Hola. ¿Qué tal les va?

Espero que bien.

Por fin estoy de regreso con esta sensual historia.

Quiero agradecer por sus comentarios: hitomi79, xxaph-mexicoxx, kiku , Dark Amy-chan , Sbloccare, Momokamatsu, xxXkmiXxx , LaV3nus6 , XxKoyakusixX , Izumi-nyu-FTW , CipherDie, DyuGyu , Azul Ackerman, KARINIO , NinjaSamuraiGirl , JezhuStaxx .

Muchas gracias por sus lindos comentarios.

Este capitulo es... divertido.

Espero que les guste y les divierta tanto como yo me divertí escribiéndolo.

De nuevo, de antemano perdón si el autocorrector me jodió algo.

Disfruten su lectura~


Save my Soul.

XI.

Una aterciopelada voz te susurraba al oído, una suave caricia revolvía tu cabello, una cálida sensación que alejaba todos los demonios que querían atacarte mientras estabas indefenso. ¿Qué era lo que decía ?

Era la voz de una mujer que te llenaba de nostalgia, que te hacia doler el pecho y que sin embargo no reconocías.

"Yo te amo demasiado, eres lo que más amo en el mundo. No hay nadie a quien yo me más de lo que te amo a ti y aunque él no sea tu padre, sé que él también te ama y cuidara bien de ti... mi amado niño"

Y la tranquilidad, esa suave caricia se volvía una opresión, te empujaba hacia abajo deteniéndote con fuerza doblegándote y haciéndote daño. Asquerosos hombres jadeaban arrancándote la ropa, su aliento sobre tu nuca te hacia sentir terror y asco a partes iguales, pero lo peor de todo era que frente a ti dos personas veían el espectáculo, una mujer de sonrisa burlona y ojos iguales a los tuyos, además un chico al que conocías muy bien, con esos ojos fríos como el hielo.

"Atsushi..."

Te removiste inquieto, tu cuerpo se sentía pesado y era doloroso cada pequeño movimiento. ¿Qué habías hecho para merecer aquello? Tal vez el karma te cobraba por adelantado, por esa petición egoísta que le hiciste al demonio de el callejón. Y recordabas tus palabras, más ahora que nunca, no habías sido siempre una victima aunque a veces lo pareciera, era por eso que esa noche tomando la mano de el hombre de ojos escarlata le hiciste una petición.

"Seré tuyo, sí matas a la mujer que se hace llamar mi madre" y el hombre rió divertido.

"Tienes una mirada interesante niño, te convertiré en mi perro"

Tu eras el culpable de lo que estaba pasando.


XI. -Niño pequeño.

Cuando abriste los ojos te encontraste en un lugar apretado y oscuro, podías sentir tu rostro mojado y por el olor metálico podías darte cuenta que aquello no era sudor. Tus ojos examinaron pronto tu alrededor, gracias quedado debajo de la gran pared que dividía a la zona de ruletas de las mesas de poker, a tu izquierda estaba la fuente extraña y sobre el borde se encontraba deteniéndose a penas el pesado panel de metal.

Sí esa fuente no estuviera en ese sitio aquella falsa pared habría aplastado y quizás en ese momento estarías muerto, había sido una gran suerte que con tu pequeño cuerpo pudieras ocupar el reducido espacio de 45° que se formaba entre la fuente y la pared.

Con cuidado de no mover nada te arrastraste fuera de aquel lugar, fue una tarea bastante difícil y dolorosa, tu brazo derecho había quedado descolocado de su sitio y lo que había empezado como un hormigueo durante tu inconsciencia, ahora, estando despierto se había vuelto en un dolor insoportable.

Los dedos de tu mano sana se aferraban arañando el suelo lleno de sangre y polvo, buscando algo de lo cual poder aferrarse, buscando algo que pudiera ayudar a salir de allí. Al menos podías mover un poco las piernas y al no sentir dolor tan agudo como en tu brazo pensabas que al menos no las tenías rotas y eso ya te daba un poco de alivio.

Moviéndote poco a poco, empujando todo tu cuerpo hacia adelante empezaste a arrastrar te fuera de aquel lugar, te llevo varios minutos, en los cuales luchaste contra esa sensación de que ibas a desvanecerte. Cuando por fin lograste salir de él lugar algo parecido a una sonrisa apareció en tus labios.

¡Estabas vivo! Un poco magullado, pero vivo.

Una vez fue examinaste los daños recibidos, tu brazo derecho estaba dislocado, habías perdido algunas uñas al intentar salir con tanta desesperación, algo que parecía ser parte de una máquina de pachiko se había clavado en tu pierna, dejando un corte algo profundo en tu pantorrilla izquierda, tu cabello estaba húmedo y pegado a tu rostro, cuando tus dedos tocaron cuero cabelludo este empezó a doler en pequeñas punzadas.

Pudo haber sido peor, si hubieras estado más cerca...

Entonces, cuando habías llegado a pensar eso la imagen de Hashimoto apareció de pronto en tu cabeza llenándote aún más de incertidumbre. Sin detenerte a pensar demasiado en tus propias dolencias o en lo que podría encontrar, empezaste a caminar cautelosamente por el lugar lleno de escombros.

Había mucha sangre, en el piso en los muros y algo más en el alto techo ennegrecido, la explosión había arrojado las mesas contra los muros así que tuviste que abrirte camino entre lo que recordabas era el área de ruletas.

