DISCLAIMER:
Esta historia no es mía, sino de jacklynlew y los personajes ya saben son de la gran Stephenie Meyer. DISFRUTEN! :D
This story isn't mine, but it is jacklynlew's and the characters you know are Stephenie Meyer's. ENJOY! :D
A/N: La historia está inspirada un poco en La Bella y la Bestia, pero sobre todo en la serie "A Court of Thorns and Roses" de Sarah J. Maas, por lo que algunos caps son copias cercanas a su genialidad, sin intención de violación de copyright. Si alguien tiene algún problema con ello, bueno, tienen todo el derecho a no leer.
ღ ∼ ACOBAB ∼ ღ
El comedor era tan enorme como el resto de la casa, decorado de dorado intenso y rojos vívidos, mientras Edward tomaba asiento en la cabeza de la mesa. Bella trató de no prestar atención a la manera en que se sentó tal quieto como una piedra, o la manera en que sostenía su copa con gracia descuidada. Porque delante de ellos había más comida de la que Bella alguna vez había visto en su vida.
Rizos de humo flotaba de pasteles coloridos, carnes suculentas y panes frescos. Solo la cantidad la dejaba asombrada, cómo alguien podía permitirse tal banquete, y esta ni siquiera era la cena ligera.
Sin importar cuánto tratara de luchar contra ello, la boca de Bella se hizo agua y sus ojos permanecieron pegados a un plato vacío delante de ella. Tal riqueza. Riqueza tan impactante.
―Come, ―Edward hizo un gesto hacia la comida frente a ellos―. Bebe. ―Varias botellas de vino, cerveza de malta e incluso zumo fresco esperaban ser servidos.
Sin importar lo mucho que su estómago estuviera gritándole para comer, Bella mantuvo las cabeza y ojos trabados directamente adelante. ―No, gracias. No tengo hambre.
―¿Eso es verdad? ―Por le rabillo del ojo, Bella vio la expresión del lord fruncirse en incredulidad fingida―. ¿Entonces no te importará si me sirvo yo mismo?
Bella esperaba que su silencio fuera respuesta suficiente.
Edward mantuvo su palabra, mientras llenaba su plato con pilas de panqueques, salchichas y rollos. Aunque no quería nada más que comer, no conocía a este hombre. Bella no sabía lo que quería con ella. Y la comida podría ser mucho una trampa para drogarla o incluso envenenarla.
Sin embargo, una vez su plato estuvo lleno, Edward no comió nada de ello. En su lugar, mucho para el horror de Bella, se levantó de su asiento y avanzó a zancadas hacia ella. Cuando deslizó el plato frente a ella, a Bella le llegó una pared de comida de olor delicioso. Solo tomar un bocado sería el paraíso. Pero aun así obligó a sus ojos a alejarse del banquete, sus manos tensándose en su regazo mientras Edward la miraba desde arriba.
―¿No comerás incluso si te sirvo yo mismo?
Bella levantó finalmente la mirada hacia él. Se arrepintió de ello tan pronto como sus ojos se trabaron aquellos hoyos sin fin. Eran incluso mas espeluznantes en el sol de la mañana, no mostrando algún brillo en ellos, solo tragando cada onza de luz que podían conseguir. Se entrecerraron, esperando su respuesta.
―No, gracias.
―¿A qué le tienes miedo? ―Su tono no era ni genuino ni preocupado.
―No me importa comer una morsa hasta que sepa lo que espera de mí. ―En la superficie, Edward parecía un hombre honorable, incluso si tenía carácter. Pero las apariencias podían engañar―. ¿Planeas que me gane mi sustento en el castillo? ―No le extrañaría la tome como esclava. Bella aún escuchaba de tierras lejanas donde tales monstruosidades aún ocurrían.
