Hola. ¿Qué tal les va?
Espero que bien.
Por fin estoy de regreso con esta sensual historia.
Quiero agradecer por sus comentarios. :Sushimatsu, hitomi79 , Hollow801, Sheren Bhm , LaV3nus6 , xxaph-mexicoxx , Izumi-nyu-FTW ,Chiaky , Karinio , CipherDie, Dark Amy-chan.
Muchas gracias por sus lindos comentarios.
Este es el capitulo más largo que he escrito, ya saben que no suelo escribir mucho XD pero este tenia que ser justo asi *-*
Espero que les guste y les divierta tanto como yo me divertí escribiéndolo.
De antemano perdón si el autocorrector me jodió algo.
Disfruten su lectura~
Save my Soul.
X.-Primera advertencia.
Tus labios temblaban ligeramente, no era sólo eso lo que temblaba de miedo. Tus delgadas piernas se sentían más frágiles que nunca, tu aterrada mirada sólo podía ver al hombre que con una sonrisa amenazaba con cortarte en pedazos.
¿Qué demonios debías hacer? Las posibilidades de escape eran nulas, no sólo porqué Tougou te había sujetado con fuerza, sino porqué, aunque lograrás soltarte de su agarre tus piernas no querían responder.
Contuviste la respiración cuando el mayor se acercó, tus labios temblaron ligeramente cuando sentiste el frió metal de su navaja contra tu boca. Su nariz recorrió ligeramente la linea de tu clavícula hasta tu hombro, respiro profundo contra tu sola cercanía te asqueaba ¿Que esperaba? ¿Acaso planeaba sacarte información?
No tenias idea de sí él sabia quien eras.
—¿Quién te envió? Más te vale que respondas correctamente o voy a hacerte un arreglo en esa linda boca. -la punta de su cuchillo toco la comisura de tus labios. —Entonces vas a entender que el mundo no es agradable con las mujeres feas.
¿Mujeres? ¿Acaso él creía que eras...? No sabias si reír o llorar ante eso, de cualquier manera no dijiste nada para corregirlo por la simple razón de que no podías pronunciar palabra alguna, estabas paralizado por el miedo.
—¡Chiara! Oh, cielo. Finalmente ti ho trovato. -la voz de un tercer hombre te hizo dar un pequeño salto, Tougou alejo el cuchillo escondiéndolo entre su manga, mientras ambos veían a quien había interrumpido. Se trataba de un hombre joven de cabello castaño y ojos color verde oliva, lo conocías. Bueno le habías conocido hacia ya dos semanas.
—Luciano... - sentías la garganta apretada, tu voz estaba tan temblorosa que parecía la de otra persona. Por otra parte era imposible describir la sensación de alivio de ver a alguien que podría sacarte de ese lugar.
El italiano se acerco hacia donde estabas con los brazos abiertos, Tougou por fin se alejo un paso dándote un poco de libertad,podías sentir la mirada del mayor puesta en ti aun cuando el italiano te atrapo entre sus brazos.
—Oh, buen hombre. Molto grazie por encontrar a mi prometida.
—¿Es su prometida? -Tougou paso la mirada del italiano a ti y después otra vez a Luciano. —Debería cuidarla más, se ve tan fácil de romper que alguien podría aprovecharse de ella.
—Nunca volveré a dejar sola a mi Chiara, gracias por su ayuda. -Dijo el castaño dirigiéndose al mayor, Tougou sonrió amplio asintiendo ligeramente. De una puerta que parecía ser la salida de empleados de el restaurante donde se encontraba Osomatsu salieron varios hombres a algunos los reconocías, eran los muchachos de Aku y por lo tanto gente de Tougou. Todos se acercaron hasta donde estaban hablando. Tougou levanto un poco la mano y los hombres se detuvieron.
Te ponía de nervios la mirada intensa de Tougou sobre ti, te hubieras puesto a temblar de no ser porque sentiste la mano de Luciano apretar ligeramente la tuya. Dirigiendo tu mano hasta cierta parte dentro de su abrigo cuando te había abrazado puso en tus hombros su gabardina, podías sentir algo duro en uno de los bolsillos ocultos, al examinar un poco mejor te encontraste con lo que parecía un revolver.
La mirada de Luciano parecía decirte de manera silenciosa "por si las cosas se ponen feas"...Esperabas que no fuese así.
—Lo siento tanto, su prometida me recuerda mucho a una mujer que conocí hace unos cuantos años. -apretaste los puños un poco, ¿Acaso hablaba de tu madre? Las imágenes crudas del vídeo te llegaron como golpe, se te dificultaba respirar. No, no podías tener un ataque de pánico otra vez.
—Debía ser muy hermosa entonces.
—Lo fue, se suicido hace unos años. Las mujeres son tan complicadas. -el tono burlón que uso te hacia detestarlo aun más.
—Bueno, nosotros nos vamos... -El castaño dijo con una enorme sonrisa, era como si el italiano no estuviera asustado a pesar de la mirada de los matones y del mismo Tougou. —Con il vostro permesso, signore.
Luciano te tomo por los hombros antes de girar y caminar hacia la salida del callejón, lograste dar a penas un paso cuando Tougou te detuvo tomándote de la mano. Giraste la mirada hacia él justo a tiempo para verlo presionar sus labios contra tus nudillos.
—Le mie scuse, bella signora. Non volevo farle male... (Mis disculpas, bella dama. No quería hacerle daño) -se disculpo el mayor, recuperaste tu mano de inmediato solo atinando a asentir ligeramente. Luego se acerco lo suficiente para susurrarte algo.
Empezaste a caminar junto a Luciano, por ultima vez volteaste el rostro hacia atrás como para asegurarte de que no los estuvieran siguiendo. Tougou te seguía viendo una enorme y un poco siniestra sonrisa en el rostro. Levanto un poco la mano moviendo ligeramente los dedos, despidiéndose de ti por el momento. Porque cuando se acerco para su susurrarte sus palabras fueron:
"Nos encontraremos de nuevo pronto"
¿Era acaso una primera advertencia?
[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]
Estuviste caminando con Luciano por unos minutos hasta que el temblor en tu cuerpo desapareció, era una suerte que no te hubieras caído antes. Quizás para alguien ajeno parecería una exageración, pero se tenia que pasar por lo que pasaste para entenderlo, que podías aparentar ser fuerte frente a tus enemigos pero a penas salias de su visión te volvías un pequeño asustadizo.
Luciano te hizo compañía sin preguntarte nada, te llevo a una cafetería que tenias sus mesas fuera, te acomodo la silla antes de sentarse frente a ti. Pidió dos capuchinos, pero no tenias estomago para tomar nada por el momento. Se estaba empezando a oscurecer poco a poco, la temperatura bajaba así que trataste de devolverle su abrigo al castaño. No lo acepto, al menos "no por el momento". ¿Que significaba eso?
—Tengo algo que mostrarte, espera. -mientras el castaño buscaba quien sabe que cosa en su teléfono, trataste de tomar un poco del capucchino ahora que tu estomago se había calmado. Metiste la mano en el bolsillo encontrándote con el arma, le echaste un vistazo con cuidado de que las personas del alrededor no se diera cuenta, la maldita cosa ni siquiera tenia balas. Le lanzaste una mirada al italiano.
—¿Qué? No creerías que yo iba por la vida con un arma cargada ¿o si? -hizo una pausa para tomar un trago de su bebida. —No quiero dar problemas en este lugar. El don ya ha tenido que arreglar varias cosas por aquí y no se pone de muy humor que digamos.
—¿El "don"?
—Ya sabes, el jefe de nuestra casa. Hablando de nuestra casa, hace unos días mande a una de nuestras empleadas a buscar algo en mi baúl de los recuerdos. Aquí esta. -Luciano puso su teléfono en la mesa y lo arrastro hasta tus manos, la gran pantalla te mostraba una foto donde había personas que nunca habías visto antes, solo reconocías al hombre que estaba sentado justo en medio de la fotografía y ese era, aunque más joven, el jefe que había ido a hacer negocios con Karamatsu casi dos semanas atrás
—¿Qué es...?