Antes habías escuchado un incesante y molesto ruido, tus oídos captaban un eterno zumbido después de el estruendoso sonido de la explosión, pero ahora parecía que por fin se había calmado dejándote escuchar el sonido de el caos al rededor. Y aun cuando todos los sonidos regresaron de pronto fuiste capaz de escuchar un gemido entre los escombros y a tu izquierda. Te apresuraste a buscar el origen entre las mesas volcadas y el polvo, entonces la encontraste.

Tu amiga, la chica que antes dijo que te ayudaría a salir, Hashimoto se hallaba tendida de espaldas cerca de el muro del fondo, allí donde debería estar un muro igual al que te salvo y que sin embargo estaba hecho pedazos. Solo eras capaz de verla de la cintura para arriba, pues estaba cubierta por un mantel rasgado que se enrojecía rápidamente.

—Hashimoto... -te arrodillase junto a la chica, tomado con cuidado su mano como para hacerle saber que estabas allí con ella. Hashimoto giro su mirada en tu dirección, aquellos grandes ojos esmeralda se mostraban asustados, su rostro estaba pálido, herido y sangrante.

—Fuku... -su voz fue un susurro, su mirada asustada se llenaba de gruesas lagrimas y boqueaba como si tratara de decir algo, pero nada salia de su garganta.

—Todo estará bien, la ayuda viene en camino. Vas a estar bien, te lo prometo.-si que podías ser un mentiroso cuando te lo proponías, porque ni siquiera sabias si alguien de verdad iría a ayudarles y mucho menos sabias que tan mal estaba el cuerpo de la chica. Había mucha sangre hacia abajo de la cintura,con algo de miedo de lo que podías encontrar retiraste el mantel para ver que tan grave era el daño. No fue grato lo que te encontraste, las dos hermosas piernas de Hashimoto habían desaparecido arrancadas de cuajo.

Desviaste la mirada rápidamente incapaz de contemplar la escena, pero fue hasta que tus ojos trataron de huir de la horrorosa escena que te percataste de las otras victimas, aquellos que habían perdido no solo sus piernas, brazos, manos, sino también la vida. Era como una pesadilla.

Comenzaste a temblar. Tus ojos se encontraros de nuevo con las esmeraldas que eran los ojos de Hashimoto, tan asustada, tan herida, tan indefensa y tu no podías hacer nada más que ver como poco a poco esos ojos iban perdiendo la luz hasta convertirse en dos cuencas frías y vacías.

—¿Hashimoto?... -la llamaste, pero la chica no contesto, la mano que antes se aferraba a ti temblorosa había perdido su fuerza y yacía inerte con los dedos extendidos. como si fuese una reprimenda las palabras que tan solo minutos antes le habías dicho a la chica de cabello rosado regresaron a tus labios. —Vas a estar bien, te lo prometo...

Te quedaste en blanco, tu mirada fija en aquellos ojos ya sin luz. Y de pronto entre el silencio que se había formado una risa empezó a resonar, al principio lenta y aumentando a carcajadas. Te tomo unos segundos darte cuenta de que se trataba de ti, estabas riendo a carcajadas viendo el cadáver de tu ex compañera, no era divertido, dolía y aun así no podías parar.

Tu mano sana se movió buscando callar las carcajadas y te encontraste con tu rostro húmedo, ¿Por qué estabas riendo? ¿Por qué estabas llorando mientras reías?

Algo dentro de ti te decía que aquello era solo el detonante de tu punto de quiebre, que te estabas rompiendo hasta un punto que seria imposible volver a unir los pedazos de ti.

Entonces, una bofetada hizo callar tu risa. Te encontraste con Todomatsu frente a ti, su mano aun estaba extendida hacia ti y temblaba ligeramente. Un gemido lastimero salio de tu garganta y tu dedos apretaron con fuerza tu cabello.

—Todomatsu... yo soy...igual que Osoma...

—¡No lo eres! -Dijo con voz firme, te parecía que aquello era ya parte de un sueño, pues el chico de cabello rosa te atrapo entre sus brazos como si fuese capaz de volver a unir los pedazos. —Te sacare de aquí, niño. Pero antes...

Tomo tu brazo derecho con fuerza y en un rápido movimiento lo movió hacia atrás regresandolo a su sitio, te desmayaste del dolor al instante. Cuando volviste a abrir los ojos estabas dentro de una ambulancia, se escuchaba aun caos afuera y al levantar la cabeza de la camilla te diste cuenta que aun estabas fuera de el casino, recibiendo ayuda medica en ese mismo lugar para no perder el tiempo.

Todomatsu estaba a tu lado respondiendo las preguntas de el medico que te atendía, no entendías mucho sobre términos médicos pero al parecer el de cabello rosa sí, pues gracias a sus informes fueron capaces de ayudarte más rápidamente para así poder atender a algunos que estaban más graves.

Te pusieron una ortesis de hombro que ayudaría a tu brazo a sanar rápidamente, la herida en tu pierna requirió de algunas puntadas para mantenerla cerrada y una gasa y vendas serian suficientes para la herida en tu cabeza. Todomatsu envolvió una manta al rededor de tus hombros antes de ayudarte a salir de la ambulancia, no habían dado ni dos pasos cuando un hombre vestido en uniforme oscuro les detuvo.

—Disculpen, necesitamos hacerles unas preguntas. Si pudieran acompañarme por aquí.

—¿Tiene que ser justo ahora? -pregunto Todomatsu, la verdad es que estaba tan fuera de ti mismo que no lograbas entender de todo la situación.

—Es el protocolo, lo siento. Por aquí por favor. -el hombre camino enfrente, Todomatsu que se ayudaba a caminar giro ligeramente el rostro hacia ti, lo suficiente para susurras.

