Después de que la hora del almuerzo acabara Edward se dirigió a su clase de biología. Elizabeth no iría con él, ya que ella había hecho un examen el cual la libraba de asistir a dichas clases. Edward pensó también hacerlo, pero tanto él como el resto de la familia llegaron a la conclusión de que el resto del pueblo vería este hecho demasiado sospechoso, por lo cual desistió.

Ignoró a los demás estudiantes al tiempo que caminaba al salón. Cuando Edward se había despedido de Alice se le había quedado viendo de una forma un tanto extraña. Le dirigió una mirada a Jasper, haciéndole una pregunta muda, y al ver que su hermano se encogía de hombros desistió. Ni siquiera intentó en preguntarle a Lizzy, porque si Alice le había dicho que no le contase, cumpliría con su palabra.

Ya en el salón Edward se dio cuenta de que la mayoría de sus compañeros estaban en el salón. Mike y Eric hablaban con otros de sus compañeros, explicando como una de las chicas Cullen habló con ellos y pronto estarían saliendo con uno de ellos. Edward no pudo evitar fruncir el ceño al escuchar esto, ¿acaso esos patéticos humanos pensaban que tenían oportunidad con su Lizzy? No lo malinterpreten, Edward no odia ni desprecia a los humanos, pero no soporta a las personas como Mike y Eric, quienes piensan que se merecen todo. Sonrió un poco al ver como se quedaban callados al ver que estaba ahí; ignorando las miradas de terror de sus compañeros se sentó en su lugar típico.

No tuvo que levantar la mirada para saber que Jessica entraba al salón siendo acompañada por Ángela y Bella. A Edward Ángela siempre le pareció una buena persona, y aunque estaba callada, pensaba con preocupación que ojala Bella no tuviese ningún problema con los Cullen. En cambio, Jessica a pesar de estarle hablando con simpatía a Bella, la insultaba una y otra vez en su mente por haber tenido una charla tan cercana con una de las Cullen.

Apenas el profesor Banner entró, Jessica y Ángela se sentaron en la misma mesa. Al ver que no había otro asiento vacío, Bella se sentó al lado de Edward. El vampiro la observó con curiosidad; su sangre olía ligeramente mejor que la de los demás, pero además de eso le parecía una adolescente más bien común, por lo cual decidió ignorarla y centrarse en como el profesor comenzaba a explicar su clase, a falta de algo más interesante.

Unos cuantos minutos después Bella murmuró su nombre en voz baja, llamándolo, pero al creer Edward que lo dijo tan bajo que un humano no lo hubiese escuchado, hizo como si nada. Segundos después lo repitió un poco más alto. Edward se abstuvo de poner los ojos en blanco. No quería hablar con la humana, pero no queriendo parecer grosero volteó un poco la cara (lo suficiente para que Bella lo notase pero que el profesor no) para hacerle entender que la estaba escuchando.

—¿Podemos hablar después de la clase?

Edward tuvo la tentación de decirle que no, pero con sólo escucharla supo que era importante, además de que estaba seguro de que Alice le diría a Lizzy que fue malo con la humana, por lo cual no muy convencido asintió con la cabeza. Sin tener que verla Edward supo que había sonreído, además de haberse sonrojado —este último hecho comprobado porque su sangre olió con un poco más de fuerza—, llamando la atención del vampiro.

Durante el resto de la clase, Edward hizo como si prestara atención al profesor, cuando no era así, ya que estaba pendiente de la humana sentada a su lado. Por como actuaba con tranquilidad confirmó que el anterior sonrojo no era por él —cosa que agradecía—, pero eso no lo hizo más que dudar. No creía que fuese por otro estudiante, ya que lo hubiese notado al verla en los pensamientos de otra persona, por lo cual sólo quedaba como opción su familia.

Eso no hizo sino poner más nervioso a Edward, porque ya sabía que Bella debía estar enterada que tanto Jasper y Emmett eran respectivamente cada uno pareja de Alice y Rosalie, quedando sólo Lizzy (quedando él mismo ya descartado). Eso no le gustaba nada, porque Bella era una mortal, y si era correspondida en algún punto iba a morir.

Cuando el profesor al fin terminó la clase Edward se paró, y al ver que la humana lo seguiría comenzó a caminar. En el transcurso pudo ver como los demás estudiantes se le quedaban viendo, impactados, y Edward escuchó en varios pensamientos llenos de envidia resaltaban el hecho que en un sólo día ya Bella había hablado con dos Cullen, algo que nadie había logrado hasta ahora.

Ya a una distancia considerable y al ver que estaban solos, Bella se detuvo. Al ver esto Edward también lo hizo, y esperó, porque fue la humana quien lo citó, por lo cual supuso que ella comenzaría a hablar. Al parecer lo notó, porque a través de sus ojos Edward notó que comenzó a pensar con rapidez, al tiempo que sus mejillas adquirían una vez más color. A pesar de que lo intentó, Edward no pudo evitar fruncir el ceño. Presentía que lo que aquella humana le diría no le gustaría ni un poco.