Él se burló, volviéndose hacia su silla, pero dejando el plato delante de ella, esperando. Ella dejó escapar un suspiro tan pronto como él se sentó de nuevo, muy lo suficientemente lejos para permitirle respirar normalmente. Él comenzó a llenar otro plato ahora, contento para ignorar su presencia. ―Habla con claridad. ¿Qué te preocupa?
―Sé que, en algunos continentes, la esclavitud aún está vigente. ―Con la cabeza en alto, luchó para evitar temblar. Pero incluso desde la distancia, aún notó el agarre de Edward en el tenedor de servir tensarse antes de que él gruñera―, ¿Esa es tu opinión de mí? ―Edward colocó su plato lleno delante de él, sus ojos fijos en ella ahora.
―No te conozco lo suficientemente bien para asumir algo diferente. No puedo evitar pensar lo peor.
Él suspiró, pasando una mano por ese cabello sin vida. Lo que le faltaba de color, lo compensaba en grosor y textura. Incluso desde lejos, notaba lo suave que se veía. Bella mandó bruscamente pensamientos tan estúpidos de regreso en su lugar, preparando una respuesta adecuada. Pero él habló antes de que ella pudiera―: Bueno, permíteme poner fin a tales pensamientos. No tendrás que levantar un dedo aquí, si no deseas hacerlo.
Un rizo de humo suelto se dirigió a la nariz de Bella desde su plato. Pero ignoró eso, frunciendo el ceño con confusión. ¿Estaba hablando en serio?
―Señor, aún espero ganarme mi sustento de una manera u otra.
Él sacudió la cabeza, ―Tengo sirvientes más que suficiente, solo estorbarías.
―¿Entonces cómo debo pasar mi tiempo aquí?
Él se encogió de hombros. ―¿No tienes algún pasatiempo? ¿Destrezas que te mantenían ocupada en casa? ―Arqueó una ceja hacia ella, como si estaría paralizado si dijera que sí.
―Al no tener institutriz o madre, una no aprende tales cosas. ―No le daba vergüenza admitir esa parte a él, pero sí lo hacía sobre su madre. No quería o necesitaba su lástima, y estaba agradecida de no ver ninguna en sus ojos.
Él aclaró su garganta, obviamente inseguro de qué decir sobre su madre. Esa era la reacción de la mayoría de las personas, y una parte pequeña de ella estaba complacida de verlo incómodo.
Sin embargo, estaba conmocionada de verlo levantarse de su silla solo un momento después. ―Te prometo, la comida es apta para comer. Y será tu propia maldita culpa si te desmayas. ―A pesar de la palabrota en sus palabras, casi sonó como si le importara.
Bella contuvo el aliento mientras Edward pasó junto a ella dando zancadas para irse. Pensó que se había ido, pero se detuvo justo detrás de ella antes de añadir, ―Por cierto, te ves...mejor que antes. ―Casi sonaba adolorido de admitirlo, y ella se sonrojó por su pobre intento de adulación. Por supuesto que ese sería el único cumplido que podría encontrar en ella, una chica humilde y simple como ella. Cualquiera se vería mejor después de lavarse las capas de mugre que Bella tenía en su piel cuando la conoció por primera vez. Estuvo agradecida cuando él finalmente salió dando zancadas.
Solo después de olfatear e inspeccionar su comida, Bella finalmente se atrevió a una mordida. Y una vez que lo hizo, le alegraba que Edward se fuera porque gimió en voz alta. Incluso cuando el padre de Bella estaba prosperando en su negocio, nunca tuvieron comida como esta.
Pastel tras pastel se metió en la boca, y de copa tras copa de zumo dio tragos. El zumo mismo sabía e incluso se veía como oro. No tenía idea de cuál fruta venía, probablemente exótica y cara. Los modales volaron por la ventana mientras Bella se rendía a su hambre. Estaba a punto de servirse otra crepa de fresa cuando escuchó a alguien ordenar desde detrás de ella.
―Come un bocado más y devolverás tus tripas. ―Edward. Sus manos se aquietaron y su espalda se puso rígida―. No quise asustarte. ―Añadió más suave un momento después.