—Es de las pocas veces que he visto a la policía venir por aquí.

Ciertamente era algo fuera de lo común, sobre todo porque los uniformados solían deja que los mafiosos hicieran lo que se les viniera en gana y nunca intervenían en sus territorios, eventualmente terminabas por olvidar que había otra autoridad además de los yakuza. Su falta de presencia solo demostraba su incompetencia, lo único que habían logrado había sido atrapar a Tougou y este esta libre de nuevo. No había duda que quien mandaba en ese lugar era el dinero, entonces ¿por qué de pronto la policía estaba tratando de intervenir?

La parte de atrás de una van se había convertido en estación improvisada donde los policías estaban interrogando a todos los testigos. Quizás era gracias a las medicinas para el dolor que te habían administrado e la ambulancia, pero estabas sintiéndote un poco cansado, es por eso que dejaste a Todomatsu contestar todas las preguntas de los molestos policías.

Al menos hasta que un nuevo uniformado apareció y cuando hablo reconociste su voz de inmediato, levantaste el rostro que habías mantenido medio oculto en la cobija que Todomatsu te había dado y te encaraste con aquel hombre.

—¿Kami...?

—¿Nos dejarían un momento a solas? -pregunto con una sonrisa amable el hombre de ojos color ámbar, la pregunta era más dirigida hacia tu compañero ya que los otros policías le obedecieron de inmediato.

El de cabello rosa le lanzo una mirada al policía antes de alejarse. No sin antes hacerte una seña que parecía decir "si te da problemas dímelo". Dudabas que fuera de ayuda hacer algo contra un policía.

Una vez que los dos estuvieron solo rompiste el silencio.

—¿Eres un maldito policía encubierto? ¿Acaso estas buscando que te maten? -porque antes habías visto lo que Osomatsu le hacia a los "topos" y si él había sido forjado a la imagen y semejanza de locura que Tougou no te imaginabas lo que este podría hacerle no solo a Kami, sino también a Aku por estar cerca de un "traidor". —¿Aku lo sabe?

—No y te agradecería que las cosas siguieran así. -le miraste con incredulidad. ¿Acaso no estaba consiente de lo mal que podía irle a su novio si las cosas salían mal?

Aunque realmente no debería importarte, después de todo no es como si conocieras a esos sujetos. Solo les habías visto dos veces en toda tu vida y todas ellas te habían dejado más confundido con todo su misteriosa forma de actuar.

—Se lo diré, solo que a su debido momento ¿si? -explico encogiéndose de hombros, quizá la manera en la que esta estabas viéndolo había sido para el una reprimenda silenciosa. —Sé que después de ver el vídeo completo, lo que menos te importa es lo que pueda pasar le a Aku, pero tienes que entender que él era joven y estúpido, que el no quería hacer...lo que hizo.

Arrugaste ligeramente las cejas en una mueca de confusión, ¿De que estaba hablando de pronto? El vídeo al que se refería seguramente era el que habías visto con Atsushi hace ya una semana, pero ¿Qué tenia que ver Aku en todo eso? ¿Acaso aun después de el brutal ataque que Tougou le había dado a esa mujer embarazada había algo más?

—Entonces ¿por qué lo hizo? -preguntaste en el tono más neutral que podías hacer, quizás fingiendo que sabias de lo que hablaba podría decirte algo más.

—Porque le tenia miedo a Tougou, como todos. Mira, no sé que tan buena era la relación con tu madre pero solo una victima como nosotros, podemos entender como es vivir en carne propia una agresión sexual de esa magnitud y ella como mujer las consecuencias de traer al mundo a un... -Kami se quedo callado, te habías quedado viéndolo fijamente olvidando parpadear. —Dios mio... no lo sabias... - La expresión de arrepentimiento en la cara de Kami te hacia preguntarte ¿Qué expresión tenias justo en ese momento como para que reaccionara así?

—Jajaja... E-eso tiene sentido. -hablaste en un tono burlón que te resultaba mirada aun seguía fija en el policía, en como se cubría la boca como si pudiera ser capaz de regresar sus palabras. —Eso explica porque mi madre no me quería. Jajaja ¿Quien demonios querría al producto de una violación?

—Pequeño, mi intensión no era...

—Está bien. No me importa. -pero aunque decías eso sí te importaba, estaba empacando a sentir esa inquietud que no te dejes respirar. — después de todo fui yo quien hizo que mataran a esa perra.

Agregaste en un intento de sonar como el malo de la historia, quizás si lograbas convencerte a ti mismo podrías dejar de sentirte como un pequeño desorientado y herido que contenía sus ganas de llorar.

Esa sensación de estar rompiéndose no desaparecía, antes parecía estar agravando con cada segundo que pasabas hundiéndote más y más en ese odio y auto desprecio, te parecía que incluso era más difícil respirar.

Nunca habías necesitado que alguien te abrazara y te convenciera que ibas a estar bien. Que no eras un niño no amado, pero estabas solo... estabas simplemente alli sentado en silencio, incapaz de pedir la ayuda que tanto necesitabas...

—Sé que eres un buen niño, alguien a quien le han pasado cosas muy malas. De verdad lamento, haberte dicho eso sin... tacto.

¿Había una manera fácil de decir lo que te dijo? Lo dudabas.

—Esta bien, debí imaginarlo. -¿Cómo eras sí quiera capaz de sonar tan despreocupado cuando por dentro estabas hecho un asco y eras un caos total?

