Save my soul.
Hola. ¿Como están? Espero que bien, yo estoy... Seguro que quienes leen "un buen hermano mayor" ya saben que hay un anónimo acosándome con mensajes, diciendo que escribo del asco y que esta historia es un plagio de otra historia MafiaMatsu que esta publicada. Al principio pensé en dejar en descanso este fic mientras se calmaba esta persona. He estado eliminando mensajes a diario y es frustrante ya que me gustaría eliminar todos los anónimos pero también hay comentario bonitos de gente que no tiene cuenta. ¿Cuanto tiempo libre se tiene que cargar para mandar como 30 mensajes por día XD de verdad que pinche miedo!
Como sea, después de todo su odio me hice bolita como por cinco minutos y luego ya me valió madres. No voy a dejar de escribir mi historia, pero sinceramente es molesto.
Así que no se a quien se supone que le estoy copiando esto (porque no leo fics de Osomatsu así que no sé) Pero que buenas ideas que tengo XD.
Y pues para ese anónimo, a mi si me educaron y me enseñaron a no insultar a alguien sin conocerlo. Así que ten un lindo día y que dios te bendiga.
Cosa a parte. Muchas gracias a las personas que comentaron el capitulo anterior. ¿Ya les dije que les adoro? ¿No? XD
Muchas gracias: KamonKaze, Sushimatsu *kokoro* , ZombieCuak, NinjaSamuraiGirl , Reki Zen , hitomi79 , Seiiza , Renshi, AutorDesconocido, Karinio.
Tambien a: hinamori usumaki , Dark Amy-chan , LaV3nus6 , anonima (una buena) , Bloody Renan , yuli-sama, merry kirkland . xxXkmiXxx , vampire tree , PukaSaotome13 y JezhuStaxx.
Especialmente a: KuroEnCuatro (AtsuIchi es la Brotp (?) en este fic)
Capitulo algo largo, a ver si encuentran las pistas no tan obvias.
Espero que les guste.
Save my soul.
VII.- No hagas cosas buenas que parezcan malas...
Te costaba trabajo respirar, tu garganta y pecho dolían al estar tomando el aire frío por la boca. Vagamente escuchabas la voz de Atsushi detrás de ti y el fuerte maullido de un gato lastimado. Aunque la vista frente a ti era borrosa y oscura no te detuviste, tus piernas continuaban impulsándose una frente a la otra alejándote de manera apresura de aquel lugar. Alejándote de aquel parque, de aquel hombre muerto, dejando atrás a tu gato y alejándote de Atsushi. Pero, aun si te alejabas de todo corriendo como si tu vida dependiera de ello hasta quedarte sin aliento, aun después de dejar atrás las luces de la ciudad y adentrarte a una alejada carretera que llevaba a quien sabe donde, aun así no podías escapar de lo más importante.
Los recuerdos del pasado y de ti mismo.
Continuaste corriendo sin detenerte, aunque en algún punto todo empezó a hacerse una tortura, más de lo que ya era. Tropezaste un par de veces haciendo que ese hermoso traje blanco que Atsushi había hecho especialmente para ti se ensuciara de polvo, lodo y sangre.
Largos minutos que parecieron horas (o una hora completa tal vez) fue lo que necesitaste para caer exhausto al lado de la carretera, golpeando con fuerza tu cara contra el gastado habías sido muy atlético y después de esa larga carrera habías quedado agotado.
Levantaste un poco la cabeza viendo el pavimento a unos centímetros de tu cara, pequeñas gotas caían mojando el suelo antes seco. ¿Qué era eso? ¿Sudor? ¿Lagrimas? ¿Sangre? Tal vez un poco de todo. Una sonrisa se dibujo en tu rostro, estabas hecho un asco por fuera y por dentro. Ahora tus dos lados combinaban.
Aun recuperando el aliento lograste darte la vuelta sin levantarte. El suelo estaba frió a tus espaldas, tal vez yacer así te haría mal considerando que estabas sudando. Daba igual realmente.
Tu mirada se concentro en lo único que brillaba en el cielo; la luna. Esa noche en especifico parecía tener un brillo casi hipnótico, su luz plateada bañaba todo el camino, algo que no se podía apreciar desde la ciudad donde el brillo de el satélite natural era opacado por los letreros brillantes y la iluminación publica. Ahora que lo pensabas era la primera vez que estabas lejos de todo eso; Allí, en esa vieja carretera no podías escuchar el bullicio de la ciudad, no había nadie gritando o golpeando, ni los malditos autos haciendo ruido. Era un lugar tranquilo...
—Si un auto me matara justo ahora seria casi poético...-bromeaste. Una luz lejana llamo tu atención. Genial, de verdad había un auto viniendo justo a tiempo para matarte. Ya te daba igual, no tenias planeado levantarte de ese lugar. Tus ojos se cerraron unos segundos, si todo iba a terminar de verdad querías estar sumergido en el silencio, la tranquilidad y la oscuridad. Pero de pronto una imagen apareció súbitamente ante tus parpados cerrados, un hombre de ojos azules. Giraste rápidamente fuera de el camino. ¿por qué estabas pensando en Karamatsu justo en ese momento? ¿Y porque te habías salido de el camino? ¿Donde habían quedado esos deseos suicidas de hace unos segundos?
El auto se detuvo justo en frente de ti. Levantaste la mirada encontrándote con el informante castaño, sus ojos grises brillaban por los argentados rayos de la luna. Aun si estabas hecho un desastre Atsushi no te miro diferente, te regalo esa sonrisa encantadora de siempre.
—¿Quieres que nos escapemos? -pregunto abriendo la puerta para ti, Atsushi parecía haber preparado un plan incluso había llevado consigo a tu gato. Asentiste y con algo de dificultad te levantaste. Entraste al auto cerrando la puerta después, trataste de no hacer contacto visual con el castaño.
—¿A donde vamos?
—A lo desconocido. -bromeo.
[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]
El lugar a donde te llevo era en cierta forma desconocido. Al menos para ti que habías pasado prácticamente toda tu vida viviendo en ciudad. Era una posada antigua que contaba con aguas termales, la casera parecía feliz y algo extrañada de que en una misma semana tantos "hombres con trajes" se registraran. Por suerte había habitaciones disponibles, por una módica cantidad de dinero no hizo preguntas sobre tu estado deplorable.
