Save my soul.
Hola ¿Como estan? Espero que muy bien
—¿Quien demonios publica a las 3 de la mañana?
Lord: ¡Oh, tres de la mañana! -Pubica Save my Soul- en realidad son las 2, pero como que se esta haciendo una costumbre esto.
Sé que nadie leerá esto a las tres de la mañana, pero aun asi es gracioso.
Quiero agradecer a los que comentaron el capitulo anterior. (y que seguro ya no recuerdan porque paso mucho, de nuevo)
Muchas gracias: Lanekopandicorniosauriolvl3mil, , Gotti Calavera , Lizz972 , JhankireCampbell, hitomi79 , LaV3nus6 , Coti , Momokamatsu , E, KaramatsuGirl, Izumi-nyu-FTW y Nashira Trancy
Espero que les guste y... compartan el fic con un amigo, de verdad se los agradeceré.
Sin más que decir, disfruten el capitulo.
Save my Soul
XVI. -Chi cerca mal, mal trova.
El jefe italiano resulto ser más intimidante de lo que imaginabas, en un principio al escuchar que era el abuelo de Atsushi habías llegado a imaginarlo como una versión arrugada de tu amigo, pero no era asi.
Su mirada gatuna y salvaje parecía asimilarse a la de un depredador, fría y analítica, atenta a cada detalle y a cada movimiento de su enemigo. Y en este caso tu eras el enemigo con el que estaba tratando.
Las comisuras de sus labios se levantaron a penas en una cansada sonrisa que no llegaba a reflejarse en su mirada, sus manos se juntaron y sus dedos se entrelazaron frente a su barbilla antes de hablar.
—Ciao. Es un placer volver a verte, estoy ansioso por llevar a mi nuevo perro a casa.
Te quedaste de piedra. ¿Que demonios quería decir con eso? Atsushi a tu lado parecía tener una reacción similar a la tuya, te llevo unos segundos notar que el castaño habia puesto una mano frente a ti, como evitando que siguieras tu camino o tal vez tratando de protegerte.
Te pusiste alerta.
—¿Disculpe...?
—Ah, si hablas. Aunque la ultima vez también lo hiciste, pero tu voz sonaba diferente. —Separó sus manos y froto con una de ellas su barbilla. —Me pregunto si es porque aun estabas dormido.
—Disculpe. —Interrumpió Atsushi, dejando su delicadeza y empujándote hacia su espalda. —¿A que se refiere con lo que ha dicho antes?
—Atsushi, mio dolce nipote. —La mirada del hombre se suavizo un poco al ver al castaño. —Vieni qui per salutare tuo nonno.
Todas las miradas estaban de pronto en el castaño, te quedaste en silencio viendo al jefe estirar su mano hacia Atsushi. Tu amigo camino despacio hacia el hombre, se puso de rodillas frente a él a la vez que tomaba su mano, deposito un pequeño beso en el grueso anillo de oro que el mayor tenia en su dedo indice de su diestra.
Estabas atento, dispuesto a atacar con lo que fuera si se atrevía a hacerle daño a Atsushi, habías guardado secretamente un cuchillo mariposa entre tu ropa cuando Karamatsu no estaba mirando y aun si tenias todas las de perder ibas a pelear.
Llevaste tu mano hasta donde habías guardado tu única defensa; un cuchillo mariposa que Todomatsu te habia regalado en tu cumpleaños, pero no hubo necesidad de usarla.
No cuando aquel hombre que tan solo segundos antes parecía el ser mas atemorizante de la tierra le dedico una sonrisa sincera y cariñosa a tu amigo, además que dejo un cariñoso beso sobre su frente. Dedicándole una mirada de añoranza que te hacia sentir un poco incomodo.
Nunca habías tenido un abuelo y ver aquella escena familiar te hacia sentir como si estuvieras viendo algo fuera de este mundo. Desviaste la mirada por unos segundos mientras Atsushi mantenía una conversación en voz baja con su abuelo, no era como si pudieras entender lo que decían y tampoco era asunto tuyo, así que decidiste darles un poco de privacidad. Miraste por encima de tus gafas oscuras a uno de los fornidos hombres que se encontraban a unos metros de ti, era más grande que tú en todos los aspectos y aun si dio un salto cuando sus miradas se encontraron.
¿Tan mala impresión habías dejado en ellos?
Ahora era el hombre fornido el que susurraba a su compañero quien sabe que cosa, te acomodaste los lentes de nuevo antes de regresar la vista al frente. Parecía que la platica habia terminado, pero Atsushi no parecía feliz.
—Bien, tengo asuntos que atender con el pequeño Matsuno. Les pido que nos dejen solos, por favor. —Las protestas no se hicieron de esperar, aunque solo le bastó al hombre levantar la mano para que todo quedara en silencio de nuevo. —No me hagan repetirlo, por favor.
No había amenaza en su voz, pero aun así se sentía como tal y poco a poco el lugar fue quedando vacío. Uno de los últimos en salir fue Atsushi, pero antes de hacerlo se acerco para susurrarte.
—Si trata de hacerte algo, no dudes en apuñalarlo. —Dio unas palmadas a tu hombro. —Buena suerte.
Cuando Atsushi se fue finalmente quedaste a solas con el don.
—Siéntate, por favor. —Señalo la silla frente a él en la mesa, la más alejada también. Y no dejo de observarte atento mientras obedecías. —Estoy seguro que tienes un par de preguntas para mi. Adelante.
—Bien. —Te concentraste tratando de poner tus ideas en orden. —¿Qué fue lo que quiso decir con lo de "llevar a su nuevo perro a casa"?
—Oh. —Una sonrisa ladina se dibujo en sus labios. —Eres directo ¿eh?. Ahora me gustas más. —Un escalofrió te recorrió la espalda con aquella declaración. —Bien, te lo diré. Y también a Atsushi, que sé esta escuchando del otro lado de la puerta. Entra de una vez cariño, haré una excepción contigo.
Giraste la cabeza para ver a Atsushi entrar cabizbajo y cerrar detrás de él. Se quedo allí, lejos de los dos.
—Bueno, bambino. Debo iniciar explicando la razón por la que estoy aquí, es gracias a mi gattina~. —Tu ceja tuvo un pequeño tic al escuchar esa forma de llamarle a Karamatsu. —Tu jefe me ha pedido ayuda para atacar a su enemigo, aunque ni él sabe quien es. —Bufo divertido. —Como sea, todo fue gracias a ti. No habia llegado el día en el que Karamatsu estuviera tan desesperado como para suplicarme que lo ayudara. Molte grazie, bambino.
—¿Qué es lo que quiere a cambio? ¿Qué le prometió Karamatsu?
—Él quiere mi ayuda en el momento correcto para acorralar a Tougou. A cambio me dará a cualquier trabajador para que sea mio. Cualquiera entra en la lista, ese chico de cabello rosa, ese chico energético cuya esposa es bellicima, incluso el propio Karamatsu. Cualquiera excepto tú. Y resulta que al único que deseo, es a ti. —Escuchaste a Atsushi dar un paso hacia los dos, pero se detuvo.
—¿Por qué yo?
—Porque eres al único que me dijeron que no tocara. Además, eres el primer chico que me ataca y trata de matarme con algo tan simple como un bolígrafo. Tienes algo que me gusta, algo que no puedo entender del todo. Pero deseo tenerte, lo deseo más de lo que deseo a Karamatsu. —Te dedico sonrisa gatuna, sin quitarte los ojos de encima. Tragaste saliva antes de entrecerrar la
mirada sobre él. —No pongas esa cara, no voy a devorarte. —Negó ligeramente moviendo la cabeza. —Por ahora.
Sentiste los vellos de tu nuca erizarse. Crispado como un gato, pero aun tratando de mostrarte tranquilo preguntaste:
—¿Puedo saber para que me quiere?
—Claro, estamos hablando aquí de forma sincera y directa. De corazón a corazón. —Señaló su pecho y después hacia el tuyo. —Te quiero para que Karamatsu no te tenga. Suena infantil, pero es lo que más deseo en estos momentos. —Tomó una copa vacía y sirvió un poco de vino tinto, dio una probada antes de continuar.— La familia Matsuno me ha arrebatado a mis hijos, a mis nietos y ahora yo, quiero arrebatarle a un Matsuno a alguien que ama. Pude darme cuenta que mi gattina te adora y eso solo me motiva a querer tenerte. ¿Crees que tiene lógica?
—No.
—Exacto. Pero las cosas están asi, Karamatsu no me dejara llevarte. Iniciara una pelea conmigo si intento ponerle una mano encima a su amado perro, y temo decirte que va a perder. Soy su único "aliado" y alguien más ya me ha pedido que lo mate. Karamatsu estará en mayor peligro si va contra mi también. Y no lo quiero muerto, tiene un cuerpo de infarto como para dejarlo morir. Ese perfecto culo es algo que sin duda me gustaría agarrar. Mi gattina es adorable ¿no?
