Save my soul.
Hola. ¿Como están? Espero que bien, quería informarles queme hicieron un fic por mi cumpleaños. Es muy lindo se llama "El día que el tiempo se detuvo" Y lo escribió AutorDesconocido, de verdad esta genial, vayan a leerlo 0 es Osochoro. *kokoro* Muchas gracias.
Tambien gracias a quienes comentaron el capitulo anterior.
Gracias:Reki Zen, xxXkmiXxx , Sushimatsu , Dark Amy-chan, LaV3nus6 , hitomi79 , Bloody Renan, merry kirkland, Karinio, I-Love-801 , AutorDesconocido, Seiiza, KamonKaze , Sheren Bhm, Matrix, Mask Jack Palacios, Mara Jess Vale y Loyalni
Sobre este capitulo. Cuando empece la historia por influencia de la canción de Save my soul, también había visto ese dia Scarface, el padrino y Gangster Americano. En mis notas de este fic apunte a personajes Italianos interactuando con Ichimatsu y a Ichi hablando en italiano. XD entonces este capitulo tiene eso.
Espero que les guste.
Save my soul.
VI. -Cui niente sa, di niente dubita.
Respiraste con profundidad, el olor de su perfume te embriagaba los sentidos. Su piel blanca era suave y se erizaba ligeramente bajo tus manos desnudas, pasaste la yemas de tus dedos por su espalda, la punta de tu nariz siguió su clavícula derecha.
Podías sentir sus dedos delgados y largos meterse entre tú cabello, atrajo su cabeza hacia su pecho abrazándote con fuerza. Su cintura era tan delgada que podías rodear la fácilmente.
¿En que momento te volviste más grande que ella?
Te lo preguntaste mientras tus segundos de tolerancia se terminaban. Lo menos brusco que pudiste ser la alejaste antes de moverte por la habitación, te sentías ansioso. Se sentía incorrecto abrazarla de ese modo. Ella era una de las personas que no querías ensuciar. Buscaste tus guantes y los pusiste rápidamente antes de comenzar a rascar con fuerza todos esos lugares que habían tenido contacto con la suave piel ajena.
—Lo siento, es mi limite.
—Está bien. -susurro, la viste acomodar un mechón de su largo cabello detrás de su oreja. —Hace mucho que no te me acercabas así que estoy contenta.
—Estoy contento de estar aquí... - comenzaste a retroceder hasta que tú espalda tocó la pared.
Cuando estuviste lo más alejado posible de ella te quedaste viéndola fijamente, su largo cabello azabache llegaba hasta su cadera, en ese momento llevaba puesta una falda demasiada corta que dejaba ver sus largas y torneadas piernas, su top de color violeta cubría perfectamente sus pechos. Sus ojos era iguales a los tuyos, en cuanto color, pero había algo que te resultaba incluso atractivo en ellos, quizás era su mirada cansada o la forma en la que te miraban. Era hermosa, era la mujer más hermosa que conocías (después estaba Homura). Al notar que la estabas viendo te sonrió, a pesar de que siempre se veía inexpresiva podía sonreír de manera encantadora cuando te veía. Algo que tú no podías hacer con facilidad.
—Debo confesar que, cuando le pedí a Atsushi que te diera el mensaje pensé que se quedaría solo en eso... un mensaje. No pensé que te dejaría venir. -confeso manteniendo la sonrisa, dio unos golpecitos en la cama señal de que quería que te sentaras junto a ella.
—¿Por qué no? -preguntaste acercándote a la cama, aunque era cierto que Atsushi había intentado persuadirte para que no fueras, no se lo mencionaste.
—Porqué él es demasiado celoso con los que se te acercan, incluso conmigo. -cruzo sus piernas y recargo su codo sobre su rodilla, después recargo el mentón en la palma de su mano y se te quedo viendo. —El amor y los celos nunca son buenos juntos.
—Para tu información, Ichiko. Atsushi y yo ya no estamos juntos, somos solo amigos ahora. -la chica enarco las cejas en una mueca de sorpresa, mas su sonrisa no desapareció.
—¿Qué paso?
—Regreso a Italia y no sabia que vivía aquí otra vez...hasta hace unos meses. Ahora esta comprometido con un chico el cual estoy seguro intentara matarme un día de estos. -te dejaste caer sobre la cama, de inmediato sentiste las manos de Ichiko sobre tus hombros y su peso extra cuando se sentó sobre tu torso.
—Dejando de lado tu desastrosa vida amorosa, tengo algo que decirte sobre eso. -te quedaste viendo su rostro, parecía estarse debatiendo entre decirte o no algo ¿Que era? Acomodaste su cabello largo detrás de sus hombros.— No, olvídalo. Otro día te hablare de ell... él.
—Esta bien. -era obvio que iba a decir "ella" pero no mencionaste nada. Luchando contra tus ganas de sacártela de encima te aferraste con fuerza a las sabanas debajo. —¿Entonces?
—Lo que quería decirte. Están vendiendo su casa. -una sonrisa aun más amplia dibujo su rostro, cubrió sus labios unos segundos con las puntas de sus dedos. —Tengo un cliente que trabaja en un banco, él podría ayudarme a conseguir un préstamo para comprarla. ¿Qué te parece? ¿Te gustaría que viviéramos juntos?
—Me encantaría. -respondiste sin dudarlo, aunque había algunos inconvenientes. —Ichiko yo...
Unos fuertes golpes interrumpieron lo que ibas a decir, desde afuera de la puerta se escucho la voz de la encargada de el lugar que gritaba "Ya paso una hora, Ichiko" . El tiempo había pasado demasiado rápido, sobre todo porque habías tardado varios minutos en poder acercarte a ella.