Atsushi dijo algo sobre la habitación, pero no lograste entenderlo. Estabas esforzándote demasiado para no pensar en nada, lo irónico era que cuando uno trataba de no pensar en algo con más razón terminaba haciéndolo. Atsushi chasqueo los dedos frente a tu cara, parecía que siempre se daba cuenta de que estabas pensando demasiado.
—Deberías tomar un baño antes que nada. -dijo buscando dos batas en uno de los cajones de la habitación. —Iré contigo para asegurarme de que no mueras ahogado. Además es una buena oportunidad para verte desnudo~ -bromeo Atsushi.
—Esta bien.
Arrastraste los pies siguiendo a Atsushi hasta el baño, podías ver la imagen de el padre de Hanako por milésimas de segundos cada vez que cerrabas los ojos. ¿Podías vivir sin parpadear? ... lo dudabas.
El baño era enorme y al estilo tradicional, Sin mucho animo empezaste a quitarte la ropa. Era una lastima el estado e el que estaba ahora tu hermoso traje.
Atsushi tarareaba "Mr Pinstripe Suit" mientras se quitaba la ropa, te adelantaste a entrar, aun si la casera había dicho que había más huéspedes nadie estaba usando el baño y eso era raro. Era algo solitario, pero estabas acostumbrado a estar solo. Cuando estabas en el bando rojo Osomatsu no dejaba que compartieras el baño con nadie que no fuera él, de cualquier forma para ti no representaba un problema ya que tus compañeros seguro tratarían de apuñalarte por la espalda si te encontraban indefenso.
Abriste la llave y dejaste que el agua caliente recorriera tu cuerpo, tu mirada fija en el suelo viendo como el agua que caía de tu cabello era de un extraño tono café. El agua dejo de caer después de unos segundos, pudiste sentir los dedos de tu acompañante meterse entre tus cabellos húmedos frotando en pequeños círculos.
—Cierra los ojos. -te dijo cuando la espuma que estaba haciendo en tu cabello empezó a resbalar.
—No puedo. O mejor dicho no quiero... -respondiste lanzando una mirada al castaño por encima de tu hombro.
—¿Acaso quieres que te ponga un gorro de baño? Eres como un niño. -cerraste los ojos para impedir que te cayera espuma. Los masajes de los dedos de Atsushi eran un poco relajantes, en poco tiempo te encontraste dormitando mientras continuaba lavando tu cabello. Pero tu estado relajado no duro mucho antes de que tus ya pesadillas frecuentes empezaran a atormentarte, cuando la imagen de tu madre sin vida apareció en tus recuerdos te hizo despertar dando un pequeño salto, como un reflejo te habías aferrado con fuerza a lo primero que tus manos habían tocado; la muñeca de Atsushi.
—¿Una pesadilla? -asentiste.
—L-lo siento... -retiraste tu mano, el lugar donde habías apretado con fuerza tenia ahora una notable marca roja. —¿Qué pasara con el padre de Hanako...?
—Deje a alguien para que se encargue de el funeral. ¿Quieres ir? -negaste de inmediato. —Entonces nos quedamos aquí en lo desconocido. -parecía entretenido tallando su cuerpo, ni siquiera sabias en que momento se había sentado a un lado de ti—Te tallare la espalda.
—Bien... -te giraste dándole la espalda.
Era algo extraño que la presencia de todos te pusiera de nervios, pero eso no parecía aplicar con Atsushi. (Aunque si te ponía nervioso no tanto como con cualquier otro ser humano) Aun si él estaba tocándote estaba bien y no te ponías a temblar como gelatina. Te preguntabas ¿por qué?. Él era el único que no comentaba nada sobre tus cicatrices, ¿Que pensaría Karamatsu de ellas? Aun si habías podido sentir sus cicatrices no era lo mismo dos o tres que tu espalda llena de ella.
—¿Crees que a Karamatsu le resultaría asqueroso...? Mi cuerpo. -preguntaste encorvando la espalda un poco más, te abrazaste a haciéndote un poco más pequeño.
—¿Por qué la pregunta?
—No, por nada... ya no importa. -debías olvidarte de el tema, después de todo si tenias razón en tus sospechas eso te haría el medio hermano de Karamatsu. Entonces aun si no le parecías asqueroso...
—No lo creo, todos tenemos nuestras cicatrices. -dijo Atsushi con voz tranquila, intentaste creerle.
Después de el baño ambos fueron a dormir; no pudiste descansar en toda la noche, pero la compañía de Atsushi hacia todo un poco más llevadero.
A la mañana siguiente el castaño te informo que iba a regresar.
—Te traeré algo de ropa, confía en mi yo sé tu estilo. -te dio un guiño coqueto que te hizo dibujar una mueca rara, si, esa mueca rara que llamabas "sonrisa". —Además, tengo que informarle a tu padre que estas bien. No quiero que intente matarme con un bat por no cuidar de su bebé.
—¿Jyushimatsu lo sabe?
—Si, él esta de acuerdo en que necesitas un descanso. -te dio unas palmaditas en la cabeza antes de subir al auto. —Nos vemos, no te metas en problemas.
Te quedaste unos segundos viendo el auto de Atsushi alejarse, te preguntabas cuanto tiempo tardaría Karamatsu en enterarse que estabas en ese lugar. Cuando te giraste con la intensión de entrar chocaste contra alguien.
—Ugh, idiota ¿acaso no...? -te quedaste callado al ver esos ojos ambarinos que te lograbas reconocer, segundos después unos ojos carmesís aparecieron detrás del de ojos ámbar.
—Kami. y Aku.
—Ah, gusto en verte de nuevo pequeño. -Kami te regalo una sonrisa.
Así que eran ellos y sus hombres a los que la casera se refería.
[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]
Debes mantener cerca a tus amigo y aun más cerca a tus enemigos, no sabias si esto iba con Aku y Kami. Desde el primer encuentro que tuviste con este par pudiste darte cuenta que ellos dos eran muy extraños, no solo no te habían atacado cuando estabas en desventaja, sino que también al parecer ocultaban algunas cosas relacionadas a os Matsuno.
Encontrarlos en ese lugar parecía ser una señal para intentar averiguar un poco de esa información que al parecer el bando de Tougou tenia.
Soltaste un largo suspiro antes de ver al rededor, después de que la pareja te encontró Kami te arrastro hasta el salón para que los acompañaras a comer. Aun si no querías tu estomago te delato ¿Hace cuanto que no probabas bocado? Ya ni siquiera lo recordabas.