—Aquí... -el de cabello castaño se inclino para presionar suavemente la pantalla, miraste como le hacia zoom a una parte en especifico de la foto. —Este de aquí era Choromatsu.
Miraste al muchacho en la foto, no parecía tener más de 20, quizás muchos menos, se veía tan frágil, tan delgado que parecía que podía romperse simplemente de estar allí de pie. Definitivamente se parecía a Osomatsu y suponías que Karamatsu era también así en esa época. Ahora que lo pensabas mejor, no sabias casi nada del pasado de tu nuevo jefe.
Estabas con la mirada puesta en la pantalla cuando alguien más capto tu atención, era un hombre que te resultaba vagamente conocido.
—¿Quien es él? -lo señalaste en la pantalla, Luciano miro la foto moviendo un poco, mostrando al hombre de cabello negro y ojos azules. A su lado había una hermosa mujer de largo cabello castaño que sonreía amplio, con las mejillas rojas y los parpados apretados. Te recordaba un poco a como Homura sonreía cuando estaba con Jyushimatsu.
—El es tu padre. El señor Matsuno. ¿no?
—No lo sé, nunca había visto una foto suya. -pero viéndolo bien se parecía un poco a Karamatsu ¿o eran imaginaciones tuyas? Te tomaste tu tiempo para observar esa parte de la foto, la mujer parecía ser muy intima de el señor Matsuno, pues estaba abrazada contra su pecho y uno de los brazos de Matsuzo le abrazaba por la delgada cintura. —¿Quien es ella?
—Ella es Chiara, es... fue la hija del jefe. -dejaste de ver la foto para mirar a Luciano, el castaño había dibujado una sonrisa pero te parecía que aun así se veía demasiado triste. —Ella era la persona más hermosa, amable y cariñosa del mundo. Era como un angel.
—¿Qué le paso? -preguntaste y negaste de inmediato, ser curioso ya te había metido en demasiados problemas por un día. Aun así Luciano te contó lo que paso.
—Hace muchos años ella desapareció de la casa del jefe, Il nonno, nuestro abuelo, la estuvo buscando por todas partes pero no pudo dar con ella. Dicen que nadie sabe mejor como esconderse que alguien que sabe los métodos de búsqueda y bueno, ella sabia como esconderse de su padre. Decían que la había secuestrado el jefe de una mafia de otro país, o que se había escapado con el hombre que amaba. Como sea, ya que era la única hija que el jefe tuvo con su primer esposa su hija o hijo serian el heredero definitivo. ¿Entiendes?
—Eso creo...
—Bueno...El jefe la pudo encontrar unos años después pero, fue solo su cuerpo...Ella... ella no murió de una buena manera. Parece que fue entregada a un maldito sádico que quien sabe cuantas cosas horribles le hizo y no pudo soportarlo. El jefe se puso muy mal después de eso. ¿Quien demonios podría ser capaz de vender a una mujer como ella? ¿Que clase de hombre podría dejarla a su suerte? -Luciano puso la mirada fija en ti, sus ojos oliva se veían un poco oscurecidos por la poca luz que había ahora. —A menos que fuese para proteger a alguien.
De pronto una pequeña parte de cierta conversación con Atsushi te llego a la mente.
"—¿A quien vendiste para salvar a Todomatsu?" habías preguntado y la respuesta de el castaño hacia sido
"—A una mujer. Y me arrepiento. "
¿Acaso Atsushi había vendido a su propia familia para proteger a Todomatsu? No, no creías que fuese capaz de hacer eso.
—¿Conoces a alguien que pudiera hacer algo así "por amor"? -pregunto el italiano haciendo unas grandes comillas, negaste ligeramente. Estabas consciente que "por amor" era la excusa perfecta para cometer todo tipo de atrocidades.
"Por amor" Osomatsu había encerrado y torturado a su propio hermano, "por amor" tenias el nombre de tu antiguo jefe grabado en la piel. "Por amor" habían perdido demasiadas vidas... Atsushi no seria capaz de hacer algo así ¿verdad? Y en caso de que lo hubiera hecho... ¿Tanto amaba a ese mal agradecido yankie de cabello rosa como para traicionar a su familia? No lo entendías.
—Es estúpido lo que las personas hacen por amor... -susurraste, escuchaste a Luciano reír bajito.
—Y lo dice un Matsuno. Te lo dije la vez anterior ¿no?,al parecer en tu familia son buenos cuidando hijos ajenos, supongo que a eso se le puede llamar "por amor" . Cuidar a los trillizos un "ladrón" como si fueran tus hijos, aun si después uno de ellos te mata por ser un mal padre. -te pareció que e italiano se burlaba de tu expresión perpleja. ¿Acaso estaba sugiriendo que Osomatsu, Karamatsu y Choromatsu eran hijos de...?
Tragaste saliva antes de hablar.
—¿Tienes pruebas de ello?
—Simples rumores, pequeño. Aunque; Sí eso fuese cierto eso te haría ser el único que de verdad es un "Matsuno" Y por lo tanto alguien importante.
—¡Luciano! -una voz conocida te hizo salir de tus pensamientos, te giraste encontrándote al susodicho cerrando con fuerza la puerta de su auto. Atsushi se acerco a la mesa donde estaban, tenia una mirada seria sobre el italiano y parecía que podía ser capaz de matarlo solo por verlo de esa manera tan amenazante.
—Oh, Atsushi, justo a tiempo. Estábamos hablando de ti y de lo mucho que proteges a el pequeño Matsuno. Estaba pensando que tal vez es porque...
—Luciano, cierra la maldita boca. -Atsushi gruño, parecía que había olvidado sus modales o al menos eso te pareció cuando tomo por la ropa a Luciano.
—Ow, oww ¿no se supone que el agresivo era Takashi?
—No me hagas destrozarte la cara justo ahora. -escuchaste incrédulo como amenazaba tu amigo, el italiano levanto un poco las manos en una mueca que parecía decir "cálmate, por favor"
—¿Atsushi? -te levantaste buscando acercarte a él.
—Tenemos que hablar Luciano. -Te lanzo una mirada severa antes de gruñir. —Y tu quédate aquí. -te ordeno, sin decir nada te dejaste caer en la silla de nuevo, la verdad era que Atsushi podía dar miedo cuando se lo proponía.
Movías tu rodillas de arriba abajo como solías hacer automáticamente cuando estabas esperando algo, te sentía ansioso y curioso. ¿De que estaban hablando? Volteaste un par de veces hacia donde estaban los castaños, pero estaban demasiado lejos para escuchar, te vendría de maravilla la habilidad de Karamatsu para leer os labios justo ahora.
—¡Karamatsu! -Recordar al mafioso te hizo levantarte rápidamente golpeando con tus palmas abiertas la mesa. Tenias que ir a verlo. Te removiste inquieto ante la mirada de Atsushi, si empezabas a correr estabas seguro que no podría alcanzarte.
—¡Ni se te ocurra! -grito Atsushi desde donde estaba, te señalaba con el dedo lanzándote de nuevo esa mirada que daba miedo. Volviste a sentarte casi por inercia, no querías meterte en problemas con él así que de mala gana esperaste.
Tal vez podrías enviarle un mensaje a Karamatsu, decirle que por favor te esperara un poco más o al menos hacerle saber que tenias intensiones de ir. Cuando buscaste tu teléfono entre tu ropa no lo encontraste, buscaste debajo de tu sombrero por si lo habías sacado y olvidado pero no había nada. Te levantaste de nuevo para buscar debajo de la mesa, pero en ese momento Atsushi llego a la mesa.
—Nos vamos. -dijo simplemente antes de tomarte del el brazo.
—Ah, espera, tengo que devolverle su...
—Puedes quedártelo, en un gucci. -dijo Luciano dándote un guiño. —Ciao capo~ -Atsushi le lanzo una mirada a Luciano antes de tomarte del brazo para caminar alejándote del lugar. Te quedaste viendo al castaño que iba delante de ti tomándote de la mano, se veía algo molesto y no sabias que decir ya que no querías molestarlo más.
