatsu y Kamimatsu. -los shipea por alguna extraña razón.-
Descubrimos un poco de el pasado de Osomatsu y Karamatsu. ~~
Quería decirles que hice un dibujo de Tougou y Osomatsu, pueden encontrarlo en mi Deviantart que es Teddy-freddy.
Espero que les guste y nos vemos en... un día de estos XD
Saludos~