Ichiko se levanto de la cama jalandote fuera de ella también, después desordeno un poco más tu cabello, desabrocho tu camisa y el cinturón, te limitaste a verla divertido mientras lo hacia.
Caminaron hacia la puerta de la habitación. Antes de abrir la puerta le entregaste un fajo de billetes, la chica abrió los ojos como platos al ver la cantidad.
—Le vendí algo importante a alguien. -dijiste, en realidad Atsushi te había "pagado" por quedarse con el vídeo una vez que tu lo vieras, debía ser importante su contenido como para pagarte una cantidad exorbitante. —Así que toma, has lo que quieras con esto.
—Te lo voy a pagar. -dijo de inmediato aun sin tomar el dinero, lo pusiste en sus manos.
—No es necesario. Hazme un favor y no te acerques a la gente de Osomatsu. Ellos son enemigos ahora. -asintió, te tomaste unos segundos para ver esos ojos violetas iguales a los tuyos. Acomodaste su cabello detrás de sus orejas y ella se acerco dándote un casto beso en los labios.
—Te amo... solo quería que lo supieras.
—También te amo... -te sentías un poco culpable de que tus palabras no tenían el mismo sentimiento que las de ella.
—Ahora sal y finge que te di el mejor sexo de toda tu vida. -dijo dándote unas palmaditas en el pecho, arrugaste las cejas conteniendo un "ugh que asco".
—¿Acaso quieres que te traiga clientes?
—No, ya no hago eso. Ahora soy solo una mesera y una bailarina... solo lo hago contigo porque eres especial. -te dio un golpecito en la frente antes de abrir la puerta y alejarse. Saliste de el lugar acomodándote la ropa, te pareció que había una persona en traje violeta observándote desde el otro lado de la calle. Preferiste no darle importancia.
[]-[]-[]-[]-[]-[]
Al día siguiente por la mañana tomaste un largo baño de agua caliente, habías tenido una pesadilla horrible que no te había dejado dormir. En tu sueño habías visto a Hanako, ella llevaba puesto un largo y esponjoso vestido de novia estilo princesa, un largo velo con flores azules adornaba su cabeza.
Te dedico una sonrisa enorme, corrió hasta tus brazos y escondió su rostro en tu pecho mientras decía. "Estoy tan feliz, Ichimatsu. Hoy me convertiré en la esposa de Chibita"
"Hacen bonita pareja..." -susurraste abrazándola, en ese momento ella levanto el rostro. Ya no sonreía y sus ojos se veían apagados, de la comisura de sus labios empezó a caer una fina hilera de sangre.
"¿Entonces porqué no me salvaste?" -y frente a tus ojos el vestido blanco de la chica se teñía rápidamente de rojo mientras caía al suelo.
"No, no, no por favor" -tratabas de detener el sangrado, pero solo podías ver como poco a poco se le iba la vida sin que pudieras hacer nada. Y normalmente allí terminaba tu pesadilla, pero esta vez duro uno poco más. Una vez que Hanako dejaba de respirar y tus manos se teñían de rojo con su sangre todo a tu alrededor se puso negro, el suelo de madera gastada te era tan familiar, pero no recordabas exactamente de que lugar. Hasta tus oídos llegaba un sonido extraño, como el de una cuerda raspando contra un árbol, con algo de miedo levantaste la mirada que habías mantenido en el suelo hasta ese entonces y entonces la viste. En un árbol frente a una vieja casa, una mujer yacía muerta colgada de un árbol, su cabello negro, su piel pálida y esos ojos iguales a los tuyos... te despertaste de golpe.
Ver a Ichiko en tus sueños te hizo preocuparte, ¿Que tal si ese hombre que te había estado observando la noche anterior le informaba a Osomatsu que seguías con vida? Eso si sus hombres no lo habían hecho ya. Golpeaste la pared de la ducha con frustración, de nada serviría haber ocultado a Ichiko si ahora la encontraban debido a ti. Te quedaste debajo de el agua hasta que tu piel se puso roja, era tu manera de reprimenda por ser tan idiota.
[]-[]-[]-[]-[]
Cuando fuiste a la cocina te encontraste con Hatabou y Karamatsu, ambos parecían serios hablando de quien sabe que cosa, te diste media vuelta para irte pero la voz de Karamatsu llamándote hizo que te detuvieras.
—Ichimatsu, buenos días. Acompáñanos por favor. -caminaste hasta donde estaban sentados, la mesa estaba hecha para unas diez personas, Karamatsu estaba en la cabecera y Hatabou sentado a su izquierda. El hombre de ojos azules se dio unos golpecitos en las piernas. —Puedes sentarte aquí si quieres. -te dijo con una sonrisa. te preguntaste si sus "si quieres" eran como los de Osomatsu que significaban "hazlo o te va a ir muy mal". Te sentaste donde el mafioso te había indicado, de inmediato lo escuchaste reír bajito.
—Era broma, Ichimatsu. -trataste de levantarte de inmediato, pero Karamatsu rodeo tu cintura con sus brazos y te atrajo de regreso. —No, quédate así...Así esta bien. -te susurro al oído, te encogiste de hombros mientras ponías las manos sobre la mesa. Podías sentir tus mejillas calientes...Ahora tenías más ganas de salir corriendo de allí.
Hatabou los observaba fijamente, realmente no sabias si la expresión que estaba poniendo era rara o siempre estaba así. Miraste a tu alrededor, todo parecía muy vacío a pesar de que era hora de el desayuno.
—¿Donde esta Chibita? -preguntaste en un susurro.