—¿Se te perdió algo? -pregunto entregándote tu celular, no tuviste ni que preguntarlo cuando movió ligeramente a cabeza hacia el italiano. —Non aspettatevi niente di buono da un borseggiatore. (No puedes esperar nada bueno de un carterista)
¿En que momento lo había sacado? Definitivamente tenia dedos rápidos.
Después de unos minutos y tras haberse alejado de el lugar donde estabas con Luciano Atsushi se detuvo. Se giro hacia ti dando tirones al abrigo que traías puesto. Sin entender muy bien porque, pero confiando en que tenia una buena razón para ello, estiraste los brazos hacia abajo haciéndole más fácil que te quitara el abrigo.
Algo extrañado con su comportamiento los viste arrojar la prenda al contenedor de basura antes de regresar a donde estabas.
—¿Atsushi?
—A ese idiota le faltan años si cree que no puedo darme cuenta que su abrigo tenia un micrófono. -Atsushi bufo antes de suspirar largo, se giro hacia ti antes de volver a poner su sonrisa usual. —Lo lamento, estaba un poco de malas. ¿Estas bien?
—Estoy... Me encontré con Tougou. -bajaste la mirada, habías empezado a temblar un poco pero no sabias si era debido al frió que estaba empezando a sentirse o al recordar de pronto a ese hombre.
—Lo sé, Luciano me lo dijo... Era justo de lo que venia a hablarte, justo cuando te digo que no te metas en problemas vas y te topas con el hombre más peligroso que podrías encontrarte. -dijo quitándose el saco para ponerlo en tus hombros.
—¿Tienes un micrófono en esto? -preguntaste envolviéndote con el saco. —¿O como me encontraste tan rápido?
—Tengo un rastreador en tu teléfono. -respondió con voz relajada, no sabias si eso era una broma.
—Entonces... ¿viniste tan rápido solo para decirme que tienes un rastreador en mi teléfono? ¿No podías decirme eso por teléfono?
—No, de hecho... vine para hablar contigo. No es algo que pueda decirte por teléfono. Caminemos un poco. -asentiste antes de seguirlo.
Atsushi encendió un cigarrillo antes de empezar a hablar, conocías bien al castaño y sabias que solo fumaba cuando estaba de verdad estaba lleno de estrés. ¿Qué cosa podría ponerlo así?
—Ichimatsu, escucha... Sobre la extraña llamada que te hice. ¿Qué hiciste? ¿Sentiste miedo?
—Yo... creo que, un poco...- pensaste un poco sobre ese día, aunque estabas prácticamente en una nube por estar en una cita con Karamatsu. Pero aun así era difícil olvidar la sensación de que algo estaba muy mal respecto a esa llamada. La sensación de escalofríos cada vez que te llamaba "dulzura", la verdad era que sí habías tenido un poco de miedo.
—Hazme un favor ¿Quieres? -asentiste viéndolo fijamente. —Si alguna vez, en días futuros recibes una llamada de mi parte, una llamada donde yo te pida que vayas a cierto lugar o que quiero saber donde estas, ese tipo de cosas... Ignóralo. No quiero que vengas a donde este, aun si te digo que me mataran si no vas a ayudarme o si escuchas mis grito de agonía... No vengas a ayudarme.
—Pero...
—¡Promete que no vendrás! -el castaño levanto la voz mientras te sujetaba por los hombros con fuerza, no pudiste evitar sobresaltarte tanto por el repentino agarre como por el tono de Atsushi, él que siempre estaba tan tranquilo era extraño cuando levantaba la voz de esa manera.
—¿Por qué suena como si supieras que algo va a pasarte? -preguntaste tomando al castaño por la camisa, le exigías con la mirada una explicación. Atsushi tomo tus manos, manteniendo su expresión serena te regalo una sonrisa, de esas especiales que estaba solo dedicadas para ti.
—Porque él... el hombre del teléfono quiere a alguno de nosotros muerto y yo con gusto moriría si es para protegerte. -un extraño sonido salio de tu garganta, arrugaste las cejas tratando de darle una mirada severa.
—Pues no necesito que mueras por mi. -te alejaste soltándote de su agarre con un poco más de fuerza de la necesaria. —No necesito que te sacrifiques o que sacrifiques a alguien más solo para proteger la vida de un perro como yo.
—¿Sacrificar a alguien más?
—Tu, la mujer de la que me hablaste, a la que vendiste para proteger a Todomatsu. Era tu tía ¿verdad? -Te pareció que Atsushi palidecía ante tus palabras, lo viste lanzar una mirada hacia el camino por el cual habían llegado, como si desde allí fuese capaz de asesinar a quien te dio la información de aquello.
—E-era necesario p-para proteger a la persona que amo. -Atsushi hablo de manera apresurada, tratando de darte una explicación. —Aun me arrepiento, pero si es por ti yo...
—No quiero que hagas nada por mi. -interrumpiste, no podías ni imaginarte lo difícil que era para Atsushi no podía proteger a todo mundo y seguir cumpliendo con las expectativas de todos... —Olvídate de mi y de las obligaciones con los demás al menos por un momento. Por una vez haz lo que quieras hacer para ti sin preocuparte por lo que los demás esperen de ti. No sé si estoy diciéndolo bien...
—Entiendo... -Atsushi asintió pensativo antes de acercarse a ti, por reflejo te alejaste un poco. Sentiste sus dedos en el cabello de tu nuca y solo atinaste a poner las manos frente a tu boca mientras apretabas los parpados con fuerza. Tardo unos segundos pero al final sentiste los labios del castaño en tu frente, no sin antes gruñir bajito. —Al menos promete que vas a cuidarte del hombre del teléfono.
—S-solo si tu lo haces también. -respondiste abriendo los ojos, aun estaba cerca y tú aun mantenías las manos sobre tus labios. Atsushi se cerco dejando un beso en tus manos, justo a la altura de donde estaban tus labios.
—Prometo que intentare que no me maten, pero en caso de que me pasara algo. Lo único que necesito saber es que tú y Todomatsu estarán bien.
—Te prometo que cuidare de tu novio si algo malo de pasa. - por fin quitaste las manos de tu boca, tu mirada oscilo de el piso al castaño frente a ti en varias ocasiones antes de volver a pronunciar palabra. —Pero Atsushi, procura cuidar de ti... no quiero vivir en un mundo donde no estés tú. -a penas creías que habías dicho eso, estabas muriendo de la vergüenza pero aun querías agregar algo. — E-eres mi mejor ami...
Te interrumpiste súbitamente cuando Atsushi tomo tus muñecas, su cálido aliento choco contra tus labios deteniéndose a centímetros. El castaño suspiro antes de mover su cabeza plantándote un pequeño beso en la mejilla, pudiste sentir la calidez de sus brazos envolviéndote
—Eres tan injusto. -susurro riendo bajito. Te quedaste quieto entre los brazos del castaño hasta que este te soltó. —Tienes una cita ¿no? Ve con Karamatsu. -Atsushi te dio unas palmaditas en la espalda antes de empezar a caminar.
—¿Vas a estar bien? -preguntaste mientras lo veías alejarse.
—Yo siempre estoy bien~ -respondió en tono cantarin. —Ciao~
[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-{]-[]-[]
Empezaste a caminar despacio hasta el punto del encuentro con Karamatsu. Había pasado más de dos horas desde la hora acordada y ya estaba bastante oscuro para ir deambulando sólo de noche, más aún con la advertencia de Atsushi sobre el misterioso enemigo del teléfono, sumándole a eso también Tougou estaba cerca y no querías ni imagínate que Osomatsu seguía por la zona.
Aún a sabiendas de eso, te era ridículo darte cuenta que estabas más preocupado por saber que había pasado con Karamatsu. ¿seguiría allí? Y si no lo estaba ¿cuanto tiempo espero por ti? ¿Acaso se tomó ausencia como un rechazo?
No. ¡Tu ni siquiera querías rechazarlo!
Para cuando ese pensamiento llegó a tu cabeza ya te encontrabas corriendo con todas tus fuerzas hacia el lugar de encuentro. Cuando llegaste estabas agitado por la carretera, te tomaste unos segundos para tratar de recuperar el aliento, tu mirada busco de inmediato a él mafioso, pero no había ni una sola persona esperando en ese lugar.