El área de comedor que tenían en ese lugar te recordaba un poco a como estaba en casa de Karamatsu, con grandes mesas de diez sillas dispersas por el salón, todos los hombres estaban en pequeños grupos dejando una mesa sola para Aku y Kami. A penas ellos entraron todos se levantaron y dejaron lo que estaban haciendo para saludarlos con un efusivo y respetuoso "Buenos días jefe". Aquello te hizo estar más consciente de que estabas rodeado de enemigos a donde quiera que tus ojos miraran había hombres que te ganaban en tamaño y fuerza. ¿Atsushi lo sabia? Tal vez a eso se refería con su "no te metas en problemas".
Kami soltó tu muñeca una vez que llegaron a la mesa reservada para los jefes, tomaste asiento dejándote caer en la silla que antes el hombre de ojos ámbar había acomodado para ti. Tanto Aku como Kami se sentaron del otro lado de la mesa contigo en el otro lado de el salón algunos hombres tenían una conversación animada, aun a distancia le lanzaron la pregunta a Aku, era algo sobre un asesino en especifico.
—Antes tu estabas en el bando rojo ¿no?. -El hombre de negro te lanzo una mirada divertida. —¿Puedes ser tan amable de decirnos la identidad de el asesino con mascara de kabuki? -inclinaste ligeramente el rostro hacia un lado.
—¿Les dio problemas? -preguntaste.
—Ja... ¿problemas?. Se la paso masacrando a mi gente por un tiempo, incluso solo ver a alguien con una mascara así los hacia temblar de miedo, pero supongo que fue peor para los hombres de tu nuevo jefe. Esos bastardos cayeron como moscas. -parecía divertido cuando dijo eso.
—Nunca hemos podido saber la identidad de ese hombre, el mejor asesino de Osomatsu. -comento Kami con tono tranquilo, parecía animado. —Todo lo que sabemos es que vestía entero de negro, excepto por tres cosas. Una era el collar de perro de color rojo en su cuello, una banda roja en el brazo izquierdo y por ultimo esa misteriosa mascara de kabuki. Creo que era un gato...Y atacaba usando katanas y cuchillos.
—Era como un jodido ninja. Nunca nadie lo vio usando una pistola...Tal vez no sabia usar armas de fuego. -llevo su mano sobre la mesa hasta la tuya dejando la navaja que te había quitado la primera vez que estuviste con ellos. —Ten mucho cuidado niño, no queremos que seas una victima de ese hombre kabuki. Eres muy importante para los jefes.
Dada la conversación por terminada Aku dio una señal y los empleado llegaron de inmediato para atenderlos, Aku le ordeno algo a uno de ellos y minutos después trajeron el desayuno dejando frente a ti un plato con arroz, algunos pequeños onigiris, rollos de huevo y salchichas en forma de pulpo, incluso tenían pequeñas caritas sonrientes dibujadas con salsa de tomate. ¿Era en serio? Odiabas que te trataran como un niño, por otra parte el arroz y los complementos estaban formando a un gato... tenias sentimientos encontrados.
—¿No vas a comerlo? -dijo Aku dándole un trago a su taza de café negro. —¿Has estado comiendo bien? Estas más delgado de lo que recuerdo. Si no te alimentas bien no crecerás niño.
—No soy un niño. -dijiste frunciendo ligeramente el ceño.
—Tienes como 15 años, aun eres un mocoso. -replico Aku.
—Tengo 17.
—¿Estas seguro?
—¿Estas insinuando que no sé mi propia edad? -cuestionaste lanzando una mirada al hombre vestido con una bata negra. Aku sonrió mostrando sus colmillos "pues si..." Interrumpió lo que iba a decir cuando de manera disimulada Kami le dio un golpe con el codo. Fue solo un segundo, pero pudiste notarlo porque estabas atento a los dos. Kami pareció negar ligeramente y Aku rodó los ojos dando el tema por terminado. ¿Estaban ocultando algo?
Después de unos minutos dejo de importarte si lo que tenias frente a ti era un desayuno para niños, empezaste a comer despacio escuchando como dubitativo Aku iniciaba otra conversación.
—Escuche que... al parecer eres de verdad un Matsuno. O ese rumor se esta corriendo desde hace unos días. -dejaste la comida de lado, de pronto ya no tenias apetito. ¿Como era que se habían enterado hace días y tu acababas de hacerlo la noche anterior?
—Al parecer... soy algo de Karamatsu. -respondiste encogiéndote de hombros.
—Oh, no me digas que te habías acostado con tu hermano. -Aku dijo en tono burlón. —¿Es tu hermano de verdad?
—¿Encontraste algo en Funland? -tras la pregunta de Kami, los ojos escarlata de Aku volvieron a estar sobre ti. La manera en la que Kami había preguntado te hacia creer que estaba tratando de hacer que Aku se olvidara de el tema.
—Encontré la casa de los espejos. Y unos vídeos... pero Karamatsu se los llevo.
—¿Lograste ver alguno? -pregunto curioso Aku.
—Solo unos segundos de el vídeo que estaba en la vídeo cámara. -Tras tu respuesta Kami le lanzo una mirada a Aku y este simplemente asintió.
—Oh, ese...Ya veo.
—¿Acaso sabes lo que contienen los vídeos? -preguntaste intrigado.
—Desde luego. Yo fui quien los puso allí en primer lugar. -respondió mientras encendía un cigarrillo.
—Aku le gustan los juegos de buscar el tesoro. -comento Kami con una gran sonrisa, el mayor gruño refunfuñando que no le gustaban.
—¿Puedes decirme lo que había en los otro vídeos? -susurraste.
—Podría hacerlo, pero son de esas cosas que nunca creerías a menos que las vieras tu mismo. Aunque claro, seguramente Karamatsu ya las destruyo, las que encontró muestran el peor lado de los Matsuno. -Aku recargo sus codos en la mesa y se inclino ligeramente hacia el frente sus ojos escarlata sobre el violeta que eran tus ojos. —Tengo curiosidad... ¿Karamatsu muestra interés sentimental en ti aun sabiendo que son familia? -te quedaste callado. —Vamos, no hay de que avergonzarte, es algo que tienes en las venas. Los Matsuno son conocidos por darse mucho amor.
—¿Qué?. -ahora que lo pensabas, recordaste con lo que Aku había acusado a Karamatsu en su primer encuentro. ¿Entonces era cierto lo de Choromatsu?