―No, casi terminaba. ―Se obligó a soltar ella, manteniendo su cuerpo hacia adelante. Si sabía que estaba mintiendo, no dijo nada sobre ello. Bella ni lo vio ni lo escuchó antes de que respondiera bruscamente.
―¿Te gustaría este tour ahora? ―Estuvo sorprendida cuando preguntó en vez de ordenar.
Levantándose de su asiento, Bella logró confrontarlo a fuerza de voluntad. Cada vez que lo veía, Bella era atraída entre su cara hermosa y aspecto letárgico. Se devanó los sesos por alguna criatura que tuviera ojos demoniacos como él. No pudo pensar en ninguna.
―De hecho, preferiría si me lo diera Alice. ―Bella hizo todo lo posible para sonar educada mientras levantaba la mirada hacia él, ignorando el músculo que se destacó en su mandíbula.
―Está indispuesta ahora mismo. ―Notó sus manos tensarse en puños. Él estaba esforzándose mucho por permanecer calmado. Bien.
Bella se mordió el labio, preguntándose qué haría él si lo rechazaba de nuevo. ―Puedo esperar.
Él inhaló profundo, pero no mostró otra señal de frustración mientras su cuerpo se relajaba. ―Si vienes conmigo ahora mismo, consideraré volver a pensar la regla del chaperón.
El corazón de Bella se elevó cuando pensó en ser capaz de vagar por el palacio sola. ―¿Solo volver a pensar? ―Bella no pudo evitar empujar aún más, dándose cuenta de que realmente debería ser arrojada a un calabozo ahora.
Él bufó un suspiro. ―Bien. Si aceptas mantenerte fuera de problemas, se te permitirá estar por tu cuenta.
Ella cambió su peso a su otra cadera, preguntándose si valía la pena. También podría soportar estar con él un día y superarlo en lugar de tener que verlo cada vez que salía de la habitación.
―Bien.
Edward se elevó un poco más derecho, sus manos asiéndose detrás de su espalda. ―Bien, justo por aquí.
Bella vaciló, sus ojos deslizándose hacia su plato sucio. Edward respondió su pregunta silenciosa con un movimiento de su mano, ―para eso es para lo que están los sirvientes.
Acabando con su comentario sarcástico, Bella no tuvo otra opción que seguirlo. Más como correr tras él, como sus largas piernas se tragaban el mármol elegante bajo sus pies. Pero Edward debió haberla escuchado trotando prácticamente detrás de él, porque rápidamente desaceleró su paso.
―Este es el ala derecha inferior. ―Asintió hacia el pasillo extenso, pero no fueron más allá―. Aquí es donde encontrará la mayoría de sus necesidades. El invernadero, el salón de baile y la biblioteca están aquí abajo. No la imagino queriendo estar en ningún otro lado, por lo que además del comedor y su comedor, espero que se quede en esta área.
Bella puso los ojos en blanco detrás de él así no podría ver. Por supuesto que Edward asumiría que eso era todo lo que su corazón podría desear. Pues ¿por qué una campesina humilde como ella debería tener alguna necesidad más que comer y dormir? Aunque sus oídos sí punzaron por el pensamiento de un invernadero y biblioteca.
Por lo que se obligó a asentir, y esa fue respuesta suficiente para Edward ya que continuaron hacia otra parte del castillo a la que Edward se refirió como el ala sur. ―Por aquí, están las dependencias del servicio y la cocina. Supongo que puedes ir ahí abajo, pero no interrumpas los deberes de nadie.
Luchó contra un bufido, Dios libre a Bella de detener a los sirvientes de su servidumbre. Otro asentimiento pequeño de su parte. Bella temía que, si abría su boca para responder, algo malo saldría en su lugar.
―¿Estás entendiéndome, Bella? ―Edward dio un vistazo hacia ella. Su ceño se frunció muy ligeramente. Ella rápidamente apartó la mirada, pero aún podía sentir aquellos ojos muertos en ella.