—Supongo. —Arrugaste las cejas frunciendo el ceño, aun si los lentes no lo dejaban ver la mirada amenazante que le estabas dedicando.
—Aquí es donde entras tú. Si te entregas a mi por decisión propia Karamatsu no podrá interferir. Puedo hacer lo que quieras a cambio. Así que, acepta ser mio.
Lo pensaste por un momento, pero habías tomado la decisión desde el momento en el que la seguridad de Karamatsu estaba en juego. Te pusiste de pie, una de tus manos golpeo tu pecho, sobre tu corazón. Hablaste, fuerte y claro, con toda la seguridad que podías transmitir.
—Mi corazón, mi ojos, mi cuerpo, mi lealtad. Este ser entero que esta delante suyo, todo pertenece a Karamatsu. Hasta el final de mis días, lo protegeré. No importa si todo el mundo esta en nuestra contra, lo salvaré.
—No esperaba menos de ti. —Una sonrisa afilada se dibujo en su rostro.
—Cuando todo esto termine y nuestros enemigos estén muertos. Yo iré con usted... a cambio quiero que proteja a Karamatsu, quiero que lo mantenga a salvo de todos. Si algo le pasa yo mismo iré tras usted. —La mirada del hombre centelleo ante la amenaza, sonrió amplio.
—Si Karamatsu no es mi enemigo, lo protegeré de esa otra persona que me ha pedido que lo mate. A cambio tú...te vienes conmigo a Italia.
—¡Nonno! —El castaño protestó ganándose una mirada de reprimenda del mayor.
—No interfieras en este asunto, ya que renunciaste a mi apellido y a mi familia, ni siquiera debería tenerte compasión. Pero por la memoria de tu padre te permito estar aquí y no darte caza como el bastardo traidor que ahora eres. —Respondió el jefe mayor y aunque trataba de no demostrarlo sabias que estaba dolido, podías sentirlo.
Atsushi apretó los puños, parecía estar a punto de debatir algo, pero se mordió el labio con fuerza y bajó la mirada. Te pareció que la mirada del mayor mostraba un atisbo de tristeza, como si deseara escuchar una explicación o una excusa por parte del castaño, pero las palabras no salieron de la boca del castaño.
La expresión melancólica del jefe fue algo efímero, regreso a su expresión burlona antes de que te dieras cuenta.
—Bambino. ¿Tu respuesta?
—Acepto.
El hombre soltó una carcajada al momento en el que se levantaba de su asiento. Camino hasta ti para poner sus manos en tus hombros.
—Celebremos nuestro trato con una copa de vino. —Tan rápido como chasqueo los dedos sus hombres entraron. —Señores, les presento al futuro miembro de esta familia.
La mirada enfadada de Atsushi no se comparaba a la que tendría Karamatsu cuando se enterara.
[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]
Nunca habías entendido del todo porque a las personas les gustaba tomar vino, nunca habías probado más de tres sorbos cuando Osomatsu te obligaba a hacerlo y aun recordabas la sensación de asco que te provocaba el sabor. Pero esta vez habia sido diferente y no sabias si era por la calidad del vino o la grandiosa cosecha de la que tanto presumía il signore (y que no entendías a que se refería) o porque esta vez estabas tomando por voluntad propia y no con un sádico que amenazara con hacerte cosas imaginables con la botella si no terminabas el vino.
Saboreaste la bebida de uva fermentada, tus papilas gustativas acostumbrándose al sabor amargo y fuerte del vino blanco. No sabias cuantas botellas llevaban en total, pero estabas muy seguro que eran más de tres, porque cuando habías hecho el brindis inicial tu copa era de vino tinto y ahora mismo estaban sirviéndote uno de un extraño color rosado. (Aunque solo estabas tomando pequeños sorbos de cada uno)
Tomaste la copa antes de dedicarle una mirada al Don que te sonreía extendiendo su copa hacia la tuya, dando un pequeño choque mientras canturreaba "¡Salute!".No sabias en que momento habías empezado a responder de igual manera y a sonreír antes de tomar un sorbo.
Atsushi a tu lado te fulminaba con la mirada.
—Ya has tomado demasiado, deberíamos irnos.
—No seas aguafiestas, estamos tomando en paz. —Respondió el mayor. —Prometo no darle más que esta copa. —Levanto una mano, haciendo el juramento, pero su otra mano sostenía la botella. Llenó tu copa casi hasta el borde. Atsushi rodó los ojos antes de levantarse.
—30 minutos. Solo eso y luego nos iremos. ¿Entendido?
—Esta bien. —Diste un pequeño sorbo a tu copa ganándote una mirada de reprimenda del castaño mientras se alejaba.
—Ah, parece que se nos esta acabando el tiempo. Supongo que ya tendremos tiempo de conocernos mejor cuando vengas a vivir conmigo. Prometo tratarte bien.
—Si usted lo dice.
—No seas condescendiente conmigo. —Gruñó, antes de levantar su copa hacia un hombre mayor sentado en otra mesa. Te giraste para verlo y lo reconociste, era el hombre que habías visto antes cuando Karamatsu se reunió con las italianos. —Él es mi doble. Como el jefe que soy no puedo ir a encuentros peligrosos, entonces él lo hace fingiendo ser yo.
—¿No es eso jugar sucio?
—¿Lo dice el chico que tuvo un funeral falso? —Respondió burlón. —Cada uno tiene sus maneras ingeniosas de hacer las cosas, a mi nunca se me hubiera ocurrido hacer un funeral falso.
—¿Que hay del señor Louis? —Preguntó Atsushi regresando a la mesa, cruzándose de brazos se sentó a tu lado.
—Excepto esa vez, aun asi no sobrevivió.
—Louis era amigo de mi padre, estaba cuidando de Karamatsu en New Orleans cuando le dispararon en la cabeza. —Explico Atsushi. Asentiste despacio, te parecía haber escuchado ese nombre pero no pensaste que era la misma persona, ya que Karamatsu decía que su amigo era un globo.
—Mi pobre gattina quedo traumatizado, prácticamente su cabeza reventó como un globo. O eso dicen. El señor Nakamura me informo que su pequeño suprimió aquello. Así que esta prohibido hablar de este tema con él ¿Esta bien? —Te dedico un guiño antes de cerrar los ojos y recargar su espalda en la silla. —Cambiando de tema... conoces a mi doble, lo que quiere decir que estabas allí en la junta pasada. ¿Eras tu el que llevaba el traje de color blanco?
—Es hora de irnos. —Atsushi se puso de pie de inmediato.
—Aun faltan 20 minutos de los 30 que dijiste. —El hombre le dedico una mirada al castaño y lo viste tragar saliva, claramente nervioso. —Entonces, supongo que eras tú. Y que mi amable nieto te ha hecho el traje para la ocasión. —Asentiste. —Y luciste de manera espectacular el emblema familiar. Entonces ¿con cual de mis nietos aceptaste casarte? ¿Atsushi o Takashi? ¿Luciano?
—Con ninguno, yo se lo puse para que nadie lo atacara. —Aunque la pregunta era dirigida a ti fue Atsushi quien contesto. "Aburrido" replicó el hombre, pero tu estabas curioso con algo.
—¿Quien es Takashi? —Atsushi estaba a punto de contestar con un "nadie" pero su voz fue opacada por el tono burlón del Don.
—Takashi es el hermano gemelo de Atsushi. ¿No lo sabias? —Te quedaste en shock por un momento, Atsushi mantenía la mirada agachada.
—No sabia que...t-tenias un hermano. —Te removiste un poco incomodo, se suponía que Atsushi era tu mejor amigo y no sabias algo como eso. ¿Podías considerarte su amigo aun sin saber algo tan básico como esa información?
—No te sientas mal bambino, seguro que Atsushi no te hablo de él por el tema de los gemelos malvados. Esta mal que yo lo diga pero a Takashi le falta un tornillo. Es peligroso. Me pregunto si es asi con todos los hermanos que comparten vientre. En Atsushi era Takashi, en los hermanos Matsuno sin duda era... ¿Cual era su nombre?...Choromatsu.
—¿No querrá decir Osomatsu? —Preguntaste, aunque aun estabas asimilando la información que acababa de darte.
—No. Estoy hablando del tercer hijo, ese bastardo no solo mató al señor Nakamura y culpo a su hermano por ello, sino que apuñalo a mi gattina cuando estaba en el hospital, manipulo a su hermano mayor para que aceptara la culpa y su ultima petición fue que...
—¡Nonno! Has tomado demasiado. —Atsushi dio un fuerte golpe a la mesa haciendo que tu copa cayera y se derramara el contenido. Te levantaste rápido de tu asiento para evitar mojarte.
—Tienes razón, ya no sé ni lo que digo. No tomes tan a pecho lo que acabo de decirte, bambino. —dijo el mayor de manera despreocupada, pero habia algo en su mirada que parecía decirte "esto es algo importante, chico". Te limitaste a asentir señal de que habías captado aquello, lo tendrías en mente sin duda.
