DISCLAIMER:
Esta historia no es mía, sino de jacklynlew y los personajes ya saben son de la gran Stephenie Meyer. DISFRUTEN! :D
This story isn't mine, but it is jacklynlew's and the characters you know are Stephenie Meyer's. ENJOY! :D
A/N: La historia está inspirada un poco en La Bella y la Bestia, pero sobre todo en la serie "A Court of Thorns and Roses" de Sarah J. Maas, por lo que algunos caps son copias cercanas a su genialidad, sin intención de violación de copyright. Si alguien tiene algún problema con ello, bueno, tienen todo el derecho a no leer.
ღ ∼ ACOBAB ∼ ღ
―Despierta. ―Alguien estaba sacudiendo sus hombros. Mientras recuperaba la conciencia lentamente, Bella se dio cuenta de pronto que estaba sobre un caballo. Ese hecho fue suficiente para despertarla de un sobresalto, como manos frías llegaron para estabilizar sus hombros antes de que se pudiera caer de la montura―. Tranquila, no voy a hacerte daño. ―Retumbó la voz desde detrás de ella. Aún estaba oscuro afuera, y no tenía idea de cuánto tiempo había estado dormida. Eso no hizo nada para calmar su preocupación cuando recordó con quién estaba.
Edward, le dijo su nombre. Se sentía extraño saberlo, y no tener que referirse a él como un extraño.
―Mira, estamos aquí. ―Ni siquiera había notado que el bosque se había despejado y un castillo iluminado minúsculo estaba llegando a la vista. No tenía idea de cuánto tiempo habían estado viajando, maldiciéndose de pronto por quedarse dormida. El hecho de que la primera luz no había rayado la hizo sentir un poco mejor. Al menos no había estado inconsciente todo el viaje. Sin embargo, una sensación de intranquilidad cayó sobre ella cuando no pudo recordar quedarse dormida incluso en primer lugar.
―¿Eso es tuyo? ―Intentó no sonar demasiado impresionada, como para no inflar su ego ya inmenso. Pero Bella había asumido que la llevarían a un palacete de estilo francés pequeño, no la propiedad impresionante que estaba delante de ella. Ni por un segundo Bella siguió creyendo que Edward no era de la nobleza después de una mirada a su casa.
―Bienvenida al castillo Dathail. ―anunció Edward con magnificencia exagerada, obviamente siendo sarcástico. Pero Bella no prestó atención a su burla, mientras se devanaba los sesos por algún país que tuviera tal tierra con ese nombre. Pero tristemente no se le ocurrió nada.
―¿En qué región estamos?
―Podría decirte, pero estoy convencido de que solo alentaría tu escape. ―Se tragó su réplica, y reflexionó lo que podría significar eso. Si estaba preocupado que ello la haga escapar, eso tenía que significar que no estaban tan lejos de su casa.
Así que simplemente se encogió de hombros, haciendo todo lo posible para fingir indiferencia. ―Curiosidad, es todo. ―Bella nunca había sido buena en la geografía de sus tierras, pero si significaba su libertad, haría todo lo posible para recordarla. Edward no respondió, pero no necesitó ver su cara para saber que no le creyó.
Cuando él instó a su caballo más rápido, Bella no pudo evitar dar tumbos mientras el castillo se hacía incluso más grande. Antes de que lo supiera, la sombra acechante de muros de piedras los ocultó de la porción fina de sol naciente. Bella sabía que había castillos más grandes en los capitolios de los países circundantes, pero, aun así, ninguno era como el que estaba delante de ella.
Las piedras eran de un gris oscuro, casi negro, que le recordaba a Edward. Bella no sabía si era una decisión consciente, pero el edificio avasallador desprendía la misma actitud que siempre hacía Edward. Poderosa y peligrosa. Sin duda las torrecillas y barrotes largos en las paredes perimetrales debían luchar contra los enemigos, mucho como Edward repelía a las personas con sus modales enojadizos. ―Fuera, ―ordenó con rigidez, incluso yendo hasta codearla en la espalda baja. Bastardo.