―Perfectamente claro.
No parecía muy convencido, pero continuaron hacia otra parte del castillo. El tour siguió y siguió de manera monótona mientras Edward explicaba dónde estaban salas para celebrar una reunión y salas para adorar. Después de que le explicaron a Bella algunas alas más con galerías y tal, terminaron de regreso en el pasillo donde estaba su habitación.
―¿Alguna pregunta? ―Aunque su expresión le dijo a Bella que no empuje más, no pudo evitarlo.
―Sí, noté que no mostraste nada del nivel superior. ―Aunque la mirada fija de Edward permaneció fría y muerta, aún notó sus hombros ponerse rígidos por una fracción.
―Eso es privado y está estrictamente prohibido. De hecho, ni siquiera vayas arriba.
Resoplando un suspiro, Bella no pudo hacer nada más que murmurar en entendimiento.
Edward no prestó atención a su humor amargo, dando un asentimiento rígido. ―Bien. Ahora, tengo negocios que atender. Si necesitas a Alice o a cualquier otro sirviente, solo toca la campana en tu habitación.
―¿Una campana, en mi habitación? ―¿Cómo alguien la escucharía en este castillo descomunal si tocaba una campana?
―Sí, es un botón electrónico que está cableado para alertar a las dependencias del servicio para que puedan atenderte.
Estaba usando palabras que Bella nunca había escuchado en su vida. ―¿Electrónico, cableado?
Edward se frotó los ojos con el pulgar sobre el índice, buscando probablemente la manera más simple de explicar lo que quiso decir. ―Es correcto. Olvido que no tienes tales cosas de donde vienes. ―Edward hizo una pausa como si buscara las palabras correctas―. Bueno, verás, cuando presionas el botón en tu habitación, envía una señal a través de un cable en tu pared a un botón conectado en las dependencias del servicio.
Bella cerró la boca y fingió que entendía todo lo que él había dicho.
―Sin importar cómo funcione, me rehúso a llamar a las personas como perros. Puedo ocuparme de mí misma.
Edward solo suspiró, pasando una mano con dureza por su cabello. Bella estaba empezando a notar que esa era una señal de su frustración. ―Bella, por favor. Hay cosas que no entiendes en este castillo. Mis sirvientes están aquí para ayudarte. ―Ignorando lo que el sonido de su nombre en sus labios le hacía, Bella levantó el mentón ligeramente.
―Solo porque juraron servidumbre, no significa que todas sus vidas te pertenecen.
Él solo rio entre dientes, el sonido extraño raspando contra sus sentidos. ―De hecho, como que lo hace. Esa es la definición de servidumbre.
Tragando sus sentimientos mezclados por el hombre frente a ella, Bella respondió con calma―: Si me necesitas, estaré en el jardín.
―Maravilloso, te enviaré a Alice.
―No hay necesidad, preferiría estar por mi cuenta.
―Incluso así, insisto en que no estés sola en el terreno. ―Él le dio una mirada preocupada, y Bella solo cruzó los brazos en respuesta.
―¿Y por qué es eso? Pensé que tenía permitida mi libertad.
Edward vaciló, antes de responder finalmente―: Incluso a la luz del día, los peligros podrían estar...acechando.
Bella parpadeó, tratando de no ahondar en lo que podría significar eso. ―Llegamos aquí cuando estaba oscuro afuera. ¿Estás diciéndome que no hubo peligro entonces?
Hubo el indicio de una sonrisa en sus labios antes de que él respondiera―: Eso es porque estuve contigo. ―Qué sorpresa, tenía un ego también.
Bella aclaró sus pensamientos con una respiración profunda. ―Bien, envía a Alice si quieres. No tiene sentido discutir contigo.
La misma sombra de una sonrisa tiró de la comisura de su boca. Bella se preguntó si alguna vez vería una sonrisa genuina, real de Edward durante todo su tiempo viviendo aquí. Probablemente no.