—Nos vamos. —Atsushi te tomó del brazo arrastrándote hacia la salida.
—Una cosa más. —Dijo el hombre antes de que salieran.— Ichimatsu es un nombre que no va contigo... Así que lo cambiare cuando te lleve conmigo a Italia. Dante o Donatello. Aun no lo decido. —Lo viste dedicarte un guiño.
Mientras Atsushi te llevaba hasta el auto casi te parecía que reía de manera amarga. Le preguntaste a que se debía, pero no respondió. Aunque te pareció que gruñía por lo bajo un "Antes muerto que dejar que te lo lleves".
[]-[]-[]-[]
Estaba bastante oscuro cuando manejaron de regreso al hospital.
Atsushi estaba más callado de lo habitual y considerando que él era siempre quien hacia conversación para que no se formara un silencio incomodo estabas empezando a sentirte nervioso. Habia un tema de no abandonaba tu cabeza, lo que habia dicho el abuelo de Atsushi seguía haciendo ruido en tu cabeza, estabas seguro que Karamatsu desconocía el tema, pero si hasta el jefe italiano lo sabia, entonces suponías que Atsushi también y por eso te aventuraste a preguntar:
—¿Es cierto que Choromatsu trato de matar a Karamatsu? —Esperaste por una respuesta pero Atsushi se mantuvo en silencio. —Tu abuelo dijo que Choromatsu intento matarlo, que termino culpando a Osomatsu. ¿Eso quiere decir que Osomatsu no es el monstruo que Karamatsu cree?
—¿Y qué si no lo es? ¿Vas a defender lo? ¿Vas a volver a enamorarte de él? —Esta vez fuiste tu quien se mantuvo en silencio. Atsushi dio un suspiro. —¿Que quieres que te diga? Es cierto que Choromatsu no era la persona más amable del mundo, después de todo no solo Osomatsu vivió bajo la tortura de Tougou. No estoy tratando de justificarlo... —Cierras la boca porque estabas apunto de decir eso. El castaño continua. —Sea lo que sea que haya hecho esa basura, ahora no importa.
—¿Eso quiere decir que hizo más daño que solo intentar matar a Karamatsu? —Atsushi asintió. —¿Al menos alguien ha intentado decirle a Karamatsu como era realmente ese hermano al que recuerda con tanto cariño? Ambos hermanos fueron manipulados por ese hijo de perra. ¿Fue él quien lo llevo a pelear entre hermanos? Si fue asi entonces... tantos hombres sacrificados por...
—¡Ichimatsu! —Que levantara la voz de manera repentina te hizo dar un pequeño salto. —Ya no importa... Deja a los muertos descansar en paz.
La mirada del castaño parecía melancólica, apretaste los labios con fuerza y agachaste la cabeza. Recordabas vagamente a Karamatsu en un antiguo cementerio y el nombre del padre de Atsushi en una lapida. ¿Como lo habías olvidado? Su padre habia sido uno de los hombres sacrificados para proteger a Choromatsu, habías tocado una herida que seguramente aun no podía curar.
Te sentías como una basura. Permaneciste unos minutos cabizbajo hasta que sentiste la mano del castaño revolver tu cabello, señal de que no estaba molesto. Frotaste tus nudillos y acomodaste un mechón de tu cabello tras la oreja, a penas habías notado que tu cabello habia crecido.
—Creo que necesito un corte de cabello. —Trataste de empezar una conversación pero Atsushi, la termino respondiendo con un seco "si". Trataste de pensar en otra cosa. —N-no sabia que tenias un hermano. ¿Como es él?
—No quiero hablar de eso. —Gruñó.
—¿Acaso no te llevas bien con él? —No hubo respuesta. — ¿Paso algo malo entre ustedes? —De nuevo no obtuviste respuesta, te dedicaste a ver por la ventana mientras pensabas en aquel hermano misterioso. Te parecía que Luciano lo habia mencionado una vez cuando Atsushi estuvo a punto de golpearlo.
"—Ow, oww ¿no se supone que el agresivo era Takashi?" —Había dicho, y en ese momento no le habías tomado importancia porque estabas sorprendido de ver al tranquilo de Atsushi ponerse agresivo. Tus pensamientos te llevaron entonces a varios hechos que en su momento parecían casos aislados de un comportamiento extraño en tu amigo, pero que ahora con la información que tenias empezaban a tener sentido.
—¿Fue él quien me llamo aquella vez en mi cita con Karamatsu? —preguntaste clavando la mirada en Atsushi, viste su cuerpo tensarse antes de sentir una estrepitosa sacudida cuando el freno fue pisado de pronto. De no ser porque llevabas puesto el cinturón de seguridad tu cabeza seguro hubiera terminado estampada contra el tablero del auto. Parpadeaste confundido mirando el rojo del semáforo reflejarse en el vidrio. ¿Había frenado por la luz roja o por lo que acababas de preguntar?
—¿Atsushi...? —Sus manos se aferraron con fuerza al volante, incluso cuando la luz cambio el auto no se movió. —¿Fue él quien me disparo aquella vez en la nieve? —Esperaste por una respuesta, tratando de no ponerte más nervioso de lo que ya estabas con un auto detrás del suyo tocando la bocina.
—Si. —Respondió, para cuando lo hizo el semáforo habia cambiado de nuevo a rojo. —Lo siento, es mi culpa. Takashi esta tratando de matarte porque cree que eres mi prometido.
Parecía realmente preocupado y culpable por causar tal malentendido, además te parecía que estaba luchando por ocultar algo. Era extraño ver a Atsushi asi, cuando estabas acostumbrado a verlo sereno, imperturbable. Pero habías notad que cuando se trataba de un tema que implicara algún miembro de su familia las cosas se ponían tensas.
—¿Es eso lo que ibas a decirme antes de año nuevo. Que tú eres mi prometido, al menos a los ojos de tu familia? —Atsushi asintió de nuevo. —¿Karamatsu lo sabe?
—¿Lo de que eres mi prometido? —Preguntó con una juguetona sonrisa, arranco el auto al cambio de semáforo. —¿O lo de que mi hermano menor es el tirador que tanto me ha hecho buscar y al cual quiere que mate? —Aunque lo dijo en tono ligeramente burlón su sonrisa tembló ligeramente en sus labios.
—Ambos. —Respondiste, el castaño negó con un movimiento de cabeza, para después murmurar casi entre dientes "ninguna de las dos" —Bien, vamos a mantenerlo asi...Sera nuestro secreto.
—¿Estas seguro? —Preguntó dedicándote una sonrisa confidente. —Me siento especial de que quieras tener un secreto solo conmigo.
—Esto es más un secreto a cambio de que guardes otro secreto. No le hablaras a Karamatsu del trato que he hecho con tu abuelo y a cambio protegeré a tu hermano. —Atsushi parecía perplejo por un momento, asi que tuviste que agregar. —Porque es tu familia ¿no? Aun cuando Karamatsu te dio la orden no lo matarías.
—Si... Aun si Takashi tiene problemas él es mi familia, el único recuerdo vivo que tengo de mi madre y mi padre. Aun si lo encuentro como me ha pedido Karamatsu, no seria capaz de matarlo. Y sé que si pudiera hablar con él y explicarle todo lo que ha pasado con... —Te dedico una pequeña mirada.—...todo. Él lo entendería y dejaría de ser una amenaza.
—¿Esta aliado con Tougou? ¿Estará bajo su mando? ¿O crees que alguien más esta moviendo los hilos?
—No lo creo... Takashi es muy peligroso, aun para Tougou seria difícil controlarlo, sin embargo sí... creo que esta siendo controlado por alguien más. Quizás un enemigo que a penas esta bajando sus cartas.
Un nombre pasó por tu cabeza en ese momento "Minnie".
Después de aquello ambos permanecieron en silencio, el camino era largo y el vino estaba haciéndote sentir soñoliento asi que no fue extraño que te quedaras dormido.
[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]
Tu pulso se acelero, el miedo era tanto que te costaba respirar. Te sentías desorientado, asqueroso e indefenso.
Podías sentir su aliento cerca de ti, la sensación desagradable de sus dedos penetrando tus heridas. Jadeas tratando de liberarte de su agarre cuando sientes sus manos apretando tus hombros y te defiendes como puedes.
—¡Ahhhhhhh! —Un grito hiere tu garganta, tus ojos se abren como platos, estas pálido y tembloroso. Has tratado de defenderte hasta con las uñas, de sacarte de encima al bastardo que ha resultado ser tu progenitor. Pero aquella imagen de Tougou se ha transformado súbitamente en la de Atsushi.
Parpadeas confundido, unas pequeñas lagrimas resbalan desde tus parpados cuando lo haces, te lleva un momento darte cuenta de lo que pasó. Atacaste a Atsushi mientras estabas dormido. Te llevas las manos hasta el pecho como sintiendo que aquellas manos que lastimaron a tu amigo tenían conciencia propia y podían atacarlo de nuevo si no las mantenías cerca.