Soltaste un gemido de frustración, ¿cómo habías podido llegar tarde a algo tan importante?! Tus ojos empezaron a llenarse de lágrimas mientras tú, impotente, maldecías internamente a tu puta curiosidad.
Mientras tu lanzabas palabrotas contra ti mismo una figura lejana llamó tu atención, allí parado mirando hacia el mar se encontraba el mafioso.
Te apresuraste y secaste esas lagrimas que habían amenazado con salir cuando creíste que no volverías a ver al mafioso, te apresuraste a acercarte mientras te acomodabas el cabello, luego te sentiste ridículo de estarte peinando así que volviste a alborotar tu cabello casi de manera frenética, e eso estabas cuando Karamatsu se giro y su mirada te encontró.
—Hola. -te saludo dedicarte una encantadora sonrisa, sentías tus mejillas sonrojarse con el simple hecho de verlo sonreír.
—Estas aquí, después de todo el tiempo estas aquí.-te parecía increíble que estuviera allí, incluso pensaste por unos segundos que lo estabas imaginando. Te acercaste un poco más a menos de un metro de distancia, tener que verlo hacia arriba solo te hacia recordar porqué no te gustaba estar cerca de Karamatsu. (Aunque aun te faltaba por crecer)
—Bueno, te dije que si no venías lo tomaría como un rechazo. -extendió sus manos tomando las tuyas, Karamatsu estaba tocando a penas la punta de tus dedos y aun así sentías la calidez extenderse por tu cuerpo y ese simple contacto ponía a tu corazón a latir como mafioso continuo hablando.—Pero debes saber que soy un terco y no voy a aceptar un rechazo a menos que tengas una excusa convincente. Entonces ¿cual es tu excusa?
—Estaba con Atsushi. -
—De nuevo ese tipo... -Karamatsu hizo una mueca de desagrado. —¿No será cierto eso que dice Todomatsu de que sientes algo por su prometido?
Toda esa calidez que sentiste antes desapareció, aunque no del todo, ya que ahora estabas ardiendo pero de furia. ¿De nuevo le creía más a ese hijo de puta? Te soltaste de sus manos y en un rápido movimiento usaste tus conocimientos para lucha en desventaja para tirarlo al suelo, estaba tan cerca de la orilla que cuando cayó lo hizo sobre el agua.
El sonido del chapoteo fue casi tan fuerte como tu temblorosa voz cuando enojado le gritaste.
—¡Sí pretendes algo conmigo lo primero que tienes que empezar a hacer es confiar en mí. No necesito tus palabras bonitas. Es más importante saber que cofias en mi, que para ti soy algo dicho de tu confianza y no solo un saco de basura no combustible!. -te sentiste extraño justo después ya que no estabas acostumbrado a gritar de ese modo.
Karamatsu se te quedó viendo, su cabello escurría al igual que su ropa. Se había sentado sin moverse con las olas golpeando ligeramente su espalda. Hizo un ademan de levantarse pero volvió a caer al agua.
—Creo que me has lastimado seriamente... -susurro encogiéndose de hombros, una de sus manos frotaba su espalda y tenia la cabeza agachada así que no podías ver su cara.
—¿Qué? -te alarmaste más de la cuenta, era increíble como podías estar enojado y preocupado por ese idiota al mismo tiempo. —Vamos te ayudare a levantarte. -le ofreciste una mano, Karamatsu te tomo el brazo con fuerza y sentiste un jalón justo antes de sentir tu cuerpo golpear contra el agua.
Ahora también estabas empapado de los pies a la cabeza, escuchar la risa de el mayor solo te hacia preguntarte si de verdad ese tipo era un adulto.
—¡¿Acaso eres un mocoso?! -trataste de darle un puñetazo pero Karamatsu detuvo tu mano por la muñeca.
—Confío en ti. Prometo creer más en ti que en nadie más. -los dedos de su mano disponible acariciaron tus labios.
—Bien, a cambio yo no te mentiré nunca y voy a serte fiel, nunca voy a traicionarte. -dijiste esquivando su mirada.
—¿En la riqueza, en la pobreza, en la salud y la enfermedad? -preguntó con una sonrisa amplia.
—Sí.
—¿Sabes? Eso suena como votos matrimoniales... Suena como si quisieras casarte conmigo.
—¿Quién demonios querría? -Con la cara roja como la grana te quedaste viéndolo, su rostro se acercaba y está vez fuiste tú quien con éxito se acercó y terminó con la distancia. El mafioso soltó tu muñeca y sus brazos se envolvieron en tu cintura, sin romper el beso que tu habías iniciado Karamatsu te abrazo más cerca. Su cuerpo irradiaba un agradable calor que hacía que tu cuerpo dejará de temblar.
—¿cual es tu respuesta? -pregunto rompiendo el beso , su mirada azul se veía oscura por la poca luz y aun así tenia toda la capacidad de ponerte sumamente nervioso.
—Eres un idiota ¿lo sabías?
—Lo sé. -respondió con una sonrisa, antes de volver a atrapar tu boca en un apasionado beso. Trataste de corresponder lo mejor posible, casi de manera inconsciente habías envuelto tus brazos en el cuello del mafioso y fue hasta que sentiste sus manos recorrer tu espalda que fuiste totalmente consciente de la cercanía.
—E-espera K-Karamatsu... -tratar de retroceder solo dejo expuesto tu cuello y el mayor no dudo en aprovechar para atacarlo con besos y mordidas suaves. Tus dedos temblaron sobre la nuca de el mafioso. —D-deten...
—El hotel donde se están quedando tus padres y tu hermana está a diez minutos de aquí.-susurró, sus dedos recorrieron el camino hasta tu cintura. El vestido estaba pegado a tu piel y era como su he tocará directamente. —Por otra parte la habitación que reserve esta a cinco minutos al lado contrario.¿Quieres que te lleve con tus cuidadores? -su mirada intensa sobre ti no hacia más que aumentar tu nerviosismo.
Lo pensaste un poco, conocías la situación (aunque siempre habías sido forzado y esta vez estabas decidiendo por ti mismo), aun así te daba miedo. ¿Por qué todo era tan confuso? Querías tocarlo y que te tocara, pero al mismo tiempo sentías miedo de que los desagradables recuerdos del pasado regresaran y de que pudieras sentir asco por alguna de sus acciones.
Pero más que nada tenias miedo de que Karamatsu sintiera repulsión por ese cuerpo lleno de marcas en el que te había convertido Osomatsu.
—Yo... No pudo hacer lo que creo que quieres... Pero tampoco quiero dejarte y quiero tocarte pero no sé si pueda ¿que debería hacer? E-es toda tu culpa por hacer que me sienta tan confundido. -era vergonzoso admitir eso en voz alta, ni siquiera te atrevías a ver la expresión del mafioso. Karamatsu no respondió, se limitó a abrazarte con fuerza.
—Ven conmigo. -te pidió.
Lo único que pudiste hacer fue asentir mientras sentía corazón latir con fuerza.
[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]
El agua caliente recorriendo tu cuerpo te hacia sentir mejor, era como si todo el cansancio y toda la tensión acumulada de el día desapareciera tras ese chorro de agua. La habitación que Karamatsu había reservado era la más grande y lujosa de el lugar, el baño era tan grande que fácilmente podían entrar dos adultos, pero sin embargo allí estabas solo.
El mafioso había rentado otra habitación solo para usar la ducha, había decidido darte tu espacio ya que sabia que te ponías nervioso con su sola cercanía, pero más que nada y según sus palabras
"Para ser capaz de contenerme".
Y lo había dicho con una cara tan seria que no te había dado tiempo ni de responder. Ahora, en la soledad de esa ducha te sentías tan contento que te parecía estúpido. El que Karamatsu se estuviera conteniendo para no revivir a tus demonios,te hacia sumamente feliz.
Después de la ducha te pusiste la ropa que Karamatsu había preparado para ti, era solo ropa interior nueva y una camisa algo grande para ser de tu talla, te diste cuenta de inmediato de que se trataba de una camisa de Karamatsu, olía a su estúpido y varonil perfume...Te encantaba.