—No te preocupes, también tiene otras cualidades como... ser infieles y cuidar hijos ajenos. ¿Tu cuidarías de tres bastardos que no tienen conexión sanguínea contigo, solo para que a tu pareja no le juzguen de fácil? Deberías preguntarle a tu padre... -esta vez no hubo nada de disimulado en el golpe que Kami le dio a Aku, el de blanco no dijo ni media palabra, pero la mirada severa que le lanzo parecía ser suficiente. — Ah, cierto. Error mio.
Antes de que pudieras pensar en que decir un chico entro al salón, tembloroso se cubría parte de el rostro, su mano tenia machones rojos, estaba sangrando. El chico se detuvo en frente de Aku manteniendo una distancia considerable.
—Señor Aku, el Jefe T-Tougou esta aquí. -el pobre parecía tener pánico de solo pronunciar aquel nombre. Te levantaste de tu asiento dando un golpe en la mesa, Aku había apagado el cigarrillo, llamo a otro de sus hombres.
—Acompáñalo para que lo revisen. -ordeno poniéndose frente a ti, impidiéndote el paso hacia el camino por donde el chico mal herido había llegado. —Kami, llévate al chico de aquí. -el de blanco asintió y te tomo de el brazo pero te soltaste.
—¿Qué? No voy a esconderme, no le tengo miedo a ese tipo. -Aku se giro hacia ti.
—Puede deberías, más ahora que estas rodeado de gente que harían todo por él. Lo que te paso antes, cualquier cosa que Osomatsu te haya hecho, Tougou puede hacerlo aun peor para ti. Él es el origen de la mente retorcida de Osomatsu. -el tono de voz serio de Aku te hizo retroceder ante sus palabras, Osomatsu era lo peor que conocías ¿Como seria alguien peor que él? . Kami te saco de el lugar por una puerta trasera. Comenzaron a caminar, al principio algo rápido y ya alejados recudieron el ritmo un poco.
Kami parecía preocupado podías notarlo en su expresión que luchaba por permanecer calmada, pero se giraba cada cierto tiempo como di fuese capaz de ver aun lo que pasaba con Aku. ¿Si quería estar con él porque no se negó a llevarte? Habia una pegunta que estaba dando vueltas en tu cabeza (De hecho eran demasiadas, pero esta destacaba un poco más que las otras por el momento)
—¿Por qué están protegiéndome? -Kami se giro para verte.
—Bueno, supongo que es porque no recuerdas un poco a nosotros. -comenzó a caminar de nuevo muy despacio, caminaste junto a él. —Desorientado, sin un propósito real, viviendo en este mundo desde temprana edad...Solo siendo un "perro" para los altos mandos.
Era curioso que tus "enemigos" se preocuparan por ti.
—A pesar de lo que puedas pensar, Aku es una buena persona. Si le tienes miedo a primera vista es normal, yo también le tuve miedo por mucho tiempo cuando nos conocimos.
—¿Como se conocieron? -preguntaste con curiosidad, ellos parecían saber mucho sobre ti y tu solamente sabias su nombre. Estabas un poco curioso.
—Es una larga historia. -se puso las manos en las mejillas. —Nosotros estuvimos en el mismo orfanato, al principio él me daba mucho miedo porque tenia cara de querer matarme. Pero cuando los niños se burlaban de mi por mis orejas él llegaba y los golpeaba, luego me golpeaba por ser tan llorón. El es un par de años menor que yo ¡y aun así era tan rudo! Nos hicimos amigos, pero de pronto él simplemente se alejo de nuevo. Me entere de que Aku se había metido con gente peligrosa y estaba trabajando para una mujer... -estuvo jugando un momento con sus dedos de manera ansiosa antes de seguir. —Cuando tenia más o menos tu edad, un grupo de chicos me...Ellos hicieron lo que se les vino en gana con mi cuerpo, mi mente no estaba allí así que no sé que fue. Emm, termine en el hospital después de eso, Aku se disculpo conmigo, pero yo no entendía por qué.
.
Dejo de caminar y se sentó bajo la sombra de un árbol, dio unas palmaditas a su lado para que te sentaras con él. Te sentaste abrazando tus rodillas.
—Al parecer esos hombres eran trabajadores de la misma mujer para la que Aku trabajaba y cuando él fue a pedirle que los castigara ella dijo "No puedo controlar a todos mis perros, lo siento". Él se enojo mucho, así que hizo justicia por si mismo y los mato a todos. Todo lo que supe fue que un día llego a verme y me dijo que la había cagado y me pidió que me escapara con él. La policía lo atrapo, pensé que iría a prisión pero el señor Tougou lo ayudo. A cambio Aku lo ayudo a... secuestrar a Osomatsu y Choromatsu.
—¿Qué? -lo miraste sorprendido, lo pensaste un poco antes de darte cuenta. —La mujer para la que Aku trabajaba era Matsuno Matsuyo. -Kami asintió.
—Por eso te dijo hace un rato que él mismo había puesto esas cintas, supongo que el ayudarte es como un modo de expiación...Para justificar que no ayudara a esos niños. Yo sé que el se arrepiente de lo que paso, muchas noches incluso no puede dormir. Te digo que en el fondo es una buena persona.
—¿Por qué están de el lado equivocado? -preguntaste, de verdad necesitabas saber porque ellos que parecían ser mejores personas que tus antiguos compañeros estaban de el peor lado.
—Él mismo te lo dijo ¿no?. No existen bandos equivocados, cada uno cree en algo. Y Aku esta aquí porque se la debe a Tougou y yo estoy aquí porque seguiré a Aku a donde vaya, hasta que ya no me necesite.
Tenia un poco de sentido, al menos para ti que seguías como un perro fiel a tu amo. Aun si este era el más cruel y sanguinario de todos. La familia Matsuno parecía estar llena de secretos, no solo eso, al parecer sus seguidores también estaban envueltos en esa red de enigmas y todo parecía apuntar a Tougou. ¿Era acaso ese hombre la causa de la situación actual? ¿Que tenias tú que ver en todo eso?
Con esa nueva información en la cabeza seguiste a Kami de regreso, realmente no estabas prestando atención a tu alrededor hasta que sentiste una mano tomarte fuerte por el brazo. Kami te había detenido de pronto. Su mirada ambarina mostraba sorpresa y un atisbo de miedo. Dirigiste la mirada hacia donde este veía. Frente a ti un hombre maduro vestido con un traje a cuadros te miraba fijamente. Era un par de cabezas más alto que tu y cuando se acerco te hizo sentirte pequeñito. Te encogiste de hombros, parecía tener una aura que gritaba "peligroso" aun más fuerte que la de Osomatsu. El hombre te sonrió de manera amable y te dio unas palmaditas en la cabeza.