—Justo de eso estaba hablando con Hatabou, Chibita su fue. Dijo que este lugar le daba demasiados recuerdo.. que no podía soportarlo. -Karamatsu dio un gran suspiro contra tu nuca, su aliento caliente hizo que tu piel se erizara. Te mantuviste cabizbajo. —Estaba pensando en contratar a alguien un cocinero que provea de alimento a mi gente. ¿Que piensas? ¿conoces a alguien? -negaste justo cuando Hatabou se ofrecía a hacerlo. —No,no. Es que nadie podría comer tu comida.. es super deliciosa y nadie podría tolerar comerla. -era una manera extraña de rechazarlo, después de todo dudabas que fuera a decirle que nadie quería arriesgarse a comer algo que posiblemente estuviera hecho con carne humana.
Esos rumores sobre Hatabou eran tan fuerte que ya lo tomabas por un hecho.
—¡Tienes razón jo! -animado agito sus brazos. —¡Buscare a alguien para ti jefe! ¡Déjamelo a mi, jefe!
Y dicho eso se levanto de un salto de la silla y salio a toda prisa de el lugar. Te quedaste en silencio, aun no apartabas la mirada de la mesa y Karamatsu no parecía tener deseos de dejarte ir, sus brazos te sujetaban un poco más cerca cuando fueron dejados solos.
—¿Has estado comiendo bien? -pregunto Karamatsu de pronto. —Estas más delgado de lo que recordaba.
—Esta camisa me quedaba enorme desde siempre -respondiste, pero no era solo la camisa, en realidad si estabas más delgado al no haber comido adecuadamente en las ultimas semanas. No tenias mucho animo para comer y siempre terminabas perdiendo el apetito por alguna cosa u otra.
—Te tendré que comprar ropa nueva entonces. Hablando de eso.. ¿saliste anoche?
—Fui a donde Atsushi...
—¿Solo eso? -pregunto asomando la cara por encima de tu hombro, el ver sus ojos azules de tan cerca te hizo querer levantarte, sin embargo no te soltó. Asentiste con fuerza. —Ya veo...
No parecía muy convencido. ¿Acaso alguien le había dicho de tu otra salida? Esperabas que no, él no tenia que enterarse sobre Ichiko. Tus dedos se movieron dándole golpecitos a la mesa. Tenias que hablar de algo, cualquier cosa estaría bien, pero había solo algo que te daba vueltas pro la cabeza.
—¿Entonces Chibita se fue porque sabe que fue mí culpa lo de Hanako...?
—No, no fue tu culpa Ichimatsu. Nadie podría saber que eso iba a pasar, Chibita lo sabe mejor que nadie y él no te culpa. Es solo que como te dije, este lugar le daba demasiados recuerdos... y no podía soportarlos. Las personas suelen huir de los lugares en los que tienen sus memorias, a veces es mejor una retirada que aprender a vivir con ello.
—Hablas como si lo hubieras hecho. -dijiste volteando el rostro hacia el mayor, ahora era él quien huía de tu mirada. —¿Dejaste algo en Nueva Orleans? -Karamatsu suspiro largo, quizás era tu imaginación pero se veía algo melancólico.
—Si, lo hice. -respondió de inmediato. Una de sus manos busco la tuya metiendo sus dedos entre los tuyos. —Deje todo lo que tenia para venir aquí, pero antes ya me había dejado alguien. Solo lo que se quedo allá puede salvar mi alma...¿Tú has dejado algún lugar?
Vagamente recordabas una vieja casa, pinturas abandonadas y un árbol frondoso cerca de la ventana, solo eso, no recordabas nada más o algo que te atara a ese lugar.
—No lo sé... -respondiste, ciertamente tu cabeza era un desastre.
—¡Ichimatsu! -Jyushimatsu te llamo desde la entrada, lo mas rápido que te fue posible te quitaste las manos de el mafioso de encima y te levantaste alejándote de él. Con una gran sonrisa el de sudadera amarilla se acerco a ti. —Mr Pinstripe Suit te trae un paquete. ¡Esta en la entrada!
—Gracias Jyushi, iré ahora mismo. -respondiste con nerviosismo.
—Debe ser el traje para esta noche, nos vemos para la cena. -dijo Karamatsu dándote un guiño. Asentiste ligeramente y caminaste rápidamente hacia la salida. Alcanzaste a escuchar un "¿Que estabas haciendo?" en un tono severo, sin embargo esa voz no era de Karamatsu.
Lograste ver la cabellera castaña de Atsushi desde la distancia, apresuraste el paso para llegar a él viendo por unos segundos una cabellera rosada que te vigilaba desde uno de los pasillos.
—Atsushi.
—Cia... Digo, Hola. -se tallo el entrecejo con frustración. —Logre terminar los ajustes temprano.
—Tienes una ojeras enormes. ¿Te quedaste trabajando en esto tan tarde? -Atsushi asintió antes de entregarte el traje.
—Tenia que terminarlo pronto, después de todo es para ti.
—¿Qué te pasa? -preguntaste sin rodeos, estaba claro para ti que algo le molestaba y ahogaba sus frustraciones en el trabajo.
—Ugh...una tormenta se avecina -gruño con frustración. —Ya lo sabrás, estoy seguro que Karamatsu te informara de ello pronto. Tengo que irme, nos vemos cuando la tormenta termine.
—Esta bien. Ciao Atsushi~ -el castaño arrugo ligeramente las cejas, pero te dedico una sonrisa antes de irse. Estabas regresando a tu habitación cuando sentiste tu espalda estamparse contra la pared, un cuchillo se clavo con fuerza en la pared cerca de tu cuello. Se trataba de el chico de cabellera rosa que te veía con furia.