Bella una vez más se mordió la lengua y desmontó con tanta gracia como fue posible. Lo cual fue difícil, ya que sus piernas temblorosas no estaban acostumbradas a montar caballos durante toda una noche. Apenas había tenido tiempo de recuperar el equilibrio antes de que Edward estuviera levantándola por el codo. ―Arriba. ―Aparentemente había renunciado oraciones propiamente dichas y estaba recurriendo a órdenes de una sola palabra ahora.
―Pero mis cosas, ―Bella miró atrás donde su mochila aún colgaba de la montura del caballo, pero él solo aceleró su paso. Hizo todo lo posible para contemplar los alrededores mientras él los llevaba a través de las puertas dobles gigantes. Bella se preparó para la guarida muy oscura que sería el castillo de Edward, pero la tomó por sorpresa lo que vio en su lugar.
Colores brillantes. Los más vivos que Bella alguna vez había visto en su vida. Verdes vivos, azules intensos y rojos vibrantes, así como cualquier otro color que pudiera imaginar. Cortinas afelpadas y alfombras intrincadas los rodeaba en el gran camino de entrada. El piso estaba cubierto con lo que parecía mármol, haciendo que un eco suene mientras caminaban. Había una escalera gigante frente a ellos, como pasillos se bifurcaban en cada dirección. Las paredes estaban cubiertas de obras de arte y tapices, sin duda invaluables. Todo el lugar parecía regio, haciendo que Bella se sienta aún más como una forastera.
Se habría sentido un poco más cómoda si hubiera visto una señal de otra alma en el lugar, pero aún no había visto a nadie, ni siquiera un sirviente. Sin duda un lugar como este requería cientos de ellos.
Edward la arrastró junto a la gran escalera y por un pasillo grande a la izquierda. Más pinturas salpicaban las paredes, mientras sus libros se estrellaban de manera incómoda contra su torso dentro de los bolsillos de su abrigo. ―Por el amor de los Dioses, ¿qué es ese sonido? ―Edward gruñó, deteniéndose solo para fulminarla con la mirada hacia atrás. Pero Bella no tuvo tiempo de explicar antes de que sus manos encontraran los dos polizontes en sus bolsillos. Se preparó para la sensación de las yemas de sus dedos frías a través de sus capas finas, pero fue tan rápido que ni siquiera rozó su túnica.
Bella no tenía idea de por qué sentía que había hecho algo mal, ya que solo eran libros. Pero, aun así, se sentía como si estuviera siendo regañada. ―¿Libros? ―Se burló él, mirando los títulos.
―Asumí que debía traer algo para ocuparme. ―Se encogió de hombros mientras él arqueaba una ceja hacia ella. Él pareció estar reflexionando sobre algo antes de que hablara finalmente.
―Muy bien. ―Él se los regresó con un asentimiento rígido mientras continuaban por el pasillo. Bella apartó los ojos de su silueta y observó a medida que las cortinas solo se hacían más lujosas, y las puertas cerradas aún más grandes y ornamentadas que antes. ¿No iban a los calabozos?
Sin embargo, su pregunta fue respondida cuando se detuvieron al final del pasillo delante de la puerta más grande de todas. Bella estaba a punto de preguntarle a Edward con respecto a por qué se detuvieron cuando abrió la entrada gigante. ―Esta es tu suite ―declaró simplemente.
Bella estaba pasmada. Total y completamente perpleja. ¿Debía quedarse aquí? No tenía sentido.
Bella se tragó cualquier pregunta, y entró finalmente en la que iba a ser su habitación. ¡Era una suite adecuada para una reina! En primer lugar, la habitación era enorme, sin duda más grande que toda su casa. Las paredes estaban cubiertas de un verde suave y decoradas con las mismas flores doradas y molduras blancas que las puertas tenían. Había un escritorio debajo de una de las ventanas y un armario enorme en la esquina. Una chimenea regia crepitaba en el centro de la pared opuesta, pero todo empequeñecía comparado con la cama con dosel magnífica, demasiado grande incluso para un rey. Suponía que era capaz de contener a cinco personas. Solo la ropa de cama costaba probablemente lo que su padre hacía en un año. El edredón era de un crema vivo, con diseños cosidos de dorado cubriendo la seda. Tanta riqueza gastaba en una habitación, y sin duda esta era una de las otras cincuenta suites en el castillo.