—Uno tiene que cuidar de sus mascotas. -dijo, le estaba hablando a Aku que estaba a sus espaldas. —Iré a visitar a mi cachorro, estoy seguro que temblara de la emoción por ver de nuevo a su amo. -busco entre sus bolsillos, y se agacho un poco tomando tu mano. No habías notado que estabas temblando hasta ese momento, el hombre parecía divertido. Dejo algo en tu palma y luego cerrando tus dedos para que tomaras el objeto se levanto. —Nos encontraremos luego.
Y dicho esto se fue abordando un blindado auto extranjero. Aun tembloroso abriste el puño para ver el objeto, era una moneda de un casino en especifico. Conocías ese casino, estaba en el territorio de Osomatsu. Así que él era el "cachorro" al que ese hombre iba a visitar, entonces ese hombre era Tougou. Si estabas temblando solo con su presencia no podías ni imaginarte por lo que pasaría Osomatsu.
Tenias que tener cuidado con ese hombre.
[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]
Atsushi llego apresurado minutos después de que Tougou se había ido, Kami aun te acariciaba la espalda para cuando el castaño se planto frente a ti.
—¿Que paso? -pregunto Atsushi.
—Tuvo su primer encuentro con Tougou. -respondió Aku dándole una fumada a su cigarrillo. No sabias si eso contaba como "primer encuentro", pero en cierto modo tenia razón. Perlo lo que te tenia descolocado era que de alguna forma sentías que ya lo habías visto antes. (y no te referías al video)
—¿Estas bien? -Atsushi se agacho un poco para poder verte directamente a los ojos. Asentiste, estabas bien, ni siquiera te había tocado. Ahora te preguntabas ¿como una persona puede dar tanto miedo sin hacer nada? Debía ser que las historias sobre ese hombre te estaban sugestionando. —Vamos, te he traído algunas cosas. -Atsushi te ayudo a levantarte de la silla donde minutos antes Kami te había dejado, al pasar al lado de Aku este le hablo.
—Lo cuidamos bien, capo. -Dijo en tono burlón. —Capo de tutti capi.
—Vale... -te pareció algo extraño pero no comentaste nada y fuiste con Atsushi. Según tenias entendido Aku no gustaba de seguir (o tenerle respeto) a alguien que había ganado lo que tenia por herencia, entonces ¿por qué se refería así a Atsushi? Quizás se debía a que al estar en ese país empezó de cero y ahora prácticamente controlaba toda la información.
Atsushi te había llevado ropa para unos días y una nota de Jyushimatsu que decía
"Diviértete en tus vacaciones. Esperamos que hagas muchos nuevos amigos
No te duermas tarde y come todas tus verduras.
Con cariño mami y papi"
Por alguna razón eso te hizo sonreír, una sonrisa que desapareció a penas viste que Atsushi te veía fijamente. No parecía tener buenas noticias, y cuando te contó que tanto Karamatsu como Todomatsu no estaban muy contentos de que estuvieran juntos en un lugar alejado parecía que ya imaginabas que iba a decirte. Después de todo uno no reserva una habitación extra si no va a tener un invitado. Así que no fue sorpresa cuando un cuchillo paso peligrosamente cerca de tu cuello y te encontraste con el chico de cabellera rosa.
A pesar de estar en la misma "casa" no te encontraste mucho con el par, o quizás era porqué no salias mucho de tu habitación a no ser que fueses a tomar un baño o para jugar con tu gato. Habían pasado casi dos días cuando al estar en los termales alguien entro para hacerte compañía.
—Hello, little Ichimatsu.
—¡Waa! -te levantaste de la impresión, el mafioso acomodaba la toalla en su cintura, eso te hacia recordar que tu no...te hundiste de nuevo dentro de el agua. —¿Q-qué estas haciendo aquí?
—Bueno, te fuiste sin avisar y estaba preocupado. Además nunca esta de sobra un descanso. -te respondió con una gran sonrisa, desviaste la mirada cuando se acerco. ¿Eran en serio? El maldito lugar era tan grande como para no darse cuenta de la presencia del otro y aun así fue y se sentó cerca de ti.
Trataste de alejarte un poco, evitando ser tan obvio pero habías quedado atrapado entre el concreto y el cuerpo de el mafioso. Te hundiste un poco más evitando tener contacto visual con Karamatsu. Cuando te fue imposible mantenerte más tiempo hundido sacaste un poco el cuerpo, el agua te tapaba hasta los hombros. Sentiste como un hormigueo cuando uno de los largos dedos del mafioso recorrió desde tu nuca hasta tu espalda.
—¡¿Que haces?!
—Estoy tocándote. -hizo un ademan de volver a tocarte pero retrocediste. —Creo que estas más delgado de lo que recordaba. Normalmente dejas de comer cuando tienes demasiadas cosas en la cabeza. -aprovecho que ahora tu espalda estaba contra el concreto y te atrapo poniendo sus manos a cada lado de tu cabeza. —¿Paso algo?
—Yo...tal vez yo... -su mirada te ponía nervioso, no sabias hacia donde mirar. Ah, definitivamente no hacia abajo... aunque te sentías tentado. —Tal vez yo sea tu hermano. -susurraste sintiéndote avergonzado de sí haber visto hacia abajo.
—¿Y eso que? -pregunto Karamatsu, eso te hizo verlo directo a los ojos. ¿Como que "y eso que"? —¿Algún problema?
—¿Estas loco? ¡Tú eres el del maldito problema aquí! -Karamatsu enarco una ceja antes de reducir la distancia entre sus rostros. —Estoy diciendo que posiblemente tenemos lazos sanguíneo y tu...
—Tomare responsabilidad de esto.
—¿De qu...? -tus labios fueron callados por los de Karamatsu, rompiste el contacto de inmediato, pero la boca ajena te busco de nuevo esta vez tomando tu rostro con una mano para evitar que te alejaras. Suave, lento, mojado, apretando los parpados con fuerza lo único que tenias era las sensaciones que te provocaba Karamatsu.