Cuando saliste de el baño Karamatsu ya se encontraba en la habitación, estaba secándose el cabello con una toalla, usando una mano y la otra sostenía unos papeles , lo miraste más atentamente, el pantalón que usaba se parecía a la camisa que llevabas, y Karamatsu no llevaba camisa así que suponías que a ti te había tocado la parte de arriba de la pijama y a él la de abajo.
No sabias si eso era bueno, preferirías haber estado completamente cubierto, pues aunque menos que tu espalda tus piernas también estaban llenas de cicatrices.
Levantaste tu mirada una vez más hacia el mafioso encontrándote con algo en su espalda que te hizo abrir los ojos como platos.
—¡Tú también tienes un tatuaje! -bueno era un yakuza, era normal que tuviera un tatuaje en toda la espalda, lo malo era que habías dicho "tú también" ya que te recordaba a uno que tenia Osomatsu. —Quiero decir...
—Osomatsu tiene uno también ¿verdad? -Karamatsu dejo las hojas que leía en uno de los muebles, se quito a toalla para mostrarte mejor su espalda. —Pero el mio es más genial.
Lo miraste más detenidamente , una pare era en su mayoría azul y la otra tenia varios colores como amarillo, naranja,café, violeta y rosa, la figura central era un lobo y un tigre que parecían formar el ying y el yang desintegrándose hasta el final convirtiéndose el lobo el plumas y tigre en pétalos de flor de cerezo. Te parecía complicado, colorido y más que nada hermoso.
A diferencia del de Osomatsu que era casi completamente rojo y negro (un dragón y zorro), el de Karamatsu parecía mostrar lo frió que podía ser en esos colores azules y lo cálido que también era o al menos esa era la impresión que te daba.
—También tengo uno aquí. -Karamatsu se acerco tomándote por la cintura con un brazo, su otra mano señalaba a su clavícula izquierda. Tu cabeza quedaba justo en esa altura así que te preguntabas porque no lo habías visto antes, pasaste la punta de tus dedos sobre el bode de las finas letras.
—Lux in tenebris... ¿Che signifi...? -tu pregunta quedo inconclusa cuando los labios del mayor se estamparon contra los tuyos, casi sin darte cuenta te estabas moviendo de lugar guiado por Karamatsu y no fuiste consiente de eso hasta que tu espalda golpeo contra el colchón.
Te sentiste atrapado y aun más pequeño con la intensa mirada de Karamatsu sobre ti. Tus ojos se cerraron cuando se acerco de nuevo y sentiste sus labios sobre los tuyos repetidas veces antes de que lentamente bajaran hasta tu cuello, apretaste los parpados con fuerza y los volviste a abrir cuando no sentiste más el contacto de el mafioso.
—Esperare a que estés listo para esto. -susurro acariciando con cuidado tu rostro.
—¿Qué? Y-yo puedo soportarlo. -dijiste tratando de sonar convincente, Karamatsu negó moviendo ligeramente la cabeza.
—No se trata de "soportarlo", tienes que disfrutarlo también. Esperare a el momento en el que pueda tocarte y que tu cuerpo tiemble de placer y no de miedo.
¿Como podía ser tan doloroso tan solo en esa frase? Te avergonzaba...
—Quizás tengas que esperar mucho. -pusiste tus manos sobre las manos del mayor. Estabas dejando que te tocara, a diferencia de el principio cuando no podías soportar si quiera su tacto, era en momentos como esos que te dabas cuenta de cuanto habías avanzado.
—Esperare lo que sea necesario, porque te amo. -abriste los ojos como platos, de inmediato buscaste la mirada de Karamatsu pero este se tiro a un lado en la cama alcanzando la lampara que los iluminaba y apagandola antes que pudieras verlo.
¿Qué expresión tenia justo en ese momento? Mientras te buscaba a tientas en la oscuridad para envolverte con sus cálidos brazos. Tu corazón retumbaba con fuerza en tus oídos y te parecía que podías escuchar otro fuerte palpitar cuando te hiciste un ovillo contra el pecho de el hombre de ojos azules.
¿Qué era aquello? Esa calidez que te hacia querer llorar sin estar triste... No lo sabias, pero era algo que solo habías experimentado junto a Karamatsu.
[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]
Cuando despertaste a la mañana siguiente fue gracias a la música de una guitarra, Karamatsu tocaba sentado en un sillón a un lado de la cama, casi te recordaba a cuando habías despertado después de que te sacaran la bala. También te hacia preguntarte de donde sacaba tantas guitarras. Era un poco curioso.
Te quedaste viendo mientras empezaba a cantar.
As the light, washes over the morning rise,
You're still asleep, and that's all right,
I can be still, cause you look so sweet,
And beautiful, next to me. —su mirada te encontró y una sonrisa apareció en sus labios, verlo sonreír te hizo dibujar una pequeña sonrisa también.Más tarde podrías adjudicarlo a estar medio dormido.
And all my life,
I've been waiting for someone like you,
To make me smile,
You make me feel alive,
And you're giving me everything,
I've ever wanted in life,
You make me smile,
And I forget to breathe,
What's an angel like you,
Ever do with a devil like me. -se levanto y aun tocando la guitarra empezó a caminar hacia la cama,al verlo te sentaste en la cama.
You make me smile, -se acerco un poco
You make me smile,
You make me smile,
Smile. -termino con la distancia entre los dos y te dio un suave beso en os labios.
—Good morning ~
—Buona mattina... -respondiste encogiéndote de hombros tocando nervioso algunas cuerdas de la guitarra cuando Karamatsu la dejo sobre la cama —¿Apareces guitarras mágicamente?
—Y no solo guitarras. - se fue rápidamente y regreso con ropa para ti, estabas tan aliviado de que no se tratara de un vestido. Ya habías tenido suficiente de eso. Karamatsu tomo tu mano y pensaste que estaba tratando de hacer que dejaras de tocar de manera tan molesta las cuerdas, pero no era así y fue una enorme sorpresa cuando sentiste algo entrar a tu dedo. Era un anillo con una piedra de color violeta.
—¿Qué es esto...? -preguntaste perplejo, estaba claro lo que era pero tu querías saber ¿Por qué te lo estaba dando?
—¿Qué? Tú prácticamente me dijiste tus votos ayer y ahora te sorprende que te de un anillo? -bromeo. —Pero en serio... Este anillo te convierte en mi sucesor. Si algo me pasa quiero que tu te encargues de mi territorio y el de mi ovejita... el de Choromatsu.
—No lo quiero. No puedes dejar a alguien como yo a cargo. Yo soy solo un perro, una basu... -Karamatsu puso un dedo sobre tus labios.
—Eres un Matsuno, eres el más indicado.
—Pero...
—Es solo en caso de que me pase algo, pero hey, no pienso dejarte tan fácilmente así que no te preocupes que aun estaré contigo por muchos años. -aun ese guiño coqueto que te dio no te hizo olvidar del todo que eso parecía sonar como si algo fuese a pasarle.
Primero Atsushi y luego Karamatsu.
¿Acaso se avecinaba una tormenta?
Tenias miedo de lo que pudiera pasar.
[]-[]-[] -[]-[]-[]-[]-[]-[]
Hogar, dulce hogar.
O al menos eso era lo que decían, cuando regresaste al hotel para encontrarte con Jyushimatsu y Homura, ambos se lanzaron a abrazarte antes de arrugar las cejas y regañarte por haber pasado una noche afuera sin decirles.
Era la primera vez que alguien te regañaba por algo así y no supiste como reaccionar así que te quedaste callado hasta que de nuevo la pareja regreso lloriqueado cinco minutos después diciendo que ya no estaban enojados y te abrazaron.
Te disculpaste por haberlos preocupado y ellos te dieron palmaditas en la cabeza diciendo que eras un buen hijo, cosa que no eras. Pro por una vez no los ibas a contradecir.