—Aléjate de Atsushi ¿entendiste?
—¿Y si no quiero? -preguntaste sosteniéndole la mirada, él no te intimidaba aun si parecía ser peligroso.
—Te convertiré en carne fresca para Hatabou... -amenazo clavando con fuerza otro cuchillo más cerca de tu cuello. —La próxima vez no voy a fallar. -dibujaste una sonrisa burlona en tus labios, esto pareció hacerlo enojar aun más. —Te crees mucho ¿no?. Solo porque de momento eres el protegido de Karamatsu, pues déjame decirte que eso se acabara, cuando obtenga lo que quiere de ti te dejara en el abandono como la basura que eres.
—¿Lo dices porque eso te paso a ti? -Todomatsu te lanzo una mirada severa antes de sonreír.
—Disfruta tu inmunidad. -dijo haciendo una expresión que demostraba inocencia. —Porque cuando dejes de ser su protegido yo mismo voy a matarte.
¿Por qué todos pensaban que era el protegido de Karamatsu? Era claro que para él solo eras una carnada.
.
.
Resulto que la cena con Karamatsu era solo eso, una cena. No había nadie en esa mesa más que los dos y eso te ponía nervioso. El lugar parecía ser bastante caro y el menú estaba en francés así que no entendías nada. Karamatsu ordeno por ambos.
Te removiste un poco en tu asiento, aun no estabas acostumbrado del todo a usar trajes de sastre, esta vez según tenias entendido se trataba de un traje de dos piezas corte ingles, con un pantalon recto color gris oscuro y un saco de color morado (por un momento pensaste que se había equivocado de saco pero resultaba que así era) una camisa de el mismo color que el traje completaba el conjunto, incluso pudiste peinarte el cabello hacia atrás, no querías quedar mal ante los invitados de Karamatsu ... y al final resultaba que era el único invitado en esa cena.
—¿Y tus invitados?
—¿Cuales invitados? -pregunto tomando una copa de vino tinto. —Yo no recuerdo haber dicho nada de ningún invitado.
Mentalmente repasaste la conversación que habían tenido. "Mañana ven conmigo a una cena elegante. Jyushimatsu lo haría normalmente, pero prefiero que este con su esposa en estos momentos". Era lo que había dicho, casi te daban ganas de estampar la frente contra la mesa.
—¿Haces esto a menudo con Jyushimatsu?
—Si, me gusta ir a cenar de vez en cuando con mi mano derecha. Ademas, creo que es una ocasión perfecta para conocerte mejor. Y enseñarte un poco como debes comportarte... por ejemplo, dormir sobre la sopa no esta permitido. -dijo mientras estabas cabeceando, tenias demasiado sueño.. querías irte.
—¿Vas a educarme?
—Así es, dame la pata. -ordeno en tono burlón y lo pateaste por debajo de la mesa. —¡Ouch!
—Tu lo pediste... -Karamatsu rió bajito asintiendo.
—Esto esta bien conmigo Ichimatsu, pero en una semana te presentare a una gente que no toleraría esto. Necesito que te comportes.
—Es que cuando veo tu cara me dan ganas de golpearte. -bromeaste, al parecer poco a poco se te daba mejor. Karamatsu había sonreído más amplio al escucharte.
—Y cuando yo veo tu cara me dan ganas besarte, hasta dejarte sin respiración y terminar posiblemente follando sobre esta mesa.
—¿Y tu quieres educarme? -enarcaste una ceja. —No gracias, tu hermano ya lo hizo. Yo sé comportarme.
La sonrisa de Karamatsu desapareció, estaba claro que no le gustaba que mencionaras a Osomatsu. El resto de la cena le mostraste con acciones como te había enseñado Osomatsu, la postura recta, la forma de sujetar los cubiertos y más que nada el silencio. Un perro solo debía responder cuando su amo se lo ordenaba. Karamatsu se limito a verte fijamente, en silencio. No parecía contento.
El viaje de regreso fue silencioso, no supiste en que momento te habías quedado dormido hasta que tus pesadillas te despertaron, aun estabas en el auto, el saco de Karamatsu cubría tu cuerpo pero se había caído hasta tus piernas cuando te levantaste sobresaltado. Te tomo unos segundos darte cuenta en donde estabas, de inmediato lograste ver a Karamatsu parado en la barandilla de el observador. Saliste de el auto, el ambiente estaba frió a unos grados bajo cero, el cambio de temperatura hacia doler tus huesos. Te acercaste al hombre de ojos azules.
—¿Es hermoso no? La vista desde aquí... -te acercaste para ver, la ciudad parecía una estela de colores muy lejana. A pesar de que hacia frió no querías moverte de ese lugar. Era silencioso y tranquilizador.
—Si... ¿Vienes aquí seguido?
—A veces. Este es mi lugar especial... Ni Jyushimatsu ha venido aquí conmigo. Eres el primero. -no sabias como debías tomarte eso, asentiste sintiéndote agradecido.
—¿Y que vienes a hacer aquí?
—Vengo a pensar. A gritar a veces... A cantar también y a recordar.
—Eres un artista frustrado ¿no?
—Si, te dije que yo quería ser cantante. Espera aquí. -te ordeno antes de correr hacia su auto, regreso medio minuto después con una guitarra, recordabas haberla visto en los asientos traseros. Debías estar muy mal de la cabeza para pensar que guardaba allí un montón de armas. Saco la guitarra acústica y la acomodo antes de señalar hacia ti.