Edward no esperó que responda cuando continuó. ―Después del desayuno, tendrás un tour de la propiedad. Te insto a prestar atención, ya que hay muchas zonas donde estás permitida. También espero que te unas a mí para cada comida, y esa es una solicitud no negociable.
La mente de Bella estaba rezagada de toda la información que estaba asaltando sus sentidos. Lo más importante era que no iba a pasar la eternidad en un calabozo. Hasta donde podía decir, debía ser una invitada en lugar de una prisionera.
―¡Bella! ― La voz irritada de Edward la sacó de su aturdimiento.
―¿Hmmm?
Su rostro destelló con molestia, ―¿Entiende lo que se espera de ti?
―Sí, gracias. ―Estaba tan perdida, Bella de verdad le había acabado de agradecer a su captor. Pero no le importó mientras contemplaba lentamente la que iba a ser su habitación por el resto de su vida.
―Enviaré a una sirviente para atenderte antes del desayuno. Por favor, sé puntual. ―Y con eso, él cerró la puerta y dejó a Bella a su propio juicio.
Se sentía como un sueño cuando pasó la mano por la tela suave de sus cortinas. Estaba complacida de ver que su habitación daba a un jardín impresionante. Aunque era durmiente y marrón, podía decir que sería impresionante en primavera.
Sin embargo, su exploración fue cortada cuando escuchó un toque pequeño en la puerta, ―Entre ―respondió con vacilación, esperando que no fuera Edward regresando para ordenar con voz monótona.
Bella estaba complacida de ver a una joven entrar en su lugar. Parecía ser algún tipo de doncella, con su vestido gris simple y mandil blanco. Tenía cabello negro, y los ojos más grandes que Bella alguna vez había visto. Eran negros puro, al igual que los de Edward. Bella pensó que era extraño, pero lo desestimó por algo que ver con la región en la que estaban.
La chica se inclinó antes de que hablara, ―Hola, señora, mi nombre es Alice. Seré su doncella. ―Traía la mochila de Bella en sus brazos.
Bella le dio una sonrisa tranquilizadora. No tenía idea de cómo abordar esto, ya que nunca la habían tratado tan generosamente. ―Hola, Alice, mi nombre es Bella.
La chica simplemente miró de arriba abajo la túnica y pantalones simples de Bella. ―El señor insiste en que esté limpia para el desayuno. Señora. ―Así que Edward era un señor después de todo. Tendría que serlo, para poseer una propiedad tan inmensa. ¿Por qué había insistido en ningún título entonces?
―Por favor, llámame Bella. ―Eso pareció relajar un poco a Alice, pero aun así cambió su peso nerviosamente. Bella se acercó a la chica y tomó la mochila con agradecimiento de sus brazos.
Dándole finalmente a Bella una pequeña sonrisa, Alice hizo un gesto hacia el baño adjunto a la habitación. ―¿Deberíamos prepararnos entonces, Bella? El amo no un hombre paciente. ―Bella puso los ojos en blanco mientras colocaba su bolsa en su cama. Incluso conociéndolo por un tiempo breve, Bella simplemente sabía lo impaciente que Edward podía ser.
―No hay necesidad, no estaré comiendo con el amo. ―Bella dijo la palabra con desdeño cuando se extendía en su cama nueva. Ahh, justo tan suave como parecía.
Dejaría que Edward piense lo que quisiera. Pero Bella no iba a dejarle creer que podía darle órdenes. Sin embargo, Alice palideció por sus palabras, ―Por favor, señora ―quiero decir, Bella. El lord no estará complacido de enterarse de tu negativa.
Bella solo bufó, ―Dile que declino con respeto su invitación. ―No que lo respetara, pero Bella pensó que esa era la mejor manera de decir que no―. Además, dile que tú no tienes la culpa. ―Lo último que Bella necesitaba era que su sirvienta fuera castigada por sus acciones. Sin importar su hospitalidad, Edward la había arrancado de su casa; no estaba a punto de cenar con él como si nada hubiera sucedido. Incluso si su habitación era más grande que cualquier cosa que alguna vez había visto.