De cualquier manera ya estaban de regreso, las vacaciones forzadas habían terminado y te sentías ansioso por hacer algo productivo por lo cual después de dejar a Nyanko en su casita te encaminaste con saco en mano hacia la puerta para ir a ver a Atsushi, gran sorpresa encontrártelo en el pasillo. Lamentablemente no estaba solo, lo acompañaba Todomatsu, el único al que no querías encontrarte ahora que estabas de buen humor.
—Atsushi, traje tu saco. -dijiste entregándole la prenda.
—Oh, muchas gracias.
Te giraste sobre tus talones quedando frente al chico de cabello rosa, cerrando el puño con fuerza atinaste a darle un puñetazo, aun estabas enojado, después de todo había sido su culpa que Karamatsu creyera que te estabas acostando con Osomatsu en secreto. La pelea inicial fue por eso, pero de alguna manera los dos terminaron pelando por Atsushi, aunque sonara extraño los dos tenían sus motivos.
En algún momento de la pelea Todomatsu había sacado una de sus navajas y había arremetido contra ti, detuviste el arma tomando su puño aunque el filo provoco un corte entre tus dedos, para hacer que el de cabello rosa soltara el cuchillo le diste un cabezazo no sabias si lo que te recorría por la frente era sudor o sangre, pero al menos habías logrado tu objetivo de quitarle el cuchillo.
Con la misma arma con la que te había atacado arremetiste contra él, el filo iba directo a su abdomen, pero súbitamente algo cambio su rumbo aun así lograste hacerle un pequeño corte en costado. Levantaste la mirada hacia quien te sujetaba, el mafioso vestido de azul les lanzaba una mirada severa a todos los que en lugar de separarlos se habían quedado mirando.
—Ouch... -soltaste el cuchillo cuando Karamatsu presiono con fuerza tu muñeca.
—¿Qué demonios esta pasando aquí? -el tono frió que uso el mafioso para hablar le provoco escalofríos a más de uno (incluyéndote). Se escucho un masivo "discúlpenos jefe" antes de que los mirones empezaran a dispersarse con rapidez, a final simplemente quedaron Atsushi, Todomatsu, Karamatsu y por supuesto tú.
—¿Podrían decirme porque estaban peleando?
—Por Atsushi. -respondieron al unisono, Karamatsu enarco una ceja.
—Tu gata, esta tratando de robarse a mi Atsushi.
No sabias si ofenderte más por ser llamado "gata" por esa perra o por el hecho de que te acusaba en tu cara de tratar de robarte a "su Atsushi". Incluso tu amigo parecía sorprendió de ser llamado de repente de esa forma.
Karamatsu te lanzo una mirada ante la acusación del peli rosa y solo atinaste a negar ligeramente. El mafioso sonrió antes de poner una expresión seria, se aclaro la garganta antes de hablar.
—Bueno, sea el motivo que sea. No deberían pelear, todos ustedes son mis Karamatsuboys, son mi familia. Ya sé, lo que ustedes necesitan son crear lazos de amistad y compañerismo y nada hace mejor eso que una misión. Los enviare a cumplir un encargo~ Hay un casino donde van a dejarme un paquete y quiero que vayan por el~
—¡¿Qué?! -Incluso Atsushi parecía perplejo.
—Matsuno-san... No puede estar hablando en serio.
—Seguro les ira genial, Ichimatsu vamos a tratar tu herida antes. Todomatsu, te sugiero que hagas lo mismo. -Karamatsu te hizo una seña para que lo siguieras y así lo hiciste, antes de perderlos de vista volviste a ver a Atsushi, Todomatsu lloriqueaba diciendo "él me apuñalo" y el castaño trataba de reconfortarlo con suaves caricias al rostro. "Tu te lo buscaste".
Estabas totalmente de acuerdo con Atsushi.
Karamatsu te llevo hasta su oficina y atendió tu herida, la cual por suerte era menos grave de lo que parecía. Después de ponerte un vendaje el mafioso paso la punta de sus dedos por tu rostro y te encogiste de hombros bajo su toque.
—Eso va a ser un feo moretón mañana. ¿Estas bien? -asentiste ligeramente, el tacto frió de Karamatsu se sentía bien contra los golpes en tu rostro. —Hey, terminare rápido mi trabajo hoy así que, cuando termines tu misión tengamos una cita~
—¿Qué?
—Le diré a alguien que prepare un pavo.
—Tú y tu maldito pavo. -dibujaste una pequeña sonrisa aun cuando tus mejillas dolían.
—Te daré pan de melón~
—Iré...
Eso no tenían que decírtelo dos veces.
[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]
Observaste el gran casino que se encontraba frente a tus ojos, la construcción era enorme. Aunque no era el edificio más alto aun así se veía imponente y lujoso con sus seis pisos de altura y con sus quien sabe cuantos metros cuadrados. Buscaste con la mirada a quien seria tu compañero en esa misión, el pelirosa te lanzo una mirada furiosa cuando sus ojos se encontraron.
No estaba nada contento de que lo mandaran contigo y el sentimiento de irritación era mutuo.
Según les había explicado Karamatsu tenían que encontrar a su socio norteamericano en ese lugar y recuperar un maletín con unos cuantos millones de dolares. Una misión fácil que bien podía cumplir uno de los dos, pero tenían que "trabajar en equipo" y regresar los dos intactos. O al menos no heridos por otra pelea entre los dos.
Acomodaste tu arma debajo de tu ropa antes de acercarte más a la entrada, reconocías el nombre de aquel casino. Te habías equivocado la primera vez, ese lugar no estaba en el territorio de Osomatsu, sino en lo que debería ser de el tercer hijo :Choromatsu.
Asegurándote de esconderla de la vista de Todomatsu sacaste la ficha que Tougou te había dado en su primer encuentro, esa que específicamente había dejado en la palma de tu mano cuando lo encontraste en las aguas termales.
Esa ficha pertenecía exactamente al mismo casino frente al cual estabas ahora.
¿Qué significaba? ¿Por qué Tougou te la había dado?
Tu curiosidad te había llevado a lugares peligrosos, era por eso que esta vez no estabas muy seguro de querer saberlo esta vez.
—¿Listo?
—Sí, como sea. -Sin esperar por ti Todomatsu entro al casino.
Los guardias te detuvieron por un momento pero basto con mostrarles la tarjeta que te había dado Karamatsu para que te dejaran entrar sin problemas. Todomatsu esperaba del otro lado con una cara de frustración. Te pareció escucharlo quejarse de que te hubieran dejado entrar tan fácilmente, evitaste responder cualquier cosa para no provocar otra pelea.
El lugar era igual de llamativo por dentro,todo parecía sumamente caro, desde el piso hasta la decoración, una gran fuente de un hombre siendo aplastado por una gran bolsa de monedas parecía estar fuera de lugar más aun con la frase que le acompañaba "La ambición en la perdición del hombre" , una frase que no iba con la idea de un casino en la cual todos iban a apostar y despilfarrar exageradas sumas de dinero.
Seguiste a Todomatsu por el primer piso, había grandes maquinas de "pachiko" en una parte, la gente parecía tan inmersa en el girar de las maquinas que no se percataban de lo que había al rededor. Después de pasar las maquinas de monedas subieron por las escaleras hasta el segundo piso donde estaba otra sección de gente mejor vestida que la primera. En este piso había juegos de cartas y ruletas.
Levantaste la mirada encontrándote con el numero correspondiente a cada sección, estabas viendo el letrero con "ruleta 5" cuando alguien se aferro a tu brazo con fuerza. No pudiste evitar dar un pequeño salto, tu mano rápidamente busco entre tu ropa pero Todomatsu te detuvo antes de que sacaras tu arma, le lanzaste una fiera mirada por un segundo antes de ver a quien se colgaba de tu brazo.
Era una chica.
—Fukuyama-kun, hace tiempo que no te veía. -dijo la muchacha en tono cantarin, la reconociste de inmediato.
—¿Hashimoto? -La chica sonrió amplio acomodando un mechón de su cabello color rosa detrás de su oreja. Hashimoto vestía una blusa de chiflón escarlata y una falda tubo de color azul rey más arriba de las rodillas, que dejaba ver sus hermosas y largas piernas, aunque le dificultaban el dar pasos largos. Una pequeña placa de color dorado se encontraba en su blusa sobre su pecho. —¿Trabajas aquí?