—Un concierto privado para ti. -Dijo con una sonrisa regalándote un guiño antes de empezar a tocar la guitarra. —Esta canción me recuerda a ti. - ¿Por qué? Quisiste preguntar, pero no te dio tiempo. Su profunda voz empezó a cantar como en susurro.
The world was on fire and no one could save me but you
It's strange what desire will make foolish people do
I'd never dreamed that I'd meet somebody like you -canto comenzando a dar pequeños pasos hasta donde estabas, por alguna razón no podías alejar tu mirada de él así que no intentaste retroceder.
No, I want to fall in love
(this world is only gonna break your heart)
No, I want to fall in love With you... -al terminar estaba a unos centímetros de distancia, su mirada azul fija en el violeta que eran tus ojos
—Voy a besarte.
—¡¿Qué...?! -Súbitamente sus labios chocaron contra los tuyos, casi por reflejo trataste de retroceder y solo lograste hacerlo por unos segundos antes de sentir la mano de Karamatsu en tu nuca y como esta te impedía alejarte más. Apretaste con fuerza los parpados, como si eso fuese a ayudar de algo pero solo te recordó algo que querías olvidar y tu cuerpo comenzó a temblar como una hoja.
—Lo siento... -se disculpo alejándose un poco, dándote un espacio prudente. De inmediato trataste de regular tu respiración. ¿En que momento habías dejado de respirar? Él no tenia que disculparse, Karamatsu no tenia la culpa de que tu estuvieras roto.
Ni siquiera podías estar cerca de él sin que tu cuerpo recordara con desagrado las violaciones de el pasado.
—Mañana... -la voz de el mafioso rompió el silencio que se había formado entre los dos. El regreso a casa había sido incluso más silencioso. —Podríamos pasar algo de tiempo juntos, quizá solo tienes que acostumbrarte a estar cerca... Homura paso por algo igual con Jyushimatsu.
—Esta bien. -te preguntaste por qué simplemente no solo se rendía contigo.
.
.
Los días siguientes pasaron sumamente rápidos, por las mañanas y parte de las tardes hacías tu trabajo asignado, ayudando a hacer las rondas con tus nuevos compañeros que poco a poco se iban acostumbrando a ti gracias a los concejos que te daba Karamatsu por las noches cuando salias con él. Salir con Karamatsu se estaba haciendo una costumbre, aunque solo subieran a la azotea a ver el atardecer (y eras obligado a escucharlo cantar desafinado) aunque solo se sentara a tu lado en el puesto de ramen, estabas empezando a acostumbrarte a su presencia y gracias a sus consejos estabas empezando a hacer amigos. (Aun lo de sonreír no se te deba aunque él te dijera que lo hicieras)
Normalmente el mafioso hablaba de cosas banales, el clima, los lugares con mejor vino, las mejores telas, motocicletas, lentes oscuros y chamarras de cuero. Pero esa noche de viernes, en esa mesa alejada que había reservado solo para los dos empezó a hablar nuevamente de su pasado, pusiste atención a cada palabra.
—Cuando vivía en Nueva Orleans, antes de que todo el desastre empezara...-empezó a hablar con la mirada pensativa sobre su copa de vino. —Tenia una madrastra. Ella era japonesa, pero vivía en Estados Unidos por alguna razón que nunca supe. Ella era muy hermosa, tenia unos lindos ojos. No recuerdo como fue que empezó a salir con mi padre, solo que de pronto ella estaba en nuestras vidas.
—¿No te agradaba?
—Al contrario, la adoraba. Ella era una muy buena madre, nos quería mucho. Un día cuando llegue de la escuela me dieron do noticias, se iban a casar... Y ella iba a tener un bebé. -se mantuvo en silencio unos largos segundos, parecía pensativo y una sonrisa triste se dibujaba en sus labios. —Me hacia mucha ilusión pensar que tendría un hermanito, en ese entonces ignoraba que tenia dos hermanos en japón. Tres meses después una mujer extraña llego a casa y estuvo discutiendo con mi padre, al parecer era mi madre biológica. Ella me abrazo y yo... no la sentí como mi madre, confieso que aun ahora Matsuyo es casi ajena para mi. Eso no significa que no la aprecie. -aclaro de inmediato.
—¿Que paso con tu madrastra?
—Ella huyo de nosotros, de repente un día ella solo... se fue. Unos años después nos llego la noticia de que se había suicidado, frente a su casa.
Eso hizo ruido en tu cabeza por unos segundo, alejaste el pensamiento de inmediato.
—Papá estaba devastado.. él de verdad la amo mucho. Nunca supimos nada de mi medio hermano, papá nunca quiso buscarlo. Eso no significaba que no lo amara, era solo que...¿Por qué deberíamos arrastrarlo a un mundo como este?
—¿Al menos sabes como es?- preguntaste y Karamatsu asintió, alejo por fin la mirada de su copa ahora vacía y se giro hacia donde estabas se quedo en silencio viéndote fijamente. Una de sus manos acaricio ligeramente tu rostro.
—¿Te he dicho que tienes unos ojos hermosos? Me gustan mucho. -era una manera nada sutil de cambiar de tema
Tuviste que ayudar a Karamatsu a caminar después de eso, era la primera vez que lo veías tan borracho. Te preguntabas si le afectaba demasiado el recordar su pasado. Parecía que si. Lograron llegar a salvo hasta su casa, Karamatsu te pidió lo dejaras caminar solo hacia su habitación.
—Pasado mañana te presentare a unos de mis socios, ellos han venido desde lejos así que espero que te lleves bien con ellos. He mandado a hacerte un traje especial para ese día, lo enviaran mañana. Tomate el día mañana y descansa.