Con fuerza tus dedos se hundieron en tu brazo, abrazándote y apretando los brazos contra tu pecho, como si eso fuera capaz de unir tus pedazos... Pero era inútil.

—Yo no tengo arreglo... -algo que tenía que quedarse en tu cabeza salió de tus labios en un tono lastimero, Kami te veía sin entender a qué te referí tu momento de debilidad duro hasta que el muro que construías para alejar a los demás estuvo de nuevo a tu alrededor. —¿Alguna otra cosa que quiera decirme o puedo irme ya?

—Por favor cuídate de Tougou... Hemos tratado de atraparlo, pero es escurridizo y me temo que está recibiendo ayuda de alguien para hacer mucho daño. Y no, no es Osomatsu. Sospechamos de alguien con conexiones a la familia italiana. Alguien que busque venganza por algún motivo ¿Conoces a alguien así?

—Al único que conozco es a At... -negaste moviendo la cabeza, en ese momento no podías pensar de manera clara. Kami se te quedo viendo mientras enarcaba una ceja, pero al ver que no agregaste nada más dio un largo suspiro.

—De verdad... lamento haberlo dicho de esa forma.

Te levantaste de el lugar donde estabas sentado y saliste de la van sin mirar atrás. La mala cara que tenia Todomatsu desapareció cuando te vio salir. Se acerco hasta donde estabas boqueando ligeramente pero sin llegar a pronunciar palabra alguna.

¿Se notaba tanto estabas pasándola mal?

Con determinación lograste poner un rostro inexpresivo, estabas tan acostumbrado que seguramente nadie notaria la diferencia.

—Vamos. -con un movimiento de cabeza Todomatsu te indico que lo siguieras. Caminaste detrás de él.

Durante unos cuantos minutos de camino ninguno de los dos pronuncio palabra, estaban simplemente caminando entre el caos nocturno que se formaba en la ciudad. Agradecías a los brillantes letreros de las tiendas y a la gente que pasaba porque quisieran o no centrabas tu atención en ellos y eso te permitía no pensar en nada más. Era porque estabas tan atento que lo habías notado, aun con su expresión de "no me importa" y su porte de delincuente juvenil, no paso desapercibido para ti que cada cierto tiempo Todomatsu se giraba para verte con esa mueca de preocupación que hasta el momento solo le habías visto a Ichiko.

Era como un hermano mayor atento a su hermanito aunque no quisiera estarlo.¿Qué pretendía?

—¿Hay algo que quieras decirme? -preguntaste cuando las miradas furtivas de Todomatsu se hicieron aun más evidentes.

—Bueno... -el chico desacelero el paso para caminar a tu lado, pasó una mano por su cabello color fantasía antes de suspirar. —¿De donde conoces a ese policía?

—Ah, estaba en la posada a donde fui con Atsushi. -técnicamente era cierto, aunque en ese entonces no sabias que Kami era un policía. Todomatsu chasqueo la lengua con fuerza, arrugo las cejas haciendo una mueca de desagrado.

—Cuando te escapaste con Atsushi. -al parecer no estaba muy contento con eso aun. —¿Te dijo algo? El policía... Tienes una peor cara desde que saliste de ese lugar. -parecía preocupado, al menos sonaba así, sin embargo agrego. — ¿Te metió mano? -pregunto burlón, era como si tratara de disimular la preocupación de antes.

—¿Qué hay de ti? ¿Osomatsu te hizo algo?

—E-eso no te importa. -gruño cruzando los brazos, podías notar comos sus dedos hacían presión contra sus antebrazos, era casi igual a tu manía de rasguñas con fuerza tus muñecas cuando recordabas algo que no querías.

—Entonces ¿por qué de pronto te preocupas por mi?

—Pues me preocupo, yo no soy una mala persona. A pesar de que pueda parecer. -se apresuro a aclarar. —Yo me preocupo por mis compañeros, es solo que contigo ¡No puedo soportarte!.

—¿Es por eso que tratas de matarme?

—¡No lo hago! ¡Si hubiera querido matarte lo hubiera hecho desde que estaba cuidándote de la herida de bala! -Al parecer hablo sin pensar y después refunfuño frustrado. ¿Entonces había sido él quien te había cuidado?Nunca habías pensado en eso. El tema te ayudaba a mantener tu mente ocupada.

—¿Y porque me odias ahora? No recuerdo haberte hecho nada. -Sí, lo habías golpeado, pero en esas peleas que habían tenido él te había golpeado también. A parte de eso no te parecía haber hecho nada para molestarlo.

—Te lo diré, de cualquier forma vas a terminar enterándote... si no es que lo sabes. -lo miraste atento. —Cuando estaba de encargado de cuidarte yo... -refunfuño algo que no pudiste entender. —Un día mientras estaba cansado Atsushi llego,"oh que bien" él es el hombre perfecto, fui un idiota al emocionarme por su visita. Ahora pasa mucho por allá, pero antes no lo hacia. "necesitas descansar Todomatsu, ve a comer algo y yo te cubriré" ¿No sonaba eso como que se preocupaba por mi? Jajaja -su risa fue amarga, sus ojos se habían llenado de lagrimas pero se apresuro en secarlas. —Regrese para preguntarle algo y él estaba besándote.

—¿Qué? -detuviste tu caminata, no lo habías notado hasta ese momento pero habían llegado.- Los guardias se apresuraron hacia adentro, seguramente a informar a Karamatsu.