Alice abrió la boca como si fuera a decir algo más, pero la cerró igual de rápido. ―Como desee, señora. ―Y con una pequeña inclinación, se apresuró a salir antes de que Bella pudiera corregirla de nuevo.
Bella estaba contenta de explorar y leer en su habitación durante el resto del día. Sacaría el mayor provecho de sus circunstancias, ni en broma pasaría todos sus años deprimida.
Después de explorar su brillante habitación, estaba determinada a tomar un baño apropiado. Bella no había tenido uno en meses y estaba segura de que se veía y olía horrible. Sin embargo, había un problema, había enviado a la única persona que sabía cómo preparar un baño, y no tenía idea de cómo llamar a Alice para ayudar. Así que todo lo que pudo hacer fue lavar su rostro en un lavabo, y se cambió a un juego de ropas más frescas de su mochila.
Bella justo estaba estableciéndose en la cama con un libro cuando escuchó un golpeteo en la puerta.
―¿Sí? ―anunció Bella con ánimo, feliz de escuchar que Alice había regresado. Tal vez tendría ese baño después de todo.
―¿Por qué no estuviste en la comida? Pensé que dejé claro que debías asistir. ―Oh-oh, ese no era Alice.
―No tenía hambre. ―Salió de su cama muy despacio para deslizar silenciosamente una silla bajo la perilla de la puerta. No confiaba en la pobre excusa de cerradura para mantenerlo afuera.
Su risa entre dientes sin vida envió un escalofrío por su columna, aunque hubiera una barrera entre ellos. ―No me mientas. ¿No crees que no vi el estado de pobreza en el que te encontrabas? ―Su voz era un murmullo bajo, pero podía decir que él estaba a punto de espetar en cualquier momento.
―Entonces debería saber que no me es extraño el hambre.
―¿Eso es entonces? ¿Planea morir de hambre? ―Prácticamente escupió las palabras.
―No es de tu incumbencia, eso es. ―Por supuesto, hubo momentos duros donde Bella no sabía cuándo sería su próxima comida, pero siempre los había mantenido de una manera u otra. Por lo que solo podía esperar que su suerte la acompañara en ese asunto. Los sirvientes no la dejarían pasar hambre, ¿o sí?
―Como el infierno que lo es. Eres mi invitada. ―Rugió él, y Bella se arrepintió de pronto de tocar al oso dormido. La paciencia de un hombre solo llegaba hasta cierto punto, y estaba jugando un juego peligroso presionando la de Edward.
Bella obligó a su voz a permanecer tranquila, ―No, soy tu prisionera. ―Estaba balanceándose en el borde de la estupidez, ya que no sabía si se enojaría lo suficiente para lanzarla a un calabozo después de todo. Solo podía esperar lo mejor.
―Bien, padezca hambre si quiere. ¡Ve si me importa! ―Vociferó él en respuesta. Y después de algo de estallido que asumió era él rompiendo algún florero invaluable, lo escuchó irse enojado para atormentar a alguna otra pobre alma, sin duda.
Así que sí tenía carácter, pero aún tenía suficiente autocontrol para mantener su palabra. Bella simplemente no lo entendía. No que estuviera pidiendo el calabozo, pero Edward solo seguía confundiéndola.
Cundo Bella cayó en su cama lujosa, permitió que el estrés de sus circunstancias la superen con un suspiro tembloroso. Se sacudió y lloró al lamentar todo lo que había perdido: su padre y hermanas y cualquier futuro que su vida tenía, incluso tan insignificante como lo era ella. Pero esta noche sería la última vez que se permitiría llorar. Ya que mañana Bella tendría que ser una persona diferente para sobrevivirá a esto. Y las lágrimas no significaban nada.
Bella despertó después de una noche irregular de sueño. Sin importar lo mucho que se revolcara y diera vueltas, no podía borrar los ojos fríos de Edward de su memoria.
―Buenos días, señora. ―Alice sonrió cuando entró, obligando a Bella a levantarse de su cama afelpada.
―Buenos días ―balbuceó con un bostezo.
―¿Cómo está, señorita?