—Sí. Pagan bien y estoy ahorrando para convertirme en idol, ya sabes~ ¿Quién es él?
—Irino Todomatsu~ Mucho gusto. -ronroneo coqueto el pelirosa. ¿Acaso a él también le iban las chicas?
—Mucho gusto...-te dedico una pequeña sonrisa antes de tomarte por a muñeca. —Pero vengan, vamos a mi estación.
—Ah, pero...
—Vamos, vamos, no rechaces a la señorita. -Todomatsu te tomo por los hombros y te empujo hasta a mesa a la que Hashimoto los guió.
A pesar de que Hashimoto llevaba varios minutos hablando no estabas poniendo atención realmente, Todomatsu estaba inmerso en su nulo coqueteo con tu amiga así que quizás no noto que un hombre con un maletín dorado los veía desde el otro lado de el salón.
—Tenemos que irnos...
—Espera, espera iré por fichas. -Todomatsu se alejo rápidamente a cambiar algo de dinero por fichas. Te sentaste viendo a la chica.
—¿Aun trabajas para Osomatsu-sama?
—No. Desde hace tiempo que ya no lo hago. -le respondiste, Hashimoto había hecho algunos trabajos para tu antiguo jefe asi que sabia en que estabas involucrado o al menos eso creías. —¿Algo que debería saber?
—¿Sabes? Últimamente el jefe esta muy ocupado con una extraña mujer. Creo que es americana... Según escuche su nombre es Minnie, están tratando de ponerle una trampa a alguien pero... -dejo de hablar cuando Todomatsu regreso.
Por varios minutos no hiciste mas que escuchar "la casa gana" una y otra vez y a Todomatsu frustrado diciendo que estaba haciendo trampa. Al final se rindió con Hashimoto pero fue a probar suerte en otras mesas.
—¿Tu quieres probar suerte?
—No, me di cuenta que ocultas las cartas en tu cabello. -te ganaste un pequeño "shhh" y una mirada de reprimenda. —Además no tengo fichas.
—Yo podría prestarte unas cuantas. Mira estas valen 50, estas 100, estas 200, estas 500...
—Oh, espera... -buscaste en tus bolsillos y sacaste la ficha mostrándosela a Hashimoto —¿Cuanto vale esto?
—¡...! -La chica abrió los ojos como platos, de manera algo brusca te quito la ficha de la mano y se quedo viéndola con expresión desencajada. —¡Por favor no me despidas! -dijo de manera apresurada inclinando la cabeza.
—¿Qué? -arrugaste las cejas sin entender a que se refería.
—Esta ficha, vale todo el maldito casino. Nos habían dicho que había llegado el nuevo dueño. -Miro a su alrededor acomodando algunos mechones de su coleta. —¿Por qué no me dijiste que eras jodidamente rico?
—Porque no lo soy... -te encogiste de hombros ligeramente. ¿Qué significaba eso? Todomatsu regreso justo cuando Hashimoto se volvía a acercar para tomarte por el brazo.
—Bueno, ahora que te vi de nuevo me pareces más elegante que antes. -comento Hashimoto regresando la ficha sin que Todomatsu lo notara.
—¿Qué demonios tienes que todo mundo quiere coquetear contigo? -pregunto frustrado Todomatsu. —No eres atractivo, ni eres divertido. ¿Acaso eres bueno en la cama?
El hombre del maletín por fin hizo la señal para que lo siguieran. Te soltaste de Hashimoto para ir.
—No lo sé, pregúntale a Atsushi.
—¡¿Qué?!
El hombre del maletín subió por el elevador hasta el penúltimo piso, cuando ibas a entrar al otro elevador Todomatsu te empujo apartándote de el camino, caíste sobre tus rodillas . Totty te lanzo una mirada burlona mientras la puerta del elevador se cerraba.
—Voy a matar a ese cabrón... -refunfuñaste mientras te levantabas,no ibas a esperar a que el elevador bajara de nuevo así que te dirigiste a las escaleras para subir. El tercer piso estaba lleno de gente, el cuarto piso eran solamente habitaciones, algunas parejas iban camino a sus habitaciones cuando pasaste por un lado. Cuando subiste al quinto piso parecía no haber ni una sola alma.
Por el pasillo se escuchaba una campana sonar una y otra vez y te parecía escuchar las puertas del elevador abrirse y cerrarse. Ya que tenias que pasar por allí de cualquier forma apresuraste el paso, tus grandes pasos se detuvieron por completo cuando te encontraste rente al primer elevador. Efectivamente como habías escuchado la puerta del elevador se abría y cerraba una y otra vez. Las paredes, el suelo, el techo todo estaba lleno de sangre fresca y la cabeza del hombre del maletín impedía que las puertas se cerraran.
Rápidamente buscaste dentro del segunde elevador, estaba vació, pero había un pequeño rastro rojo saliendo de él como si hubieran arrastrado a alguien herido.
—¿Todomatsu? -te adentraste por el pasillo para buscar a tu compañero, las habitaciones parecían estar completamente solas y todas las puertas estaban entreabiertas, te daba mala espina...en el silencio de el pasillo te pareció escuchar que el peli rosa te llamaba desde una habitación. Sin pensarlo dos veces corriste entrando rápidamente, abriendo la puerta, la habitación era diferente a las demás, esta si estaba iluminada, decorada con una alfombra blanca con grandes machones rojos. Frente a ti un escritorio de madera de caoba y detrás de ella una enorme ventana que mostraba parte de la ciudad.
La puerta se cerro detrás de ti, te giraste rápidamente pensando que Todomatsu te estaba jugando alguna clase de broma macabra.
Pero lo que encontraste te provoco más escalofríos que ver el cadáver en el elevador.
—Hola de nuevo, Chiara~ -el hombre de traje a cuadros te saludaba con una enorme sonrisa. Tus piernas temblaron cuando lo viste acercarse. Incapaz de pronunciar palabra alguna el miedo que te había provocado la primera vez seguía presente y creciendo.
—¿No dices nada? Que mal, aun no te he cortado la lengua. -rió acercándose un poco más
Tratando de alejarte mientras él se acercaba terminaste siendo detenido por el escritorio a tus espaldas. A tientas buscaste algo para atacarlo encontrando un péndulo de escritorio el cual tomaste y le arrojaste. Te dio el tiempo suficiente para sacar tu arma, pero la mano que Todomatsu había herido antes te dificultaba tomar correctamente la pistola, trataste de apuntar pero Tougou fue más rápido y de dio una fuerte bofetada que te hizo caer al suelo.
—¡Ugh! -su pie presiono con fuerza tu mano haciéndote soltar el arma, pateo la pistola hasta el otro lado de la habitación.
—¡Estoy tratando de ser amable contigo! -Gruño antes de apartar el pie de tu mano, a penas te incorporabas cuando sentiste una patada impactar con fuerza en tu estomago. —¡Pero tu me obligas a no serlo!
No pudiste evitar toser con fuerza sujetándote el estomago, el golpe había sido tan fuerte que te había arrojado casi medio metro hacia un lado. De nuevo tratabas de incorporarte cuando un segundo golpe te llego, pero esta vez fue desde arriba, estampando con fuerza tu cuerpo contra el suelo, un grito de dolor desgarro tu garganta. La respuesta de Tougou fue una fuerte carcajada, parecía genuinamente divertido.
—Bueno, ahora que pareces más calmado tengo que decir... No sabes cuanto me alegra tenerte aquí. Tu eres el perro más eficiente que he conocido. -mientras él hablaba habías empezado a arrastrarte hacia el arma, pero cuando te parecía que podías alcanzarla una nueva patada te hizo caer de nuevo, te quedaste quieto esta vez parecía que te había roto algo.
Te sujetaste el estomago con una mano, tus dedos rasguñaban con fuerza el suelo. El suelo debajo de tu cara se mojaba con pequeñas gotas rojas y saladas. Abriste los ojos como platos cuando sentiste al hombre abrazarte por detrás, su mano se puso sobre la mano en tu estomago metiendo los dedos entre los tuyos, tu otra mano se enredo en tu cabello jalando con fuerza te hizo levantar la cabeza.