—Lo siento. —Susurras sintiéndote culpable, más aun cuando él te dedica una sonrisa. Puedes ver unas marcas rojas y sanguinolentas en su rostro.
—Esta bien, no debí despertarte de esa forma. Pero ya llegamos y parecía que estabas sufriendo asi que hice una estupidez al sujetarte de esa forma. Lo lamento. —Negaste con fuerza, no era él quien tenia que disculparse.
—Parece que el perro necesita un recorte de uñas. —Una voz conocida para ambos les hizo girar el rostro hacia la entrada. Te costo un poco reconocerlo ya que vestía de manera formal y llevaba una larga bata blanca, su cabello normalmente suelto estaba sujetado en una coleta dejando algunos mechones rebeldes sueltos. Su sonrisa gatuna sin embargo era la de siempre.
—¿Todomatsu? —Atsushi hablo antes que tu, confirmando de quien se trataba.
—Ya me estaba preguntando si algo les habia pasado, Karamatsu esta como loco desde hace un rato. "¿Por qué aun no esta mi Ichimatsu aquí? ¿Que tal si algo le paso a my love?" Cosas de ese calibre. —Comentó acercándose, mientras lo hacia terminaste de salir del auto cerrando la puerta tras de ti. Todomatsu dio un rápido vistazo a los rasguños en la mejilla y parte del cuello del castaño, dedicándote después una mirada que hizo que te encogieras de hombros.
—¿Sorprendido de verme con mi uniforme? —Preguntó burlón. —¡No me digas que te has enamorado de mi!
—¿Que hay con ese disfraz?
—¿Disfraz? —Todomatsu se cruzo de brazos, ofendido por tu comentario. —No hice todos esos años de escuela para que un niño crea que es un disfraz, soy un doctor de verdad. —Miraste a Atsushi buscando confirmación de aquello. —¿Quien crees que te ha mantenido vivo todo este tiempo?
—¿Dios? O ese sujeto sádico que controla a todos. —Todomatsu trataba de verse enojado hasta ese momento que una carcajada lo traiciono.
—Te atenderé esto. —Señalo los rasguños de Atsushi. —Pero primero debo darle con urgencia un tratamiento a Ichimatsu. Ve primero. —El castaño no dijo nada simplemente asintió y camino dentro.
Te quedaste viendo a Todomatsu acomodar su bata antes de que se acercara hasta ti, pronto sus brazos estaban al rededor de tu cintura. Te mantuviste quieto con las manos a los costados.
—Parecía que necesitabas un abrazo... —Susurró, pensabas que debías ser un desastre si reflejabas algo asi. Aun cuando era un poco incomodo tus manos se movieron hasta la espalda contraria, era un abrazo pero mantenías distancia a la vez, no queriendo ensuciar esa blanca bata que llevaba puesta.
Sentiste unas pequeñas caricias a tu espalda que parecían querer consolarte del abrupto despertar de tu pesadilla previa, ahora que lo pensabas un poco te parecía recordar ese reconfortante tacto de la noche anterior. Seguro que no lo admitiría, pero Todomatsu te habia abrazado y calmado durante la noche.
Te resultaba extraño que se comportara tan bien contigo.
Entonces un golpe en la espalda, (cerca de tu aun no curada del todo herida) te hizo doblarte de dolor.
—Eso es por rasguñar la cara de mi novio. —Dijo burlón alejándose y sacando la lengua.
Te quejaste de dolor llevando la mano hasta el lugar donde habia golpeado, lanzando le una mirada furiosa mientras lo veías alejarse, él sacaba la lengua y levantaba ambos medios hacia ti.
Bueno, aquello iba más con la personalidad usual de Todomatsu.
[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]
Con un poco de dolor en la espalda ingresaste despacio al edificio, todos parecían atentos a lo que hacías aún si trataban de disimularlo no se les daba muy bien.
Parecía que tenían órdenes de no dejarte salir una vez que estuvieses dentro, pues a penas llegaste al elevador uno de los hombres más fornidos que estaban bajo el mando de Karamatsu se posicionó en la puerta con los brazos cruzados y cara de pocos amigos,aunque también existía la posibilidad de que estuvieras imaginando cosas y que tuvieras un poco de paranoia.
Bajaste en el quinto piso y caminaste un poco por los pasillos sin querer ir a tu habitación aún, fue cuando caminabas de regreso cuando te encontraste con Karamatsu.
—¡Oh! —soltaste una exclamación de sorpresa,realmente no esperabas encontrar al mafioso allí, aunque no era algo que te desagradara.
Karamatsu, tan encantador como siempre te dedicó una sonrisa cálida, de esas que te hacían sonreír como un idiota. Antes de darte cuenta te habías acercado al mayor, en busca de algo más que una sonrisa.
—Hola… —susurraste, encogiendo un poco los hombros, agachando la cabeza y esquivando su mirada, porque verlo directamente a esos hermosos ojos azules solo te haría sonrojar más de lo que ya estabas. Un poco tímido la punta de tus dedos se aferraron a la orilla de su saco.
—Bienvenido, Ichimatsu. —Dijo el mayor, entendiendo tus intenciones al acercarte así. Pronto sus brazos te envolvieron en un cálido abrazo, una de sus manos recorrió tu nunca acariciando tu cabello rebelde, te permitiste inspirar cerca del cuello contrario, como siempre Karamatsu olía tan bien. ¿Era extraño que su aroma te relajara? O tal vez era su cercanía, su suave toque o todo eso en conjunto.
Aún sin romper el abrazo levantas un poco la cabeza, las puntas de tus pies te sostienen un momento mientras te das un poco de impulso y tus labios se posan contra los del mafioso, un tímido beso, un suave contacto que dura solo unos segundos… Antes de que te alejes no solo rompiendo el beso, sino también el abrazo.
Pegas la espalda a la pared no sabiendo donde mirar, tu mirada divaga nerviosa de un punto a otro. Incluso por unos segundos ves a Karamatsu tocar sus labios embelesado, casi incrédulo de que ese beso hubiera ocurrido así, tan casual.
—¿Q-qué e-estabas haciendo? —Preguntas tan solo para que no diga nada vergonzoso, cambiando de tema de cierta forma. Es gracioso que después de todo lo que ha pasado entre los dos aun te pongas nervioso con cualquier tipo de contacto.
—Estaba haciendo una visita. —Hizo un pequeño movimiento de cabeza indicando a la habitación de donde habia salido casi dos minutos antes. Tu mirada analiza aquella puerta poniendo atención a la placa con el nombre del paciente.
—¿Ono? ¿L-le pasó algo a Jyushimatsu? —Preguntaste alarmado, Karamatsu negó moviendo la cabeza. Se llevó la mano a la barbilla se quedo un momento pensativo.
—Mm, creo que hay alguien a quien debes conocer. —Dicho esto abrió la puerta. —Vamos.
—Yo... n-no sé si deba... —Te sentías nervioso por entrar a una habitación de un desconocido, pero no pudiste negarte cuando sentiste la mano del mayor tomar la tuya llevándote dentro. Mantuviste la cabeza agachada mirando hacia sus manos juntas y cuando el mafioso se detuvo lo hiciste también. Levantaste la cabeza para ver a la persona en la cama, se trataba de una chica, pequeña y delgada, de piel pálida y largo cabello negro.
—Ichimatsu, te presento a Jyushiko. Es la hermana menor de Jyushimatsu, ahora que lo pienso ella vendría siendo tu tía. —
—¿Estabas visitándola...? —Tus dedos tamborilearon sobre la mano de Karamatsu,te mordiste ligeramente el labio. El mafioso se acerco para susurrar algo a tu oído. —N-no estoy celoso.
La risa de Karamatsu hizo eco en la habitación, por un momento te invadió el nerviosismo de que la chica despertaría y los vería tomados de la mano, quizás se molestaría y tendrías que presentarte formalmente frente a tu nueva tía. Pero esto no pasó y aquello solo te hizo poner más atención a las maquinas que la rodeaban.
—¿Qué le pasó? —La risa de Karamatsu se detuvo de golpe.
—Un disparo en la cabeza... un acto de cobardía por parte de Osomatsu, no es sorpresa que el maldito trate de matar a alguien en una cama de hospital. —Te mordiste el labio con fuerza, tentado a revelar que quien habia tratado de matarlo habia sido Choromatsu, pero no tenias pruebas de eso y no querías hacer enfadar a Karamatsu con tus especulaciones.
"Deja a los muertos descansar en paz" Repetiste mentalmente las palabras de Atsushi en tu cabeza.
—¿Crees que ella despierte?
—Tengo fe en que lo hará, eventualmente. Hasta antes de que llegaras yo estaba haciendo terapia con ella. —Enarcaste una ceja mirando a Karamatsu, quizás tu expresión denotaba tu confusión y esto hizo a Karamatsu reír. —Terapia física, ya sabes... mover las extremidades para que las articulaciones no se atrofien. Normalmente lo hace Jyushimatsu o Homura, pero hoy tenían una cita por el 14 de febrero, asi que me ofrecí a hacerlo.