—Me queda algo de consuelo ¿sabes? Sé que no importa lo que él haga tu nunca podrás amarlo, debería estar feliz de que le hagas probar una cucharada de su propia medicina. Y sin embargo estoy molesto. -te tomo por el cuello de la camisa, mientras te lanzaba una mirada furiosa. —Porque tú, maldito mocoso, estas haciendo sufrir a la persona que amo.

—¡Todomatsu! -la voz de Atsushi los hizo dar un pequeño salto, a pesar de la distancia el castaño parecía estar dándole una reprimenda al de cabellera rosada.

—Las cosas estaban mejor sin ti, maldito mocoso indeseado.

Y te quedaste de piedra, viendo a Todomatsu sin verlo realmente. Su mirada de odio cuando Atsushi en lugar de ir a asegurarse de que su prometido estuviera bien fue a verte primero. Lo dejaste revisar rápidamente mientras te preguntaba quien sabe que cosa, no podías entenderlo que Atsushi estaba diciendo. En tu cabeza una y otra vez una sola palabra se repetía

"Indeseado"

Sí, ahora estaba más que claro para ti. Siempre habías sido un estorbo, un indeseado, alguien no querido. ¿Qué diferencia hacia si tu estabas allí o no?

De nuevo empezabas a sentirte como una basura y lo poco que tu mente había logrado despejarse volvía a ser un caos. Volvías a sentirte como cuando Karamatsu recién te llevo a su familia, te sentías como una basura, como alguien sucio que podía contaminar a todos solo con tocarlos.

Pero por otra parte, algo muy dentro de ti seguía sintiéndose como un niño pequeño, confuso, desorientado y necesitado de amor. ¿Te merecías algo de eso?

—¿Ichimatsu? -la mirada gris de el castaño se encontró con la tuya y como si estuvieras viendo una película antigua la escena que habías soñado se mezclo con la realidad. Esos ojos grises que te miraban sufrir sin un atisbo de resentimiento.

—¡N-no me toques! -tu voz salio más fuerte de lo que querías y tu mano se había movido casi de manera instintiva golpeando la palma del castaño alejándolo antes de que lograra tocarte. Atsushi se quede inmóvil, casi te pareció que palidecía un poco por tu reacción.

—Ichimatsu...-cuando intento acercarse diste un paso hacia atrás, tus brazos se pusieron contra tu pecho como buscando protegerte pero ¿De que te protegías? No lo sabias. Atsushi detuvo sus intentos por acercarse y se quedo viendo en silencio lo que hacías. Te diste unos golpecitos en la frente con la palma de la mano, como si con eso fueses a ser capaz de alejar esos recuerdos, sueños o lo que sea que fueran. —¿Qué estas haciendo...?

—No sé... ¿Qué pasa conmigo?

—Llamare a alguien. -Atsushi retrocedió un poco más antes de que el corredor se llenara de sonidos de pasos, tus compañeros se mostraban emocionados de que estuvieras bien y pronto te rodearon haciéndote sentir incomodo. Rápidamente buscaste una manera de salir, pues aun era incomoda la sensación de estar entre un montón de personas.

Casi como si fuese un imán tu mirada se sintió atraída hacia el fondo del pasillo, el mafioso parecía haber corrido hasta ese lugar y estaba recuperando el aliento, era la primera vez que veías esa expresión de preocupación en el rostro de el jefe, apartando a la gente empezaste a caminar hacia él.

—Karamatsu, Karamatsu, Karamatsu... -repetías su nombre en un susurro, como si fuera un mantra que te ayudaban a estar calmado.

Pero antes de que lograras llegar hasta él alguien más te intercepto. Abrazándote con fuerza, acomodando tu cabeza en tu hombro, un delicioso aroma invadió tus sentidos y una cálida sensación cubrió tu cuerpo. Tus ojos dejaron de ver al mafioso para centrarse en el largo cabello castaño de la mujer que te abrazaba.

—Mi pequeño, estaba tan asustada. -dijo entre sollozos, la voz de Homura temblaba mientras su mano recorría tu cabello de manera cariñosa. —Estoy tan feliz de que estés bien, no sabría que hacer si algo te pasaba.

Sentiste que algo oprimía tu pecho, no solo era Homura apretándose contra ti, era algo más. Detrás de la mujer apareció Jyushimatsu que se unió al abrazo.

—Nos alegra que este bien hijo. -Dijo Jyushimatsu con una sonrisa, pequeñas lagrimas se habían acumulado en sus parpados.

Te quedaste en blanco, sin poder reaccionar. Jyushimatsu dio unas palmaditas a tu espalda cuando se alejo, pero Homura seguía sin soltarte.

—Mami y papi están muy felices de que estés bien. -escuchaste la voz de Karamatsu, sonaba como una broma que buscaba sacarte de tu estupefacción. —Vamos Homura, vas a asfixiar al chico.

—Lo siento. -la castaña se alejo, su suave mano se movió de tu cabello a tu rostro acariciándolo con cuidado. Te dedico una sonrisa, parecía que iba a alejarse más pero tus dedos atraparon el borde de su blusa.

—Mami y papi... -susurraste repitiendo las palabras de Karamatsu.

Todos los recuerdos regresaron de golpe, los ojos vacíos de Hashimoto, la desesperación en el rostro de Osomatsu pidiendo a gritos por Choromatsu, la asquerosa sensación de Tougou y su lengua por tu cuello. Las escenas del vídeo, la tortura de tu madre y después estaba los recuerdos borrosos de ser vendido por ella a unos asquerosos hombres que te daban miedo, terror, la sensación angustiante de esconderte y ser encontrado, arrastrado y sometido.

