Título: Giros en el tiempo
Resumen: Dime, Potter, si supieras todo lo que pasaría, ¿tus decisiones serían las mismas? ¿Estarías a gusto con lo que eres ahora?
Ten presente que la primera decisión en tu vida crearán consecuencias difíciles de evadir.
Personajes:Lord Voldemort; Severus Snape; Draco Malfoy; Harry Potter.
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, sin embargo, los nuevos son y serán siempre de mi autoría.
Para algunas personas, la infancia —en algunos casos, incluso la adolescencia y parte de la vida adulta— no es miel sobre hojuelas, y eso es algo que Severus Snape lo sabe y comprende bien. Después de todo, vivir en una casa con un padre alcohólico quien disfrutaba en hacer sufrir a los "monstruos" y una madre que estaba cegada por el amor no es lo mejor que le pueda pasar a un niño. Aunque Severus sabe que es inútil pensarlo, hay veces en que se imagina que hubiese pasado si las decisiones de sus padres hubiesen sido diferentes; si su madre hubiese sido sincera desde el principio e hiciese las cosas bien, o si su padre con cayera en un espiral con el alcohol.
Pero todos esos supuestos sólo lo lastimaban un poco más, porque con las experiencias llega la sabiduría, y aunque una infancia distinta hubiese marcado un antes y un después en su vida, aceptaba que muchas cosas pasaron porque no supo tomar el camino correcto.
. . .
Eileen Prince tuvo todo menos una vida fácil. Al ser una sangre pura, sus padres no esperaban menos que la perfección de ella, y realmente lo había intentado. Aprendiendo todas las costumbres de los magos, e incluso las que ya no se utilizaban, a una edad temprana comenzó a hacer magia accidental, llegando al punto que, con siete años, comenzó a estudiar todos los libros que pedía Hogwarts para así ser la mejor alumna de aquel internado.
Todo lo que hacía Eileen era ignorado por sus padres, quienes murmuraban para ellos —y que de ese modo sus "amistades" de alta clase no escuchasen— que eso es lo que se esperaba de una hija de ellos, y, aunque nunca lo llegaron a decir en voz alta, Eileen era consciente de que sus padres hubiesen preferido que hubiese sido un varón.
Sus años en Hogwarts fueron los mejores de su vida. Por fin era reconocida, no sólo por su inteligencia, su destreza en pociones y por ser capitana de los Gobstones, sino también por su belleza. Por fin recibía el amor y atención que tenía que haber recibido de sus padres. A veces, cuando se sentía traviesa, se tomaba una poción multijugos para así pasar entre sus compañeros y poderlos oír hablar maravillas de su persona, hinchando su ego en el proceso.
Y, cuando menos se dio cuenta Eileen, ya había terminado su periodo como estudiante había culminado, y, después de años, volvió a sentirse perdida. No sabía si seguir estudiando, o en que podría trabajar. Sus padres no eran de mucha ayuda porque lo único que esperaban y querían era que fuese la mejor en todo lo que hiciese, por lo cual terminó haciendo algo que nunca imagino: ir al mundo muggle.
Allí encontró lo que nunca esperó, y fue el amor de su vida. Era un hombre alto, fornido pero sin llegar a ser grotesco, con un cabello negro como la noche y ojos del mismo color. Fue amor a primera vista, y Eileen intentó de todo para que ese hombre fuese suyo; manipulaciones, destruir a la competencia, y cuando ya se estaba desesperando encontró la solución, la poción de amor.
Eileen en ese momento sufrió una encrucijada, porque sabía que esa poción no era la mejor opción si quería una relación sincera, pero se sentía tan desesperada. Había intentado de todo para que Tobias Snape centrara su atención en ella, y no lo quería ver con cualquiera, porque dentro de su corazón comprendía que eran el uno para el otro. Al final, utilizó la poción, y Tobias cayó rendido a sus pies.
Sin embargo, la felicidad en la vida de Eileen pareció más una simple broma del destino, porque poco a poco todo se fue desmoronando. Sus padres, las personas que más había amado a pesar de que nunca demostraron un afecto real por ella la desheredaron, y más temprano que tarde Tobias supo lo que eran su esposa y su hijo. Eileen nunca esperó que el hombre que tanto amaba terminara siendo tan violento, y su adicción al alcohol sólo empeoraba las cosas.
No sólo ella era golpeada, insultada y obligada a hacer todas las tareas del hogar a una velocidad casi inhumana —y sin magia, ya que Tobias repetía que no quería verla hacer sus estupideces cerca de él—, sino también que su hijo Severus, su pequeño príncipe, también lo vivía. Cada noche Eileen lloraba por no poder ser más fuerte para proteger a su hijo, y aunque le dolió, decidió mantener cierta distancia con él, porque descubrió que mientras menos afecto veía Tobias de ella con su hijo, más lo ignoraba, y así lo prefirió Eileen, por el bien de su príncipe.
Y así creció Severus, sin conocer una relación basada en el afecto y la confianza. Vio como su padre se perdía más en el alcohol, y como su madre de a tantos era buena con él, y otros simplemente era ignorado. Si Severus hubiese podido elegir, esa sería Eileen, porque a pesar de que su madre llegó a ignorarlo, nunca lo golpeó, y fue gracias a ella que comenzó su amor por el arte de las pociones.
Sólo unos cuantos meses antes de entrar a Hogwarts, la conoció, la pequeña Lily Evans. Su largo cabello rojo fluía a través del viento y en sus manos hacía aparecer pequeñas flores para así enseñárselas a su hermana mayor. A Severus sólo le basto verla una vez para comprender que tenía magia en sus venas, al igual que él. Lily era una bruja, y su primera amiga.