―Al menos eres una aprendiz rápida. ―Bromeó Edward con una mirada sorprendentemente pícara. Y solo después de una inclinación profunda que dejó a Bella aún más totalmente confundida, Edward salió dando zancadas con esa gracia natural extraña que solo algunos animales poseían.
―¡Lady Bella! ―Saludó Alice tan pronto como encontró a Bella sentada en una banca en medio del jardín.
―¡Alice! ―No podía quejarse de la presencia tranquilizadora de la chica. Al menos podría tener una amiga en el palacio. Estaba complacida de ver a la chica cómoda aquí afuera, poniendo fin a cualquier preocupación de aquellos "peligros" acechantes a los que aludió Edward. Se lo dejaría a él recurrir a tácticas de susto.
―¿Estás disfrutando del aire fresco?
―Por supuesto, aunque solo puedo imaginar este lugar en primavera.
Alice asintió pensativamente, ―No puedo esperar para que lo veas. Eso es, si te quedas el tiempo suficiente.
Bella forzó una sonrisa. Así que Edward no les había dicho a sus sirvientes por cuánto tiempo estaría quedándose. ―Alice, ¿qué te dijo Edward sobre mí?
―Nuestro amo nos dijo que le debía un favor a su padre, y estaba ocupándose de ti hasta que se vuelva a levantar. Dijo que tu padre perdió su negocio en una mala inversión. ―Bueno, Edward no estaba equivocado en ese asunto, Pero Bella no sabía cómo adquirió él tal información.
Así que esa era la mentira con la que estaba alimentando a todos. Bella no sabía si valía la pena arriesgar la ira de Edward, y contarle a Alice por qué realmente estaba aquí. Tal vez si Alice supiera que se llevaron a Bella de mala gana, la doncella la ayudaría a escapar de regreso a su padre.
―Sí, estoy muy agradecida. ―Mintió Bella, pero pensó que era mejor esperar hasta que conociera a Alice un poco mejor. Necesitaba su total confianza antes de que le pidiera a Alice traicionar a su amo.
Alice solo le dio a Bella una sonrisa dulce, se unió a su señora felizmente para disfrutar del día inusualmente soleado.
―¡Alice, no voy a usar eso! ―La doncella de Bella estaba sosteniendo un vestido rojo sangre esa siguiente mañana con una sonrisa malvada en el rostro.
―Oh por favor, Bella, esto ni siquiera es un poco atrevido en esta región. ―Alentó Alice con una risa tonta suave. ¡Atrevido era correcto! Bella no sabía qué era peor, el escote bajo o el color pecaminoso. No era como si le importara lo que Edward pensara de ella, pero al menos quería parecer como si tuviera algún tipo de moral rectora. El vestido era algo que encontrarías usando a una acompañante de alto valor.
―Por favor, Alice, tal vez otro momento. ―Bella estaba empezando a llegar a conocer a Alice un poco mejor, y asumió que esa respuesta sería mejor que rehusarse completamente.
―Bien. Pero espero que no se desperdicie. Se vería deslumbrante en ti.
Bella no consideró eso con una respuesta, sino simplemente se paró para filtrarse por los vestidos ella misma. Cuando un encontró un vestido de color malva modesto, escogió ese antes de que Alice pudiera forzar algún otro en ella.
―¿Qué te gustaría hacer hoy, lady Bella? ¿Quizás deambular por los jardines de nuevo? ―preguntó Alice con ternura mientras pasaba los dedos por el cabello largo de Bella. No podía recordar la última vez que alguien jugó con su cabello, o nunca. Por lo que prometió disfrutar de la sensación tanto como viviera aquí.
―No, preferiría que me muestres el piso superior. ―Bella fingió media curiosidad, todo el tiempo midiendo secretamente la respuesta de Alice.
Los dedos que giraban por su cabello se aquietaron ante sus palabras.