—¿Maggie es soltera? —Edward mostró una mueca de confusión. Ya sabía que esa humana había decidido llamar de ese modo a Lizzy, pero se suponía que no tenía que saberlo. Evitó por todos los medios mostrar molestia, ya que no le gustaba nada que aquella humana mostrara tanta confianza como para llamar de otra forma a su Lizzy—. Me refiero a Lizzy.

—¿Por qué te interesa saberlo? —Habló más frío de lo que esperaba, pero Edward pensó que era mejor de esa forma, ya que así la humana no pensaría cosas que no son.

En unos instantes, el rostro de Bella se tornó completamente rojo, y comenzó a jugar con sus manos. Dudaba si decirlo o no, pero entre todos los Cullen (quitando obviamente a Maggie) Edward era el que menos terrorífico le había parecido. Ahora que lo tenía al frente no pensaba lo mismo. Sin embargo, había llegado hasta ahí, por lo cual no retrocedió.

—Lo que sucede es que me gusta —anunció llena de nervios, ya sintiendo su rostro se calentaba más.

Los ojos de Edward se agrandaron, y por primera vez en mucho tiempo, o al menos así lo sintió el vampiro, su mente quedó en blanco gracias a una humana. Antes, gracias a su poder de leer las mentes, se había enterado de que una que otra persona habían caído enamoradas de su hermana, pero nunca antes una de éstas intentaron hacer frente a este hecho.

Se fijó con más atención en la humana. No era muy alta, pero más que Lizzy sí, tenía el cabello largo y era de color marrón. Sus ojos eran grandes, además de que sus cejas más que ser arqueadas eran rectas. Su boca resaltaba, porque sus labios se veían demasiado llenos para su fina línea de la mandíbula. Edward lo admitió, que a pesar de su primera atención Bella si podía ser consideraba bonita, pero más allá de ello Edward veía lo frágil que era, incluso más de lo normal.

Tenía que alejarla de su hermana.

—Resulta que es mi pareja. —La cara de Bella se puso pálida con una rapidez sorprendente; era incluso mayor a su palidez natural. Edward no se quedó más tiempo, y salió. Estaba seguro de que Lizzy estaría esperando en el auto por él y ya lo había hecho por demasiado tiempo ya que la charla con la humana le tomó más de lo esperado.

Como predijo su hermana estaba dentro del auto, y sus otros hermanos ya estaban en la casa. No fue hasta que salió al aire libre que se dio cuenta de que Alice lo había previsto y que no le había dicho nada. Se sintió aún más molesto, pero respiró para así tranquilizarse, no quería asustar a Lizzy por nada.

—¿Cómo te fue? —le preguntó con una pequeña sonrisa la vampiresa más joven.

—Me fue bien —forzó una sonrisa, pero no dejo que Lizzy la viese, porque lo más seguro es que se diese cuenta—. Oye, ¿me puedes decir lo que iba pasar hoy? Después de todo, ya terminó el día.

Lizzy lo vio unos segundos, y, sin que se diese cuenta, Edward leyó sus pensamientos por encima, sintiéndose aliviado al ver que relacionó su mentira con haber estado viendo biología, una materia que ya se sabía del derecho al revés.

—Pues me siento decepcionada, no pasó nada —terminó en un puchero. Edward se permitió reír, en parte alegre y otra ya más relajado. Tal vez si pudiese evitar que esa humana se metiese en su vida—. Aunque tengo que admitir que aunque sabía que pasaría algo, no sabía qué, y Alice no quiso profundizar.

El resto del camino transcurrió en silencio, pero en uno cómodo. Edward mientras conducía pensaba en una forma de hacer que Lizzy estuviese un tiempo fuera de casa para resolver las cosas con Alice. Sabía que Rosalie como pocas veces estaría de su lado, al igual que Jasper, quien a pesar de que normalmente apoyaba en todo a Alice, comprendería lo que podía pasar si Lizzy salía con la humana.

Quienes más les preocupaba eran Alice, Esme y Carlisle, quienes estaba seguro Edward apoyarían la visión donde Lizzy se enamorara. No quería ponerse en contra con sus padres, y mucho menos con Alice, pero era un tema del cual no cambiaría de opinión, porque realmente dudaba que aquella humana hiciese algo que demostrase que estaba a la altura de su Lizzy.

—Lizzy, ¿no habías querido ir a comprar ropa sola hace días?

—Ahora que me lo recuerdas, sí —coincidió con una pequeña sonrisa—. ¿Por qué lo preguntas?