Diste un pequeño salto cuando Karamatsu menciono la fecha.
—L-lo siento... p-por no llegar a tiempo para nuestra cita. —Te disculpaste haciendo una pequeña reverencia, una disculpa bastante formal.
—Esta bien, no hay problema. Tendremos todo el tiempo del mundo para salir cuando te den el alta. —Le resto importancia negando ligeramente con la cabeza.
—L-lo siento...
—Atsushi me dijo que estabas tomando mucho vino con el gran jefe, por un momento pensé que vendrías tambaleándote hasta mi. —Se giro hacia ti dando un pequeño golpe en tu frente. —Tienes prohibido beber con alguien que no sea yo, niño.
—Lo siento.
—Si vuelves a decir "lo siento" tendré que besarte.
—Lo sien... —Te detuviste a analizar mejor lo que habia dicho, echaste un vistazo a todas partes como verificando que nadie los estuviera vigilando. —Lo siento.
Y te quedaste quieto esperando que el mafioso cumpliera su palabra, cosa que hizo después de revolverte el cabello y susurrarte un "Tsundere" al oído, antes de robarte el aliento con un beso.
Cuando el beso termina sueltas un pequeño suspiro, sientes los dedos de Karamatsu acariciar tus mejillas, frota la punta de su nariz contra la tuya.
—Deberías ir a dormir, ya es algo tarde.
—No quiero dormir aun... Quiero estar contigo un poco más.
—¿Tienes tiempo? —Asientes despacio. —¿Quieres venir a la azotea un momento conmigo? —Antes de que respondas uno de sus dedos se posa sobre tus labios.—Te advierto que, voy a salir a fumar y hace un frío del carajo. Así que este no es un plan romántico.
—Esta bien. —Respondiste de inmediato, el solo pasar tiempo con Karamatsu era suficiente para ti.
[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]
Karamatsu no mentía, afuera hacia un frío tremendo.
Por suerte aun tenias la chamarra de cuero de Karamatsu y eso lograba mantenerte abrigado. Recargaste la espalda en una pared que protegía la puerta que daba hacia la azotea, el mayor se acomodo a tu lado. Lo viste atento mientras se llevaba un cigarrillo a los labios y como su cara se iluminaba unos segundos a causa del fuego del encendedor, el punto rojizo se ilumino cuando dio la primera fumada.
Karamatsu notó que lo veías asi que rápidamente miraste hacia el cualquier otro punto. El cielo se veía nublado, las nubes eran oscuras y densas, no te dejaban ver el cielo estrellado. Ahora que lo pensabas no habías visto el cielo desde que despertaste. Ver el cielo,notar la brisa en tu rostro, la cálida sensación de la mano de Karamatsu tomando la tuya, tu corazón desbocado, el cabello negro azabache agitándose, revolviéndose y pegándose a tu rostro, todo aquello eran pequeñas cosas que quizás para alguien más no tendrían significado, pero para ti valían mucho. Era la prueba de que estabas vivo.
Y tenias que atesorar cada momento que pasaras con el mafioso, porque una vez que todo terminara tendrías que cumplir tu palabra y dejarlo.
Pensar en el trato que habías hecho con el jefe italiano te hacia sentir intranquilo, tu mano se aferro un poco más fuerte a la mano contraria.
—¿Qué tanto hablaste con Don?
—De nada realmente.
—¿Tanto tiempo hablando de nada?
—Bueno, me hablo a detalle de como trate de asesinarlo mientras aun estaba dormido, aparentemente me desperté de la nada y me le colgué en la espalda y lo amenace con su propio bolígrafo contra el cuello...Además después de amenazarlo, utilice su espalda de trampolín y salte por la ventana de un quinto piso...—Karamatsu soltó una carcajada.
—Lo sé, estuve allí. Fue difícil atraparte y volver a sedarte, al final Todomatsu te lanzo un dardo tranquilizante y te arrastro de regreso. Pareces otra persona cuando estas medio consciente,como si fueras un gato arisco que cree que todo el mundo quiere atacarlo, incluso mordiste a Homura cuando estaba cuidando de ti.
—¿Eh? ¿Yo hice algo asi? —No sabias ni como ibas a disculparte con la castaña.
—¿Eso fue todo de lo que hablaron? —Preguntó el mayor, por un momento te preguntaste si ya estaba enterado del trato.
—También hablo sobre lo mucho que le gustas...Y sobre cuanto desea manosearte. —Gruñiste lo ultimo con desagrado, esto hizo a Karamatsu reír de nuevo.
Después de eso permanecieron en silencio por unos minutos, aun si ninguno de los dos hablaba no se sentía incomodo.
—Tengo algo para ti. —Busco entre los bolsillos de su gabardina (la cual no tenia puesta) que se veía grande y esponjosa, mientras buscaba tarareaba una alegre canción que no lograste reconocer. —Happy Valentines day~ Acepta estos chocolates y mis sentimientos de amor por ti.
Frente a ti mostró una caja de chocolates con forma de gato, temblaste nervioso sin saber si podías tomarlo o no. Estabas emocionado y te gustaba, pero por otra parte no habías preparado nada para él.
—G-gracias... Y-yo lo siento, no tengo nada para ti.
—Ah, ya me darás algo a cambio después. White day, honey~ —Te dedico un guiño antes de poner la caja en tus manos.
—¿Q-qué debería darte? en el white day...
—A ti con un traje blanco, mejor aun, a ti en mi cama llevando solo una rosa blanca. —Lo que le diste a cambio fue un golpe en el brazo. El mayor reía tratando de cubrirse de los golpes que estabas tratando de darle cuando desde el cielo algo empezó a caer lentamente.
—Esta nevando... —Detuviste tus tontos intentos de golpearlo y dirigiste la mirada hacia el cielo, de a poco todo se fue cubriendo por una capa de nieve. Te acercaste a la barandilla que protegía las orillas de la azotea, desde allí podías ver la escuela que servia de camuflaje para el hospital, según sabias el hospital era privado y a los ojos de los ajenos parecía solo el segundo edificio de una escuela, desde luego esto era con el propósito de proteger a los subordinados de Karamatsu de posibles ataques en sus estados vulnerables.
Mientras veías la nieve caer sentiste algo cálido envolverte, a tu espalda podías sentir el cálido cuerpo del mafioso, sus brazos te envolvían metiéndote dentro de su gran abrigo. Sabias que era demasiado grande, después de todo los estaba cubriendo a ambos. Te quedaste quieto mientras el mayor se acomodaba tratando de cubrirte mejor, lo sentiste besar tu nuca, dejar otro beso detrás de tu oreja y se detuvo suspirando contra tu oído. Tu cuerpo entero tembló.
Muy bajito Karamatsu empezó a cantar bajito, abrazándote un poco más fuerte.
Stay, you're not gonna leave me.
This place is right where you need to be.
And why your words gotta mean so much to them
When they mean nothing to me?
So stay, you're not what you're hearing
'Cause I've been watching you changing.
And who said you're one in a million?"
You're so much better than that...
El silencio reino por unos segundos. Te preguntabas si después de todo Karamatsu de verdad estaba enterado del trato. Giraste un poco el rostro hacia un lado, Karamatsu se ergio y te miro.
"Karamatsu" -Pronunciaste solo con el movimiento de tus labios, los ojos del mafioso centellaron, era un mensaje solo para él que podía leer tus labios. Un mensaje que solo el tenia que saber.
"Te amo" él sonrió.
"No voy a dejarte nunca, lo prometo" Regresaste la mirada hacia el frente, Karamatsu frotó su nariz contra el cabello de tu nuca.
—Confió en ti...—Canturreo antes apretujarte de forma melosa.— Tan adorable...eres tan pequeño que cabes perfectamente entre mis brazos en este lugar.
—Es porque tu abrigo es demasiado grande ademas. —pusiste tus manos sobre las de Karamatsu, tratando de no sentirte nervioso con el calor del cuerpo detrás de ti.
—Puede que sea eso, pero también puede que sea el destino que estés hecho para encajar asi entre mis brazos. —Susurraste un "cursi" que Karamatsu no escuchó (y si lo hizo decidió ignorarlo) —Estar bajo la nieve con la persona que amo me provoca un sentimiento muy especial.
Y te reíste.
[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-
[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]
Después de permanecer unos minutos bajo la nieve Karamatsu te llevó adentro. Caminaron por el pasillo hablando de las actividades que se podían hacer en una mañana con nieve (en realidad Karamatsu era el único que hablaba y tu solo escuchabas) cuando el mafioso mencionó a su hermano menor no pudiste evitar apretar los labios.
Desde luego eso no paso desapercibido para el mafioso que de inmediato apretujo tus mejillas mientras con voz melosa te pedía no ponerte celoso, que después de todo tu eras la persona que más amaba sobre la faz de la tierra. Y lo decía con tal seguridad que te parecía irrefutable.