—Esta bien... -Karamatsu se detuvo frente a ti, acaricio con cuidado tu rostro como lo hizo más temprano y se acerco lentamente. Esta vez no retrocediste, te quedaste quieto mientras tus ojos se entrecerraban. Karamatsu dejo un casto beso en tus labios antes de despedirse.
—Buenas noches, Ichimatsu.
—... -te quedaste viendo como desaparecía por la oscuridad de el pasillo.
Unos fuertes maullidos llamaron tu atención, siguiendo los ruidos lograste llegar hasta donde un hombre robusto estaba tratando de meter a un gato a una pequeña jaula.
—No haga eso, no le gusta. -dijiste frunciendo el ceño, cuando se trataba de gatos te volvías un sobreprotector. El hombre dejo de intentar meter al gato en la jaula y se giro hacia ti, no lo habías reconocido hasta entonces. Se trataba de el pare de Hanako, el profesor Dekapan.
—Ah, tu eras amigo de mi hija. -dijo con tono apagado, recordabas que ese hombre siempre había sido alegre y bonachón, pero ahora se veía un poco sombrío. Sus ojos están hundidos, unas enormes ojeras debajo de ellos delataban días sin dormir, parecía que había perdido peso también. —Mi niña, mi Hanako... -su voz se quebró al decir su nombre. Soltó al gato y este corrió de inmediato hacia ti, lo levantaste con cuidado, no parecía estar herido.
—¿Que estaba tratando de hacer?
—Estaba tratando de ponerlo dentro de la jaula, para llevarlo con la veterinaria. Yo me iré y no puedo cuidarlo. Es que él me recuerda mucho a mi Hanako y yo no puedo soportarlo. -se cubrió el rostro y sollozo por unos minutos, no estabas muy seguro de que deberías decirle.
—Yo cuidare de él. Hasta que usted vuelva de su viaje. -el hombre se quito las manos de la cara y te dedico una sonrisa triste.
—Gracias. -dicho esto se fue.
Extrañamente esa noche mientras estabas acompañado de el gato no tuviste pesadillas. Al día siguiente el profesor te había mandado todas las cosas de el gato para ti. Su viaje de seguro iba a ser largo.
[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]
El traje que Atsushi había hecho para ti esta vez era blanco, corte italiano de dos piezas, con un signo extraño bordado en color dorado sobre la solapa derecha de el traje. Una camisa color violeta que combinaba con tus ojos, una corbata negra que combinaba con tus zapatos spectators blanco y negros. (Incluso tenias un sombrero blanco con un listón morado, no sabias con exactitud como se llamaban ese tipo de sombreros. Pero te quedaba bien)
El lugar de reunión esta vez no era un restaurante elegante, sino una taberna reservada especialmente para ese día. Karamatsu hizo un cumplido sobre lo bien que te quedaba el traje, pero arrugo un poco las cejas en una mueca de desagrado al ver ese signo en la solapa. ¿Que era lo que significaba?
Los invitados llegaron de inmediato, vistiendo elegantes trajes de sastre en tonos grises y negros, había un hombre de cabello canoso que estaba siendo escoltado por dos hombre enormes, suponías era el jefe. Karamatsu lo saludo con mucho respeto. La mayoría de estos misteriosos hombres parecían tener más de 30 años, al menos hasta que entraron al lugar dos chicos. Uno de ellos de cabello negro azabache y ojos gris pálido, el otro de cabello castaño claro y ojos verde oliva, este ultimo parecía el más joven de todos y sonreía amplio viendo todo con curiosidad.
Estabas viendo todo desde una distancia considerable, esta vez llevabas una arma por si acaso, estabas como escolta de Karamatsu. Al otro lado de la habitación Jyushimatsu mostraba un rostro serio, quizás su masa muscular no intimidaba a ese gorilas pero tu lo habías visto romper una mesa con un golpe de bat así que no dudabas que fuese más fuerte que ellos.
La conversación entre los jefes poco a poco se fue haciendo más informal, escuchando sus risas suponías que las cosas iban bien. En ese momento alguien se recargo a tu lado, era el chico de cabello castaño. El único que vestía un traje a rayas de color azul.
—Ciao~ Buona notte. -te saludo en tono cantarin.
—Buonanotte... -le respondiste, el chico sonrió amplio.
—Questo incontro è molto noioso, non credi? -te pregunto, algo que no te gustaba de los italianos era que a veces hablaban demasiado rápido, al principio te pasaba con Atsushi que no entendías nada de lo que estaba diciendo porque no alcanzabas a procesar una cosa cuando ya estaban comentando otra. Lo interrumpiste.
—Scusa, io non parlo molto bene il italiano. -dijiste en un susurro, esperabas que te hubiera entendido.
—Sin embargo sabes decir muy bien, que no sabes hablar lo muy bien. -arrugo un poco la nariz mientras sonreía, su gesto te parecía conocido. —Me lamo Luciano. -te extendió la mano.
—Ichimatsu. -le diste un pequeño apretón antes de regresar a tu posición original.
—Vamos al otro salón con los chicos, estos hombres tardaran demasiado.. créeme. -le lanzaste una mira a Karamatsu y este asintió como dándote permiso de irte. Jyushimatsu aun estaba a su lado así que te ibas tranquilo.
Acompañaste a Luciano hasta el otro salón, allí estaban reunidos algunos de tus compañeros y también algunos de los italianos que habían entrado antes. Empezabas a entender porque Karamatsu quería que socializaras, para él era importante que te llevaras bien con todos. La buena relación entre subordinados a veces forjaba una buena relación entre los jefes y más aun si, al igual que Karamatsu, sus subordinados eran parte de su "familia" y no solo carne de cañón.