Bella gruñó cuando se estiró. ―Estaría mejor si me llamaras Bella.
Se sonrojó, ―Lo siento, es un hábito, es todo.
―Felizmente te perdonaré si me ayudaras a entrar en la bañera. ―Bromeó Bella, pero no sobre querer un baño. Alice saltó de inmediato a ello, feliz de tener algo que hacer.
―¡Por supuesto! ―Trató de no reír tontamente por el entusiasmo de Alice, pero estaba contento de seguir a la chica en el baño blanco.
―Lo siento, no supe cómo preparar uno yo mismo. ―Admitió Bella con timidez. No quería que Alice piense que era una inútil por completo. Pero a la doncella no pareció importarle, cuando se dobló sobre la bañera para girar algunas perillas de latón de aspecto complicado.
―No te preocupes. Es un poco difícil de entender al principio. ―Bella estaba asombrada de ver agua caliente humeante venir de la abertura que Alice había acabado de encender.
―Pero cómo... ―Bella no había visto nada como ello. Estaba acostumbrada a cargar agua de un pozo y tener que calentarla en una estufa en casa. Esto era como magia, aunque también sabía que eso era imposible. Edward podría ser algún ser mágico, pero esas cosas propiamente dichas hace tiempo habían estado extintas para sus tierras, de lo que estaba segura. Por lo que Bella esperó pacientemente para que Alice explique.
―Se llama plomería. El agua viene de un tanque climatizado en algún otro lugar de la propiedad, y la traen aquí tuberías. Así es cómo me lo explicaron al menos.
Bella reflexionó sobre eso mientras Alice la ayudaba a salir de sus ropas simples.
―Sabe, señora ―er Bella. ―Alice se apresuró a corregirse mientras ayudaba a Bella a entrar en el agua humeante―. El amo le ha proporcionado con ropas más adecuadas.
―¿Hmmm? ―La mente de Bella estaba en algún otro lado mientras el agua caliente hacía maravillas para relajar sus músculos doloridos. Nunca más montaría un caballo.
Alice reprimió una risa tonta al escuchar los gemidos suaves de placer de Bella cuando estuvo totalmente sumergida, ―Si desearas, Bella, ―sonrió, escuchando finalmente que Alice se sentía lo suficientemente cómoda para llamarla por su nombre―, Podríamos probar algunos vestidos después de tu baño.
―¿Vestidos? ―Bella trató de sonar medianamente curiosa, pero no pudo evitar admitir que una parte terrible de ella saltó ante el pensamiento de jugar a los disfraces.
―Por supuesto, ¿no creíste que tendrías que quedarte en tus viejas ropas?
Bella le echó un vistazo a su vestido que estaba en el mostrador. De hecho, eran viejos, raídos y terriblemente simples. No podía recordar la última vez que usó algún otro color que marrón.
―Supongo que podríamos ―declaró Bella simplemente, instando a su expresión a parecer indiferente. Pero no pudo evitar la sonrisa que se escabulló por sus labios.
Bella simplemente estaba asombrada por la sensación de seda y satén contra su piel. Cada vez que Alice deslizaba otro vestido por la cabeza de Bella, no podía evitar pasar las manos sobre el bordado y diseños intrincados de cada uno. Nunca cansaba.
―Este se ve especialmente bonito, señora. ―Quedó tan encantada con el color del vestido que olvidó corregir a Alice por la formalidad.
El azul oscuro no era como nada que alguna vez hubiera visto. Era casi negro como la noche, pero de alguna manera hacía que su piel normalmente pálida parezca crema intensa. ―Me atrevo a decir que estoy de acuerdo contigo. ―Bella trazó los remolinos azules claros que adornaban el canesú.
Alice solo sonrió brillantemente por el reflejo de Bella en el espejo, haciendo toques finales en su cabello. Después de su baño, Alice de alguna manera había domado el cabello castaño rebelde de Bella con una serie de trenzas y giros que lo mantenían fuera de su cara, pero le permitían fluir por su espalda.
Era sorprendente lo que un baño y un vestido nuevo podría hacerle a una persona. Bella se sentía refrescada, y tal vez incluso un poco hermosa. ―Ahora que estás lista, puedes unirte al amo para el desayuno. ―Notó Alice con ánimo mientras terminaba de atar las contas del vestido.