—Es tarde, deberías dormir. —Dijo, sentiste sus dedos revolver tu cabello con dulzura. No habías notado lo cansado que estabas hasta ese momento, pero aun si en este momento estabas relativamente bien tenias miedo de que las pesadillas y los recuerdos te atacaran una vez que te encontraras en la soledad de tu habitación.
Agachas la mirada, no sabes si esta bien molestar a Karamatsu. El mafioso se ha comportado lindo (como siempre) incluso te habia dado chocolates, pensabas que tal vez lo molestarías pidiéndole una cosa más.
—Karamatsu... ¿Te quedarías conmigo esta noche? E-esta bien si dices que no —"Por favor ayúdame a mantener lejos las pesadillas." Querías agregar, pero esto solo haría que no tuviera otra opción más que aceptar.
—Me encantaría. —Es su simple respuesta.
Una vez dentro de la habitación te quitas la chamarra de cuero, es un poco incomodo dormir con jeans, pero no sabes donde esta tu ropa y todo lo que quieres hacer es meterte a la cama cuanto antes. Entras bajo las sabanas y esperas por Karamatsu que se ha sentado en la silla de las visitas. Le lanzas una mirada y el se encoge de hombros susurrando un "dormiré aquí", asi que tienes que gruñir un "Ven aquí, maldito idiota", finalmente se recuesta a tu lado.
—Ah, tenias razón, aquí esta mejor. —Dice acomodándose de lado, ya que la cama es muy pequeña para los dos tu también te acomodas sobre un costado, viendo a Karamatsu. —Iba a quejarme del tamaño de esta cama, pero si te puedo tener tan cerca de mi todas mis quejas desaparecen. Amo estar cerca de ti.
—Y yo a ti... digo ¿Qué? —Karamatsu ríe, su risa causa un calorcito en tus mejillas. —Buenas noches.
—Buenas noches, my love. —Cierras los ojos, porque sabes que si lo ves ahora morirás de vergüenza.
Parecía que tendrías un sueño lindo, porque por un momento Karamatsu estaba en el y ambos se mecían lento, al ritmo de una canción que no conocías, la gente al rededor parecía atenta a su baile y todo al rededor estaba iluminado por luces plateadas, pero de pronto la canción iba cada vez más lenta y las notas se alargaban desafinados y convirtiendo el dulce sonido en una tétrica melodía, la gente caía al suelo en charco de sangre y la persona que te sostenía ya no era Karamatsu, era un monstruo, un ente deforme hecho con partes de humanos, brazos rotos, caras partidas y la voz de Tougou.
De pronto eras un niño desorientado que trataba de escapar, pero aquella cosa te arrastraba por el suelo sujetándote por el tobillo.
Te sacudes abriendo los ojos de golpe, has empujado tu cuerpo hacia adelante y sin querer has terminado golpeando tu frente contra la frente de Karamatsu. Te sientas en la cama al mismo tiempo que el mayor lo hace, tiene ambas manos en la frente asi que no puedes verle el rostro.
—¡L-lo siento! —Te disculpas de inmediato, la sensación que ha dejado la pesadilla de disipa poco a poco. Karamatsu te dedica una mirada, tiene el ceño fruncido y los labios apretados. Piensas en disculparte de nuevo, pero antes de que puedas hablar el mafioso se abalanza contra ti atrapándote en un abrazo.
—Ichimatsu. ¡Tuve un sueño horrible! —Dijo mientras te apretaba un poco más entre sus brazos, casi como no creyendo que estabas allí. Después de eso se alejo para verte a la cara. —Había un hombre y no me quería vender un pavo para nuestra cita. ¡Que porque nadie lleva pavo a un picnic! ¿Puedes creerlo? Es un idiota ¿verdad?
Parpadeas confundido, porque justo antes de que te abrazara Karamatsu parecía sorprendido de verte allí. Te preguntabas si acaso estaba teniendo una pesadilla también. Karamatsu te dedicó una sonrisa, pero había algo diferente en esta, parecía de algún modo triste. Como si pidiera que dejaran el tema de lado y eso también estaba bien para ti, porque no querías hablar de lo que te había despertado.
Te dejaste caer en la cama acomodándote de nuevo.
—Que ridículo, ¿Quién se cree ese hombre para decirte que puedes o no llevar a nuestro Picnic? Es un idiota.
—Si vuelvo a soñar con él se lo diré. —Se acomodo de regreso a donde estaba. —¿Sabes? escuche que si te tomas de las manos con una persona mientras duermes tal vez sueñen lo mismo. Un agradable sueño compartido. ¿Deberíamos intentarlo?
Asientes dejando las manos en el espacio que hay entre los dos, de inmediato Karamatsu mete sus dedos entre los tuyos. Es en momentos como estos, cuando sus manos están juntas que te das cuenta que tus manos aun son muy pequeñas a comparación de las del mafioso. Y que las manos de Karamatsu, eran cálidas y un poco rasposas, ciertamente se sentían bien al tacto.
—¿Quien dijo tal cosa? —Preguntaste buscando su mirada, aun si en la semi oscuridad de la habitación no podías ver ese azul en todo su esplendor.
—Un sabio hombre llamado Matsuzo Nakamura. —Respondió Karamatsu. —Cuando era pequeño tenía muchas pesadillas, pasaba noches sin dormir porque tenia mucho miedo de todo. Entonces mi padre se acostaba conmigo y juntábamos nuestras manos asi...—Estrujo un poco más tus manos. —Y todos mis miedos se alejaban.
—¿Tienes miedo? ¿Incluso un hombre como tu...? —Te parecía algo difícil de creer, porque como el jefe Karamatsu se veía intimidante, poderoso, intocable. Pero él también habia demostrado ser más humano que cualquier otro jefe que conocieras.
—Bueno, los miedos de la infancia como un monstruo de bajo de la cama han cambiado ahora que he conocido monstruos reales. Hay muchas cosas a las que le tengo miedo, pero en especial... Tengo miedo a perderte. —Karamatsu suspiro apretando los parpados. —Sé que estas aquí ahora, que te estas recuperando. Pero me comporte como un loco cuando aun no despertabas, fui tan lejos como para planear un funeral y enterrar un ataúd vacío. Lance a alguien a se ataúd antes de volver a enterrarlo, pero aun cuando no eras tu... La sensación de que te estaba enterrando no desaparece.—Intento alejar sus manos pero no lo dejaste.
—Estoy aquí ahora, estoy bien.
—Lo sé, pero mi cerebro me juega mal y me hace ver en mis pesadillas que de verdad te pierdo. —Atrajo tus manos más cerca y beso suavemente tus nudillos. —Ichimatsu... Tengamos un lindo sueño juntos.
—Si. —Su amplia sonrisa es contagiosa y te hace sonreír también.
Después de eso las pesadillas no los despiertan de nuevo aquella noche.
[]-[]-[]-[]-[]-[]
[]-[]-[]-[]-[][]-[]
Es temprano por la mañana cuando te despiertas, aun sientes una mano de Karamatsu tomar la tuya, pero el mafioso ya se encuentra sentado en la cama. A penas alcanzas a decirle buenos días antes de que Jyushimatsu entre a la habitación para arrastrar al mayor fuera de allí.
Escuchas un apurado "nos vemos luego" por parte de Karamatsu antes de que te quedes solo en la habitación. Empiezas tu rutina matutina siendo supervisado por Todomatsu, el cual se queja de tu cabello y te ordena como debes cepillarte los dientes (como si no supieras como hacerlo). Después de eso te obliga a ir a ayudarle con la terapia de tu tía.
Ignoras a Todomatsu mientras te cuenta algo sobre ser novio de Jyushiko en algún momento y tratas de no quedarte dormido en esa sesión de ejercicios que parece eterna.
Cuando alguien entra a la habitación a dejar girasoles frescos te sientes un poco aliviado de que se trate de Homura. La mujer es amable y sonriente como siempre, te envuelve en sus brazos de manera cariñosa antes de preguntarte si ya has desayunado.
—El desayuno es la comida más importante del día para los niños en crecimiento. —Dice con una mano en la cintura. —Yo cuidaré de él Todomatsu-kun. ¿Esta bien?
—Esta bien, si se escapa lo traeré arrastrando desnudo por la nieve... ¡Por favor déjalo escapar! —Bromea Todomatsu antes de que salgan de la habitación.
Desayunas algo ligero en la cafetería,no puedes evitar notar que algunos hombres heridos evitan verte directamente a la cara y no te enteras porque hasta que un niño, (que seguramente visita a su padre) te señala antes de decir asustado "Tiene los ojos de él."
Y como un flashback las palabras de Osomatsu golpean
"¿Sabes? A-ahora recuerdo la razón por la que te salve ese día en el callejón. No fue tu petición y mucho menos tu presencia. Fueron esos ojos… esos malditos ojos, él me entreno bien para que los amara… Como lo amo a él."