Todo se quedo en silencio. De pronto podías escuchar un sollozo mientras tus temblorosos dedos sujetaban con mas fuerza la ropa de la castaña. Todos los presentes estaban quietos, sin mover un musculo, incluso parecía que contenían la respiración y lo que te parecía que era un mormullo había aumentado su intensidad hasta convertirse en un ruidoso sollozo, eras tú, estabas llorando de manera escandalosa, como un pequeño niño perdido.

Gruesas lagrimas recorrieron tus mejillas cayendo y empapando las manos temblorosas que se aferraban a la mujer que se preocupaba por ti y te había hecho su hijo incluso aunque para todos fueras un "indeseable" Respiraste con dificultad sintiendo que el nudo en la garganta iba a ahogarte. Te sentías indefenso y tan pequeño que estabas asustado.

—Okasan, estaba tan asustado...soy un mal niño, no puedo salvar a nadie... lo siento... lo siento, lo siento, lo siento,lo siento okasan...

Los ojos de Homura se llenaron de nuevo de lagrimas con fuerza te abrazo, pudiste ahogar los sollozos en su hombro mientras la castaña repetía una y otra vez.

"Calma, mami y papi están aquí. Nada malo te pasara ahora."

Jyushimatsu les había abrazado de nuevo y entre los dos te habían envuelto en una oscuridad que por primera vez en tu vida era cálida y no te asustaba estar en ella.

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Cuando abriste los ojos te encontrabas en una cálida cama, no recordabas haberte quedado dormido. ¿Acaso habías estado llorando hasta caer rendido? Te sentías patético.

Con algo de dificultad te sentaste retirando las gruesas cobijas que te envolvían, te llevo unos segundos que tus ojos se acostumbraran a la oscuridad y cuando por fin lo estaban haciendo alguien encendió la luz haciéndote cerrar los parpados por un momento.

—Lo siento, no sabia que estabas despierto. -Jyushimatsu se acerco a la cama con algunas prendas en los brazos. —Homura-san dice que tomemos un baño antes de ir a cenar. Así que vamos. -hizo un movimiento de cabeza y espero por ti, te levantaste tras un suspiro y fuiste con él.

Los baños tradicionales siempre eran grandes, aunque siempre tenias esa incomodidad de estar desnudo cerca de alguien y por esa razón prefería estar solo. Pero era Jyushimatsu quien estaba a tu lado, confiabas en que él no haría nada contra ti así que no ibas a quejarte esta vez, estabas muy cansado incluso para quejarte.

Era como si haber llorado de esa manera hubiera drenado toda tu energía, pero al mismo tiempo te hacia sentir un poco más ligero. Tal vez solo deberías dejar de cargar con el mundo a tus espaldas.

Cuando entraste bajo el chorro de agua tus heridas empezaron a escocer haciéndote encogerte de hombros. Jyushimatsu se había ofrecido a ayudarte a lavar tu cabello, pero accidentalmente había tocado la herida en tu cabeza. Por lo cual era más seguro hacerlo tu, con cuidado, mucho cuidado. Mientras dejabas la espuma sobre tu cabello empezaste a tallar con fuerza tu cuello, recordar de pronto a Tougou te hacia ponerte nervioso y asustado. Querías quitar esa sensación.

—Creo que tu cuello ya esta bien limpio. -dijo Jyushimatsu alejando tu mano, a través de el espejo podías ver tu piel completamente roja. —Te tallare la espalda, siéntate~

—No es necesario... había algo que no querías que viera.

—Esta bien, esta bien, déjame a mi. -te sentaste encogiendo los hombros mirando nervioso las banditas adhesivas en las puntas de tus dedos, protegiendo los lugares donde deberían estar tus uñas. Sentiste uno de los dedos de Jyushi pasarse por tu espalda, delineando el contorno de las cicatrices.

—O..so...matsu. -leyó el nombre que había sido escrito por tu antiguo jefe. —¿Una quemadura?

—Fue con un cuchillo.

—¿Duele?

—No, no duele. -Sí que había dolido cuando las hizo, recordabas que habia sido cuando cumpliste nueve, el dolor eventualmente se habia ido, pero la marca siempre permanecería. Era como todo en la vida, te dejaba lleno de cicatrices que no eras capaz de borrar.

Jyushimatsu no dijo nada más, se limito a tallar con cuidado tu cuerpo, teniendo cuidado con tu hombro. Era la primera vez que alguien ademas de Atsushi te trataba como si fueras a romperte. Aun que pensando mejor, ya estabas roto, simplemente se aseguraban de que los pedazos no se dispersaran.

Cuando terminaron el baño el mayor te ayudo a cercarte el cabello con la secadora, a pesar de que habías refunfuñado porque podías hacerlo solo Jyushimatsu no te escucho. Al menos te dejo vestirte solo, con unos jeans de mezclilla, camisa negra de manga larga, suéter color violeta y a eso el de amarillo le agrego un gorro para proteger tu cabeza del frió. No pudiste evitar tocar de inmediato dos bultos que resaltaban de el gorro de lana. Eran unas orejas de gato. ¿Por qué?

Pensaste en quitártelo, pero tenias que admitir que te gustaba un poco.

De camino hacia el comedor te encontraste con Nyanko que maulló corriendo en tu dirección, se sentía como un siglo desde que no lo veías aunque solo habia pasado un día.