—¿Puedes dejarme en casa e ir a comprar? Ya comenzaron las clases, y ya no tendremos tanto tiempo de ir sin alertar a los demás. —Edward esperó en silencio, y cuando vio sonreír a Lizzy supo que había ganado.

Se bajó del auto cuando estuvieron frente a la casa, y no entró hasta que vio desaparecer del todo su carro. Cuando entró ya sabía que todos estaban en la sala, y que estaban listos para tener una reunión con él. No se esperó menos de Alice, quien seguramente avisó a todos que llegaría molesto, pero sin decir la razón de su actitud.

—Edward, ¿por qué no nos dice que pasa? —preguntó preocupada Esme. Edward se sintió culpable por hacer que su madre se pusiese así, pero sabía que se hubiese sentido peor si en vez de hablar, les escondiera como se sentía.

—¿Alice les comentó que una humana va a intentar tener una relación con Lizzy? —preguntó con voz controlada Edward, y su familia reaccionó tal cual como había esperado.

Carlisle y Esme se notaban tanto felices como preocupados. Además de ellos, la única feliz era Alice, porque sus otros hermanos se mostraban molestos, porque no hacía falta tener dos dedos de frente para saber que sí terminaban siendo pareja sólo quedaban dos opciones; ver sufrir a Lizzy por la perdida de la humana, o tener problemas con los Vulturi.

—¿Por qué le mentiste a Bella diciendo que Lizzy era tu pareja? —indagó Alice, ignorando lo anterior dicho por su hermano.

Edward ignoró que Carlisle lo miraba sorprendido, pero al igual que Esme, había dolor en sus ojos. Eso devastaba a el lector de mentes, por lo cual siguió bloqueando sus pensamientos. En cambio, tanto Emmett, Rosalie y Jasper asintieron con aprobación.

—¿Realmente preguntas? —rugió molesto Edward, ya sin molestarse en ocultar su rabia, y evitando que los poderes de Jasper lo tranquilizaran—. Es una humana, Alice, tarde o temprano terminará muriendo.

—Edward —jadeó sorprendida Esme, y Carlisle se veía del mismo modo.

—No me voy a arrepentir, porque saben muy bien como sufriría Lizzy si perdiera a la persona que ama. —Arriesgándose a ver tanto a Esme como Carlisle tristes, se encontró que, aunque aún estaban sorprendidos, había entendimiento en sus ojos.

—Pero podemos convertirla —interrumpió Alice, emocionada. Jasper le dirigió la mirada. Estaba preocupado por su esposa, porque a pesar de que la amaba y estimaba, sabía que no había pensando en un detalle en su plan.

—¿Entonces tú eres la que hablará con los Vulturi para así evitarnos el problema a nosotros? —intervino esta vez Rosalie. Edward, no puedo creer esto, pero por primera vez estoy de acuerdo contigo, le habló a su hermano en sus pensamientos. El nombrado asintió, sintiéndose un poco más aliviado.

Los ojos de Alice se abrieron, sorprendida, de todos nunca pensó que sería Rosalie quien resaltara ese punto, ya que normalmente no se llevaba bien con Edward. Miró a su alrededor, dandose cuenta de que apenas Edward entró haciendo la pregunta todos habían pensando en el clan Vulturi, y en cómo reaccionarían.

—¿Se lo dirás? —preguntó Alice, su voz vuelta un hilo.

—Mejor yo que tú, quien lo más probable es que la marees hasta que salga con la humana. —Edward dejó de ver a su hermana para así ver a sus padres—. No voy a evitar que Lizzy hable con ella, pero hasta que no demuestre que vale la pena arriesgar a nuestra familia por ella no voy a dejar de decir que es mi pareja.

—Concuerdo con Edward —habló Jasper, al tiempo que colocaba su mano sobre la de su esposa. Alice asintió, aunque sintiéndose un poco dolida, comprendiendo.

—Esta bien, que así sean las cosas. —Después de que Esme terminara de hablar, la reunión se dio por terminada.

En la sala sólo quedaban tanto Esme como su esposo. Carlisle la abrazó, sabiendo como se sentía sin tener que preguntárselo, lo cual Esme agradeció. Estaba preocupada, por todos sus hijos. Entendía el entusiasmo de Alice, pero había veces que no veía más allá, a pesar de su visión futura. Esperaba que esa Bella fuese lo suficiente para hacer feliz a Lizzy, porque a pesar de que Edward, Jasper y Emmett tenían razón al no querer arriesgar tanto por alguien que no sabían si valía la pena, siempre soñó con ver a sus hijos siendo felices con sus parejas (no que le molestase esperar, después de todo el tiempo no era nada para los vampiros, pero mientras más rápido sus hijos fuesen felices, muchísimo más tiempo lo disfrutarían).

Ahora Esme sólo se preguntaba quien sería la persona indicada para Edward.