Hablando de carne, Hatabou se encontraba en una mesa rodeado de italianos. Los cuales comían lo que parecían hamburguesas. Luciano te acerco un poco al grupo de gente, justo en el momento que el pequeño Hatabou empezaba a contar un chiste.
—Llega un hombre a su casa jo! Golpea a su mujer y le dice "Hazme una hamburguesa". Y la mujer lo hizo una hamburguesa jo! -los italianos empezaron a reír, incluso Luciano... tu no habías entendido que resultaba gracioso.
—Eres tan... Come si dice? ¡Gracioso! -dijo uno de los hombres. —Y también eres un buen cocinero.
—Gracias, Hatabou esta contento jo! -respondió Hatabou moviendo alegre sus pequeños brazos.
—¿De que dices que es esta hamburguesa? -pregunto otro y Hatabou se quedo quieto, de pronto todo el lugar se volvió silencioso. —¿Escuchaste? Pregunto que de que carne tiene esta hamburguesa. -Más silencio incomodo. Era claro que Hatabou no iba a decir nada. Interferiste antes de que todos se lanzaran contra Mr Flag.
—Il mio amico ha una ricetta, ma è un segreto. -Todos los ojos se voltearon hacia ti ¿Acaso lo habías pronunciado mal?
—Se il Signore lo dice, deve essere vero. -interfirió el castaño acomodando la solapa de tu traje para que todos pudieran ver el extraño signo en ella. Todos asintieron y volvieron a su animada platica. ¿Que significaba ese extraño signo?
—¡Amigo! -Hatabou se abrazo a una de tus piernas, parecía contento de que lo hubieras llamado "amigo", al menos esta vez no estaba actuando como un loco al llamarte "carne fresca" —Toma, esta es especial para ti jo! -dijo dándote una hamburguesa.
—Gracias... -le agradeciste y tomaste la hamburguesa, dicho sea de paso que la lanzaste lejos a penas Hatabou no te veía.
Seguiste a Luciano hasta la terraza, allí había una mesa para dos personas, Se sentó en una de las sillas y te ofreció la otra.
—¿Atsushi se esta escondiendo de nosotros? -pregunto mientras te sentabas. —¿Como esta mi primo?
—Él esta bien... -respondiste en un susurro, ahora sabias porque su gesto al sonreír te resultaba conocido, era igual que Atsushi.
—Ese traje lo hizo él ¿verdad?. Lo sé porque le puso nuestro símbolo familiar. -Entonces eso era, tal vez por esa razón Karamatsu había hecho una mala cara al verlo. —Así que tu eres el cuarto Matsuno. Lo sé por tus ojos... son idénticos a los de él.
—¿Que dices? -tu tono de voz salio tan neutro que no parecías sorprendido, sin embargo lo estabas.
—Si, ahora que te veo mejor eres un poco parecido a él. Un hombre que fue hace algunos años a Italia para hablar con nonno.- recargo sus codos en la mesa y después su barbilla en la palma de sus manos. —No recuerdo su nombre pero su apellido era Matsuno.
—No soy un Matsuno. -aseguraste.
—¿De verdad? Porque pareces tener demasiada importancia para ser un "perro" ¿No lo crees? En todo caso, creo que Atsushi si que conoció a tu padre. Deberías preguntarle. -te preguntabas cuantas cosas sabia ese chico que tu ignorabas. —Sabes, siempre me he preguntado. ¿Por qué alguien dejaría el lugar donde es jefe para ir a otro donde solo es un... empleado? Eso es algo que nunca entenderé de Atsushi. El haberse enamorado de ese perro y renunciar a todo por él... Creo que esta loco.
—¿Te refieres a Todo?
—Waa, ni siquiera lo menciones. -gruño arrugando las cejas, al parecer no eras el unico con el que Todomatsu no se llevaba bien. —Tengo que admitir que cuando fue a Italia acompañado de el señor Matsuno despertó el interés de algunos, pero no creo que fuese suficiente para dejarlo todo por él.
—¿Acompaño a Karamatsu a Italia?
—¿Karamatsu? No, no. Me refiero al otro señor Matsuno, aunque mi nonno actúa como si fuesen la misma persona yo si me di cuenta de que eran distintos. El otro era un poco asustadizo, parecía tener miedo de que todo se derrumbara en cualquier momento... - dejo de hablar un momento y encendió un cigarrillo, te ofreció uno pero lo rechazaste. Le dio una gran fumada antes de continuar hablando. —Considerando las marcas en su cuerpo yo también iría por la vida como un gatito asustado. En ese entonces yo era un "niño" así que use ese a mi favor y le hice algunas preguntas. Al parecer alguien lo tenia cautivo y logro escapar...
Espera... ¿Acaso estaba hablando de...?
—¿Como era ese hombre? -preguntaste de inmediato.
—Igual que el jefe actual, pero este hombre tenia ojos verdes. Choro...matsu, creo que Choromatsu era su nombre. El fue a suplicarle a nonno que hiciera negocios con su hermano, pero solo con Karamatsu. Pocos meses después no enteramos que había muerto, Atsushi dejo Italia justo después de eso. Vino aquí para proteger a ese tipo, aun si no se lo merecía.
—¿Por qué?
—¿No lo sabes? -negaste, al parecer en ese lugar tu eras el único que no tenia ni idea de nada. —Osomatsu, el otro señor Matsuno quiere matar a Todomatsu con sus propias manos porqué él era el encargado de cuidarlo. Y en lugar de eso, ayudo con la muerte de el tercer hijo. -Luciano sonrió amplio, vagamente recordabas que Atsushi te había mencionado que apoyaba más al bando de Karamatsu porque este protegía su prometido.