―Ese es el área privada del lord. ―Advirtió Alice.
―¿Lo es? ―Bella intentó todo lo posible para sonar solo moderadamente interesada. No podía dejar que Alice sepa lo desesperada que estaba por explorar ese nivel superior.
―Te insto a no empujar. Aunque lord Edward puede ser un hombre comprensivo. ―Bella no pudo evitar bufar por eso. Alice le dio un tirón juguetón al cabello de Bella para callarla―. No es conocido por tolerar la desobediencia. ―Bella no se perdió de la seriedad en la advertencia de Alice, escogiendo permanecer callada mientras Alice terminaba de prepararla.
Bella estaba contenta de deambular por las partes "permitidas" del castillo mientras Alice atendía sus deberes. Bella había insistido en ayudar, pero Alice se rehusó citando prácticamente a Edward que, "solo estorbaría". Y así dejaron sola a Bella.
Reflexionó sobre salir al jardín de nuevo, pero pensó lo contrario cuando recordó la advertencia espeluznante de Edward. Sin importar si había un peligro real que acechaba afuera, no quería descubrirlo de primera mano.
Devanándose los sesos por otra manera de disfrutar la naturaleza que anhelaba, Bella recordó a Edward finalmente contándole de un invernadero. Perfecto. Ahora si solo pudiera encontrarlo. Pero por supuesto Bella no podía encontrar el ala correcta que Edward le había mostrado. Y todas lucían igual de todos modos. ―¿Qué es este lugar, un laberinto?
―¿Puedo ayudarte a encontrar algo? ―Bella giró para encontrar a Edward detrás de ella, sonriendo de verdad. La había escuchado hablando con ella misma. Simplemente genial.
―¿Existe alguna razón para que cada área de este castillo se vea idéntica?
Sin embargo, su buen humor fue de corta duración, su expresión regresando a la normalidad. ―Los ancestros de mi padre lo diseñaron de esa manera. No me preguntes por qué.
―Oh. Bueno. ―Bella se retorció las manos―. Solo estaba buscando el invernadero.
Edward elevó las cejas, ―Qué coincidencia. Justo estaba dirigiéndome hacia allí yo mismo.
―¿De verdad? ―Bella no intentó esconder su expresión incrédula.
―¿Eso es tan difícil de creer?
―En realidad, sí.
―¿Y por qué es eso? ―Él cruzó los brazos, una señal extraña de comodidad. Trató de no notar los bíceps delineados que se revelaban incluso desde debajo de su abrigo grueso.
―Simplemente no pensaría que fueras del tipo que disfruta de las plantas. ―Mayormente porque era un bruto temperamental que disfrutaba de controlar a todos los pudiera agarrar, añadió silenciosamente para sí misma.
―De hecho, no hay nada que disfrute más que la botánica. El proceso de alimentar una vida puede ser muy...satisfactorio. ―Bella tenía la sensación de que hablaba de algo más que plantas, pero lo descartó.
―Muy bien. Pero te advierto que no estaré mucho para una conversación.
La esquina de su boca se estiró muy ligeramente, ―Entendido.
Bella asintió, haciendo un gesto para que Edward guíe, ―Después de ti. ―Cuando paseó frente a ella, Bella no pudo evitar admirar la vista desde atrás.
Cuando Edward se aclaró la garganta de repente, Bella se preguntó si podía sentir su sonrojo incluso desde detrás de él, ―¿Te interesas por la horticultura?
―Podrías decirlo. Aunque en casa, mis hermanas eran las que atendían el jardín. ―No sabía por qué sintió la necesidad de compartir eso con él. Pero era verdad. Era una de las únicas cosas que Jessica y Lauren alguna vez hacían para ensuciar sus preciosas manos. Sin embargo, las manos de Edward siempre estarían manchadas por lo que tenía que hacer en ese bosque cada día. Ante ese pensamiento, metió sus manos callosas en los pliegues de su falda.