—Escucha, no tienes porque tenerme miedo. Si te quisiera matar justo ahora primero me divertiría un montón con tu pequeño cuerpo. -no podías ni describir el asco que te provoco cuando lo sentiste restregar su pene contra tu trasero simulando envestidas. Su nariz pegándose a tu cuello no hacia más que incrementar tu repulsión por aquel contacto.
—Pero quiero agradecerte por cuidar de mi cachorro cuando yo estuve fuera. Sé que no lo dejaste morir de frió por las noches y eso hace que merezcas un premio. -cuando sentiste su áspera lengua pasar por tu cuello hasta detrás de tu oreja no pudiste evitar mover tu cabeza hacia atrás con fuerza golpeando a Tougou detrás de ti.
Tu frente se estampo con fuerza contra el suelo, pero lograste tu objetivo de hacer que se alejara.
—¿Quieres jugar eh? -levantaste la cabeza escuchando como se desabrochaba el cinturón. Con rapidez retrocediste hasta que tu espalda toco la pared. estabas temblando con fuerza y parecía que habías olvidado como respirar. —Vale, vamos a jugar. -Lo viste ponerse en cuclillas delante de ti. Tenia un rastro de sangre en su boca, suponías que había sido de el golpe que habías logrado darle. —Tu eres un niño, así que te gustan los juegos de niños ¿no? juguemos a las escondidas.
—¿Qué estas...?
—Contare hasta cien, y te iré a buscar. Si logras salir de el edificio junto a tu compañero entonces los dejare ir, sin resentimientos lo prometo. Pero si yo logro atraparte voy a dejarte tan roto que me rogaras que te mate, pero no lo haré. Te dejare lo suficiente cobarde para evitar que te suicides. Única regla, no te quedes más de quince minutos en la ruleta cinco, porque pronto kaboom. Uno, dos tres, cuatro...
Cuando se alejo contando tu cuerpo se movió por si solo, haciendo un esfuerzo sobrehumano lograste ponerte de pie y caminar buscando a Todomatsu. Estabas al borde de un ataque de pánico, temías que se terminara el tiempo y tu aun siguieras cerca. Para tu suerte encontraste la habitación donde estaba tu compañero, que tan mala suerte debías tener para que justo frente a él se encontrara tu antiguo jefe.
—Ichimatsu, mi pequeño perro. Has regresado. -Osomatsu se volteo hacia ti extendiendo sus brazos intento alcanzarte, pero Todomatsu aprovecho su descuido para golpearlo en la cabeza con una botella de whisky.
Un ruido lastimero salio de la garganta de Todo, él también parecía haber sido atacado pero debido a que su ropa estaba desgarrada no sabias si había sufrido otro tipo de abuso por parte de Osomatsu.
—¡Vayámonos!-le gritaste sacándolo de el shock, Todomatsu corrió hacia ti abrazándote con fuerza.
—Dios, eres real. -dijo con un hilo de voz. ¿Qué cosa había pasado como para que estuviera feliz de verte? Te quitaste el saco y se lo entregaste, salio de la habitación mientras tu tratabas de quitarle el arma a Osomatsu. Estabas a punto de salir cuando sentiste un agarre a tu tobillo, volteaste encontrando el rostro lleno de sangre de tu jefe.
Se veía tan diferente a como era usualmente, tan seguro y déspota, ahora se veía tan frágil que te recordaba sin dudas al pequeño de los vídeos.
—...matsu, no me dejes. ¡No me dejes con él! -el miedo que se mostraba en sus ojos te recordaba a ti. El jalón de Todomatsu te alejo rápidamente de el agarre del mayor de los Matsuno —No te vayas, no me dejes, no me dejes! ¡Me moriría sin ti! ¡Choromatsu por favor! ¡Choromatsu! ¡Choromatsu, no me dejes!
Sus gritos desgarradores pidiendo que no lo dejaran solo con él y llamando a Choromatsu, hacían que tus ojos se llenaran de lagrimas.
¿Que tan loco debías estar para pensar que querías regresar y salvarlo? Una pequeña parte de ti aun sentía ese enfermo amor hacia él...Te hacia sentir asqueado.
Cuando bajaron y las personas empezaron a verlos, el estado de sus ropas llenas de sangre y rasgadas, empezaron a huir como si fuesen la peste misma. Todomatsu te sostenía con fuerza evitando que de verdad regresaras a ayudar a Osomatsu. Y cuando llegaron al tercer piso empezaron a sonar las alarmas contra incendio, el pánico en conjunto hizo que todos empezaran a correr bajando las escaleras.
La estampida de gente proveniente del tercer piso te tiro hacia abajo soltándote del agarre de tu compañero. Por suerte no terminaste muerto aplastado por la gente.
—¡Todomatsu! -gritaste en la aun casi llena sala, se te dificultaba respirar después de haber corrido aun en tu estado. Mirando en todas direcciones buscaste a Todomatsu, pero en su lugar te encontraste a la chica de cabellera rosada.
—Fukuyama-kun ¿Qué pasa? ¡Estas herido! E-espera aquí, iré por mis cosas y te ayudare a salir. Pensaste que iba a ir hacia las mesas pero en su lugar corrió hacia la zona de ruletas.
—¿Hashimoto a donde vas? -los que aun estaban allí te veían como si estuvieras loco.
—Mi jefe acababa de mandarme a la ruleta cinco, espera.
—¿Ruleta cinco? -recordaste las palabras de Tougou. —¡Hashimoto espera!
Una poderosa ráfaga de calor te empujo con fuerza hacia atrás y por unos segundos todo fue caos y después oscuridad.
[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]
[Karamatsu]
Estabas viendo algunas cifras en papel sin poder concentrarte del todo. No podías permitirte no concentrarte, después de todo había habido un "incendio/explosión de gas" en la tienda de guitarras en la cual habías estado recientemente.
Era como si alguien te estuviera mandando una primera advertencia, pero ¿Quien?
No podías pensar claramente en ello porque irremediablemente terminabas pensando en tu cita y en Ichimatsu. Tu mente estaba divagando en la noche anterior, en lo cerca que habías estado de Ichimatsu, en el calor de su cuerpo, en esa mirada intensa que parecía ver a través de ti. Estabas internamente complacido de que al menos poco a poco Ichimatsu estaba empezando a abrirse contigo, aunque aun parecía un gatito arisco en algunos momentos eso estaba bien. Te gustaba Ichimatsu, te gustaba su personalidad tsundere.
Querías que todos vieran lo maravilloso que era, pero al mismo tiempo querías tener esa parte de él solo para ti.
—Soy un maldito egoísta... -susurraste, te daba miedo pensar que podías ser igual de posesivo que Osomatsu. No querías ser así de retorcido, pero incuso tu tenias tus momentos.
La puerta de tu oficina se abrió golpeando con fuerza, te sobresaltaste por el golpe y clavaste tu mirada en la persona que había entrado de manera tan estrepitosa a tu oficina. Frente a ti la esposa de tu segundo al mando boqueaba sin pronunciar palabra.
Te levantaste de tu silla quitándote de paso los lentes de lectura que tenias puestos y te acercaste a la castaña que parecía estar a punto de sufrir un ataque.
—Homura-san ¿Que pasa? -cuando te acercaste sus dedos sujetaron con fuerza tu camisa, sus grandes ojos pardos se llenaron de gruesas lagrimas mientras con hilo de voz lograba pronunciar.
—...mi niño... -tu cuerpo se tenso de inmediato, trataste de mantenerte calmado. Jyushimatsu apareció por la puerta por la que antes había entrado la mujer.
—Hubo una explosión en el casino al que enviaste a Ichimatsu y Todomatsu.
—¿Qué...?
Sentiste tu corazón detenerse por un momento.
Esa era una primera advertencia.
Espero que les guste y que comenten.
:D me divertí mucho escribiendo esto
espero que ustedes también.
Nos leemos, saludos~