Todo fue perfecto, podían hablar por horas e intentar jugar con su magia con las cosas a su alrededor. Lily era algo completamente nuevo en su vida, porque estaba llena de bondad, amabilidad, y aunque tuvo varios motivos para pensar que Severus era una persona extraña —tal como Petunia lo había hecho—, no lo hizo. Y aún a pesar de que Severus pensaba que estaba viviendo los mejores años de su vida, estaba preocupado, porque muy dentro de sí sabía que su amiga no terminaría en la misma casa que él, y tuvo razón.
En la selección de casas Lily terminó siendo una Gryffindor, y él un Slytherin. Por varios años intentaron mantener su amistad, pero sus errores —y aunque hubiese tardado en admitir, los errores de Lily— habían hecho que su amistad muriera. Muy dentro de sí Severus aceptaba que todo hubiese sido más fácil si los "Merodeadores" no hubiesen existido nunca.
Ahora, en el Gran Comedor, por fin veía como era el hijo de su amor no correspondido caminar hacía el taburete. Durante años, Albus le estuvo recordando a Severus lo mucho que Harry se parecería a su padre, lo cual no ayudó en la perspectiva que tenía el profesor de pociones hacía el niño que vivió. Pero verlo ahí, no sólo con los ojos de Lily, si no la forma de la cara, incluso su forma de caminar, le recordaba a su pelirroja amiga. Justo cuando estaba preparado para suspirar porque el niño había quedado en Gryffindor, el sombrero seleccionador anunció en un grito Ravenclaw.
Severus no tuvo que ver a su alrededor para que saber que todos tenían una expresión de absoluta sorpresa —incluso los Ravenclaws—, porque por generaciones, todos los Potter pertenecieron a la casa Gryffindor. Disfrutó más de lo que pensó la cara de desconcierto de Minerva, quien, desde que se envió la carta a Harry ya hablaba de como sería su estadía en Hogwarts siendo un león, y ni hablar de la expresión plasmada en el "amable" director.
Se sintió aliviado cuando la cena por fin terminó y pudo regresar a sus aposentos. Con Albus había tenido multiples peleas últimamente, pero la más reciente fue a causa de que el inteligente —por supuesto, es sarcasmo— director tuvo la brillante idea de llevar la piedra filosofal al colegio, y más de un profesor dudó. Severus no podía dejar de pensar de que era estúpido, pues, en un colegio lleno de niños llevar uno de los artilugios más importantes del mundo mágico sólo pondría en peligro a los estudiantes.
Todo pensamiento coherente murió al ver una carta encima de su mesa más cercana de la puerta, y más al leer quien la había enviado, Harry Potter Evans. ¿Cómo ese mocoso había logrado traspasar todas sus protecciones? Dio respiraciones profundas antes de caer en la rabia, para así acercarse. Primero lanzó un par de hechizos para comprobar que no sufriría ningún daño físico —ya se consideraba lo suficientemente feo, muchas gracias— o mental. Al ver que no había nada se dispuso a leerla.
Sin embargo, no pudo evitar pensar que si realmente la carta era de ese niño, el cual se veían tan pequeño y frágil. No tenía sentido, porque durante toda la cena se estuvo comportando como cualquier otro infante normal. Tomando una última respiración profunda abrió la carta para así poder leerla.
Severus Prince;
Sé que esto puede sorprender mucho, y que lo más probable es que no me creas, pero vengo del futuro. Un futuro que no quiero volver a vivir porque llegué a él a base de manipulaciones. Te hablo a ti porque sé que serás capaz de ayudarme, entenderme, y que el saber que tú también fuiste manipulado será motivo suficiente para que me ayudes.
El director Albus no ha estado siendo sincero contigo. Si tu quisieras serías conocido como Severus Prince en vez de Severus Snape, tienes los conocimientos para buscar un trabajo mejor, y sobre todo, el juramento inquebrantable te ata a mí, no a Albus, porque él hará decisiones que terminarán dañando a muchos.
No quiero obligarte a nada, porque siento que ya han tomado las riendas de tu vida por mucho tiempo para que ahora un adulto menor que tú —que encima para estos momentos es un niño— lo haga también.
Pero por favor, piensa bien las cosas. Lo último que deseo es que sufras todo lo que viviste una vez más.
PD: Creo que ya es momento de que te perdones, porque ya hiciste hasta lo imposible para arreglar todo lo malo que hiciste.
Harry Evans Prince.
Severus Snape no era un hombre feliz, claro que no. Ya estaba en el Gran Comedor desayunando y aún se sentía cansado. El contenido de aquella carta no dejó de girar en su cabeza durante toda la noche y la poción tranquilizante hizo poco efecto por el continuo uso. Su lado lógico repetía una y otra vez que todo eso era una farsa, pero las pruebas que tenía para saber que era verdad eran abrumadoras, empezando por cómo pudo entrar tan campante a su habitación si sólo fuese un alumno de primer año.
Ignorando a su pares se levantó de la mesa de los profesores para así dirigirse hacía Potter, quien estaba comiendo solo en la mesa de Ravenclaw. Eso se le hizo extraño, pero no le prestó mucha atención. Lo más probable es que más adelante podría indagar en la relación que tenía con sus demás compañeros. Intentando mantener su expresión neutra comenzó a hablar con el niño.
—Señor Potter.
—Sí, profesor Snape. —Su voz es muy suave, pensó impresionado Severus.
—Por favor, acompáñeme.
Severus ni se molestó en dirigir otra mirada a Potter para así comenzar a caminar. No lo necesitaba, ya que sin verlo podía decir que lo estaba siguiendo. Tampoco volvió a ver a Albus, para así evitar que se metiera en su cabeza para poder entrometerse en todo, como estaba acostumbrado a hacer. Aún por el rabillo del ojo pudo ver que el niño detrás de él sonreía con satisfacción.