Bella ignoró el retumbo en su estómago y se volvió para encarar a su doncella. ―¿Existe alguna manera de que pudiera tomar el desayuno en mi habitación?
La sonrisa de Alice se desvaneció en un ceño fruncido. ―¿Por qué? ¿Estás sintiéndote enferma?
No queriendo que su doncella exagere, Bella pensó en otra excusa. ―No precisamente, solo no me siento en condiciones de una comida formal aún. ―Bella oró para que eso fuera suficiente.
―El amo insiste en que te unas a él. ―Bella no quería obligar a Alice a elegir entre Edward y ella, pero aún no quería verlo, si pudiera evitarlo.
―Solo estoy sintiéndome un poco nostálgica, es todo. ―Bella no tenía idea de lo que Alice sabía sobre su razón para estar aquí. ¿Edward les había dicho a sus sirvientes que Bella debía ser tratada como una cautiva o invitada? ¿Sabían que obligaron a Bella a vivir el resto de sus días aquí contra su voluntad mientras su familia muy probablemente padecía hambre?
―Descubrirás que una buena comida puede ayudar con tales achaques. ―Alice instó a Bella con una palmadita en su mano.
―Podría, si pudiera tolerar al anfitrión. ―Bella no pudo evitar añadir esa última parte en voz baja, pero aun así la escuchó.
La doncella no se veía ofendida o conmocionada en absoluto, pero parecía confundida en realidad. ―El lord podría ser un poco duro en los bordes, pero por una buena razón. ―Bella no tuvo tiempo de preguntar por qué antes de que Alice continuara―, Solo dale una oportunidad.
¿Una oportunidad? Alice inconscientemente había acabado de sugerir que Bella le dé a su secuestrador una oportunidad. Una risa histérica se deslizó de ella ante el pensamiento. Tal vez era porque la conmoción de todo, o su falta de sueño. O el hecho de que Bella se sentía increíblemente culpable más allá de cualquier otra cosa. ¿Cómo se suponía que debía vivir en tal lujo mientras su familia estaba afuera?
Pero antes de pudiera detener a Alice, la doncella estaba guiando a Bella fuera de su habitación y en el pasillo gigante. ―Solo por aquí, señorita. ―Notó Alice mientras conducía a Bella abajo, hacia lo que asumía era el comedor. Ya fuera de su habitación, Bella estaba contenta de estudiar las pinturas que colgaban en las paredes. Curva tras curva en el pasillo, Bella estaba empezando a pensar de verdad que este castillo realmente era infinito.
Pero justo mientras rodeaban otra esquina, Bella fue detenida cuando se estrelló contra algo duro. Manos frías se envolvieron alrededor de sus brazos antes de que pudiera caerse sobre su trasero. Horrorizada, Bella levantó la mirada para ver a Edward mirándola de cerca desde arriba. Se encontró con la misma mirada fija en blanco poco impresionada que siempre usaba. Incluso cuando Alice se inclinó ante él, Bella permaneció de pie.
Aclarando su garganta y soltándola casi tan rápido como la agarró, Bella se estremeció por la sensación de la piel de Edward en la de ella. ¿Qué hacía que su piel fuera tan fría? ¿Era debido a lo que era? Bella hacía tiempo que había olvidado los nombres de las criaturas mágicas que solían deambular sus tierras años atrás. Pero ahora se arrepentía de desestimar información tan preciada. Quizás si sabía lo que era Edward, podría descubrir su debilidad y encontrar una manera de escapar de regreso a su familia.
Dando un paso atrás, observó cuando sus ojos negros le dieron un vistazo rápido. ―Ahí está. ―Su voz era antinaturalmente fría―. Justo estaba llegando para recogerte.
―No habrá necesidad para eso. Puedo arreglármelas sola. ―Algo sobre él hacía que Bella se comporte de forma grosera. Pero no podía armarse de valor para importarle, incluso la castigaba por ello.