—Hey este es un baño publico. -se quejo alguien en la puerta, era el chico de cabellera rosa. Empujaste un poco a Karamatsu. Aprovechaste que había quitado una de sus manos de la pared y escapaste rápidamente. Atsushi que acompañaba a Todomatsu cubrió tu cuerpo y en especial tu espalda de la vista de Karamatsu.
Con la bata puesta saliste a toda prisa a tu habitación, algunos de los hombres de Aku que ya se habían acostumbrado a ti te saludaban al pasar. Pero se quedaron callados de inmediato justo cuando sentías a alguien ir detrás de ti A pesar de que cerraste la puerta lo más rápido que pudiste no fue suficiente para impedir que Karamatsu la detuviera y entrara cerrando tras de él. De nuevo te atrapo entre la pared y su cuerpo. ¿Cual era su manía por ir haciéndote kabe-don a donde quiera que fueras?
Tu cabello aun estaba escurriendo cuando Karamatsu hundió sus dedos en el, sus labios nuevamente se posaron sobre los tuyos pero esta vez fue solo un suave toque superficial. Intentaste apartarlo, pero era como si de pronto no tuvieras fuerzas. Los suaves besos de Karamatsu recorrieron tu quijada y se detuvo susurrando en tu oído.
—Es enfermo ¿no? Que aun después de saberlo siga intentando hacer esto contigo...for i can't help falling in love with you. -tus dedos que antes habían estado tratando de alejarlo ahora se aferraban con fuerza a la bata de el mayor. Podías sentir tu cara caliente, seguro en ese momento estabas sonrojado hasta las orejas. ¿Que se supone que debías contestar a eso? Tu vida era una eterna duda en la que no sabias que carajos hacer. Karamatsu acerco su cuerpo hacia el tuyo, su pierna se posiciono ligeramente entre las tuyas. Sus manos lentamente bajaron hasta tu cintura.
Ya que no lo alejaste los labios de Karamatsu se posaron suaves en tu cuello, haciendo presión y recorriendo lentamente. Podías sentir como una sutil succión y como la caliente lengua recorría aquellos lugares bajando por tu cuello hasta tu clavícula. contuviste un suspiro largo, tus piernas temblaban como si no fuesen a ser capaces de sostenerte. Las manos inquietas de Karamatsu recorrieron lento bajando hasta tus glúteos, delineando con sus dedos antes de hacer presión empujando su cadera hacia la tuya.
—¡Ngh...! -tu cuerpo se tenso al recibir una mordida por parte de el mafioso, reaccionaste al fin para empujarlo. Podías sentir como tu cuerpo tiritaba ligeramente, pero esta vez era diferente, no estabas temblando de miedo. Karamatsu retrocedió al verte así.
—Lo siento. -se disculpo en un susurro caminando hacia la puerta, tenias que decir algo. Estaba mal interpretando tu reacción, esta era la primera vez que no querías que se alejara. Pero tu voz salia solo en susurro que decían "no". Karamatsu se mordió ligeramente el labio antes de salir de la habitación.
Caíste de rodillas a penas quedaste solo en la habitación. ¿Que era aquello? Nunca antes habías sentido eso, pero al parecer te habías equivocado en algo. Allí debajo de tu bata estaba la prueba física de que después de todo aun tenias algo de libido.
[}-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]
Después de que tu cuerpo volvió "a la normalidad" te vestiste con unos jeans negros y una camiseta blanca, no te olvidaste de tu (ahora favorita) chaqueta violeta con capucha y saliste a caminar para despejar un poco tu cabeza.
La reacción de Karamatsu fue una total afirmación, no había duda de que compartían un lazo sanguíneo, pero al mafioso parecía no importarle y aun así decía estar enamorado de ti. Antes si fuese algo simplemente físico quizás podías haberlo dejado que hiciera lo que se le viniera en gana, pero ahora que ya no eras usado como un objeto y necesitabas estar comprometido sentimentalmente para superar todos esos miedos que le tenias a que tu cuerpo fuese expuesto a las manos de otra persona. Preferías no dejarlo avanzar que pensar que Karamatsu podría encontrar repulsivo ese cuerpo lleno de cicatrices, ese cuerpo que ya había sido ultrajado por tantas personas que podría considerarse peor y mas asqueroso que la basura.
Sinceramente le tenias más miedo a su rechazo que al acto en si.
Mientras estabas caminando sin rumbo fijo por los alrededores de la posada alguien igualo tu paso y camino a tu lado.
—Hola. -Kami te saludo. —Creo que tienes un poco de cuello en tu marca. -bromeo señalando tu cuello, arrugaste un poco las cejas. Karamatsu había dejado algunas marcas antes, era como si con ella quisiera que todo el mundo supiera que eras suyo. La próxima vez que intentara algo ibas a morderlo.
—Karamatsu esta aquí.
—Lo sé, se encontró con Aku hace unas horas y casi parecía que alguien iba a terminaría herido. Por suerte tu novio se comporto. -gruñiste un "él no es mi novio" pero Kami no te escucho y continuo hablando. —Ese chico siempre le esta buscando problemas a Aku.
Sonaba como si Karamatsu fuese un inmaduro. Tal vez lo era, solo conocías una parte de él después de todo.
Mientras estaban caminando un hombre salio de un arbusto, tenia una pistola en mano y un pañuelo cubriendo parte de su cara.
—¡Alto!. -les grito, su voz te resultaba conocida. —¡Dame todo lo que tienes! -ordeno. Kami negó de inmediato. Tu tampoco traías nada encima, de hecho nunca tenias dinero. Tus jefe siempre compraban todo para ti.
—Tengo el corazón roto. -bromeo Kami, el hombre le apunto con el arma.
—¡N-no estoy bromeando!
—No tengo nada. -respondiste encogiéndote de hombros. Alguien debería decirle al hombre que te habías dado cuenta que su arma no era real? Tal vez Kami lo había hecho antes y por esa razón se burlaba.
—Dame tus pantalones. -lo fulminaste con la mirada. ¿Era en serio?-
—Creo que quiere robar tu virginidad. -bromeo Kami.
—Llega 10 años tarde. -bufaste antes de escuchar el sonido nervioso que hacia el supuesto ladrón era algo como un "shee". Te acercaste a él y este retrocedió. Esquivaste el arma falsa cuando te la arrojo y lo tomaste de el brazo pateando sus piernas lo hiciste caer, fue fácil doblegarlo contra el suelo. —Iyami.