Pero Edward no prestó atención a la curiosidad mientras le echaba una mirada de reojo, ―¿No deseabas hacerlo?
Bella vaciló, dudando sobre qué decirle. ¿Se burlaría de ella si se quejaba de tener que cazar a cada hora del día y regresar para solo hacer más trabajo?
―Nunca había tiempo ―respondió simplemente.
Edward o no le importó o sintió que no quería hablar de ello más. ―En cualquier caso, tienes mucho tiempo ahora ―respondió simplemente, Bella apretando los dientes ante el recordatorio sutil de su eternidad aquí. Pero ella no tuvo tiempo de responder cuando Edward se detuvo frente a ella. No se había dado cuenta hasta entonces que habían alcanzado las puertas de vidrio esmerilado que debían conducir al invernadero. Con un solo empujón fuerte, las puertas se abrieron y Bella jadeó por lo que vio.
Verde. Mar infinito de verde. Bella nunca había visto más del color en ningún lugar en su vida. Miró fijamente boquiabierta mientras Edward serpenteaba por las islas pequeñas entre plantas.
Haciendo todo lo posible para mantener el ritmo, los ojos de Bella devoraron la vista delante de ella. Muchos tonos brillantes, las tonalidades infinitas de flores abrumándola. Solo en sus sueños podría pensar en colores más naturales que los que crecían delante de ella.
El tamaño del invernadero también la asombraba. Desde hacía tiempo que había perdido a Edward porque era tan grande. Aunque aún era invierno, el techo y paredes de vidrio permitía que la habitación permanezca cómodamente cálida. Bella no pudo evitar tocar un helecho cercano, dejando que las hojas rueden entre sus dedos.
―¿Bella? ―Saltó, volviéndose para ver a Edward detrás de ella. El lord seguro tenía facilidad para tomarla por sorpresa―. Lamento asustarte, pero quería decirte que tengo asuntos que atender. Por lo que aquí es donde te dejo.
―Por supuesto. ―Bella asintió con la cabeza, sus ojos solo dejando sus alrededores para encontrarse con los de Edward.
Y ahí fue cuando en su rostro hermoso vio suavizarse algo solo un poco. Sus cejas oscuras se relajaron, aliviando la tensión que vivía normalmente ahí. Aunque sus ojos aún permanecían tan negros infinitos, Bella no sabía si imaginó el brillo que brillaba ahora en ellos. Era lo más deslumbrante que lo había visto aún. Pero la expresión se desvaneció casi tan rápido antes de que él dijera―: Mantente fuera de problemas. ―Le dio una mirada vacilante más, probablemente confundido con respecto a por qué aún estaba mirándolo.
Parpadeó, ―Lo intentaré. ―Bella no quiso decirlo como una broma, pero de todos modos le ganó una sonrisa tímida del hombre delante de ella.
―No esperaría nada menos. ―Y con eso desapareció en el verde exuberante.
Bella pasó la mayoría de su tarde explorando el invernadero sin fin. Encontró un par de libros cubiertos en una mesa en la esquina. Mucho para su deleite, parecían ser informativos, mostrando imágenes y descripciones de todas las plantas con las que podía soñar.
Perdió la noción del tiempo que hojeó los libros, identificando los especímenes reales del invernadero que correspondían a los que estaban en las páginas. Bella había identificado cerca de veinte plantas y memorizado sus nombres cuando escuchó un ruido irregular. Era un gemido extraño, seguido por el sonido de agua corriendo, y parecía estar llegando desde arriba.
Bella levantó la cabeza para ver una serie de tuberías pequeñas ―así es como Alice las llamó― arriba de ella en un sistema de cuadrícula. En cada unión había un tipo de abertura, o llave. Pensó que eran extraños, inclinando la cabeza para tratar de ubicar mejor el ruido. Y antes de que pudiera huir o gritar siquiera, agua brotó de las tuberías y llovió sobre ella.