Ligera frustración cruzó los rasgos de Edward antes de que fuera reemplazada con esa calma inquietante. ―Como te dije antes, no quiero que esté caminando por donde no se supone que debe estar. Por lo que Alice te acompañará cuando yo no esté contigo. ―Simplemente ¿qué tenía en el castillo que era tan importante que no podía estar por su cuenta?
―¿No debo tener nada de privacidad? ―Escupió Bella, ira quite hirviendo en lo profundo de ella. No le importaba que Alice la acompañe, pero el pensamiento de Edward siguiéndola por ahí hacía que el color se filtre de su rostro.
Edward se puso rígido, pero de otra manera no mostró más respuesta a sus palabras. ―Por supuesto, pero mientras viajes de ala en ala, tendrás una escolta.
Bella hizo todo lo posible para no poner los ojos en blanco. ―No ―respondió, su tono sólido.
―¿No? ―La voz de Edward era letal. Tenía la sensación de que él no había escuchado la palabra en un tiempo.
―Me rehúso a ser tratada como una niña.
Él inclinó la cabeza como un padre condescendiente a un niño. ―Es una niña, por lo que será tratada como tal.
―Tuve la edad suficiente para alimentar a mi familia desde que tenía doce. ¿Eso te suena como una niña? ―espetó de regreso.
Edward se enderezó, sus manos llegando a sujetarse detrás de su espalda. Ella las observó hasta que estuvieron fuera de vista, esperando que golpeen su mejilla en su lugar. Pero Edward no se veía molesto en absoluto, cuando arqueó una ceja, ―¿De esto se trata este arrebato? ¿Estás preocupada por ellos?
Bella no quería pensar qué tipo de criatura era él para tratar tales asuntos con un tono tan despreocupado. ―¿Esperas que cene contigo mientras ellos padecen hambre? ―Esperaba que su mirada fija expresara simplemente lo poco que pensaba de él.
―Por supuesto que no. Están bien mantenidos en tu ausencia. ―Notó él simplemente.
―¿Qué? ―Bela estaba conmocionada. No había esperado esa respuesta. Pero ¿qué consideraba él como "mantenidos"?
―¿Entonces podemos avanzar, ahora que sabes que no se debilitarán sin ti?
―Supongo ―balbuceó Bella más de forma poco femenina.
―Bien. ―Edward hizo un gesto frente a él―, Ahora si te parece, me gustaría comer mi desayuno antes de que se enfríe.
Volviéndose hacia él solo una fracción, Bella trató de ocultar lo mordaz de su tono, ―Lo haría si supiera dónde está el comedor. ―Bella escondió su sonrisa con una tos cuando lo escuchó obligar a su tono a permanecer tranquilo, consolándose con saber que se libraría de Edward finalmente.
ღ ∼ ACOBAB ∼ ღ
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Bueno bueno... Como que Bellita no esta haciendolo facil para nuestro Ed...
Que les parecio? Al menos la familia no esta desprotegida, hay que darle credito por eso o no?
Respondiendo rrs:
Melany: Muchas gracias por leer y dejar rr. Muy pronto se sabra
Rero96: Muchas gracias por leer y dejar rr
Danny CullenMa: Muchas gracias por leer y dejar rr. Debo decir que el misterio es parte del encanto de Ed ;) Con respecto a los caps son entre 23 y 25 (depende de la autora) y actualizare cada par de semanas :)
Guest(23/7): Si te respondo sobre lo que es Ed se pierde el encanto además de ser un GRAN spoiler. Lo de los poderes esta por verse. Muchas gracias por leer y dejar rr. Si dejas algún nombre o nick para distinguir xD
Mary Black: Muchas gracias por leer y dejar rr
EmilyC: Y este solo es el primer cap ;) Muchas gracias por leer y dejar rr
Kat: Gracias a ti por leer y dejar rr
Liliana Ortega: Gracias por tus palabras, por leer y dejar rr
Ele: Gracias a ti por leer y dejar rr
Guest(16/7): Y este solo es el primer cap :D Gracias a ti por leer y dejar rr. Igual si pudieras dejar algun nombre o nick ;)
Pili: Pues este el dia :) Gracias por leer y dejar rr
Muchas gracias por el recibimiento y no se olviden de compartir la historia Y dejar rr
Se les quiere