Te levantaste de la mesa, tenias que ir a hablar con Atsushi. Luciano se despidió de ti con un "Buona notte Ichimatsu Matsuno". Rápidamente le avisaste a Jyushimatsu que ibas a salir, Karamatsu parecía querer decirte algo pero no le diste tiempo.
Fuiste corriendo hasta la tienda de Atsushi, no quedaba muy lejos de el lugar en donde estaban, pero el letrero de cerrado te decepciono un poco. Había una pequeña nota en la puerta que decía "Te espero en el castillo". Y tus piernas te llevaron hasta el parque al que solías ir con Hanako, el mismo parque en el que habías conocido a Atsushi. En ese tiempo estaba herido y era poco amable, además de que era un adolescente. Tu tenias a penas diez años cuando lo conociste.
Estaba parado justo en el mismo lugar que ese día.
—Por la cara que tienes puedo deducir que Luciano hablo de más. -trataste de recuperar el aliento que habías perdido por correr hasta allí.
—Conociste a Choromatsu.. y a mi padre, al parecer.
—No sé si la persona a la que conocí era tu padre, pero te contare algo... Los señores Matsuno tenían a un letal guardaespaldas a su lado. Osomatsu te tenia a ti, Karamatsu tenia a Jyushimatsu y Choromatsu tenia a Todomatsu. Los tres iguales de letales y peligrosos. ¿como fue que todos terminaron con Karamatsu? Bueno, Tougou vino he hizo una tormenta. No es un secreto que Tougou rompió a Osomatsu, lo volvió retorcido y a su imagen... Karamatsu regreso a Nueva Orleans después de un atentado que casi lo mata y se llevo a Choromatsu con él. Esto enfureció a Osomatsu y en ese entonce liberó a Tougou de prisión y lo mando a Nueva Orleans con solo una orden. "Mata a ese impostor"
—Tougou mato al padre de Karamatsu... Es por eso que Karamatsu va detrás de Tougou, pero no sabe que fue una orden de Osomatsu.
—Yo lo descubrí, iba a informarle a Karamatsu. Pero entonces Osomatsu puso en la mira a alguien importante para mi. Tenia que hacer algo para protegerlo. Pero al protegerlo le negué ayuda a Choromatsu y días después no pudo soportar más la tortura que Osomatsu le hacia pasar y se suicido. Todomatsu me odia desde entonces... Pero yo no puedo salvarlos a todos.
—¿A quien vendiste para salvar a Todomatsu?
—A una mujer. Y me arrepiento...-fue la simple respuesta de Atsushi.
—¿Que tengo que ver yo en todo esto? -preguntaste, porque siempre que te decían algo nuevo sobre los Matsuno nadie te mencionaba, y sin embargo parecías tener un papel relevante.
—Preferiría no ser yo él que te lo diga.
—Entonces lo sabes... -Atsushi asintió. —¿Y por eso me pusiste esta marca?
—Eso es como... una forma de decirles que no te tocaran porque eras mi prometido. -sonrió y tu lo hiciste también, si Todomatsu te veía con eso y sabia lo que significaba seguro te intentaba matar allí mismo.
—Ocultas muchas cosa Atsushi.
—Todo mundo oculta cosas, a veces incluso de uno mismo. -te lanzo una mirada que parecía analizarte.
—Excepto yo. -bromeaste, en realidad no recordabas que algo importante hubiera pasado en tu vida como para que lo ocultaras. Un ruido proveniente de los arbustos te hizo girar, se trataba de al gato de Hanako. ¿Que estaba haciendo afuera? —Espera, iré por él.
Atsushi asintió. Caminaste a paso lento buscando al gato entre la oscuridad, lo encontraste tras caminar unos metros entre los arboles, parecía que tenia una patita lastimada, pero cuando lo habías dejado esa tarde estaba bien. Lo levantaste con cuidado, un ruido llamo tu atención y al levantar la mirada te encontraste con el padre de Hanako. El profesor Dekapan yacía muerto frente a tus ojos, colgado de un árbol con una soga sobre el cuello.
Tus manos soltaron al gato que hizo un ruido fuerte cuando cayo al suelo sobre sus patas lastimadas, esa imagen te resultaba familiar, una parte de tu cabeza luchaba por no relacionar la imagen de lo que veías ahora con los recuerdos que habías encerrado.
No supiste en que momento empezaste a gritar, o en que momento Atsushi fue para alejarte de el lugar. Tu cabeza parecía estar a punto de reventar mientras gruesas lagrimas recorrían tus mejillas. Entonces recordaste, a la mujer de cabello negro colgada en un árbol frente a su casa, la casa que compartía contigo.
—Atsushi... mi madre. -el nudo en tu garganta no te dejo decir nada más.
Esa noche recordaste que tu madre se había suicidado frente a su casa , al igual que la madrastra de Karamatsu.
¿Acaso tu eras el medio hermano perdido de el mafioso?
Eso no podía ser cierto... no ahora que estabas empezando a sentir algo por Karamatsu.
¿Que tal?
*La canción que canta Karamatsu es Wicked game de Chris Isaak.
Tengo una lista de canciones que van de acuerdo a cada fic, XD algún día sabrán cuales me inspiran a tener ideas tan locas.
0v0 Espero que no haya sido muy largo y tedioso.
Este capitulo tuvo muchas pistas que tendrán sentido pronto.
Nos leemos, saludos.