—¡Shee! Suéltame en este momento salvaje, ¡estas cosas no pasan en Francia! -se estaba haciendo el valiente hasta que levantaste el puño. —¡Lo siento, lo siento por favor perdóname!
—¡¿Que demonios estas haciendo aquí?! -cuestionaste, vagamente escuchaste a Kami preguntando si era amigo tuyo. —Pff, claro que no. Es un soplón, siempre que esta cerca de un jefe hay muchos problemas.
—Le juro que no le he dicho nada a Karamatsu-sama... -se cubrió la boca como si hubiera hablado de más. lo tomaste por el cuello de la camisa. —¡Shee! No le dije nada, aun no le decía nada. Era sobre cierta sexo servidora, pero creo que teniéndote aquí la información te sirve más que a él. -sonrió mostrando sus grandes dientes y froto sus manos. —Tal vez podría decírtelo por una módica cantidad.
No pudiste evitar gruñir. Si se trataba de Ichiko hacia que te pusieras sobreprotector.
—¿Necesitas mi cuchillo? -Kami te ofreció su cuchillo aitor oso negro. Lo tomaste y lo clavaste con fuerza cerca de el rostro de Iyami.
—¡Lo siento, lo siento te lo diré!.
—Me adelantare. -Kami les dejo solos, al menos respetaba tu privacidad. (si es que tenias algo de eso).
—¿Y bien?
—Bueno, yo estaba paseando por allí. Tenia un trabajo cerca de el lugar donde trabaja tu... ya sabes que no me gusta meterme en asuntos ajenos. Desde hace unos meses una extraña chica vestida de chico iba a visitarla al trabajo. Preguntando y ya sabes que no soy para nada chismoso, me entere por casualidad que esa chica es una americana que viene de escolta de una chica importante. Una chica a la cual le interesas, creo que esa americana esta usando a tu linda puta para llegar a ti.
—Mm... -lo golpeaste en el rostro. —Vaya que tienes huevos para llamarla así delante mio.
—Lo siento, lo siento por favor perdóneme no volverá a pasar.
—Largo, si Karamatsu se entera de esto tu seras el primero al que buscare. -gruñiste soltándolo, de inmediato el hombre huyo en dirección contraria a la posada.
Guardaste el cuchillo para regresar lo a Kami y regresaste, ignorando que alguien más hablaría con Iyami esa tarde.
Cuando regresaste de tus "vacaciones" lo primero que hizo Jyushimatsu fue revisar que estuvieras bien. Se quedo como piedra al ver las marcas de chupetones en tu cuello, pero no te dijo nada. Con una gran sonrisa se volteo hacia el jefe de ojos azules.
—Karamatsu-niisan ¿podemos hablar?
—Claro. -te pareció que Karamatsu se ponía nervioso ¿Era acaso que Jyushimatsu podía ser tan temible como para que Karamatsu fuese precavido?
Una vez que salieron de tu vista te despediste rápidamente de Homura antes de salir. Pero aunque querías salir sin llamar la atención alguien de detuvo. Se trataba de el chico de cabello rosa que te miraba con una mueca de fastidio.
—¿De nuevo vas a salir? ¿Acaso no te cansas de dar problemas? -pregunto. —¿Le pediste permiso a Karamatsu?
—No, yo no soy de esos lamebolas que se la pasan detrás de él. Como tu. -Todomatsu frunció el ceño.
—Estas buscando que te de una paliza. -amenazo, pero te burlaste. Por esa razón te tomo desprevenido un puñetazo que se impacto en tu quijada. Joder, si que golpeaba duro. La sonrisa burlona de Todomatsu duro a penas segundos ya que le regresaste el golpe con la misma fuerza. Después de eso él se lanzo contra ti, desde luego no te quedaste atrás regresando cada golpe que te daba.
Desde el principio hubo roses entre los dos, era cuestión de tiempo para que terminaran en una pelea.
—¿No va a separarlos? -pregunto uno de los chicos a Atsushi.
—No voy a interferir en su pelea de gatas... Bueno una gata y un perro.
Sin embargo los que si interfirieron fueron tus compañeros, se necesitaron cinco de ellos para lograr que te alejaras de Todomatsu. Cuando te soltaron no esperaste ni un segundo antes de irte a donde tenias planeado ir antes de que Totty te interrumpiera. Tu cara dolía, no pensaste que el pelirosa tendría tanta fuerza.
Cuando llegaste al lugar pediste te dejaran hablar con Ichiko. Iyayo una mujer de larga cabellera rubia te lanzo una mirada severa, ella era la dueña d el lugar y no parecía estar contenta de que fueras. Aun así no hizo nada para impedir que fueras con Ichiko, apenas te vio la morena te tomo por la muñeca y te llevo a una habitación vacía.
—Ichimatsu. ¿Paso algo?
¿Que si pasaba algo? Prácticamente te habías enterado que tenias un medio hermano, peor aun que sentías algo confuso por ese medio hermano. Además también estaba lo que te había dicho Iyami sobre la chica americana.
—Tengo algo que decirte. -Ichiko se quedo callada escuchando cada cosa que le decías. Le hablaste de que habías recordado la muerte de tu madre, que no sabias por que razón la habías olvidado pero que ahora estabas empezando a recordar cosas sobre tu pasado. Ella parecía incomoda con ese tema. También le contaste todo lo que Iyami te había dicho, al principio parecía incrédula pero cuando mencionaste a la chica que supuestamente iba a visitarla las mejillas se le tiñeron de rojo.
—¿Entonces es verdad?
—Iba a decírtelo, pero... no sabia como te lo ibas a tomar. -se encogió de hombros antes de acomodar un mecho de su cabello detrás de su oreja. —Se llama Karako. Es un poco rara, pero es una buena persona.
—¿Y lo que dijo Iyami?
—Sabes que Iyami es un mentiroso. -respondió arrugando las cejas. —Además, nunca le he mencionado tu nombre a Karako, dudo que sepa que algo sobre ti. -dudo un poco en seguir hablando pero al final con un tono tranquilo pero que demostraba felicidad te dijo. —Karako me pidió que me casara con ella. ¿Puedes creerlo? Ella quiere que nos vayamos juntas a Estados Unidos. ¿Que piensas? ¿Vendrías con nosotras?
—¿De verdad? -negaste con fuerza. —No, gracias. Pero no deberías confiarte tanto, antes de que hagas algo dame su nombre completo. Tengo a alguien que puede decirme si esa chica es quien dice ser.