"La razón por la que te salve… es porque tu… Eres hijo de Tougou."
Golpeas la mesa con los puños, Homura delante de ti se sobresalta, el niño a la distancia a empezado a llorar. Te disculpas antes de regresar a tu habitación, la enfermera ha cambiado tus vendajes y te felicita por estarte recuperando satisfactoriamente.
Cuando al fin se quedan solos Homura interrumpe su platica sobre Jyushiko (y lo mucho que desea que despierte) para preguntarte.
—¿Qué estas pensando? Es que, desde que despertaste parece que tienes la cabeza en otra parte. También en la cafetería.
—Es solo que recordé algo... Y por más que trato de no pensar en ello, solo lo recuerdo más. —Te llevas las manos a los ojos, no, definitivamente no son como los suyos.
—Sabes que puedes contarme lo que quieras ¿verdad? Mantendré el secreto si asi lo quieres y nada de lo que puedas decirme cambiara mi opinión ni el cariño que tengo hacia ti.
—Es algo que aun no le digo a nadie... —Te rehúsas a verla asi que mantienes las manos sobre tus parpados. —Creo que... soy hijo de Tougou.
—¿T-tu madre y Tougou eran...?
—El abuso de ella. —Dejaste de cubrir tus ojos pero no levantaste la mirada hacia la castaña. —Él le hizo cosas horribles, la volvió loca y la obligo a cuidar del engendro que nació de esa vio... —Te cubres la boca con las manos, no puedes decirlo. El escozor en tus ojos te hace darte cuenta que estas conteniendo te de llorar. —Si eso es verdad... Si Tougou de verdad es mi padre ¿Que tal si soy igual que él? ¿Como sé que no soy un monstruo nacido del odio? Hijo del demonio...
Te frotas los parpados, porque no quieres llorar por algo asi. La castaña se habia mantenido en silencio todo el tiempo, incluso cuando tratas de no gimotear de manera lamentable.
—Ichimatsu, tengo algo que contarte. Bueno, hace más o menos un año y algunos meses... Quede embarazada. —Por fin te atreves a mirarla, ella tiene una mirada melancólica pero mantiene una pequeña sonrisa en sus labios. —Jyushimatsu y yo estábamos muy felices. Siempre quisimos tener un hijo, una familia de tres no suena tan mal. Pero cuando iba por el quinto mes, lo perdí. Y junto a él... bueno, los doctores dijeron que no podría tener hijos nunca más. Debes estarte preguntando "¿Que tiene que ver eso con lo que acabo de contarte?" —Intento imitar tu voz y logró hacerte dibujar una sonrisa, al menos por unos segundos.
—Me deprimí demasiado. Sentía un gran vació que creí nunca poder llenar, unos meses antes de encontrarnos Jyushimatsu me llevo a un templo en la montaña y estuvimos arrojando demasiadas monedas como ofrendas. ¡Solo acertamos una! Y entonces juntamos nuestras manos, tocamos la campana y pedimos a los dioses por dejarnos ser padres...Aun si era imposible que un hijo naciera de mi. ¡Entonces nos encontramos contigo! —Cuando dijo eso se impulso hacia ti, diste un salto antes de que tomara tus manos. —Y cuando te vi tan indefenso y tan roto, aquel hueco que habia estado sintiendo dentro de mi desapareció. Porque sentía que debía protegerte, que quería hacerlo.
—Pero yo soy hijo de un...
—Te estas olvidando de algo Ichimatsu. Aquellas personas podrán ser tus progenitores, pero Jyushimatsu y yo somos tus padres y tu eres nuestro amado hijo. Hoy, mañana, incluso en 20 años. Aunque los tres nos volvamos ancianos casi al mismo tiempo, aun asi, nosotros somos tus únicos padres. Porque tu, mi niño. —Acaricio tu mejilla con dulzura. —Tu fuiste enviado por los dioses para ser mi hijo.
Después de escuchar eso no pudiste contener tu llanto. ¿Como no ibas a llorar cuando habia dicho algo tan hermoso? Homura también se puso a llorar y minutos después cuando Jyushimatsu y Karamatsu pasaban por tu habitación se encontraron con tal escena.
—¿P-por qué están llorando? —Jyushimatsu parecía alarmado. —¿Te duele algo Ichimatsu? ¿Quieres que llame al doctor?
—No estoy llorando, me entro basura a los ojos.
—¡Pero no lloren que voy a llorar también! Por favor no... no...—Y más tardo en decir aquello que en ponerse a llorar también.
—Ustedes de verdad que parecen una familia de locos. —Se quejó Karamatsu, pero también estaba enternecido con la escena.
No le diría a nadie de las fotos que habia tomado a escondidas.
[]-[]-[]-[]-[]-[]
-[]-[]-[]-[]-[]
Los días pasaron relativamente tranquilos, el clima frío no lograba molestarte porque por el día tus padres te mantenían cubierto por gruesos abrigos y por las noches el calor corporal de Karamatsu te mantenía tibio.
Realmente no sabias si aquello de tomarse las manos de verdad los hacia tener sueños más tranquilos, pero estabas evitando las pesadillas bastante bien, claro que aun te atormentaban los recuerdos cuando te quedabas solo, aun sentías ese pequeño momento de pánico en el cual todo quiere regresar de golpe y te esfuerzas de sobremanera para recordar como respirar correctamente.
Karamatsu habia organizado todo para que nunca estuvieras solo, a lo mucho eran cinco o diez minutos y cuando estabas cerca de Todomatsu ni siquiera tenias que esforzarte por tener una platica con él, era como si solo saber que estaba allí fuera suficiente. Como esa tranquilidad que sentías al estar con Atsushi, esa sensación de que puedes ser tan huraño como eras y no tendría nada de malo porque la otra persona ya sabe que eres asi y te acepta.
—¿Quieres ser mi amigo? —Preguntaste mientras Todomatsu preparaba tu alta, un sonido ahogado salio de su garganta. Estabas seguro que si estuviera tomando algo lo hubiera escupido.
—¿Qué maldita edad tienes? ¿Cinco? Solo un mocoso preguntaría eso. —Aunque frunció el ceño y puso una expresión de desagrado no te dio una negativa. —Que sepas que te vendería a satanás por un elote.
Dicho esto acomodó unos papeles y salio de la habitación. Minutos después una enfermera apareció informándote
que estabas dado de alta, que te ayudaría con tus cosas, pero justo ahora solo tenias una chaqueta que te habia dado Karamatsu, un gorro de lana con orejas de gato que habia tejido para ti Homura, unos guantes también de gatito que te habia regalado Jyushimatsu y los chocolates que te habia dado Karamatsu y que aun no te atrevías a comerte (porque el empaque era bonito y no querías estropearlo).
Casi tuviste que contenerte para no salir corriendo por los pasillos esquivando a todos esos hombres de Karamatsu que ya no tenían una excusa para detenerte. La puerta automática se abrió y te giraste despidiéndote de la enfermera con una pequeña reverencia y esta vez sí saliste corriendo.
Pero fuiste atrapado de inmediato. Unos fuertes brazos sosteniéndote desde la espalda. Tus pies no estaban tocando el suelo, hiciste un intento de escapar pero fue inútil.
—Ichimatsu~ —La voz melosa de Karamatsu te hizo erizar los vellos de la nuca. —Ahora que estas libre vamos a nuestra cita.
No habías respondido aun cuando ya estabas dentro del auto.
[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]
Miraste el lugar arrugando tus pequeñas cejas, no sabias si tus padres sabían que te llevaría a ese lugar y por eso te habían dado cosas tan abrigadoras. O tal vez era porque habia nevado en días previos y aun habia una pequeña capa de nieve en todas partes. Como sea en ese lugar hacia más frío que afuera.
—¿Una pista de hielo?
—¿No estas emocionado? Yo no he patinado en mucho tiempo, solía hacerlo con Jyushimatsu cuando íbamos en preparatoria. El río se congelaba y nos deslizábamos por el río haciendo competencias, aunque nunca pude ganarle.
—Ah, pero... yo no sé patinar.
—Esta bien, yo te enseñaré. Además, reserve todo el lugar solo para nosotros dos...Si te caes solo yo me reiré de ti. —Dijo con una carcajada, estabas seguro que esa seria solo la primera de muchas veces que se reiría de ti ese día.
Karamatsu te ayudo a ponerte los patines y tomando tus manos te llevo a la pista, tus piernas parecían no querer quedarse juntas, como si cada pie quisiera patinar en dirección opuesta. Cuando el mafioso alejo sus manos de las tuyas casi te dio un mini infarto tratando de mantener el equilibrio.
—Eres como bambi en el hielo. —Comentó burlón. —Pero versión gatito tsundere.
—¿A quien llamas...? —Y te estampaste contra el hielo, Karamatsu inundo el lugar con una carcajada. —D-deja de burlarte.
—Lo siento, es que tu cara. —Contuvo lo mejor que pudo su risa mientras te ayudaba a ponerte de pie. —Esta vez no voy a soltarte, lo prometo.