Todos parecían estar al pendiente de lo que hacías y eso te ponía en extremo incomodo. Debían pensar que eras patético por haber llorado de esa forma. Pusiste la cabeza contra la mesa mientras Nyanko a tu lado ronroneaba, unas caricias en la cabeza te hicieron levantarte. Pensabas encontrar a Homura o Jyushimatsu, pero en su lugar un galante hombre te dedicaba una sonrisa.

—¿Te sientes mejor?

—Karamatsu... -ahora te sentías avergonzado de estar repitiendo su nombre tantas veces antes. —Me siento patético.

—Eres un poco tonto gatito, pero no patético. -arrugaste las cejas fingiendo estar ofendido. —¿Me acompañas después de cenar?

—¿A donde?

—Es un secreto. -susurro dándote un guiño, inclinándose rápidamente para chocar sus labios y alejándose de inmediato cuando Homura y Jyushimatsu le lanzaron una mirada de desaprobación.

No pudiste comer mucho, tenias una extraña sensación en el estomago que no te dejo comer más que un poco de takoyaki y tomar un poco de té verde.

Cuando terminaste lograste escapar de tus sobreprotectores padres y te encontraste con Karamatsu en su oficina. No tenias muy buenos recuerdos de ese lugar, pero ahora que lo pensabas no habia muchos lugares de los cuales tuvieras buenas memorias.

A penas entraste el mafioso de ojos zafiro te atrapo entre sus brazos, parecía un poco ansioso, como si hubiera estado esperando mucho para tenerte cerca. Te sentías de la misma manera. Respiraste profundo el aroma de su perfume y acomodaste la cabeza en pecho, era como si encajaras perfecto justo en sus brazos.

—Lamento lo de tu amiga, Todomatsu me lo dijo. Le envié flores esta tarde.

—¿Qué? -te separaste un poco. ¿Acaso te habías perdido el funeral de Hashimoto? —¿Cuanto tiempo estuve dormido?

—Un día, te dieron un sedante que te hizo dormir como un bebé.

—Ni siquiera pude... -agachaste la mirada, Karamatsu habia buscado tus manos tomando la punta de tus dedos con cuidado. —Yo... no pude salvarla, Karamatsu. Y ni siquiera fui capaz de despedirme. Si ella no hubiera intentado ayudarme, no hubiera... ella no hubiera... E-es mi culpa. -tu voz se habia quebrado mientras hablabas y la ultima frase habia salido en un tono lastimero, las lagrimas se acumulaban en tus ojos. Estabas empezando a odiar la facilidad con la que tus ojos se aguaban últimamente.

—No, no lo es. -dijo el mayor con firmeza.

—¿Como puedes decir...?

—Estoy diciendo que no es tu culpa. -Karamatsu levanto tu rostro obligándote a verlo a los ojos. —Tienes que dejar de culparte por todo lo que no puedes evitar, cosas malas le pasan a gente buena. No es tu culpa.

—¿Tú que sabes sobre eso?

Karamatsu dio un suspiro, lo pensó unos segundos antes de tomarte por la muñeca. Tomo las llaves de su motocicleta y te llevo por el pasillo.

—¿A donde vamos?

—Tengo algo que mostrarte. -fue lo único que dijo antes de llevarte hasta su motocicleta.

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El viaje a donde sea que iban era largo, habías perdido la cuenta de los minutos que habían pasado y te aferrabas lo mejor que podías al cuerpo de el mafioso para no caer. Habían salido de casa a las nueve de la noche y cuando se detuvieron a recargar gasolina eran casi la una de la mañana.

Karamatsu salio de la tienda enredando una gruesa bufanda de color azul al rededor de tu cuello, la prenda tenia ese característico olor de la ropa nueva (algo parecido al platico) y era muy caliente.

—¿A donde vamos?

—Estamos cerca. -respondió el mayor dejando un pequeño beso en tu frente antes de subir de nuevo a la motocicleta.

Al rededor de 20 minutos después llegaron a una posada donde Karamatsu te informo que se quedarían hasta que amaneciera. No tenis problemas con eso, pero aun no sabias porque te habia llevado hasta allí.

Después de la reservacion el mafioso te condujo por un pequeño monte aledaño a la posada, iluminado solo por pequeñas farolas ¿Qué clase de misterioso lugar estaba en la cima? Cuando llegaron te quedaste perplejo al ver algunas filas de lapidas de mármol. ¿Un cementerio?

Karamatsu tomo tu mano guiándote por el lugar, incluso aunque estaba oscuro parecía saber donde estaba cada cosa, cada escalón, cada jarrón, como si hubiera estado tanto tiempo en ese lugar que ya conocía todo de él.

Al final la caminata termino y miraste hacia el frente a unas cuantas lapidas que parecían ser de diez años atrás. Habia nombres extraños tallados en el mármol, más ninguno que reconocieras en primera instancia.

—¿Qué hacemos aquí...? -preguntaste viendo al mafioso con la poca luz de la farola más cercana.

—Sigues culpándote y culpándote de cosas que están fuera de tu alcance. Hanako y Hashimoto, tal vez algunas otras personas, no pudiste evitarlo, no habia manera. Debes dejar de culparte, debes dejar de poner el mundo a tus espaldas... porque todo lo que haces es destruirte. Si yo puedo vivir aceptando lo que hice, tu puedes vivir aceptando que hay veces en las que no puedes hacer nada...

Entendías lo que trataba de decir, sinceramente estabas cansado de cargar con todo tu solo. Y era cierto que tanto con Hanako como con Hashimoto, no podías hacer nada.

—¿Qué fue lo que hiciste...? -preguntaste viendo a tu alrededor, aun no entendías que estaban haciendo en ese lugar.