—Esta bien. -asintió escribiendo el nombre de la chica en un papel. —También, si averiguo algo de su jefa yo te lo informare.
—Gracias. -tomaste el papel y lo guardaste en tu bolsillo. —Tengo que irme, vendré a verte pronto.
—Cuidado al salir, Osomatsu esta aquí. -solo escuchar ese nombre hizo que te tensaras, tardaste un poco más esperando hasta que Ichiko te informo que el mafioso se había ido. Entonces regresaste a donde Karamatsu.
[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]
Cuando llegaste de inmediato uno de los que vigilaban la entrada te informo que Karamatsu te estaba buscando. Fuiste hacia su oficina, ahora que lo pensabas mejor seria la primera vez que estarías en ese lugar. Cuando llegaste el de cabellera rosa iba saliendo, te lanzo una mirada burlona. ¿Acaso te había delatado? Al entrar pudiste darte cuenta de inmediato que Karamatsu estaba de malas. Más silencioso y sombrío de lo usual se acerco, nervioso empezaste a replicar antes de que dijera algo.
—Escucha si, me metí en una pelea... Pero fue él quien empe...
—¿A que demonios estas jugando? -te interrumpió, no acababas de entender su pregunta cuando te lanzo una carpeta con algunas fotos. En las imágenes se podía ver a ti entrando a ese club nocturno con diferente ropa, de aquellas veces que fuiste a visitar a Ichiko. Además, había unas que parecían recién tomadas ya que en ellas tenias la ropa que llevabas en ese momento. Te llamo la atención ver que en una aparecía Osomatsu. —¿Te estas viendo con Osomatsu?
—¿Qué? ¡No!. Fue una casualidad.
—Ah ya veo. Eso explica lo de Osomatsu pero... entonces como explicas lo de tu fobia a las mujeres. Resulta que cuando yo intento algo te da miedo pero tu puedes ir por allí acostándote con esa puta. -apretaste los puños ¿te estaba reclamando el tipo que se acostaba con todo lo que se movía?
—No tengo porque darte explicaciones.
—Resulta que si tienes que hacerlo, porqué ahora eres mio. ¿Por qué tengo que ser el único de tus amos al que no le das el servicio completo? ¿O es acaso por el dinero? Porque tu eres igual que esa ¿no? Siempre y cuando tenga dinero esta bien para ti. -te quedaste de piedra. ¿Que estaba diciendo?
Era como si alguien lo hubiera envenenado contra ti. No habías hecho nada malo y sin embargo no sabias como quedaste quieto cuando los besos rudos de el mafioso invadieron tu boca, incluso aunque lo mordiste para que se alejara no funciono. Siempre habías tenido la gentileza de sus manos, pero ahora que te quitaban la ropa con fuerza te eran desconocidas.
Tu cuerpo empezó a temblar, esta vez si era por el pavor, sus besos rudos no te hacían sentir esa agradable sensacion de cosquillas como habían hecho antes. Sus manos no te provocaban calor, era como si tu cuerpo se fuese enfriando. Como si te sumergiesen en un lago frío que lastimaba tu piel. No te lastimo, no realmente, el dolor que sentías en ese momento no era físico, era como si te apretaran con fuerza el pecho, un nudo se formaba en tu garganta y este era tan grande que no te dejaba respirar.
Antes de que tu pantalon cayera tu vista empezó a tornarse borrosa, pudiste deshacer el nudo en tu garganta y un gemido lastimero salio. Karamatsu de detuvo
—...mana. -susurraste entre sollozos. ¿En que momento habías empezado a llorar de terror puro? La expresión dolida de Karamatsu era algo difícil de describir. Moviste la boca tratando de hablar pero nada salia, lo intentaste con más fuerza. Tus ojos fijos en esos ojos azules llenos de culpabilidad y aun no sabia lo que estabas tratando de decirle. —Ella es mi hermana...ella es mi hermana. -te cubriste el rostro tratando de detener las lagrimas, pero estas no paraban.
Tu espalda se deslizo por la pared y te hiciste un ovillo en el suelo mientras continuabas sollozando. ¿Por qué estabas así si Karamatsu no te había hecho nada? Esto era porqué, pensaste que él era diferente y con sus acciones te había recordado un infierno que estabas luchando por superar.
—Ichimatsu, lo siento... Yo no sabia que... de verdad lo lamento. -trato de abrazarte pero escapaste de él, retrocediendo hasta que tu espalda quedo entre las esquinas de la habitación.
—No me toques. -dijiste dolido. —Eres igual que Osomatsu.
Si antes su expresión parecía dolida ahora se veía devastado. Se disculpo un par de veces más, era como si no encontrara las palabras para expresar lo arrepentido que estaba. Pero en ese momento estabas decepcionado de él así que igualmente no ibas a creerle.
—No quiero estar cerca de ahora... me equivoque contigo.-estabas decepcionado.
—Lamento haberte decepcionado. -respondió. —Pero no pudo dejar que te vayas... Tougou, es un hombre muy peligro y esta cerca. No puedo dejar que estés en peligro. Ve con tu... hermana, tomate unos días y si en una semana de verdad no quieres volver a verme...Te dejare libre.
El mafioso se disculpo una vez más antes de que pudieras ponerte de pie, saliste de la oficina sin atreverte ni querer mirarlo. Esta vez por suerte no te encontraste con ninguno de tus compañeros mientra salias.
Era temprano en la mañana cuando tu hermana llego cansada a su departamento, al verte allí fuera de su puerta corrió hacia ti. No necesitaste decir nada, solo le basto con poner sus ojos iguales a los tuyos sobre tu mira y ella pareció entenderlo todo. ¿Telepatía de gemelos sin ser gemelos?
—Te preparare chocolate caliente. -dijo dándote un pequeño abrazo antes de abrir la puerta. la seguiste dentro.
Si tan solo ese chocolate caliente pudiera borrar tus memorias como se te había olvidado toda tu infancia. Pero pensando en Karamatsu, se veía realmente arrepentido y ahora que no estabas tan conmocionado te dabas cuenta que quisiste perdonarlo de inmediato. ¿Estaba mal? Quizá había algo malo en tu cabeza, quizás estabas tan jodido que estaba bien.
¿Que ibas a hacer ahora?
#Drama telenovelero XD
#Tougou apareció.
#Pelea de una gata y un perro.
#¡Shee!
Espero que les guste. Nos leemos pronto.