Bella trató desesperadamente de buscar la salida, ya que todo el invernadero estaba sumergido en la tormenta artificial. Aparentemente los misterios en el palacio nunca acababan, mientras Bella se encontraba mirando fijamente arriba ante la maravilla delante de ella. ¿Esto también era electrónico? Esa fue la palabra que Edward para describir su botón de servicio en su habitación. ¿Esto era lo mismo?
Pero después de un tiempo de buscar la manera de salir, Bella dejó de correr. Ya que ya estaba empapada hasta los huesos, y el agua en realidad era ligeramente cálida y refrescante. Solo podía imaginar lo mucho que Alice se reiría cuando escuchara de la mala elección del momento oportuno de Bella.
Respirando un suspiro de alivio cuando finalmente vio las puertas de vidrio que conducían fuera del invernadero, Bella no pudo evitar reírse tontamente de ella misma. Probablemente se veía como un ratón ahogado, y solo podía esperar que nadie la vería antes de que Bella alcanzara su habitación para limpiarse. Pero por supuesto fue demasiado pedir porque tan pronto como fue a abrir las puertas dobles, se abrieron bruscamente por ella.
Edward.
Su cabello estaba despeinado por el viento lo cual la llevaba a creer que había estado corriendo. Sin embargo, su piel ni estaba sonrojada ni le faltaba el aliento. Un recordatorio espantoso de que solo parecía humano.
―Edward, ―Bella se sonrojó, recordando que estaba empapada hasta los huesos.
―Bella, ―Sus ojos se arrastraron de arriba abajo por su cuerpo, sus cejas juntándose en una expresión adolorida―. Lo siento tanto, quería decirte que los aspersores se encendían a las cinco. ―Aspersores. Así era cómo se llamaban. Bella catalogó la nueva palabra en su mente―. Mis disculpas más profundas por... ―Se fue apagando justo cuando sus ojos lo hicieron, pero rápidamente levantó bruscamente su mirada fija de nuevo a su rostro―. Reemplazaré el vestido.
Bella miró hacia la seda empapada que se colgaba a su cuerpo. Era una lástima, ya que sí admiraba el color. ―Sin importancia. En realidad, fue muy estimulante. ―Sus ojos deambularon también para notar su falta de abrigo. Edward solo usaba la camiseta blanca, con las mangas enrolladas para mostrar antebrazos acordonados con músculo. ¿Cómo no había notado lo en forma que estaba antes? Pero Edward aclaró su garganta, terminando efectivamente las observaciones de Bella.
―Enviaré a Alice a tu habitación inmediatamente. ―Después de una inclinación profunda, salió rápidamente dando zancadas sin otra palabra.
ღ ∼ ACOBAB ∼ ღ
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Como que a nuestra Bella no le es indiferente Ed... Y aquí Ed ya no es tan idiota como antes... Avances para ambos supongo xD
E imaginen la mente de Ed con esa escena de la ropa mojada de Bella... *cejas*
Prometo responder los otros rr pronto :3
Respondiendo rrs:
Claudia hdz: Y esto recién comienza ;) Gracias por leer y dejar rr
Danny CullenMa: Ya veremos como la enamorara *cejas* Lo que es Edward se ira revelando en los siguientes caps ;) Gracias a ti por leer y dejar rr
Pili: Gracias a ti por leer y dejar rr. Esta Bella nos seguirá sorprendiendo ;)
Guest (01/08): La longitud de los caps no dependen de mí, yo solo traduzco. Con respecto a la frecuencia de actualización así lo estipule, y no creo que el motivo por el cual los lectores dejen rr o no se deba a lo que te acabo de mencionar. Gracias por tomarte el tiempo de expresar tu opinion
PD: Un gran shoutout a Nina Duciel, aprecio mucho tu rr
En base a esto les prometo que me fijare mucho mas en los prox caps
Muchas gracias por leer, no se olviden de dejar rr y compartir
Se le quiere :*