—Mira ese nombre. ¿Te resulta conocido? -pregunto señalando una de las tumbas, te acercaste para examinar y no fue hasta que Karamatsu acerco el móvil que las letras se hicieron visibles.

—Dominique Barticchioto... el padre de Atsushi. -el castaño tenia un padre italiano y una madre japonesa, aunque no usaba mucho su apellido podías recordarlo. —¿Qué significa esto?

—A diferencia de ti, yo estoy directamente relacionado con la muerte de estos hombres. Fue algo que se podía evitar y sin embargo yo, con mi propia arma acabe con sus vidas. Hace años, cuando Choromatsu aun vivía...le dije que escapáramos juntos, para salvar a mi hermano sacrifique a mis hombres. Todos los que se presentaron sabían que si Choromatsu estaba de acuerdo con escapar sus vidas acabarían, no debía haber testigos y conociendo a Osomatsu el los torturaría hasta sacarles información. -Karamatsu cerro los puños con fuerza. —Asi que yo, con mis propias manos mate a mis fieles hombres. A cambio ellos pidieron que me hiciera cargo de sus familias y lo he hecho. Sus hijos estudian lejos de el mundo que les arrebato a sus padres, nada les falta. Excepto que no importa cuanto dinero pueda darles, nunca voy a poder devolverles a sus padres, hermanos, amantes.

—Karamatsu...

—¿Sabes que es lo peor? -una sonrisa amarga se dibujo en sus labios. —Que Choromatsu regreso por si solo a Osomatsu. Entonces mate a mis hombres para nada, no pude defender a mi familia, no pude ayudar a mis hermanos. Solo me quede con todos esos remordimientos y culpas...

—Eres demasiado bueno para ser un mafioso. -susurraste, Karamatsu rió bajito.

—Y aun con todos mis errores, he aprendido a vivir con ello. Tengo personas en las cuales apoyarme y tu también. Tienes amigos, familia, me tienes a mi. No tienes por que cargar solo con todos tus pesares, déjame ayudarte a aligerar tu carga.

¿Ayudaría de algo confiarle un poco tus cargas a Karamatsu? Estuviste pensando mucho mientras los dos regresaban a la habitación.

Te sentías cansado y débil, no podías seguir comportándote como un niño cuando ya no lo eras. Aun si no te habían dejado ser un niño.

Te sentaste en la cama viendo sin ver realmente como Karamatsu se quitaba la camisa. Esa posada te hacia recordar a la que fuiste con Atsushi, ese día te recordaba a Kami y Aku, entonces terminabas pensando sobre lo que habías descubierto de tu existencia. ¿Cambiaría algo si se lo contabas a Karamatsu?

—Yo... me estoy rompiendo, más ahora que nunca ¿sabias? -Karamatsu se acerco poniéndose en cuclillas frente a ti.

—Lo sé.

—Mi madre ni siquiera... Yo soy solo...-tus palabras callaron cuando el dedo del mafioso se poso sobre tus labios.

—Ichimatsu es Ichimatsu. No importa nada más, nada cambia el hecho de que eres y seguirás siendo lo que más quiero en este mundo. -un ruido lastimero se quedo atrapado en tu garganta cuando los labios de el mafioso se encontraron con los tuyos. Sus brazos se envolvieron en tu delgado cuerpo y te aferraste con fuerza a él mientras con facilidad te llevaba hasta el centro de el colchón.

—Mmgh... Kara...ngh.. -sus labios y sus besos te dejaban mareado, sus manos hacían que te estremecieras por completo.

Estaban tan cerca que parecía que eran uno mismo y esa calidez y tranquilidad que te proporcionaba te llenaban de un cálido sentimiento.

—No importa cuantas veces sientas que te estas rompiendo, siempre estaré allí para unirte de nuevo. Así que confía en mi. -te apretaste con más fuerza a Karamatsu, quizás eran imaginaciones tuyas, pero mientras tus ojos se llenaban de lagrimas al escucharlo decir "Te amo", te parecía que con lo fuerte que estaba abrazándote él podía unir todos los pedazos de tu alma.

Estabas bien, estarías bien siempre que estuvieras con Karamatsu.

Esa noche las pesadillas no te atacaron, te dejaron dormir tranquilo acomodado en el pecho de el mafioso.

Tu teléfono sonó muy temprano por la mañana, aun medio dormido contestaste con rapidez, pues solamente personas importantes tenían tu numero y podría ser algo de importancia. Karamatsu et habia dejado una nota de que iba a traerte el desayuno a la cama y habías dibujado una sonrisa boba antes de escuchar la voz del otro lado de el teléfono.

—Buenos días, lindura.

—¿Atsushi...?

—Acabo de encontrar algo interesante. Deberías venir a verlo. -de nuevo habia algo que no te cuadraba del todo escuchando a Atsushi.

—No puedo.

—Bueno, supongo que tendrá que esperar. ¿Escuchaste eso? Tu hermano no quiere venir por ti. -la risa burlona del otro lado de la linea era algo que no reconocías, pero habia otra voz como un susurro que te resultaba familiar. —¿Debería matarte?

—No, por favor no, déjame ir, déjame ir...

—¿Ichi? -y a penas logras pronunciar eso cuando la llamada se corta de manera abrupta.

Te sujetas a la pared para no caer, toda la tranquilidad que habías conseguido desaparece en un instante. mientras tu pensabas en recomponerte a kilómetros de distancia alguien estaba buscando terminar de destruirte.


Si les gusto comenten.

Nos leemos pronto.

Saludos~