—Si me sueltas te mataré. —Gruñes sosteniendo con fuerza las manos del mafioso.
Quizás sí, al principio parecías un cervatillo recién nacido que no podía ni mantenerse en pie, pero después de un largo rato patinado con Karamatsu podías al menos ir en lineas rectas. Cuando Karamatsu te soltó esta vez ya no te caíste, habia algo que te molestaba y eso era que el mayor iba por toda la pista dando incluso algunas vueltas y pequeños saltos.
¡El maldito sabia patinar!
—Ah, me siento como Viktor Nikiforov. —Comentó antes de regresar hasta ti para guiarte de nuevo. No tenias idea de que hablaba pero parecía feliz. Y podías darte cuenta que estaba feliz porque se la pasaba cantando y tarareando.
—¿También sabes patinar? ¿Acaso hay algo que no sepas hacer bien?
—Déjame pensar... Quizás amenazar a alguien con un bolígrafo y saltar de un quinto piso llegando intacto al suelo, eso solo lo hacen los gatos y tú.
—Entonces eres perfecto en todo lo demás.
—No diría que perfecto, pero cuando hago algo pongo todo mi empeño en ello. —Te dijo dar un giro dramático haciendo que tu espalda quedara contra su pecho. Estaba tarareando una canción mientras patinaban despacio.
—¿Esta es alguna rutina de patinaje mal hecha?
—Si fuese asi tengo la canción perfecta para nuestra rutina. Además es una que me recuerda a ti...
—Una más para la suma. —Dijiste de broma, pero en realidad era vergonzoso que tantas cosas le recordaran a ti, estabas dudando de su gusto musical.
—Te sorprendería lo larga que es esa lista. Pero no puedo evitar relacionar las cosas que amo con la persona que amo, amo la música y te amo a ti. Van juntos de la mano, como tú y yo justo ahora~
—Estabas hablando de una canción, deja de decir cosas tan cursis.
—Bien, entonces te cantare cosas cursis.
You give me your soul
Your innocent love
You are the one I've been waiting for
I've been waiting for
We're lost in a kiss
A moment in time
Forever young
Just forever, just forever in love
When you came into my life
It took my breath away
Cause your love has found it's way
To my heart
—Si sigues cantando esto se convertirá en un musical... —te quejas solo por quejarte, porque en realidad te encanta cuando Karamatsu canta.
—Una ultima y ya... —Pide poniéndose frente a ti juntando sus manos. Asientes y esperas a que haga algo, pero te dedica una sonrisa. —Ahora tu canta algo para mi.
—¿Qué? Yo no sé cantar y t-tampoco conozco ninguna canción.
—Vamos no voy a juzgarte por eso, esta bien si desafinas. ¿No hay una canción que te recuerde un poquito a mi? —Preguntó esperanzado. Te quedaste callado tratando de pensar, prácticamente todas las canciones que conocías eran gracias a Karamatsu que habia llenado tu vida de música. Antes no le ponías atención al significado de las letras, gracias a Karamatsu te habías dado cuenta que la música podía ser usada para transmitir sentimientos.
Habia una canción que Atsushi solía escuchar y te la habías aprendido para poder pronunciar mejor algunas palabras, pero ahora por fin empezabas a tomarle sentido.
El mafioso malinterpreto tu silencio como una negativa y dejo de insistir, cambio el tema para evitar que te pusieras de mal humor.
—Deberíamos ir a comer algo. ¿Que te gustaría comer, Ichimatsu? —Preguntó mientras patinaban para salir de la pista.
—Volevo solo dirti...—Karamatsu giró el rostro hacia ti.
scusa se ho esagerato
grazie per la pazienza
che non ho meritato
—volevo solo dirti
che sono emozionato
mi fa uno strano effetto
essere innamorato... —La mirada fija del mafioso hacia arder tus mejillas, asi que agachaste la mirada.
volevo ringraziarti
di tutto questo effetto
so che può sembrarti strano, ma è vero
io Ti Amo
e non è
una coincidenza
ma un punto di partenza. —Cuando levantas la mirada Karamatsu esta allí, viéndote embelesado.
—N-no volveré a hacerlo, a-asi que si quieres reírte hazlo. —Tratas de seguir tu camino para salir de la pista pero el mafioso te atrapa en un abrazo.
—Fue hermoso, gracias. Me siento de la misma manera. —Susurra antes de dejar un pequeño beso detrás de tu oreja. —Demonios, debí grabarlo para nuestros futuros hijos.
Ruedas los ojos antes de sonreír. Incluso con las cosas más triviales eres feliz siempre y cuando estés con Karamatsu.
[]-[]-[]-[]-
[]-[]-[]-[]-[]
Después de patinar van a un restaurante cercano, pides una hamburguesa y Karamatsu pide lo mismo, comentando lo sorprendido que estaba la primera vez que pidió una en japón y se dio cuenta que tenia un huevo estrellado arriba.
Hablan un poco y Karamatsu te cuenta sobre la comida de New Orleans, sobre la vida carnavalesca que se vivía en Bourbon, la hospitalidad, la gastronomia, algo llamado crawfish boil (algo que parece ser muy atemorizante para ti) habla sobre la buena música jazz y lo mucho que desearía poder llevarte allí.
—Si acaso lograba tocar en algún bar tenia una lista de canciones que me hubiera justado tocar allí. —Te muestra su telefono, una lista de canciones que te tomas tu tiempo en explorar.
—Save my Soul, Jumpin' Jack, Mr. Pinstripe Suit, Please baby, Bourbon in your eyes, Fever, I wanna be like you. Minnie...Y unas cuantas más. Son muchas canciones.
—¿Que puedo decir? Adoro la música.
—¿Que significa esto? —Preguntas señalando a una canción, Karamatsu le da un vistazo,
—Es una persona que... —Ambos dan un salto cuando el teléfono empieza a sonar en tus manos. Se lo pasas rápidamente a Karamatsu quien contesta sin mucho animo, de pronto parece estar más pensativo. Cuando cuelga no puedes evitar preguntar:
—¿Esta todo bien?
—Si, solo...Tengo que hacer algo. —Dice mientras se levanta, tratas de imitarlo pero te detiene. —No te muevas de aquí, vendré a más tardar en 20 minutos. No te metas en problemas. —Apresurado deja un beso en tus labios antes de salir del lugar.
Te quedas esperando, pero han pasado más de veinte minutos y Karamatsu aun no regresa. ¿Quien habia llamado a su celular?
El numero solo estaba registrado con una "H" ¿Era acaso Hatabou?
Fijas tu vista en la ventana, tratando de mirar cualquier cosa que te mantenga ocupado hasta que Karamatsu regrese. La nieve esta cayendo otra vez y del otro lado de la calle una chica se tambalea, tiene un vestido corto y sucio, el cabello castaño desordenado y parece estar sin fuerza.
De pronto un hombre aparece para llevar a la fuerza a la chica a un callejón. La chica grita, los hombre de la mesa frente a ti se dieron cuenta de lo que pasaba pero deciden ignorarlo.
Aun cuando prometiste que no te meterías en problemas, no podías quedarte en paz si una mujer estaba en peligro. ¿Que tal si fuese tu hermana o Homura?
Cruzas la calle rápidamente y tus pasos te llevan hasta el sucio hombre que esta sobre la chica, tratas de quitárselo de encima.
—Déjala en paz. —El hombre se aleja de la chica, pero solo para tratar de atacarte. Aunque es grande es lento y menos fuerte que tu, pues un puñetazo directo a la nariz ha logrado tirarlo.
—No me hagas daño... —Pide la chica.
—N-no lo haré. ¿E-estas herida? —Preguntas tratando de ayudarla sin tener que tocarla, la chica castaña se gira y te mira. La conoces. —¿Totoko?
—Bienvenido de nuevo, perro.
Escuchas un click en tu cuello y te giras tratando de darle un puñetazo a la persona que esta detrás de ti.
—Quieto. —Ordena, y tu puño se detiene a centímetros de golpearlo. Aun cuando tratas de moverte no puedes hacerlo, es como
si estuvieras paralizado. —Siéntate.
Tus piernas dejan de sostenerte y caes de rodillas a la nieve. Respiras con dificultad, el collar en tu cuello te esta asfixiando y no puedes quitarlo. La mirada escarlata te observa desde arriba.
—Tienes el collar de nuevo, asi que tienes que obedecer. Espero aun recuerdes donde esta tu lealtad, Ichimatsu.
Osomatsu te dedica una mueca extraña que pretende ser una sonrisa antes de darte un fuerte golpe con el bastón que ahora lo ayuda a andar.
Todo se vuelve oscuro.
#Ichi deja de meterte en problemas carajo
#Karamatsu on ice
#Don viejito
#Gemelo Malvado
#Drama telenovelero
#Azul sensual
#Atacar mafiosos y huir por la ventana.
Espero que les guste XD
Saludos~
